{"id":47333,"date":"2026-09-19T22:08:19","date_gmt":"2026-09-20T04:08:19","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/2026\/09\/las-adelantadas\/"},"modified":"2026-09-21T15:00:36","modified_gmt":"2026-09-21T21:00:36","slug":"las-adelantadas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2026\/09\/las-adelantadas\/","title":{"rendered":"Las adelantadas"},"content":{"rendered":"<p><i><span style=\"font-weight: 400;\"><strong>Nota del editor: <\/strong>Este texto no es un cuento independiente, sino un fragmento que condensa los cap\u00edtulos iniciales de <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">El pudridero<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">, novela en curso de Rafael Gumucio y continuaci\u00f3n de <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Los parientes pobres<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2024). En \u00e9l se entrelazan la cr\u00f3nica de la conquista de Chile con la historia de Emilia y Jos\u00e9 Francisco, una pareja contempor\u00e1nea unida por un parentesco inesperado.<\/span><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pienso en las mujeres de esos hombres que no se casaron nunca: Diego de Almagro, Francisco Pizarro, Gonzalo Pizarro. Y en esos otros, casados pero viviendo como si no lo fueran: Pedro de Valdivia y Hern\u00e1n Cort\u00e9s. Sus casas, sus tardes, sus siestas, sus literas, sus almuerzos, sus sirvientes, sus letrinas, sus hijas sin esposa leg\u00edtima, pero con hijos, y muchos hijos, que reconocen, nombran y a los que heredan sus bienes.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Somos hijos leg\u00edtimos de esos matrimonios bastardos. Descendientes de mujeres est\u00e9riles. Pienso en Ana Mart\u00ednez, la ind\u00edgena paname\u00f1a con quien Diego de Almagro el Viejo tuvo a Diego de Almagro el Mozo. Ni una l\u00ednea en ninguna cr\u00f3nica, diccionario, manuscrito o tesis, en ingl\u00e9s o en castellano, de las que reviso en la biblioteca de la Universidad de Columbia, donde espero que se decida algo que no puedo decidir, que est\u00e1 decidido dentro de m\u00ed. El monstruito o los monstruos que el doctor nos confirm\u00f3. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">No somos hermanos, no podemos ser hermanos Jos\u00e9 Francisco y yo, pensamos los dos en silencio los resultados del test que nos acaba de recitar un doctor que es como la versi\u00f3n jud\u00eda de Pinochet. No somos hermanos pero somos ni\u00f1os, eso si somos ni\u00f1os. Ni\u00f1os que no pueden tener ni\u00f1os. Ni\u00f1os que no pueden penetrar ni\u00f1os, que no pueden ser penetrados por otros ni\u00f1os.<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">No puede ser, no puede ser, repetimos. \u00bfPero y si es? S\u00ed, simplemente es. Mis enemigos, mis parientes m\u00e1s pr\u00f3ximos, mis amigos, mis hijos, mis sobrinos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ana Mart\u00ednez, la amante de Diego de Almagro, la violaron, seguro. Seguro que as\u00ed empez\u00f3 todo, pero luego tuvieron una casa, un hijo. \u00bfEn qu\u00e9 lengua hablaban? Algunas palabras sab\u00eda seguro Diego de Almagro en la lengua \u2014\u00bfmaya?, \u00bfn\u00e1huatl?, \u00bfchibcha?\u2014 que hablaba ella. Algunas palabras sab\u00eda ella de castellano, seguramente tambi\u00e9n. Col\u00f3n dice que habla con los ind\u00edgenas, y los otros cronistas tambi\u00e9n. Dicen tambi\u00e9n que tienen int\u00e9rpretes que muchas veces traducen interesadamente lo que quieren y callan lo que no quieren. Dependen de los traductores, dependen del error, del capricho con que estos inventan, mejoran o callan lo que traducen. La conquista es eso: un enorme malentendido. Uno se entiende cuando no entiende nada. Yo hablo el mismo idioma que Jos\u00e9 Francisco, tengo la misma religi\u00f3n que Jos\u00e9 Francisco, y no entiendo nada de \u00e9l, y \u00e9l no entiende nada de m\u00ed. No entiendo, no entiendo, ni nunca entend\u00ed, y s\u00e9 que nunca voy a entender nada, y no me