{"id":45510,"date":"2026-06-13T11:02:37","date_gmt":"2026-06-13T17:02:37","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=45510"},"modified":"2026-06-17T15:12:14","modified_gmt":"2026-06-17T21:12:14","slug":"idish-invisible","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2026\/06\/idish-invisible\/","title":{"rendered":"\u00cddish invisible"},"content":{"rendered":"<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">En \u201c\u00cddish invisible\u201d, Emily Adelman Hunsberger reflexiona sobre la decisi\u00f3n de una traductora jud\u00eda estadounidense de intercalar palabras en \u00eddish en sus traducciones del ingl\u00e9s al espa\u00f1ol. Es decir, en la traducci\u00f3n de unos cuentos escritos por una autora jud\u00eda argentina. De igual modo se rinde homenaje a las mujeres asquenazi, responsables de legar el \u00eddish, y cuyo trabajo se conecta con la historia entrelazada de los jud\u00edos en las Am\u00e9ricas.<\/span><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em>La primera vez que me top\u00e9 con la voz de Tali Goldman, no fue en la p\u00e1gina sino en los o\u00eddos. La periodista argentina produjo un episodio del podcast <em>Las raras, <\/em>titulado \u201c<a href=\"https:\/\/lasraraspodcast.com\/episodio\/seria-y-dulce\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Seria y dulce<\/a>\u201d, en el que documenta su experiencia escuchando las grabaciones en audio de su fallecida abuela paterna, que era de Polonia y sobrevivi\u00f3 al Holocausto. Me conmovi\u00f3 profundamente la historia de Tali. Le llevo apenas un par de a\u00f1os y soy la bisnieta estadounidense de ocho inmigrantes jud\u00edos de Europa del Este. Curiosamente, adem\u00e1s de mi primer idioma, el ingl\u00e9s, no hablo \u00eddish ni ruso, sino espa\u00f1ol y portugu\u00e9s. Esto me ha llevado a preguntarme en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n si algunos de mis parientes no abandonaron sus <em>shtetls<\/em> a principios de siglo XX y navegaron hasta el puerto de Buenos Aires en lugar de Ellis Island en Nueva York, sus descendientes destinados a aprender castellano en vez de ingl\u00e9s.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de escuchar su historia, me conect\u00e9 con Tali en la red social que antes se llamaba Twitter, lo que me permiti\u00f3 descubrir que, adem\u00e1s de su trabajo period\u00edstico, hab\u00eda escrito un libro de cuentos. Pude pedir <em>Larga distancia<\/em>\u00a0(Concreto Editorial, 2020) de una librer\u00eda argentina y mandarlo por correo internacional a mi casa en Filadelfia. En una <a href=\"https:\/\/www.pagina12.com.ar\/313273-las-voces-y-las-mujeres-de-tali-goldman\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">entrevista<\/a> de diciembre de 2020 con Mar\u00eda Elvira Woinilowicz para el diario argentino <em>P\u00e1gina 12<\/em>, Tali describi\u00f3 el universo de <em>Larga distancia<\/em> como uno habitado por \u201cmujeres, viejas, jud\u00edas\u201d. (\u00bfAcaso esa frase significaba un grupo de <em>yentas<\/em> y sus esposos <em>alter kocker <\/em>como personajes secundarios?) Cuando el libro por fin me lleg\u00f3, me impresionaron la astucia, el sentido de humor y la perspicaz inteligencia emocional de Tali. Manejaba temas solemnes como la migraci\u00f3n, las ataduras de la tradici\u00f3n, la enfermedad, la muerte, el dolor y el duelo, pero como si nos estuviera gui\u00f1ando el ojo a los lectores, con una dosis de levedad para poder digerirlo mejor (y con solo un par de <em>yentas<\/em>). La manera en que hab\u00eda entretejido la comedia y la tragedia tambi\u00e9n me pareci\u00f3 algo muy jud\u00edo, lo cual no es f\u00e1cil de definir, pero que reconozco cuando lo veo. Me hizo acordar a una historia muy repetida entre mi familia sobre mi propia abuela paterna, Raye, de cuando yac\u00eda moribunda pero a\u00fan l\u00facida en el hospital. En alg\u00fan momento se despert\u00f3 de una siesta, repar\u00f3 en todos los miembros de la familia reunidos ceremoniosamente a su alrededor y cort\u00f3 la tensi\u00f3n con un chiste: \u201c\u00bfYa estoy muerta?