{"id":45617,"date":"2026-06-05T11:01:06","date_gmt":"2026-06-05T17:01:06","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=45617"},"modified":"2026-06-17T11:05:52","modified_gmt":"2026-06-17T17:05:52","slug":"ensayo-finalista-cartografia-de-cuerpos-en-transito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2026\/06\/ensayo-finalista-cartografia-de-cuerpos-en-transito\/","title":{"rendered":"ENSAYO FINALISTA: Cartograf\u00eda de cuerpos en tr\u00e1nsito"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-44345\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Medalla-de-ensayo-finalista-1-1.png\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"200\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Medalla-de-ensayo-finalista-1-1.png 1024w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Medalla-de-ensayo-finalista-1-1-300x300.png 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Medalla-de-ensayo-finalista-1-1-150x150.png 150w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Medalla-de-ensayo-finalista-1-1-768x768.png 768w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/p>\n<p><b>Nota del editor<\/b><span style=\"font-weight: 400;\">: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Continuamos con la publicaci\u00f3n de los finalistas de nuestro III Concurso de Ensayos Literarios LALT 2025. En este n\u00famero 38, y en edici\u00f3n biling\u00fce, ofrecemos el ensayo \u201cCartograf\u00eda de cuerpos en tr\u00e1nsito\u201d, del escritor, docente universitario e investigador venezolano Maikel Ram\u00edrez: \u201cSon legi\u00f3n quienes sentencian que la distop\u00eda es lo opuesto a la utop\u00eda. Esta cacareada relaci\u00f3n de antonimia, no obstante, incurre en la negligencia de eludir el hecho de que, mientras concebimos las utop\u00edas como proyectos imposibles de llevar a cabo, las distop\u00edas, en contrapartida, son vistas como mundos posibles, como estados de cosas que corren la desdicha de producirse en la realidad en un futuro cercano o a largo plazo\u201d.<\/span><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>I<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cierta vez, la imaginaci\u00f3n humana urdi\u00f3 el m\u00e1s elevado orden de la existencia.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>II<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hacia el a\u00f1o 1516, algunas d\u00e9cadas antes de que Shakespeare respirara entre nosotros, un relato del pu\u00f1o del ingl\u00e9s Thomas More inauguraba un conjunto de obras que relataban el prodigioso hallazgo de tierras paradis\u00edacas durante el azaroso viaje trasatl\u00e1ntico de aventureros connacionales. Para la fama ulterior de More, su obra <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Utop\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> acu\u00f1ar\u00eda un g\u00e9nero del Renacimiento que no se contentaba s\u00f3lo con so\u00f1ar un estado de cosas en contrapunto con el real, sino que vislumbraba tierras regidas por formas de vida y \u00f3rdenes sociales y pol\u00edticos ideales. Utop\u00edas como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La ciudad del sol<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1623), de Tommaso Campanella, y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La nueva Atl\u00e1ntida<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1627), de Francis Bacon, estaban pose\u00eddas por la misma enso\u00f1aci\u00f3n febril de un estado empujado a un estadio de perfecci\u00f3n, una tierra cuyos pobladores hab\u00edan dado con f\u00f3rmulas con las cuales pod\u00edan extirpar los conflictos sociales y dem\u00e1s aflicciones a las que estaba sujeta la especie humana. Digamos lo evidente: los utopistas acariciaban la idea de instaurar un reino de los cielos de configuraci\u00f3n terrenal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El de\u00edctico predilecto de las utop\u00edas, acordemos, no es ac\u00e1, sino all\u00e1. No se espera la llegada de la utop\u00eda, en raz\u00f3n de que su entorno habitual excede el horizonte de nuestro campo visual y el espacio que ocupamos. Dicho escrupulosamente, la utop\u00eda es de car\u00e1cter extraterritorial. Acontece en la lejan\u00eda ostensible del lugar que habitamos. El estatismo, por consiguiente, le resulta antag\u00f3nico, por lo que alcanzarla implica poner en marcha su b\u00fasqueda activa. De suyo, la utop\u00eda reclama para su matriz conceptual las ideas de