{"id":45531,"date":"2026-06-12T11:02:07","date_gmt":"2026-06-12T17:02:07","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=45531"},"modified":"2026-06-16T14:20:07","modified_gmt":"2026-06-16T20:20:07","slug":"respirar-bajo-el-agua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2026\/06\/respirar-bajo-el-agua\/","title":{"rendered":"Respirar bajo el agua"},"content":{"rendered":"<p>Me gusta venir a la playa. Como est\u00e1 a varias horas de la ciudad siempre me quedo dormida en el camino. Mam\u00e1 dice que el movimiento del auto me arrulla; yo no s\u00e9 a qu\u00e9 se refiere con eso, pero apenas entramos a carretera siento el calor dentro del auto y lo acolchado del asiento, todo lo de afuera deja de interesarme, cierro los ojos y me oculto bien dentro de m\u00ed. Cuando los abro, las ventanas de los asientos del frente dejan pasar el aire h\u00famedo, que se respira en todo el auto. El pavimento de las banquetas a nuestro lado deslumbra la vista, de tan cubierto de sol que est\u00e1. Hay menos autos que en la ciudad, y van m\u00e1s lento, con m\u00e1s calma. S\u00e9 que estamos a punto de llegar porque nuestro coche casi no se mueve mientras espera en la fila su turno para entrar a un estacionamiento. Yo bajo tambi\u00e9n mi ventana y veo a toda la gente que se dirige a la playa, vestida con ropa muy ligera y colorida, y les digo a mis padres que vayamos ya, ellos me responden que debemos llegar primero al hotel; les digo que al menos me compren un helado, ellos dicen que no, como siempre. Por fin nos estacionamos. Pap\u00e1 baja del auto, vuelve muy r\u00e1pido con unas llaves en la mano y saca una maleta de la cajuela, mam\u00e1 saca otra y yo llevo mi mochila; con todas esas cosas subimos al cuarto y sentimos el aire del ventilador, me acuesto en la cama y como estoy muy acalorada les digo que deber\u00edamos quedarnos mejor a descansar; mam\u00e1 dice que no, que hay que bajar de una vez para aprovechar el d\u00eda. Pasamos a una tienda donde hace mucho fr\u00edo, es como un refrigerador, se siente bien; ah\u00ed compramos refrescos y papas fritas, cerveza para pap\u00e1, y buscamos en la playa llena de gente un lugar para estar a gusto. Pap\u00e1 renta una sombrilla y le cuesta mucho armarla, cuando lo consigue mam\u00e1 le dice que tambi\u00e9n deber\u00eda pedir sillas para recostarnos y no llenarnos de arena. Pap\u00e1 acepta de malas, dice que es muy caro y que las cervezas van a calentarse, toma una, se va y vuelve y al final ellos se acuestan cada uno en una silla mientras yo juego con la arena; no puedo entrar sola al mar porque soy muy chica. Aun as\u00ed, pap\u00e1 me lleva con \u00e9l al agua, cuando mam\u00e1 se queda dormida. La boca le huele amarga, y su cuerpo cubierto de pelos me pica; de todas formas lo abrazo para sostenerme. Me suelto de a poco, pero seguimos tomados de la mano. Hacemos algo parecido a nadar: nos dejamos mecer por el agua. Me siento segura y empiezo a mover los brazos, mis brazos son peque\u00f1os y el mar es enorme; entonces viene una ola muy grande. Pap\u00e1 me dice que no lo suelte, pero el que me suelta es \u00e9l; trago mucha agua con sal, cierro los ojos y de todas formas me arden, no veo nada hasta que todo se vuelve rojo y no puedo respirar, pero recupero el aire cuando unas manos me toman por la cintura. No es mi pap\u00e1, es otro hombre que me toma por las axilas con fuerza y me duele. Nadie llega por m\u00ed, y yo lloro y el hombre no me suelta; pasa una eternidad hasta que aparece mam\u00e1. Volvemos al hotel, ya es de noche, los dos se gritan y pap\u00e1 sale del cuarto azotando la puerta.