importa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estos adelantados, estos conquistadores, estos encomenderos est\u00e1n parados solos en un mundo que no habla su lengua. Pero hay gestos que no necesitan traducci\u00f3n, pienso. Diego de Almagro ha sido mendigo, mozo, soldado; lo han escupido por todos los caminos de La Mancha. No sabe ni leer ni escribir. Lleg\u00f3 aqu\u00ed despu\u00e9s de matar a un hombre en Espa\u00f1a. Ana vio morir a muchos de los suyos desde que Crist\u00f3bal Col\u00f3n tom\u00f3 posesi\u00f3n de esas tierras, antes de ver desesperado c\u00f3mo su barco se lo com\u00eda la broma en los manglares. Sarna y s\u00edfilis, bastonazos y espada son su idioma. Ha vivido en chozas y dormido en el bosque, pero sabe c\u00f3mo se mata, c\u00f3mo se duerme al lado de una fogata, c\u00f3mo se pide que le den pan o ma\u00edz. Y c\u00f3mo atar trapos para llevar cosas en su espalda, y c\u00f3mo encontrar senderos entre las ca\u00f1as.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Eso saben los dos: dormir sin techo o con techos fr\u00e1giles de ramas y hojas temblando sobre sus cabezas. Se toman la punta de los dedos, pienso. Sin palabras, se quedan frente a frente, \u00e9l siendo due\u00f1o de ella de cualquier modo, pero al mismo tiempo esperando que le peine la frente, que le abrigue los hombros. Son rudos los dos, o al menos Diego de Almagro es rudo. Abandonado por su padre y su madre, sirve a un t\u00edo suyo, Hern\u00e1n Guti\u00e9rrez, que lo golpea d\u00eda y noche. No aguanta el trato y va donde su madre, a la que le va a pedir un pedazo de pan para sobrevivir: \u201cTan poco que, dado el pan que el vagabundo solicitaba, y algunas monedas para sosegar su conciencia, le dijo: \u201cToma, fijo, e no me des m\u00e1s pasi\u00f3n, e vete e ay\u00fadate Dios a tu ventura\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Expulsado por su madre, despu\u00e9s de andar por los caminos de La Mancha, desierto de calor extremo en verano y fr\u00edo extremo en invierno, se convierte en mozo de Luis Polanco, poderoso consejero de los Reyes Cat\u00f3licos. Piensa que dej\u00f3 atr\u00e1s esas cuevas blancas donde vive gente, esas cuadras y cuadras de polvo donde no crecen ni los cerdos ni la mala hierba, esos valles donde rebotan voces de peregrinos perdidos. Su suerte parece haber cambiado. Polanco lo ayuda y promueve hasta que acuchilla a otro criado en Sevilla. \u00bfPor qu\u00e9 pelearon? \u00bfDe qu\u00e9 lo acusaron? \u00bfQu\u00e9 le recordaron? Polanco lo salva de un juicio. Se embarca para Am\u00e9rica para no agravar su caso. Tiene la ventaja sobre otros conquistadores de que sabe que no puede volver a Sevilla, que una vez all\u00e1 le toca la prisi\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Navega d\u00edas y noches olvidando cualquier nombre, cualquier fama que tuvo antes. Llega a Santa Mar\u00eda de Dari\u00e9n despu\u00e9s de pasar por varias islas, y ah\u00ed prospera. Animales, casas. Financia expediciones, es due\u00f1o de esta mujer ind\u00edgena y de la casa en que vive; cuadras de polvo, algunas casas al borde de una selva en que siguen comi\u00e9ndose los jaguares a los inmigrantes venezolanos hasta el d\u00eda de hoy.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Almagro no se arriesga. Duerme con Ana Mart\u00ednez, con la que nunca llega a casarse. \u00bfC\u00f3mo la conoci\u00f3? Trato de leer entre l\u00edneas en los documentos. \u00bfC\u00f3mo le dijo que fuera su esposa? No se sabe. No es hija de cacique o de rey; lo dir\u00eda la cr\u00f3nica. Le ponen el nombre m\u00e1s com\u00fan, el apellido m\u00e1s com\u00fan que pueden: Ana Mart\u00ednez. No hay Mart\u00ednez en el \u00e1rbol geneal\u00f3gico que me mand\u00f3 a hacer la t\u00eda Julieta a Julio Retamal Favereau cuando supo la noticia de mi embarazo. \u00bfPor qu\u00e9 somos hermanos si no tenemos la misma madre ni el mismo padre? Raramente; ni Fern\u00e1ndez ni L\u00f3pez; s\u00ed Gonz\u00e1lez, s\u00ed Araya, s\u00ed P\u00e9rez, s\u00ed Aguirre en ninguna rama del \u00e1rbol