{"id":5043,"date":"2021-11-24T22:57:30","date_gmt":"2021-11-25T04:57:30","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2021\/11\/excerpt-cuadernos-de-lengua-y-literatura-mario-ortiz\/"},"modified":"2022-05-27T14:31:03","modified_gmt":"2022-05-27T20:31:03","slug":"excerpt-cuadernos-de-lengua-y-literatura-mario-ortiz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2021\/11\/excerpt-cuadernos-de-lengua-y-literatura-mario-ortiz\/","title":{"rendered":"Un fragmento de los Cuadernos de lengua y literatura de Mario Ortiz"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4>ESTUDIO N<sup>o<\/sup> 1 \u2013 Primeros principios. Campo de observaci\u00f3n. Funciones.<\/h4>\n<p dir=\"ltr\" role=\"presentation\">1 &#8211; Existen las cosas.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" role=\"presentation\">2 &#8211; Existen las palabras.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" role=\"presentation\">3 &#8211; Las palabras son cosas.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" role=\"presentation\">4 &#8211; Las cosas son cosas.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" role=\"presentation\">5 &#8211; Existen las flores que abren sus p\u00e9talos a la noche. Est\u00e1n cerca del gallinero.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" role=\"presentation\">6 &#8211; Las flores son cosas y son palabras.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" role=\"presentation\">7 &#8211; Abren sus p\u00e9talos. Se pronuncian.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" role=\"presentation\">8 &#8211; Est\u00e1n bajo las estrellas, que tambi\u00e9n son cosas y son palabras, y brillan y se pronuncian.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" role=\"presentation\">9 &#8211; La poes\u00eda parte de una <em>funci\u00f3n<\/em>, pero no en primera instancia como lo entiende\u00a0 Jakobson (funci\u00f3n po\u00e9tica) sino en un sentido que se aproxima al de Hjelmslev para la ling\u00fc\u00edstica: &#8220;Decimos que hay funci\u00f3n entre una clase y sus componentes (una cadena y sus partes, o un paradigma y sus miembros) entre s\u00ed. A los terminales de una funci\u00f3n los llamaremos funtivos, entendiendo por <em>funtivo<\/em> un objeto que tiene funci\u00f3n con otros objetos. De \u00e9l se dice que <em>contrae<\/em> funci\u00f3n&#8221;. Lo crucial en Hjelmslev es que el t\u00e9rmino funci\u00f3n alude al sentido etimol\u00f3gico, pero tambi\u00e9n al l\u00f3gico matem\u00e1tico: una entidad tiene dependencia con otra entidad<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" role=\"presentation\">10 &#8211; Las flores y las estrellas copulan en la misma oraci\u00f3n. Luego del punto, se pueden cerrar los ojos y s\u00f3lo queda el aroma.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" role=\"presentation\">11 &#8211; Alguien que fuese trasladado desde otra dimensi\u00f3n y apareciese por primera vez en este punto del planeta a esta hora, al desconocer todo acerca de nuestro universo, no podr\u00eda determinar si el aroma proviene de las flores o de las estrellas.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" role=\"presentation\">12 &#8211; Las flores se llaman <em>buenas noches<\/em>. La estrella se llama Sirio, y tambi\u00e9n tienen nombre las que dan forma a Ori\u00f3n y a la Cruz del Sur.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" role=\"presentation\">13 &#8211; La criatura de otra dimensi\u00f3n no tiene nombre.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\">Jorge, mi suegro, posee un campo que comparte con sus hermanos. Lo heredaron de su padre, que a su vez lo hab\u00eda heredado de su padre, quien lo compr\u00f3 a principios del siglo XX en la \u00e9poca de la colonizaci\u00f3n francesa en Pig\u00fc\u00e9; por lo tanto, lo que toque en sucesi\u00f3n a cada\u00a0 descendiente ser\u00e1n varias parcelas de no muchas hect\u00e1reas. Est\u00e1 ubicado en la zona de Cura Malal, partido de Coronel Su\u00e1rez, provincia de Buenos Aires.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Cuando hacemos los preparativos para ir a pasar unos d\u00edas, mis hijos son felices.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">De este mismo campo transcribo un recuerdo al principio del volumen IV. Poco despu\u00e9s de haber visto por primera vez la pel\u00edcula <em>Titanic<\/em>, permanec\u00edamos en un clima de fascinaci\u00f3n con barcos que se nos hund\u00edan en la cabeza, y entonces luego \u201cde una feroz helada, sac\u00e1bamos los planchones de hielo que se hab\u00edan formado en el bebedero de las vacas y los hac\u00edamos estallar contra el alambrado mientras Mat\u00edas cantaba el tema de Celine Dion\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\">La puerta de entrada que est\u00e1 al costado de la casa da contra un jardincito que tiene un tamarisco, un arbusto de lilas, y varias plantas de <em>buenas noches<\/em>. M\u00e1s all\u00e1, a la derecha, hay un amplio espacio cubierto con acacias y eucaliptos. Debajo de ellos,\u00a0 Jorge arm\u00f3 una serie de corrales con alambre tejido para criar gallinas y gallos. Tambores de 200 litros de combustible est\u00e1n abiertos en un extremo y, acolchados con paja en el interior, sirven de nido para algunas gallinas. Cuando cae la tarde en verano, suele haber tres o cuatro huevos en cada uno.