Skip to content
LALT-Iso_1
  • menú
  • English
  • Español
Número 37
Entrevistas

“La literatura no se mide por la nacionalidad, sino por el talento”: Una conversación con Mempo Giardinelli

  • por Eduardo Suárez Fernández-Miranda
Print Friendly, PDF & Email
  • March, 2026

Mempo Giardinelli (Resistencia, 1947) ha configurado, en el Chaco, esa región amplísima del Trópico de Capricornio, su ámbito vital y literario. Novelas como Luna caliente o El Décimo Infierno así lo prueban. Escritor y periodista, su obra narrativa ha gozado de un amplio reconocimiento por parte de la crítica y del público, con obras como La revolución en bicicleta, La última felicidad de Bruno Fólner o Santo Oficio de la Memoria. Es autor, además, de una amplia obra literaria para niños y jóvenes. Colabora de forma habitual en el diario Página/12, entre otros medios americanos y europeos. Su actividad docente se ha desarrollado en universidades mexicanas y estadounidenses. La obra literaria de Mempo Giardinelli ha sido distinguida con importantes galardones, entre los que destacan el Premio Rómulo Gallegos o el Premio Nacional de Novela de México. Conversamos con el autor del Chaco sobre su larga trayectoria literaria, entre otras cosas.

“La literatura no se mide por la nacionalidad, sino por el talento”: Una conversación con Mempo Giardinelli

 

Eduardo Suárez Fernández-Miranda: Alianza Editorial ha publicado, recientemente, Luna caliente y El décimo infierno. En ambas novelas parece existir una contraposición entre Eros y Thanatos, esas pulsiones de las que hablaba Freud. ¿Puede ser considerado un elemento importante en estas dos narraciones?

Mempo Giardinelli: Supongo que sí. Siempre esa tensión está presente en la literatura, incluso cuando parece que no lo está. Y en toda mi narrativa, en efecto, creo que jugó un papel preponderante, aunque sin habérmelo propuesto jamás. Hoy creo que esas tensiones son constitutivas del arte de todos los tiempos, más allá de intenciones autorales.

E.S.F-M.: El Chaco es el ámbito espacial elegido por usted para situar algunas de sus obras. Un lugar que se caracteriza por un calor húmedo y sofocante. ¿Cree que condiciona, de alguna manera, el destino de sus personajes? ¿Puede hablarnos de esta región, para conocerla un poco mejor?

M.G.: El Chaco ha sido, históricamente, un territorio impenetrable, como se lo llama todavía por sus riquezas boscosas en las que sobreviven algunas comunidades de pueblos originarios: las etnias Qom, Wichí y Mocoiq, que son algo así como remanentes de un inmenso territorio en el que todavía habitan algunas comunidades en lo que se conoce como “Selvas del Impenetrable”. 

Desde la ocupación de Sudamérica por adelantados españoles y portugueses, entre los siglos XVI y XIX fue un territorio a conquistar, si bien los primeros asentamientos humanos en el Chaco datan de entre 2000 y 3000 años. Es una región originalmente selvática, estribación suriana del Matto Grosso brasileño y de lo que hoy son las repúblicas de Bolivia y Paraguay, o sea el corazón de la América del Sur. Una vastísima región que durante el dominio español fue escenario de constantes intentos de sometimiento a los habitantes naturales del Chaco, y cuya fundación de ciudades fue resistida por todas las etnias chaqueñas. 

Un tal Alejo García fue el primer europeo que en 1524 exploró el Chaco viniendo de las costas de Santa Catarina, hoy Brasil, en busca de oro y plata, pero murió al año siguiente. Después condujeron expediciones Pedro de Mendoza, Juan de Ayolas, Domingo Martínez de Irala y otros, y en 1543 Álvar Núñez Cabeza de Vaca. Se realizaron no menos de 70 expediciones al Chaco, desde Asunción, y en el Chaco Austral, donde nací y tengo mi casa, fue Concepción del Bermejo la ciudad más importante que lograron establecer los españoles entre 1585 y 1632, cuando fueron expulsados por los originarios.