geneal\u00f3gico. Valenzuela en el \u00e1rbol de Jos\u00e9 Francisco, Bola\u00f1os tambi\u00e9n, su L\u00f3pez; ninguno en com\u00fan. Los apellidos cambian de ortograf\u00eda con los siglos, dice Julio Retamal. Mi t\u00edo Mario vio con espanto que dos de sus hijos, de distintas madres, se enamoraban, hasta que una de las madres los calm\u00f3 confesando que ella no era hija de mi t\u00edo. Ninguno de los hijos de mi t\u00edo era, despu\u00e9s de todo, su hijo; se supo despu\u00e9s. Solo embarazadas, sus amantes aceptaban ser sus esposas. Uno de ellos desapareci\u00f3 en la dictadura y nadie \u2014su madre muerta, sus hermanos, que saben que no son sus hermanos\u2014 lo sali\u00f3 a buscar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Escuchan la lluvia juntos Diego de Almagro y Ana Mart\u00ednez. Van a misa los dos. Vuelven de misa los dos. Las lluvias insolentes del Caribe. La iglesia donde los curas lo sermonean por maltratar a los indios, que son la mitad de los feligreses, sus pelos a\u00fan te\u00f1idos de rojo, como lo vi yo desde la moto de Jos\u00e9 Francisco cuando viajamos hacia el sur de Puerto Lim\u00f3n. Las plumas en algunos casos; el humilde sayal que les ponen los monjes; otros con ropa de espa\u00f1oles, soldados y capitanes de su ej\u00e9rcito, escuchando todos en lat\u00edn, que ni indios ni espa\u00f1oles entienden, el ritual de la carne y la sangre que ser\u00e1 perdonado por nosotros, por el perd\u00f3n de los pecados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ana Mart\u00ednez espera del hombre con el que viven sin palabras. \u00bfC\u00f3mo se lo dice a Diego de Almagro? \u00bfNecesita dec\u00edrselo? Han crecido entre animales que se cruzan y paren sin parar. Saben de ese ritmo, que es el de los \u00e1rboles tambi\u00e9n. No hay m\u00e1s explicaci\u00f3n que esta. Un d\u00eda Ana engorda y Diego sabe, sin decir nada, lo que pasa. La puede repudiar, expulsar, devolverla a la tribu, pero no lo hace. Nace, le pone su nombre: Diego de Almagro. No es su nombre tampoco, es un nombre art\u00edstico: se llama Diego de Montenegro Guti\u00e9rrez, pero, para no confundirse con otro Montenegro o con otro Guti\u00e9rrez, lleva el apellido de su pueblo, en La Mancha, cuando casi todos vienen o de Extremadura o de Andaluc\u00eda. Agrega un \u201cde\u201d a su apellido, que le da un aire de nobleza. Son artistas los conquistadores, eso es lo que no se dice. Pedro de Valdivia, que se llamaba Pedro Guti\u00e9rrez de Valdivia; Hern\u00e1n Cort\u00e9s, que se llamaba Hern\u00e1n Cort\u00e9s de Monroy. Como cantantes de rock o de salsa, eligen sus nombres, su pasado. Eso complica todo el trabajo de los genealogistas, dice Julio Retamal: tres apellidos diferentes pueden venir del mismo conquistador, que puede llamarse, a su vez, de tres maneras distintas. Hernando de Aguirre, del que vienen casi todas las familias de La Serena, puede llamarse de Aguirre, Aguirre, Araya, Toro o incluso Torres.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tiene un hijo Diego de Almagro, le pone su nombre: Diego de Almagro, que todos van a llamar \u201cel Mozo\u201d para distinguirlo del viejo. Porque se hace viejo. Porque ese es el secreto de la conquista del Per\u00fa, o sea, de la de Chile: la hacen hombres viejos. La hacen hombres que ya tienen fortuna en Dari\u00e9n, que podr\u00edan haberse quedado en su casa. Su casa terminada, su hacienda suficiente, un hijo que cuida y alimenta una criada negra, Malgarida, que compr\u00f3 a otro espa\u00f1ol, que puede ser Francisco D\u00edaz, que pas\u00f3 doce ducados a Juan Bibaldo, genov\u00e9s que la compr\u00f3, no se sabe por cu\u00e1nto, a Juan de Fiuco, que la compr\u00f3 pre\u00f1ada por doce mil maraved\u00eds.