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BOOK REVIEWS
Número 38
Anticipación de Carlos Arámbulo
Por Alexis Iparraguirre
“En Anticipación, como en los clásicos policiales y de ciencia ficción, la solución está frente a los ojos, pero Arámbulo consigue que nadie preste atención a lo evidente, al centrar el relato en la percepción fragmentada, caótica y alterada del siglo XXIII.”
Ficción
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  • June, 2026

Lima: Planeta, 2024. 200 páginas.

Anticipación de Carlos ArámbuloCarlos Arámbulo (Lima, 1965) presenta en Anticipación un policial negro situado en un siglo XXIII distópico, con una visión realmente inquietante del porvenir. Después de las primeras dos décadas del siglo XXI, ese futuro se vuelve desesperanzador: pandemias periódicas, guerras genocidas toleradas y un colapso climático inminente. La tecnología que se imaginaba para ese tiempo ya existe en buena medida, y la vida se desarrolla en burbujas virtuales saturadas de publicidad e influencers que predican un culto al consumismo —levantarse temprano, hacer ejercicio, comprar marcas, triunfar como emprendedor y cumplir “tus sueños”—, mientras el tejido social se vuelve cada vez más segregacionista, violento y solapadamente criminal, erosionando cualquier esperanza real de cohesión, justicia social y convivencia pacífica.

Arámbulo imagina en Anticipación no la amenaza de que eso ocurra, porque no es ingenuo. Sabe que las dimensiones más prometedoras del futuro están canceladas y que esta premisa ya nos resulta familiar en muchos aspectos. Presenta una de las muchas posibilidades para transitar esa oscuridad. Ortega, Fagúndez, Stut y otros hombres importantes —a quienes Arámbulo irá explicando— convocan a Escudero para resolver un asesinato sin precedentes, que descubrirá como el primero de una serie. Pero ellos ya saben que será una serie. Saben cosas que los clientes desesperados no suelen saber cuando recurren a un detective. Uno de los atractivos de este policial es que resolverlo implica decirles a los clientes lo que ya saben, pero dudan que el detective logre descubrir. Este aliciente basta para que los fanáticos consideren el enigma de Anticipación imprescindible.

No obstante, Anticipación es también una novela de ciencia ficción. El asesinato ocurre en torno a un invento inquietante, un novum en el género: la antropista, una cabina de teletransportación descrita como un sueño para fanáticos de Star Trek, pero que genera miedo y profunda desconfianza porque desplaza cuerpos a nivel atómico. Surge la incertidumbre sobre la continuidad de la identidad personal, el temor a perder la integridad física y mental, y la duda angustiante sobre si uno sigue siendo el mismo tras ser desarmado y rearmado para la teletransportación. Además, la antropista es un símbolo de estatus social: solo los más ricos la tienen en casa; los demás deben resignarse a usar la pública, que suele ser incómoda, genera resistencia y expone cierta vulnerabilidad, pero resulta indispensable para quienes necesitan desplazarse con rapidez en una realidad compleja y acelerada. La antropista representa un avance tecnológico sin precedentes: un artefacto que transforma la movilidad humana y cuestiona los límites de la existencia física y mental. Finalmente, todo indica que el novum fue el arma homicida, la antropista creada para no fallar nunca, con sistemas y protocolos que garantizaban al mil por ciento la seguridad de los usuarios.

En Anticipación, como en los clásicos policiales y de ciencia ficción, la solución está frente a los ojos, pero Arámbulo consigue que nadie preste atención a lo evidente, al centrar el relato en la percepción fragmentada, caótica y alterada del siglo XXIII. Esta técnica obliga al lector a reconstruir el rompecabezas desde perspectivas múltiples y no lineales, donde la realidad se distorsiona y el acceso a la verdad se ve obstaculizado por la subjetividad y la manipulación sensorial.

“Anticipación plantea un argumento sólido y provocador sobre la ética del sacrificio y los crímenes justificados para disminuir el sufrimiento humano.”

