{"id":4508,"date":"2021-05-10T00:43:27","date_gmt":"2021-05-10T06:43:27","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2021\/05\/after-azotea-elena-lahrvivaz\/"},"modified":"2024-05-13T02:10:33","modified_gmt":"2024-05-13T08:10:33","slug":"after-azotea-elena-lahrvivaz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2021\/05\/after-azotea-elena-lahrvivaz\/","title":{"rendered":"&#8220;M\u00e1s all\u00e1 de la Azotea&#8221; de Elena Lahr-Vivaz"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\"><\/div>\n<div class=\"caption\" dir=\"ltr\"><\/div>\n<p dir=\"ltr\">En esta pieza, considero la poes\u00eda reciente de Reina Mar\u00eda Rodr\u00edguez dentro de una discusi\u00f3n m\u00e1s amplia de su trabajo en curso para crear un espacio de identidad archipel\u00e1gico y transnacional.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Conoc\u00ed a la galardonada poeta cubana Reina Mar\u00eda Rodr\u00edguez en 2003, durante un viaje de un mes a La Habana. Recuerdo haber subido las escaleras que conduc\u00edan a su hogar en el techo, conocido como Azotea, en la calle \u00c1nimas; y recuerdo estar sentada all\u00ed durante horas con mis compa\u00f1eros de posgrado y otros. Tomando t\u00e9 y escuch\u00e1ndola hablar sobre poes\u00eda cubana, recuerdo inclinarme para escuchar la voz tranquila de Rodr\u00edguez sobre los sonidos de la calle.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Ahora, casi 20 a\u00f1os despu\u00e9s, la Azotea se ha convertido en un sitio hist\u00f3rico asociado con la creaci\u00f3n de Rodr\u00edguez de un espacio alterno de identidad: un espacio donde escritores, artistas e intelectuales se reunieron para compartir su trabajo e ideas durante los dif\u00edciles a\u00f1os del \u201c Per\u00edodo especial \u201d, los a\u00f1os de escasez extrema que siguieron al colapso de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en 1989 (y de su ayuda econ\u00f3mica). Fue en la Azotea, por ejemplo, donde en 1995 Antonio Jos\u00e9 Ponte, amigo \u00edntimo de Rodr\u00edguez, ley\u00f3 por primera vez su controvertido y emblem\u00e1tico ensayo &#8220;El abrigo de aire&#8221;, sobre la necesidad de desmitificar al h\u00e9roe nacional Jos\u00e9 Mart\u00ed. Fue tambi\u00e9n en este espacio donde otro de los amigos cercanos de Rodr\u00edguez, el poeta Ricardo Alberto P\u00e9rez, disfrut\u00f3 de conversaciones con lo que luego caracteriz\u00f3 como una muy unida comunidad de letrados con opiniones afines.<\/p>\n<p>Actualmente, me encuentro escribiendo a cerca de la Azotea dentro de un proyecto m\u00e1s amplio sobre escritores y artistas cubanos. Cuando les cuento esto a mis colegas, a menudo me preguntan si todav\u00eda visito a Rodr\u00edguez all\u00ed y, de ser as\u00ed, si pueden acompa\u00f1arme. &#8220;\u00bfPuedo ir contigo? \u00a1Me encantar\u00eda verla! \u201d, dicen, como si la Azotea fuera un museo, o un espacio sagrado.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Da la casualidad de que solo he regresado una vez a la Azotea en los \u00faltimos a\u00f1os, cuando Rodr\u00edguez \u2014que ahora viaja con frecuencia al exterior\u2014 estaba en La Habana al mismo tiempo que yo y me invit\u00f3 a cenar con ella. Sin embargo, he visto a la poeta muchas veces en otros espacios (incluidos caf\u00e9s, salas de conferencias y librer\u00edas) y, con frecuencia, le env\u00edo correos electr\u00f3nicos con preguntas o la llamo para saludarla.<\/p>\n<p>Si bien los comentarios sobre Rodr\u00edguez a menudo enfatizan la Azotea y, por lo tanto, la importancia del espacio en la d\u00e9cada de 1990, he estado pensando en las nuevas realidades del siglo XXI. Durante mis recientes encuentros con Rodr\u00edguez, me ha llamado la atenci\u00f3n el hecho de que la poeta sigue creando un espacio para el intercambio art\u00edstico e intelectual dondequiera que se encuentre, incluso cuando este espacio ahora no est\u00e1 ligado a ning\u00fan sitio en particular.