{"id":4692,"date":"2021-08-24T21:08:50","date_gmt":"2021-08-25T03:08:50","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2021\/08\/passion-according-gh-victoria-de-stefano\/"},"modified":"2024-11-03T20:10:37","modified_gmt":"2024-11-04T02:10:37","slug":"passion-according-gh-victoria-de-stefano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2021\/08\/passion-according-gh-victoria-de-stefano\/","title":{"rendered":"&#8220;La pasi\u00f3n seg\u00fan G.H.&#8221; de Victoria de Stefano"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<p style=\"text-align: right;\"><i>Los g\u00e9neros no tienen m\u00e1s funci\u00f3n, para el escritor, que darle algo concreto que abandonar<\/i><br \/>\nC\u00e9sar Aira<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i>Ordenando las cosas, creo y entiendo al mismo tiempo\u2026 Ordenar es buscar la mejor forma [\u2026] \u00bfOrdenar la forma?<\/i><br \/>\nClarice Lispector<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i>La gloria terrible de estar viva es el horror<\/i><br \/>\nClarice Lispector<\/p>\n<p>La primera vez que escuch\u00e9 mencionar a la escritora Clarice Lispector debi\u00f3 ser a mediados o a fines de los setenta. Fue a trav\u00e9s de mi amiga Elizabeth Burgos, quien viv\u00eda en Par\u00eds, si no me equivoco desde antes de cumplir los dieciocho a\u00f1os, y ven\u00eda con regularidad a Venezuela a visitar a amigos y familiares en Caracas y en su ciudad natal, Valencia. Elizabeth, que era y es una gran lectora, me manten\u00eda informada sobre libros y escritores. Yo confiaba en sus juicios y criterios, puesto que nunca me hab\u00edan decepcionado. Por ella llegu\u00e9 a la revelaci\u00f3n de los grandes escritores y poetas rusos Marina Tsviet\u00e1ieva, Pasternak, Anna Ajm\u00e1tova, \u00d3sip Mandelshtam, Nina Berber\u00f3va, a los que pude comenzar a leer a partir de los primeros ochenta en franc\u00e9s o en italiano, cuando a\u00fan o apenas si comenzaban a ser publicados en espa\u00f1ol. Ah, y lo olvidaba, a la lectura de los ensayos de Joseph Brodsky reunidos en <i>Lejos de Bizancio<\/i> (Fayard, 1986), lo mismo que a su poes\u00eda en las excelentes traducciones, seg\u00fan lo celebraba el propio Brodsky, del italiano.<\/p>\n<p>En ocasi\u00f3n de uno de sus viajes, Elizabeth me hizo una breve, pero sugestiva rese\u00f1a biogr\u00e1fica de una peculiar escritora brasile\u00f1a nacida en Ucrania durante el accidentado periplo de su grupo familiar ya en fuga del horror de los <i>pogroms<\/i> y resuelto a correr todos los riesgos que supon\u00eda emigrar a Am\u00e9rica con una criatura de apenas dos a\u00f1os al momento de tocar tierra en Macei\u00f3, en el Nordeste de Brasil, para despu\u00e9s trasladarse a Recife. Elizabeth me habl\u00f3 sobre todo de <i>La pasi\u00f3n seg\u00fan G.H. <\/i>(1964).<i> <\/i>No mucho despu\u00e9s le escuch\u00e9 a Marta Traba, en la Escuela de Arte de la Universidad Central de Venezuela, donde ambas ense\u00f1\u00e1bamos, referirse a Lispector con la misma efusi\u00f3n entusi\u00e1stica, diligente promotora como fue de la riqueza y amplitud del arranque de los movimientos (literatura, escultura, m\u00fasica, pintura, arquitectura) modernistas brasile\u00f1os, iniciados en el hist\u00f3rico acontecimiento de la Semana de Arte Moderno en S\u00e3o Paulo o Semana del 22.