Seis poemas parisinos
Es otoño en mi gabinete
las luces ocres envuelven los geranios
los sepias cubren el asfalto cagado por los perros
¿qué órgano podría dejar de funcionarme bien?
Frágiles
alcachofas de cemento en Créteil
algunos se han suicidado este verano
Una bomba de 60 VV fabrica la penumbra
música de Maurice Jarre (París 78/80)
buhardillas
porcelanas (no de Limoges)
abrigos (no de Astrakán)
copitas para Martinis secos
cojines fauna y flora estampada
Seguimos el rumbo de una pipa que atraviesa
una plaza y termina en un café
solitario
una pipa argelina que vuelve apagada
en el bolsillo
alguien arrastra un piano
por el corredor
***
Pulcro y violento
el amor se destapaba los sesos
y entraba pálido vestido
como vedette-sueño en el pequeño
escenario
el rouge de sus labios más mi palidez
me introducía navegando
en el placer
de la noche de nylon
Los objetos
el pomo de Vick Vaporub
la extrachata color cedro
y otra vez la paranoia
el frasco de Meleril
al lado de la farine de blé
sobre el estante
oh y al lado del arroz integral
de la Banania
Yo me hundía en la oscuridad
de las avenidas
en busca de Gauloises
sola bajo los castaños
***
Fastidio
mi regla tarda
un grano en la frente
síntomas
presión en la vulva /el corte que atraviesa mi vientre
con la luna
la casa duele
muele
este pensamiento
pernocto en mi pijama bajo la luz
escribo mi jornada.
Un mercado arriba a 5’
suspendido en una isla
ramos de alcachofas coronan un camino
de asfalto
un autobús desciende por la escalera geológica
lagartijas en una pequeña cueva fluyen como monedas
trueque
18 pesetas 110 gramos de jamonada
collage: wurst y deseo
erleben y gasto
Oh wunderbare republik: la cotidianeidad
es un gasto
me afilio a mis olores
sólo mi pijama es verdadera
de nylon
color melón
Hoy no tengo nada en el pensamiento
hoy esta copa de brandy sólo eructa
hoy esta máquina suena
hoy esta punta de bolígrafo sólo borra
hoy me borro de estas líneas
***
Lo que pongo: palabras sucias
envejecidas
un pensamiento
un pozo de sombras
nada es cierto
sino que respiro
como un cazador persigo una idea
le disparo
esta es aquella presa
disecada
entre líneas
un insecticida de 65 pesetas
debido a que lo he incluido
en mi página
existo
Sí, hoy he vivido, leído a Sade
a saltos
a Faulkner por los pelos
en mi bolso de la biblioteca
pernocta sin abrir
mañana será miércoles
y vendrá el lechero
***
Esta tos no motiva el romanticismo
obwohl
yo palpito junto al mar
él que es capaz de mudar sus ahogados
que ha inspirado colinas de metáforas
cuya humedad sólo se combate
con una pastilla Buk
no tiene la forma audaz
no tiene la solitaria armonía
no es una sílaba dulce como
dice Jeannot cuando alaba a sus gangsters:
él que era bueno porque dejaba en mí felicidad
y ternura…
si el poema no es personal ha de ser político
si no es bello, feo
si no es bueno, opuesto a la cimbreante cintura femenina
mi mesa es de madera y cuadrada
una manzana dulce sobre un mantel
de flores
a veces al despertar
el orden en que vivo es el corriente
el río desemboca en el mar
hay nubes
y llueve
***
Un gesto mío o del otoño:
andar empujando las hojas caídas
de la calle
borronear una carta
y los celos
lo único intacto en el presagio de la violencia
las pestañas
lo único veraz la cortadura del cuchillo de carne
la grieta de la lejía
el hada ha desaparecido con la espuma del detergente
mi regla que se anunció toda la noche no ha descendido
tengo un pliegue en la tez por dos horas de sueño
no miréis estas páginas
pasarlas
i
n
m
e
d
i
a
t
a
m
e
n
t
e
o comerse el pastel de coliflor frío en la nevera
La máquina de escribir
La habitación tiene aún nuestros
desnudos al alba
el pan subía 10 centavos al mes
nuestras cabezas dejaron su rastro en
las paredes cada noche
en la mesa los versos
las hojas el café.
Tu máquina de escribir
ha subido de precio
espera el turno sobre
cualquier sillón
rociada de gotas de vino
restos de comida
sus teclas se soltaron con
el ejercicio diario.
Hay cerillas en el interior
cabellos que se ondulan
alguien la contempla como
un objeto de lujo
ahora
sobre el marco de la ventana.
El Ángel dorado
Goethe en Leipzig
en el cómic de mis quince años
cruza la esgrima una noche
con su viejo maestro.
Cuántos años después
en Schwabing
mujeres vestidas de leopardo
y en Berlín leopardos del Este.
Entonces
por la Kudam los obreros turcos me hacían adiós
Wohin gehst du, bambino?
Ya no eres una muchacha, pensé,
las cejas altas
la boca redonda
el amarillo marchito en la frente,
de este prado
las viejas grúas.
Wolfgang de estudiante era un pillo
Simpático y
yo lo amaba.
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