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Cuando Rodr\u00edguez me invit\u00f3 a encontrarme con ella para tomar un caf\u00e9 en un establecimiento local en La Habana, por ejemplo, tambi\u00e9n invit\u00f3 a poetas que estaban de visita desde Bangladesh, organizando, en efecto, un improvisado sal\u00f3n literario similar a los que una vez llev\u00f3 a cabo en su casa. Cuando llam\u00e9 para hablar con ella un d\u00eda en 2019, me dijo que estaba en un caf\u00e9 en la ciudad de Nueva York, reuni\u00e9ndose con amigos, cuidando a parientes que la acompa\u00f1aban en el viaje y, de alguna manera, en medio de todo, todav\u00eda encontrando algo de tiempo para escribir, como siempre lo ha hecho.<\/p>\n<p>Ahora veo que la \u201cubicaci\u00f3n\u201d de su po\u00e9tica siempre ha sido m\u00faltiple, no singular. De hecho, el hogar de la poeta en la azotea es solo uno de los muchos lugares en que sol\u00eda celebrar reuniones en La Habana en la d\u00e9cada de 1990 y principios de la de 2000. El anteriormente mencionado poeta Ricardo Alberto P\u00e9rez recuerda en una entrevista de 2018 que Rodr\u00edguez realizaba reuniones informales en parques y plazas al mismo tiempo que recib\u00eda invitados en su casa. A principios de la d\u00e9cada del 2000, adem\u00e1s, Rodr\u00edguez comenz\u00f3 a realizar tertulias en la llamada Torre de Letras, un espacio para eventos culturales ubicado en la Plaza de Armas de La Habana; cuando la Torre dej\u00f3 de estar disponible para su uso, traslad\u00f3 las reuniones a un edificio en la calle Obispo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">De hecho, fue durante las tertulias celebradas en la Torre que Rodr\u00edguez conoci\u00f3 al poeta Ram\u00f3n Hondal, marcando el inicio de una estrecha amistad y colaboraci\u00f3n emblem\u00e1tica, m\u00e1s recientemente, en su continuo trabajo en conjunto en una serie de t\u00edtulos literarios seleccionados por Rodr\u00edguez, editado de Hondal, y editado bajo el sello Colecci\u00f3n Torre de Letras.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">As\u00ed, Rodr\u00edguez ha trabajado de manera consistente para forjar un espacio alterno de identidad para escritores, artistas e intelectuales \u2014un espacio que est\u00e1 separado de aquellos patrocinados m\u00e1s directamente por el estado\u2014 incluso cuando realmente nunca ha sido posible anclar este espacio a la Azotea o, de hecho, a ning\u00fan lugar.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">La necesidad de un espacio libre y sin ataduras como el que crea Rodr\u00edguez ha sido claramente importante desde el apogeo de la Azotea en la d\u00e9cada de 1990. Sin embargo, sugerir\u00eda que tal vez se haya vuelto a\u00fan m\u00e1s cr\u00edtico en los \u00faltimos a\u00f1os, cuando casi todos los escritores que alguna vez se reunieron con la poeta en La Habana se han mudado a otros lugares.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En su perspicaz introducci\u00f3n a este tema, la traductora de Rodr\u00edguez, Kristin Dykstra, hace referencia a la larga historia de migraci\u00f3n transnacional de Cuba al invocar la <em>di\u00e1spora<\/em> de la naci\u00f3n. En mi propio trabajo, ampl\u00edo esta descripci\u00f3n utilizando el t\u00e9rmino <em>archipi\u00e9lago<\/em>, que el Oxford English Dictionary define como \u201cany sea, or sheet of water, in which there are numerous islands [. . .]\u00a0a group of islands.