{"id":4666,"date":"2021-05-10T21:30:56","date_gmt":"2021-05-11T03:30:56","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2021\/05\/graphic-novel-and-armed-conflict-thinking-liborina-rodrigo-bastidas-perez\/"},"modified":"2023-06-01T12:30:34","modified_gmt":"2023-06-01T18:30:34","slug":"graphic-novel-and-armed-conflict-thinking-liborina-rodrigo-bastidas-perez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2021\/05\/graphic-novel-and-armed-conflict-thinking-liborina-rodrigo-bastidas-perez\/","title":{"rendered":"&#8220;Novela gr\u00e1fica y conflicto armado: Pensando desde Liborina&#8221; de Rodrigo Bastidas P\u00e9rez"},"content":{"rendered":"<p>Uno de los temas centrales de la literatura colombiana de las dos \u00faltimas d\u00e9cadas es la forma en que se pueden construir narrativas y estructuras para la recuperaci\u00f3n de la memoria personal y nacional en torno a los traumas que ha dejado el conflicto. Desde la firma del tratado de paz con la guerrilla de las FARC, en 2016, pareciera que el inter\u00e9s tem\u00e1tico de la literatura del conflicto se desplaza de la narraci\u00f3n inmediata del horror de la guerra a una pregunta por la forma en que se est\u00e1n creando caminos para la recuperaci\u00f3n de la memoria, paso que seguir\u00eda a la supuesta finalizaci\u00f3n del enfrentamiento armado. Si bien el conflicto contin\u00faa hasta el d\u00eda de hoy (aunque con otras din\u00e1micas y diferentes dimensiones sociales) al instalarse en el arte la memoria como eje tem\u00e1tico se plante\u00f3 una pregunta que dirige muchas agendas narrativas actuales: \u00bfc\u00f3mo construir una memoria de la guerra?<\/p>\n<p>La necesidad de narrar un conflicto en el presente inmediato (que llev\u00f3 al uso exacerbado de unas formas literarias inclinadas al testimonio, la cr\u00f3nica y el periodismo) se traslad\u00f3 a la b\u00fasqueda de una gram\u00e1tica que respondiera a la confusa forma como se reconstruye la memoria en las v\u00edctimas (que no responde a las estructuras lineales de la Historia). As\u00ed, se pas\u00f3 de la centralidad del acontecimiento a la exploraci\u00f3n de la forma, estando las dos ineludiblemente entrecruzadas. Algunas obras literarias, a\u00fan atadas a la necesidad del realismo reificado de la Historia, optaron por la autoficci\u00f3n y la linealidad, mientras otras prefirieron estructuras y g\u00e9neros perif\u00e9ricos que permit\u00edan una representaci\u00f3n simb\u00f3lica o metaf\u00f3rica, lo cual creaba una nueva forma de abordar el conflicto. Entre estas \u00faltimas propuestas una de las m\u00e1s prol\u00edficas, pero curiosamente menos estudiadas, es la de las novelas gr\u00e1ficas, entre las cuales sobresale <i>La peste de la memoria <\/i>(2016) de Juan Pablo Salazar y Ramiro Ram\u00edrez, <i>Labio de liebre <\/i>(2020) de Fabio Rubiano con ilustraciones de Pipex, y <i>Liborina <\/i>(2020), con dibujos y guion de Luis Echavarr\u00eda Uribe, novela gr\u00e1fica que funciona como una muy buena representaci\u00f3n de estas propuestas narrativas diversas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-4657\" style=\"margin-left: 120px; margin-right: 120px;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/2.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"699\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/2.jpg 500w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/2-215x300.jpg 215w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>Liborina <\/i>parte de una premisa ucr\u00f3nica: la selecci\u00f3n colombiana de f\u00fatbol ha ganado el mundial de 1990, lo que produjo el fin del conflicto y, adem\u00e1s, una transformaci\u00f3n en la forma en que se comprende la naci\u00f3n. Sin embargo, el argumento no se ubica en el presente de esa historia alterna, sino en el futuro, a mediados de la d\u00e9cada de 2040. Seguimos a tres j\u00f3venes que han decidido entrar a una zona natural protegida (que ocupa un territorio m\u00e1s extenso que el departamento de Antioquia), donde el ingreso est\u00e1 prohibido; siguen una historia que se ha vuelto m\u00edtica: el parque natural fue creado por el Estado para encubrir todo lo que ocurri\u00f3 durante el conflicto, se habla de una reubicaci\u00f3n de todas las personas que vivieron en la zona, pero no se sabe a ciencia cierta qu\u00e9 ocurri\u00f3 en el lugar. Mart\u00edn, Ra\u00fal y Juliana, al hallar las ruinas de un pueblo supuestamente abandonado, se encuentran con una violencia que aparece como reducto hauntol\u00f3gico de lo que signific\u00f3 el conflicto.