{"id":4552,"date":"2021-05-12T00:23:25","date_gmt":"2021-05-12T06:23:25","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2021\/05\/myth-and-boom-dominique-lear\/"},"modified":"2024-11-03T19:30:31","modified_gmt":"2024-11-04T01:30:31","slug":"myth-and-boom-dominique-lear","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2021\/05\/myth-and-boom-dominique-lear\/","title":{"rendered":"&#8220;Mito y boom&#8221; de Dominique Lear"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\"><\/div>\n<div class=\"caption\" dir=\"ltr\"><\/div>\n<p>La historia del <i>boom <\/i>latinoamericano no tard\u00f3 en convertirse en un mito, pero todo relato mitol\u00f3gico corre el peligro de volverse anticuado, anquilosarse o, a\u00fan peor: volverse irrelevante.<\/p>\n<p>El <i>boom <\/i>acab\u00f3 de un pu\u00f1etazo. Corr\u00eda el a\u00f1o 1976 y Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, por entonces una figura literaria establecida en Latinoam\u00e9rica, acababa de publicar <i>El oto\u00f1o del patriarca, <\/i>su primer libro tras <i>Cien a\u00f1os de soledad<\/i>. Deambulaba por el vest\u00edbulo del Palacio de Bellas Artes, en Ciudad de M\u00e9xico, donde asist\u00eda al estreno de <i>La odisea de los Andes<\/i>, pel\u00edcula escrita por su amigo cercano y tambi\u00e9n autor del <i>boom, <\/i>Mario Vargas Llosa. Aunque los pormenores de tan extraordinario momento se han olvidado con el tiempo, me imagino a Garc\u00eda M\u00e1rquez: tan jocoso como siempre, saludando a sus colegas literatos, uno tras otro, mientras avanza sobre el piso de m\u00e1rmol, seguramente atiborrado de espectadores entusiastas que comentan el estreno. A la distancia, atisba a Vargas Llosa, el hombre del momento, a quien no ha visto hace tiempo.<\/p>\n<p>Garc\u00eda M\u00e1rquez, con su rostro bigotudo y afable, se acerca al desgarbado Vargas Llosa con los brazos abiertos. Espera ofrecerle un merecido abrazo, a modo de celebraci\u00f3n. Cuando Vargas Llosa ve a Garc\u00eda M\u00e1rquez aproximarse, aprieta la mand\u00edbula; se estrecha su mirada reptiliana, y, en un instante, asesta primero con el pu\u00f1o, luego avanza el brazo, y le sigue el hombro.<\/p>\n<p>El pu\u00f1etazo le da de lleno en el ojo izquierdo y Garc\u00eda M\u00e1rquez cae de un tumbo al piso. Auxiliado por su mujer, el hombre ca\u00eddo consigue levantarse y es escoltado hasta un escarabajo Volkswagen verde brillante \u2014el caracter\u00edstico taxi del Distrito Federal.\u00a0 Los dos escritores, que alguna vez vivieron a pocas cuadras de distancia; que compartieron agente literario, viajaron juntos, e intercambiaron ideas sobre la escritura y su oficio en incontables cenas y eventos de la elite intelectual latinoamericana, nunca volvieron a hablarse.<\/p>\n<p>El <i>boom <\/i>latinoamericano se extendi\u00f3 desde 1960 hasta 1980 y se caracteriz\u00f3 por la entrada \u201cexplosiva\u201d de numerosos autores latinoamericanos a la escena literaria internacional. El <i>boom<\/i> signific\u00f3 la s\u00fabita popularidad de un nuevo lenguaje literario y de nuevos relatos, marcadamente regionales, que ahora circulaban por el mercado global en tiradas gigantescas, sin precedentes. No debemos olvidar, sin embargo, que el <i>boom <\/i>tambi\u00e9n representa historias que trascienden la obra literaria: las historias de sus creadores. Relatos que se transformar\u00edan, con abrumadora rapidez, en mito.