Fui Claudio, en solitario imité el sonido de cada animal,
de cada guijarro y del murmullo,
la voz de la plegaria y la voz del arroyo en el bosque
Fui Claudio, llamado Monteverdi,
rezaba en silencio en el límite del agua del mar,
imitaba el sonido de las ramas y veía libélulas
bellas como el silencio de un altar
Yo, músico de la corte,
apoyo piedras para marcar el tiempo
las palabras caen como animales en un precipicio
Soy Claudio, me acerco a la imprenta de los oscuros,
pido el papel blanco, el acero y las heridas,
escribo un requiem perdido como esta página de mi diario.
***
Monteverdi reza otra vez
Aprendo a rezar frente a esta imagen
por aquellos que duermen junto a un sepulcro en la nieve
y por quienes andan descalzos a la intemperie.
Ruego a esta imagen de un dios cansado
por la lluvia que corroe la piedra
y por el guijarro que azota
la piel y la templanza.
… un dios absorto que deambula
por una ciudad desvencijada,
un dios que ata sus cordones en una ciudad perdida.
***
Ulises
(nota de C. M. sobre el Retorno a la Patria)
Ulises observa
a un dios desamparado que cubre con desdén
lo que no existe.
Sabe que es un hombre de tierra y musgo
que se detiene en el centro del mar
para corroer la niebla
y guarda silencio cuando cree alcanzar
una tierra abandonada como la muerte.
***
Teatro de tormentas
«Un territorio unido al verbo
un territorio en lo alto
sucede al trueno y al viento
el límite espantoso donde descansa
un rinoceronte que se detiene a envejecer»
Leído en El libro de los ausentes
***
Escena: una cueva creada por la noche.
¿Dónde están los búhos y su voz? ¿Lo inmediato replica
en el invierno?
La máquina de las tormentas y la máquina de los sonidos
de la materia.
El sonido de la demora de las cosas.
***
I
Ezra Pound encuentra manuscritos de Monteverdi en Venecia
(murmuró Allen Ginsberg como un secreto).
Ezra Pound descubre el llanto y la bruma. Entre los estantes se destaca
una hoja oscura firmada Clau. Monte.verdi-1632
II
Ezra Pound visita por última vez
la lápida turbia de Monteverdi.
¿Qué ha sido de tu mano que escribía
en la quietud?
Ahora puedo oír tu voz de anciano que
repite tu Lamento en mi oscuridad.
III
Un hombre
sentado en la platea de un teatro quemado
se ata los zapatos
se saca el sombrero
lo apoya en sus piernas
cierra los ojos. En su barba se mece el aire.
Murmura y baja la cabeza para recordar
otra vez el tormento de la ninfa.
Cierra los ojos y
se olvida de sí y se olvida de su expiación.
Poemas de Monteverdi (variaciones sobre el deterioro). DscnTxt Editores: Santiago de Chile, 2025.
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