\u201d<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Si bien Cuba es en efecto un archipi\u00e9lago geogr\u00e1fico, compuesto por 1.600 islas, islotes y cayos, empleo el t\u00e9rmino en reconocimiento del hecho de que un archipi\u00e9lago es tanto singular como plural. Al igual que ocurre con los espacios que componen \u201cCuba\u201d en el presente, dado que los cubanos viven cada vez m\u00e1s en una variedad de ubicaciones transnacionales, el archipi\u00e9lago es simult\u00e1neamente uno y muchos, singular y disperso.<\/p>\n<p>En l\u00ednea con esta caracterizaci\u00f3n de Cuba como un archipi\u00e9lago transnacional, propongo que la creaci\u00f3n de Rodr\u00edguez de un espacio alterno de identidad para escritores, artistas e intelectuales tambi\u00e9n puede ser vista como archipel\u00e1gica. Celebrar tertulias en una multiplicidad de espacios que, en conjunto, forman un todo m\u00e1s amplio, interconectado, <em>m\u00e1s all\u00e1<\/em> de la Azotea podr\u00eda, en este sentido, tambi\u00e9n ser concurrente con ella. Junto con la Torre, los caf\u00e9s de La Habana y Nueva York, y otros espacios como salas de lectura y librer\u00edas, \u00bfno podr\u00eda la Azotea ser uno de muchos espacios que, en conjunto, forman una constelaci\u00f3n archipel\u00e1gica?<\/p>\n<p>El sentido de posibilidad archipel\u00e1gica sin ataduras en esta caracterizaci\u00f3n del espacio creado por Rodr\u00edguez se amplifica en su poes\u00eda. Los poemas de Rodr\u00edguez son a menudo dif\u00edciles de anclar, continuamente &#8220;se nos escapan&#8221;, como escribe Dykstra sobre la traducci\u00f3n de la obra l\u00edrica de Rodr\u00edguez al ingl\u00e9s en <em>The Winter Garden Photograph<\/em> (2019).<\/p>\n<p dir=\"ltr\">El poema de 1992 \u201cla detenci\u00f3n del tiempo\u201d, por ejemplo, comienza con una pregunta sobre la posibilidad de convivencia temporal que invoca la multiplicidad inherente al archipi\u00e9lago. La poeta contin\u00faa recordando a los lectores que el agua tambi\u00e9n tiene memoria, en un gui\u00f1o a la interconexi\u00f3n de islas y v\u00edas fluviales que tambi\u00e9n es intr\u00ednseca al archipi\u00e9lago: \u201cpara m\u00ed es la memoria del agua y ahora s\u00e9 que el agua tiene memoria [. . .] el agua es transparente y te enga\u00f1a, no todo lo que dejas caer en ellas es el olvido\u201d.<\/p>\n<p>Cuba es a menudo caracterizada como una isla, aunque en realidad es un archipi\u00e9lago. Aqu\u00ed, en su referencia a \u201cla memoria del agua\u201d, Rodr\u00edguez se\u00f1ala la necesidad de reconocer la multiplicidad archipel\u00e1gica de Cuba, y recordar la importancia del agua adem\u00e1s de la tierra. Adem\u00e1s, con la &#8220;detenci\u00f3n del tiempo&#8221; permitiendo una simultaneidad moment\u00e1nea, el espacio del archipi\u00e9lago cubano se sit\u00faa tanto en el tiempo como en la existencia en alg\u00fan lugar m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Rodr\u00edguez vuelve a establecer la importancia del agua en su poema \u201cPaso de nubes\u201d en 1994. Mientras que en\u00a0 \u201cla detenci\u00f3n del tiempo\u201d la poeta llama impl\u00edcitamente la atenci\u00f3n sobre la larga historia de migraci\u00f3n transnacional de Cuba en sus alusiones al agua y la memoria, en \u201cPaso de nubes\u201d recuerda m\u00e1s espec\u00edficamente las precarias <em>balsas<\/em> que transportan a tantos cubanos en altamar a principios de la d\u00e9cada de 1990: \u201cAlgunas [balsas] se hundir\u00e1n para siempre entre la arena y la resaca; otras tocar\u00e1n el l\u00edmite. Siempre sospecharemos cu\u00e1l encall\u00f3, cu\u00e1l regres\u00f3, la que habr\u00e1 llegado. Es una Isla, con sus ni\u00f1os que han jugado, al crecer, con sus balsas\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">A diferencia de las caracterizaciones prevalecientes de Cuba como una isla aislada congelada en el tiempo, las descripciones de Rodr\u00edguez de balsas y balseros en &#8220;Paso de nubes&#8221; recuerdan a los lectores los lazos transnacionales de larga data