{"id":4516,"date":"2021-05-10T01:34:04","date_gmt":"2021-05-10T07:34:04","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2021\/05\/rigors-necessity-djelal-kadir\/"},"modified":"2024-11-03T18:37:58","modified_gmt":"2024-11-04T00:37:58","slug":"rigors-necessity-djelal-kadir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2021\/05\/rigors-necessity-djelal-kadir\/","title":{"rendered":"&#8220;Los rigores de la necesidad&#8221; de Djelal Kadir"},"content":{"rendered":"<p dir=\"ltr\">Excmo. Sr. Dom Austreg\u00e9silo de Athayde, presidente de la Academia Brasile\u00f1a de Letras, que nos ha acogido tan calurosamente en esta casa; distinguidos oradores que nos han precedido en el podio, estimados miembros de la Academia, se\u00f1oras y se\u00f1ores.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Es un privilegio incomparable tener la oportunidad, en esta sesi\u00f3n tan solemne de la Academia Brasile\u00f1a de Letras, de dirigirles estas palabras de elogio en honor a uno de sus poetas m\u00e1s ilustres, el Excelent\u00edsimo Embajador Jo\u00e3o Cabral de Melo Neto, decimosegundo ganador del Premio Internacional de Literatura Neustadt.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Con el reciente y merecido reconocimiento del valor universal de su obra, el poeta brasile\u00f1o Jo\u00e3o Cabral de Melo Neto asume su lugar indisputable en lo que se est\u00e1 definiendo como el pante\u00f3n literario de nuestro siglo. Los once grandes escritores que lo precedieron ya figuran entre aquellos que han dado forma al canon literario de la segunda mitad del siglo XX.<\/p>\n<p>Para llegar al resultado final, nuestro laureado m\u00e1s reciente \u2014propugnado con gran destreza por el escritor brasile\u00f1o y admirado amigo y colega Silviano Santiago\u2014 debi\u00f3 competir con los notables m\u00e9ritos de escritores tan eminentes como la poeta rusa Bella Akhmadulina, el novelista ingl\u00e9s John Berger, el poeta italiano Andrea Zanzotto, el novelista turco Orhan Pamuk, el escritor uruguayo Eduardo Galeano y el novelista japon\u00e9s Kenzabur\u014d \u014ce, por mencionar unos pocos de los candidatos que se presentaron al jurado de 1992. Lo que m\u00e1s impact\u00f3 al jurado internacional de escritores de la obra de Cabral fue su rigurosa honestidad y su profunda humanidad. A pesar de lo escaso de su poes\u00eda disponible en ingl\u00e9s \u2014escasez que pronto mitigaremos con la publicaci\u00f3n de un volumen de su poes\u00eda traducida\u2014, la calidad de su trabajo se hizo sentir y le vali\u00f3 la admiraci\u00f3n de los miembros del jurado, cuya diversidad internacional y ling\u00fc\u00edstica convergi\u00f3 en el afortunado consenso que nos convoca hoy en este hist\u00f3rico lugar para celebrar tan hist\u00f3rica ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">La escasez es uno de los principios fundamentales de la po\u00e9tica de Jo\u00e3o Cabral. En una entrevista con Selden Rodman en 1974, Cabral afirm\u00f3 que la poes\u00eda se origina en la abundancia o en la insuficiencia. Como poetas ejemplares de lo que desborda, menciona a Walt Whitman, Paul Claudel, Pablo Neruda, Vin\u00edcius de Moraes, Allen Ginsberg. Por su parte, Jo\u00e3o Cabral de Melo Neto se identifica con poetas que escriben sobre una base de carest\u00eda, entre los que cuenta tambi\u00e9n a George Herbert, St\u00e9phane Mallarm\u00e9, T.\u00a0S. Eliot, Paul Val\u00e9ry, Richard Wilbur, Marianne Moore y Elizabeth Bishop: poetas que escriben para compensar lo que sienten profundamente como una necesidad o una falta.