{"id":45562,"date":"2026-06-02T11:02:36","date_gmt":"2026-06-02T17:02:36","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=45562"},"modified":"2026-06-17T08:58:11","modified_gmt":"2026-06-17T14:58:11","slug":"carlos-granes-o-el-fin-de-la-soledad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2026\/06\/carlos-granes-o-el-fin-de-la-soledad\/","title":{"rendered":"Carlos Gran\u00e9s, o el fin de la soledad"},"content":{"rendered":"<p><b>Carlos Gran\u00e9s. <\/b><b><i>El rugido de nuestro tiempo: Batallas culturales, trifulcas pol\u00edticas<\/i><\/b><b>. Taurus, Madrid, 2025, 204 p\u00e1ginas.<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hace algunas tardes conversaba yo con el antrop\u00f3logo Roger Bartra, uno de los pensadores m\u00e1s l\u00facidos del mundo hispanoamericano, sobre la contribuci\u00f3n capital que la obra de Carlos Gran\u00e9s est\u00e1 significando, sobre todo desde <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Delirio americano<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2022), para algunos de nosotros, quienes intentamos preservarnos, en soledad, de los wokismos de la izquierda y de la derecha, ajenos a los populismos, preservando, yo dir\u00eda (no s\u00e9 si Roger lo har\u00eda) un temperamento liberal escaso y atribulado. Bartra dijo que en Gran\u00e9s se notaba su formaci\u00f3n de antrop\u00f3logo. Lo suyo no es exactamente la cr\u00edtica literaria ni la pol\u00edtica, ni tampoco la filolog\u00eda; no es un literato extraviado placenteramente en la sociolog\u00eda, ni s\u00f3lo un historiador erudito. Es todo ello, sin duda, pero esencialmente, es un antrop\u00f3logo, dijo Bartra y tiene raz\u00f3n.\u00a0 Lo suyo, lo de Gran\u00e9s, es la ciencia del hombre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por ello, ajeno tambi\u00e9n a la etnolog\u00eda, Gran\u00e9s no se preocupa en lo que separa al europeo del latinoamericano, sino de lo que los une, a la manera ilustrada: lo humano. La principal contribuci\u00f3n de Gran\u00e9s no es, siendo decisivo, el atisbo genial, minuciosamente desarrollado, de que los modos de actuaci\u00f3n de la vanguardia se han trasladado, entrado el siglo XXI, de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El manifiesto surrealista<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> a la gran pol\u00edtica y a sus tir\u00e1nicas estrellas. Si el acto surrealista por naturaleza era, para los un tanto ingenuos surrealistas Andr\u00e9 Breton y Jacques Vach\u00e9, disparar indiscriminadamente contra la multitud, es ahora el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien desde su primera campa\u00f1a electoral hace ya una d\u00e9cada, declar\u00f3 que, de dispararle a un desconocido en la Quinta Avenida, no perder\u00eda un solo voto. El exhibicionismo de la vanguardia, que tan rico fue para desempolvar el canon, se traslad\u00f3 a los artistas de los a\u00f1os sesenta del siglo XX y junto a ellos, al rock y al pop, para convertirse en la forma casi universal de hacer pol\u00edtica en la presente, agobiante y en buena medida sorprendente, am\u00e9n de peligrosa centuria, rotos desde la Casa Blanca, los usos y costumbres cimentados tras 1945 y el fin de la Segunda Guerra Mundial.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La forma en que Gran\u00e9s ha desnudado la ontolog\u00eda populista ya merecer\u00eda, sino es que est\u00e1 en curso, la traducci\u00f3n de su obra a las principales lenguas, pero a\u00fan hay m\u00e1s. El bogotano, asentado en Madrid, empero, ha hecho otra cosa en verdad significativa. Es autor de una \u201cruptura epistemol\u00f3gica\u201d, como se dec\u00eda antes, hist\u00f3rica en el dominio latinoamericano (y hasta espa\u00f1ol). La \u201csoledad\u201d que aparec\u00eda en los t\u00edtulos de las obras de Bartolom\u00e9 