<\/p>\n<p>Al otro d\u00eda parece que no ha pasado nada y hace mucho sol, salimos a la playa de nuevo y es mejor porque tengo una hermana, las dos hacemos castillos de arena, y no tengo que entrar a nadar. Ella es muy bonita y muy peque\u00f1a, y adem\u00e1s es valiente, se le nota desde beb\u00e9 pero se nota m\u00e1s cuando ya tiene algunos a\u00f1os: siempre est\u00e1 ansiosa por meterse a nadar. Yo la tomo fuerte de la mano para que me siga, mientras caminamos en la arena, moj\u00e1ndonos los pies; no la suelto, tengo que cuidarla, soy la mayor. Vamos recogiendo conchas y piedritas; a ella le gustan los cangrejos, a m\u00ed me dan asco, agarra uno por las patas y me lo avienta encima, lloro mientras ella se r\u00ede de m\u00ed y pienso que alguien m\u00e1s peque\u00f1o no puede tener menos miedo que yo, pero es as\u00ed, ella se suelta de mi mano y se mete al mar y yo grito y mam\u00e1 no me escucha ni pap\u00e1 tampoco y despu\u00e9s de un rato vuelve riendo, dice que s\u00f3lo quer\u00eda asustarme, que no deber\u00eda temerle al agua; despu\u00e9s se va a jugar con un ni\u00f1o a hacer castillos de arena; yo me quedo asustada, de pie, mir\u00e1ndola de lejos. Ella es siempre la que hace amigos en la playa, la que juega voleibol con otras ni\u00f1as, mientras yo prefiero quedarme con mam\u00e1, que est\u00e1 embarazada de nuevo. Mam\u00e1 y yo miramos el mar en silencio, sobre todo ella, que con el embarazo no habla mucho, casi nada. Pap\u00e1 s\u00ed habla pero s\u00f3lo conmigo, no entiendo muy bien qu\u00e9 pasa, no les pregunto porque ya me acostumbr\u00e9 a que se enojen todo el tiempo; a que pap\u00e1 me pida a m\u00ed que le pase la toalla que est\u00e1 cerca de mam\u00e1; a mirarla a ella triste y siempre a punto de llorar; a sentir este silencio; a callarme yo tambi\u00e9n y a que nos dediquemos s\u00f3lo a ver el mar, lo que despu\u00e9s de mucho tiempo se vuelve entretenido. Pap\u00e1 toma cerveza, mam\u00e1 un refresco de manzana y yo agua simple, porque estoy a dieta.<\/p>\n<p>Se va haciendo tarde pero no oscurece, las vacaciones son eternas y fugaces al mismo tiempo. Al principio todo parece demasiado inc\u00f3modo y caluroso, s\u00f3lo estamos esperando a que terminen; despu\u00e9s nos acostumbramos y ya no queremos volver a casa nunca. Aunque yo no hablo con nadie, aqu\u00ed puedo tirarme a leer a gusto, sin que me molesten diciendo que me ponga a hacer algo de provecho. Escucho m\u00fasica y miro el cielo nublado y me vuelvo para ver a mi hermana, que est\u00e1 junto a m\u00ed, oyendo su propia m\u00fasica. Hace fr\u00edo y por eso ella no se mete a nadar, yo uso el fr\u00edo de pretexto, el agua a\u00fan me da miedo. De pronto pap\u00e1 se levanta, me quito los aud\u00edfonos y lo escucho, al parecer llevaba rato habl\u00e1ndonos a mi hermana y a m\u00ed, como no le contest\u00e1bamos ahora nos grita; entonces mam\u00e1 interviene y le dice que se calle, que est\u00e1 harta de escucharlo gritar todo el tiempo. Parece entonces que todo su silencio estaba cubriendo muchas palabras que ella dice muy r\u00e1pido, una tras otra, y pap\u00e1 no se