{"id":4770,"date":"2021-08-28T20:47:49","date_gmt":"2021-08-29T02:47:49","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2021\/08\/eve-cherries-are-born-estercilia-simanca-pushaina\/"},"modified":"2023-05-26T17:43:15","modified_gmt":"2023-05-26T23:43:15","slug":"eve-cherries-are-born-estercilia-simanca-pushaina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2021\/08\/eve-cherries-are-born-estercilia-simanca-pushaina\/","title":{"rendered":"&#8220;En las v\u00edsperas nacen las cerezas&#8221; de Estercilia Simanca Pushaina"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<p>Todas las ma\u00f1anas me despertaban las campanas de la iglesia. La primera vez que las escuch\u00e9, dese\u00e9 siempre despertar como los arijunas, lejos del canto de los gallos y el cacaraqueo de las gallinas, lejos de la manivela del molino y del saco de ma\u00edz. Le rogaba tanto a mam\u00e1 me sacara del monte. En ese tiempo no conoc\u00eda de Dios y tampoco sab\u00eda que a \u00c9l era al \u00fanico que se deb\u00eda rogar; pero, tambi\u00e9n aprend\u00ed que a fuerza de ruegos se logran todos los deseos de tu coraz\u00f3n y as\u00ed mi mam\u00e1 a cambio de huevos de gallina, leche y queso de cabra, logr\u00f3 que mi madrina aceptara tenerme en su casa. Al principio mi madrina se negaba aceptarlos, pero en mi casa abundan las cabras y las gallinas y contra la voluntad de pap\u00e1 aqu\u00ed estoy, hablando con el papel y el papel hablando conmigo. Sin embargo, no hay noche despu\u00e9s de las lunas que he vivido aqu\u00ed, que no me sienta como si estuviera durmiendo en el chinchorro que me teji\u00f3 mam\u00e1, despert\u00e1ndome aturdida por el golpe al caerme de la cama y antes que suene el primer campanazo de la iglesia han llegado a trav\u00e9s de mis sue\u00f1os el olor de las cerezas, los cantos de los gallos, el llanto de los cabritos mirando amarrados a sus madres mientras pap\u00e1 y mis hermanos mayores las orde\u00f1an.<\/p>\n<p>Irama escuchaba los recuerdos que Jierrant\u00e1 le contaba. Hab\u00eda llegado muy temprano a contarle un sue\u00f1o que hab\u00eda tenido con lib\u00e9lulas en la madrugada reciente y tomaba el caf\u00e9 con jengibre que le hab\u00eda preparado.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY esa foto?<\/p>\n<p>Ah\u00ed me estaban casando con \u00c9l; fue por eso que mi madrina me prest\u00f3 ese vestido blanco y ah\u00ed estaba tratando de aprenderme el credo y los diez mandamientos de la ley de mi esposo. Yo no me quer\u00eda casar con alguien que no conoc\u00eda. Adem\u00e1s, apenas ten\u00eda 14 a\u00f1os y menos si para ello ten\u00eda que aprender de memoria cosas que mi cabeza se negaba a guardar. No obstante, me gustaban los zapatos porque ten\u00edan tacones y una hebilla plateada, lo que me hac\u00eda parecer una novia. Fue por eso que no me quer\u00eda casar, pero lo hice porque ese d\u00eda me vestir\u00edan con un vestido usado solo una vez por la \u00fanica hija de mi madrina. Aqu\u00ed en el pueblo donde siempre quise vivir para que me despertar\u00e1n las campanas de la iglesia y no el canto de los gallos ni el llanto de los chivos, para comer pan rojo &#8220;rojas pinilla&#8221; con leche y caf\u00e9; y sobre todo para aprender a hablar con el papel y que el papel tambi\u00e9n hablara conmigo.\u00a0 Para eso mi mama me dej\u00f3 aqu\u00ed en casa de mi madrina. Solo mam\u00e1 pod\u00eda conocer los deseos de mi coraz\u00f3n o quiz\u00e1s soy yo los deseos del coraz\u00f3n de ella. Mi vestido prestado, que fue\u00a0m\u00edo mientras\u200b me casaba con \u00c9l, el d\u00eda de San Agust\u00edn. Ol\u00eda a ba\u00fal, por lo que mientras me lo med\u00edan sent\u00eda cerca de mi abuela. Escuch\u00e9 a mi madrina decir que ese vestido lo hab\u00edan tra\u00eddo de Bel\u00e9n. Entonces pienso en Mar\u00eda de Nazaret, que tuvo un hijo de \u00c9l. A Mar\u00eda le pasan unas cosas igual que a mam\u00e1, porque tiene un esposo que se casa con una y embaraza a otra. Dios es Wayuu.