{"id":5001,"date":"2021-11-19T20:20:09","date_gmt":"2021-11-20T02:20:09","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2021\/11\/not-voice-voices-not-river-dark-rivers-merging-tania-favela-bustillo\/"},"modified":"2023-03-13T17:36:21","modified_gmt":"2023-03-13T23:36:21","slug":"not-voice-voices-not-river-dark-rivers-merging-tania-favela-bustillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2021\/11\/not-voice-voices-not-river-dark-rivers-merging-tania-favela-bustillo\/","title":{"rendered":"&#8220;No una voz, sino voces \/ no un r\u00edo, sino Oscuros r\u00edos entroncando&#8221; de Tania Favela Bustillo"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Rema en el oscuro r\u00edo<br \/>\na contracorriente;<br \/>\nrecorre el camino ignoto<br \/>\na ciegas, obstinado<br \/>\ny busca palabras enraizadas<br \/>\ncomo el olivo de muchos nudos.<\/em><br \/>\nYorgos Seferis<\/p>\n<p>Los versos de\u00a0 Seferis me llevan directamente a <i>Oscuros r\u00edos<\/i>, libro de Juan Carlos Villavicencio. El r\u00edo de Seferis se bifurca en Villavicencio en muchos r\u00edos, pero el camino parece similar. Se trata de navegar a contracorriente, de buscar las huellas, de ir por lo que se qued\u00f3 en el camino, de encontrar las palabras necesarias para decir aquello dif\u00edcil de nombrar. Ambos emprenden un viaje de regreso en el que la historia y la memoria entroncan; ambos emprenden\u00a0 un regreso imposible, err\u00e1tico, a ciegas, silencioso, con una lengua austera como \u00fanica defensa.<\/p>\n<p>El primer poema que abre el libro nos habla precisamente de ese silencio cincelado entre las palabras, de ese canto que ya no es:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Los hombres no han advertido<br \/>\nsus ojos atados a m\u00e1stiles sin canto:<br \/>\nel silencio<br \/>\ncada vez<br \/>\nasediando sus bestiales muros<br \/>\nya sin luz.<\/p>\n<p>Y los \u00faltimos versos vuelven a insistir en ese silencio inicial: \u201cUn arco \/\/ una lira \/\/ la sangre\/ las sombras\/ la ciudad \/\/ el cruel retorno al silencio del inicio \/\/ Otra vez\u201d.\u00a0 El eterno retorno se hace aqu\u00ed presente: salimos del silencio y volvemos a \u00e9l.<\/p>\n<p>El silencio es tensi\u00f3n y contenci\u00f3n en <i>Oscuros r\u00edos<\/i>: el arco (la guerra) y la lira (el canto), polos que a lo largo del poemario rotan tensando y trazando posibles derivas \u2013como lo muestra, quiz\u00e1s, el mapa psicogeogr\u00e1fico de Guy Debord<sup>1<\/sup> en la portada del poemario\u2013. Tal vez\u00a0 por eso Villavicencio elige de interlocutor a Her\u00e1clito y como forma el fragmento. Mon\u00f3logos paralelos que se tocan en un punto imposible (punto impropio<sup>2<\/sup>) para suscitar di\u00e1logos posibles. No una voz, sino voces; no un r\u00edo, sino <i>Oscuros r\u00edos<\/i> entroncando.<\/p>\n<p>En primer lugar est\u00e1 la voz de Her\u00e1clito, el Oscuro, que ser\u00e1 voz-eje a lo largo de todo el libro, pero tambi\u00e9n despuntan otras voces: Borges (<i>Son catorce los mares i los templos<\/i> ), Neruda (<i>Del aire al aire<\/i>), Blake (<i>If the doors of perception were cleansed every thing would appear to man as it is, Infinite<\/i>), Juan Luis Mart\u00ednez (<i>El universo es el esfuerzo de un fantasma \/\u00a0 para convertirse en realidad<\/i>, y tambi\u00e9n, <i>que nunca hubo ruta ni se\u00f1al alguna.<\/i>), Gonzalo Mill\u00e1n (<i>El r\u00edo invierte el curso de su corriente.<\/i>). Al parecer, al igual que Her\u00e1clito, Juan Carlos Villavicencio revela y oculta a un mismo tiempo. Lo que dice apunta a lo no dicho y lo dicho, desde esas otras voces, abre nuevos caminos. Ah\u00ed reside parte de la fuerza de sus palabras, como si \u00e9stas fueran a un mismo tiempo la palabra y su huella, o la palabra y su eco que reverbera.<\/p>\n<p>Deteng\u00e1monos en algunas de esas derivas, en el entrecruzamiento intertextual y los desplazamientos que suponen:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Un sue\u00f1o esquivo.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">No habr\u00e1 paz en la ca\u00edda.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><i>El universo es el esfuerzo de un fantasma<br \/>\npara convertirse en realidad.<\/i><\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Eterna guerra este crudo tiempo en nuestra tierra.