queda a escucharlas, se va y esta es la \u00faltima vez que lo veo, lo intuyo porque no puedo dejar de mirar la lata de cerveza a medio vaciar que dej\u00f3 en la arena, la colilla de cigarro a\u00fan h\u00fameda de su saliva, y s\u00e9 que siempre asociar\u00e9 esta imagen: el cigarro, la cerveza, la basura en la arena, una playa nublada y calurosa, con \u00e9l. Despu\u00e9s de ese d\u00eda mam\u00e1 se pone muy mal, por m\u00e1s que intenta sonre\u00edr la sonrisa le sale triste y le pregunto qu\u00e9 tiene y me dice que no quiere arruinarnos las vacaciones pero lo que tiene es un presentimiento. Yo miro su panza de embarazada y la beso y le digo: todo saldr\u00e1 bien. Mientras, mi hermana est\u00e1 corriendo en la playa para ejercitarse; eso dice, yo s\u00e9 que est\u00e1 tomando alcohol con alg\u00fan extra\u00f1o. Me da coraje que no est\u00e9 aqu\u00ed con nosotras, pero lo que me preocupa en realidad es el reporte m\u00e9dico que le\u00ed a escondidas. El embarazo es peligroso y ahora mam\u00e1 est\u00e1 sola, bueno, nos tiene a nosotras, pero no podemos hacer gran cosa; aunque s\u00e9 todo esto le digo a mam\u00e1 que todo saldr\u00e1 bien, me pego a su cara y le doy muchos besos y sus l\u00e1grimas saben tan saladas como el agua que trago cuando intento nadar. Ella sigue llorando mucho tiempo porque mi hermano no naci\u00f3, o s\u00ed naci\u00f3, pero estaba muerto, nunca nos lo supieron explicar muy bien y yo no quise preguntar, mi hermana tampoco pregunta y a veces parece que no le importa nada; estamos sentadas en la arena cuando se lo digo en un reclamo y ella responde que todo es mi culpa, pero al final las dos decidimos llevarnos bien por mam\u00e1, que se qued\u00f3 a descansar en la ciudad porque desde el embarazo est\u00e1 d\u00e9bil; aun as\u00ed mi hermana y yo seguimos viniendo: es un ritual. Estamos sorprendidas porque hemos ido descubriendo que en realidad podemos llevarnos bien; aunque no nos parecemos podemos hablar de todo. Un d\u00eda ella me da a probar un cigarro de marihuana. Atardece y el sol se sumerge en el mar y es una moneda roja, una mancha y los colores que lo rodean y c\u00f3mo hace mi hermana para saber tanto, es ella la que me ense\u00f1a todo y yo siento que no puedo ayudarla en nada, que no puedo hacer nada, ni siquiera nadar en el mar aunque vengo aqu\u00ed cada a\u00f1o; siento que no puedo hacer nada cuando ella me dice que quiere irse de casa, lo \u00fanico que se me ocurre es tomarle la mano, que est\u00e1 caliente de tanto asolearse, igual que mi cabeza, que conforme va aterrizando me deja triste y me hace pensar todo el tiempo en el hermano que no tuvimos y en que quisiera que no fueran as\u00ed las cosas porque el agua es tan linda y refleja el sol, con su naranja intenso, casi rojo, y hace tanto calor y la arena es tan blanca, entonces cambio de tema y le digo que deber\u00eda ense\u00f1arme a nadar. El mar sabe a las l\u00e1grimas de mam\u00e1. Trato de no pensar en eso y veo a mi hermana tan linda. Estamos en el agua y me apoyo en sus brazos, los uso de flotadores pero igual vuelvo a caer. El mar sabe a l\u00e1grimas y siento que no puedo, no podr\u00e9 nunca porque el agua me rechaza.