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Desde sus primeros trabajos, Jo\u00e3o Cabral busc\u00f3 una forma de escritura que se corresponde con lo que, en el siglo pasado, Ralph Waldo Emerson llam\u00f3 pleon\u00e1sticamente \u201cnuestra necesaria pobreza\u201d. Para Emerson, esa necesidad es la insuficiencia misma que incita al \u00edmpetu creativo, un \u00edmpetu tan fuerte como invisible, misteriosamente escaso pero tenazmente potente. En esa econom\u00eda de la escasez, Jo\u00e3o Cabral ha moldeado un mundo po\u00e9tico, un mundo tan frugal que excluye a la figura misma del poeta, al menos como sujeto con la voz de un pronombre personal. Cuando la inevitabilidad del sujeto l\u00edrico se hace indispensable, nuestro poeta premiado se vuelve ap\u00f3crifo, como en el inolvidable poema \u201cD\u00favidas Ap\u00f3crifas de Marianne Moore\u201d (Dudas ap\u00f3crifas de Marianne Moore), donde la poeta angloamericana sirve al reticente lusoamericano de pantalla y hasta de pretexto:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Siempre he evitado hablar de m\u00ed,<br \/>\nhablarme. Quise hablar de cosas.<br \/>\n\u00bfPero en la selecci\u00f3n de estas cosas<br \/>\nno habr\u00e1 un hablar de m\u00ed?<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u00bfNo habr\u00e1 en ese pudor<br \/>\nde hablarme en una confesi\u00f3n,<br \/>\nuna indirecta confesi\u00f3n<br \/>\nal contrario, y siempre impudor?<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">La cosa de que hablar<br \/>\n\u00bfhasta d\u00f3nde es pura e impura?<br \/>\n\u00bfO siempre se impone, incluso impura-<br \/>\nmente, a quien de ella quiere hablar?<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u00bfC\u00f3mo saberlo, si hay tanta cosa<br \/>\nde que hablar y no hablar?<br \/>\n\u00bfY si el evitarla, el no hablar<br \/>\nes un modo de hablar de la cosa?<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">(trad. \u00c1ngel Crespo)<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u00a1Qu\u00e9 reticencia! No obstante, Jo\u00e3o Cabral de Melo Neto se caracteriza a s\u00ed mismo como un poeta social. Y lo es, en el sentido estricto de la palabra, puesto que su poes\u00eda se funda en el contexto social y humano de la regi\u00f3n geogr\u00e1fica que lo engendr\u00f3, esa \u00e1rida regi\u00f3n de su Pernambuco natal, tan seca como Cabral busca serlo en la econom\u00eda de su lenguaje po\u00e9tico. La suya es una geograf\u00eda necesitada cuya escasez \u00e9l convierte en la necesidad percibida de un principio po\u00e9tico que exige del poeta un genio lapidario y la ma\u00f1a de un cantero y un ingeniero.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Rehuyendo la floritura ret\u00f3rica y el meg\u00e1fono ideol\u00f3gico, Cabral ha trabajado en su mesa de artesano de la palabra con callada diligencia y elocuente concisi\u00f3n. En su excepcional laconismo, se ha esforzado por mostrar en lugar de decir, y por mostrar sin ser visto, logro que sus propias palabras caracterizan mejor que nadie como una \u201ccanci\u00f3n sin guitarra\u201d, forjada \u201csin ceremonia\u201d en una \u201cgeograf\u00eda civil\u201d. Su sello es una poes\u00eda visual m\u00e1s que una fanfarria musical. Y el poeta suele reflexionar sobre la relaci\u00f3n entre la pintura y el lenguaje po\u00e9tico, lenguaje que aspira incesantemente a volverse lapidario y constructivista. Varias de sus colecciones reflejan esa preocupaci\u00f3n por la canter\u00eda y la ingenier\u00eda, incluso desde el t\u00edtulo. Y, al igual que el alba\u00f1il, que en su faena da forma a su edificaci\u00f3n piedra por piedra, Jo\u00e3o Cabral ha trabajado siempre con la meticulosa conciencia de que la poes\u00eda se hace palabra por palabra, y a menudo letra por letra. En ese sentido, su obra lleva la marca inconfundible del cincel del escultor o el pincel del pintor, instrumentos metaf\u00f3ricos de los que el poeta hace uso con deliberada y mesurada reserva. Y su decoro lleva la marca del humilde m\u00e1s que del arrogante, pues se asocia deliberadamente con los esfuerzos modestos pero vitales del pueblo que engendr\u00f3 su vocaci\u00f3n po\u00e9tica. Tareas como pescar o escoger frijoles, por ejemplo.