\u201d<\/p>\n<p>En seguida le envi\u00e9 un email a Tali para pedirle permiso para traducir sus cuentos al ingl\u00e9s, y muy amablemente ella hizo la <em>mitzv\u00e1<\/em> de aceptarme.<\/p>\n<p>Cuando le\u00ed el cuento que da t\u00edtulo a <em>Larga distancia<\/em>, que est\u00e1 escrito como un flujo continuo de di\u00e1logo telef\u00f3nico entre una argentina de mediana edad que vive en Israel y su madre en Buenos Aires, pude o\u00edr llamadas con mis abuelas Raye y Sandra de d\u00e9cadas atr\u00e1s (y algunas m\u00e1s recientes con mi t\u00eda Robbie) reproduci\u00e9ndose en mi cabeza. M\u00e1s tarde, mientras traduc\u00eda el cuento, estas mujeres se convirtieron en el arquetipo para la voz de la madre en ingl\u00e9s. Otra cosa que o\u00ed en mi cabeza, que no estaba presente en el texto original, fueron los fragmentos de un tercer idioma: el yiddish. (En mi espa\u00f1ol estadounidense, se puede escribir as\u00ed, pero en el espa\u00f1ol rioplatense, hay que escribirlo as\u00ed: <em>\u00eddish<\/em>.) Solo s\u00e9 unas cuantas palabras, pero en mi cerebro estas est\u00e1n indeleblemente asociadas con mis parientes jud\u00edos mayores. Y aunque hoy hay muchos menos jud\u00edos argentinos que hablan \u00eddish que en el siglo pasado, era como si el \u00eddish fuera una presencia intangible en el texto de Tali; palabras impresas en tinta invisible entre l\u00edneas, que solo las pod\u00eda ver una lectora con una impoluta culpa jud\u00eda en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>De nuevo le mand\u00e9 un email a Tali, esta vez para pedirle permiso para usar algunas palabras en \u00eddish en mis traducciones, y por segunda vez me acept\u00f3.<\/p>\n<p>Para m\u00ed, y para muchos jud\u00edos estadounidenses, el \u00eddish es una lengua y una herencia perdida de la cual solo nos quedan algunas palabras. En mi familia, gracias a un tipo de diario de recuerdos que pertenec\u00eda a mi ya mencionada abuela, Grandma Raye, sabemos que al principio no le gustaba ir a la escuela porque solo hablaba en \u201cjud\u00edo\u201d, un t\u00e9rmino com\u00fan en aquella \u00e9poca que se refer\u00eda a la lengua que hablaban los inmigrantes asquenazi en Nueva York (por no mencionar el significado literal de la palabra \u201c\u00eddish\u201d). Una vez que mi abuela aprendi\u00f3 ingl\u00e9s, pudo hacer amigos m\u00e1s f\u00e1cilmente y con eso se embarc\u00f3 hacia el dominio y la dominaci\u00f3n del ingl\u00e9s, un viaje emprendido de forma casi universal por todos los estadounidenses de segunda generaci\u00f3n. Del lado materno de mi \u00e1rbol geneal\u00f3gico, mis abuelos nacidos en Nueva York hablaban \u00eddish entre s\u00ed para que sus hijas no los entendieran. Y aunque yo no le dec\u00eda <em>zeide<\/em> a mi abuelo materno (que se llamaba Jacob, pero para nosotros era Grandpa Jack), \u00e9l siempre me dec\u00eda <em>sheine meidele<\/em>. Al igual que la cantidad de \u00eddish que mi familia habla ahora, solo un <em>bisl<\/em> aparece en mis traducciones de los cuentos de Tali.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed en Estados Unidos, un <em>bisl<\/em> de palabras en \u00eddish cuidadosamente elegidas e intercaladas en un pasaje o una performance muchas veces es el pan diario (o mejor dicho, los bagels con salm\u00f3n) de las sensibilidades c\u00f3micas del jud\u00edo estadounidense. Puede que Mel Brooks sea el ejemplo supremo de esto. La forma en que mi pap\u00e1 imitaba a sus parientes mayores \u201cde las viejas tierras\u201d era una versi\u00f3n amateur de la rutina de Brooks del <a href=\"https:\/\/youtu.be\/XOTKDgrdvdg?si=Lp7VrynYhlDS88pq\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Hombre de 2,000 A\u00f1os<\/a>, algo de lo que me dar\u00eda cuenta ya de adulta. Lamentablemente, la mayor\u00eda de los miembros de mi familia hablantes de \u00eddish y que ven\u00edan de Polonia, Ucrania y Rusia fallecieron antes de que yo naciera. No nos legaron de manera completa su lengua, pero s\u00ed nos legaron, aparentemente indemnes, sus <em>schticks<\/em>.