Nunca alcanza
Creo que tiene que ver
con la soledad de Antígona.
Su tragedia casi suicida
se cumple porque ya no
puede estar con nadie
que la quiera. Pierde
a sus padres hermanos
y su terca piedad no
alcanza a cubrir
el horror fratricida.
Nunca alcanza.
Y seguimos creyendo
que nuestros resentimientos
no tienen consecuencias.
O que esa silente
resignación de su
hermana Ismena
pueda ser tenida
como respuesta
y solución al coral
desvarío.
Aconsejan
los confucianos
que cuando el gobierno es malo
hay que correr a las colinas
y huir de la humillación
en un retiro a la pintura,
no de grandes cuadros
colgantes, sino de
pequeños pero largos
rollos que pueden ser
admirados en la
contemplación privada
de un paisaje
de apacibles colinas
quizás o también de
trágicas caídas
de aguas o de rocas
venerables robles o encinas
de sabia cobertura.
¿Dónde pudiera hallar
en mi monte interior o colina
ya encina alguna?
Es hogar tu viaje
Después de la tragedia
de la épica primera
la musa cantó ya no
de cóleras ciudades
convertidas en cenizas
sino sobre los migrantes.
Porque
poesía
sólo la mudanza persiste
y es hogar tu viaje.
Del libro De la metáfora, fluida (Madrid: Visor, 2019)
Árbol,
¿autorretrato con el vestido puesto
al revés y una manga vacía,
desvariando,
empobrecida,
pero no
demente?
Así me vi en mi madre
en sueños, humilde.
No humillada.
Porque los apamates estaban en flor y sé
por ella que la contemplación de tal belleza
es señal de gracia divina.
***
Agotada parece la fuente.
Sales y arenas impiden el llanto.
Ojalá abriera
una ventana al viento,
al vuelo del ave fina y ligera,
que ayude a mirar mejor
desde esta dudosa distancia.
***
Por estar viendo cosas feas
serpientes y culebras me rodearon
la cara y la garganta
y no sabía quitarlas.
El sueño me enseñó.
Con paciencia.
Palabra por palabra.
Del libro Fugaz lagartija (Madrid: Kalathos, 2024)
Qué no se ha dicho del silencio de los animales.
Que si la distancia o superior razón
o también signo del exilio humano.
Sea signo o distancia, migración,
¿es traducible la crueldad de lo humano?
¿Merecemos la expulsión del paraíso,
lo locuaz de lo ansioso, o guardamos mejor
nuestro propio silencio?
Quizás. Puesto que “toda lengua tiene su propio silencio”,
al decir de Canetti. Aunque recién leí
que son como perros de calle
los sabios y por eso
ladran y ladran y nunca
los han tomado muy en serio:
…perros sin hogar, delgados como filósofos, entienden todo y ladran y ladran.
Ilya Kaminsky
***
Como un ser peludo y vivaz,
un poema tampoco es que nos defina.
Pero cuando en atento silencio
se planta ante una amenaza,
un David ante un Goliat,
es su corazón coraje
que quisiera traducir al menos
a un solo verso
libre,
valiente.
***
¿Qué pasa cuando pierdo la esperanza,
y quedo rala,
silente en la silla manchada
de pintura?
¿Será este silencio siempre
desesperanza?
Al rato pasa un pájaro afuera,
detrás de la ventana.
Heredamos la esperanza,
don del olvido.
Wislawa Szymborska
***
Nada sé de cantos de culebra sibilina,
de silbidos serpentinos.
Sin embargo,
las escamas que admiraba
en combinaciones de colores
de la anaconda en casa
me abrían figuras silentes
de recelosa incertidumbre
y desconfianza
y duda necesaria
entre verso y verso.
Cuidado:
también lo admirable
es alarmante.
No sé si la serpiente tiene rostro.
No puedo responder a esa pregunta.
Emmanuel Levinas
Del libro inédito lo animal si poema (Madrid, Visor, 2026)
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