Mitre (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Soledad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 1847), Octavio Paz (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El laberinto de la soledad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 1950) y Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cien a\u00f1os de soledad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 1967) ha desaparecido, en buena medida, gracias a Gran\u00e9s, tal cual lo hace expl\u00edcito en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El rugido de nuestro tiempo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aquella soledad atorment\u00f3 a los hispanoamericanos en dos momentos capitales de reflexi\u00f3n. Un momento es el derrumbe del Imperio Espa\u00f1ol en Am\u00e9rica en 1821 que nos urgi\u00f3, contra la orfandad indeseada, a inventarnos identidades nacionales tergiversadas y postizas. Hoy d\u00eda con mayor fuerza que nunca y convertidas en una doxa universitaria, condescendiente y racista, en las universidades estadounidenses y europeas, a t\u00edtulo del \u201cdecolonialismo\u201d, esas identidades son una verdadera \u201cintervenci\u00f3n\u201d que falsea por completo nuestra historia. Es una mutaci\u00f3n posmoderna del mito del Buen Salvaje, alimentando a lo que queda de la izquierda tras el hundimiento del marxismo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otro momento, de importancia para Espa\u00f1a, fue 1898, cuando con la p\u00e9rdida de las islas de Cuba y Filipinas frente a los Estados Unidos, la pen\u00ednsula \u2013con la excepci\u00f3n de los melanc\u00f3licos y avispados portugueses quienes d\u00e9cadas atr\u00e1s empezaron a procesar esa <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">saudade<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013 queda advertida de que el sue\u00f1o imperial al fin termin\u00f3: la intelectualidad del 98 descubre que el sol ya s\u00f3lo alumbra durante el d\u00eda a los espa\u00f1oles. La noche es de los otros. Miguel de Unamuno, llama a los espa\u00f1oles a \u201cafricanizarse\u201d, pues europeos ya no eran, si es que lo fueron bajo Carlos V y Felipe II. Esa nostalgia alimenta al wokismo de derechas, poco conocido bajo esa forma en Am\u00e9rica Latina, que retoma los t\u00f3picos m\u00e1s rancios de la hispanidad nacionalcat\u00f3lica (y franquista) e invita a Espa\u00f1a a reconquistar espiritualmente a la Am\u00e9rica extraviada en el ensue\u00f1o protestante y anglosaj\u00f3n de la democracia. S\u00ed, en 2026.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Gran\u00e9s invita a olvidar esa \u201cimitaci\u00f3n extral\u00f3gica\u201d que, tomada de Gabriel Tarde, a\u00fan atormentada al Paz de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El laberinto de la soledad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. S\u00ed, argumento yo, llegamos despu\u00e9s al liberalismo y a la democracia, pero en la misma esencia, aunque la cronolog\u00eda sea otra, que el Imperio Romano arrib\u00f3 tarde a las islas brit\u00e1nicas o el cristianismo retras\u00f3 su dominio en el norte de Europa y en Rusia. No recibimos al liberalismo \u2013en el sentido espa\u00f1ol original y fundacional de la palabra\u2013 desde Europa y s\u00f3lo a fines de la d\u00e9cada anterior a la Independencia prendi\u00f3 el republicanismo norteamericano. \u201cInventamos\u201d al liberalismo \u2013si es que en esa materia cabe la expresi\u00f3n\u2013 en las Cortes de C\u00e1diz de 1812 como muchas otras \u201cmodernidades\u201d provienen del tomismo pol\u00edtico espa\u00f1ol de los Siglos de Oro.