<\/p>\n<p>En lugar de permitir que otros contasen la historia de su movimiento literario, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Donoso, y Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, entre muchos otros compa\u00f1eros, se pusieron manos a la obra. Redactaron manifiestos, memorias tempranas (si es que no prematuras), discursos, y entrevistas sobre c\u00f3mo era pertenecer a aquel \u00edntimo c\u00edrculo, el escribir novelas que acabar\u00edan por definir a toda una regi\u00f3n. Tampoco se limitaron a narrar datos duros: sus testimonios estaban plagados de arquetipos \u00e1ureos que cautivaban la imaginaci\u00f3n de sus j\u00f3venes lectores, tanto en Latinoam\u00e9rica como en el resto del mundo. Estirando los l\u00edmites del realismo m\u00e1gico y estilo neobarroco que definir\u00eda su ficci\u00f3n y sus vidas, escribieron sobre agentes con licencias para matar, sobre manuscritos cuyas segundas partes nunca alcanzaron su destino, sobre magos escribiendo dentro de un armario, de madres can\u00edbales, sobre esas mismas madres cubiertas de l\u00e1grimas. Los escritores del <i>boom<\/i> hicieron de s\u00ed mismos, y de sus realidades, mitos magn\u00edficos y fant\u00e1sticos.<\/p>\n<p>El pu\u00f1etazo que acab\u00f3 con el <i>boom<\/i> forma parte de la tradici\u00f3n fundadora de mitos que ha definido al <i>boom <\/i>desde sus comienzos. A pesar de que se trata de un evento real, casi cincuenta a\u00f1os m\u00e1s tarde, su narraci\u00f3n lo ha transformado en leyenda. Mi propio relato es tan solo un ejemplo. No me limito a contar meros hechos, ni me refreno de exaltar los arquetipos de cada autor. Al escribir, cada uno de mis nervios ansiaba retratar ese pu\u00f1etazo en proporciones b\u00edblicas.<\/p>\n<p>Joseph Campbell identifica m\u00faltiples prop\u00f3sitos para los mitos en la sociedad humana \u2014\u00e9ticos, m\u00edsticos y pedag\u00f3gicos. Tradicionalmente se les ha valorado, sobre todo, por su habilidad de entregar respuestas a preguntas dif\u00edciles de responder. En la literatura, como en otras formas de creaci\u00f3n cultural, el mito se utiliza con frecuencia para explicar la \u201cgenialidad\u201d. \u00bfC\u00f3mo se cre\u00f3 esta obra tan incre\u00edble? \u00bfQui\u00e9n produjo este artefacto literario? \u00bfC\u00f3mo desarrollaron el talento necesario para ello?<\/p>\n<p>En la mitolog\u00eda del <i>boom<\/i>, por ejemplo, <i>Cien a\u00f1os de soledad<\/i> se le ocurri\u00f3 a Garc\u00eda M\u00e1rquez mientras conduc\u00eda desde Ciudad de M\u00e9xico hacia Acapulco. No era la carretera, la que se desplegaba frente suyo, sino la novela que hab\u00eda estado intentando escribir durante los \u00faltimos diez a\u00f1os. Como todo buen artista, Garc\u00eda M\u00e1rquez se detuvo de inmediato, dio media vuelta, y regres\u00f3 a casa, en donde escribi\u00f3, sin interrupciones, por un a\u00f1o y medio, mientras su mujer se ve\u00eda obligada a vender sus pertenencias para alimentar a la familia. En la mitolog\u00eda del <i>boom<\/i>, Garc\u00eda M\u00e1rquez no era un escritor, sino un mago solitario, encerrado en un armario, fumando un cigarrillo tras otro mientras fabricaba meticulosamente el mundo de Macondo.<\/p>\n<p>El p\u00fablico, sus lectores, y, sobre todo, la prensa, devoraban con gusto las historias que los escritores del <i>boom <\/i>relataban sobre su vida privada, y cimentaron de este modo poderosos mitos en torno a sus figuras, mitos que siguen en circulaci\u00f3n, casi sesenta a\u00f1os despu\u00e9s. Mediante estos mitos, la historia de unos cuantos pelagatos escribiendo cuentos se transform\u00f3 en la \u00e9pica misi\u00f3n de unos muchachitos perdidos por crear un nuevo lenguaje, para luego conseguir atraer la mirada global hacia una regi\u00f3n olvidada, y, transform\u00e1ndose, de paso, en celebridades literarias e intelectuales.