{"id":4821,"date":"2021-08-29T17:51:53","date_gmt":"2021-08-29T23:51:53","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2021\/08\/i-see-words-they-taste-flesh-fernanda-garcia-lao\/"},"modified":"2023-05-26T09:31:45","modified_gmt":"2023-05-26T15:31:45","slug":"i-see-words-they-taste-flesh-fernanda-garcia-lao","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2021\/08\/i-see-words-they-taste-flesh-fernanda-garcia-lao\/","title":{"rendered":"&#8220;Veo palabras, saben a carne&#8221; de Fernanda Garc\u00eda Lao"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>Cada vez que asomo a un texto de Clarice Lispector, <\/b><br \/>\ntengo la sensaci\u00f3n de que respira: acaba de ser escrito para m\u00ed, est\u00e1 crudo. Lo que se<br \/>\nrevela parece reciente. Como si la narradora acabara de dar con la idea que ha de<br \/>\ncarnalizar para que yo pueda probarla.<br \/>\nAcaso escribir no sea m\u00e1s que apresar el tiempo, o esa voz que irrumpe y nombra lo que<br \/>\nacaba de ver, antes de que desaparezca. Pasado y futuro suceden ahora.<br \/>\nEscribir as\u00ed no sucede para mentir, sino para encontrar verdad en lo que a\u00fan no fue<br \/>\npensado. Para ver de un modo nuevo lo que cre\u00edamos entender antes de interpretarlo.<br \/>\nEscribir es interpretar a qu\u00e9 suena el mundo. C\u00f3mo se lo toca. Con qu\u00e9 palabra.<br \/>\n\u201cCada cosa tiene un instante en que es \u2014escribe en <i>Agua viva<\/i>\u2014 quiero adue\u00f1arme del<br \/>\nes de la cosa\u201d.<br \/>\nLeerla me da v\u00e9rtigo, es como ver un pozo en el momento en que est\u00e1 siendo cavado.<br \/>\nLa cuesti\u00f3n del tiempo, su devenir, es puesta en duda.<br \/>\n\u201cEntre la actualidad y yo no hay intervalo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>De su obra, regreso cada tanto <\/b><br \/>\na <i>La Pasi\u00f3n seg\u00fan GH, a Agua Viva<\/i> y a <i>La hora de la estrella<\/i>, es decir, a su periodo<br \/>\n\u00faltimo. Estos textos sin g\u00e9nero, indefinibles, condensan lo min\u00fasculo mientras abren el<br \/>\nespacio. Tr\u00e9mula tensi\u00f3n entre el n\u00facleo y lo universal. Contra la idea del c\u00edrculo, de lo<br \/>\nacabado, Lispector es rizoma puro, aluvi\u00f3n.<br \/>\nLa primera persona desencadena su curiosidad por un objeto\/sujeto que ha ingresado en<br \/>\nsu campo de inter\u00e9s, al que desea entender con el cuerpo entero, ser atravesada por \u00e9l y<br \/>\nnacer otra. La voz narrativa no cesa de preguntar, desde la orfandad m\u00e1s absoluta.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>Para no caer, <\/b><br \/>\nla narradora de <i>La pasi\u00f3n seg\u00fan GH<\/i> pide desde el inicio que no la suelte, que haga el<br \/>\nrecorrido de su mano. Lo pide a t\u00edtulo personal, al yo que lee:<br \/>\n\u201cMientras tanto necesito aferrar esta mano tuya\u201d.<br \/>\nEntonces se la doy, imposible desatender el pedido. Vamos juntas a lo oscuro, el<br \/>\ninfierno as\u00ed no est\u00e1 tan solo. El placer de la traves\u00eda excede la oscuridad, porque una<br \/>\nidea es un destello de inteligencia, aunque lastime.<br \/>\n\u201cYo, viva y reluciente como los instantes, me enciendo y apago\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>Que el lenguaje sea un desv\u00edo,<\/b><br \/>\nque el espacio de la p\u00e1gina sea tiempo, cuerpo, memoria. Que las palabras se organicen<br \/>\nde un modo nuevo. Que digan como si fuera la primera vez. Escribir requiere de<br \/>\npalabras que, como sabemos, son anteriores a quien las llama, palabras ya nacidas que<br \/>\ntienen su carga y su sombra.