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Un \u00e1rbol muerto.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><i>Si ah\u00ed hubiera agua\u2026<\/i><\/p>\n<p>El fragmento XXIV enumera y yuxtapone a un mismo tiempo seis frases aparentemente independientes; sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 de nuestros ojos y o\u00eddos, una red se teje en silencio. La voz-eje de Her\u00e1clito se hace presente como huella que sigue a las palabras del poeta: \u201cDioses y hombres honran a los ca\u00eddos en la guerra\u201d. Y como respuesta, detr\u00e1s, tal vez, de ese \u201c\u00e1rbol muerto\u201d, asoma la voz de la poeta de la \u00e9poca Heian, Ono no Komachi: \u201cTambi\u00e9n yo soy un \u00e1rbol ca\u00eddo\u201d, a la que Juan Luis Mart\u00ednez alude en el apartado \u201cRealidad I\u201d\u00a0de <i>La nueva novela<\/i>, y que Villavicencio inscribe al citar las palabras del chileno:<i> El universo es el esfuerzo de un fantasma \/\u00a0 para convertirse en realidad<\/i>.<sup>3<\/sup> La nota que Juan Luis Mart\u00ednez pone al final de ese apartado dice: \u201c\u2018Nada es real\u2019 Sotoba Komachi\u201d. Esa falta de realidad que atraviesa la pieza de teatro Noh antes citada, es tambi\u00e9n atm\u00f3sfera de <i>Oscuros r\u00edos<\/i>, poemario en el que se navega sin br\u00fajula y en el que el sue\u00f1o, las cenizas, las huellas, las sombras y el eco se vuelven recurrentes.<\/p>\n<p>Otra deriva interesante es la que aparece en el fragmento XLII:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">[Herej\u00eda de Her\u00e1clito]<\/p>\n<p>En esta frase puesta entre corchetes y rodeada de silencio, el poeta y el fil\u00f3sofo se enfrentan. Villavicencio sale en defensa de los poetas, es decir, en defensa de s\u00ed mismo, ya que Her\u00e1clito precisamente en el fragmento 42 de sus <i>Fragmentos<\/i> dice: \u201cHomero deber\u00eda ser suprimido de los cert\u00e1menes y vapuleado, lo mismo que Arqu\u00edloco\u201d. A diferencia de \u00e9ste que condena al poeta como maestro de lo falso y de Plat\u00f3n que lo expulsa de la Rep\u00fablica, Villavicencio sit\u00faa a los poetas en el centro de esa <i>res publica<\/i>, \u201cla cosa p\u00fablica\u201d\u00a0(lo contrario del\u00a0 lenguaje privatizado de toda dictadura),\u00a0 y enmarca sus voces desde el principio: Gertrude Stein, Samuel Beckett, Yorgos Seferis y T. S. Eliot, abren el libro, y Homero encabeza el primer fragmento con el mito del canto de las sirenas; aunque en este caso, como en Kafka, las sirenas no cantan y el mito se invierte: el silencio es un arma tan poderosa como el canto. En su relato Kafka escribe: \u201clas sirenas poseen un arma mucho m\u00e1s terrible que el canto: su silencio. No sucedi\u00f3 en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio\u201d.<\/p>\n<p>La inversi\u00f3n del mito; la reversibilidad de la historia, son apuestas especulativas que parpadean en las aguas de estos <i>Oscuros r\u00edos<\/i>. Esto puede verse en el fragmento XVI:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><i>El r\u00edo invierte el curso de su corriente.<\/i><\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">A\u00fan herida la luna devela las trizas de la luz.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><i>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Lo que se cree oculto sucede<br \/>\naunque no se quiera ver.<\/i><\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">La tenue huella del miedo incendiando<br \/>\nel laberinto hacia el futuro.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 <sup><i>\u00b7 El rostro de mujer de aquel pasado<\/i><\/sup><\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">La cobard\u00eda de un torturador atravesando la ciudad.<\/p>\n<p>El inicio y el final aluden al poema n\u00famero 48 de <i>La ciudad<\/i> de Gonzalo Mill\u00e1n, poema que magistralmente genera el simulacro de la reversibilidad de la historia: Allende vive, Neruda renace y el pueblo vence. Sin embargo, al simulacro se opone aquello que se oculta y que no se quiere o no se puede ver, y all\u00ed vuelven a surgir como huellas, como sombra, las palabras del Oscuro, que en su fragmento 16 se pregunta: \u201c\u00bfC\u00f3mo puede uno ponerse a salvo de aquello que jam\u00e1s desaparece?\u201d\u00a0\u201c\u00bfC\u00f3mo ponerse a salvo de la cobard\u00eda de los torturadores?