<\/p>\n<p>\u2014Tengo una foto tuya, la recort\u00e9 del peri\u00f3dico.<\/p>\n<p>Esta foto en particular me gusta mucho y la que escog\u00ed porque as\u00ed recuerdo a mi \u00fanica t\u00eda materna cuando era una mujer soltera. Ella era la enfermera del puesto de salud de Para\u00edso. Para entonces vestida de blanco e iba de casa en casa con un termo de vacunas. Introdujo la planificaci\u00f3n familiar en comunidades ind\u00edgenas. En los tiempos de guerra era ella quien transitaba por las fronteras sin que las gotas de acero la tocaran. Eran otros tiempos donde el valor sacro de las mujeres Wayuus era un c\u00f3digo de honor. En tanto mi madre que ya ten\u00eda dos hijos con un arijuna negro prefiri\u00f3 llevarnos a Maicao, lejos de las guerras claniles, y as\u00ed, sin avisar llegaba la enfermera con una bolsa de papel llena de pichiguel para m\u00ed. Por ella supe a qu\u00e9 saben las frutas de los cactos y las tunas y me advirti\u00f3 que los caminos que me gustaban estaban y est\u00e1n llenos de espinas. Que no volteara si escuchaba mi nombre en la multitud;\u00a0si era un mensaje para m\u00ed llegar\u00eda sin necesidad que yo me detuviera; que nunca diera la espalda y no aceptara que taparan mis ojos en ese juego de\u00a0&#8220;adivina qui\u00e9n soy&#8221;; que llevara una cornelina en alg\u00fan lugar de mi cuerpo, en mi mu\u00f1eca, en mis tobillos, en mi cadera o en mi mochila. Hay veces que me veo en mi madre, pero hoy me vi en ella&#8230; Rosa.<\/p>\n<p>Me conmueve verme en ellas, evocar la juventud de mi madre\u00a0cuando decidida sal\u00eda de su rancher\u00eda al pueblo m\u00e1s cercano y junto con su \u00fanica hermana vend\u00edan huevos de gallina criolla. Me cuenta mi madre que era una emoci\u00f3n salir a cualquier pueblo, ver los pocillos de peltre en la miscel\u00e1nea de tu madrina en Fonseca, los aretes de oro rojo en la vitrina de los momposinos en Maicao. Montarse en el bus<b>\u00a0<\/b>Cosita Linda\u00a0de carrocer\u00eda de madera. Yo la escucho y me contengo para no llorar porque sin querer se le escapa el nombre de la hermana que ya no est\u00e1 y recuerda esa ma\u00f1ana que se propusieron sacar su documento de identidad. Fueron las dos, para m\u00ed las mujeres m\u00e1s hermosas del mundo, una mayor que la otra y, sin embargo, ceduladas el mismo d\u00eda y por lo tanto sus n\u00fameros de c\u00e9dulas son consecutivos. Sacar la c\u00e9dula fue f\u00e1cil en San Juan del Cesar; tomarse la foto fue lo m\u00e1s complicado, juntas se re\u00edan de la seriedad de la otra.\u00a0 El fot\u00f3grafo nunca se molest\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEntraste a la iglesia?<\/p>\n<p>Es la segunda vez en mi vida que entro a esta iglesia. La primera vez que lo hice era conducida por mi t\u00eda Rosa, la bonita, la rebelde, la valiente de la casa. Vestida de enfermera fue a pedirle al padre\u00a0\u201cCosita Linda\u201d<b>\u00a0<\/b>que hiciera una misa por el eterno descanso de mi abuela. El padre me mir\u00f3 como buscando en los velos de su recuerdo a la ni\u00f1a de Para\u00edso que quer\u00eda estudiar; aquella que recitaba los misterios de la bendita virgen Mar\u00eda sin m\u00e1s ceremonia que la memoria y el apresurado am\u00e9n, cuyo cabello se confund\u00eda con la mantilla negra espa\u00f1ola con que cubr\u00eda su cabeza y pregunt\u00f3: \u00bfqui\u00e9n es ella?<\/p>\n<p>\u2014Irama, la hija de Rita, le respondi\u00f3.