{"id":4958,"date":"2021-11-15T00:56:58","date_gmt":"2021-11-15T06:56:58","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2021\/11\/roberto-bolanos-caracas-speech-and-limits-invention-pedro-plaza-salvati\/"},"modified":"2022-07-31T22:04:44","modified_gmt":"2022-08-01T04:04:44","slug":"roberto-bolanos-caracas-speech-and-limits-invention-pedro-plaza-salvati","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2021\/11\/roberto-bolanos-caracas-speech-and-limits-invention-pedro-plaza-salvati\/","title":{"rendered":"&#8220;Los l\u00edmites de la invenci\u00f3n y el Discurso de Caracas de Roberto Bola\u00f1o&#8221; de Pedro Plaza Salvati"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando Roberto Bola\u00f1o gan\u00f3 el Premio de Novela R\u00f3mulo Gallegos por <i>Los detectives salvajes<\/i> Hugo Ch\u00e1vez ten\u00eda pocos meses en el poder. En ese momento de inicio de su gobierno quebrant\u00f3 la tradici\u00f3n de los presidentes venezolanos de entregar el premio en persona. Adujo en ese momento, al avisar apenas un par de horas antes, que no asistir\u00eda por tener fiebre. Lo cierto es que Ch\u00e1vez nunca fue a ninguna de las entregas sucesivas del R\u00f3mulo Gallegos y permiti\u00f3 que el galard\u00f3n literario m\u00e1s prestigioso de Am\u00e9rica Latina se politizara unos pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>Alguna fisura previa hab\u00eda ocasionado que Bola\u00f1o renunciara a ser parte del jurado en la siguiente edici\u00f3n. Sin embargo, el declive se precipita a ra\u00edz del discurso de Fernando Vallejo en el 2003, ganador por la obra <i>El desbarrancadero<\/i> cuando, servido en bandeja al comandante, critic\u00f3 a Sim\u00f3n Bol\u00edvar y don\u00f3 el dinero del premio a una sociedad protectora de animales. De all\u00ed en adelante el galard\u00f3n ser\u00eda otorgado a autores afines a los ideales revolucionarios.<\/p>\n<p>No quiero decir con esto que no sean buenas obras las premiadas sucesivamente -eso es harina de otro costal y tema de otro debate-, sino que el premio pas\u00f3 a estar sesgado a favor de autores cuyo pensamiento se considera cercano a los ideales de la revoluci\u00f3n en desmedro de obras literarias que merec\u00edan ser premiadas.<\/p>\n<p>Cuando el galard\u00f3n, venido a menos, fue concedido a Ricardo Piglia por su novela <i>Blanco nocturno <\/i>en el 2011, se tuvo la ilusi\u00f3n de que se regresaba al adecentamiento del premio, pero la alegr\u00eda fue ef\u00edmera. Para empezar, las palabras de Ch\u00e1vez en Twitter desde la comodidad del teclado: \u201cQu\u00e9 bello evento argentino-venezolano. Felicitaciones, compatriota Ricardo Piglia, por ese merecido premio, el R\u00f3mulo Gallegos. Gracias!!!\u201d. Los venezolanos entendemos muy bien lo que sugiere este tipo de elogios del comandante, siempre pensando en alianzas y simpat\u00edas, administrados con intencionalidad. Piglia, adem\u00e1s, emitir\u00eda unas controvertidas declaraciones que fueron muy mal recibidas en el ambiente literario venezolano.<\/p>\n<p>La entrega del premio coincidi\u00f3 con el hecho de que yo me encontraba en Caracas. Junto a un amigo, much\u00edsimo m\u00e1s pigliano que yo, nos presentamos como infiltrados en la ceremonia en el Centro de Estudios Latinoamericanos R\u00f3mulo Gallegos (Celarg), en el mismo lugar donde el escritor y presidente del pa\u00eds tuvo su casa caraque\u00f1a y se construy\u00f3 esta sede. Logramos coincidir con Piglia en un momento de soledad antes del acto, frente a los ascensores. Conversamos con \u00e9l, nos firm\u00f3 libros y nos cont\u00f3 historias de la Universidad de Princeton. Me pareci\u00f3 humilde y agradable de trato. Luego o\u00edmos el discurso con atenci\u00f3n, ajenos al ambiente, sentados entre las \u00faltimas filas del auditorio, amparados por la oscuridad. Al concluir los aplausos nos fugamos entre sombras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-4943\" style=\"margin-left: 180px; margin-right: 180px;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/piglia_with_salvati.