A finales del siglo XIX llegaron los primeros inmigrantes italianos, provenientes del Friuli. Y en 1920 fue la última matazón, brutal y masiva, de aborígenes originarios, en lo que hoy nosotros llamamos “Masacre de Napalpí”. Guglee usted y verá lo que es el horror… 

Y aunque en los últimos 50 años la destrucción ambiental ha seguido siendo criminal, ni los tres pueblos originarios ni la fauna original fueron totalmente erradicados. 

Finalmente, si usted observa un mapa de Sudamérica verá que el Chaco es una región vastísima del Trópico de Capricornio, que abarca el sureste de Bolivia, el sur de Paraguay y el nordeste de la Argentina. Yo he nacido aquí, y salvo los 10 años de mi exilio en México, el Chaco ha sido y es mi territorio de vida y también de literatura. Aquí vivo yo.

“La literatura no se mide por la nacionalidad, sino por el talento”: Una conversación con Mempo Giardinelli

E.S.F-M.: “Sabía que iba a pasar; lo supo en cuanto la vio. Hacía muchos años que no volvía al Chaco y en medio de tantas emociones por los reencuentros, Araceli fue un deslumbramiento”. Araceli en Luna caliente, y Griselda en El décimo infierno, son el elemento desencadenante de la tragedia. ¿Cómo surgieron estos personajes femeninos tan apasionados? 

M.G.: Supongo que de la candente imaginación del joven que fui. Nunca me puse límites al respecto y en cambio le juro que me divertí como un carayá —que son los simios típicos del Chaco, algunas familias de los cuales últimamente, y debido a la bestialidad humana que los acosa y extermina con la tala de montes, se refugian en las ciudades— y una familia de la cual sobrevive en el barrio donde vivo, en las copas de altísimos lapachos e ibirapitás. Algunos de ellos, tremendamente curiosos, suelen visitar casas del barrio y da gusto verlos. Sus costumbres impúdicas me sugirieron ciertas aproximaciones textuales. Y disculpe si me extendí, pero jamás me hicieron preguntas como las que usted me hace y, lógicamente, estoy improvisando…

E.S.F-M.: En el epílogo de Luna caliente, el conserje del hotel donde se encuentra Ramiro le comunica: “Que lo busca una señorita, señor, casi una niña”. Es la última frase de la novela. ¿Qué futuro imagina para estos dos personajes? Con respecto al título del libro, ¿qué es una “luna caliente”?

M.G.: Cuando escribí esta novela yo vivía en México, y un querido amigo y agudo lector, Arturo Villanueva Williams, leyó el primer borrador y su entusiasmo fue tan contagioso que resultó el mejor alivio a mi temor juvenil. No era mi primera novela, pero sí la primera escrita con algún temor porque era ligeramente consciente del machismo feroz del personaje y de otras inconveniencias. Pero decidí no autocensurarme y, como sentía mucho pudor, ningún título me convencía. Hasta que en una cafetería Arturo, comentando títulos posibles, me dijo que para semejante texto había uno solo posible: “Luna caliente”. Y que me lo regalaba. Y hoy pienso que fue un hallazgo ese título para una novela que empezaba a sospechar que iba a ser muy leída.

E.S.F-M.: Manuel Estrada es el encargado del diseño de la colección El libro de bolsillo. ¿Qué le parecen las portadas que ha elegido para sus novelas?

M.G.: Me encantaron, y le digo más: me enamoraron a primera vista. Son portadas muy originales, muy atractivas, y eso es bastante decir para una novelita bastante breve escrita hace 40 años, traducida a veintitantos idiomas y llevada al cine por directores notables de tres países —y en España nada menos que Vicente Aranda—.

E.S.F-M.: Usted es periodista y, durante la dictadura militar, se instaló en México, como José, el protagonista de Qué solos se quedan los muertos (Alianza Editorial, 2023). ¿Se sirvió de elementos autobiográficos para crear este personaje? 