<\/p>\n<p>Pero mientras las dimensiones espirituales, pedag\u00f3gicas y \u00e9ticas de este mito contin\u00faan siendo importantes, no podemos olvidarnos de las consecuencias pol\u00edticas de la construcci\u00f3n de un mito en la historia de la literatura. La mitolog\u00eda resulta muy da\u00f1ina para la historia de la literatura (y para la historia en general). Aunque los mitos nos entregan respuestas atractivas para preguntas abstractas y sin respuesta, aunque incluso act\u00faan como una extensi\u00f3n del acto literario en s\u00ed mismo, esos mitos acaban por da\u00f1arla mediante un constante proceso de despolitizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En su cl\u00e1sico an\u00e1lisis acerca de la mitolog\u00eda contempor\u00e1nea, Roland Barthes describe el mito como una fosilizaci\u00f3n, una herramienta atrofiante que hace que lo contingente parezca eterno. T\u00edpicamente utilizado por la burgues\u00eda para aferrarse al poder, el mito paraliza: hace que la historia parezca \u201cnatural\u201d, como si estuviese destinada a suceder de esa manera. Los mitos aplanan la historia, disfrazando lo sucedido con osados relatos de lo que nos gustar\u00eda que hubiese pasado. M\u00e1s peligroso todav\u00eda resulta el hecho de que solo nos entregan respuestas a medias, que se caracterizan por su ambig\u00fcedad, saciando nuestro apetito por entender el pasado con mayor profundidad, pero sin entregar verdaderas respuestas. Cuando se describe a Garc\u00eda M\u00e1rquez como Melquiades, escondido en un armario mientras inventa la tierra de Macondo, las t\u00e9cnicas de la escritura pierden su atractivo, la labor literaria se anula, oculta, literalmente, tras una puerta. Ocultar la labor creativa es hacer que el hombre, como dir\u00eda Barthes, sea incapaz de recrearse a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>En <i>Ascenso a la gloria, <\/i>\u00c1lvaro Santana-Acu\u00f1a desentra\u00f1a c\u00f3mo <i>Cien a\u00f1os de soledad <\/i>se convirti\u00f3 en un cl\u00e1sico, y lo consigue desmintiendo el arquetipo del autor como \u201cgenio solitario\u201d. Santana-Acu\u00f1a redefine al genio, osadamente, como una \u201cpersona hipersociable\u201d y postula que <i>Cien a\u00f1os de soledad<\/i> fue el producto de una \u201cred creativa\u201d. En lugar de un mago, Santana-Acu\u00f1a nos presenta a nuestro jovial escritor colombiano como un hombre profundamente inseguro, que se inspiraba en las palabras de aliento de varias docenas de amigos y colaboradores a la hora de escribir. En absoluto un prisionero de su oficio, durante el a\u00f1o y medio que dedic\u00f3 a escribir la novela, Garc\u00eda M\u00e1rquez pas\u00f3 horas al tel\u00e9fono con sus amigos, o acudiendo a cenas, donde le\u00eda cap\u00edtulos en voz alta y atend\u00eda a las reacciones y sugerencias de su p\u00fablico. Les encargar\u00eda a otras personas algunos peque\u00f1os proyectos de investigaci\u00f3n, como el estudio del peque\u00f1o gale\u00f3n espa\u00f1ol encontrado en las costas de Cartagena, por ejemplo, para poder incorporar los hallazgos a la novela. <i>Cien a\u00f1os de soledad, <\/i>entendido como un producto de una \u201cred creativa\u201d<i> <\/i>se transforma, en otras palabras, en un acto mucho m\u00e1s pol\u00edtico: el de la creaci\u00f3n colectiva.<\/p>\n<p>El libro de Santana-Acu\u00f1a forma parte de un linaje reciente de publicaciones que buscan derrumbar los mitos que han definido al <i>boom<\/i> latinoamericano. Por muchos a\u00f1os, la historia oficial gir\u00f3 en torno al relato de un mismo grupo de personas, quienes aseguraban ser la principal fuente hist\u00f3rica del <i>boom<\/i>. Un pu\u00f1ado de historiadores, mientras tanto, luchaba tras bambalinas en contra de los mitos y arquetipos que plagaban dichos an\u00e1lisis, aspirando a retratar historias basadas en hechos concretos. La reivindicaci\u00f3n de dichos archivos ha sido lenta, pero segura, al igual que los esfuerzos por rescatar la dimensi\u00f3n pol\u00edtica de la historia del <i>boom.