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"299\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/piglia_with_salvati.jpg 400w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/piglia_with_salvati-300x224.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Muchos de los mejores escritores del pa\u00eds que concursaban un par de a\u00f1os antes, en la edici\u00f3n de 2009, pidieron a sus editoriales respectivas que retiraran sus libros en protesta ante la ideologizaci\u00f3n del premio, y as\u00ed lo manifestaron p\u00fablicamente. El desprestigio del galard\u00f3n se acrecent\u00f3 con el retraso prolongado del pago a Pablo Montoya en el 2015, y luego, estocada final, por la suspensi\u00f3n del mismo al alegar que el Estado no contaba con recursos financieros.<\/p>\n<p>La reactivada edici\u00f3n en el 2020 tampoco tuvo la participaci\u00f3n de escritores venezolanos reconocidos, con todo y las penurias econ\u00f3micas que se padece en el pa\u00eds, congruentes con sus principios. Ese no fue el caso de unos contados escritores extranjeros de alto quilate que suscitaron estupor y cr\u00edtica en el medio local y que, a fin de cuentas, no fueron seleccionados ni siquiera como finalistas -siendo la salvedad Horacio Castellanos Moya-. Vayamos hacia la entrega que nos ata\u00f1e en este momento, la ganadora del a\u00f1o 1999 por los <i>Detectives salvajes.<\/i><\/p>\n<p>Desde el inicio del llamado <i>Discurso de Caracas<\/i> Bola\u00f1o muestra su destreza y habilidad literaria con sentido del humor y lucidez. Comienza con una an\u00e9cdota sobre f\u00fatbol para probablemente romper el formalismo de la ceremonia. Habla del problema que tiene con Venezuela y lo relaciona a una dislexia no diagnosticada que \u00e9l mismo descubri\u00f3 cuando jugaba al f\u00fatbol y usaba su pierna izquierda. Lo relaciona con la escritura: chutaba con la izquierda y escrib\u00eda con la derecha. A trav\u00e9s de malabarismos verbales diestros conecta su dislexia, su dificultad para situar el lado derecho o izquierdo del campo de f\u00fatbol, con la dificultad para identificar la verdadera capital de Venezuela. Afirma que lo m\u00e1s l\u00f3gico ser\u00eda que Bogot\u00e1 fuese la capital de Venezuela y Caracas la capital de Colombia: la <i>uve<\/i> o <i>ve baja<\/i> con la que empieza Venezuela es similar a la <i>be <\/i>con la que comienza Bogot\u00e1, y la <i>ce <\/i>de Caracas es igual a la <i>ce<\/i> de Colombia y que, adem\u00e1s, <i>Cantaclaro<\/i> y <i>Canaima<\/i>, que califica como las dos mejores novelas de Gallegos, aparte de <i>Do\u00f1a B\u00e1rbara<\/i>, pod\u00edan ser novelas colombianas.<\/p>\n<p>Luego se refiere a un incidente en que confunde poetas urbanos caraque\u00f1os con poetas urbanos bogotanos en una conferencia en M\u00e9xico, y entra de lleno en sus juegos verbales. Bola\u00f1o profundiza y comenta que <i>Do\u00f1a B\u00e1rbara<\/i> combina el sonido de la <i>be <\/i>de B\u00e1rbara con la <i>uve<\/i> de Venezuela. Luego lanza una alusi\u00f3n directa a la idiosincrasia venezolana: Bol\u00edvar y B\u00e1rbara, qu\u00e9 buena pareja hubieran hecho, dice, tal vez pensando en el car\u00e1cter fuerte y dominante del h\u00e9roe libertador con un personaje de ficci\u00f3n tambi\u00e9n fuerte y dominante creado por R\u00f3mulo Gallegos, y que adem\u00e1s concuerda con el t\u00edtulo original de esta novela que, por dicha, Gallegos al final cambi\u00f3: <i>La coronela<\/i>. En el fondo lo que intenta retratar Bola\u00f1o es que en los espurios a\u00f1os en que se mantuvo el sue\u00f1o de Bol\u00edvar, Colombia y Venezuela eran un mismo pa\u00eds: La Gran Colombia. Latinoamericaniza h\u00e1bilmente su discurso cuando dice que Bol\u00edvar muri\u00f3 en Colombia que es Chile y es M\u00e9xico, e identifica los t\u00edtulos de obras intercambiadas de R\u00f3mulo Gallegos, Vargas Llosa y Carlos Fuentes. Hasta llega a decir que <i>Pobre Negro<\/i> es una novela peruana.