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, \u00bfcu\u00e1ntos son los comediantes jud\u00edos estadounidenses que, como Brooks, han hecho una fortuna gracias a sus <em>schticks<\/em>? Est\u00e1, por ejemplo, Billy Crystal, un actor y comediante que ya se hab\u00eda colado en mi conciencia cultural cuando era una ni\u00f1a de seis a\u00f1os. Lo s\u00e9 porque a\u00fan tengo mi diario escolar de primer grado, un cuaderno blanco y negro de papel con renglones donde escrib\u00ed (e ilustr\u00e9) mis respuestas a las preguntas que la maestra escrib\u00eda en el pizarr\u00f3n todos los d\u00edas. En una de las amarillentas p\u00e1ginas con fecha de 22 de mayo de 1990, la pregunta es: \u201cIf you could meet a famous person, who would it be?\u201d [\u201cSi pudieras conocer a una persona famosa, \u00bfqui\u00e9n ser\u00eda?\u201d] \u00bfY mi respuesta en letras redondas de colores? \u201cBilly Cristel\u201d [sic]. Entre mi generaci\u00f3n, uno de los personajes por el que Crystal es conocido es el de Miracle Max en la comedia de aventura fant\u00e1stica de 1987 <em>The Princess Bride <\/em>(una pel\u00edcula dirigida por el gran, y recientemente fallecido, Rob Reiner, tambi\u00e9n jud\u00edo), en la que interpret\u00f3 el papel de un brujo, t\u00edpico de los cuentos de hadas, como un viejo jud\u00edo que hablaba ingl\u00e9s con un acento \u00eddish exagerado, e incluso hizo <a href=\"https:\/\/youtu.be\/d4ftmOI5NnI?si=a1nGMtlzZagV8_pw\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">un bit con una palabra de \u00eddish inventada<\/a>.<\/p>\n<p>El espectador no necesariamente tiene que tener ancestros hablantes de \u00eddish para percibir el origen asquenazi de Miracle Max, ya que Crystal es conocido por su \u00eddish falso, rebosante de sonidos guturales y saliva. Brooks y Crystal son solo dos de las incontables figuras jud\u00edas en el panorama del entretenimiento estadounidense que son responsables de conectar el uso del \u00eddish con la comedia jud\u00eda en ingl\u00e9s, lo cual ha marcado fuertemente la comedia estadounidense en general. Palabras como <em>schmuck, schmooze, schlep <\/em>y <em>schnoz <\/em>tienen entradas en el diccionario online Merriam Webster del ingl\u00e9s estadounidense. (Hace poco escuch\u00e9 un <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=MKTK8cCp294\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">podcast<\/a> donde Leanne Morgan, una comediante <em>goy <\/em>y rubia que creci\u00f3 en un pueblito en Tennessee, us\u00f3 las palabras <em>schtick<\/em> y <em>schlep<\/em>, dichas en su acento natural y sin pesta\u00f1ear.) Los jud\u00edos estadounidenses tuvieron que meterse en el show business porque se les cerraron las puertas a otras profesiones por prejuicio antisemita, pero encontraron una puerta trasera a la cultura popular poniendo el condimento de un poco de jerga en \u00eddish.<\/p>\n<p>Que me perdonen los puristas de la traducci\u00f3n, pero cuando se asoman en los textos de Tali los rastros de aquel conocido sentido de humor jud\u00edo, no puedo evitarlo, se me ocurren palabras en \u00eddish aunque la autora no representa eso ni en su narraci\u00f3n ni en el di\u00e1logo entre personajes jud\u00edos. (De hecho, son palabras en ingl\u00e9s, no \u00eddish, las que punt\u00faan el espa\u00f1ol hablado por uno de sus personajes que lleva d\u00e9cadas viviendo en Estados Unidos). Cuando indagaba sobre la presencia de \u00eddish en el espa\u00f1ol argentino, encontr\u00e9 una <a href=\"https:\/\/works.swarthmore.edu\/cgi\/viewcontent.cgi?article=1899&amp;context=theses\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">tesis<\/a> de pregrado escrita en 2024 por Shannon Rebecca Friel, una estudiante argentina (ahora graduada) de Swarthmore College. En la introducci\u00f3n