viaje, traves\u00eda, periplo, tr\u00e1nsito, circulaci\u00f3n, peregrinaje, desplazamiento y cualquier otro concepto que nos permita entender a los cuerpos que abandonan su pa\u00eds de origen para asentar ra\u00edces en una tierra for\u00e1nea que les garantice la felicidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>III<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cBajo el impacto del Descubrimiento de Am\u00e9rica, el Renacimiento nos entrega su imaginario ut\u00f3pico\u201d, ha escrito el cr\u00edtico venezolano V\u00edctor Bravo en un notable ensayo volcado al examen de la utop\u00eda. Al igual que este estudioso, el cr\u00edtico M. H. Abrams ha manifestado la convicci\u00f3n de que el arribo de Col\u00f3n al Nuevo Mundo en 1492 aceit\u00f3 la imaginaci\u00f3n de los autores renacentistas con material y est\u00edmulos renovados. Ahora, quiz\u00e1 el ejemplo palmario de este influjo lo recibi\u00f3 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La nueva Atl\u00e1ntida<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, donde leemos que los navegantes europeos zarpan de Per\u00fa y terminan aloj\u00e1ndose en una tierra aleda\u00f1a. Como quiera que sea, la exploraci\u00f3n del vasto y ex\u00f3tico ecosistema americano, a lo que se suma, a no dudarlo, la otredad de los nativos del continente, encendieron en la mente de los utopistas el optimismo por una sociedad alterna perfecta, un recept\u00e1culo en el que verter las ideas y valores del humanismo floreciente en Europa, un campo harto f\u00e9rtil para la praxis de modos de gobierno y de vida que acaso no resultar\u00edan m\u00e1s que nuevos castillos de arena adicionados a la decadencia europea.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde tal \u00e1ngulo, apreciamos que el continente americano, el territorio de ultramar desde la apartada geograf\u00eda europea, anidaba el potencial para cristalizar el imaginario ut\u00f3pico. En una palabra, Am\u00e9rica devino el continente ut\u00f3pico por antonomasia. As\u00ed pues, cualquier inventiva por iniciar y consolidar la utop\u00eda deb\u00eda atender el tr\u00e1nsito del cuerpo desde la Europa nativa hasta alg\u00fan punto extraterritorial en la vastedad del suelo americano.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>IV<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Borges distingui\u00f3 las utop\u00edas renacentistas entre la frondosidad del ramaje geneal\u00f3gico de la ciencia ficci\u00f3n. A su entender, los relatos ut\u00f3picos ocupaban la c\u00faspide del \u00e1rbol del que se desprend\u00eda lo que \u00e9l denominaba ficci\u00f3n cient\u00edfica, en virtud de que cerraban sus ojos al sue\u00f1o placentero y reconfortante de sociedades ideales, en las que las posibilidades de la ciencia se materializaban en beneficio de la vida de sus ciudadanos. En continuidad con esta noci\u00f3n del g\u00e9nero, Borges apunt\u00f3 a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La nueva Atl\u00e1ntida<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> como el prototipo de ficci\u00f3n cient\u00edfica, por cuanto en esta isla imaginaria lo extraordinario es moneda corriente. Veamos: \u201cHay manzanas cuya sola fragancia es curativa; hay jardines bot\u00e1nicos y zool\u00f3gicos que re\u00fanen, mediante experimentos de cruza, todas las especies posibles\u201d. Por nuestra parte, podemos concederle al maestro argentino que cuanto se\u00f1ala corresponde con los rasgos distintivos de la ciencia ficci\u00f3n en su particularidad de correlato ficcional del paradigma positivista del siglo XIX, por lo que, ya sea para alentar o advertir, especula con los alcances de la ciencia y la tecnolog\u00eda y su impacto en el bienestar de la especie humana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para Isaac Asimov, la obra progenitora de la ciencia ficci\u00f3n moderna fue <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Frankenstein<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1818), de la escritora inglesa Mary Shelley, cuyos elementos y procesos compositivos transparentan la apropiaci\u00f3n del discurso cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico a fines de especular sobre la creaci\u00f3n de un ser artificial. Dejando a un lado el componente cient\u00edfico, conviene remarcar una pareja de aspectos que entroncan con atributos naturales de las utop\u00edas renacentistas: en primera instancia, el tr\u00e1nsito es un elemento clave en esta ficci\u00f3n, empezando por la vida itinerante de su propia autora, quien en 1816 abandon\u00f3 la asfixiante sociedad inglesa para recalar junto al poeta Percy Shelley en la id\u00edlica Villa Diodati, en Suiza, donde ser\u00edan acogidos por Lord Byron. Con todo y las distancias recorridas por los Shelley, sus viajes palidecen ante los desplazamientos inagotables y orientados hacia parajes remotos, efectuados por los personajes de su magna obra, quienes \u2014ya sea a caballo, en carruaje, a pie, como lo emprende el monstruo, o por cualquier otro medio de transporte a la mano\u2014 se mueven entre Suiza, Alemania, Inglaterra, Escocia, Irlanda y el Polo Norte.