<\/p>\n<p>El discurso, a medida que prosegu\u00eda, causaba regocijo entre los oyentes. Por Arturo Guti\u00e9rrez Plaza, quien en ese momento era director general del Celarg y que comparti\u00f3 varios d\u00edas con Bola\u00f1o en distintas actividades, he sabido, gracias a varias an\u00e9cdotas que me ha contado acerca de aquella \u00fanica visita de Bola\u00f1o a Caracas, que el discurso lo escribi\u00f3 en esos d\u00edas en el Hotel \u00c1vila, donde tradicionalmente se alojaba a los ganadores. Se trata de un lugar rodeado de naturaleza en la falda de la imponente monta\u00f1a el \u00c1vila. Bola\u00f1o le aseguraba que la potencia del canto de los grillos le produc\u00eda insomnio, as\u00ed como a Vila-Matas, ganador de la siguiente edici\u00f3n, lo manten\u00edan en alerta los p\u00e1jaros que sonaban como sirenas de autom\u00f3viles, desconcertados ambos por la estridencia caraque\u00f1a. El insomnio de Bola\u00f1o, unido a la fiebre que padeci\u00f3 su hijo Lautaro y que requiri\u00f3 atenci\u00f3n m\u00e9dica en Caracas, lo cual le caus\u00f3 gran desasosiego y angustia, seg\u00fan nos relata Guti\u00e9rrez Plaza, no impidi\u00f3 que armara un discurso que se consider\u00f3 entre los presentes como cercano, afectuoso y de mucha inteligencia.<\/p>\n<p>Regresa al juego de inicio con la dislexia y el f\u00fatbol, afirma que acaba de ganar el d\u00e9cimo primer premio R\u00f3mulo Gallegos, el 11, que era el mismo n\u00famero de la camiseta con la que jugaba f\u00fatbol, la 11. La pasi\u00f3n de Bola\u00f1o por el f\u00fatbol queda manifiesta en el cuento \u201cBuba\u201d, dedicado a Juan Villoro y que transcurre en Barcelona. Habla de las coincidencias, de la placa de R\u00f3mulo Gallegos en Barcelona, en el sitio donde vivi\u00f3 y trabaj\u00f3, cuando se acercaba al n\u00famero 11 de la calle Muntaner, descubri\u00f3 la placa que, seg\u00fan \u00e9l, dice: \u201cAqu\u00ed vivi\u00f3 R\u00f3mulo Gallegos, novelista y pol\u00edtico, nacido en Caracas en 1884 y muerto en Caracas en 1969\u201d.<\/p>\n<p>Se tratar\u00eda de una coincidencia triple: 11-11-11: camiseta 11, Gallegos en el 11 de la calle Muntaner, edici\u00f3n 11 del premio. Bola\u00f1o recurre tanto al humor -que le queda muy bien- que casi le falt\u00f3 relatar en el discurso que, en su habitaci\u00f3n del Hotel \u00c1vila, para acentuar m\u00e1s las casualidades, le hab\u00edan dejado un refrigerio y un misterioso paquete del muy venezolano<i> <\/i>panqu\u00e9 Once Once, f\u00e1brica fundada en Caracas el 11 de noviembre (11 del 11) por don Rosendo Valent\u00edn Rond\u00f3n Moronta en 1960, cuando Bola\u00f1o ten\u00eda siete a\u00f1os.<\/p>\n<p>Hay imprecisiones que tardan a\u00f1os en aparecer, sin uno buscarlas, y ese es el caso de las casualidades del <i>Discurso de Caracas<\/i> de Roberto Bola\u00f1o. Una caminata por las calles de Barcelona en el a\u00f1o 2021 para visitar la casa de R\u00f3mulo Gallegos me hizo caer en cuenta de la discrepancia entre lo contado y lo real, al menos en lo que se refiere a un hecho f\u00e1ctico mencionado en el discurso.<\/p>\n<p>La traducci\u00f3n que hace Bola\u00f1o de la placa escrita en catal\u00e1n despierta la primera suspicacia: \u201c<i>Aqu\u00ed visqu\u00e9 i escriv\u00ed (1932-1933), R\u00f3mulo Gallegos, novelista eminent i President de la Rep\u00fablica de<\/i> <i>Vene\u00e7uela . Caracas 1884-1969<\/i>\u201d. En ese sentido, enfaticemos el hecho del lugar de escritura: est\u00e1 en Caracas y escribe asido a lo que recuerda desde el insomnio y los grillos de fondo y quiz\u00e1s por ello el sentido vago que expresa de lo que est\u00e1 escrito en la placa. Si queremos ser precisos, dir\u00edamos que deja de mencionar los a\u00f1os en que vivi\u00f3 en esa direcci\u00f3n, inventa la palabra \u201cpol\u00edtico\u201d y omite el calificativo de \u201ceminente\u201d.