a su investigaci\u00f3n socioling\u00fc\u00edstica sobre la inteligibilidad mutua de palabras en \u00eddish entre hablantes actuales de Argentina y Estados Unidos, la autora describe que se cri\u00f3 en Buenos Aires en una familia donde el \u00eddish siempre estaba presente, \u201ceven though nobody could articulate more than two whole sentences\u201d [\u201caunque nadie pod\u00eda hilar m\u00e1s de dos oraciones completas\u201d]. M\u00e1s adelante se\u00f1ala que \u201ccode-switching is in Yiddish&#8217;s soul\u201d [\u201cla alternancia de c\u00f3digos est\u00e1 en el alma del \u00eddish\u201d] como una lengua nacida del contacto entre varios idiomas y hablada por un pueblo en movimiento. De la investigaci\u00f3n de Friel aprend\u00ed adem\u00e1s que el \u00eddish tuvo una relaci\u00f3n distinta con el idioma espa\u00f1ol y la cultura gauchesca en las zonas rurales de Argentina de la que tuvo en Buenos Aires, y aunque el uso del \u00eddish entre los jud\u00edos de la capital disminuy\u00f3 en su intento por asimilarse, la lengua s\u00ed influy\u00f3 en el lunfardo, la jerga porte\u00f1a creada por inmigrantes.<\/p>\n<p>Para ponerle algo de carne a mi comprensi\u00f3n esquel\u00e9tica de c\u00f3mo se figuran las palabras en \u00eddish en el castellano argentino moderno, habl\u00e9 con Tali sobre su experiencia personal. Se le ocurrieron pocos ejemplos aparte de &#8220;\u201do me rompas el tujes\u201d, una frase com\u00fan que se puede escuchar aunque la mayor\u00eda de la gente no se da cuenta de que \u201ctujes\u201d deriva del \u00eddish. Tard\u00e9 un momento en captar que \u201ctujes\u201d es la versi\u00f3n argentina de <em>tuchus<\/em>, pero una vez que lo hice, me dio un ataque de risa. Las pronunciaciones que var\u00edan seg\u00fan la regi\u00f3n tambi\u00e9n son parte del alma del \u00eddish, y el escuchar una palabra tan familiar para m\u00ed cortada y pegada en una frase tan, pero tan porte\u00f1a me result\u00f3 inesperadamente divertido.<\/p>\n<p>Dado que las palabras en \u00eddish son mucho m\u00e1s prevalentes en el ingl\u00e9s estadounidense que en el castellano argentino, estoy abierta al argumento de que estoy proyectando mi perspectiva jud\u00eda norteamericana en la obra de Tali, pero tambi\u00e9n estoy convencida de que existen momentos en mis traducciones cuando la palabra acertada en \u00eddish realza la historia sin domesticarla. Por ejemplo, en \u201cLa Doctora Venturini\u201d, cuento por el que Tali recibi\u00f3 un premio de la Bienal de Arte Joven Buenos Aires en 2019, la protagonista es una mujer jud\u00eda ortodoxa de la capital argentina que relata que su ginec\u00f3loga le dio una soluci\u00f3n aparentemente milagrosa para ayudarla a quedar embarazada y evitar que su esposo se divorciara de ella. (A la versi\u00f3n en ingl\u00e9s de este cuento le he dado el t\u00edtulo \u201cThe Miracle Worker\u201d y apenas ahora me doy cuenta de que quiz\u00e1s haya sido un homenaje subconsciente a Miracle Max). La protagonista no es capaz de nombrar los genitales de su esposo, solo puede decir la palabra \u201cmiembro\u201d. Habl\u00e9 con Tali sobre la idea de utilizar en mi traducci\u00f3n una palabra en \u00eddish, como una manera en la que el personaje evita la verg\u00fcenza de decirlo en espa\u00f1ol o ingl\u00e9s. Mientras considero ahora el tema del uso de palabras en \u00eddish como eufemismos de los nombres de los genitales en ingl\u00e9s, recuerdo el libro de 2001 de la comediante Amy Borkowsky, <em>Amy&#8217;s Answering Machine<\/em>, en el que transcribe y comenta mensajes reales que su madre dej\u00f3 en su contestador autom\u00e1tico, una tecnolog\u00eda ahora obsoleta pero alguna vez omnipresente. Un d\u00eda de golpe, su eternamente nerviosa madre jud\u00eda grab\u00f3 una admonici\u00f3n sobre los preservativos hechos de piel de cordero, que son \u201cthe same as if the guy had a totally naked <em>shmekel<\/em>\u201d [\u201clo mismo que si el tipo tuviera el <em>schmekel <\/em>totalmente desnudo\u201d]. Al traducir el c\u00f3mico cuento de Tali, consider\u00e9, de hecho, <em>schmeckle <\/em>(\u00a1tantas <em>farkakte<\/em> transliteraciones y deletreos diferentes!) como una posibilidad, pero al final eleg\u00ed <em>schtupper<\/em>, una palabra cuya connotaci\u00f3n mec\u00e1nica y poco rom\u00e1ntica funciona perfectamente en este contexto, por razones que dejar\u00e9 a futuros lectores descubrir por su cuenta.