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfLa s\u00edfilis que enloquecer\u00e1 a Diego Almagro en sus \u00faltimos a\u00f1os la contrae abrazado a Ana Mart\u00ednez o a Malgarida? No lo sabemos. Hay muchos documentos, muchas actas, muchos contratos, muchas declaraciones, pero ninguna carta personal, ninguna confesi\u00f3n sentimental. Eso es lo que me espanta y me gusta de esos libros, legajos, microfilms que reviso para olvidar lo que a\u00fan no se mueve en mi vientre. No hay coqueter\u00eda, no hay excusas, no hay perd\u00f3n, no hay novela en los legajos coloniales. Hay culpa, hay cr\u00edmenes, hay santos, hay canallas, pero nadie gimotea, nadie suspira, nadie explica, nadie justifica en las novelas de ahora. No hay mujeres; pocas. No hay \u201cminas\u201d, sobre todo. No hay j\u00f3venes. A Diego de Almagro lo abandonaron al nacer; quiz\u00e1s por eso no abandona a su vez. Su madre hab\u00eda sido prometida de su padre, pero la boda no tuvo lugar, aunque ella qued\u00f3 embarazada igual. La verg\u00fcenza de que la novia no fuese virgen la hizo esconder al hijo que no se casa nunca con Ana Mart\u00ednez, pero reconoce inmediatamente al hijo, al que hace inmediatamente heredero de la empresa de conquista que emprende con otros dos rezagados en Panam\u00e1,<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> dos conquistadores t\u00edmidos hasta ahora<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">: Francisco Pizarro y el padre Hernando de Luque, que, como Mois\u00e9s ante la tierra prometida, nunca llegar\u00e1 al Per\u00fa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hay una casa en Santa Mar\u00eda de Dari\u00e9n, pueblo tragado por la selva del que no queda nada, que Diego de Almagro abandona un d\u00eda para tomar un barco y luego, a caballo, bajar por el camino del Inca, conquistar las torres de oro y las ciudades de plata, y el imperio sin fin del que vienen hablando los indios, traductores, yanaconas, primos, hermanos, t\u00edos de Ana Mart\u00ednez, que, sin ser su esposa, es su mujer, lo \u00fanico que se ha parecido alguna vez a una familia en su vida. Esa casa, esa tarde que deja atr\u00e1s, la madre india dando leche a su hijo. \u00bfO es la criada negra quien le da leche al ni\u00f1o? \u00bfAlguna nodriza? \u00bfQu\u00e9 entiende Ana Mart\u00ednez de su vida? \u00bfQu\u00e9 entiende Diego de Almagro de la suya? Ese hijo que ella pare. Eso ordena todo, eso explica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Lo podemos devolver \u2014descubre Jos\u00e9 Francisco t\u00edmidamente a la salida de Columbia Hospital.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfDevolverlo d\u00f3nde? \u00bfDevolverlo adonde? \u00bfDevolverlo c\u00f3mo?, \u00bfsabemos de d\u00f3nde viene para que podamos devolverlo? \u00bfC\u00f3mo se devuelve eso que no se sabe c\u00f3mo existe, donde existe, eso que no se sabe si existe siquiera?\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Devolver no es la palabra, perdona, me equivoque\u2014vacila Jos\u00e9 Francisco\u2014&#8230; no quise decir devolver&#8230; lo contrario de devolver \u00bfC\u00f3mo se dice?\u2014sigue trastabillando ante mi silencio que no tiene que decir. \u00bfLo contrario de devolver que es? \u00bfRevolver, volver? Esa arruga que late de m\u00e1s y menos dos cent\u00edmetro en la materia negra, ese pedazo fluorescente que interrumpe la caverna en la ecograf\u00eda, c\u00e9lulas, membranas, anfibio embri\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Devolver, por favor, no quise decir eso&#8230; Las palabras, me fallaron las palabras perdona mi amor. Me equivoco siempre cuando elijo las palabras, quer\u00eda decir otra cosa, lo contrario de devolver&#8230; \u2013 Devolver, revolver, volver. Volver a la universidad, a ese barrio en que todos son estudiantes o ancianos, nos ha vuelto ni\u00f1os de nuevo a Jos\u00e9 Francisco y a m\u00ed, pienso. Columbia Hospital, Columbia University, Colombia pa\u00eds, parte de la gran Colombia, Col\u00f3n, <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Columbus Circus, la universidad en que no termino de empezar mi doctorado en c\u00f3digos, jurisprudencias, bulas, sermones y c\u00e1nones de cuando los espa\u00f1oles llegaron Am\u00e9rica he hicieron con las locales que son nuestros ancestros comunes a Jos\u00e9 Francisco y a m\u00ed.