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su examen, desde <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Delirio americano<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, coloca a la ec\u00famene americana (incluyo a Trump en primera fila) como exportadora de populismo a Europa. Desde Juan Domingo Per\u00f3n a Hugo Ch\u00e1vez todos los reg\u00edmenes populistas, de izquierda o de derecha, se reconocen en esa filiaci\u00f3n, sean el pol\u00edtico franc\u00e9s Jean-Luc M\u00e9lenchon o el visionario ruso Aleksandr Dugin. Ello no quiere decir que Per\u00f3n no sea un disc\u00edpulo de Benito Mussolini (al expresidente mexicano Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador, bien analizado por Gran\u00e9s, le emocionaba que el dictador fascista debiera su nombre propio al liberal oaxaque\u00f1o), ni que atr\u00e1s de Trump est\u00e9 (aunque \u00e9l no lo sepa) Silvio Berlusconi, sino que el planeta es redondo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Paz y Arturo Uslar Pietri pueden estar tranquilos: con su obra, Gran\u00e9s, nacido en 1975, ha fundamentado te\u00f3ricamente su impaciencia y Am\u00e9rica Latina ser\u00e1 acaso el Extremo Occidente, pero ser\u00e1 Occidente al fin. Su mestizaje es m\u00e1s reciente que el que dio origen a Francia al cruzarse francos, anglos, normandos y romanos; pero M\u00e9xico fue un Estado naci\u00f3n treinta a\u00f1os antes que Italia y Alemania, y M\u00e9xico, tambi\u00e9n, separ\u00f3 a la Iglesia y al Estado medio siglo antes que los franceses. Nuestro liberalismo es leg\u00edtimo, hist\u00f3rico y linajudo; tambi\u00e9n lo es \u2013como en Europa\u2013 la tradici\u00f3n conservadora, las miserias y las barbaries de todo orden, los golpes militares y aunque no el fascismo propiamente dicho, porque ni Hitler era paraguayo ni Mussolini, cubano, nuestra galer\u00eda de pensadores reaccionarios, desde Laureano Vallenilla Lanz y los Garc\u00eda Calder\u00f3n hasta Nicolas G\u00f3mez D\u00e1vila, es notable.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los libros de Gran\u00e9s terminan con esa soledad nuestra, impostada, filosofante y ahist\u00f3rica. Ya lo he dicho en otras ocasiones: Paz ten\u00eda raz\u00f3n, al terminar <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El laberinto de la soledad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, al decir que al fin los mexicanos \u00e9ramos contempor\u00e1neos de todos los hombres. Pongo mi agregado otra vez: siempre lo fuimos, pero lo ignor\u00e1bamos y despu\u00e9s de Gran\u00e9s esa ignorancia se volver\u00e1 anacr\u00f3nica y hasta vergonzosa. Lo mismo para la Espa\u00f1a que hasta 1981, con el Tejerazo, se sinti\u00f3 inmerecidamente europea.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero en el siglo XXI Am\u00e9rica Latina no s\u00f3lo exporta populismo a Francia o a Hungr\u00eda, sino desde la Semana de Arte Moderno de S\u00e3o Paulo, en 1922, el Brasil estuvo a la par de la vanguardia europea y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Delirio americano<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> lo documenta. No en balde, el M\u00e9xico de los a\u00f1os treinta atrajo, por malas y por buenas razones, a tantos intelectuales y pol\u00edticos europeos. Buscaban exotismo y se llevaron, como los ind\u00edgenas conquistados en el siglo XVI, espejos donde mirarse a s\u00ed mismos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El an\u00e1lisis de Gran\u00e9s tambi\u00e9n incide en la teor\u00eda literaria, que como lo sospech\u00f3 hace a\u00f1os Jos\u00e9 Guilherme Merquior, es una de las fuentes del antiliberalismo contempor\u00e1neo. De Friedrich Nietzsche a Michel Foucault \u2013sin menoscabo de la grandeza de cada uno de ellos y de la complejidad de su pensar\u2013 el relativismo (\u201cno hay una verdad, s\u00f3lo interpretaciones\u201d) pas\u00f3 de los seminarios universitarios a la pol\u00edtica callejera, al grado que lectores de