<\/p>\n<p>Y hablando de la tecnolog\u00eda telef\u00f3nica, las madres jud\u00edas y el \u00eddish, en mi traducci\u00f3n de \u201c<a href=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2024\/03\/larga-distancia\/\">Larga distancia<\/a>\u201d (\u201c<a href=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2024\/03\/larga-distancia\/\">Long Distance<\/a>\u201d en ingl\u00e9s), del libro de Tali que lleva el mismo t\u00edtulo, la hija trata de convencer a su madre a emigrar a Israel, diciendo \u201cPero, mami, estar\u00edas m\u00e1s tranquila, sin renegar todo el d\u00eda como est\u00e1s all\u00e1\u2026\u201d o en mi traducci\u00f3n: \u201cBut, Mami, I\u2019m telling you, you\u2019d be better off here, you wouldn\u2019t have so much to kvetch about like you do there\u2026\u201d Aqu\u00ed el verbo \u201crenegar\u201d significa \u201ccomplain\u201d, \u201cgripe\u201d o \u201cgrumble\u201d en ingl\u00e9s [quejarse, refunfu\u00f1ar o gru\u00f1ir]. \u00bfPor qu\u00e9 no circunvalar entonces la imprecisi\u00f3n del ingl\u00e9s y optar por <em>kvetch <\/em>en \u00eddish? A pesar de su trabalenguas de consonantes, <em>kvetch<\/em> es una palabra tan \u00fatil que tambi\u00e9n cuenta con su propia entrada en el diccionario Merriam Webster.<\/p>\n<p>Mientras m\u00e1s \u00eddish utilizaba en mis traducciones de los cuentos de Tali, m\u00e1s analizaba mi propia elecci\u00f3n (\u00bfo era m\u00e1s bien una compulsi\u00f3n?). Empec\u00e9 a vislumbrar una red de conexiones desde Alaska hasta la Patagonia y desde el momento actual en la historia de Am\u00e9rica hasta la \u00e9poca colonial. En Estados Unidos, el espa\u00f1ol es tanto un idioma colonial que se ha hablado aqu\u00ed por m\u00e1s de cinco siglos como la lengua de di\u00e1spora de millones de inmigrantes latinoamericanos. El \u00eddish y el ladino, las dos lenguas jud\u00edas m\u00e1s comunes que se hablan en las Am\u00e9ricas, son diasp\u00f3ricas por naturaleza. Algo que el espa\u00f1ol y el \u00eddish tienen en com\u00fan, entonces, es que son un tipo de tejido conectivo que une familias y comunidades <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/El_Nuevo_Coloso\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">sacudidas por las tempestades<\/a> a trav\u00e9s de generaciones y fronteras.<\/p>\n<p>El \u00faltimo cuento del libro de Tali, que lleva el t\u00edtulo \u201cWalking Distance\u201d tanto en espa\u00f1ol como en ingl\u00e9s, est\u00e1 escrito como una serie de emails entre un viejo jud\u00edo argentino que vive con su esposa en Nueva York y su cu\u00f1ada viuda que vive en una residencia para ancianos jud\u00edos en Buenos Aires. En uno de los emails, el hombre le cuenta a su cu\u00f1ada sobre la mujer mexicana que los cuida a \u00e9l y a su esposa. Observa que ella apenas habla un poco de ingl\u00e9s y sus nietos no hablan espa\u00f1ol, entonces casi no pueden comunicarse. Luego \u00e9l confiesa que enfrenta una barrera menos extrema pero parecida con sus propios nietos. \u201cA m\u00ed me dicen abuelo y a Rita abuela, pero despu\u00e9s el resto todo, todo en ingl\u00e9s\u201d. En mi familia, el \u00eddish sucumbi\u00f3 al mismo destino que el espa\u00f1ol de la abuela mexicana; el primer idioma de mis cuatro abuelos nacidos en Nueva York est\u00e1 casi totalmente perdido dos generaciones despu\u00e9s. Sin embargo, para las familias que hablan espa\u00f1ol y \u00eddish (y otras lenguas) en Estados Unidos, una peque\u00f1a colecci\u00f3n de palabras sigue transmiti\u00e9ndose de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, como reliquias atesoradas.