Lima: Banco Central de Reserva del Perú. 2025. 243 páginas.
La obra de Sebastián Salazar Bondy está volviendo a recibir atención de los académicos y del público lector en general. Sin embargo, ningún escritor de la Generación del 50 había sido tan injustamente olvidado como él, de quien muchos lectores aún conocen exclusivamente el célebre ensayo Lima la horrible (1964), texto sustancial en las letras peruanas del siglo XX. Ahora, al público lector se le presenta la oportunidad de conocer su vida y obra a través de la novela biográfica Denle de comer al olvido de Alejandro Susti, quien además es el principal responsable de la recuperación y actual revalorización de Salazar Bondy. En 2025, esta novela ganó la vigesimoctava edición del prestigioso Concurso de Novela Corta “Julio Ramón Ribeyro”, organizado por el Banco Central de Reserva del Perú.
Alejandro Susti ha consagrado más de diez años a investigar su obra literaria y periodística, según prueba el ambicioso estudio crítico Todo esto es mi país (2018), y a recircular y prologar antiguos libros que se habían vuelto inaccesibles. Esta admirable labor ha conseguido poner la obra de Salazar Bondy en manos de un público masivo después de largo tiempo. Ejemplos de ello son dos publicaciones de 2024: la novela Pobre gente de París (1958), reeditada por la editorial Pesopluma más de medio siglo después de su anterior edición, y la antología poética Una afilada aguja, publicada por la editorial Peisa. También cabe mencionar la antología Un ser de cristal y sueño (2015), la colección de estudios críticos de varios autores Algo de él queda y será entregado a nosotros (2024) y numerosas recopilaciones de textos de no ficción: La luz tras la memoria (2014), La ciudad como utopía (2016), La odisea del libro en el Perú (2021) y Crónicas desde Europa (2024). Todas ellas fueron seleccionadas y prologadas por Susti. En suma, la trayectoria del autor de Denle de comer al olvido promete una sólida base biográfica y documental, que siempre constituye la materia prima para este género de novela.
Sin embargo, Denle de comer al olvido no pretende ser una biografía, sino una novela biográfica. Por ello, mezcla episodios importantes y anecdóticos de la vida de Salazar Bondy con ficción procedente de la imaginación del autor. El conocimiento que tiene Susti sobre la vida de Salazar Bondy le permite evocar fecundamente aquellos meses de estancia en París, transcurridos entre el Théâtre National Populaire dirigido por Jean Vilar, el café Mabillon, los museos, bistrós y librerías que frecuentó a orillas del Sena, aunque de ello no tengamos suficiente registro histórico.
La novela se estructura en tres partes y está compuesta por cuarenta y nueve capítulos breves. Por una parte, los capítulos impares son un monólogo pronunciado por Sebastián Salazar Bondy, cuya voz rememora desde la tumba su propia vida en orden cronológico. Por otra parte, los capítulos pares emplean una narración más tradicional a la vez que imaginan episodios de ficción, ubicados durante su viaje a Europa en 1956, cuando fue becado por el Gobierno francés para investigar el teatro europeo. Estos capítulos pares narran dos difíciles romances pasajeros, en los que puede reconocerse cierta influencia de Pobre gente de París, cuya secuencia principal narra el fracaso amoroso entre Mademoiselle Caroline y Juan Navas, un migrante peruano y fracasado bohemio que se enamora ingenuamente de una prostituta. En Denle de comer al olvido, Salazar Bondy conoce a Françoise durante su viaje a través del Atlántico. Es una mujer de origen marsellés, culta y libre de prejuicios, que sufrió la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial y viaja para conocer el mundo, pero desdeña el compromiso amoroso porque prefiere un estilo de vida liberal. Luego se enamora de Carmen, una pintora mexicana, hija de un español republicano exiliado tras la Guerra Civil. Ella vive acosada por la presencia de su drogadicto examante, un fraudulento relacionista público de arte que intentó seducir a una de sus colegas y robó pinturas de su taller.
“Denle de comer al olvido es una excelente oportunidad para quienes se interesen por profundizar en la vida y obra de Sebastián Salazar Bondy.”
No obstante, la ficción va más allá de inventar situaciones y diálogos entre amantes apasionados: invade la mismísima obra literaria de Salazar Bondy. Por ejemplo, en un momento de intimidad con Carmen, le comparte su cuento “Pájaros”. Leído por él en voz alta, este cuento aparece transcrito completamente en la novela. No obstante, el lector se lleva una sorpresa: comparte el tema y la premisa (los “pájaros” son en realidad las prostitutas) del cuento homónimo que Salazar Bondy incluyó en Náufragos y sobrevivientes (1954), pero se trata de otro texto totalmente distinto. Aunque lo parece, nunca fue escrito por él, sino por Alejandro Susti, quien aprovecha lo mucho que conoce al escritor: este curioso cuento apócrifo emula el estilo de Salazar Bondy, quien se interesó por este tipo de situaciones y personajes en su breve trayectoria como narrador. De modo parecido, la novela se atreve a jugar con la cita textual de poemas, crónicas y cartas escritas por Salazar Bondy. Los lectores más atentos reconocerán alusiones a su intervención en el Primer Encuentro de Narradores Peruanos, realizado en Arequipa en 1965; la crónica “Una tarde con Vallejo”, donde visita lugares parisinos recorridos años atrás por el poeta; y el antologado cuento “Soy sentimental”, entre muchos otros textos.
Esto es posible porque en Denle de comer al olvido abundan las referencias de todo tipo: a poemas, cuentos, comedias, dramas, cartas, etc. Constantemente son mencionados personajes célebres de la literatura universal, amigos de Salazar Bondy: entre otros, Jorge Eduardo Eielson, Mario Vargas Llosa, Luis Loayza, Blanca Varela, José María Arguedas, Julio Cortázar, José Emilio Pacheco, Rafael Alberti y Allen Ginsberg. Por ejemplo, de este último se cuenta una divertida anécdota. Meses después de haberlo conocido en el Encuentro de Escritores Americanos en Concepción (1960), Ginsberg realizó un arduo viaje por tierra (agravado por su precaria comunicación en español) hasta la casa de Salazar Bondy, donde apareció con aspecto extravagante, y luego partió hacia Pucallpa para probar una experiencia más extrema que el LSD: la ayahuasca, de la que le obsequiaría una botella tras su regreso. Del mismo modo, se exploran, siempre entre la biografía y la ficción, numerosos episodios clave en la vida de Salazar Bondy, como la censura gubernamental de su primera comedia, Amor, gran laberinto, en 1947; el viaje a La Habana en 1962 como jurado del Premio de teatro de Casa de las Américas, decisivo en su toma de postura política; la polémica en torno a la novela Todas las sangres de Arguedas en 1965, en el Primer Encuentro de Narradores Peruanos y luego en la Mesa Redonda realizada en el Instituto de Estudios Peruanos; y el espantoso revuelo en torno a la publicación de Lima la horrible, que algunos moralistas de visión limitada consideraron insultante o incluso misógina.
Denle de comer al olvido es una excelente oportunidad para quienes se interesen por profundizar en la vida y obra de Sebastián Salazar Bondy. La experiencia de Alejandro Susti lo autoriza no solo a registrar biográficamente, sino también a imaginar cómo transcurrieron los episodios menos conocidos de su vida y qué ideas pudieron pasar por su lúcida conciencia. Se trata de un libro que asume plenamente su género, la novela biográfica, y que explota al máximo las posibilidades de juego entre la historia y la ficción.