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Malgarida llega a Chile sin \u00f3vulos que fecundar, como llegara luego In\u00e9s de Suarez la amante de Pedro de Valdivia y Marina Ortiz de Gaete la esposa del mismo. Est\u00e9ril, viejas, menop\u00e1usicas las tres madres de Chile. Ni un hijo que parir. Es la patria est\u00e9ril, el pa\u00eds al que se va con la amante. Claudia Cardinale cuando se baja del tren en \u201c\u00c9rase una vez en el Oeste\u201d. C\u00f3mo camina por el pueblo en construcci\u00f3n, el ruido, los caballos, el polvo, su perfecto cuerpo, su sorpresa a cada paso. Es evidente: los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">westerns<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> son la historia no contada de la conquista. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Spaghetti western<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">western<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> cat\u00f3lico (los de John Ford son cat\u00f3licos, pero cat\u00f3licos irlandeses).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Claudia Cardinale atraviesa el barro, las planchas de madera de unas calles que no existen, hasta que llega a la casa de su prometido, con el que se cas\u00f3 por cartas. Llega levantando las polleras, espantada, pero tranquila, a la casa que le prometieron, para encontrarse con los cad\u00e1veres del que tendr\u00eda que ser su marido y sus hijos, acostados sobre unas mesas a la vista de todos. Su nueva vida, muerta ante sus ojos antes de empezar. Claudia Cardinale, que, violada por Henry Fonda, recuerda la prostituta que fue y goza y hace gozar para alargar su vida, como la profesional que es.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">In\u00e9s Suarez que Pedro de Valdivia casa con unos de sus lugartenientes para acallar el esc\u00e1ndalo de su \u201camancebamiento\u201d. La esposa oficial Marina Ortiz de Gaete que llega a Chile para que le informen que el marido ha muerto devorado por los indios.\u00bfE In\u00e9s Mu\u00f1oz, que se encarg\u00f3 de los hijos de In\u00e9s Huaylas, la princesa inca que casaron con Francisco Pizarro? \u00bfY la concubina de Atahualpa, Angelina, con la que tambi\u00e9n casaron Francisco Pizarro y sus primas, casadas a la fuerza con Gonzalo Pizarro? Todo se enreda, todos son hermanos de todos en el Cuzco cuando llegan los hermanos Pizarro, que no tuvieron ning\u00fan hijo que no fuera mitad inca y ninguna esposa que no fueran esas concubinas de sangre real de Atahualpa, su v\u00edctima.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pienso en Malgarida, que algunos llaman Margarita, la \u00fanica mujer en la expedici\u00f3n de Diego de Almagro. La primera mujer no ind\u00edgena que pisa tierra chilena. La expedici\u00f3n es una enorme columna de infinitos kil\u00f3metros. Una sola l\u00ednea de cabezas, de mulas, de caballos. Pocos caballos, que no paran de morirse; llamas, alpacas. Cabezas, muchas cabezas de indios amigos que aparecen y desaparecen en el camino sin dar explicaciones. Los espa\u00f1oles no pillan a nadie por sorpresa en su expedici\u00f3n; todos saben que vienen. Sus v\u00edveres, sus curas, sus avanzadas, sus animales y sus hombres, muertos de hambre, los preceden. En la avanzada, Pablo Inca, el hijo de Manco C\u00e1pac, y el sacerdote Villaq Umu, encargados de advertir de su llegada y recoger el suficiente oro para que Diego de Almagro no sospeche que es una trampa, un error, una estafa, la muerte que lo espera desde que es el hijo del copero de La Mancha al que su propia madre mand\u00f3 a mendigar lejos, al fin del mundo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfDuerme con Malgarida Diego de Almagro, el Viejo, en los tambos incas en que solo caben los espa\u00f1oles? Descansan cuando ya no tienen aire. Escuchan riachuelos que no ven. Preguntan a los indios por qu\u00e9 se escapan y no responden. Preguntan qu\u00e9 hay m\u00e1s all\u00e1. Se instalan unos d\u00edas en oasis. Sus perros, los primeros perros que