<\/p>\n<p>El sol est\u00e1 de nuevo en lo alto y aprovecho para broncearme la espalda. Mi hermana quiere llevarme al agua; le digo que no, que estoy cansada. Adem\u00e1s el mar est\u00e1 bravo, incluso hay una banderilla roja a unos metros, clavada en la arena. Se la se\u00f1alo y ella me dice que s\u00f3lo ser\u00e1 un chapuz\u00f3n, que siempre exagero, y se va. Siento el sol sobre la piel y pienso que hubiera querido que mam\u00e1 viniera, pero ella cada vez tiene menos ganas de salir de la ciudad, al menos eso dice, y tambi\u00e9n que conf\u00eda en que sabemos cuidarnos. En eso pienso cuando se acerca un surfista y me pregunta mi nombre. Yo lo ignoro pero \u00e9l insiste y le digo otro nombre, no el m\u00edo. Me dice que cuando quiera puedo ir a tomar unas cervezas con \u00e9l y sus amigos, que instalaron una carpa m\u00e1s lejos, con una estructura de metal y una lona. Le digo que ir\u00e9 aunque es mentira, yo ni siquiera tomo; es mentira hasta que mi hermana se est\u00e1 ahogando y corro a pedirles que alguno de ellos me ayude a sacarla del agua. Veo a lo lejos su silueta flotando hacia unas rocas y mi est\u00f3mago se contrae, lloro o grito o estoy muy callada o todo a la vez; el muchacho que me invit\u00f3 la cerveza lleva a mi hermana acostada sobre la tabla de surf, se turnan \u00e9l y otro chico para empujarla. Yo pienso que todo est\u00e1 mal, que deb\u00ed cuidarla mejor, mientras un param\u00e9dico le da primeros auxilios; con los ojos cerrados, inm\u00f3vil, se ve tan delicada. A nuestro alrededor hay mucha gente y todos tienen la misma expresi\u00f3n en el rostro: una muchacha tan hermosa no deber\u00eda morir. M\u00e1s tarde le digo que todo es mi culpa, ella me contesta que deje de mortificarme, que de todas formas fue ella quien no me hizo caso. En el fondo piensa que la dej\u00e9 sola, a su suerte, que toda la vida la he dejado sola; creo que eso piensa porque desde aquel d\u00eda habla menos, se encierra en s\u00ed misma y se queda sentada mirando el mar. No vuelve a la playa, al menos no que yo sepa, al menos no conmigo.<\/p>\n<p>La arena me pica en todo el cuerpo y no s\u00e9 si esta vez el lugar est\u00e1 m\u00e1s h\u00famedo que de costumbre, o si con el paso del tiempo y los nervios cada vez es m\u00e1s dif\u00edcil venir aqu\u00ed, llenarse de arena el cabello, las orejas, el ombligo, el interior de las u\u00f1as. La toalla debajo de m\u00ed no sirve para nada, cada vez tengo m\u00e1s arena en el cuerpo y le pido a mi marido que subamos al hotel, \u00e9l dice que antes hay que entrar a nadar y le digo que no con la cabeza, muy despacio; el mar est\u00e1 tranquilo, mira, parece una alberca, \u00e9l me estira la mano para que lo sujete y me levante. No, le digo esta vez con voz muy firme, y \u00e9se es el primer no de muchos. Nuestra luna de miel se arruina por mi miedo al agua, \u00e9l piensa que es absurdo que le haya pedido que vini\u00e9ramos a la playa y que despu\u00e9s no quiera nadar; adem\u00e1s a \u00e9l le encanta, y yo no s\u00e9 por qu\u00e9 no hablamos de esto antes, parece que no sabemos nada el uno del otro. Se enoja, se va al bar, vuelve, y conforme pasa el tiempo me siento inc\u00f3moda, comienzo a fastidiarme del lugar, detesto la arena en el cuerpo, lo detesto a \u00e9l, y \u00e9l deja de intentar entender lo que me pasa y se va a nadar solo, despu\u00e9s se va al bar de nuevo y pienso que no debimos venir aqu\u00ed, pero extra\u00f1aba tanto este lugar, y seguimos viniendo y nuestras vacaciones siempre son la peor parte de todo, y al mismo tiempo son inevitables, igual que fue inevitable que mi hijo, el nieto de mi madre, no naciera, y que desde entonces yo hable menos, casi sin decir nada, como ella.