<br \/>\nLa escritura de Lispector no sabe de g\u00e9neros ni de especies. Ni siquiera de s\u00ed misma<br \/>\nhasta que aparece. La prosa est\u00e1 contaminada de poes\u00eda, lo humano y lo animal son<br \/>\nconfabulaciones contiguas. Inventa su bestiario mientras concibe una excusa para que la<br \/>\nescritura sea una cruza de actos animalizados e invenci\u00f3n inhumana. El animal se<br \/>\ncomporta como persona, ser persona no alcanza.<br \/>\n\u201cLa cucaracha no ten\u00eda nariz. La mir\u00e9, con su boca y sus ojos: parec\u00eda una mulata<br \/>\nagonizando\u201d, <i>La pasi\u00f3n seg\u00fan GH.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>En <i>Agua viva<\/i> se propone <\/b><br \/>\nescribir con todo el cuerpo. En <i>La hora de la estrella<\/i> vuelve sobre esa idea, que ya<br \/>\nhab\u00eda extremado de modo hiperb\u00f3lico:<br \/>\n\u201cY cuando entrecerr\u00f3 los ojos nublados, todo qued\u00f3 de carne, al pie de la cama de<br \/>\ncarne, en la silla el traje de carne que el marido hab\u00eda arrojado, y todo, casi, le produc\u00eda<br \/>\ndolor\u201d. <i>Devaneo y embriaguez de una muchacha, Lazo de familia<\/i>.<br \/>\nLispector ensaya distintas formas para cada texto. Cada fragmento de <i>Agua viva <\/i>es<br \/>\ncomo la hierba de un jard\u00edn seccionado, el silencio que se produce en el borde.<br \/>\n\u201cEl d\u00eda parece la piel estirada y lisa de una fruta\u201d.<br \/>\nSin cronolog\u00eda, la asociaci\u00f3n sustituye la estructura tradicional. Liberada de las<br \/>\ndescripciones banales, la narraci\u00f3n avanza como una flor hambrienta. As\u00ed construye la<br \/>\nvoz, sin personaje. El personaje es la palabra.<br \/>\n\u201cNo quiero tener la terrible limitaci\u00f3n de quien vive s\u00f3lo de lo que es pasible de tener<br \/>\nsentido. Yo no: lo que quiero es una verdad inventada\u201d.<br \/>\nAgua viva fue comi\u00e9ndose a s\u00ed misma, perdiendo carne del borrador inicial.<br \/>\nDespersonalizada, casi desnuda, el vestido fue el lenguaje.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>Hay una conciencia po\u00e9tica y filos\u00f3fica de la fatalidad <\/b><br \/>\nen su obra, que se vuelve m\u00e1s inquietante cuando se desentiende del argumento.<br \/>\nPersonajes que act\u00faan de s\u00ed mismos, que se imitan, hacen <i>como si<\/i> existieran. Gente<br \/>\nextraviada en su cuerpo que de pronto regresa por un acto cualquiera. A partir de una<br \/>\nfalta es transfigurado, recuperado por el lenguaje:<br \/>\n\u201cLo bueno del acto es que nos supera\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>Y luego est\u00e1 ese tratado de escritura de ficci\u00f3n <\/b><br \/>\nque es <i>La hora de la estrella. <\/i>Que funciona tambi\u00e9n como diario:<br \/>\n\u201cEscribo porque no tengo nada que hacer en el mundo, estoy de sobra\u201d.<br \/>\nDonde decide ser un narrador que se dedica el libro a s\u00ed mismo, a su nostalgia. Apenas<br \/>\ntravestida de escritor, de nordestina, acomete la historia de c\u00f3mo contar a partir de un<br \/>\nasunto diminuto. Una historia \u201cen estado de emergencia y de calamidad p\u00fablica\u201d, que<br \/>\npone en cuesti\u00f3n los principios fundantes del relato. Desde la dificultad primera:<br \/>\nempezar c\u00f3mo, si el mundo es previo a cualquier relato y se llega siempre tarde a \u00e9l. Las<br \/>\ncosas antes del relato de las cosas.<br \/>\nUn narrador que desea contar en fr\u00edo una tragedia que no le pertenece. Con un personaje<br \/>\ncentral que es una mujer sin atributos. Desheroizada, una dactil\u00f3grafa sustituible, a decir<br \/>\nde quien la inventa, que vive sin registrarlo, llevada por los acontecimientos, ajena de s\u00ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>Aquellos que se resisten a leer a Clarice Lispector<\/b><br \/>\ntienen una disculpa: es inc\u00f3moda. Los que precisan que una historia se comporte como<br \/>\nuna larva que nace crece y se abandona se sentir\u00e1n perdidos. A los apegados al sonido<br \/>\nque la realidad imita en algunos textos les parecer\u00e1 ins\u00f3lita. Por la desmesura de su<br \/>\ndecir la juzgar\u00e1n de ensimismada. Por prescindir del lenguaje descriptivo, de ilegible.