Una semana leyendo a los poetas latinos
Junto al mar
agobiado por el tedio y el verano
encontré a los poetas latinos con túnica blanca y sandalias
arrastrando un arpa por las playas arenosas del Pacífico;
con ellos, con la alegría de tenerlos aquí diciendo
«sicilianas musas, un poco más alto cantemos»
recobré el perdido interés por el verso
y uniéndome al grupo
caminé siete días por tus calles, oh Lima.
Poema sobre el amor a la sabiduría
Cuando el corazón está destruido
y encima de la pobre cabeza enferma
los días se desploman como membrillos
resulta muy hermoso
y muy agradable
amanecer cualquier mañana sobre la cama
completamente desnudo
suspirando entre los larguísimos brazos de
la sabiduría.
Por Roma
Alguna vez miré cómo se reflejaban en las aguas del Tíber
los rostros arrugados de las musas.
–Ya todo ha sido dicho, ya todo ha sido dicho –repetían
las pobres,
Y yo las observaba desde el puente Sant’Angelo, fumando
un cigarrillo
hasta que ante nosotros
—musas, gatos, vecinos—
un muchachito pálido cayó pesadamente de lo alto
y todos suspiramos, claro está.
Luego surqué los cielos y volví
al nido de mis padres
donde escribo estas líneas y prospero
en el difícil arte
de la fabricación de nidos y refugios.
Mas quiera Dios
que alguna vez regrese y viva en el hospicio de la Isla Tiberina
y acaso hasta me pudra bajo un pino marítimo
no importa si en silencio
recordando a los líricos
acariciando el lomo de una gata
mirando reflejarse en las aguas del Tíber
los rostros arrugados de las musas.
El discípulo amado
No estoy precisamente en Patmos, sino frente
al Pacífico
al fin de un espigón, ante las olas, bajo la
tarde fresca;
así como dormí sobre tu hombro
quisiera dormir hoy
y yendo sin temor por el
abismo
volver a tu ciudad.
Pero algo hay que se quiebra
y que se desmorona
aunque pones en mí tu dura mano diciendo que
no tema
porque eres el primero y el
postrero
y yo soy el amado
incluso si en la arena
como las olas frías desfallezco.
No creas que me olvido
del anunciado día
en que todos aquellos que no sean hallados en
el libro
irán a dar al fuego
y el resto de las naves partirá.
Mas qué días
serán éstos
si en mis visiones simples
con aves naturales
espíritus sencillos y neblina
confundo a los bañistas con los muertos
y apenas si pregunto por lo eterno.