¿Qué ocurre con los personajes Ortega, Escudero y Toyama? En el presente de la novela, no sucede nada especial, salvo algunos viajes en la antropista, reflexiones nocturnas marcadas por insomnio y escenas de crímenes que resultan enigmáticas por la percepción alterada de quienes las viven. A diferencia de la clásica perspectiva ingenua de Watson, Arámbulo propone que sea el régimen de percepción del siglo XXIII el encargado de dosificar el acceso al conocimiento y a la realidad objetiva. La experiencia fragmentada, alucinada y visionaria se expresa en sensaciones deformadas por insomnio, sueños, también drogas sintéticas, tecnología avanzada y ritualismos místicos de nuevos cultos urbanos, incluso esotéricos. Así, como en las obras de Phil K. Dick y Neuromante (1984) de William Gibson, el desarreglo sensorial que anhelaba Rimbaud —“par un long, immense et raisonné désordre de tous les sens”— nace de la simbiosis entre mente y tecnología, misticismo y psicofármacos, ciencia y religión, y configura una realidad distorsionada pero intensamente sentida. Este entramado da lugar a una narrativa que desafía la percepción y cuestiona la naturaleza misma de la identidad y la verdad, llevando al lector a un universo donde las certezas se disuelven y la fragmentación cognitiva predomina.

El resultado no solo es estéticamente relevante como técnica narrativa, sino que tiene una economía expresiva contundente: el world-building se construye sintéticamente a través de percepciones fragmentadas. Los pasados de los personajes y la historia que condujo a esa distopía aparecen dispersos en miradas idiosincráticas, caóticas y poéticas. En Anticipación, el world-building no es un largo flashback que expulsa al lector por irrelevante, sino parte integral de las visiones y reacciones emocionales de hombres desencantados, angustiados o preocupados por sobrevivir en un mundo de jerarquías inmutables que ellos mismos consolidaron.

Y —golpe de gracia— solo cuando Escudero completa, pese a sus delirios y percepciones alteradas, el perfil completo de este mundo del siglo XXIII —capitalista, estamental, con un apartheid moderado, autoritario y plagado de revivals religiosos— y comprende que todo proviene de los pequeños y grandes pecados de sus protagonistas importantes, puede resolver el enigma como él lo hace. Tras las percepciones distorsionadas, solo aparecía esbozado el modo en que la orientación política de cada quien influía en dolorosas tragedias familiares. Con la perspectiva general que Escudero conoce y que los lectores terminan de captar tras sus pesquisas desordenadas, se arma precisamente un rompecabezas que siempre fue evidente para los poderosos. Así, la novela despliega una triple economía: la distracción con pistas falsas, la construcción del mundo mediante percepciones fragmentadas y la revelación dosificada de la verdad.

Finalmente, una novela tan intensa como bien pensada, no podría desperdiciar la oportunidad de alcanzar la corona que comparten las mejores obras de la ciencia ficción y el policial, como lo entendieron Jorge Luis Borges y Phil K. Dick. Ambos nos enseñaron que todo policial y todo futuro supone una metafísica, una visión del más allá o la imposibilidad de este. Así, el detective de Borges en “La muerte y la brújula” investiga el misticismo y especula sobre la reencarnación; y el replicante prófugo de ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968) de Dick quiere preguntarle a su creador por qué lo creó y por qué debe morir.

La novela de Carlos Arámbulo no es solo ciencia ficción, sino una profunda reflexión sobre la vida, la muerte y la existencia plena de Dios, temas que cada personaje aborda desde el inicio. La narración se mantiene hasta el final desde el punto de vista del detective, un hombre sufriente, irónico, descreído y cínico, con sus propias verdades que, a diferencia de Ortega y Toyama, no defiende con fervor. Su máxima podría resumirse así: ante la ausencia de causas justas, al menos debe mitigarse o atenuarse el dolor. Aunque ese escepticismo respecto a causas mejores es cuestionable, Anticipación plantea un argumento sólido y provocador sobre la ética del sacrificio y los crímenes justificados para disminuir el sufrimiento humano.

 

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