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed, se\u00f1oras y se\u00f1ores, es donde mi camino se cruz\u00f3 con la vocaci\u00f3n po\u00e9tica de Jo\u00e3o Cabral hace un cuarto de siglo, cuando, habiendo ca\u00eddo fortuitamente por las fisuras del tiempo y el espacio, me vi transportado de la vida de joven pastor en las monta\u00f1as de mi Chipre natal a los pasillos de la Universidad de Yale como estudiante de filosof\u00eda y literatura. Descubr\u00ed entonces, en el portugu\u00e9s de ese poeta brasile\u00f1o, que estaba bien estar all\u00ed aunque uno proviniera de una vida de esfuerzos tan modestos. La poes\u00eda de Cabral me ense\u00f1\u00f3 que existe una continuidad viable entre las ocupaciones m\u00e1s humildes y las preocupaciones m\u00e1s nobles de la filosof\u00eda y la poes\u00eda. Eso fue en 1966, cuando mi clase de portugu\u00e9s de segundo a\u00f1o me permiti\u00f3 la temeridad de tomar una colecci\u00f3n de poemas, un volumen de 111 p\u00e1ginas titulado <em>A Educa\u00e7\u00e3o pela Pedra<\/em> (La educaci\u00f3n de la piedra) reci\u00e9n publicado en R\u00edo de Janeiro en julio de ese mismo a\u00f1o. Esa misma temeridad y el azar me llevaron a la impertinencia, todav\u00eda mayor y m\u00e1s aterradora, de pronunciar un elogio de este gran poeta en su propia casa, de dirigirme a ustedes, estimados miembros de la academia, en mi pobre lengua de aprendiz, aqu\u00ed, en la m\u00e1s augusta casa de este idioma. Les ruego disculpen mi osad\u00eda. Y aunque sea obra del destino, acepto toda mi responsabilidad en esta dif\u00edcil situaci\u00f3n con el esp\u00edritu de la filosof\u00eda del estoicismo, que tuvo su origen en la isla donde nac\u00ed.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Dando mis primeros pasos en el portugu\u00e9s a los tumbos entre las piedras po\u00e9ticas de Cabral, tropec\u00e9 con algo un tanto m\u00e1s maleable en esa cantera pedag\u00f3gica: un poema titulado \u201cCatar Feij\u00e3o\u201d (Escoger frijoles), que en m\u00ed evoc\u00f3 con absoluta nitidez las manos nudosas de mi abuela al escoger frijoles, manos cuya agilidad e ins\u00f3lita inteligencia hasta hoy no he aprendido a imitar. M\u00e1s did\u00e1ctico que ning\u00fan enunciado que conozca sobre el arte de la poes\u00eda y tan ilustrativo como todas las lecciones del homenajeado sobre este oficio, \u201cCatar Feij\u00e3o\u201d bien podr\u00eda ser un manual, un vadem\u00e9cum de cualquier poeta y estudiante de poes\u00eda:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">1<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\">Escoger frijoles limita con escribir:<br \/>\nse echan los granos en el agua del barre\u00f1o<br \/>\ny las palabras en la de la hoja de papel;<br \/>\ny despu\u00e9s se tira fuera lo que sobrenada.<br \/>\nEn efecto, toda palabra sobrenada en el papel,<br \/>\nagua congelada, como plomo su verbo:<br \/>\npues para escoger ese frijol, soplar sobre \u00e9l,<br \/>\ny tirar fuera lo leve y hueco, paja y eco.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">2<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\">Pero ese escoger frijoles entra\u00f1a un riesgo:<br \/>\nel de que entre los granos pesados entre<br \/>\nun grano cualquiera, piedra o indigesto,<br \/>\nun grano inmasticable, que rompa un diente.