ladran en esos valles, buscan cuyes que devorar. Llega la noche. Las estrellas tan pr\u00f3ximas en el cielo de la cordillera, a tajo abierto. Malgarida, o Margarita como la llaman otras cr\u00f3nicas, que se abriga y abriga al hombre que la compr\u00f3 a su due\u00f1o anterior en Panam\u00e1. El hielo recorre el tambo. Piensan que no van a aguantar la noche, pero aguantan, aunque tienen apenas ramas con que alimentar el fuego. Al otro d\u00eda, un mensajero: un grupo de espa\u00f1oles que mand\u00f3 antes, masacrados sin piedad. La fortuna gastada de Diego de Almagro desgastada en la partida infinita, la larga l\u00ednea de indios y esclavos negros, y caballos muertos, zapatos congelados que se quedan con los pies de los que los llevan. Y la impresi\u00f3n cierta de que se adentra en una trampa, que lo alejan del Cuzco para que no pueda proteger all\u00e1 sus intereses, sus tierras, sus animales, sus t\u00edtulos, que quieren con igual af\u00e1n los incas y los Pizarro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otra noche. Las estrellas tan cerca que da miedo, que da asco, que da v\u00e9rtigo. Malgarida, que duerme entre los cuerpos de los soldados que intentan, como pueden, juntarse para no morir de fr\u00edo. Los rugbistas uruguayos que se devoraron entre s\u00ed, que antes durmieron entre los restos de su avi\u00f3n, pienso. Chile tiene ese precio: comerse el cad\u00e1ver de tus amigos. Se llega a Chile cuando ya no tienes fuerza para llegar a ning\u00fan lugar m\u00e1s. La nieve y las monta\u00f1as y las estrellas, que debieron verse tan cerca, tan apretadas en el cielo, como las vio el Adelantado, el Mariscal, como lo llama Diego de Rosales, el jesuita que leo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hace fr\u00edo y demasiado calor en los valles por los que bajan los que siguen la senda que dejaron los incas. Su nuevo gu\u00eda, el \u00abDesorejado\u00bb, Gonzalo Calvo de Barrientos, un soldado espa\u00f1ol que hab\u00eda perdido las orejas cuando los Pizarro se las cortaron por robo. Una enorme venda rodeando su cara, obligado a huir de entre los espa\u00f1oles, caminando por la costa miles de kil\u00f3metros hasta convertirse en uno m\u00e1s de los indios del valle del Aconcagua. \u00c9l y su socio en el crimen y la huida, Ant\u00f3n Cerrada, que encontr\u00f3 una casa y unas esposas en lo que hoy es Conchal\u00ed. Esos dos, los primeros chilenos, dos forajidos sin ley que se hacen indios, pero que recuerdan que son espa\u00f1oles cuando llega Almagro y traducen, esta vez, en buen espa\u00f1ol y buen quechua \u2014o lo que hablaran los ind\u00edgenas del valle\u2014. Y saben de repente que no son bienvenidos, que de repente los van a matar a todos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y el Desorejado, que le aconseja a Almagro irse, que decide irse con \u00e9l a pesar de los hijos, la casa y la cosecha que acumul\u00f3 en su nueva tierra. Y Almagro que ordena la partida cuando, m\u00e1s al sur, la expedici\u00f3n que mand\u00f3 volvi\u00f3 diezmada y asustada por la lluvia de flechas. Diego de Almagro, que, temeroso siempre de que lo traicionaran, quema en una noche a treinta caciques, cada uno amarrado a un poste. Esa noche iluminada por los cuerpos de los caciques. Sus gritos, el olor de su carne quemada, los otros indios aterrados mirando el espect\u00e1culo. Almagro sin escuchar un solo ruego. \u00bfMalgarida que pensara? \u00bfQu\u00e9 habr\u00e1 dicho? Ha visto cosas terribles: la muerte de Atahualpa y de todo su s\u00e9quito. Pero esos gritos, esas llamas. Y Felipillo, su traductor, con el que hab\u00eda viajado de norte a sur de Ecuador y Per\u00fa, que de pronto arranca sin avisar. Felipillo, que corre y corre desesperado sobre la nieve, un solo punto negro en medio del glaciar, cuenta la cr\u00f3nica. Uno de los pocos detalles de color en la cr\u00f3nica de Crist\u00f3bal de Molina: una mancha en la nieve que corre y corre desesperada.