<\/p>\n<p>C\u00f3mo no amar a Fonseca si mis huellas est\u00e1n aqu\u00ed, mis huellas de nacida viva, las primeras luces del pueblo cercano a los caser\u00edos, la iglesia de San Agust\u00edn, donde quiz\u00e1s cu\u00e1ntas tardes obligada, mi madre recitaba los misterios dolorosos, gozosos y gloriosos como contraprestaci\u00f3n a la posada que una hermosa mujer \u00e1rabe le daba para continuar sus estudios en esta tierra de cantores; el confesionario del padre Cosita Linda, donde se arrodillaba a confesar pecados de mentiras solo para comulgar y sentir en medio de las bodas del cordero el sabor del pan \u00e1rabe convertido en el cuerpo de Cristo.<\/p>\n<p>\u2014Dicen que tu bisabuela muri\u00f3 de 100 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Ciento siete lluvias. Mam\u00e1\u00a0Victoria me dec\u00eda que ser\u00eda una mariposa, que no morir\u00eda, sino que se transformar\u00eda, que el calendario y las horas no deben ser vistos porque el tiempo y las distancias de los arijunas para nosotros no existe; que ella est\u00e1 aqu\u00ed visit\u00e1ndome en forma de mariposa nocturna y ve c\u00f3mo le huyo y le cierro la puerta por temor a que ella me hable. Tambi\u00e9n est\u00e1 abandonando la Alta Guajira siendo apenas una ni\u00f1a por la sequ\u00eda,\u00a0est\u00e1 siendo pedida en matrimonio por un hombre que no conoce y se la est\u00e1 llevando ahora mismo a un caser\u00edo en San Juan, asistiendo una y otra vez porque le gusta llorar a sus muertos a los velorios de sus nietos, que tambi\u00e9n est\u00e1 entregando a mi abuela a un hombre 20 a\u00f1os mayor que ella y es mi abuelo. Tambi\u00e9n le est\u00e1 diciendo a mi madre que no se case con ese arijuna que se la llevar\u00e1 lejos y que tendr\u00eda hijos desarraigados que creer\u00edan en los calendarios y que el tiempo para nosotros es demasiado tarde, que la estoy viendo ahora acostada en el chinchorro pensando que ma\u00f1ana ella s\u00f3lo ser\u00e1 un recuerdo que me dice que el tiempo no existe envolvi\u00e9ndome de nuevo en esa espiral que no es del tiempo, sino del ahora.<\/p>\n<p>Siempre escucho su voz. Escribo por ella y para ella, no concibo una l\u00ednea en la que no est\u00e9 su voz, la de mi madre, la de mis t\u00edas y la voz de mi hermana, que es mi propia voz. Ella me habl\u00f3 de las mujeres Julamias y de las Iramas. Me dijo que no hab\u00eda nacido un 31 de diciembre y que su verdadero nombre quedo oculto bajo el nombre de Victoria. Que baj\u00f3 de la Alta Guajira muy cerca de Nazaret en busca de las aguas lluvias del Sur, &#8220;Las lluvias est\u00e1n en el Sur&#8221;, dec\u00eda. Desde entonces cuatro generaciones nacimos all\u00e1,\u00a0huyendo de la sequ\u00eda eterna de la Alta Guajira. Hoy como nunca he recordado cuando igual que mi abuelo me dijo<b>\u00a0<\/b>&#8220;Qu\u00e9 bonito cuando el papel habla contigo&#8221;<b>\u00a0<\/b>(leer) Ella no me habl\u00f3 de Madre Tierra, me habl\u00f3 de territorio, porque a donde fuere no soy m\u00e1s que una peque\u00f1a extensi\u00f3n de mi cord\u00f3n umbilical enterrado al pie del \u00e1rbol de cereza en la rancher\u00eda de mis abuelos. No me ense\u00f1\u00f3 hablar con la luna, ni con el sol; s\u00f3lo por\u00a0la certeza que cada lluvia cumplo a\u00f1o y cada luna pago impuestos. No necesito alterar mis estados para saber mi futuro; mi futuro es tan incierto y contrario a mis sue\u00f1os (dormida) que tanta incertidumbre y contrariedad se convierten en certezas. Yo s\u00f3lo s\u00e9 que nuestros sue\u00f1os son los que tenemos mientras dormimos. As\u00ed que no me pregunten qu\u00e9 estoy so\u00f1ando mientras est\u00e9 despierta; preg\u00fantame si despierto junto a ti y si estoy en la\u00a0cocina preparando un caf\u00e9 con jengibre en la ma\u00f1ana. Yo solo sue\u00f1o dormida.