<\/p>\n<p><i>La pasi\u00f3n seg\u00fan G.H. <\/i>fue publicada por Monte \u00c1vila en 1969 en la magn\u00edfica traducci\u00f3n de Luis Garc\u00eda Gay\u00f3, respetuosa de las singularidades de su estilo y de la construcci\u00f3n sint\u00e1ctica de su lengua, que yo le\u00ed a fines de los setenta, comienzos de los ochenta. No antes, sencillamente porque no estaba enterada de que ya formaba parte del cat\u00e1logo de la editorial del estado (por lo dem\u00e1s, las precisiones cronol\u00f3gicas en tiempos de clausura se me han vuelto muy dif\u00edciles de restituir). Qued\u00e9 muy impresionada con ese hallazgo. Lo le\u00ed como en un trance, probablemente, tres veces en los a\u00f1os subsiguientes, continuando a lo largo del tiempo con el conjunto de sus obras anteriores y posteriores para terminar con su extraordinaria y p\u00f3stuma <i>La hora de la estrella<\/i>. Debo aclarar que mi generaci\u00f3n, hasta donde s\u00e9, tal vez con contadas excepciones, no le hab\u00eda prestado mayor atenci\u00f3n a la literatura brasile\u00f1a, por descuido, por ignorancia, por autosuficiencia, es decir, por ese no mirar m\u00e1s all\u00e1 de nuestras fronteras hasta hace unas cuantas d\u00e9cadas y quiz\u00e1s hasta m\u00e1s bien poco.<\/p>\n<p>En esos a\u00f1os, Brasil, pese a ocupar la mitad del \u00e1rea de toda Am\u00e9rica del Sur, se nos aparec\u00eda de alg\u00fan modo como otro continente, otra hegemon\u00eda ling\u00fc\u00edstica m\u00e1s all\u00e1 de la l\u00ednea divisoria, casi una barrera infranqueable fijada por el Tratado de Tordesillas, que solo comenzar\u00eda a superarse gracias al proyecto pionero inter-americanista, universalista, lo calificaron algunos, de la Biblioteca Ayacucho a cargo de \u00c1ngel Rama y Jos\u00e9 Ram\u00f3n Medina oficializado en septiembre 1974 y que, para 1982, hab\u00eda alcanzado el corpus de cien bien curados vol\u00famenes.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 obras de autores brasileros hab\u00edamos le\u00eddo en esos a\u00f1os? En mi caso:\u00a0 <i>Las memorias de Blas Cubas<\/i> de Joaquim Machado de Assis<i>, <\/i>primer t\u00edtulo del Fondo Editorial Casa de las Am\u00e9ricas en 1963; la novela breve <i>Vidas secas<\/i>, en una edici\u00f3n de Casa de las Am\u00e9ricas en 1964, del nordestino Graciliano Ramos, como nuestra autora;<i> <\/i>algo de poes\u00eda de Carlos Drummond de Andrade; el \u00e9pico y fecundo en referencias literarias y a ratos m\u00edtico-ontol\u00f3gicas <i>El gran sert\u00f3n: Veredas,<\/i> de Guimar\u00e3es Rosa, en la edici\u00f3n de Seix Barral (1975). En los ochenta <i>Los sertones<\/i> de Euclides da Cunha de la Biblioteca Ayacucho, motivados por la recreaci\u00f3n de la guerra de Canudos en la novela <i>La guerra del fin del mundo<\/i> de Vargas Llosa; algunos poemas de Jo\u00e3o Cabral de Melo Neto asociados al rigor prosaico y al rechazo de la dimensi\u00f3n musical que atravesaba la poes\u00eda l\u00edrica. De cualquier modo, hubiera preferido una lista mucho menos compendiosa.<\/p>\n<p>Por otro lado, la lengua escrita de Brasil nos estremec\u00eda por las rec\u00f3nditas e incontestables tensiones que dinamizaban la entonaci\u00f3n oral, cuyas divergencias caracterizaban la prevalencia de la expresi\u00f3n hablada sobre la escrita, en \u00e1reas regionalmente delimitadas de Brasil, en contraposici\u00f3n con la rigidez de la gramaticalidad de la tradici\u00f3n cl\u00e1sica. No podemos olvidar que tampoco hab\u00eda muchos m\u00e1s autores que nos fueran accesibles traducidos al espa\u00f1ol en esas fechas. Exist\u00edan puentes, sobre todo en el Sur con Argentina y Uruguay, pero la articulaci\u00f3n con la industria editorial del continente y de Espa\u00f1a, es m\u00e1s bien reciente.