<\/p>\n<p>En la obra <i>R\u00f3mulo Gallegos y Espa\u00f1a<\/i>\u00a0 (Caracas, Monte \u00c1vila Editores,1986) de\u00a0 Jos\u00e9 L\u00f3pez Rueda , se encuentran p\u00e1ginas referidas a la vida de Gallegos en Barcelona: \u201cPara ayudarse econ\u00f3micamente, el matrimonio Gallegos recibi\u00f3 como pensionistas a tres j\u00f3venes venezolanos: Sim\u00f3n G\u00f3mez Malaret, Nelson Himiob y Jes\u00fas Lavi\u00e9\u2026 a veces llegaban al apartamento de Gallegos en la calle Montaner j\u00f3venes que no viv\u00edan en Barcelona, como Gonzalo Barrios, Miguel Otero Silva, o venezolanos ilustres como Pedro Emilio Coll\u201d.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed surge un segundo punto de suspicacia m\u00e1s concreto. Lo que menciono a continuaci\u00f3n lo constat\u00e9 caminando desde la direcci\u00f3n donde viv\u00eda Bola\u00f1o en Barcelona, Carrer dels Tallers, 45, hasta Muntaner 11. Este trayecto son solo unos cinco a siete minutos a pie y no se parece al Ensanche agotador que menciona en el discurso. Aunque geogr\u00e1ficamente sea el l\u00edmite del Ensanche con Ciudad Vieja, no es un \u00e1rea de calles amplias, como dice que fue el lugar donde se encontraba cuando descubri\u00f3 la placa. M\u00e1s significativo aun es la distancia con la casa donde realmente vivi\u00f3 Gallegos, de kil\u00f3metro y medio o unos veinte minutos apurados a pie en medio del calor del verano; lo que hace improbable que, aun con los enga\u00f1os de la memoria, se hubiera producido una confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-4945\" style=\"margin-left: 180px; margin-right: 180px;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/romulo_gallegos_plaque.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"533\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/romulo_gallegos_plaque.jpg 400w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/romulo_gallegos_plaque-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0<img decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-4947\" style=\"margin-left: 180px; margin-right: 180px;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/barcelona_house.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"533\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/barcelona_house.jpg 400w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/barcelona_house-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Prosigue el discurso y Bola\u00f1o habla de lo que son las patrias de los escritores: su lengua, la gente que quiere, su memoria, lealtad y valor. La patria puede ser simplemente la novela que se escribe en un momento. El pasaporte a esas patrias de la literatura es la manera de escribir, que no se trata de escribir bien sino de escribir maravillosamente, y agrega que algunos escriben maravillosamente bien. \u201cMuchas pueden ser las patrias, se me ocurre ahora, pero uno solo el pasaporte, y ese pasaporte evidentemente es el de la calidad de la escritura\u201d. \u00bfQu\u00e9 es escritura de calidad? Bola\u00f1o responde a su propia pregunta: \u201cSaber meter la cabeza en lo oscuro, saber saltar al vac\u00edo, saber que la literatura b\u00e1sicamente es un oficio peligroso\u201d.<\/p>\n<p>Se trata, en efecto, de un oficio peligroso, por muchas razones pero tambi\u00e9n cuando se altera, voluntaria o involuntariamente, la realidad tangible para adecuarla a una historia, sea esta de ficci\u00f3n o no ficci\u00f3n. Y esto no lo digo en \u00e1nimo de juzgar, que no lo hago porque considero que nadie es due\u00f1o de la verdad. Ac\u00e1 solo expongo mi parecer, y trato de no hacerlo de manera grave o afectada, actitud que deploro, ni por exceso de formalismo, que coarta la libertad creativa y, adem\u00e1s, manteniendo mi admiraci\u00f3n por el escritor chileno.