<\/p>\n<p>\u2014La \u00faltima vez que visit\u00e9 tu casa ten\u00edas muchos espejos \u00bfa\u00fan los tienes?<\/p>\n<p>He construido mi propio mundo, un mundo cerrado que contiene la infinidad de los espejos; siempre he pensado que los espejos si no tienen marco pueden expandirse por toda la habitaci\u00f3n. Por eso los enmarco en hierro forjado; temo que los espejos invadan mi casa y sea yo la imagen en el cristal, si es que no lo soy. Entonces la\u00a0wayuu m\u00e1s candorosa del mundo se asoma en la habitaci\u00f3n y le dice:\u00a0Irama, deja de hablar con el espejo.<\/p>\n<p>Le he pedido a mi madre todos sus muebles viejos porque quiero encapsularme en un tiempo pasado: el olor de la madera, sus colores antiguos me llenan de una nostalgia reconfortante. \u00bfNo has tenido la oportunidad de sentarte en un mueble viejo mientras llueve? Entonces no sabes lo que\u00a0se siente ver la lluvia sentada en los recuerdos.<\/p>\n<p>\u2014Sigo\u00a0huyendo&#8230;<\/p>\n<p>Entonces te ofrezco La Guajira como asilo, en la rancher\u00eda m\u00e1s abandonada, donde se toma agua salitrosa y se come de vez en cuando; cuando se puede se desayuna, cuando se puede se almuerza. <b>Cuando<\/b> el agua si la quieres dulce te toca caminar muchos kil\u00f3metros. Que vivas en carne propia las promesas no cumplidas. Donde no nos importar\u00e1 si hiciste o si no hiciste porque no te lo preguntaremos. Donde dejar\u00e1s de comer chivo solo porque viste como lo mataban mientras el m\u00e1s peque\u00f1o de la rancher\u00eda met\u00eda sus manitas en la totuma de sangre coagulada y se las llevaba a la boca. Donde sentir\u00e1s las gotas de la escaza lluvia como si fuera un diluvio porque caen en el techo de zinc y donde no tendr\u00e1s noches de descanso porque las abuelas no dejan matar a las ara\u00f1as que est\u00e1n por todas partes en el rancho. En esa rancher\u00eda no podr\u00e1n buscarte ni querr\u00e1n hacerlo porque saben que nosotros no entregamos a quienes aqu\u00ed se asilan y porque saben que esta sed de vida interminable s\u00f3lo la podemos soportar los Wayuu.<\/p>\n<p>Rojo que te quiero rojo.<br \/>\nRoja la piedra cornelina.<br \/>\nRojo el hilo de la a seguranza que mi madre amarr\u00f3 a mi cadera cuando todav\u00eda era ni\u00f1a.<br \/>\nRojo el color de la sangre fresca y tibia que corre por\u00a0las manos del m\u00e1s peque\u00f1o de la rancher\u00eda cuando las mete en la totuma que guarda la sangre del cordero que no quita el pecado, sino el hambre.<br \/>\nRojo el color de la fuerza y la vida que tiene sed.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 dicen que s\u00f3lo nacemos los 31 de diciembre?<\/p>\n<p>De tanto aceptar sin saber qu\u00e9 se nos preguntaba, terminamos celebrando de una manera distinta el fin de a\u00f1o, porque un d\u00eda cualquiera todos \u201cNacimos un 31 de diciembre&#8221;. Al Estado se le olvid\u00f3 el nombre de las otras lunas y quiso que como celebraci\u00f3n de fin de a\u00f1o tambi\u00e9n festej\u00e1ramos nuestros cumplea\u00f1os. En un pasado reciente, cuando una lluvia era un a\u00f1o m\u00e1s de vida, era porque la luna volv\u00eda al mismo sitio y su claridad sobre el manto negro que cubr\u00eda la Alta Guajira. Entonces nuestras abuelas dec\u00edan &#8220;Hoy es la primera lluvia de mi hijo&#8221;; no sab\u00edamos de fechas y calendarios. Esos llegaron despu\u00e9s, un despu\u00e9s que se dieron cuenta que aqu\u00ed hab\u00eda mucha gente, que camina bajo el sol, no se quejan del desierto ni del verano, ni del invierno, porque cuando llueve ellos recogen la lluvia y la