{"id":47017,"date":"2026-09-19T21:49:27","date_gmt":"2026-09-20T03:49:27","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=47017"},"modified":"2026-09-21T09:11:49","modified_gmt":"2026-09-21T15:11:49","slug":"cerdo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2026\/09\/cerdo\/","title":{"rendered":"Cerdo\u00a0"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">1<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Frente al hospital Necker lo vi subir y correr entre las piezas con beb\u00e9s malformados. Cuando me dijo al o\u00eddo en un bar ruidoso de Par\u00eds que esperaba un beb\u00e9 con otra, pero que hab\u00eda sido un accidente, todav\u00eda no \u00e9ramos nosotros, ni siquiera lo hab\u00eda tocado, yo llevaba una vida de burguesa casi mon\u00f3gama. Y despu\u00e9s del parto lo fui a ver a su casa y \u00e9l cocinaba salchichas en un barbecue sobre una terraza de barro y su beb\u00e9 todav\u00eda no estaba diagnosticado pero ya lloraba y se ahogaba. Yo ve\u00eda su vestidor, sus abrigos, las botas de esqu\u00ed de los dos apiladas a la entrada y sus papeles con sus nombres juntos, impuestos, documentos. \u00c9l no ten\u00eda ning\u00fan antecedente de haber matado a un perro como lo har\u00eda despu\u00e9s, su ropa en orden, los collares, cepillos, valijas en com\u00fan con su esposa. No hab\u00eda roto vidrios, no hab\u00eda chocado todav\u00eda, ninguna masacre a mi cargo, ni ropa rasgada, ni sangre en el culo. En el hospital caminamos unos pasos en los jardines colgantes, todav\u00eda las manos sin entrelazarse, todav\u00eda las lenguas sin haberse probado, los ojos en sus \u00f3rbitas. Recordar esto ahora es como sacar tortugas del cogote del agua. Los beb\u00e9s lloraban turbados, sin poder sorber, como cachorros. En cada pieza negra uno de ellos. En cada caja uno como sorpresa macabra. Marqu\u00e9 en el calendario el tiempo que pas\u00f3 desde ese d\u00eda para ver cu\u00e1ndo fue que empez\u00f3 la fiebre. Y c\u00f3mo la pasi\u00f3n emerge siempre de las tinieblas, igual que los monstruos marinos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">2<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La muerte puede estar en una botella tirada en unas v\u00edas de metro, en un parag\u00fcero, en un puente romano sobre un rio alto. La nuestra fue una pasi\u00f3n como Anna Akhmatova, exactamente diecisiete meses sin moverse ni un cent\u00edmetro de la cola en las c\u00e1rceles de Mosc\u00fa para verlo a su prisionero amado, Stalin nunca se lo devolvi\u00f3, ella se colg\u00f3 ah\u00ed y fue bajada y barrida por un empleado. Hay que contar las historias de pasi\u00f3n aunque sea con palabras de otro, las palabras siempre vienen de otro, hablamos y morimos sin haber dicho nada.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">3<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La primera vez que nos besamos fue la primera noche que nos vimos con el cielo apagado, hab\u00edamos cenado en un bar de la calle Oberkampf y unos \u00e1rabes que pasaban le dijeron que me pida la mano. Ya estamos casados, explicamos. Pero puedo amar a dos hombres al mismo tiempo \/ pero puedo amar a dos mujeres a la vez, dijimos. Primero nos dimos con vasos de alcohol. Ya estaba el antecedente de habernos visto en un casamiento, de haber bailado tan altos que \u00e9ramos, tan deslumbrantes que \u00e9ramos en los cristales, en un vagabundeo al borde de un lago como retrato, en las claraboyas. Y lleg\u00f3 el primer beso sin testigos, en esa bodega, pero los lugares no existen, no existen las luces y al salir los reclamos de su mujer en el tel\u00e9fono, los primeros agravios, la ret\u00f3rica vencida y alucinada de los celos, yo tirada en la vereda y su mujer diciendo que nosotros nos intercambi\u00e1bamos palabras inflamadas y \u00e9l explicando que no, que de d\u00f3nde sacaba eso, que \u00e9l estaba trabajando en el sal\u00f3n de ambulancias, me negaba delante de mis ojos mientras me miraba delirante. La gr\u00faa parisina se hab\u00eda llevado su auto. Tomar un taxi esa noche de septiembre, ahora perdida qui\u00e9n sabe d\u00f3nde, un taxi que nos haga volar al dep\u00f3sito de autos mal estacionados de la ciudad. Que nos haga volar por el aire a la perdici\u00f3n. En la oficina de tr\u00e1nsito \u00e9l pagaba el auto detr\u00e1s de unas rejas. Te deseo, grit\u00f3, te deseo, como un mono trepado. Te deseo te deseo pero todav\u00eda no estaba loco. Y despu\u00e9s volvi\u00f3 a toda velocidad. Hervido. Sin identidad. Sin parar en ning\u00fan sem\u00e1foro, sin respetar ning\u00fan cartel, y ah\u00ed fue que mat\u00f3 a un perro negro que cojeaba en la ruta, pero sigui\u00f3 de largo, sin m\u00e1s horizonte que el cielo que se arrancaba a su paso.