<\/p>\n<p>Se me ocurre que, aunque hombres como Crystal y Brooks hayan dejado huellas importantes en mi consciencia de las sensibilidades c\u00f3micas jud\u00edas, las reliquias en \u00eddish que habitan mi cabeza fueron depositadas all\u00ed por las mujeres de mi familia. La investigadora Alicia Ramos-Gonz\u00e1lez <a href=\"https:\/\/www.ssoar.info\/ssoar\/bitstream\/handle\/document\/22479\/ssoar-eurjwomstud-2005-2-ramos-gonzalez-daughters_of_tradition.pdf?sequence=1&amp;isAllowed=y\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">ha mostrado<\/a> que, en Europa del Este entre los siglos XVI y XIX, el \u00eddish era la lengua de los espacios femeninos mientras las mujeres navegaban y superaban barreras ling\u00fc\u00edsticas en sus interacciones sociales diarias, trayendo las noticias desde afuera del barrio a la casa y adentro de la cocina, donde los ni\u00f1os seguramente estaban reunidos para un <em>nosh<\/em> y una lecci\u00f3n de lengua. Excluidas de la educaci\u00f3n formal en hebreo reservada solamente para los hombres, las mujeres asquenazi se convirtieron en las escritoras y lectoras de la literatura en \u00eddish durante esta \u00e9poca. En un <a href=\"https:\/\/jwa.org\/encyclopedia\/article\/yiddish-womens-participation-in-eastern-european-yiddish-press-1862-1903\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">art\u00edculo<\/a> para <em>Jewish Women&#8217;s Archive<\/em>, Nurit Orchan describe algunos de los temas sobre los cuales las mujeres hablantes de \u00eddish escrib\u00edan en sus art\u00edculos, cuentos y cartas al editor, incluidas inquietudes sobre la transici\u00f3n de la vida comunal a la urbana, las condiciones laborales y los sindicatos, el estatus de la mujer en la sociedad, y la dif\u00edcil tarea de inculcar a sus hijos la identidad jud\u00eda. (Estos no son tan distintos de los temas de la narrativa de Tali, y ella incluso escribi\u00f3, como periodista, un libro sobre las mujeres y el movimiento sindical en Argentina). A partir del siglo XIX, los hombres asquenazi empezaron a adoptar el \u00eddish como lengua literaria, lo cual ha eclipsado parcialmente el rol importante de las mujeres en nuestro entendimiento hist\u00f3rico de la literatura en \u00eddish. Ahora en el siglo XXI, el acto de traer palabras en \u00eddish a mis traducciones de historias donde las protagonistas son mayoritariamente mujeres jud\u00edas me parece una peque\u00f1a obra de <em>tikkun olam<\/em>, remendando un agujero en el pa\u00f1uelo <em>babushka<\/em> amarrado alrededor del continuo espacio-temporal para conectar el texto de Tali con nuestras <em>bobes <\/em>ancestrales (o <em>bubbes<\/em> ancestrales en mi versi\u00f3n de \u00eddish) en Europa del Este y agregando otro hilo que conecta a todos los jud\u00edos aqu\u00ed en las Am\u00e9ricas.<\/p>\n<p>Para comprender hasta qu\u00e9 punto la historia de los jud\u00edos en las Am\u00e9ricas est\u00e1 profundamente entrelazada, debemos desviarnos cinco siglos hasta el a\u00f1o 1492, cuando Col\u00f3n se fue al mar y nunca a la India pudo llegar (\u00a1vaya <em>schlep<\/em>!) y los Reyes Cat\u00f3licos echaron a los jud\u00edos de Espa\u00f1a (\u00a1<em>oy vey<\/em>, otra vez el mismo cuento!). Muchos jud\u00edos conversos abandonaron Espa\u00f1a por el llamado Nuevo Mundo, donde continuaron practicando sus tradiciones clandestinamente, y para el siglo XVII hab\u00eda una comunidad sefard\u00ed importante en las colonias holandesas de Brasil y Surinam. (El ladino, o el judeoespa\u00f1ol, es como una postal ling\u00fc\u00edstica de los jud\u00edos sefard\u00edes que huyeron de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica en el siglo XV mostrando el contacto que su espa\u00f1ol tuvo con distintos idiomas). De hecho, de las colonias holandesas provino el primer grupo organizado de jud\u00edos en asentarse en Estados Unidos; huyeron de Brasil despu\u00e9s de que los colonos portugueses tomaron por la fuerza el ya robado territorio de los holandeses. Frente a la amenaza de la Inquisici\u00f3n ib\u00e9rica, estos jud\u00edos fueron de colonia en colonia buscando refugio solo para ser rechazados por los espa\u00f1oles e ingleses hasta que algunos de sus hermanos jud\u00edos en el consejo de la Compa\u00f1\u00eda Holandesa de las Indias Orientales movieron sus influencias para que el grupo pudiera quedarse en la colonia que m\u00e1s adelante se convertir\u00eda en Manhattan.