guardan, caminan tranquilos sin saber que debajo de ellos hay una gran veta de carb\u00f3n; tampoco saben que solo tienen un r\u00edo y se la pasan haciendo cacimbas;\u00a0los hombres tienen siete mujeres y a sus mujeres las venden y lo mejor de todo es que les gusta un pan rojo con una gaseosa roja y a ellas una manta roja, porque creen que eso les da fuerza en la sangre y les quitar\u00e1 el hambre. Que se dan plomo y todo lo arreglan con una reuni\u00f3n debajo de un rancho que tiene techo y no tiene paredes, que les gusta vivir como lo que son porque andan hasta indocumentados y es imperioso identificarlos. Entonces hoy Prisionero, Marilyn Monroe, John F. Kennedy, Sim\u00f3n Bol\u00edvar, Diomedes D\u00edaz, Cabeza, Cabez\u00f3n, Raspa hierro, Lebrancho, Eme diecinueve, en el monte y antes de las doce de la noche del 31 de diciembre se van a sus chinchorros sin saber que un funcionario, el mismo que me dio un beso cerca de la boca y que prometi\u00f3 casarse conmigo cuando yo creciera,\u00a0en el pueblo piensa:<b>\u00a0<\/b>&#8220;Hoy est\u00e1n vestido de rojo y de cumplea\u00f1os los indios&#8221;.<b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p>Si quieres celebrar v\u00edstete de rojo<br \/>\nSi tienes miedo v\u00edstete de rojo<br \/>\nSi un sue\u00f1o te lo pide v\u00edstete de rojo<br \/>\nSi quieres mandar un mensaje de guerra v\u00edstete de rojo<br \/>\nSi quieres que te vean v\u00edstete de rojo<\/p>\n<p>\u2014\u00bfHas regresado a Para\u00edso?<\/p>\n<p>Ayer estuve en el territorio donde tan solo nac\u00ed y que ahora atesora sobre su gran fertilidad algunos pasos de ni\u00f1a cervatilla, pero pis\u00e9 tan fuerte que mis huellas quedaron grabadas en los \u00fanicos caminos que mi abuelo y mi t\u00eda me permit\u00edan recorrer. No tuve el arrojo de ir m\u00e1s all\u00e1 de donde me estaba permitido porque estaban llenos de fantasmas. Un nombre de mujer que me persigui\u00f3 en mi pasado de ni\u00f1a era la causa de ranchos ca\u00eddos y abandonados, mi infancia tambi\u00e9n guarda el rumor de ese nombre de azucena, que huy\u00f3 con sus hijos y los hijos de sus hijos, que dej\u00f3 animales y ranchos, pero en su huida dej\u00f3 un amuleto para acechar a quienes osaran pasar por su rancho abandonado.<\/p>\n<p>Ayer que regres\u00e9 despu\u00e9s de tres lluvias y mis ojos se encontraron con un recuerdo vivo y tangible, era el mueble donde la t\u00eda Rosa pon\u00eda su vajilla de peltre. No tuve que cerrar los ojos ni esconderme en el monte para que no me vieran llorar; simplemente el llanto no brot\u00f3, se convirti\u00f3 en una leve sonrisa de melancol\u00eda y sentir esa misma alegr\u00eda cuando mi t\u00eda todav\u00eda siendo doncella part\u00eda un pedazo de panela para la ni\u00f1a que se quedaba llorando en el rancho mientras mis primas se iban para el molino a jugar.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 fue lo \u00faltimo que le dijiste al ni\u00f1o de la monta\u00f1a?<\/p>\n<p>De pronto antes que se asomen las once de la noche me asalta la idea que por cualquier motivo ya no volvamos a vernos. Pienso si de pronto ya ma\u00f1ana no despierte o me enamore de otro o despierte creyendo, absolutamente convencida que todo fue un sue\u00f1o y que nunca te conoc\u00ed, que s\u00f3lo fuiste producto de mi desbordada imaginaci\u00f3n y que por culpa del 31 de diciembre se te dio por buscarme y me encontraste. Qu\u00e9 tal que todo haya sido o sea un sue\u00f1o. Hoy m\u00e1s que nunca tengo miedo de dormir porque siento que ma\u00f1ana ser\u00e1s ese sue\u00f1o en el sue\u00f1o que solo recordar\u00e9 si en esa costumbre nuestra de los que cumplimos a\u00f1os con las lluvias me preguntan: \u00bfQu\u00e9 