Jacques Derrida o de Ernesto Laclau, decidieron \u201cdeconstruir\u201d los relatos y acomodarlos \u201cgramscianamente\u201d para ganar \u201chegemon\u00eda\u201d contando historias nacionales\u00a0 ajenas a la realidad hist\u00f3rica \u2013dada por abolida\u2013 y ofreciendo los famosos \u201cotros datos\u201d, interpretaciones nutricias para mayor\u00edas electorales deseosas de comer de la mano de los populismos. Castro (que no fue un populista) y Per\u00f3n, uno en la extrema izquierda y otro en la extrema derecha, comulgaron en el odio por \u201cla modernidad liberal de origen saj\u00f3n\u201d contra la que predica, tambi\u00e9n, Dugin, el ide\u00f3logo putiniano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El decolonialismo, arguye Gran\u00e9s, no desterr\u00f3 los viejos mitos exotistas sobre Am\u00e9rica Latina, sino los potenci\u00f3, separ\u00e1ndola de Espa\u00f1a y de todo Occidente, fuente de todo horror y hedor en la mala conciencia de los acad\u00e9micos estadounidenses y europeos, no s\u00e9 si ignorantes del racismo invertido que profesan y practican. Con ello provocan que la nueva derecha reaccionaria haga esa \u201ccontorsi\u00f3n contranatura\u201d, leemos en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El rugido de nuestro tiempo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, para asirse al trumpismo merced al viejo nacionalcatolicismo y el rid\u00edculo mito de la Hispanidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si el pol\u00edtico populista \u2013sea Gustavo Petro, L\u00f3pez Obrador, Donald Trump o Viktor Orb\u00e1n\u2013 es un actor que repite la irresponsabilidad en su d\u00eda libertaria de los artistas de vanguardia, el wokismo de izquierdas ha convertido al intelectual (y al funcionario cultural) en un padre predicador dedicado a la inquisici\u00f3n, a la cancelaci\u00f3n y a la censura (o a la autocensura) en nombre de la vulgata puritana que no duda \u2013otra vez\u2013 en deconstruir la historia occidental. La transforma, ah\u00edto de conjuros,\u00a0 en el pecado original, para beneficio de minor\u00edas, frecuentemente universitarias, concentradas en el culto al Yo m\u00e1s escandaloso del que se tenga memoria: cada persona decide ser lo que se la da la gana y exige de la sociedad y de su pr\u00f3jimo, el reconocimiento legal y jur\u00eddico de extravagancias, en el mejor de los casos personal\u00edsimas y en el peor de los casos, criminales y autolesivas. La sociedad democr\u00e1tica \u2013lo ha dicho nada menos que una psicoanalista lacaniana como Elisabeth Roudinesco\u2013 debe ocuparse de proteger a los victimados de s\u00ed mismos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Todo ello mientras la vieja izquierda, abandonada la lucha por los derechos sociales y pol\u00edticos de la mayor\u00eda, alimenta con sus votos a la extrema derecha, que la ha suplantado como representante de \u201clos condenados de la tierra\u201d, al grado que el anticolonialista Frantz Fanon, conocido por esa expresi\u00f3n, queda en un moderado, seg\u00fan Gran\u00e9s. Pa\u00edses europeos como Espa\u00f1a e Hungr\u00eda, remodelan, desde la izquierda y desde la derecha, su narrativa nacional para ajustarse al relato populista, interviniendo museos y haciendo de la fantas\u00eda identitaria su prioridad pol\u00edtica.