<\/p>\n<p>Varios elementos sobresalen de esta novela gr\u00e1fica. El primero es el g\u00e9nero ucr\u00f3nico, extra\u00f1o para la literatura colombiana. Mientras en otros pa\u00edses de Latinoam\u00e9rica las ucron\u00edas funcionan como espacios de imaginaci\u00f3n en los cuales sublimar cierto deseo hist\u00f3rico que no se ha cumplido, en Colombia las ucron\u00edas no se han producido de manera recurrente. Exceptuando algunas obras que sit\u00faan sus tramas ucr\u00f3nicas por fuera de Colombia, en el pa\u00eds solo se encuentra un par de cuentos de este g\u00e9nero, todos ellos con el ancla del punto Jonbar en el bogotazo. Una ucron\u00eda enmarcada a finales de siglo permite crear una temporalidad que pierde relaci\u00f3n con lo hist\u00f3rico para subrayar de ese modo aquello que siempre ha estado velado por Lo Real. La decisi\u00f3n del autor es alejarse radicalmente de la estructura hist\u00f3rica usando la deconstrucci\u00f3n de esa temporalidad; con ello aboga por no representar desde el referente, sino desde una rarificaci\u00f3n o un extra\u00f1amiento de lo verdadero. As\u00ed, pasado, presente y futuro del universo creado por Echavarr\u00eda aparecen como construcciones imaginarias; sin embargo, las marcas geogr\u00e1ficas (y ling\u00fc\u00edsticas) siguen apuntando a Colombia (los personajes tienen un marcado acento antioque\u00f1o, por ejemplo). La visi\u00f3n de lo nacional, entonces, se traslada a dos espacios: por un lado, a los referentes simb\u00f3licos vac\u00edos; y, por otro, a un acontecimiento hist\u00f3rico que existe, principalmente, en su encubrimiento: el conflicto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-4659\" style=\"margin-left: 120px; margin-right: 120px;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/1_1.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"687\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/1_1.jpg 500w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/1_1-218x300.jpg 218w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con este giro, Echavarr\u00eda parece apuntar a que, adem\u00e1s de la construcci\u00f3n de la memoria, existe la necesidad de evidenciar la violencia del borramiento que se est\u00e1 implantando por parte de las instituciones estatales. Es necesaria entonces la denuncia no solo de la supresi\u00f3n de la memoria individual y colectiva, sino de la implantaci\u00f3n de una narrativa que elimina totalmente el conflicto. Inicialmente para el personaje Juliana: \u201cesto ac\u00e1 es solo monte (\u2026) el resto es puro mito\u201d, y la historia nacional pre-1990 est\u00e1 ya olvidada, se ha convertido en paisaje. Pero con el tiempo los protagonistas descubren que, bajo la tierra, como un subterfugio del lenguaje, quedan v\u00edctimas a quienes solo les ha quedado la violencia y el olvido estatal como estructuras de comunidad y como formas narrativas. R\u00e1pidamente la novela toma la estructura de un <i>slasher <\/i>en donde se pueden rastrear los sedimentos de un conflicto que reaparece como s\u00edntoma.<\/p>\n<p>Esto se relaciona con la aparici\u00f3n de las novelas gr\u00e1ficas como forma de narrar el conflicto, lo cual apunta a lo que Graham Harman en <i>Realismo raro <\/i>ha denominado una \u201cbrecha\u201d, en la cual los objetos reales est\u00e1n atrapados en una imposibilidad ling\u00fc\u00edstica que produce par\u00e1lisis de sentido. Esa brecha no permite que haya una relaci\u00f3n directa entre aquello que se ve (objeto visible) y las formas de representaci\u00f3n de la historia; desde ese lugar, el punto en el cual se condensa la narraci\u00f3n de terror en el conflicto colombiano tiene su mayor concentraci\u00f3n en la imposibilidad de ser narrado. Esta particularidad ya hab\u00eda sido usada en la literatura colombiana por autores como Evelio Rosero quien desplaza la representaci\u00f3n del realismo hacia las formas del surrealismo en <i>En el lejero<\/i> o la locura en <i>Los ej\u00e9rcitos. <\/i>Curiosamente, esta reflexi\u00f3n sobre el lenguaje parece haber llegado a su l\u00edmite en la misma obra de Rosero, por lo que la b\u00fasqueda de representaci\u00f3n se dirige hacia el cambio en el formato. Es as\u00ed como la novela gr\u00e1fica permite mostrar (ya no \u201ccontar\u201d) im\u00e1genes de violencia por medio de las herramientas de lo gr\u00e1fico. En <i>Liborina <\/i>el descenso a la historia reprimida conlleva p\u00e1ginas con vi\u00f1etas negras e im\u00e1genes de colores invertidos, as\u00ed como la selva (el espacio de lo que el Estado pretende velar) se convierte en un paisaje del horror con texturas enigm\u00e1ticas y barrocas, mientras los personajes aparecen casi imperceptibles en medio de una selva inabarcable. Estas im\u00e1genes se entremezclan con vi\u00f1etas a p\u00e1gina completa de violencia expl\u00edcita que se mezclan con los tonos naranja de una fiesta tribal primitiva.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-4661\" style=\"margin-left: 120px; margin-right: 120px;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/3.