<br \/>\nHay quien escribe de estructuras, de relatos con certeza, desde ventanas abiertas o<br \/>\nfascinados por los mecanismos del texto como si fuera un juguete. Hay quien concibe<br \/>\npersonajes tridimensionales o planos, con o sin psicolog\u00eda. Hay voces en primera<br \/>\napegadas a la confesi\u00f3n o en tercera, desvinculadas. Hay quien irrumpe, quien se<br \/>\namolda.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>Lo que fluye en Lispector no es la conciencia <\/b><br \/>\nsino la inconciencia, la abstracci\u00f3n. El saber del cuerpo se alza en las palabras como si<br \/>\nno fueran de este mundo. La extranjera localiza r\u00e1pido lo extra\u00f1o. Vivir no se entiende.<br \/>\nEl lenguaje se queda corto, a veces. Cuando pretende aseverar sin probar f\u00edsicamente<br \/>\nuna idea, fracasa.<br \/>\nLispector desea ser le\u00edda por \u201cpersonas de alma ya formada. Aquellas que saben que la<br \/>\naproximaci\u00f3n, a lo que quiera que sea, se hace gradual y penosamente \u2014atravesando incluso lo contrario hacia lo cual nos aproximamos\u201d.<br \/>\nSe presenta como una escritora <i>amateur<\/i>, que huye de la categor\u00eda de profesional.<br \/>\nAlguien a prueba. Que asume la inutilidad de responder antes y despu\u00e9s sobre lo escrito.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>Qu\u00e9 es el tiempo, cu\u00e1l el fen\u00f3meno, a qu\u00e9 sabe la eternidad, <\/b><br \/>\nde qu\u00e9 color es el miedo, qu\u00e9 significa soy. Qui\u00e9n me habita. El asombro de ser una<br \/>\ninicial en la valija, querer probar lo inhumano. He ah\u00ed sus planes.<br \/>\n\u201cFuera del agua el pez era forma\u201d dice. Qui\u00e9n puede desmentirla.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>Ley\u00e9ndola encuentro mi escritura ah\u00ed, la que es anterior<\/b><br \/>\na su lectura. Ideas que yo consideraba propias que ella ensay\u00f3 mucho antes, revelando<br \/>\nque no s\u00f3lo no eran m\u00edas, sino que pertenec\u00edan a un universo previo, que cambia de<br \/>\ncuerpo y de lugar, que no es pose\u00eddo nunca. Hay asuntos que son umbrales de creaci\u00f3n:<br \/>\nlo inmundo, la palabra como pieza de carne, el temor a deleitarse en lo terrible, la<br \/>\nalegr\u00eda de abandonarse a la fiera que se intuye bajo la m\u00e1scara perfeccionada hacia<br \/>\nafuera, la pretensi\u00f3n de que el discurso encuentre una forma nueva. Un campo po\u00e9tico<br \/>\nfamiliar que ella extrema y que me obliga a inscribir mi propio acto de escritura en un<br \/>\nlinaje. Cada cual se arma el \u00e1lbum que precisa. Ella estaba en el m\u00edo, aunque yo no lo<br \/>\nsupiera. En todo caso, leerla me habilita. Y s\u00e9 que no sucedo sola.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"caption\">Foto: Clarice Lispector, escritora brasile\u00f1a, agosto de 1969. Cr\u00e9dito: <a href=\"https:\/\/ims.com.br\/titular-colecao\/clarice-lispector\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Maureen Bisilliat\/Instituto Moreira Salles,\u00a0CC BY-SA 4.0<\/a>.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada vez que asomo a un texto de Clarice Lispector,&nbsp;tengo la sensaci\u00f3n de que respira: acaba de ser escrito para m\u00ed, est\u00e1 crudo. Lo que se revela parece reciente. 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