{"id":4608,"date":"2021-05-30T04:13:06","date_gmt":"2021-05-30T10:13:06","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2021\/05\/and-regarding-essay-mariano-picon-salas\/"},"modified":"2023-06-01T12:33:37","modified_gmt":"2023-06-01T18:33:37","slug":"and-regarding-essay-mariano-picon-salas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2021\/05\/and-regarding-essay-mariano-picon-salas\/","title":{"rendered":"&#8220;Y va de ensayo&#8221; de Mariano Pic\u00f3n Salas"},"content":{"rendered":"<div><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" size-full wp-image-4605\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/marianopiconsalasc1940.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"579\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/marianopiconsalasc1940.jpg 800w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/marianopiconsalasc1940-300x217.jpg 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/marianopiconsalasc1940-768x556.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/div>\n<div class=\"caption\">Mariano Pic\u00f3n Salas, escritor venezolano, en su apartamento en Caracas, c. 1940.<\/div>\n<p>La Universidad Santa Mar\u00eda en Caracas ha venido desenvolviendo unos concurridos coloquios semanales sobre las m\u00e1s varias formas de la Cultura, entre las cuales incluye los llamados g\u00e9neros literarios. De acuerdo con la destreza y dominio que se atribuye a determinado especialista en determinada rama de Humanismo, se le invita a hablar y discutir sobre su propio coto de caza, aunque acaso el ideal del buen cazador ser\u00eda que se le permitiese disparar tambi\u00e9n su escopeta en el campo del vecino. A m\u00ed, particularmente, me hubiera sido grato lanzar mi punter\u00eda en el campo de la Historia, ya que son los problemas del hombre como ser historiante, los que por el momento me preocupan m\u00e1s. Pero debo contentarme con la clasificaci\u00f3n y r\u00f3tulo que se me dio, que es el de \u201censayista\u201d, y en torno de lo que se denomina \u201censayo\u201d apuntar\u00e1n mis reflexiones.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>En Venezuela adolecemos todav\u00eda de improvisaci\u00f3n y pereza mental, y el r\u00f3tulo que se coloque a la persona es una manera de eludir el problema de criticarlo y analizarlo, de saber efectivamente qu\u00e9 es lo que contiene y qu\u00e9 se puede deducir de su mensaje. A m\u00ed ya me pusieron el t\u00edtulo de \u201censayista\u201d, lo que para muchas gentes que tengan la paciencia de leerme o la mayor paciencia de comprenderme, significar\u00eda que cada ma\u00f1ana que me siente junto a la m\u00e1quina de escribir debo secretar un ensayo para no desmerecer de tan honrosa clasificaci\u00f3n. El cr\u00edtico o comentarista no supone que alguna vez me d\u00e9 la gana de escribir un estudio hist\u00f3rico, un cuento o una novela o sencillamente un art\u00edculo pol\u00e9mico, porque tambi\u00e9n uno necesita descargar la bilis del alma y hasta romperse la cabeza y sangrar ante un problema menudo de los que no requieren tratarse en prosa plat\u00f3nica, sino conjurarlo con mandobles y guijarros. Parezco condenado a convertir en \u201censayo\u201d todo cuanto toco, aunque a veces aspiro a una m\u00e1s simple denominaci\u00f3n de escritor que de acuerdo con lo que quiera hacer, elegir\u00e1 la t\u00e9cnica adecuada. Como escribir es un oficio que s\u00f3lo difiere de otros oficios en complejidad y en el repertorio de ideas e informaci\u00f3n que maneja cada escritor, conocer\u00eda muy mal mi profesi\u00f3n si s\u00f3lo pudiera dispararme en trance ensay\u00edstico. Es lo mismo que si a un ebanista la clientela s\u00f3lo le pidiera lechos para matrimonio, y no