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Entre agosto y octubre, selecciona las mejores aves y las lleva a exposiciones rurales de la zona.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\">Alrededor de las jaulas, se fue acumulando un conjunto heterog\u00e9neo de materiales: rollos de alambre, postes y varillas para reparar los alambrados, junto con objetos, y cacharros viejos, frascos, y algunas c\u00e1scaras de naranja y papa picoteadas.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Este es nuestro campo de observaci\u00f3n.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\" role=\"presentation\">14 &#8211; Dos part\u00edculas de materia devienen <em>funtivos<\/em>. Las <em>buenas noches<\/em> y el resplandor helado de las constelaciones abren sus p\u00e9talos y contraen una dependencia o <em>funci\u00f3n<\/em>. Forman un sistema.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" role=\"presentation\">15 &#8211; La criatura de la n-dimensi\u00f3n est\u00e1 suspendida en medio del aroma. No pudo entrar en el sistema. Es demasiado peque\u00f1a: reci\u00e9n ha nacido en el texto.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Permanece sin nombre.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Est\u00e1 confundida.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\">\n<h4 dir=\"ltr\">ESTUDIO N<sup>o<\/sup>\u00a02\u00a0\u2013 La cafetera<\/h4>\n<p dir=\"ltr\">Inicio la exploraci\u00f3n del \u00e1rea delimitada.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Encuentro una cafetera enlosada marr\u00f3n, cubierta de polvo. Est\u00e1 colgada en el alambre tejido que separa el jard\u00edn de la zona de las gallinas y la zona de los zapallitos. No se la ve muy deteriorada, pero en la base encuentro un peque\u00f1o orificio.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\">Existe un momento cr\u00edtico para las fuentes, cafeteras o pavas de este material, y es el de su primera ca\u00edda, cuando por alg\u00fan descuido se nos resbalan de las manos acaso mojadas luego de haberlos lavado. En el choque con el piso, se salta una partecita del enlosado y el interior de metal queda al descubierto. Nada detendr\u00e1 la oxidaci\u00f3n que por all\u00ed avanza, combusti\u00f3n\u00a0 fr\u00eda que se manifiesta como manchas anaranjadas, de una voracidad lenta y continua. Cada lavado del recipiente elimina el \u00f3xido. Cautelosos, lo secamos bien, sobre todo en la parte herida y nos damos por satisfechos.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Sin embargo, la mancha reaparece, acaso por la misma humedad del ambiente, tan invisible como un virus, y no se detendr\u00e1 hasta comer toda la delgada capa de hierro fundido y dejar, en los casos ya terminales, un peque\u00f1o orificio abierto de lado a lado. Entonces nos damos cuenta, pero ya es demasiado tarde: aqu\u00e9l momento cuando se nos resbal\u00f3 de las manos supuso el principio del final; en la primera ca\u00edda ya est\u00e1 la \u00faltima, esa que lo arroja definitivamente al rinc\u00f3n de los trastos inservibles.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">He visto que a algunas fuentes intentaron salvarlas taponando el orificio con soldadura de bronce. Ellas vuelven al uso, pero a un uso si se quiere disminuido, restringido s\u00f3lo a la intimidad de la comida familiar. A poco de terminar el guiso de papas y de repasar el fondo con un pedazo de pan, emergen los estigmas de un accidente irreversible, un abultamiento dorado como un peque\u00f1o tumor. Se ha vuelto impresentable.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Esta cafetera marr\u00f3n no se benefici\u00f3 de semejante tratamiento ortop\u00e9dico. El agujero\u00a0 posiblemente no ser\u00eda m\u00e1s grande que la cabeza de un alfiler, pero suficiente para filtrar en la mesa un charquito de caf\u00e9.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Y ahora, en medio de la lluvia, el sol y las heladas, el \u00f3xido contin\u00faa su digesti\u00f3n sin que nada lo detenga, tomando cada vez m\u00e1s porciones de metal hasta volverlas delgadas, \u00ednfimas, finalmente invisibles, c\u00e1ncer inmaterial por donde se cuelan part\u00edculas de polvillo. El agujero ya tiene un di\u00e1metro 3 o 4 mil\u00edmetros.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Agarro la cafetera por su manija e inspecciono el interior contra el sol de la tarde; un rayo de luz se filtra desde su fondo y proyecta un c\u00edrculo dorado que se deshace entre los yuyos, rodeado por un cono de sombra.