{"id":4706,"date":"2021-08-24T22:45:03","date_gmt":"2021-08-25T04:45:03","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2021\/08\/salamanca-distance-gustavo-guerrero\/"},"modified":"2023-05-26T17:36:28","modified_gmt":"2023-05-26T23:36:28","slug":"salamanca-distance-gustavo-guerrero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2021\/08\/salamanca-distance-gustavo-guerrero\/","title":{"rendered":"&#8220;Salamanca en la distancia&#8221; de Gustavo Guerrero"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<p>Estuve en la Universidad de Salamanca en el verano de 1995, atendiendo una invitaci\u00f3n de Carmen Ruiz Barrionuevo, quien era, por aquel entonces, la directora del \u00e1rea de estudios hispanoamericanos y la rectora de la reci\u00e9n fundada C\u00e1tedra de Literatura Venezolana Jos\u00e9 Antonio Ramos Sucre. Carmen hab\u00eda llegado a Salamanca tan solo unos a\u00f1os antes, procedente de la Universidad de La Laguna \u2014un dato que hay que traer a colaci\u00f3n si se quiere entender la g\u00e9nesis de la c\u00e1tedra y la especial relaci\u00f3n que, a trav\u00e9s de ella, se estableci\u00f3 entre el alma m\u00e1ter salmantina y Venezuela\u2014. Recuerdo que, en nuestros paseos y conversaciones por la ciudad durante esos d\u00edas, volvimos una y otra vez sobre su experiencia lagunera y sobre el espacio atl\u00e1ntico que se proyecta desde las Canarias: un horizonte marcado por una larga historia de migraciones e intercambios y en el que la cultura venezolana constituye una referencia cercana y bastante familiar. No en vano \u00e9ramos y somos esa \u201coctava isla\u201d, como bien la llaman todav\u00eda los isle\u00f1os, donde se instal\u00f3 durante los a\u00f1os cincuenta y sesenta del siglo pasado casi un tercio de la poblaci\u00f3n del archipi\u00e9lago. Aunque su especialidad fuera m\u00e1s amplia \u2014la literatura hispanoamericana\u2014, tras su paso por Canarias, Carmen conoc\u00eda la literatura de Venezuela y ya hab\u00eda alternado con escritores de nuestro pa\u00eds en varios foros y encuentros organizados en la universidad. La fundaci\u00f3n de la C\u00e1tedra Ramos Sucre en Salamanca se situaba as\u00ed en la continuidad de una labor que ella ya hab\u00eda venido realizando al hacer de La Laguna uno de los primeros centros de investigaci\u00f3n de la literatura hispanoamericana en Espa\u00f1a y un lugar donde las letras de Venezuela ten\u00edan una real presencia, como lo atestan los ricos fondos bibliogr\u00e1ficos que dej\u00f3 en la biblioteca de la universidad.<\/p>\n<p>Para ser fiel a la historia reciente de los procesos de internacionalizaci\u00f3n de los autores y las obras venezolanas, hay que mencionar que la creaci\u00f3n de esta importante instituci\u00f3n de investigaci\u00f3n y ense\u00f1anza no fue, sin embargo, un hecho aislado dentro de las pol\u00edticas culturales de aquellos a\u00f1os. Por un lado, la C\u00e1tedra Ramos Sucre se inscrib\u00eda en el marco de la reactivaci\u00f3n del inter\u00e9s espa\u00f1ol por Hispanoam\u00e9rica tras las celebraciones de 1992 \u2014y, si ampliamos el mapa, no podemos menos que vincularla tambi\u00e9n a la aceleraci\u00f3n de los intercambios culturales entre Europa y Am\u00e9rica Latina que trae consigo el fin de la guerra fr\u00eda y la globalizaci\u00f3n\u2014; por otro lado, estamos hablando de una instituci\u00f3n acad\u00e9mica que forma parte de un conjunto de iniciativas internacionales abocadas, a todo lo largo de esa d\u00e9cada, a promover las letras de Venezuela, y cuyo principal dise\u00f1ador y agente fue el novelista y ensayista Jos\u00e9 Balza. Como ya lo he escrito en otro lugar, Balza fue uno de los primeros en advertir el d\u00e9ficit de la presencia venezolana en los escenarios internacionales y en darse cuenta de la mengua de valor que esto representaba para nuestra literatura y nuestro pa\u00eds. Sus vagabundeos y peregrinajes como escritor invitado por universidades, ferias y salones en Am\u00e9rica y Europa se acabaron traduciendo en el establecimiento de una activa red intelectual que hizo posible la organizaci\u00f3n de una serie de encuentros sobre literatura venezolana. Valga citar el congreso que se llev\u00f3 a cabo en Brown University, con Julio Ortega, en 1992, el coloquio de la Universidad de Par\u00eds que preparamos y realizamos con mi colega Fran\u00e7ois Delprat, en 1995, y el simposio \u201cLiteratura venezolana hoy: historia nacional y presente urbano\u201d que, gracias al apoyo del profesor Karl Kohut, se desarroll\u00f3 en Alemania, en la Universidad Cat\u00f3lica de Eichst\u00e4tt, en 1996. La C\u00e1tedra Ramos Sucre, cuya fundaci\u00f3n en 1993 est\u00e1 tambi\u00e9n estrechamente asociada al nombre de Balza, como es bien sabido, forma parte de ese momento de la internacionalizaci\u00f3n de las letras de Venezuela, anterior a la fractura del campo cultural que se produce con el chavismo y a la atomizaci\u00f3n que est\u00e1 generando la di\u00e1spora actual.