sillas para sentarse, mesas para comer con los amigos o estante para guardar los libros. Y la mejor lecci\u00f3n que puede dar un escritor a quien ya se le fue la juventud y marcha a la oto\u00f1al meditaci\u00f3n desolada, es trabajar su instrumento expresivo con la misma exactitud y variedad configuradora con que el buen ebanista convierte su pedazo de madera en objeto hermoso y socialmente \u00fatil. En la obra del escritor para que las palabras sirvan y no queden enredadas como aserr\u00edn en la garlopa, hay que usar tambi\u00e9n escuadras e invisibles instrumentos de c\u00e1lculo, porque hasta eso que los rom\u00e1nticos desgre\u00f1ados llamaban la inspiraci\u00f3n s\u00f3lo acude al esp\u00edritu fecundado por el estudio, la meditaci\u00f3n, la congoja. Y as\u00ed antes que el r\u00f3tulo con que podemos circular por la vida, entrar o ser expulsados de la Historia literaria, importa saber c\u00f3mo cumplimos nuestro oficio y si por falta de cultura, de originalidad o de medios expresivos, se quedaron en aprendices quienes a los veinte a\u00f1os tuvieron la pretensi\u00f3n de ser maestros. M\u00e1s que el talento que se revela en determinada obra literaria, provoca aplaudir la problem\u00e1tica dificultad que le dio origen. S\u00f3lo con talento no se hubiera podido escribir \u201cLa monta\u00f1a m\u00e1gica\u201d o los ensayos de Paul Val\u00e9ry. Y lo importante de la literatura no es la facilidad con que pueda hacerse; aquella hedonista entrega a lo ef\u00edmero con que triunfan pronto algunos escritores para ser olvidados despu\u00e9s, sino la parte del problema, de humanidad angustiada o iluminada que nos ofrezca la obra. La posteridad edifica una especie de Purgatorio de la Literatura en que hasta los genios como V\u00edctor Hugo deben pagar por miles de p\u00e1ginas que fueron s\u00f3lo oratoria e incontinencia, y don Emilio Castelar se achicharra por haber pronunciado tantos discursos en que las palabras estaban colgando como bejucos, y a Zorrilla se le cobran sus versos f\u00e1ciles y superficiales y a don Jos\u00e9 Mar\u00eda de Pereda el convencionalismo de sus novelas. En cuanto a los demagogos del Arte, \u00e9sos jam\u00e1s ver\u00e1n la beatitud eterna.<\/p>\n<p>Un g\u00e9nero literario para quienes ya no se satisfacen con las clasificaciones embalsamadas de la antigua preceptiva, no s\u00f3lo se diferencia hist\u00f3ricamente de otro por la t\u00e9cnica verbal que utilice, sino por la funci\u00f3n que cumpla. Si la vida para el hombre es una especie de laberinto en que se debe tomar una decisi\u00f3n y aun ayudar a los otros a buscar las rutas de la conciencia, dir\u00edamos que en tres estructuras literarias fundamentales como Poes\u00eda, Novela y Ensayo se expresa una vivencia especial del D\u00e9dalo terrestre. El poeta con su virtud imagin\u00edfica, lo siente y expresa en emoci\u00f3n totalizadora; el poeta no discurre porque le basta sacar del fondo de s\u00ed propio el canto de dolor o esperanza que en \u00e9l suscita el mundo; subjetiviza el Cosmos y parece devolverlo en el r\u00edo de la L\u00edrica. El novelista describe en juego de relaciones concretas y particularizadas, en hombres que se llaman Pedro, Juan y Diego \u2014respondiendo cada cual por su nombre como dec\u00eda el Catecismo\u2014 las consecuencias personales y aun colectivas que engendr\u00f3 el laberinto con su cr\u00f3nica de amores, lucha econ\u00f3mica, cr\u00edmenes y muerte. A veces \u2014si es un gran novelista\u2014 ni siquiera resuelve el problema sino deja asidos los personajes a su insoluble angustia, como esas terribles almas de Dostoievski azotadas por la extrema intemperie. En semejante trance s\u00f3lo Dios puede resolver una novela dostoievskiana. La novela se trueca en la forma moderna de la tragedia prometeica.