so\u00f1aste anoche?, pero ma\u00f1ana no estar\u00e1 ninguno de los m\u00edos cerca para preguntarme. Entonces nunca tendr\u00e9 la certeza si fuiste real, como tambi\u00e9n pienso ahora que todo fue cierto; que re\u00edrnos re\u00edmos, jugamos en la playa, me hablaste de la Loma y encontraste tu peque\u00f1a isla al lado de la marca de mi clan en el salitre de una de las paredes de la casa de las mariposas y la que escribe todo esto es mi imagen en el cristal. Entonces en esa ma\u00f1ana de octubre, cuando ya no recuerde tu voz ni tu olor,\u00a0llegar\u00e1 un muchacho tan parecido a alguien de mi pasado y me dir\u00e1 que me conoce y que atraves\u00f3 el pa\u00eds o cruz\u00f3 los oc\u00e9anos en busca de una leyenda inventada por su abuelo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 te dijo?<\/p>\n<p>\u2014Que estaba loca por culpa de los espejos y por hablar todo el tiempo con ellos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo te asusta?<\/p>\n<p>\u2014Ya nada me asusta como la primera vez que enfrent\u00e9 al mundo sola; abstenerme de llamar a mi padre, mi legitimo proveedor y benefactor para tener las cosas que quer\u00eda y necesitaba, porque yo pod\u00eda hacerlo: viajar sola, vivir sola e irme lejos como lo ansiaba desde ni\u00f1a cuando ve\u00eda el atlas universal, \u00bflo recuerdas?<\/p>\n<p>S\u00ed, ese libro rectangular que conten\u00eda todas las arterias de la Tierra. Entonces pensaba conocer el Sahara, Marruecos y la antigua Constantinopla; saber c\u00f3mo era Nueva York hasta que lo tuve tan cerca de m\u00ed y viv\u00eda y a\u00fan vive gente como yo, porque su nombre est\u00e1 escrito en una tabla de madera que sac\u00f3 el mar Caribe de s\u00ed y est\u00e1 claveteada en un palo de trupillo en la Alta Guajira. Es el \u00fanico lugar del mundo donde Nueva York queda a unos kil\u00f3metros de Par\u00eds y Buenos Aires. Sigo deseando irme lejos, pero cuando llegue la noche, regresar al chinchorro que me regal\u00f3 mam\u00e1.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY si volviera nuevamente esa tarde de lluvia en la Loma?<\/p>\n<p>Donde sent\u00eda que ya era hora de regresar y quince lluvias despu\u00e9s he despertado en el calor de este hermoso tr\u00f3pico, por el sudor tibio y salado de mi cuello y sin ti. \u00daltimamente he recordado a la anciana isle\u00f1a que trataba de pronunciar mi nombre, pero prefer\u00ed me dijera Nina, seguido de tu apellido. As\u00ed mi nombre largo, mi apellido negro y mi clan ind\u00edgena descansar\u00eda bajo tu insular abrigo; evitar\u00eda dar esas explicaciones de decir de d\u00f3nde vengo y qui\u00e9n era y soy; buscar un atlas universal y se\u00f1alar que nac\u00ed aqu\u00ed, en la latitud 11.3764, Norte y longitud 72\u00b0 14\u2032 44\u2033 Oeste.<\/p>\n<p>Si hubiera aceptado seguirte y levantarme tarde porque en la isla no deja de llover o correr por la playa o comprando pi\u00f1as y mangos en el mercado de San Mart\u00edn, deseando que me encontraras y descubrieras de nuevo mi desnudez, debajo de la manta que cubre mi cuerpo en los m\u00e9danos de Taroa,\u00a0mientras te espero en otra ciudad del mundo. Entrar de nuevo a tu habitaci\u00f3n, pero esta ya no tiene tu perfume, huele a ba\u00fal, tiene muchas lluvias de encierro, la humedad y el salitre carcomen las paredes. Antes ven\u00eda en busca de respuestas; ya no las busco, ni las quiero. Ella cree que alg\u00fan d\u00eda regresar\u00e9 con noticias tuyas y yo creo que ella tiene un mensaje para m\u00ed. Nos entretenemos jugando para no perder la costumbre de la espera. Ya perd\u00ed el miedo de mi peque\u00f1o retrato en tu billetera porque s\u00e9 que nunca lo van a encontrar.