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Felipillo, que pierde sus fuerzas en la nieve. Felipillo, torturado hasta que confesara que traduc\u00eda mal, a prop\u00f3sito, los dichos de Atahualpa cuando, preso en Cajamarca, depend\u00eda de sus palabras. Felipillo, que confiesa tambi\u00e9n que estaba enamorado de una de las concubinas (\u00bfcu\u00e1ntas eran? \u00bfVeinte? \u00bfTreinta?) de Atahualpa, y confiesa que por eso hizo lo posible para que lo mataran. Atadas sus manos y sus pies a distintas cuerdas, que tiran distintos caballos hacia los cuatro puntos cardinales, separando de su tronco los miembros, colgados a la orilla de distintos caminos para advertir lo que les suceder\u00eda a los traidores Y la historia de doce indios atados a la misma cadena, que van muriendo de a poco hasta que el espa\u00f1ol que los empuja por el desierto decide decapitar al \u00faltimo para no darse el trabajo de sacarle la cadena.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esa informaci\u00f3n precisa y terrible que los propios espa\u00f1oles que marchan con esos criminales, que comparten su pan, que batallan con ellos, cuentan al rey, a la reina, sin que los censuren del todo. No me importa la historia, me importa mi historia, la que tengo en el vientre, que no siento: solo mucha sed, solo ir mucho al ba\u00f1o a mear. Solo vaciarme para que haya hueco dentro de m\u00ed para los monstruos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Castigando a todos los indios que puede y a los espa\u00f1oles que quieren amotinarse con ellos, llega Diego de Almagro vuelve al Cuzco: \u201cLos rotos de Chile\u201d lo llaman. La ropa ajada, la piel reseca, los caballos reemplazados por mulas, las mulas por sus pies, que perdieron la mitad de sus dedos en la helada. \u201cMuera el Roto Quezada\u201d, escrito en los muros de Pelotillehue, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Condorito<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. La estatua del roto chileno en la playa Yungay. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Diego de Almagro, que va de fracaso en fracaso tratando de levantar contra Pizarro al resto de los espa\u00f1oles. La batalla de Salinas. Almagro, que pierde la batalla y suplica por su vida a Hernando Pizarro, el hermano mayor de Francisco, su socio. Diego de Almagro, que, seg\u00fan el cronista Pedro Cieza de Le\u00f3n, \u201cEn la c\u00e1rcel, pidi\u00f3 confesi\u00f3n y, tras recibirla, fue estrangulado. Su cuerpo fue sacado a la plaza y decapitado p\u00fablicamente\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Decapitado despu\u00e9s de muerto, al centro de una plaza del Cuzco. Su esclava liberada, Malgarida, recogiendo los pedazos. Uniendo por primera vez la cabeza al cuerpo de su amante, que fue antes su amo. Diego de Almagro, que le dio su libertad en herencia. Los incas, que miran el espect\u00e1culo sin saber qu\u00e9 decir. Los espa\u00f1oles, que tampoco saben qu\u00e9 hacer o decir ante la paciencia con que la esclava liberta reconstruye el cuerpo de su amado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Ya no puedo ser un ni\u00f1o\u2014me explica Jos\u00e9 Francisco\u2014, aunque quisiera. \u00bfTe das cuenta? Tenemos que ser adultos t\u00fa y yo ahora. Tenemos que tomar decisiones aunque nos duelan. Perdona, yo entiendo el shock, la noticia. Yo quiz\u00e1s lo dije mal con eso de devolver. Quizas yo tampoco reaccione bien, pero luego pens\u00e9, he estado pensando todo este tiempo. Pensando como un adulto. Es doloroso pero tenemos que hacer eso, pensar como adultos los dos. Pensar en lo que es lo mejor para los dos. Entiendo que no puedas ahora por eso pienso por los dos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfPara qu\u00e9?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfC\u00f3mo para qu\u00e9? Esas preguntas que haces tu a veces. Esas cosas que dice, es eso. Ese es el problema tu no piensas como nadie m\u00e1s en el mundo. Es lo que me gusta de ti pero no puede ser. El test, t\u00fa no eres para m\u00ed y yo no soy para ti.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfPara qu\u00e9?