En sus rincones,
no hay movimiento que recuerde
la dilatada respiración de otros días.
Ni siquiera el aire trae noticia de sus muertos.
Camino siguiendo la secreta orilla de las cosas
y en ellas me reconozco, en el polvo que las cubre como queriendo protegerlas de su propio destino.
Pienso en los hombres que a esta hora se sumergen tibiamente en el sueño. ¿A qué incierto mar se entregan?
¿Qué viento conduce sus barcos? ¿A qué puerto los empuja?
Oscuro es el instante en el que mi memoria intenta un diálogo fantasma reflejado en la piedra,
en la vigilia de los desheredados.
Larga y silenciosa,
como la muerte que no dicen estas calles.
Homeland of the Inkas, house of wisdom, / purified by koka leaves, / infused with the energy of the k’intu. // Homeland animated with the Inka’s breath, / made sacred…