M.G.: No, pero sí. Era inevitable, si bien no me identifico con el protagonista y narrador. Es una novela, por lo tanto, invención pura. Sé que es inevitable y no quisiera ofender a nadie y menos a mis lectores, pero confieso que, en cierto modo, no me gustan los lectores que buscan descubrir la vida de los autores. Prefiero los que se sumergen en el texto y mejor si se ahogan un poco y salen a la superficie para tomar aire. Al menos así he sido yo como lector toda mi vida: uno que se cree todo lo que le cuentan, lo disfruta, sufre y agradece cuando hay una buena historia y la debida tensión, y demás. Eso me pasó con Cortázar y antes con Faulkner, por ejemplo. Y con Osvaldo Soriano y los cuentos de Juan Rulfo y tantos más…

E.S.F-M.: Qué solos se quedan los muertos fue publicada por primera vez en 1985. ¿Ha sentido la tentación de revisarla para esta nueva edición? El libro está dedicado, entre otros, a Juan Rulfo. Usted que lo conoció, ¿qué puede contarnos del gran escritor mexicano?

M.G.: Son dos preguntas, y a la primera respondo que sí he revisado y creo que mejorado Qué solos… No lo hago habitualmente con las reediciones, pero en este caso me pareció que el texto ganaría mucho con una delicada revisión y creo que no me equivoqué. Y en cuanto a Rulfo, fue el más importante de mis maestros, porque además fue mi amigo. Generoso, irónico y exigente, junto con Edmundo Valadés fueron mis padrinos en México. Me hicieron lugar, me enseñaron, me cuidaron y fueron de hecho mis dos maestros mexicanos, de vida y de literatura. Algunas veces, también con Tito Monterroso o Elenita Poniatowska e incluso en alguna ocasión Juan José Arreola, esas reuniones eran un cielo de sabiduría, literatura y humor sutil, un regocijo para mi almita casi todas las semanas. Y sí, ya lo sé y siempre lo pienso: alguna vez tendré que escribir sobre aquellos años y aquella amistad que siempre agradecí y aún hoy evoco con amor del bueno. Pero quién sabe…

E.S.F-M.: Su última novela, Esto nunca existió (Edhasa, 2022) está basada en hechos reales. Nos introduce de lleno en lo que, en Argentina, se conoce como “los años setenta”. Estamos en junio de 1976, una época de horror y muerte. ¿Fue especialmente difícil escribir esta novela, teniendo en cuenta lo ocurrido en aquellos años?

M.G.: Una amiga me dijo, el año pasado, que suponía que, para un machito, como yo lo era entonces, debía haber sido como en un parto. Y en efecto, esta novela me llevó más de 20 años de empezar y abandonarla, retomar el texto y sufrirlo, reconocer que no podía y sin embargo reintentar cada vez la escritura… Llegué incluso a decidir abandonarla, y quizás fue eso mismo lo que me ayudó a seguir. Y los años también, claro está. No sé si les pasará lo mismo a otros escritores, pero después de los setenta años creo que uno puede sentirse menos condicionado por la propia vida, aunque los temores y pasiones operen como intactos.

“La literatura no se mide por la nacionalidad, sino por el talento”: Una conversación con Mempo Giardinelli

E.S.F-M.: Edhasa (Argentina) ha editado gran parte de su obra narrativa: La última felicidad de Bruno Fólner, El cielo con las manos, o La revolución en bicicleta. ¿Tiene pensado reeditar alguno de estos libros en España?

M.G.: ¡Todos! Sueño con que se reediten todos mis libros. Desde que se publicó en 1980 mi primera novela, La revolución en bicicleta, siempre he aspirado a que toda mi producción se lea en España, que creo que es la sociedad más lectora de la lengua castellana.

E.S.F-M.: Su obra literaria ha sido ampliamente traducida. Alemania, Francia, Holanda, Canadá o Corea del Sur cuentan con sus libros. ¿Suele intervenir en la labor de sus traductores?