<\/p>\n<p>Si mal no recuerdo, debo de haber dado un par de charlas en aquel viaje a Salamanca y ambas correspond\u00edan a una preocupaci\u00f3n que me parec\u00eda entonces urgente: salir del paraguas metaf\u00edsico con que se segu\u00eda leyendo una cierta poes\u00eda y una cierta literatura venezolana y latinoamericana. Asocio aqu\u00ed los dos t\u00e9rminos, que corresponden a escalas distintas evidentemente, porque, como muchos venezolanos de mi generaci\u00f3n que vimos nacer la Biblioteca Ayacucho y el proyecto de Monte \u00c1vila Editores Latinoamericana, y como tantos otros que pasamos por los talleres del Centro de Estudios Latinoamericanos R\u00f3mulo Gallegos y nos formamos leyendo <i>La m\u00e1scara, la transparencia <\/i>(1974)<i> <\/i>de Guillermo Sucre, hab\u00eda una continuidad entre las dos instancias y se pod\u00eda pasar de una a otra con una naturalidad que hoy a veces se echa de menos. Ser venezolano era ser parte de la historia de esa variante regional del cosmopolitismo que fue nuestro latinoamericanismo. En Salamanca, pude hablar as\u00ed, por un lado, de la \u00faltima poes\u00eda de Rafael Cadenas, la de los libros <i>Gestiones<\/i> (1992) y <i>Dichos<\/i> (1992); y por otro, del lugar de la vacuidad como experiencia e idea de las m\u00edsticas cristiana y budista en la obra del cubano Severo Sarduy. Ambas charlas tend\u00edan a mostrar que, ante la crisis de legitimaci\u00f3n del discurso po\u00e9tico y literario a fines del siglo XX, echar mano del vasto repertorio del imaginario religioso no supon\u00eda necesariamente volver a la religi\u00f3n como fundamento de la experiencia est\u00e9tica: \u201cCasi todas las m\u00edsticas se fundan en la negaci\u00f3n de lo que existe. \u00bfNo es posible una espiritualidad terrena?\u201d, escrib\u00eda Rafael Cadenas en <i>Dichos<\/i>. Discurrir sobre la poes\u00eda de Cadenas \u2014y en buena medida tambi\u00e9n sobre la de Sarduy\u2014 me permit\u00eda adem\u00e1s alinear mi intervenci\u00f3n con el esp\u00edritu de una c\u00e1tedra concebida para honrar la memoria de Jos\u00e9 Antonio Ramos Sucre y contribuir a la difusi\u00f3n de su obra po\u00e9tica m\u00e1s all\u00e1 de nuestras fronteras.<\/p>\n<p>No s\u00e9 si m\u00e1s tarde fue posible seguir combinando en Salamanca esta doble visi\u00f3n, la de una mirada venezolana hacia la literatura venezolana y la de una mirada venezolana hacia la literatura de Am\u00e9rica Latina, pero s\u00ed tengo noticia de que otros intelectuales latinoamericanos, como el mexicano Adolfo Casta\u00f1\u00f3n o el peruano Julio Ortega, pasaron por all\u00ed para disertar sobre las escrituras de Venezuela. En este sentido, la c\u00e1tedra supuso una importante instancia de internacionalizaci\u00f3n que proyect\u00f3 la lectura del corpus venezolano hacia otros horizontes e hizo posible producir matrices de interpretaci\u00f3n que escapaban al control del campo nacional. Hoy por hoy, dicho aspecto me sigue pareciendo esencial, si se tiene en cuenta que la madurez de una cultura pasa por su capacidad para dialogar con las otras y por entender que, tal y como ocurre con las personas, siempre es el otro quien ve en el rostro del uno los muchos rasgos que este ignora. Si tuviera que destacar uno de los logros de la c\u00e1tedra dir\u00eda que, tanto o m\u00e1s que la promoci\u00f3n de la propia literatura venezolana, es esta prueba de la alteridad que abre el corpus venezolano a otras lecturas, lo que constituye una de las aportaciones m\u00e1s enriquecedoras. La larga lista de tesis que se han escrito en Salamanca sobre autores de Venezuela en estas \u00faltimas tres d\u00e9cadas constituye un testimonio fehaciente de ello.<\/p>\n<p>Para el joven <i>scholar<\/i> que yo era en aquel momento, la posibilidad de dictar un par de charlas en semejante universidad fue un inmerecido honor que a\u00fan recuerdo con orgullo y que me dio la oportunidad de intercambiar opiniones y puntos de vista con los estudiantes y los numerosos colegas espa\u00f1oles, europeos y americanos presentes en el p\u00fablico. Pues una de las muchas ventajas de Salamanca no es solo la de ofrecerle al profesor visitante la escucha atenta de un estudiantado interesado e informado, sino tambi\u00e9n la de ser un foro al que acuden hispanistas del mundo entero. Me acuerdo de que las dispersas notas de mis dos charlas salieron de aquel encuentro llenas de correcciones y nuevas referencias bibliogr\u00e1ficas en varias lenguas. Gracias a ellas, pude redactar luego sobre bases m\u00e1s s\u00f3lidas el ensayo \u201cRafael Cadenas, en busca de una espiritualidad terrena\u201d, que se public\u00f3 en <i>Cuadernos Hispanoamericanos<\/i> en 1996 y que fue por entonces uno de los primeros trabajos dedicados al poeta venezolano en una revista acad\u00e9mica espa\u00f1ola. Tambi\u00e9n saldr\u00eda m\u00e1s tarde, en esa misma revista, \u201cLa religi\u00f3n del vac\u00edo\u201d, la reescritura de la charla sobre Sarduy.