<\/p>\n<p>La funci\u00f3n del ensayista \u2014cuando lo es como Carlyle, Emerson, Santayana, Unamuno\u2014 parece conciliar la Poes\u00eda y la Filosof\u00eda, tiende un extra\u00f1o puente entre el mundo de las im\u00e1genes y el de los conceptos, previene un poco al hombre entre las cosas vueltas del laberinto y quiere ayudar a buscar el agujero de salida. No pretende como el fil\u00f3sofo ofrecer un sistema del mundo intemporalmente v\u00e1lido, sino procede de la situaci\u00f3n o el conflicto inmediato. \u00bfPero es que no participan de lo mismo para encontrar el mundo de las ideas o el mundo de la interioridad, Plat\u00f3n y San Agust\u00edn? Y esto explica a veces la falacia o artificialidad de los g\u00e9neros literarios, pues tanto los \u201cDi\u00e1logos\u201d plat\u00f3nicos como las \u201cConfesiones\u201d agustinianas participan, simult\u00e1neamente, de la naturaleza de la Filosof\u00eda y del Ensayo. Es cierto que la mayor insistencia en lo concreto, la visi\u00f3n no s\u00f3lo intelectual sino tambi\u00e9n pl\u00e1stica del Universo, marcar\u00e1n una amable frontera entre el ensayista y el fil\u00f3sofo. Probablemente aquella tarde oto\u00f1al inglesa en que el f\u00edsico Isaac Newton vio caer una manzana, el ensayista acaso se hubiera contentado con describir el hecho y dejar al buen Issac cargado de cavilaciones; tal se atrever\u00eda \u2014si no fuese un anacronismo\u2014 a anunciar a la \u201cRevista de Edimburgo\u201d que algo y de suma importancia iba a acontecer en el conocimiento del mundo f\u00edsico, mientras que el fil\u00f3sofo no hubiera abandonado a Newton hasta que no formulara en lengua clara y distinta las leyes de la atracci\u00f3n universal. Por este camino, dir\u00edamos, metaf\u00f3ricamente, que el ensayista escribe cuando ha ca\u00eddo a sus pies una manzana, y cuando con buen olfato de cazador y de poeta advierte que algo va a suceder o est\u00e1 sucediendo. El ensayista como Erasmo parece decir a la Iglesia romana: tengan cuidado que les puede salir Lutero, o como Carlyle a los liberales ingleses: no crean demasiado en la oferta y la demanda porque puede aparecer un vengador de la clase obrera. Quiz\u00e1 el ensayista no se atreva a convertir en leyes toda una serie de s\u00edntomas \u2014como puede hacerlo el fil\u00f3sofo\u2014, pero s\u00ed los perfilar\u00e1 o describir\u00e1. Y esta descripci\u00f3n, por otra parte, no es la del novelista, quien las resolver\u00eda en las relaciones entre Juan, Diego y Mar\u00eda (pues no hay novela sin mujeres, y hasta en los relatos que se consideren m\u00e1s mis\u00f3ginos hay siempre una mujer escondida), sino la inscribir\u00e1 en una experiencia que siendo muy personal aspira, tambi\u00e9n, a eso que se llama \u201crealismo\u201d.<\/p>\n<p>Por su propia naturaleza el Ensayo se desarrolla de preferencia en \u00e9pocas de crisis, cuando el hombre se siente m\u00e1s confundido y est\u00e1n crujiendo, amenazantes \u2014antes de que emerjan otros\u2014 los valores de una vieja cultura. Plat\u00f3n, Luciano, San Agust\u00edn, fueron sucesivos testigos de diferentes crisis del alma antigua, vieron nacer o morir dioses, extraer claridad y certeza de la un\u00e1nime turbulencia. De la misma manera el buen vecino bordel\u00e9s Michel de Montaigne que no aspira a ser un h\u00e9roe pero s\u00ed una persona iluminada, ben\u00e9vola y sensata, se adelanta a la Filosof\u00eda moderna y al futuro pensamiento iluminista, describiendo en s\u00ed mismo la suma confusi\u00f3n de la \u00e9poca. Est\u00e1 muy mal que los cat\u00f3licos maten a los hugonotes y los hugonotes a los cat\u00f3licos, pues ninguna religi\u00f3n debe ser exterminadora, es la muy sencilla verdad que deduce cuando al volver a casa, cargado de las tr\u00e1gicas noticias de la calle y sintiendo de nuevo las inc\u00f3modas punzadas de su mal de piedra, reflexiona junto a su escritorio y relee a T\u00e1cito \u2014quien vio carnicer\u00edas y violencias parecidas\u2014 para explicar a qu\u00e9 norma mejor del hombre puede aspirarse.