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pasemos al otro aspecto clave: durante la interpelaci\u00f3n a su padre creador en las alturas de los Alpes suizos, el monstruo le promete a V\u00edctor que, si le construye una compa\u00f1era en horrible semejanza a \u00e9l, no destruir\u00e1 ni a V\u00edctor ni a ning\u00fan otro ser humano y que, en cambio, se ir\u00e1 a vivir junto a su pareja a Am\u00e9rica del Sur. Ac\u00e1 nos topamos con un ser que se estima a s\u00ed mismo m\u00e1s despreciado que el Sat\u00e1n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El para\u00edso perdido<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Milton, pues ha sido ultrajado y magullado por todas las sociedades humanas con las que se ha cruzado, pero entrev\u00e9 en el suelo sudamericano el lugar para vivir en paz. El memorable monstruo de Shelley piensa surcar las aguas del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico para instalarse en una tierra que se le antoja prometida en la medida en que sopesa las taras que minan el viejo continente, tal y como tambi\u00e9n lo ha aprendido de los libros con los que se transform\u00f3 en un sujeto consciente.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>V<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No ha de resultar extra\u00f1o ni forzoso que fuesen los jud\u00edos, el primer pueblo en b\u00fasqueda de la Tierra Prometida en la tradici\u00f3n judeocristiana, el modelo de una de las tesis sobre la deshumanizaci\u00f3n m\u00e1s relevantes de la contemporaneidad. Nos ha explicado el fil\u00f3sofo italiano Giorgio Agamben que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">homo sacer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> sirve de categor\u00eda para designar a una persona matable, alguien cuyo exterminio se puede ejercer con absoluta impunidad, debido a que ha sido despojada de derechos humanos, parad\u00f3jicamente, dentro de un marco legal. Entendamos: no puede haber un crimen punible all\u00ed donde no existe un sujeto de derechos. La figura del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">homo sacer<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, hombre sagrado en t\u00e9rminos etimol\u00f3gicos, se origin\u00f3 en el antiguo derecho romano y representaba una persona que hab\u00eda sido expulsada del dominio humano, por lo que pod\u00eda ser asesinada sin que esto acarreara repercusiones de \u00edndole legal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A la luz provista por esta noci\u00f3n antigua, Agamben encuentra en el pueblo jud\u00edo un ejemplo protot\u00edpico de c\u00f3mo un Estado se vale de las leyes para someter a un grupo a la deshumanizaci\u00f3n y el exterminio, reduci\u00e9ndolos as\u00ed a una condici\u00f3n biol\u00f3gica a secas, o bien podemos llamarla carne en el sentido desarrollado por el fil\u00f3sofo espa\u00f1ol Santiago Alba Rico cuando, en su ensayo con t\u00edtulo evocativo de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Hamlet<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ser o no ser (un cuerpo)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, afirma que un cuerpo conjuga la carne y el lenguaje y trasciende lo f\u00edsico, en tanto que la carne es una manifestaci\u00f3n b\u00e1sica y material de la existencia, una condici\u00f3n meramente animal, equiparable al porcino o a la carne enlatada en la medida en que estos no est\u00e1n mediados por significados pol\u00edticos. Bajo estos lentes, asegura Agamben, podemos entender c\u00f3mo operan el poder y los Estados soberanos contempor\u00e1neos, donde la ley y la vida se tensan en estados de excepci\u00f3n perennes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Uno de los documentales paradigm\u00e1ticos del nazismo, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El eterno jud\u00edo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, sintetiza cuanto hemos discutido en este apartado: en un ama\u00f1ado paralelismo, la migraci\u00f3n de los jud\u00edos a Alemania se conceptualiza metaf\u00f3ricamente mediante im\u00e1genes del desembarco de millones de nauseabundas ratas polizones. A la postre, tal movimiento de los cuerpos significar\u00eda no el paso a la utop\u00eda, sino el descenso a la distop\u00eda.