<\/p>\n<p>A veces uno lee un texto y deja pasar detalles, no se pueden asimilar tantas cosas en una primera lectura. Yo hab\u00eda estado antes en un par de oportunidades en lo que fue la casa de Gallegos en Barcelona, sab\u00eda que no pod\u00eda ser el n\u00famero 11 y, sin embargo, por estupidez m\u00eda quedaba esa inc\u00f3gnita suspendida en una niebla mental, como por una pizca de efecto de lo que se supone que ocurre cuando en Colombia o Venezuela, con sus capitales intercambiadas parafraseando a Bola\u00f1o, algunos malhechores echan burundanga, con<i> be<\/i> de Bogot\u00e1, Barcelona y Bola\u00f1o, en la bebida de una persona: se nubla el juicio, la memoria y pasan cosas indecibles. Como efecto posterior del <i>Discurso de Caracas<\/i>, una pregunta frecuente entre escritores venezolanos residenciados en Barcelona ha sido la siguiente: \u201cOye, chico, \u00bfd\u00f3nde carajo es que queda la placa de R\u00f3mulo Gallegos? Nunca la he podido encontrar. Siempre me confundo, doy vueltas y vueltas, quedo como mareado pero no la hallo\u201d, como si se tratara de un lugar secreto que requiere alg\u00fan rito de iniciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, Bola\u00f1o corri\u00f3 un serio riesgo durante el discurso porque, si alguien en la sala hubiera sabido la verdadera direcci\u00f3n de Gallegos y se hubiera levantado, tan salidos, espont\u00e1neos y directos que somos los venezolano, le hubiera podido haber vociferado o cuestionado en los predios del recinto:<\/p>\n<p>-Bola\u00f1o, vale, est\u00e1s equivocado, con el debido respeto: la casa de Gallegos queda en Muntaner, 193.<\/p>\n<p>Y es ahora cuando me doy cuenta, tras rendirle culto al novelista venezolano en mayo de 2021, al regresar luego de quedarme inesperadamente en Caracas un a\u00f1o atrapado por la pandemia, de la discrepancia que flotaba en mi cabeza como en la gravedad del espacio. Estaba claro que Gallegos no hab\u00eda vivido en el n\u00famero 11 sino en el n\u00famero 193 de la calle Muntaner, donde hab\u00eda escrito, concluido y entregado su novela <i>Cantaclaro<\/i> a la editorial Araluce.<\/p>\n<p>La mente aterriza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-4949\" style=\"margin-left: 230px; margin-right: 230px;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/barcelona_door.jpg\" alt=\"\" width=\"283\" height=\"378\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/barcelona_door.jpg 283w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/barcelona_door-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 283px) 100vw, 283px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dice adem\u00e1s Bola\u00f1o que el n\u00famero 11 correspond\u00eda a una de las \u201cdos sendas casas\u201d de Gallegos en Barcelona, y se\u00f1ala que Pere Gimferrer, que usa como escudo, le dijo que Gallegos tuvo dos casas, cuando todas las fuentes apuntan a que Gallegos vivi\u00f3 en una sola direcci\u00f3n en Barcelona y que, adem\u00e1s, no cabe duda de que existe una sola placa. As\u00ed lo confirma Xavi Ayen en su libro <i>Aquellos a\u00f1os del Boom<\/i>, cuando al referirse en detalle a Gallegos, como precursor de este movimiento, afirma: \u201cQui\u00e9n sabe si vino atra\u00eddo por la sonoridad de un nombre que le evocaba su breve estancia en la Barcelona venezolana, donde dirigi\u00f3 el Colegio Federal de Varones y se hab\u00eda casado por poderes con Teotiste Arocha en 1912. Trabaj\u00f3 como jefe de ventas de la National Cash Register Company y en su piso de la calle Muntaner, 193, una placa recuerda en catal\u00e1n su paso. All\u00ed conspir\u00f3 pol\u00edticamente con la tranquilidad que le daba la barrera protectora del oc\u00e9ano\u201d.<\/p>\n<p>Entre Gimferrer y Bola\u00f1o hab\u00eda una relaci\u00f3n estrecha. Para empezar, parece ser el art\u00edfice de que Bola\u00f1o se diera a conocer en Espa\u00f1a. En conversaci\u00f3n publicada por la <i>Nueva Revista<\/i> en junio de 2017, Gimferrer afirma: \u201cNo descubr\u00ed a Bola\u00f1o en sentido estricto, porque ya hab\u00eda publicado antes, solo que no le hac\u00eda caso nadie. Mand\u00f3 entonces el manuscrito de <i>La literatura nazi en Am\u00e9rica<\/i> y propuse publicarlo; as\u00ed se hizo y el libro signific\u00f3 su despegue como autor\u201d. Pero m\u00e1s que esta an\u00e9cdota del despegue literario de Bola\u00f1o, tiene un sentido explicativo el tono y el \u00e1nimo juguet\u00f3n y trasgresor del discurso por la manera de ambos de ver la vida de los escritores. En el pr\u00f3logo de <i>Los perros rom\u00e1nticos <\/i>de Bola\u00f1o (Barcelona, Acantilado, 2010), Perre Gimferrer dice: \u201cSus ficciones, en modo alguno realistas salvo como met\u00e1fora y parodia, no ya de la realidad, sino de s\u00ed mismas, en la fecunda frontera ambigua en que colindan el pastiche y el homenaje, son tan po\u00e9ticas como narrativos son sus poemas\/antipoemas\u201d.