<\/i><\/p>\n<p>En el apogeo de su fama internacional, el <i>boom <\/i>latinoamericano fue una revoluci\u00f3n cultural multifac\u00e9tica. En primer lugar, signific\u00f3 la formaci\u00f3n de una nueva conciencia regional: en coloquios, conferencias y eventos sociales en Par\u00eds, Ciudad de M\u00e9xico y Barcelona, escritores chilenos, colombianos, mexicanos y argentinos dejaban sus diferencias de lado para abrazar una identidad com\u00fan, la latinoamericana. Al mismo tiempo, Latinoam\u00e9rica formaba una importante conexi\u00f3n con su antiguo colonizador, Espa\u00f1a, que buscaba apoyar, pero tambi\u00e9n controlar, este importante momento cultural. El movimiento de personas, ideas y bienes a trav\u00e9s del Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico prosper\u00f3 mientras ambos lados ve\u00edan, en el otro, una oportunidad. Finalmente, hubo una revoluci\u00f3n literaria, en donde el movimiento recibi\u00f3 reconocimiento cr\u00edtico y comercial. El <i>boom<\/i> trajo consigo libros m\u00e1s extensos y los escritores del Sur Global se esforzar\u00edan en romper con las tradiciones costumbristas del pasado; un cambio que ser\u00eda recibido con los brazos abiertos, no solo por las fuerzas del mercado, sino tambi\u00e9n por las instituciones literarias. Entre 1967 y 1971, dos autores latinoamericanos, Miguel \u00c1ngel Asturias y Pablo Neruda, recibieron el Premio Nobel de literatura, seguidos por Garc\u00eda M\u00e1rquez en 1982.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n literaria, sin embargo, coincidir\u00eda con una revoluci\u00f3n pol\u00edtica a nivel global. Mientras el <i>boom <\/i>cruzaba oc\u00e9anos, la Guerra Fr\u00eda segu\u00eda su curso, forzando a los pa\u00edses latinoamericanos, junto con sus escritores, a tomar partido. En los primeros a\u00f1os de la revoluci\u00f3n, los autores del <i>boom<\/i> apoyaron, e incluso entablaron amistad, con los dirigentes de la revoluci\u00f3n cubana, con sus ideas formando parte de la conversaci\u00f3n en fiestas y reuniones sociales en ambos lados del Atl\u00e1ntico. Es m\u00e1s, los escritores del <i>boom<\/i> estaban, en su mayor\u00eda, profundamente comprometidos con el socialismo, la gran batalla de sus d\u00edas. La verdad es que, fuera de ciertas pr\u00e1cticas de escritura, el <i>boom<\/i> no pod\u00eda ser menos apol\u00edtico.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo de opini\u00f3n, el escritor Viet Than Nguyen nos invita a atesorar las ense\u00f1anzas que trajo consigo el a\u00f1o 2020, para asegurar que nuestra literatura se vuelva genuinamente pol\u00edtica, incluso revolucionaria. Pero para hacer de la literatura un acto pol\u00edtico, los esfuerzos por rescribir y desplazar a la mitolog\u00eda del <i>boom, <\/i>han sido insuficientes. Para rescatar a la literatura del abismo mitol\u00f3gico, necesitamos politizarla otra vez. Una y otra, y otra vez. Nos preocupamos por la despolitizaci\u00f3n del arte, pero \u00bfcu\u00e1ndo hemos creado arte <i>genuinamente <\/i>revolucionario? \u00bfC\u00f3mo podemos asegurar que nuestra cultura luche infatigablemente contra los mitos que intentar\u00e1n hacerse con ella?<\/p>\n<p>La caracter\u00edstica esencial, y quiz\u00e1s la m\u00e1s peligrosa, de todo mito es su naturaleza paras\u00edtica. Como un par\u00e1sito, el mito se adapta a su hu\u00e9sped para propagar su existencia. Ciertas condiciones del hu\u00e9sped har\u00e1n m\u00e1s o menos probable la supervivencia del par\u00e1sito. En el caso del mito, como herramienta de la burgues\u00eda, cualquier espectro del car\u00e1cter burgu\u00e9s alimentar\u00e1 al mito gustoso, permiti\u00e9ndole propagarse. El <i>boom <\/i>latinoamericano, un movimiento literario revolucionario en sus inicios, pronto se encontr\u00f3 atascado en el mito, porque nunca fue realmente revolucionario. A pesar de que el <i>boom<\/i> abri\u00f3 las puertas del canon global a voces latinoamericanas, estas fueron, en su mayor\u00eda, voces masculinas y privilegiadas. Estos hombres, por lo dem\u00e1s, no tardar\u00edan en dejar atr\u00e1s las ambiciones pol\u00edticas de su juventud, llegando, incluso, a rechazar la Revoluci\u00f3n Cubana tras el encarcelamiento de Heberto Padilla. Se centrar\u00edan, desde entonces, en su escritura, las entregas de premios y las conferencias.