<\/p>\n<p>La expulsi\u00f3n y el \u00e9xodo de los jud\u00edos de los cuatro rincones de Europa, desde la Edad Media hasta mediados de siglo XX, ayudaron a moldear y conectar comunidades a lo largo de todo el Hemisferio Occidental. (Y reconozco que hasta ahora solo me he referido de manera superficial al Holocausto y distintos lugares de la Zona de Asentamiento, donde los pogromos antisemitas obligaron a mis bisabuelos a emigrar a principios de siglo XX). En su libro autobiogr\u00e1fico <em>Las genealog\u00edas<\/em>, la autora jud\u00eda mexicana Margo Glantz retrata a su padre, el poeta <a href=\"https:\/\/www.encyclopedia.com\/religion\/encyclopedias-almanacs-transcripts-and-maps\/glantz-jacobo\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Jacobo (Yaacov) Glantz<\/a>, quien naci\u00f3 en Ucrania y hablaba ruso, hebreo, \u00eddish y espa\u00f1ol. (Margo Glantz escribe tambi\u00e9n sobre su t\u00edo que viv\u00eda en Filadelfia, ciudad desde la cual escribo ahora). Hace poco descubr\u00ed que en 1938, Jacobo Glantz public\u00f3 un poema \u00e9pico en \u00eddish sobre las Am\u00e9ricas titulado <a href=\"https:\/\/www.yiddishbookcenter.org\/collections\/yiddish-books\/spb-nybc206747\/glantz-yaacov-kristobal-kolon\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Kristobal Kolon<\/em><\/a>, lo que entiendo como la transliteraci\u00f3n en letras inglesas de la pronunciaci\u00f3n de Crist\u00f3bal Col\u00f3n con acento \u00eddish. Dado que no puedo leer el poema, debo depender de la descripci\u00f3n que aparece en un <a href=\"https:\/\/ingeveb.org\/articles\/the-yiddish-columbus-critical-counter-history\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">art\u00edculo<\/a> por Rachel Rubenstein que se public\u00f3 en 2022 en <em>In geveb: A Journal of Yiddish Studies<\/em>:<\/p>\n<p>[Glantz] recuenta el mito fundacional m\u00e1s ic\u00f3nico de las Am\u00e9ricas usando dos gu\u00edas improbables: Luis de Torres, mencionado de paso por Col\u00f3n como un jud\u00edo contratado para servir de int\u00e9rprete, est\u00e1 en el centro del recuento de Glantz, con pasajes sustanciales dedicadas a la narrativa de Guacanagari, un cacique tambi\u00e9n descrito brevemente en los diarios de Col\u00f3n. En el poema de Glantz, tanto de Torres como Guacanagari son sobrevivientes traumatizados por la Inquisici\u00f3n y la Conquista, cuyas experiencias imaginadas de guerra y esclavizaci\u00f3n en el Nuevo Mundo sirven para conectar diversas geograf\u00edas, historias y pueblos en una potente narrativa revisionista. Escrito en un \u00eddish multiling\u00fce con pr\u00e9stamos de espa\u00f1ol, ta\u00edno, lat\u00edn y hebreo, la obra maestra de Glantz ofrece una visi\u00f3n transnacional de las Am\u00e9ricas que insiste\u2009\u2014\u2009en \u00eddish\u2014 en sus or\u00edgenes jud\u00edos, musulmanes, ind\u00edgenas y africanos, sugiriendo una nueva geograf\u00eda para la literatura jud\u00eda americana que supera los l\u00edmites de lo que entendemos como las Am\u00e9ricas y lo jud\u00edo, y desafiando nuestras expectativas de lo que puede contener la literatura en \u00eddish.