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\">Entonces decido elevar el recipiente encima de mi cabeza, hasta ocultar el sol.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Se produce un eclipse de rostro.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En el fondo oscuro de la cafetera veo que aparece una estrella incandescente. El mismo rayo de luz que se proyectaba entre las hojitas se hunde en mi ojo derecho. Creo que podr\u00eda deshacerlo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\">16 &#8211; Una funci\u00f3n se descubre mirando con insistencia un objeto hasta que el ojo segregue un l\u00edquido caliente y arom\u00e1tico.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\">\n<h4 dir=\"ltr\">ESTUDIO N<sup>o<\/sup>\u00a03\u00a0\u2013 La radio<\/h4>\n<p dir=\"ltr\">17 &#8211; Mis ojos no tienen p\u00e9talos, pero se abren a las cosas que emergen a la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\">Abajo de los \u00e1rboles, encuentro un\u00a0 extra\u00f1o aparato el\u00e9ctrico arrojado en una ba\u00f1adera de chapa, junto con botellas y cacerolas abolladas. Sujeta por remaches, el aparato tiene una peque\u00f1a chapa con inscripciones. Las leo en bloque, y luego aplico sobre ellas la cafetera solar. Por el peque\u00f1o orificio puedo leer, letra por letra:<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-5041\" style=\"margin: 10px 180px;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/screen_shot_2021-11-24_at_5.18.56_pm.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"216\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/screen_shot_2021-11-24_at_5.18.56_pm.jpg 400w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/screen_shot_2021-11-24_at_5.18.56_pm-300x162.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p dir=\"ltr\">Solo queda de la radio lo que denominan el chasis, es decir, el soporte de metal con los circuitos, capacitores y filtros. No hay rastros del parlante ni del primitivo gabinete o carcaza.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En la parte inferior, una resistencia perdi\u00f3 sus alambrecitos y qued\u00f3 reducida a un peque\u00f1o tubo de vidrio. Los cables se mezclan con pajitas y hojas de acacia y forman red electr\u00f3nico-vegetal.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Le quedan dos v\u00e1lvulas, una recubierta con pintura bord\u00f3 y la otra de vidrio transparente. Dirijo hacia ella la cafetera solar que se ha revelado como un instrumento \u00f3ptico. A trav\u00e9s del orificio, se me aparece el interior de la l\u00e1mpara como un ensamble de hilos, plaquetas diminutas y platillos superpuestos, similar a una sonda espacial que navega en una ampolla, o veleros encapsulados en una botella.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">De otras v\u00e1lvulas s\u00f3lo quedan sus cimientos de cristal.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Esa radio estaba adaptada para funcionar con bater\u00edas, me dijo Jorge al verme inclinado sobre el aparato.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\">En mi casa hab\u00eda una similar cuando era chico, pero la enchuf\u00e1bamos a la l\u00ednea de 220 v. Uno daba vuelta la perilla de encendido y no se escuchaba nada; hab\u00eda que esperar unos segundos hasta que las v\u00e1lvulas calentasen sus resistencias, y entonces s\u00ed flu\u00edan libremente los electrones y la m\u00fasica. Me asomaba a la parte trasera del aparato, y por las ranuras de ventilaci\u00f3n ve\u00eda peque\u00f1os filamentos anaranjados que flotaban en medio de la oscuridad.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Despu\u00e9s de un buen rato, me asomaba de nuevo y entonces de las ranuras sal\u00eda un vaho con olor a mica y cobre recalentado.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\">Vuelvo a este aparato que tengo ante mi vista.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\">Anoto.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Electrones por palabras.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Las \u00faltimas noticias que lanz\u00f3 al aire.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Y finalmente, las hojitas de acacia.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Paso la mano sobre la superficie de los circuitos. Est\u00e1n fr\u00edos y tienen olor a follaje h\u00famedo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\">La historia es conocida. Un grupo de cuatro j\u00f3venes amigos, pertenecientes a familias acomodadas de la sociedad porte\u00f1a, compart\u00edan el mismo hobby: eran radioaficionados. Uno de ellos, Enrique Susini,\u00a0 era m\u00e9dico especializado en v\u00edas respiratorias y garganta. La Armada lo comision\u00f3 para viajar a Europa apenas termin\u00f3 la Primera Guerra Mundial. Deb\u00eda analizar\u00a0 los efectos de los gases t\u00f3xicos.