<br \/>\nSeguro que no en el escoger palabras:<br \/>\nla piedra da a la frase su grano m\u00e1s vivo:<br \/>\nobstruye la lectura fluctuante, fluvial,<br \/>\nazuza la atenci\u00f3n, la pesca con el riesgo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\">(trad. Pablo de Barco)<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Y en tanto no sabemos, por falta de precedentes, qu\u00e9 harmon\u00eda puede haber entre la voz de un poeta pernambucano y la inflexi\u00f3n de un chipriota, vaya que entra\u00f1a un riesgo este ejercicio. Para hacerle frente, hagamos de esos frijoles las piedras de Dem\u00f3stenes, los guijarros que el tartamudo padre de nuestra tradici\u00f3n ret\u00f3rica se pon\u00eda en la boca cuando iba a declamar frases a la orilla del mar. Son los pe\u00f1ascos que debe sortear a perpetuidad el poeta, al igual que el lector. Porque Jo\u00e3o Cabral nos ense\u00f1a no solo c\u00f3mo se escribe su poes\u00eda, sino tambi\u00e9n c\u00f3mo debe leerse. Y por si nuestra lectura fuera a volverse facilista, se nos detiene, se nos obliga a v\u00e9rnoslas con los rigores de duras obstrucciones y a absorber la necesaria lecci\u00f3n de su dificultad. El lenguaje, por supuesto, es la mayor dificultad y tambi\u00e9n el mayor peligro de la poes\u00eda. Y el lenguaje se vuelve m\u00e1s riesgoso que nunca cuando se rinde f\u00e1cilmente a nuestra lectura.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">La trayectoria po\u00e9tica de Jo\u00e3o Cabral consiste en rehuir la tentaci\u00f3n de sucumbir a lo superficial y lo gratuito. Por eso, sospecho, es averso a la musicalidad de la poes\u00eda, y prefiere la escasez de la imagen pict\u00f3rica y la rima asonante al tint\u00edn de la sonoridad consonante o la grandilocuencia de la declamaci\u00f3n. Su elocuencia es de otra clase. Y siendo un poeta autodeclarado de la necesidad y la insuficiencia, Cabral trabaja con esmero para reducir al m\u00ednimo la magnitud del imperativo de satisfacci\u00f3n de la necesidad, no por parsimonia sino por un inconfundible sentido de la generosidad. Es la generosidad po\u00e9tica que se propone permitir que los sujetos humanos de su poes\u00eda se muestren en sus propios t\u00e9rminos. En ese sentido, los rigores geom\u00e9tricos y aritm\u00e9ticos de la autorrestricci\u00f3n en la poes\u00eda de Cabral, lejos de constituir los actos fr\u00edos, mec\u00e1nicos, de un formalismo, representan los rigores de una poes\u00eda profundamente conectada con lo humano y lo social. Y como se\u00f1al\u00f3 su esposa, la poetisa Marly de Oliveira, en su pr\u00f3logo al segundo volumen de sus versos recopilados, la de Cabral es una poes\u00eda emotiva, cargada de emoci\u00f3n l\u00facida, la lucidez heredada de la poes\u00eda matem\u00e1tica de Paul Val\u00e9ry.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Jo\u00e3o Cabral de Melo Neto es un habilidoso poeta de la sustracci\u00f3n dedicado a los trabajos de separar la paja del trigo, de escoger frijoles, de pelar y mondar. Un poeta que opta por la econom\u00eda de lo m\u00ednimo con efecto m\u00e1ximo. Practica un arte lac\u00f3nico de la deferencia en una poes\u00eda que escatima su propia voz, as\u00ed como el ego de su autor, cediendo al contexto humano que asocia la vocaci\u00f3n po\u00e9tica con la vida cotidiana y la experiencia terrenal. En esa autolimitaci\u00f3n, la poes\u00eda de Jo\u00e3o Cabral ha trascendido sus propios l\u00edmites, meticulosos y deliberados, y emerge como un fen\u00f3meno cultural universal admirado por poetas y lectores legos del mundo entero. Por sus diligentes labores y su modesta devoci\u00f3n, Jo\u00e3o Cabral ha sido adoptado por el pueblo brasile\u00f1o como su poeta nacional imperante, estatus que recientemente confirm\u00f3 el premio S\u00e3o Paulo que confiere el gobierno estatal. Por todos estos motivos, en marzo de 1992 un jurado internacional de sus pares seleccion\u00f3 a Jo\u00e3o Cabral de Melo Neto como merecedor del premio internacional de literatura Neustadt de 1992.