\u00a0 Es de agradecer que en la actualidad la Biblioteca Clarice Lispector de las Ediciones Siruela, fundada en 1982, cumple ese cometido incluyendo doce t\u00edtulos de su producci\u00f3n: cr\u00f3nicas, cuentos, novelas, correspondencia, como tambi\u00e9n su compleja y soberbia novela p\u00f3stuma <i>La hora de la estrella.<\/i><\/p>\n<p>Aqu\u00ed me gustar\u00eda referirme a un art\u00edculo de C\u00e9sar Aira, que le\u00ed hace unos d\u00edas, al tiempo que trataba de rehacer nuestro itinerario de lecturas, y que corrobora ese desinter\u00e9s de los lectores no solo de Venezuela sino, en el presupuesto de que siendo m\u00e1s cercanos habr\u00edan de ser m\u00e1s afines, tambi\u00e9n de los pa\u00edses del cono Sur. Aira se refiere a la ignorancia no solo del lector medio de la riqueza de la literatura brasile\u00f1a, d\u00factil, plural en el mestizaje y diversidad de sus or\u00edgenes, \u201ctan fundamental en la hechura\u201d de esa naci\u00f3n. A continuaci\u00f3n, cita a Borges, que no hab\u00eda frecuentado ni gozado a escritores como \u00c1lvares de Azevedo o Machado de Assis, que le habr\u00edan dado \u201cuna idea m\u00e1s rica del poder\u00edo de una <i>literatura menor<\/i> (el subrayado es m\u00edo)\u201d.<\/p>\n<p>Habr\u00eda que tener en cuenta tambi\u00e9n que los brasile\u00f1os hablan y se hacen entender en espa\u00f1ol, en cambio nosotros, respecto a ellos, pecamos de indiferentes, al comprender muy poco o casi nada el portugu\u00e9s de Brasil.<\/p>\n<p>La historia de <i>La pasi\u00f3n seg\u00fan G.H. <\/i>es \u00ednfima, la protagonista y narradora, G.H, una mujer que vive en el vasto <i>pent-house<\/i> de un barrio acomodado, escultora aficionada, relacionada con la mejor sociedad de R\u00edo de Janeiro, irrumpe con espanto y horror en el cuarto libre de la presencia de la criada mulata, esa sirvienta-mucama inc\u00f3moda, aunque imprescindible, una intrusa cuyo nombre tan siquiera puede recordar, que ha desocupado el lugar\u00a0 que ocupaba en la casa de G.H. , un lugar tan ajeno y extra\u00f1o, una suerte de coto vedado, al que ella nunca antes hab\u00eda sentido la menor curiosidad de asomarse y al que, como le corresponde en su calidad de patrona y due\u00f1a de casa, est\u00e1 obligada a limpiar y ordenar, higienizar y organizar.<\/p>\n<p>En sus novelas, en sus cuentos, incluso en sus cr\u00f3nicas, Clarice Lispector parte de lo inmediato dom\u00e9stico, del hogar como refugio de la intimidad en oposici\u00f3n al espacio p\u00fablico, de lo sensiblemente privado, a la par que doloroso y oscuro, para lanzarse a explorar los vericuetos de la experiencia de pensar, pensar gozoso y elucubrador, pensar caviloso y especulador, pensar ir\u00f3nico y oblicuo por intermediaci\u00f3n del poder epif\u00e1nico de emociones e intuiciones. Su escritura es puro sonido, nos sentimos escuchar una voz cuya frecuencia habla y reverbera en la cabeza, una voz que se nos impone con sus juegos ling\u00fc\u00edsticos, con su declamaci\u00f3n entrecortada, con sus melanc\u00f3licos y\u00a0 languidescentes acentos, forz\u00e1ndose a expresar lo m\u00e1s dif\u00edcil de expresar, torciendo la gram\u00e1tica para articular y enunciar la materia de su lengua a partir del sello m\u00edstico e iluminado del juda\u00edsmo, a fin de entrar y salir simult\u00e1neamente m\u00e1s adentro y m\u00e1s afuera en su percepci\u00f3n del propio cuerpo, de los objetos, de la cosas vivas que constituyen el mundo y hacer suya la aventura mayor de la solemnidad fatal y amenazante del G\u00e9nesis narrada en el Antiguo Testamento\u2026<\/p>\n<p>G.H. entra al cuarto, abre