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>VI<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Son legi\u00f3n quienes sentencian que la distop\u00eda es lo opuesto a la utop\u00eda. Esta cacareada relaci\u00f3n de antonimia, no obstante, incurre en la negligencia de eludir el hecho de que, mientras concebimos las utop\u00edas como proyectos imposibles de llevar a cabo, las distop\u00edas, en contrapartida, son vistas como mundos posibles, como estados de cosas que corren la desdicha de producirse en la realidad en un futuro cercano o a largo plazo. No es aventurado, de hecho, preguntarnos sobre cu\u00e1l referente en lo real ha engendrado la distop\u00eda que encaramos. \u00bfEscribi\u00f3 George Orwell sobre un futuro acechante en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">1984<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> o apenas verti\u00f3 en clave especulativa el estalinismo en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica? \u00bfCre\u00f3 Ray Bradbury un futuro en el que los libros son prohibidos y los bomberos los destruyen en la hoguera o s\u00f3lo alter\u00f3 levemente la quema de libros en sociedades como la Alemania nazi y la cacer\u00eda de brujas del macartismo? Quiz\u00e1 nuestra percepci\u00f3n de las distop\u00edas se hace m\u00e1s di\u00e1fana en memes que circulan en redes sociales, donde exhortan a que hagamos que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">1984<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> sea ficci\u00f3n nuevamente o advierten que vivimos en un punto en el que esta obra se cruza con <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La naranja mec\u00e1nica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Un mundo feliz<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Fahrenheit 451<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los juegos del hambre<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Matrix<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El se\u00f1or de las moscas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Sentimos que el tiempo de la distop\u00eda es el pret\u00e9rito y que, cuando mucho, las ficciones previenen sobre sus repeticiones o alg\u00fan tipo de variaci\u00f3n posterior. La primera entrada del lema \u201cutop\u00eda\u201d en el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Diccionario de la lengua espa\u00f1ola<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> expone nuestra comprensi\u00f3n del concepto: \u201cPlan, proyecto, doctrina o sistema ideales que parecen de muy dif\u00edcil realizaci\u00f3n\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Naturalmente, el asunto del extranjero no le resulta indiferente a la ciencia ficci\u00f3n, sino que, antes bien, se ha convertido en un inter\u00e9s medular, dada la actual crisis migratoria a escala global. Para su l\u00ednea dist\u00f3pica, el extranjero puede comportar una figura problem\u00e1tica, por cuanto representa la alteridad perif\u00e9rica que amenaza a la sociedad central cerrada. Si hemos de enmarcarlo con una met\u00e1fora conceptual, el extranjero es el agente infeccioso proveniente del afuera ca\u00f3tico capaz de demoler el sistema inmune comunitario. Recurriendo a la refutaci\u00f3n a Michel Foucault por parte de Zygmunt Bauman, podemos decir que el modelo de control de las distop\u00edas sobre migraciones no es el pan\u00f3ptico, sino el ban\u00f3ptico. En otros t\u00e9rminos, las sociedades dist\u00f3picas despliegan dispositivos de alta tecnolog\u00eda para mantener al extranjero fuera de los l\u00edmites de la ciudad. Puede, por qu\u00e9 no, que se le abran las puertas, pero esto suele llevar el precio de transmutar el cuerpo en mera carne. A partir de esta animalizaci\u00f3n del visitante, el poder rector de la sociedad dist\u00f3pica dispone de \u00e9l como un recurso que puede explotar a su antojo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A lo largo de este ensayo ha quedado constancia de que su