\u00a0Es la segunda vez que me tiro en tu cama, cierro los ojos, siento que s\u00f3lo han sido unos minutos, pero me despert\u00f3 de nuevo el sudor en mi cuello. Me qued\u00e9 dormida y so\u00f1\u00e9 dormida en tu cama, so\u00f1aba conmigo misma, mientras la del sue\u00f1o segu\u00eda dormida y quien me ve\u00eda era yo misma, que trataba de no hacer ruidos para no despertarme porque quer\u00eda que en ese mismo sue\u00f1o aparecieras, pero ya no por m\u00ed, sino por ella, por ti, Irama.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY c\u00f3mo lo conociste?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA qui\u00e9n?<\/p>\n<p>\u2014A quien sue\u00f1as despierta.<\/p>\n<p>No exist\u00eda la m\u00e1s remota posibilidad de conocernos. De hecho, nadie ha tenido esa posibilidad; fue un golpe de suerte, el aleteo de una mariposa en Tokio con efecto en nuestra vecindad transitoria, el estornudo de un beb\u00e9 en una casa de cart\u00f3n, lo que sea que haya sucedido en el universo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPara d\u00f3nde vas?<\/p>\n<p>Adonde el coraz\u00f3n me lleve, le respond\u00ed, porque en ese instante estaba recordando el libro que mi mam\u00e1 me regal\u00f3 antes de irme de aqu\u00ed, donde estoy de regreso y que extravi\u00e9 en un bus urbano cinco a\u00f1os antes. Un libro que evoco siempre y que alg\u00fan d\u00eda rescatar\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNos volveremos a ver?<\/p>\n<p>\u2014Eso depende, si en el cielo recuerdas mi nombre.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfRecuerdas la vez que te llevaron donde Chelalo?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, claro.\u00a0Los m\u00e9dicos no encontraron nada en mi pecho planito. &#8220;Respira hondo&#8230; bota&#8221; me dec\u00edan y llegaban a la conclusi\u00f3n que en mi pecho no hab\u00eda nada. Pero, era un dolor que entraba de pronto en forma de choques el\u00e9ctricos que hac\u00edan que me agarrara y me apretujara de dolor. Era \u00e9poca de bonanza y mi pap\u00e1 parec\u00eda un gitano de m\u00e9dico en m\u00e9dico en los mejores centros de especialistas en Cartagena. Digo gitano, porque cargaba con tres hijos peque\u00f1os, una mujer embarazada y, adem\u00e1s, un termo de agua. Me hicieron en cada consultorio radiograf\u00edas, alzaba los brazos y sent\u00eda un ruido de fotocopiadora y nada. Ese dolor me daba en cualquier momento y aprend\u00ed a lidiar con \u00e9l, no respiraba mientras que se paseara por unos segundos en mi pecho. Luego respiraba lentamente. Llego mi t\u00eda Rosa por m\u00ed, madrugamos y viajamos en un Cosita Linda hasta San Juan. Ese consultorio no era como los de Cartagena y se paseaba un calor de hombres y mujeres y toces secas, que sal\u00edan con una botella del consultorio del doctor. Hund\u00eda mi cara en el vientre planito de mi t\u00eda, pero no era una bola gigante como la de mi mam\u00e1. Tengo hambre, le dije, y de su bolso saco un envuelto de guineo verde cocido con pedazos de asadura; me lo com\u00ed. Lleg\u00f3 mi turno y conducida por mi t\u00eda al cuarto del m\u00e9dico ella le dice: Dr. Chelalo, aqu\u00ed le traje a la ni\u00f1a. Mi mundo de bonanza no conceb\u00eda que un Dr. se llamara Chelalo y sonre\u00ed. El me mir\u00f3 y dijo &#8220;ella no tiene nada. Solo un gato que quiere salir y la aru\u00f1a por dentro&#8221;.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 es ese ruido Jierrant\u00e1?, pregunt\u00f3 Irama, mientras terminaba el caf\u00e9 con jengibre que Jierrant\u00e1 le ofreci\u00f3.<\/p>\n<p><b>\u2014<\/b>Son las lib\u00e9lulas y con una lluvia que caiga regresar\u00e1n las cerezas y con ellas las lib\u00e9lulas. Entonces la wayuu m\u00e1s candorosa del mundo entra a la habitaci\u00f3n y le dice por segunda vez: \u00a1Irama, deja de hablar con los espejos!