\u2014repito no para molestarlo sino porque no se me ocurre ninguna pregunta m\u00e1s, aunque esa tampoco se me ocurre, aunque esa solo la repito para repetir algo, para no que<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfPara qu\u00e9 qu\u00e9? Tu no quieres entender. Con lo brillante que eres, con todo lo que sabes. No quieres ver lo que todo el mundo ve. Las cosas m\u00ednimas. Yo te quiero, pero no eres responsable. No puede ser ahora, \u00bflo ves? Alguna vez, yo s\u00e9 que con el tiempo, que otra situaci\u00f3n t\u00fa y yo s\u00ed&#8230;Eres lo m\u00e1s maravilloso que me ha pasado nunca, pero no se puede. No eres t\u00fa, no soy yo&#8230;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y como si hubiese recibido una bofetada en el centro mismo de la cara se fue separando de m\u00ed hacia su lado de la vereda de Columbus Avenue. De a poco al principio, a grandes pasos despu\u00e9s, volviendo su cara hacia mi cada cierto tiempo para asegurarse que segu\u00eda ah\u00ed, que no hab\u00eda desaparecido, que hab\u00eda existido alguna vez, que alguna vez hab\u00eda sido real.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y Diego de Almagro el Mozo, el hijo al que Pizarro jura conservar la vida el t\u00edtulo de gobernador de Nueva Toledo despu\u00e9s que su padre termin\u00f3 decapitado en esa plaza del Cuzco. Es piedad impensable de esos hombres con sus hijos y los hijos de sus enemigos. Asesinos de multitudes, crueles capitanes que no desheredan nunca a sus bastardos, que los casan con otras princesas deshonradas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Diego de Almagro el Mozo y sus amigos que todos conocen como \u201clos caballeros de la capa\u201d porque tienen una sola capa que se turnan para ir a mendigar por la Cuidad de los Reyes (actual Lima).\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cLos caballeros de la capa\u201d que esperan miserables y olvidados alguna falla de los Pizarros, para\u00a0 matar al marqu\u00e9s, a Pizarro a palo. La rebeli\u00f3n que no puede salir bien porque los hombres de Pizarro se unen contra Diego de Almagro el Mozo que solo tiene 20 a\u00f1os y quiere ser el nuevo Inca. Diego de Almagro Martinez, \u00bfQu\u00e9 recuerda de su madre, de Panam\u00e1, la lluvia de all\u00e1, la casa de Dari\u00e9n? Es hijo de su padre solo, acompa\u00f1ado por Malgredida que es lo m\u00e1s cercano que tiene a una madre.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mata a sus ayudantes que se asesinan entre ellos. Intenta una batalla en que El ca\u00f1onero apunta mal, Almagro el Mozo sospecha de traici\u00f3n lo mata ah\u00ed mismo. Mueren 500 espa\u00f1oles de los pocos cientos que habitaban el Per\u00fa. Otra emboscada hasta que Diego de Almagro el Mozo que es condenado a la misma pena que su padre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y Malgerida que de nuevo une la cabeza y el cuerpo del hombre que am\u00f3. Y Malgerida que de nuevo envuelve de una sola manta de lino el cad\u00e1ver del que sin ser su hijo, fue su hijo. Y Malgerida que de nuevo hace que Diego de Almagro, otro y el mismo Diego Almagro, sea un solo cuerpo y lo entierra en el mismo subsuelo que su padre del monasterio de la Merced del Cuzco, reserv\u00e1ndose para ella, gast\u00e1ndose toda la fortuna que le dejaron el padre y el hijo, un lugar para ella entre los dos decapitados que amo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/issue-39\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><b>\u00a1Compra libros de los autores y traductores incluidos en este n\u00famero en nuestra p\u00e1gina de Bookshop!<\/b><\/a><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Kirk Cameron, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota del editor: Este texto no es un cuento independiente, sino un fragmento que condensa los cap\u00edtulos iniciales de El pudridero, novela en curso de Rafael Gumucio y continuaci\u00f3n de Los parientes pobres (2024). 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