Mujer sagrada
Mujer de hierba, mujer de sol,
mujer pájaro;
levanta tus manos y cuida los tiempos
de la vida y la muerte.
Reza por nosotros y los nuestros,
limpia la tierra
por donde caminamos, los ojos
que nos miran y la sangre
que duerme en nuestros corazones.
Habla con el copal, la ruda y el ocote,
habla con lo sagrado que duerme
en el cielo y la montaña.
Mujer viento, has ofrenda por nosotros
y vela por el destino del mundo.
Perfecta
A mi madre
Todo lo cumplí intachablemente
Me ocupé de las labores propias
de una señorita, me abstuve
de levantar la voz y desdeñar
las buenas costumbres de tu reino;
posé para la instantánea
de la hija provinciana modelo,
obedecí todos tus mandatos
más por miedo que por convicción.
Tú sabes que fui la mejor de todas.
Corona de los padres son los hijos
repetías como halago y sentencia,
mientras evaluabas todo a tu alrededor.
No preguntes, no reproches,
no blasfemes,
no des tu cuerpo sin estar casada.
La prohibición era la médula de tus leyes.
Pero yo, necesitaba develar el misterio.
Había sido animal enjaulado
y al sentir el calor del sol
me dejé bañar por él,
comí de la manzana
y en su sabor encontré mi delicia.
Sé de sobra que hoy soy todas tus vergüenzas,
señal de escándalo
que te ofende con su sola mención.
Nada queda de la niña que formaste.
Y es que después de todo, madre,
lo que tú nombras rebeldía, fracaso, libertinaje
yo lo llamo albedrío,
ajuste de balanza.
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