<\/p>\n<p><b>FIN<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>GLOSARIO<\/p>\n<p>Arijuna: Que no pertenece al pueblo wayuu.<\/p>\n<p>Cosita Linda: Raz\u00f3n social de una desaparecida empresa de transporte interdepartamental de buses con carrocer\u00eda de madera. Tambi\u00e9n era el sobrenombre cari\u00f1oso para el cura O\u00f1ate, muy conocido en la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Julamias: Mujer wayuu con muchas posesiones y riquezas que por el valor de su dote no consigue pretendiente. Siempre doncellas.<\/p>\n<p>Irama: Mujer wayuu que no pas\u00f3 por el encierro; traduce venado.<\/p>\n<p>Jierrant\u00e1: Nombre wayuu que traduce \u201cmuy femenina\u201d.<\/p>\n<p>Wayuu: Pueblo ind\u00edgena colombo-venezolano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"caption\">Foto: Estercilia Simanca Pushaina, escritora wayuu.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todas las ma\u00f1anas me despertaban las campanas de la iglesia. La primera vez que las escuch\u00e9, dese\u00e9 siempre despertar como los arijunas, lejos del canto de los gallos y el cacaraqueo de las gallinas, lejos de la manivela del molino y del saco de ma\u00edz. Le rogaba tanto a mam\u00e1 me sacara del monte. En ese tiempo no conoc\u00eda de Dios y tampoco sab\u00eda que a \u00c9l era al \u00fanico que se deb\u00eda rogar; pero, tambi\u00e9n aprend\u00ed que a fuerza de ruegos se logran todos los deseos de tu coraz\u00f3n y as\u00ed mi mam\u00e1 a cambio de huevos de gallina, leche y queso de cabra, logr\u00f3 que mi madrina aceptara tenerme en su casa. Al principio mi madrina se negaba aceptarlos, pero en mi casa abundan las cabras y las gallinas y contra la voluntad de pap\u00e1 aqu\u00ed estoy, hablando con el papel y el papel hablando conmigo. Sin embargo, no hay noche despu\u00e9s de las lunas que he vivido aqu\u00ed, que no me sienta como si estuviera durmiendo en el chinchorro que me teji\u00f3 mam\u00e1, despert\u00e1ndome aturdida por el golpe al caerme de la cama y antes que suene el primer campanazo de la iglesia han llegado a trav\u00e9s de mis sue\u00f1os el olor de las cerezas, los cantos de los gallos, el llanto de los cabritos mirando amarrados a sus madres mientras pap\u00e1 y mis hermanos mayores las orde\u00f1an.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4768,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2963,2990,2958,2983,4445],"genre":[2023],"pretext":[],"section":[2360],"translator":[2823],"lal_author":[3297],"class_list":["post-4770","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-colombia-es","tag-colombia-es-2","tag-indigenous-lit-es","tag-literatura-indigena","tag-numero-19","genre-indigenous-literature-es","section-indigenous-literature-es","translator-patrick-cheney-es-2","lal_author-estercilia-simanca-pushaina-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4770","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4770"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4770\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4768"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4770"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4770"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4770"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=4770"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=4770"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=4770"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=4770"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=4770"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}