<\/p>\n<p>Bola\u00f1o a su vez, en repetidas entrevistas se\u00f1ala su admiraci\u00f3n por Gimferrer. Como ejemplo, en unas declaraciones realizadas para un medio en M\u00e9xico, apenas ganado el R\u00f3mulo Gallegos, comenta: \u201cPere Gimferrer tiene textos l\u00facidos sobre este punto. Un escritor jam\u00e1s debe perseguir la respetabilidad: es todo lo contrario de cualquier proyecto literario porque tiende a la inmovilidad, al consenso, al voto de los dem\u00e1s y a un sitio en una sociedad. No debe buscar un sitio en la sociedad, debe huir de ella, de cualquier sitio. Debe atreverse al aire libre y tener por casa la intemperie. La primera cosa que se debe plantear es destruir figuras en el paisaje y no hacerle gui\u00f1os al poder, cualquiera que este sea, de izquierdas o derechas&#8230; El poder siempre es una traba para la intemperie donde vive el escritor\u201d.<\/p>\n<p>En este sentido, valga la pena resaltar como una afinidad entre Bola\u00f1o y Gallegos, Jos\u00e9 L\u00f3pez Rueda nos dice: \u201cSabido es que R\u00f3mulo Gallegos rehu\u00eda las tertulias literarias. Por eso, a pesar de que sus novelas se vend\u00edan bastante bien en Espa\u00f1a, no era muy conocido en c\u00edrculos literarios\u201d. Siendo un escritor latinoamericano en Espa\u00f1a lo que hizo que se proyectara, de manera poco com\u00fan en la \u00e9poca por la preferencia de los lectores espa\u00f1oles por los autores de su pa\u00eds, fue cuando la Asociaci\u00f3n Espa\u00f1ola del Mejor Libro del Mes escogi\u00f3 a <i>Do\u00f1a B\u00e1rbara<\/i> para la selecci\u00f3n de septiembre de 1929. Aun as\u00ed, Gallegos socializaba poco con el medio, quiz\u00e1 concordando con lo que afirma Bola\u00f1o: \u201cUn escritor jam\u00e1s debe perseguir la respetabilidad: es todo lo contrario de cualquier proyecto literario porque tiende a la inmovilidad, al consenso, al voto de los dem\u00e1s y a un sitio en una sociedad\u201d. Lo que quiere decir, regresando al sentido del discurso, que se podr\u00eda interpretar como una gran parodia y es posible, me atrevo a especular, que Gimferrer y Bola\u00f1o se reir\u00edan en secreto de la picard\u00eda del invento de las dos sendas casas de Gallegos.<\/p>\n<p>El discurso de Bola\u00f1o ha tenido, adem\u00e1s, sus repercusiones pr\u00e1cticas en el tiempo. Aparte de los extraviados escritores venezolanos girando en trompo a la b\u00fasqueda de la placa de Gallegos, me encuentro, por ejemplo, con una p\u00e1gina literaria en la que en el 2006 su autor, que dice hacer \u201crese\u00f1as nada sesudas de los libros que caen en mis manos\u201d, a ra\u00edz del <i>Discurso de Caracas <\/i>comenta: \u201cLeyendo a Bola\u00f1o sab\u00eda que R\u00f3mulo Gallegos vivi\u00f3 en Barcelona: \u00e9l hab\u00eda visto una placa tal y como comentaba en esta entrada. Todos mis intentos de localizar la susodicha placa fueron en vano. Ni siquiera Google sab\u00eda la respuesta\u201d.\u00a0 Hoy en d\u00eda, claro est\u00e1, s\u00ed se consigue en Google la direcci\u00f3n pero quiz\u00e1s no en el 2006. Los que se tomaron en serio el <i>Discurso de Caracas<\/i>, aun a conciencia de que es una pieza literaria que tiene mucho de picard\u00eda y humor, nunca pudieron encontrar la casa de Gallegos en Barcelona.<\/p>\n<p>Bola\u00f1o, al terminar la ceremonia, pas\u00f3 varias horas firmando sus libros y conversando en especial con los j\u00f3venes, fue generoso y dado con la gente, no escatimaba hablar el tiempo que impusiera quien le trajera el libro para su firma. Esto fue posible por una iniciativa gestionada por la administraci\u00f3n del Celarg de ese a\u00f1o. Por primera vez en la historia del premio, Monte \u00c1vila Editores tuvo la prerrogativa, como una de las condiciones del galard\u00f3n, de sacar una edici\u00f3n venezolana de la obra ganadora cuyo precio fuese asequible al p\u00fablico del pa\u00eds y, sobre todo, a los j\u00f3venes a los que Bola\u00f1o les dedicaba tanto tiempo.