de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Los migrantes cubanos han llegado hace mucho tiempo a costas lejanas por mar (como es el caso de los <em>balseros<\/em>), por aire (en el caso de los privilegiados de tener un boleto de avi\u00f3n y una visa) y, m\u00e1s recientemente, a pie (en el caso de de esos migrantes cubanos que cada vez m\u00e1s intentan cruzar a Estados Unidos desde M\u00e9xico). Con la migraci\u00f3n cada vez m\u00e1s transnacional desde \u201cla Isla\u201d, la l\u00ednea que separa un espacio de otro es cada vez m\u00e1s porosa, convirti\u00e9ndose, como lo afirma la poeta en la \u00faltima l\u00ednea de \u201cPaso de nubes\u201d, en \u201cun l\u00edmite impreciso\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En el poema de 2020 \u201cUna manzana mordida y un rat\u00f3n\u201d, Rodr\u00edguez alude a su propio viaje cada vez m\u00e1s transnacional en su descripci\u00f3n del tiempo que pasa en Miami, donde ahora vive su hija. Al contar la historia de c\u00f3mo un rat\u00f3n salt\u00f3 de un inodoro en el apartamento de su hija en Miami, insin\u00faa que la vida en los Estados Unidos se encuentra lejos del lujoso &#8220;sue\u00f1o americano&#8221; que muchos aspirantes a migrantes podr\u00edan imaginar.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\">Un rat\u00f3n que sale del inodoro,<br \/>\ny te salta encima<br \/>\nsin traer loter\u00edas<br \/>\nni consuelos.<\/p>\n<p>Al sugerir que un rat\u00f3n saltando repentinamente del inodoro es m\u00e1s probable que ver un billete de loter\u00eda ganador, Rodr\u00edguez cuestiona las caracterizaciones predominantes de Estados Unidos como una tierra de sue\u00f1os te\u00f1ida de Hollywood.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Al mismo tiempo, Rodr\u00edguez deshace diestramente el pensamiento dicot\u00f3mico que subyace a las representaciones de los edificios cubanos como anticuados y los estadounidenses como &#8220;modernos&#8221;, se\u00f1alando las similitudes entre ambos espacios, as\u00ed como entre sus habitantes.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\">Un rat\u00f3n salta encima de ti,<br \/>\ny aunque estemos<br \/>\nen una ciudad moderna,<br \/>\ndice la verdad sobre las cloacas,<br \/>\nlos despojos,<br \/>\nla avaricia en cualquier parte,<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Con los problemas de la plomer\u00eda anticuada y la codicia milenaria que sobresalen incluso en la \u201cciudad moderna\u201d, Rodr\u00edguez insin\u00faa que las ciudades est\u00e1n conectadas por sus similitudes, as\u00ed como por las aguas que corren por sus alcantarillas.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Como sugiere la historia de Rodr\u00edguez sobre ratones y hombres, la poeta pasa cada vez m\u00e1s tiempo fuera de su casa en La Habana. De hecho, esperaba verla en all\u00ed en febrero pasado, cuando asist\u00ed a la Feria del Libro anual poco antes del inicio de la pandemia de COVID-19, pero no pude hacerlo. Rodr\u00edguez hab\u00eda estado en La Habana visitando a amigos y familiares, pero cuando yo llegu\u00e9 ya se hab\u00eda ido a Miami. Le pregunt\u00e9 al poeta Ram\u00f3n Hondal si pensaba que Rodr\u00edguez alg\u00fan d\u00eda regresar\u00eda a La Habana como su hogar, y respondi\u00f3 que no lo cre\u00eda as\u00ed. La vida aqu\u00ed, dijo, se ha vuelto demasiado dif\u00edcil.