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Me honra profundamente tener la oportunidad y el privilegio de dirigirme a ustedes sobre los m\u00e9ritos de la poes\u00eda de Jo\u00e3o Cabral de Melo Neto, y de hacerlo en esta solemne sesi\u00f3n de la Academia Brasile\u00f1a de Letras, en la casa del gran Machado de Assis. Muchas gracias.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">R\u00edo de Janeiro<br \/>\n31 de agosto de 1992<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Traducci\u00f3n de Caro\u00a0Friszman<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">De <a href=\"https:\/\/store.deepvellum.org\/products\/dispatches-from-the-republic-of-letters-50-years-of-the-neustadt-international-prize-for-literature\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>Dispatches from the Republic of Letters: 50 Years of the Neustadt International Prize for Literature<\/em><\/a>, editado por Daniel Simon (Deep Vellum, 2020).<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>Caro Friszman<\/strong>\u00a0tiene un t\u00edtulo en traducci\u00f3n por el Instituto en Lenguas Vivas Juan Ram\u00f3n Fern\u00e1ndez en Buenos Aires, Argentina. Se ha desempe\u00f1ado como traductora aut\u00f3noma en varias \u00e1reas, particularmente en ciencias sociales y traducci\u00f3n audiovisual. Ha impartido clases sobre la traducci\u00f3n de ciencias sociales en la Universidad de Belgrano en Buenos Aires. Ha colaborado como traductora y editora en varias publicaciones. Forma parte del listado de traductores de las Naciones Unidas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p dir=\"ltr\">Excmo. Sr. Dom Austreg\u00e9silo de Athayde, presidente de la Academia Brasile\u00f1a de Letras, que nos ha acogido tan calurosamente en esta casa; distinguidos oradores que nos han precedido en el podio, estimados miembros de la Academia, se\u00f1oras y se\u00f1ores.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Es un privilegio incomparable tener la oportunidad, en esta sesi\u00f3n tan solemne de la Academia Brasile\u00f1a de Letras, de dirigirles estas palabras de elogio en honor a uno de sus poetas m\u00e1s ilustres, el Excelent\u00edsimo Embajador Jo\u00e3o Cabral de Melo Neto, decimosegundo ganador del Premio Internacional de Literatura Neustadt.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2995,4446],"genre":[2013],"pretext":[],"section":[2442],"translator":[2633],"lal_author":[3261],"class_list":["post-4516","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized","tag-brazil-es","tag-numero-18","genre-dossier-es","section-dossier-joao-cabral-de-melo-neto-es-2","translator-carolina-friszman-es-2","lal_author-djelal-kadir-es-2"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4516","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4516"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4516\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":37430,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4516\/revisions\/37430"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4516"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4516"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4516"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=4516"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=4516"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=4516"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=4516"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=4516"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}