\u201d\u00a0dice el poema. Seg\u00fan Nietzsche, el gran encuentro de Her\u00e1clito es la idea de la \u201cregularidad unitaria del mundo\u201d. \u00bfC\u00f3mo romper, entonces, con esa repetici\u00f3n y generar otras posibilidades? Se est\u00e1 hablando aqu\u00ed de esa tensi\u00f3n que surge entre el pasado y el futuro, y se habla tambi\u00e9n del presente como lugar desde donde\u00a0 pensar e imaginar lo posible: la cruz o el c\u00edrculo.<\/p>\n<p>Cruz (XLIV) y c\u00edrculo (XLIX) se presentan como centros desde d\u00f3nde pensar. El poeta chileno los introduce como caligramas tautol\u00f3gicos a la manera de un Apollinaire. En el c\u00edrculo est\u00e1 Blake (\u201cIf the doors of perception were cleansed every thing would appear to man as it is, Infinite\u201d) y en la cruz (\u201cEs el pueblo el que carga su destino como cruz en palabras que se enturbian ante el miedo e injusticia la condena el respiro de los d\u00edas\u201d) el cristianismo, ese \u201cvalle de l\u00e1grimas\u201d que sugiere. Pero detr\u00e1s de esa cruz se filtran nuevamente como respuesta las palabras de Her\u00e1clito, que en el fragmento 44 se\u00f1ala: \u201cEl pueblo debe luchar por la ley como por sus murallas\u201d<sup>4<\/sup>.<\/p>\n<p>Si como lo sugiere Mario Montalbetti en <i>El pensamiento del poema<\/i>: \u201cel poema es una operaci\u00f3n sobre el lenguaje, el poema s\u00f3lo habla de las palabras y frases del lenguaje\u201d<sup>5<\/sup>, Villavicencio eligi\u00f3 muy bien a sus interlocutores en este di\u00e1logo imposible que es <i>Oscuros r\u00edos<\/i>. Este di\u00e1logo intertextual nos lleva de regreso al ep\u00edgrafe del inicio: \u201cbusca palabras enraizadas \/ como el olivo de muchos nudos\u201d. El poeta va precisamente en busca de esas palabras, de esas frases entrecortadas, de esos otros fragmentos para construir sus propios fragmentos. Va tambi\u00e9n en busca de una ra\u00edz, en busca de los or\u00edgenes. De ah\u00ed que en la portada, debajo del t\u00edtulo y como parte de \u00e9l, est\u00e9 escrito en griego el nombre de Her\u00e1clito, voz-eje, como ya dijimos, que navega a la par de la voz del chileno para llevarnos hacia el final a un texto escrito en griego. Para el no hablante del griego esas dos p\u00e1ginas finales son s\u00f3lo una marca sensorial, una graf\u00eda que, siguiendo en esto nuevamente a Montalbetti, prometen un significado, pero no lo dan. El libro termina entonces con una promesa que se lanza hacia un futuro incierto; termina con el silencio de las sirenas: la letra se ve, pero no se escucha; se ve, pero no nos habla.<\/p>\n<p>La insistencia en el mutismo y la alusi\u00f3n a la <i>Odisea <\/i> al inicio del poemario, ya se coment\u00f3, trae reminiscencias kafkianas, pero tambi\u00e9n me llevan a pensar en un ensayo del escritor argentino Juan Jos\u00e9 Saer: \u201cLas l\u00edneas del Quijote\u201d, que retoma justamente el texto de Kafka. Saer escribe: \u201cTambi\u00e9n nosotros quisi\u00e9ramos encontrar algo que vaya m\u00e1s all\u00e1 de ese silencio, pero es evidente que hemos olvidado, quiz\u00e1s para siempre, la capacidad de forjar el pacto simb\u00f3lico que nos permita romper ese silencio que es universal [\u2026] De ahora en adelante, por lo que duren el mar, el aire y las estrellas, seguiremos viviendo en el silencio de las sirenas, debati\u00e9ndonos en la realidad material bruta, y chapaleando en el pantano de lo emp\u00edrico\u201d. Me parece que como Saer, tambi\u00e9n Villavicencio se\u00f1ala el quiebre de todo pacto simb\u00f3lico. El poeta, enfrentado a esa realidad brutal, sin dioses y sin mitos, dice desde la voz de los otros, desde esas palabras ajenas que hace suyas, y forja as\u00ed una tierra firme para su propia voz.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">V<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">La desesperaci\u00f3n de los que han perdido las huellas<br \/>\nque los llevar\u00edan de retorno al Sur.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><i>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 <sup>\u00b7 Dos cometas<\/sup><\/i><\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Los ojos perdidos resistiendo la tortura<br \/>\ncada vez que el sol se asoma<br \/>\no ya se esconde.