<\/p>\n<p>Nunca obtendremos una literatura genuinamente pol\u00edtica mientras est\u00e9 en manos de quienes controlan nuestros relatos. Es un c\u00edrculo vicioso: el mito mantiene el poder, el poder mantiene al mito. Una forma de derribarlo ser\u00eda, quiz\u00e1s, derrocar a los poderosos. Algo dif\u00edcil de conseguir, en el campo literario, pero no imposible. Podemos comenzar escuchando las voces provenientes de las periferias del poder, a nivel global. Esto significa escuchar no solo a la \u00e9lite del Sur Global, sino aprender a ir m\u00e1s all\u00e1 de las historias que queremos escuchar \u2014aquellas que nos resultan familiares\u2014 para buscar, en cambio, a escritores que nos desaf\u00eden con una literatura verdaderamente global y anti hegem\u00f3nica.<\/p>\n<p>Puede haber otros elementos que compongan una literatura genuinamente pol\u00edtica \u2014nuevos g\u00e9neros, la expansi\u00f3n del concepto de autor\u00eda\u2014 pero necesitamos comenzar por generar la apertura necesaria para la creaci\u00f3n literaria, espec\u00edficamente aquella alejada de los Estados Unidos. Estados Unidos ha controlado, por demasiado tiempo ya, la industria de la producci\u00f3n literaria. La traducci\u00f3n, m\u00e1s que una labor para aficionados o de inestables editoriales independientes, deber\u00eda considerarse parte central de todo proyecto literario.<\/p>\n<p>No fue un pu\u00f1etazo, lo que acab\u00f3 con el <i>boom: <\/i>fue la falta de voces nuevas, la incapacidad de comprometerse pol\u00edticamente y, sobre todo, el conformismo, quienes extinguieron la fama literaria de Am\u00e9rica Latina. El d\u00eda que hagamos de nuestra literatura una verdaderamente internacional y, por lo tanto, genuinamente revolucionaria, ser\u00e1 el d\u00eda en que ri\u00f1as infantiles y egoc\u00e9ntricas en el estreno de una pel\u00edcula no ser\u00e1n m\u00e1s que episodios exc\u00e9ntricos en un cap\u00edtulo de alguna biograf\u00eda literaria, quiz\u00e1s incluso un art\u00edculo de far\u00e1ndula. La literatura no ha muerto, como aseguran algunos cascarrabias. La literatura est\u00e1 sana y salva, pero insistimos en buscarla entre las tumbas polvorientas de nuestros viejos maestros.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Nueva York<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: right;\">Traducci\u00f3n de Antonia Alvarado<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p dir=\"ltr\">La historia del <em>boom<\/em> latinoamericano no tard\u00f3 en convertirse en un mito, pero todo relato mitol\u00f3gico corre el peligro de volverse anticuado, anquilosarse o, a\u00fan peor: volverse irrelevante.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4549,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[52,4446],"genre":[2019],"pretext":[],"section":[2344],"translator":[2766],"lal_author":[3263],"class_list":["post-4552","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-latin-american-boom","tag-numero-18","genre-essay-es","section-essays-es","translator-antonia-alvarado-es-2","lal_author-dominique-lear-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4552","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4552"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4552\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33452,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4552\/revisions\/33452"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4549"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4552"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4552"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4552"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=4552"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=4552"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=4552"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=4552"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=4552"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}