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">4<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Avenida Hoche. Royal Monceau. \u00c9l no me hab\u00eda visto aunque los dos hab\u00edamos llegado. Primer paso insostenible en el vest\u00edbulo. El ascensor fue atacado por dos americanos demasiado ruidosos y mi emoci\u00f3n se contamin\u00f3. Me dirig\u00ed a la gran escalera. Los ancianos observ\u00e1ndome. Ellos saben lo que perdieron, los viejos detr\u00e1s de las puertas lujuriosas oliendo la pasi\u00f3n de los otros hu\u00e9spedes. Chambre 1311. En cuatro horas este lugar no va a existir m\u00e1s. Se escaldar\u00e1. Una r\u00e1pida \u00faltima mirada a los candeleros de ara\u00f1a y pinturas. Mis ojos colgados en sus ojos. Era compulsivo. Acercarse a su coraz\u00f3n por encima de mi cabeza. Era m\u00edo. Varios miles de kil\u00f3metros de viaje para tener ese coraz\u00f3n. El lodo de lava en el volc\u00e1n activo. Como gritos de ni\u00f1os de terror nocturno despu\u00e9s del choque del autob\u00fas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">5<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las manos marcadas en el empapelado. As\u00ed pas\u00e1bamos las horas prendiendo y quemando l\u00e1mparas. Esto es la pasi\u00f3n, dije, dentro de una ba\u00f1era alemana, como un canto en otro idioma, como un viaje en moto por las rutas salvajes. Mi mujer escuch\u00f3 ayer tu nombre en mi sue\u00f1o pero habl\u00e9 en tu lengua, espa\u00f1ol, y no me entendi\u00f3 nada. Se puso las botas para ir afuera a quemar arbustos que no est\u00e1n para ser liquidados, y casi quema la casa, el gato, el perro, su hija en su silla y su mujer. Y todas esas horas cambiando de habitaci\u00f3n de cama de cuerpo. Ese inmenso fantasma la l\u00b4Alhambra de noche. Una sepultura bajo tallos y tierra como una pasi\u00f3n homicida. Hab\u00edamos nacido sin labios y los tuvimos al besarnos. Madrid, Londres, Berl\u00edn, Praga, Brujas, Valencia, Granada, Giverny, Crozon, Le Mont St Michel, Honfleur, Deauville, Tr\u00e9auville y de nuevo Madrid. Me pregunt\u00e9 qu\u00e9 pasar\u00eda si, tendida ahora en plena sesi\u00f3n de reanimaci\u00f3n \u00e9l se enterara. La escena era esa. \u00c9l se enteraba de mi muerte, de las cuatro horas de intento de reanimaci\u00f3n. Entonces yo me iba sin saber qu\u00e9 hab\u00eda dicho \u00e9l, qu\u00e9 har\u00eda la hora posterior a la noticia, la noche siguiente, ese verano, la primera navidad y mor\u00eda enloquecida.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">6<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los celos son un ni\u00f1o destinado a experimentos tendido desnudo sus ojos inyectados con tifus. Los celos son vacas blancas y un retrasado intentando darles de pastar. Deshacerme del deseo para tener tiempo. Como un m\u00edstico se tira a las baldosas para enfriarse y levitar pero est\u00e1 erecto y no puede. El deseo siempre est\u00e1 ah\u00ed como un borde de barranco, los hombres siempre se chuparon en todos lados, en las colinas y las pir\u00e1mides, en el circo romano, se comieron el cerebelo a mordiscos. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1s que no respond\u00e9s? Te dejo en herencia mis pensamientos m\u00e1s sucios y mis declamaciones m\u00e1s sacras. Llamame. Ahora mismo a la espera soy una muerta despu\u00e9s de muerta.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">7<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Soy el alma de C\u00e9sar en un cuerpo de mujer, me doy contra la cerca pero no veo mi sangre. Dejaste de responder, desapareciste. Cu\u00e1ntas veces la puerta estuvo semi-abierta y no la vi. Cu\u00e1ntas veces brill\u00f3 afuera el cielo de los libres para atraparlo, para ir a internarme en las mediaciones de la autopista y convertirme en viajera o mendiga. El deseo es pat\u00e9tico, yo misma ahora no puedo ni mirarme a los ojos, convertida en fan\u00e1tica, en rid\u00edcula. \u00bfY segu\u00eds sin aparecer? Veo tu sombra en la casa y la persigo por todos los ambientes, voy flotando abrazando tu sombra, la violo. \u00c9l estaba con una asesina y no se daba cuenta. Yo tampoco me daba cuenta, qu\u00e9 gracia. Ahora salgo a buscarte. Ser\u00e1s un cerdo al que le vuelan los sesos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/issue-39\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><b>\u00a1Compra libros de los autores y traductores incluidos en este n\u00famero en nuestra p\u00e1gina de Bookshop!<\/b><\/a><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Jp Valery, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1 Frente al hospital Necker lo vi subir y correr entre las piezas con beb\u00e9s malformados. 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