centro de inter\u00e9s es el continente sudamericano como un suelo para levantar el proyecto ut\u00f3pico. Hoy, sin embargo, somos testigos de una distop\u00eda de doble filo: por un lado, condiciones de precariedad y la proliferaci\u00f3n de dictaduras empujan a millones de personas a ir tras la utop\u00eda en otras regiones y continentes, donde son vejados y maltratados; por el otro, las migraciones en pos de la utop\u00eda se producen hacia destinos dentro de la propia Latinoam\u00e9rica, donde, escenificando las ideas del fil\u00f3sofo surcoreano Byung-Chul Han, el extranjero no encuentra hospitalidad, el signo inequ\u00edvoco de la pol\u00edtica de lo bello y una manifestaci\u00f3n de la raz\u00f3n universal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ejemplar sin parang\u00f3n de la pol\u00edtica de lo feo es la sombr\u00eda distop\u00eda <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cad\u00e1ver exquisito<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de la argentina Agustina Bazterrica. Las acciones ac\u00e1 ocurren tras una pandemia que acab\u00f3 con los animales, por lo que los humanos resienten la falta de prote\u00ednas para alimentarse adecuadamente. Esta situaci\u00f3n pretende ser subsanada por los gobiernos mediante leyes que permitan el consumo de carne humana de crianza. Visto todo lo que ata\u00f1e a la distop\u00eda, por tanto, no hay sorpresas en que la primera carne en el radar de Argentina sea la de sus vecinos bolivianos, ni que en otros pa\u00edses tambi\u00e9n sea la carne de extranjeros. Cuerpos humanos trashumantes reducidos a jugosa carne al asador.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>VII<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La esperanza conforta al narrador-protagonista en las p\u00e1ginas finales de la novela de Adolfo Bioy Casares <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La invenci\u00f3n de Morel<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, una de las obras pioneras de la ciencia ficci\u00f3n latinoamericana. Este personaje, un venezolano arquetipo de tantos que migran por persecuciones pol\u00edticas, sue\u00f1a con redenci\u00f3n desde su desarraigo en una isla lejana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y c\u00f3mo no hemos de anhelar so\u00f1ar de nuevo con lo m\u00e1s sublime de la existencia.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000080;\"><a style=\"color: #000080;\" href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/issue-38\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><b>\u00a1Compra libros de los autores y traductores incluidos en este n\u00famero en nuestra p\u00e1gina de Bookshop!<\/b><\/a><\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Ivan Santos, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota del editor: Continuamos con la publicaci\u00f3n de los finalistas de nuestro III Concurso de Ensayos Literarios LALT 2025. En este n\u00famero 38, y en edici\u00f3n biling\u00fce, ofrecemos el ensayo \u201cCartograf\u00eda de cuerpos en tr\u00e1nsito\u201d, del escritor, docente universitario e investigador venezolano Maikel Ram\u00edrez: \u201cSon legi\u00f3n quienes sentencian que la distop\u00eda es lo opuesto a [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":45773,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[2889],"tags":[5703],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[],"lal_author":[5678],"class_list":["post-45617","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayos","tag-numero-38","lal_author-maikel-ramirez"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45617","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=45617"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45617\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":46030,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45617\/revisions\/46030"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/45773"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=45617"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=45617"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=45617"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=45617"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=45617"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=45617"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=45617"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=45617"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}