la puerta del armario, ve una cucaracha, aterrorizada la cierra de un golpe, aplasta la cucaracha, mira exaltada c\u00f3mo se escurre la materia, lo m\u00e1s privativo de la vida org\u00e1nica. Con todo y su repugnancia la ingiere. Engulle, devora en su desaf\u00edo a asumir su impura condici\u00f3n animal la que no se le hab\u00eda mostrado y en la que no se hab\u00eda reconocido hasta ese momento. No hay otra manera menos brutal de decirlo. Algunos cr\u00edticos hablan de una n\u00e1usea existencial, bajo la influencia de <i>La n\u00e1usea<\/i> de Sartre. No lo creo, en su camino hacia la libertad Sartre no os\u00f3 perderse tanto como para enfrentarse a lo desconocido a fin de ir en pos de la tan temida como ansiada libertad. Comparado con <i>La pasi\u00f3n seg\u00fan G.H.<\/i>, <i>La n\u00e1usea<\/i>, una n\u00e1usea metaf\u00edsica, abstracta, es poco m\u00e1s o menos una par\u00e1bola para se\u00f1oritas. De todos modos, la misma Lispector en una entrevista asegur\u00f3 que ni hab\u00eda le\u00eddo ni hab\u00eda sido influenciada por el existencialismo, la suya era una n\u00e1usea enteramente f\u00edsica, no filos\u00f3fica.<\/p>\n<p>En aquellas primeras lecturas, si alguien me hubiera preguntado de qu\u00e9 trata <i>La pasi\u00f3n seg\u00fan G.H.<\/i> (me es dif\u00edcil llamarla novela, del mismo modo en que me es dif\u00edcil, casi una profanaci\u00f3n, llamar novelas <i>El castillo<\/i> o <i>El proceso <\/i>de Kafka) habr\u00eda respondido <i>La pasi\u00f3n seg\u00fan G.H.<\/i> se concentra toda ella en negar el principio ontol\u00f3gico y, m\u00e1s pedestremente, sicol\u00f3gico de identidad, aquel principio que se asienta todo sobre la primera persona del singular: Yo. Y como contrapartida, en la insoslayable condena a dar de bruces ante nuestro yo desconocido, al pasar de lo seguro, lo estable, lo definido y definitivo que nos sent\u00edamos ser y no \u00e9ramos, al estupor de lo desconocido, otro trayecto de aprendizaje. Sus amigos Carlos Drummond de Andrade, Jo\u00e3o Guimar\u00e1es Rosa, por cuya obra sent\u00eda indudable afinidad y gran admiraci\u00f3n, como lo manifest\u00f3 a al leerlo en 1956. Lucio Cardoso y Olga de S\u00e1 calificaron oportunamente el modo de pensamientos de Lispector como \u201ccuestionamiento ontol\u00f3gico\u201d.<\/p>\n<p>En la primera y subsiguientes lecturas, con algunos intervalos de meses, trat\u00e9 de concretar en pocas palabras en qu\u00e9 consist\u00eda esa peculiar y, exquisita, a mi modo de ver y de leer, obra que transgred\u00eda con tanta naturalidad y sin rastro alguno de cohibici\u00f3n todos los g\u00e9neros y preceptos del <i>canon<\/i>. Fue entonces que ca\u00ed en cuenta de que era precisamente esa transgresi\u00f3n, por combinaci\u00f3n y fluencia no consciente, al menos de primer intento, de aproximaci\u00f3n a los g\u00e9neros, la que configurar\u00eda la estructura, por dem\u00e1s elaborad\u00edsima, de <i>La pasi\u00f3n seg\u00fan G.H<\/i>.<\/p>\n<p>El que cada cap\u00edtulo o fragmento, si se nos permite llamarlo as\u00ed, puesto que no hay cap\u00edtulos en el sentido habitual del t\u00e9rmino, se reanude, apag\u00e1ndose, reimpuls\u00e1ndose, intensific\u00e1ndose con la frase conclusiva, casi una sentencia, el cap\u00edtulo anterior, resulta en un potente recurso estil\u00edstico en constante proceso de recrearse. Adem\u00e1s de acercarse a un <i>Quodlibet<\/i>, aquel procedimiento compositivo derivado de la m\u00fasica coral que combinaba en\u00a0contrapunto\u00a0 diferentes voces y\u00a0melod\u00edas\u00a0 de temas populares con variaciones y repeticiones con cambios m\u00ednimos y de forma sencilla. Pi\u00e9nsese en su similitud con el efecto de las repeticiones del final de <i>Las variaciones Goldberg<\/i> de Bach.