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Los o\u00eddos consienten palabras necias<br \/>\nde falsos profetas sin perd\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><i>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 <sup>\u00b7 Mueran<\/sup><\/i><\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Caen las estatuas de los que tuvieron su visi\u00f3n<br \/>\ni han perdido.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Silencio de dioses o de un dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sup>1<\/sup>\u00a0La idea de las \u201cderivas\u201d\u00a0me la sugiri\u00f3 la rese\u00f1a que hace Mart\u00edn Gubbins a <em>Oscuros r\u00edos<\/em> en la que destaca la importancia del mapa psicogeogr\u00e1fico.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup>\u00a0Punto situado en el infinito, por ejemplo, el punto de intersecci\u00f3n de dos rectas paralelas.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup>\u00a0\u00a0Villavicencio muy gentilmente me descubri\u00f3 el origen de esa frase, transcribo aqu\u00ed la cita que me envi\u00f3: \u201c\u00bfEn d\u00f3nde he visto esto? En ninguna parte, en todas partes, porque el hombre es mitad realidad, mitad sue\u00f1o. Hace algunos a\u00f1os, escrib\u00ed esta frase: El Universo es el esfuerzo de un fantasma por convertirse en realidad. Ante los cuadros de Mir\u00f3 no me queda otra cosa que repetir aquella frase. Diez veces ante cada cuadro. Joan Mir\u00f3 significa la desmaterializaci\u00f3n de la materia para convertirse en materia nueva. Y nadie ha pintado la entra\u00f1a de sus ojos con mayor econom\u00eda de medios. He ah\u00ed su fuerza y su riqueza. La fuerza de no querer ser fuerte, la riqueza de no querer ser rico. Si hubiera un pintor capaz de dar la emoci\u00f3n con un punto, ese pintor ser\u00eda Joan Mir\u00f3\u2026 Y el sol es de la familia, eso est\u00e1 en el secreto de la econom\u00eda\u201d. [Huidobro, Vicente.\u00a0<em>Joan Mir\u00f3<\/em>. \u00abCahiers d\u2019Art\u00bb v. 9, n\u00ba 1-4 (1934) 40-42. cit.\u00a0Cirlot.\u00a0<em>Joan Mir\u00f3<\/em>. 1949: 23.]<\/p>\n<p><sup>4<\/sup>\u00a0\u00a0Ser\u00eda importante pensar <em>Oscuros r\u00edos<\/em> a la luz de los \u00faltimos acontecimientos en Chile.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup>\u00a0El texto de Montalbetti es s\u00f3lo un pretexto para pensar literalmente esa frase, ya que lo que el poeta peruano plantea es mucho m\u00e1s complejo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"caption\">Imagen de portada: \u201cThe Naked City\u201d (1957) de Guy Debord, en la portada de <em>Oscuros r\u00edos<\/em>\u00a0de Juan Carlos Villavicencio (Descontexto Editores, 2018).<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los versos de&nbsp; Seferis me llevan directamente a <i>Oscuros r\u00edos<\/i>, libro de Juan Carlos Villavicencio. El r\u00edo de Seferis se bifurca en Villavicencio en muchos r\u00edos, pero el camino parece similar. Se trata de navegar a contracorriente, de buscar las huellas, de ir por lo que se qued\u00f3 en el camino, de encontrar las palabras necesarias para decir aquello dif\u00edcil de nombrar. Ambos emprenden un viaje de regreso en el que la historia y la memoria entroncan; ambos emprenden&nbsp; un regreso imposible, err\u00e1tico, a ciegas, silencioso, con una lengua austera como \u00fanica defensa.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4998,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2960,2994],"genre":[2019],"pretext":[],"section":[2344],"translator":[4387],"lal_author":[3618],"class_list":["post-5001","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-chile-es","tag-chile-es-2","genre-essay-es","section-essays-es","translator-thomas-rothe-es","lal_author-tania-favela-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5001","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5001"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5001\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4998"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5001"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5001"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5001"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=5001"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=5001"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=5001"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=5001"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=5001"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}