<\/p>\n<p>Rubenstein propone que <em>Kristobal Kolon <\/em>derroca nuestras definiciones fijas de las Am\u00e9ricas (un lugar), lo jud\u00edo (una identidad) y la literatura en \u00eddish (una colecci\u00f3n de textos en un idioma). Mientras reflexiono sobre lo que me lleva a intercalar el \u00eddish en mis traducciones al ingl\u00e9s de los cuentos de una autora jud\u00eda argentina escritos en espa\u00f1ol, encuentro que yo tambi\u00e9n estoy flotando en la l\u00e1mpara de lava metaf\u00edsica de Jacobo Glantz, donde nuestras ideas sobre la lengua, la literatura y la traducci\u00f3n son maleables y est\u00e1n en constante movimiento y transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la ley internacional, todos aquellos traductores que escriban sobre su vocaci\u00f3n se ver\u00e1n obligados a inventar met\u00e1foras de la traducci\u00f3n, por ende presento la siguiente para su consideraci\u00f3n: la traducci\u00f3n quita la c\u00e1scara incomestible de un fruto para que el lector pueda disfrutar la carne fragante adentro. Es decir, nosotros los traductores metabolizamos lo que es, a los ojos del lector, la rugosa y amarga apariencia exterior de una diferencia insuperable (un idioma ininteligible) para que dicho lector pueda digerir m\u00e1s f\u00e1cilmente las historias que revelan no solo nuestras diferencias sino tambi\u00e9n nuestras flaquezas comunes y nuestra extraordinaria resiliencia como seres humanos. Al utilizar \u00eddish en mis traducciones de los cuentos de Tali Goldman, tambi\u00e9n espero realzar para el lector angloparlante la comprensi\u00f3n de que su universo de \u201cmujeres, viejas, jud\u00edas\u201d es parte del reino c\u00f3smico de lo americano, en el sentido hemisf\u00e9rico de la palabra. Un poco como los alimentos en el plato del s\u00e9der de P\u00e9saj ofrecen una experiencia sensorial para realzar nuestra comprensi\u00f3n de la historia del \u00c9xodo: no es solo agua salada, sino las l\u00e1grimas de un pueblo por mucho tiempo oprimido.<\/p>\n<p>Aun despu\u00e9s de todo este <em>schpiel<\/em>, admito que todav\u00eda siento un poco de melancol\u00eda sobre mi escaso conocimiento del \u00eddish. Tengo un <em>bisl<\/em> para esparcir en mis traducciones, eso s\u00ed, pero con ese poquito no se puede hacer una olla entera de sopa de bolitas de <em>matz\u00e1<\/em>. A menudo se siente como una se\u00f1al telef\u00f3nica que se ha ca\u00eddo de manera permanente, cortando la llamada de larga distancia entre mis ancestros y yo. Y para colmo, en vez de aprender mi lengua de herencia, durante muchos a\u00f1os de mi vida he dedicado un esfuerzo enorme para aprender el espa\u00f1ol y el portugu\u00e9s. Soy como Miami despu\u00e9s de la revoluci\u00f3n cubana: alguna vez una ciudad playera con una mayor\u00eda de habitantes jud\u00edos, ahora la Puerta de Latinoam\u00e9rica. (\u00a1Qu\u00e9dense para el show, apenas estoy arrancando!)<\/p>\n<p>A lo mejor me haya atra\u00eddo <em>Larga distancia <\/em>porque reconoc\u00ed una melancol\u00eda parecida en los personajes de Tali, junto con el impulso de usar el humor para sobrellevarla. A lo mejor me haya atra\u00eddo la idea de utilizar el \u00eddish en mis traducciones de la escritura de Tali para poder conectarme con los sentimientos panamericanos del desarraigo perpetuo, el anhelo de conectarnos con nuestros respectivos ancestros y tierras ancestrales, y la preocupaci\u00f3n existencial por ser echados o rechazados.<\/p>\n<p>O quiz\u00e1s simplemente fue <em>beshert<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000080;\"><a style=\"color: #000080;\" href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/issue-38\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>\u00a1Compra libros de los autores y traductores incluidos en este n\u00famero en nuestra p\u00e1gina de Bookshop!<\/strong><\/a><\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6>Foto: Dmitry Kropachev, Unsplash.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En \u201c\u00cddish invisible\u201d, Emily Adelman Hunsberger reflexiona sobre la decisi\u00f3n de una traductora jud\u00eda estadounidense de intercalar palabras en \u00eddish en sus traducciones del ingl\u00e9s al espa\u00f1ol. Es decir, en la traducci\u00f3n de unos cuentos escritos por una autora jud\u00eda argentina. 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