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEn la pol\u00edtica y en las artes\u201d, dice Gran\u00e9s en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El rugido de nuestro tiempo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, \u201chan pasado cosas que no hubi\u00e9ramos cre\u00eddo posibles: mientras los presidentes se convert\u00edan en rockstars, trols y performers, los creadores asum\u00edan la misi\u00f3n de se\u00f1alar todos los males del mundo\u201d y \u201cla cultura, que sol\u00eda ser el campo de la experimentaci\u00f3n y del libertinaje esta ahora asediada por cuestionamientos morales\u201d. Mientras tanto, \u201cla pol\u00edtica, que sol\u00eda ser el campo de la responsabilidad y del compromiso moral, ahora tiene licencia para polarizar, dividir y sembrar el odio entre los ciudadanos\u201d. Es decir, actualmente, el pol\u00edtico es un payaso y el escritor, un sepulturero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero es curioso, dice Gran\u00e9s, gran conocedor de la historia americana, que todo sea vino viejo en odres viejos. La reinvenci\u00f3n incesante de la naci\u00f3n, a trav\u00e9s de nuevas constituciones ultraigualitarias o en\u00e9simas \u201ctransformaciones\u201d dizque hist\u00f3ricas proviene de un dicho del h\u00e9roe cubano Jos\u00e9 Mart\u00ed que invitaba al gobernante latinoamericano a ser \u201ccreador\u201d de un \u201cpueblo nuevo\u201d, necedad megaloman\u00edaca que remite a otro endiosado del populismo, Sim\u00f3n Bol\u00edvar, quien mucho antes y bien pronto, renunci\u00f3 a sus sue\u00f1os republicanos, apost\u00e1ndole a un Poder Moral dise\u00f1ado especialmente para las irredentas nuevas naciones, incapacitadas \u201corg\u00e1nicamente\u201d para ser democracias. Nada de nuevo tienen L\u00f3pez Obrador o Petro: encarnan el Eterno Retorno del aprendiz de brujo latinoamericano que parec\u00eda condenado, antes del siglo XXI, al libre dominio de la literatura.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Encuentro una hiriente paradoja en la obra de Gran\u00e9s. Por un lado, ha desmontado el mito de nuestra soledad. S\u00ed, vivimos en un laberinto, pero ya no es aquel de salida relativamente f\u00e1cil, por ser moderna, como la pens\u00f3 Paz en 1950. Nuestro laberinto no parece que durar\u00e1 los cien a\u00f1os que Garc\u00eda M\u00e1rquez le pronostic\u00f3 a Macondo antes de entrar a la pesadilla de la Historia. Mal que le pese al decolonialismo acad\u00e9mico, esa gringada, somos y seremos Occidente y contra lo que pensaba ese ignaro que fue Edward Said (a quien en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Orientalismo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se le olvidaron, nada menos, que los siete siglos musulmanes en Espa\u00f1a) nuestras fronteras con Oriente (as\u00ed como nuestra \u201cfrontera interior\u201d con la civilizaci\u00f3n mesoamericana) es m\u00f3vil, difusa y contrahecha, porque vivimos, justamente, en un planeta. La serpiente, por fortuna, se muerde la cola y la Nao de China cruzaba por la Nueva Espa\u00f1a rumbo al viejo mundo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al permitirnos abandonar nuestra soledad, parad\u00f3jicamente, Gran\u00e9s la intensifica. Todav\u00eda somos pocos, quienes como \u00e9l creemos en una normalidad democr\u00e1tica y liberal sin creadores carism\u00e1ticos y circenses inventando pueblos; ahora somos menos quienes aspiramos a regresar al arte y a la literatura como a la tierra de promisi\u00f3n donde cab\u00edan lo mismo San Juan de la Cruz y Balthus, m\u00e1s cercanos uno del otro de lo que juzga el comisario filisteo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la historia intelectual de Am\u00e9rica Latina (y de Espa\u00f1a, al menos, espero) hay un antes y un despu\u00e9s: la obra del antrop\u00f3logo Carlos Gran\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000080;\"><a style=\"color: #000080;\" href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/issue-38\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><b>\u00a1Compra libros de los autores y traductores incluidos en este n\u00famero en nuestra p\u00e1gina de Bookshop!<\/b><\/a><\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Gran\u00e9s. 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