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los premios literarios en los distintos pa\u00edses seleccionan, a lo largo de sus ediciones, al menos a la mitad de autores nacidos en el pa\u00eds que acoge al premio. Ese no es el caso del R\u00f3mulo Gallegos. Al d\u00eda de hoy un solo escritor venezolano lo ha ganado, Arturo Uslar Pietri, por su novela <i>La visita en el tiempo<\/i>. Los distintos jurados en aras de una supuesta mal entendida imparcialidad nunca escog\u00edan a narradores venezolanos que se lo pod\u00edan haber merecido. El ganador se llevaba un premio monetario importante, las grandes editoriales en espa\u00f1ol se beneficiaban con el incremento de las ventas, y al pa\u00eds no le quedaba nada. Es as\u00ed como, en aras de lograr un equilibrio entre lo dado y lo recibido, que se instaura esta condici\u00f3n que se estrena, precisamente con <i>Los detectives salvajes<\/i>. Bola\u00f1o fue el primer galardonado que tuvo el privilegio de contar con una edici\u00f3n venezolana de su novela premiada y pudo ver <i>in situ<\/i>, en una visita vespertina a la antigua sede de Monte \u00c1vila en la urbanizaci\u00f3n La Castellana, en compa\u00f1\u00eda de Guti\u00e9rrez Plaza, los talleres donde numerosas personas trabajaban en el proceso de digitalizaci\u00f3n, correcci\u00f3n, edici\u00f3n, montaje e impresi\u00f3n de su novela, a pocos d\u00edas de la premiaci\u00f3n. Para entonces Alexis M\u00e1rquez Rodr\u00edguez, quien hizo suya y apoy\u00f3 con gran entusiasmo esta iniciativa, era el presidente de esa casa editorial que en una \u00e9poca fue una de las grandes editoriales con alcance en Latinoam\u00e9rica y Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>El talento literario -que le sobraba a Bola\u00f1o con su obsesiva dedicaci\u00f3n indiscutible- se traduce en sudar la gota gorda en el oficio. En ese camino no conviene alterar realidades tangibles, concretas y comprobables. Yo no puedo decir que Espa\u00f1a queda al norte de Europa, ni que Chile es fronterizo con Colombia o que Liechtenstein es vecina de Andorra, ni que Bola\u00f1o vivi\u00f3 en uno de los edificios que est\u00e1 en la Rambla del Raval, justo enfrente del enorme gato de Botero, all\u00ed posicionado luego de trajinar por el Parque de la Ciutadella, por una plaza de Drassanes y el Estadio Ol\u00edmpico. Claro que llevo a un extremo los ejemplos, pero, \u00bfqu\u00e9 tal si alguien elaborara un texto con alguna de estas premisas? No en vano la \u00faltima palabra del discurso: \u201cPinocho\u201d.<\/p>\n<p>Bola\u00f1o con toda probabilidad fue consciente de su propio juego cuando afirm\u00f3: \u201cDon R\u00f3mulo, que a estas alturas del discurso espero que ya no est\u00e9 tan enojado conmigo, ni se le vaya a aparecer en sue\u00f1os a Domingo Miliani\u201d, a este \u00faltimo, fundador del CELARG y presidente de la instituci\u00f3n en ese momento, Bola\u00f1o le hab\u00eda tomado mucho cari\u00f1o durante su estancia venezolana, al igual que a varios miembros de esa instituci\u00f3n que lo acogieron y atendieron por esos d\u00edas, y con los cuales mantuvo posteriormente una afectuosa amistad, hasta el lamentable impasse sucedido en el 2001, cuando renunci\u00f3 a ser jurado de la duod\u00e9cima edici\u00f3n del premio, motivado, entre otras cosas, por las infortunadas declaraciones del siguiente presidente del CELARG en la era chavista, el soci\u00f3logo y fil\u00f3sofo Rigoberto Lanz, quien a una semana del veredicto declar\u00f3 que \u201cel premio R\u00f3mulo Gallegos ol\u00eda mal\u201d, dando a entender que hist\u00f3ricamente hab\u00eda estado viciado. Tan infaustas e irresponsables afirmaciones pusieron en jaque la premiaci\u00f3n de ese a\u00f1o. El acertado manejo de la situaci\u00f3n, por parte de los otros cuatro jurados restantes, Sergio Ram\u00edrez, Victoria de Stefano, Carmen Ruiz Barrionuevo, Edgardo Rodr\u00edguez Julia, fue lo que permiti\u00f3 sobrevivir al temporal.