<\/p>\n<p>No quisiera concluir esta brev\u00edsima nota sin destacar la importancia de la continuidad de la C\u00e1tedra Jos\u00e9 Antonio Ramos Sucre en las tr\u00e1gicas circunstancias por las que atraviesa actualmente Venezuela. Hoy, cuando entre los 5 millones de venezolanos que han dejado el pa\u00eds, se han marchado al extranjero cientos de escritores e intelectuales. Hoy, cuando una parte no menos substancial del campo cultural que subsiste fronteras adentro no dispone de los medios necesarios para seguir llevando a cabo proyectos de investigaci\u00f3n y de creaci\u00f3n, esta c\u00e1tedra podr\u00eda representar, en los a\u00f1os por venir, a la vez un punto de encuentro para preservar los v\u00ednculos entre unos y otros, y un espacio para la b\u00fasqueda de recursos e iniciativas que favorezcan la producci\u00f3n y la difusi\u00f3n de la literatura de Venezuela. Concordia y colaboraci\u00f3n forman parte de nuestras primeras necesidades. Si la c\u00e1tedra contribuye en alg\u00fan grado a satisfacerlas, nuestra gratitud para con Salamanca no podr\u00e1 ser sino m\u00e1s grande.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"caption\">Foto: Salamanca, Espa\u00f1a, de <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/@__isabella__\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Isabella Smith, Unsplash<\/a>.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estuve en la Universidad de Salamanca en el verano de 1995, atendiendo una invitaci\u00f3n de Carmen Ruiz Barrionuevo, quien era, por aquel entonces, la directora del \u00e1rea de estudios hispanoamericanos y la rectora de la reci\u00e9n fundada C\u00e1tedra de Literatura Venezolana Jos\u00e9 Antonio Ramos Sucre. Carmen hab\u00eda llegado a Salamanca tan solo unos a\u00f1os antes, procedente de la Universidad de La Laguna \u2014un dato que hay que traer a colaci\u00f3n si se quiere entender la g\u00e9nesis de la c\u00e1tedra y la especial relaci\u00f3n que, a trav\u00e9s de ella, se estableci\u00f3 entre el alma m\u00e1ter salmantina y Venezuela\u2014. Recuerdo que, en nuestros paseos y conversaciones por la ciudad durante esos d\u00edas, volvimos una y otra vez sobre su experiencia lagunera y sobre el espacio atl\u00e1ntico que se proyecta desde las Canarias: un horizonte marcado por una larga historia de migraciones e intercambios y en el que la cultura venezolana constituye una referencia cercana y bastante familiar. No en vano \u00e9ramos y somos esa \u201coctava isla\u201d, como bien la llaman todav\u00eda los isle\u00f1os, donde se instal\u00f3 durante los a\u00f1os cincuenta y sesenta del siglo pasado casi un tercio de la poblaci\u00f3n del archipi\u00e9lago. 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La fundaci\u00f3n de la C\u00e1tedra Ramos Sucre en Salamanca se situaba as\u00ed en la continuidad de una labor que ella ya hab\u00eda venido realizando al hacer de La Laguna uno de los primeros centros de investigaci\u00f3n de la literatura hispanoamericana en Espa\u00f1a y un lugar donde las letras de Venezuela ten\u00edan una real presencia, como lo atestan los ricos fondos bibliogr\u00e1ficos que dej\u00f3 en la biblioteca de la universidad.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4703,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4445,3,2991],"genre":[],"pretext":[],"section":[2448],"translator":[2458],"lal_author":[3409],"class_list":["post-4706","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-19","tag-venezuela","tag-venezuela-es","section-jose-antonio-ramos-sucre-lecture-series-on-venezuelan-literature-es","translator-arthur-malcolm-dixon-es","lal_author-gustavo-guerrero-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4706","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4706"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4706\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4703"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4706"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4706"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4706"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=4706"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=4706"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=4706"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=4706"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=4706"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}