<\/p>\n<p>Una tarde hacia el final de mi estad\u00eda en La Habana el a\u00f1o pasado, camin\u00e9 con Hondal desde el Pabell\u00f3n Ol\u00edmpico hasta un caf\u00e9 en Centro Habana manejado por el hijo y la nuera de Rodr\u00edguez. Ubicado en una calle bulliciosa, el caf\u00e9 est\u00e1 a poca distancia de la librer\u00eda Alma Mater, donde Rodr\u00edguez a menudo ha celebrado reuniones en La Habana en los \u00faltimos a\u00f1os. El caf\u00e9 es luminoso y acogedor, con luces colgando de los techos y fotograf\u00edas de La Habana en blanco y negro en las paredes. Est\u00e1 claramente dise\u00f1ado principalmente para turistas, pero Rodr\u00edguez y sus amigos a menudo se re\u00fanen aqu\u00ed cuando ella est\u00e1 en la ciudad, y su hijo salud\u00f3 a Hondal con entusiasmo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Mientras esper\u00e1bamos nuestro caf\u00e9, Hondal nos tom\u00f3 una selfie en nuestra mesa y se la envi\u00f3 a Rodr\u00edguez. Unos minutos despu\u00e9s, el tel\u00e9fono son\u00f3 con su respuesta: &#8220;\u00a1Qu\u00e9 bien!&#8221; M\u00e1s tarde, Hondal public\u00f3 subrepticiamente la foto en Facebook, donde me mostr\u00f3 que hab\u00eda recibido unos 20 <em>me gusta<\/em> para el d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Adem\u00e1s de hacerme re\u00edr (no me hab\u00eda dado cuenta de que me estaban tomando la foto, ni que se iba a publicar en Facebook), el encuentro sirvi\u00f3 como recordatorio de que Rodr\u00edguez sigue invocando y creando un espacio alternativo en el que los escritores pueden congregarse, ya sea en persona, en el papel o, cada vez m\u00e1s, en l\u00ednea.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Con este peque\u00f1o momento del siglo XXI en mente, veo una raz\u00f3n final para no reducir el lugar a una \u00fanica ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica. Lo que viene despu\u00e9s de la Azotea podr\u00eda, de hecho, coexistir con ella. La Azotea y la cafeter\u00eda se revelan como dos partes constituyentes de un m\u00e1s extenso todo archipel\u00e1gico.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: right;\">Elena Lahr-Vivaz<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: right;\">Universidad de Rutgers\u2013Newark<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: right;\">Traducci\u00f3n de Guillermo A. Romero<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p dir=\"ltr\">Conoc\u00ed a la galardonada poeta cubana Reina Mar\u00eda Rodr\u00edguez en 2003, durante un viaje de un mes a La Habana. Recuerdo haber subido las escaleras que conduc\u00edan a su hogar en el techo, conocido como Azotea, en la calle \u00c1nimas; y recuerdo estar sentada all\u00ed durante horas con mis compa\u00f1eros de posgrado y otros. Tomando t\u00e9 y escuch\u00e1ndola hablar sobre poes\u00eda cubana, recuerdo inclinarme para escuchar la voz tranquila de Rodr\u00edguez sobre los sonidos de la calle.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4505,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4446],"genre":[2025],"pretext":[],"section":[2440],"translator":[2731],"lal_author":[3281],"class_list":["post-4508","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-18","genre-featured-author-es","section-featured-author-reina-maria-rodriguez-es","translator-guillermo-romero-es","lal_author-elena-lahr-vivaz-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4508","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4508"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4508\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33429,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4508\/revisions\/33429"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4505"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4508"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4508"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4508"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=4508"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=4508"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=4508"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=4508"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=4508"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}