M.G.: Sí, tengo la fortuna de que hay obra mía traducida en Grecia y en Bulgaria, y en árabe y en hebreo, como la hay en Rusia y en Italia y en inglés, y últimamente se han traducido varias de mis obras en China y en los Estados Unidos. Y mi respuesta a su pregunta es que sí intervengo, aunque sólo cuando me requieren o consultan quienes traducen, lo que ocurre en casi todos los casos, y agradezco muchísimo. Porque una novela, o los cuentos, si están bien traducidos y a dúo, siempre son mejores que en la versión original.

E.S.F-M.: Ha escrito también para niños y jóvenes. En colaboración con la ilustradora argentina, Natalia Colombo, creó el personaje de Celeste. ¿Puede hablarnos un poco de su faceta como autor de libros para los más pequeños?

M.G.: Ah, sí, ¡es un género delicioso! Aunque muy difícil, mucho más complejo y arduo que lo que puede parecer a primera vista… porque tengo tres hijas y seis nietos, que han sido muy inspiradores sin quererlo. Y digo difícil, además, porque las historias para niños son algo muy serio, al menos para mí es un género que me cuesta muchísimo y cuando fracaso –porque sí fracaso a veces–, me afecta profundamente. 

E.S.F-M.: Usted es el presidente de la Fundación Mempo Giardinelli, cuyo lema es “Leer abre los ojos”. ¿Cómo surgió este proyecto? ¿Qué acciones se llevan a cabo en esta fundación?

M.G.: Ay, ay, estimado amigo, nos pasaríamos horas si respondo a esta pregunta, de manera que sólo le diré que nuestra Fundación nació del fracaso económico de la Argentina en los años noventa. Yo editaba una revista que se llamó Puro Cuento y era bastante popular, y a la cual estoy ahora mismo planeando relanzar. Cuando quebró nuestra modesta empresita, como miles de otras en el país, me deprimí y me retiré por un tiempo. Pero en 1993, cuando recibí el Premio Rómulo Gallegos, con el dinero recibido constituí una fundación que hoy es muy respetada como centro nacional pionero en el fomento de la lectura literaria. Hace más de 20 años organizamos el numeroso voluntariado de Abuelas Cuentacuentos, hoy presente en más de 60 ciudades argentinas y latinoamericanas. Organizamos desde hace casi 30 agostos, un Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura, y nuestro Instituto de Formación de Docentes y Bibliotecarios como mediadores de lectura es ya un clásico educativo del que también me siento orgulloso. Todo lo cual puede visitarse en: https://www.fundamgiardinelli.org

E.S.F-M.: La literatura latinoamericana cuenta, actualmente, con escritores muy interesantes. Pensemos en los argentinos Mariana Enriquez, Samanta Schweblin o César Aira, o los mexicanos Fernanda Melchor, Valeria Luiselli o Juan Villoro. ¿Cómo ve la escritura que surge de estos dos países, usted que los conoce tan bien?

M.G.: Creo que hacemos una literatura tan ardua y exigente como la de cualquier otro país. Yo no creo que las nacionalidades determinen literaturas. Juanito Rulfo en México, Rubem Fonseca en Brasil, María Elena Walsh en mi país o Augusto Roa Bastos en Paraguay, no fueron grandes por sus nacionalidades, sino porque eran artistas extraordinarios, cultísimos e incansables lectores, sensibles observadores de los entornos en que vivieron y escribieron. 

Y en el caso de Argentina, que es mi casa literaria, sin dudas Samanta y Mariana, como Claudia Piñeiro, como los dos Guillermos —Martínez y Saccomanno— son un presente riquísimo junto con clásicos contemporáneos como Noé Jitrik y Tununa Mercado, y grandes narradores no porteños como Camila Sosa Villada (de Córdoba), Selva Almada (Entre Ríos), Orlando van Bredam (Formosa) y mis paisanos chaqueños Mariano Quiros, Francisco Tete Romero y la poeta Claudia Masín, por lo menos. Y seguramente olvido a otros y otras colegas, porque si la literatura que se escribe en Buenos Aires es vasta y significativa, también lo es la del interior de la Argentina.

E.S.F-M.: Volviendo a El décimo infierno, parte de la novela se escribió en Gijón. ¿Qué relación tiene con la ciudad asturiana? ¿Ha participado en la Semana Negra?