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En Francia compr\u00f3 un equipo de radio de apenas 5 kw que hab\u00eda sido utilizado en el frente. Cuando regres\u00f3 a Buenos Aires, se subi\u00f3 junto con sus amigos y el aparato transmisor a la terraza de un edificio que estaba al lado del teatro Coliseo. Montaron una antena, colocaron un micr\u00f3fono sobre el escenario y el 27 de agosto de 1920 transmitieron la \u00f3pera <em>Parsifal<\/em> de Richard Wagner. Muchos historiadores consideran que \u00e9sa fue la primera emisi\u00f3n de un programa en el mundo, y que all\u00ed naci\u00f3 la radio tal como la conocemos hoy. A los cuatro amigos los rebautizaron a partir de entonces \u201clos locos de la azotea\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Nuestros pensamientos son inseparables de las met\u00e1foras con que los conceptualizamos. Al d\u00eda siguiente, un desconocido periodista del diario <em>La Raz\u00f3n<\/em>\u00a0redact\u00f3 esta nota:<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\"><em><strong>Una audici\u00f3n llovida del cielo<\/strong><\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\"><em>Es posible que mucha gente ignore una cosa simple y a un mismo tiempo maravillosa. Disimuladas entre chimeneas, tubos de respiraci\u00f3n, soportes de hilos telef\u00f3nicos y cables el\u00e9ctricos, desparr\u00e1mase por los techos de las casas\u00a0 de la ciudad, sensible y alerta, un buen n\u00famero de antenas de radiotelegraf\u00eda. Corresponden a otros tantos aparatos receptores y transmisores de la onda marconigr\u00e1fica, de uso particular y autorizado a todos.\u00a0<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\"><em>Alguien tuvo la feliz ocurrencia de colocar en lo alto de la sala del Coliseo un micr\u00f3fono potente. Y anoche, una onda sonora ondul\u00f3, vermicular, de las 21 a las 24 por el espacio, como cubriendo con un sutil celaje de armon\u00edas las m\u00e1s caprichosas, ricas, gr\u00e1vidas de nobles emociones, la ciudad entera.\u00a0<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\"><em>Y por tres horas, no s\u00f3lo aquellos iniciados en el secreto, sino cuantos por razones de oficio o en virtud de la casualidad \u2013 marinos de barcos que disponen de aparatos, operadores de estaciones radiotelegr\u00e1ficas, esclavos todos de la escucha \u2013 tuvieron el regalo de una audici\u00f3n de \u201cParsifal\u201d, la obra maestra de Wagner, que se interpretaba en el teatro precitado.\u00a0<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\"><em>Diversas capitales cuentan con una organizaci\u00f3n que se titula \u201cteatrof\u00f3n\u201d cuyos abonados, mediante un aparato telef\u00f3nico, disfrutan de audiciones musicales, de conferencias y discursos. Lo de anoche fue algo m\u00e1s que eso: a la maravilla cient\u00edfica, sum\u00f3se la delicadeza conmovedora que entra\u00f1\u00f3 el pensamiento de quienes lanzaron al espacio, sin finalidad interesada alguna, todo el tesoro est\u00e9tico que se encierra en la partitura de Wagner.\u00a0<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\"><em>Buenos sembradores, echaron pu\u00f1ados de emoci\u00f3n al espacio para que la recogiesen cuantos de ella pudiesen tener hambre y sed.\u00a0 Y a fe que los beneficiados habr\u00e1n podido creer que esas notas divinas ven\u00edan del cielo\u2026<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\">18 &#8211; Flores y estrellas; mirada y circuitos; semillas y emociones son terminales (<em>funtivos<\/em>) de una determinada <em>funci\u00f3n<\/em>. Al texto (po\u00e9tico) que surge a partir esa funci\u00f3n (po\u00e9tica) lo denominamos <em>proyecci\u00f3n verbal-funcional<\/em> (PVF).<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: right;\">Fragmento de\u00a0<em>Cuadernos de lengua y literatura: Vol\u00famenes V, VI y VII <\/em>(Buenos Aires: Eterna Cadencia, 2013)<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: right;\">\n<p dir=\"ltr\"><sup>1<\/sup> Hjelmslev, Louis.\u00a0 <em>Proleg\u00f3menos a una teor\u00eda del lenguaje<\/em> [1943],\u00a0 Madrid, Gredos, 1984.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n<h6 class=\"caption\">Foto: <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/@charlfolscher\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Charl Folscher, Unsplash<\/a>.<\/h6>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: right;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La poes\u00eda parte de una <em>funci\u00f3n<\/em>, pero no en primera instancia como lo entiende&nbsp; Jakobson (funci\u00f3n po\u00e9tica) sino en un sentido que se aproxima al de Hjelmslev para la ling\u00fc\u00edstica: &#8220;Decimos que hay funci\u00f3n entre una clase y sus componentes (una cadena y sus partes, o un paradigma y sus miembros) entre s\u00ed. 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