<\/p>\n<p>Camino a lo largo de la playa con mi marido de la mano, nos mojamos los pies, intentamos que funcione de nuevo. El d\u00eda est\u00e1 un poco nublado pero el agua se siente tibia. \u00c9l me sonr\u00ede y se acerca m\u00e1s al agua, me jala de la mano con delicadeza, me invita a entrar con \u00e9l, yo lo suelto y le digo no, por \u00faltima vez. Camino de prisa por la playa, llevo tanto aqu\u00ed que me he olvidado de la arena, pienso que me he vuelto de arena mientras avanzo con pasos hondos que son los de dos personas en una: mi hijo que no naci\u00f3 y yo. Miro hacia atr\u00e1s: mi exmarido hace mucho que dej\u00f3 de intentar alcanzarme. Sigo caminando, ya es de noche y pienso que nunca he comprendido este ritual, tampoco entiendo por qu\u00e9 vine sola, con todo y la reuni\u00f3n del lunes en el trabajo y los pendientes que tengo que cumplir; me saco eso de la cabeza porque no importa, lo principal soy yo caminando con estos pasos que se quedan marcados en la arena h\u00fameda como si mi peso fuera mayor de lo que es realmente: es el peso de toda mi vida y todo lo que pienso y recuerdo. Lo que importa soy yo en este lugar, volviendo siempre.<\/p>\n<p>Es de madrugada. Hace fr\u00edo. El mar est\u00e1 calmado. No hay olas a\u00fan, la marea empieza m\u00e1s tarde. No hace calor siquiera. No tengo arena en el cuerpo porque acabo de salir del hotel. Dejo mi vestido y el bolso en un sitio visible de la playa desierta. Me aproximo al mar. Estoy temblando, no s\u00e9 si es fr\u00edo o miedo. No s\u00e9 si yo entro o algo me empuja. Tengo el agua hasta los tobillos. Ahora las piernas. La cintura siempre es m\u00e1s dif\u00edcil. Sigo entrando, cubro mis senos con el agua helada. Ahora me llega hasta el cuello. Cuando sumerjo la cabeza trato de no pensar en mam\u00e1, y por eso mismo su imagen regresa, insistente. Mi cabello pesa, se revuelve y a ratos me cubre la vista. Respiro el aire h\u00famedo y siento el agua moverse sobre mi piel. Comienza la marea. Tomo aire e intento flotar. Me tropiezo y trago agua, me hace toser. L\u00e1grimas. Tomo aire e intento flotar. Estoy llorando. Tomo aire. Me acuesto sobre el agua. Miro hacia arriba. El mar, por debajo, me acaricia. Arriba, el cielo se va aclarando. Vuelve poco a poco el calor. Amanece.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\">Cuento de <a href=\"https:\/\/sextopiso.mx\/esp\/item\/759\/respirar-bajo-el-agua\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Respirar bajo el agua<\/em><\/a>, Sexto Piso, Ciudad de M\u00e9xico, 2025.<\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000080;\"><a style=\"color: #000080;\" href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/issue-38\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>\u00a1Compra libros de los autores y traductores incluidos en este n\u00famero en nuestra p\u00e1gina de Bookshop!<\/strong><\/a><\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>Foto: Ricardo Gomez Angel, Unsplash.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me gusta venir a la playa. Como est\u00e1 a varias horas de la ciudad siempre me quedo dormida en el camino. 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