M.G.: Adoro Gijón y he asistido muchas veces al estupendo Salón Literastur que organizaba años atrás mi inolvidable amigo Luis Sepúlveda. Pero a la Semana Negra no fui invitado jamás, aunque soy autor de varias novelas policiacas y de un libro titulado precisamente El género negro, traducido y reeditado varias veces. Pero no me pregunte por qué nunca me invitaron, porque, honestamente, no lo sé.

E.S.F-M.: Para terminar, nos gustaría saber si está trabajando en alguna nueva novela, o libro de cuentos.

M.G.: Sí, claro, si dejara de escribir, todo perdería sentido… Estoy trabajando ahora en una novela que se titulará Roldán, y que me gusta mucho cómo avanza, muy lentamente, y de la cual no diré nada, porque jamás hablo de lo que estoy resolviendo. Y además, ahora mismo estoy sumergido en un nuevo libro de cuentos que me gusta mucho, y también preparo una nueva versión de Soñario, que es mi libro de sueños, una antología muy personal que publiqué hace una década y quiero relanzar. Y no dudo que en cualquier minuto golpeará a mi puerta algún otro texto urgente. 

¡Compra libros de los autores y traductores incluidos en este número en nuestra página de Bookshop!

 

Foto: Mempo Giardinelli, escritor argentino.
  • Eduardo Suárez Fernández-Miranda

Eduardo Suárez Fernández-Miranda was born in Gijón. He holds a law degree from the University of Seville, where he is currently preparing his doctoral thesis on Asturian writer and diplomat Julián Ayesta in the Department of Spanish and Hispano-American Literature. As a literary critic, he contributes to Spanish magazines El Ciervo, Gràffica, Quimera, and Serra d’Or. He also writes for American publications Cine y Literatura (Chile), La Tempestad (Mexico), Latin American Literature Today (University of Oklahoma), and the Papel Literario supplement of El Nacional (Venezuela). He occasionally contributes to Asturian newspapers El Comercio and La Nueva España.

PrevAnterior“Cuando liberé al personaje, sentí que yo también me estaba liberando como escritora”: Una conversación con Emma Sepúlveda
SIguiente“Shakespeare es demoledor: en una frase consigue definir toda nuestra condición”: Una conversación con José María MicóNext
RELACIONADOS

Occidente después de la lluvia: A cien años de 1922

Por Marcelo Cohen

Sobre la teoría de las probabilidades hay un chiste maligno. Un científico le dice a un millonario que si pone cien monos con tizas y libros frente a un pizarrón…

Háblame de amores, mariquita linda

Por John Templanza Better

p.p1 {margin: 0.0px 0.0px 0.0px 0.0px; text-align: justify; font: 12.0px ‘Times New Roman’}

En ese instante nada pasaba desapercibido: el clima, la respiración de Lemebel, el olor…

Tres poemas

Por Xun Betan

En mi lengua se habla desde el corazón / tenemos ch’ulel y volamos en los sueños / Cantamos con el viento y reímos con las nubes / Sembramos el maíz…

University of Oklahoma
780 Van Vleet Oval
Kaufman Hall, Room 105
Norman, OK 73019-4037

  • Accesibilidad
  • Sostenibilidad
  • HIPAA
  • OU Búsqueda de trabajo
  • Políticas
  • Avisos legales
  • Copyright
  • Recursos y Oficinas
Actualizado: 17/11/2025 15:00:00
  • SUSCRIBIRME
Facebook-f Twitter Instagram Envelope
Latin American Literature Today
REVISTA

Número Actual

Reseñas

Números Anteriores

Índice de Autores

Índice de Traductores

PUBLICAR EN LALT

Normas de Publicación

LALT Y WLT

Participar

Oportunidades para Estudiantes

CONÓCENOS

Sobre LALT

Equipo Editorial

Misión

Comité Editorial

LALT NOW
OUR DONORS
Suscribirme
  • email

Suscripciones

Suscríbase a nuestra lista de correos.
LALT Logo SVG white letters mustard background

Subscriptions

Subscribe to our mailing list.