<\/p>\n<p>Y con la nostalgia que induce el t\u00edtulo de su cuento <i>\u00daltimos atardeceres sobre la tierra<\/i>, qu\u00e9 se iba a imaginar Bola\u00f1o que todo se iba a acelerar m\u00e1s all\u00e1 de lo esperado, que unos tres a\u00f1os m\u00e1s tarde de su discurso en Caracas morir\u00eda, y que \u00e9l tambi\u00e9n tendr\u00eda luego una placa donde vivi\u00f3 en Barcelona en el Raval, Carrer dels Tallers, 45, en un piso de 25 metros cuadrados antes de irse a Gerona y luego aislarse en la ciudad costera de Blanes. La placa dice, traducida del catal\u00e1n: <i>En esta casa vivi\u00f3 el escritor y poeta Roberto Bola\u00f1o. Santiago de Chile 1953-Barcelona 2003<\/i>, Barcelona con<i> be <\/i>de Bola\u00f1o, la misma donde escribi\u00f3-eso dicen-su poema <i>Los perros rom\u00e1nticos<\/i>, que inicia as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><i>En aquel tiempo yo ten\u00eda veinte a\u00f1os<br \/>\ny estaba loco.<br \/>\nHab\u00eda perdido un pa\u00eds<br \/>\npero hab\u00eda ganado un sue\u00f1o.<br \/>\nY si ten\u00eda ese sue\u00f1o<br \/>\nlo dem\u00e1s no importaba. <\/i><\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-4951\" style=\"margin-left: 180px; margin-right: 180px;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/bolano_plaque_1.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"533\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/bolano_plaque_1.jpg 400w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/bolano_plaque_1-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><b><i>\u00a0 \u00a0 \u00a0<\/i><\/b><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-4953\" style=\"margin-left: 180px; margin-right: 180px;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/barcelona_street.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"533\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/barcelona_street.jpg 400w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/barcelona_street-225x300.jpg 225w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Roberto Bola\u00f1o gan\u00f3 el Premio de Novela R\u00f3mulo Gallegos por <i>Los detectives salvajes<\/i> Hugo Ch\u00e1vez ten\u00eda pocos meses en el poder. En ese momento de inicio de su gobierno quebrant\u00f3 la tradici\u00f3n de los presidentes venezolanos de entregar el premio en persona. Adujo en ese momento, al avisar apenas un par de horas antes, que no asistir\u00eda por tener fiebre. Lo cierto es que Ch\u00e1vez nunca fue a ninguna de las entregas sucesivas del R\u00f3mulo Gallegos y permiti\u00f3 que el galard\u00f3n literario m\u00e1s prestigioso de Am\u00e9rica Latina se politizara unos pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4956,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[3,2991],"genre":[2015],"pretext":[],"section":[2409],"translator":[2744],"lal_author":[3527],"class_list":["post-4958","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-venezuela","tag-venezuela-es","genre-chronicle-es","section-chronicle-es-2","translator-brendan-riley-es-2","lal_author-pedro-plaza-salvati-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4958","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4958"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4958\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4956"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4958"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4958"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4958"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=4958"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=4958"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=4958"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=4958"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=4958"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}