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"694\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/3.jpg 500w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/3-216x300.jpg 216w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed, lo innominado toma cuerpo en un libro donde el terror de la guerra y la construcci\u00f3n gramatical ya no necesita ser nombrada porque ahora se muestra. El poder simb\u00f3lico de las im\u00e1genes se ha transformado al desplazarse: de ser reflejo de Lo Real (como son usadas en noticieros o cr\u00f3nicas), las im\u00e1genes se han convertido en una interpretaci\u00f3n filtrada, en construcci\u00f3n art\u00edstica. Al mismo tiempo se muestran como algo que sucedi\u00f3 y no-sucedi\u00f3; y en esa ida y vuelta entre lo hist\u00f3rico y lo ficcional aparece el poder de la reconstrucci\u00f3n de la historia desde el arte. El conflicto, la memoria y la historia no se convierten, por lo tanto, en un material para la elaboraci\u00f3n del arte, sino que el arte es el encargado de establecer las estructuras para que la historia pueda pasar a trav\u00e9s de ellas. La imagen llega en ayuda de una palabra que sufre el v\u00e9rtigo de un abismo entre ella y la brecha del significado; la imagen representa un horror y una memoria fragmentada que, en el terror de no poder nombrar, se ha convertido en el sustento para reconstruir una memoria m\u00e1s pl\u00e1stica que ling\u00fc\u00edstica.<\/p>\n<p>Finalmente, es necesario apuntar c\u00f3mo en <i>Liborina <\/i>el autor hace uso de las estructuras de los llamados g\u00e9neros de masa para narrar el conflicto. Siguiendo la idea de Fredric Jameson, desarrollada entre otros por Mark Fisher, actualmente la gram\u00e1tica de la realidad es una elaboraci\u00f3n del capital; esta visi\u00f3n est\u00e1 marcada por una relaci\u00f3n entre la realidad y la representaci\u00f3n en la cual hay una simulaci\u00f3n de correspondencia absoluta. La forma de salir de esa estructura se da a trav\u00e9s de los g\u00e9neros que Jameson llama m\u00e1gicos y que Fisher se\u00f1ala cercanos al <i>weird<\/i>. En <i>Liborina<\/i> el autor usa justamente ese espacio de indeterminaci\u00f3n epist\u00e9mica que se mueve entre el terror (en su variante <i>slasher<\/i>), la ucron\u00eda y lo m\u00edtico, para presentar los rasgos m\u00e1s importantes de lo hist\u00f3rico. Este acto lo lleva no a dar una soluci\u00f3n frente al problema de la memoria, sino a establecer la gram\u00e1tica de la memoria en un lugar que no pretenda crear la relaci\u00f3n con Lo Real, sino se\u00f1alar los espacios de la aparici\u00f3n del gesto, el s\u00edntoma, el lapsus; como los lugares en donde se encuentra la construcci\u00f3n de la memoria del conflicto. Contrario al af\u00e1n documental de las comisiones hist\u00f3ricas, el arte encuentra una posibilidad narrativa en las realidades alternas, en las estructuras y, principalmente, en los g\u00e9neros no-mim\u00e9ticos. Es justamente desde lo perif\u00e9rico (lugar en que se cuentan estas historias-otras) que se puede imaginar una gram\u00e1tica del conflicto y de la memoria: una operaci\u00f3n narrativa que se desenganche de las reificaciones de Lo Real, y que muestre las trampas de una narrativa hist\u00f3rica que ha sido apropiada por el Estado para desconfigurar el concepto mismo de la memoria.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-4663\" style=\"margin-left: 120px; margin-right: 120px;\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/4.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"700\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/4.jpg 500w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/4-214x300.jpg 214w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En una novela gr\u00e1fica como <i>Liborina <\/i>coinciden aspectos que sobresalen en el proceso de la posible construcci\u00f3n de una narrativa actual del conflicto: la desconfiguraci\u00f3n del relato hist\u00f3rico, la construcci\u00f3n de una brecha del sentido a partir de otros formatos y la b\u00fasqueda de una gram\u00e1tica de la memoria. As\u00ed como la novela gr\u00e1fica se presenta como uno de los formatos m\u00e1s interesantes para pensar c\u00f3mo se establece una relaci\u00f3n entre historia, realidad y arte; la literatura colombiana est\u00e1 atravesando por un momento en el cual se abren las posibilidades para la conformaci\u00f3n de una propuesta diferente. Este tipo de obras permiten pensar c\u00f3mo se da el paso de una literatura testimonial, a una que reconstituya las estructuras de la memoria y, actualmente, a una que se\u00f1ale las formas de borramiento de la Historia y del conflicto por parte del Estado. Encontrar estos gestos en formatos disruptivos, como es la novela gr\u00e1fica, permite comprender unas nuevas din\u00e1micas en las cuales el conflicto y las violencias siguen siendo n\u00facleos ineludibles para la literatura colombiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Im\u00e1genes de <i>Liborina<\/i> de Luis Echavarr\u00eda Uribe, Planeta C\u00f3mic, Bogot\u00e1, 2020<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Uno de los temas centrales de la literatura colombiana de las dos \u00faltimas d\u00e9cadas es la forma en que se pueden construir narrativas y estructuras para la recuperaci\u00f3n de la memoria personal y nacional en torno a los traumas que ha dejado el conflicto. 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