<\/p>\n<p>Considerado as\u00ed el asunto, todos pudieran escribir ensayos porque todos han contemplado injusticias, pero aparte de que el campo del ensayo no es exclusivamente \u00e9tico y ni el m\u00e1s vigoroso sindicato de ensayistas aspirar\u00eda a cambiar de pronto las m\u00faltiples torpezas y atropellos de la especie humana, el problema se transforma en el espec\u00edfico de la Literatura que es como las cosas se dicen. Muchos j\u00f3venes se habr\u00edan perdido en las calles de Cartago, amado a las cortesanas, adorado a los falsos dioses y recibido despu\u00e9s \u2014como extraordinaria luz nocturna, como fuente de profunda interioridad\u2014 el mensaje de la nueva religi\u00f3n de Cristo, pero s\u00f3lo San Agust\u00edn pudo escribir las \u201cConfesiones\u201d. Y del mismo modo entre todas las cartas y testimonios que debieron cruzarse de Par\u00eds a Burdeos durante las guerras religiosas de fines del siglo XVI, se salvan sobre todo las palabras del autor de los \u201cEnsayos\u201d no s\u00f3lo porque ense\u00f1an tolerancia y justicia, sino porque est\u00e1n escritas en aquella lengua que el propio autor llama \u201csuculenta y nerviosa, cortada y concisa, no tanto delicada y peinada como vehemente y brusca\u201d; la lengua que se\u00f1ala la inconfundible personalidad de Montaigne como patrono de todos los ensayistas.<\/p>\n<p>La f\u00f3rmula del ensayo \u2014\u00a1qu\u00e9 sencillo parece esto al apuntarlo!\u2014 ser\u00eda la de toda la Literatura: tener algo que decir; decirlo de modo que agite la conciencia y despierte la emoci\u00f3n de los otros hombres, y en lengua tan personal y propia, que ella se bautice a s\u00ed misma. As\u00ed hablamos de la prosa plat\u00f3nica, volteriana, cervantina, unamunesca. Lo dem\u00e1s es el confite suplementario de la ret\u00f3rica de que ni aun los mayores escritores prescinden del todo como para hacer m\u00e1s social, f\u00e1cil y asimilable el efecto cat\u00e1rtico y explosivo de las grandes ideas y lo aut\u00e9ntico y explosivo de las grandes ideas y los aut\u00e9nticos libros. Tambi\u00e9n la Literatura como todo producto humano se pone una m\u00e1scara que en nuestra edad puede ser una m\u00e1scara de gases.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Caracas, 1954<\/p>\n<p><sup>1<\/sup>\u00a0En: Mariano Pic\u00f3n Salas. <em>Viejos y nuevos mundos<\/em>. Caracas: Biblioteca Ayacucho: 501-505. Selecci\u00f3n, pr\u00f3logo y cronolog\u00eda: Guillermo Sucre. Bibliograf\u00eda: Rafael \u00c1ngel Rivas Dugarte (Col. Cl\u00e1sica, vol. 101).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Universidad Santa Mar\u00eda en Caracas ha venido desenvolviendo unos concurridos coloquios semanales sobre las m\u00e1s varias formas de la Cultura, entre las cuales incluye los llamados g\u00e9neros literarios. De acuerdo con la destreza y dominio que se atribuye a determinado especialista en determinada rama de Humanismo, se le invita a hablar y discutir sobre su propio coto de caza, aunque acaso el ideal del buen cazador ser\u00eda que se le permitiese disparar tambi\u00e9n su escopeta en el campo del vecino. A m\u00ed, particularmente, me hubiera sido grato lanzar mi punter\u00eda en el campo de la Historia, ya que son los problemas del hombre como ser historiante, los que por el momento me preocupan m\u00e1s. 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