<\/p>\n<p>Las variaciones representan cesuras, interrupciones del transporte r\u00edtmico, de los lances l\u00fadicos, voluptuosos del fraseo, pausas reflexivas entre una y otra variaci\u00f3n, como una incitaci\u00f3n a reflexionar. Los cap\u00edtulos, los fragmentos, est\u00e1n a su vez formados por p\u00e1rrafos y cada p\u00e1rrafo tiene un inicio, un medio, un cl\u00edmax, un ir a morir, como van a morir las olas a la playa. Antes que un desenlace, un rizo, un broche, un cierre conclusivo, a la manera de los inigualablemente bellos y punzantes versos finales de los poemas de la madurez de Baudelaire.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6 class=\"caption\">Foto: Clarice Lispector, escritora brasile\u00f1a, 1972. Cr\u00e9dito: Arquivo Nacional do Brasil, Fundo Correio da Manh\u00e3.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera vez que escuch\u00e9 mencionar a la escritora Clarice Lispector debi\u00f3 ser a mediados o a fines de los setenta. Fue a trav\u00e9s de mi amiga Elizabeth Burgos, quien viv\u00eda en Par\u00eds, si no me equivoco desde antes de cumplir los dieciocho a\u00f1os, y ven\u00eda con regularidad a Venezuela a visitar a amigos y familiares en Caracas y en su ciudad natal, Valencia. Elizabeth, que era y es una gran lectora, me manten\u00eda informada sobre libros y escritores. Yo confiaba en sus juicios y criterios, puesto que nunca me hab\u00edan decepcionado. Por ella llegu\u00e9 a la revelaci\u00f3n de los grandes escritores y poetas rusos Marina Tsviet\u00e1ieva, Pasternak, Anna Ajm\u00e1tova, \u00d3sip Mandelshtam, Nina Berber\u00f3va, a los que pude comenzar a leer a partir de los primeros ochenta en franc\u00e9s o en italiano, cuando a\u00fan o apenas si comenzaban a ser publicados en espa\u00f1ol. Ah, y lo olvidaba, a la lectura de los ensayos de Joseph Brodsky reunidos en <i>Lejos de Bizancio<\/i> (Fayard, 1986), lo mismo que a su poes\u00eda en las excelentes traducciones, seg\u00fan lo celebraba el propio Brodsky, del italiano.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4689,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2995,4445],"genre":[2025],"pretext":[],"section":[2447],"translator":[2471],"lal_author":[3648],"class_list":["post-4692","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-brazil-es","tag-numero-19","genre-featured-author-es","section-featured-author-clarice-lispector-es-2","translator-katie-brown-es-2","lal_author-victoria-de-stefano-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4692","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4692"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4692\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":37469,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4692\/revisions\/37469"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4689"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4692"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4692"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4692"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=4692"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=4692"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=4692"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=4692"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=4692"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}