Yografía
Yo
que necesito plantas, luz
palabras de ternura
que me siento a pensar en mi desgracia a plena tarde
medio masoquista
fea
profesora
Yo
que sólo con palabras me presumo
me palpo
me proyecto
interpongo ideas a la carne
levanto largos muros de metal frío, devorante
entre otros y
yo
que tengo miedo a la locura, al vino, al entregarme
agarro mis recuerdos
una niña gorda, inútil, solitaria
casas de muñeca y tacitas de té
ráfagas de aire y de suspiros
entre mi abuelo no abuelo y sin mi padre
Yo
que encuentro en Franklyn, Juan Francisco y otros
eso terrible que no tuve
que sé disponer letras, sílabas y nombres
cuidadosamente, agresivamente
Yo
estoy harta de mí
Lunes
Cada mañana
al levantarme
inicio el camino hacia la muerte.
Antes de perforar el día con mi cara disconforme
lloro un poco.
Luego
procedo a ejecutar con desconcierto el aseo,
la puesta de la ropa,
el peinado,
el desayuno,
salgo.
Bordeo esquinas desbaratadas en infinitas partículas de luz,
el aire golpea la frente,
un penetrante olor a podredumbre me vuelve a la desdicha.
En las cunetas
latas de basura todas volteadas
definen largas curvaturas tristes,
hasta los pozos de lluvia en mi país son turbios, hediondos,
sin darme cuenta
penetro el vientre palpitante de cualquier automóvil
y me siento heroína.
entonces paso a recontar los árboles que ya sé de memoria
y que alivianan con colores y formas el duro pavimento,
un golpe seco me avisa que he llegado,
empujo la puerta,
estoy dentro,
sonrío tratando de ser agradable, inofensiva,
que no me teman,
que no conozcan mi odio, mi hastío, mi tristeza,
comienza la jornada.
Polución
¡Ay amigo!
a ti te embotellarán mañana
reducido a polvo vivificador,
a carne concentrada.
Los féretros y el llanto quedarán como recursos viejos.
Las columnas de nubes y el árbol en preñez
no serán tuyos.
A medida que la rueda sigue tus ojos se entrecierran,
pierden humedad y movimiento.
Ya te acostumbraste a esa luz de cadáveres,
la lluvia de mayo te resultará molesta
y morirás,
sin darte cuenta,
lamido por el cieno y el hollín,
ahogado en tu saliva sin sabores.
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