{"id":44514,"date":"2026-03-03T11:00:07","date_gmt":"2026-03-03T17:00:07","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=44514"},"modified":"2026-03-17T21:21:02","modified_gmt":"2026-03-18T03:21:02","slug":"un-eco-trascendental-algunas-reconfiguraciones-del-mito-de-la-sirena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2026\/03\/un-eco-trascendental-algunas-reconfiguraciones-del-mito-de-la-sirena\/","title":{"rendered":"Un eco trascendental: algunas reconfiguraciones del mito de la sirena"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-44345\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Medalla-de-ensayo-finalista-1-1.png\" alt=\"\" width=\"201\" height=\"201\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Medalla-de-ensayo-finalista-1-1.png 1024w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Medalla-de-ensayo-finalista-1-1-300x300.png 300w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Medalla-de-ensayo-finalista-1-1-150x150.png 150w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Medalla-de-ensayo-finalista-1-1-768x768.png 768w\" sizes=\"(max-width: 201px) 100vw, 201px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><b><i>Finalista del III Concurso de Ensayos Literarios de LALT 2025<\/i><\/b><\/p>\n<p><b>Nota del editor:<\/b><i><span style=\"font-weight: 400;\"> \u201cUn eco trascendental: algunas reconfiguraciones del mito de la sirena\u201d, de la escritora y acad\u00e9mica venezolana Mariana Libertad Su\u00e1rez, figur\u00f3 entre los finalistas en nuestro III Concurso de Ensayos Literarios LALT 2025. La autora analiza los or\u00edgenes simb\u00f3licos de las sirenas, al mismo tiempo que rastrea su presencia en obras de la literatura latinoamericana. En ese proceso, Libertad Su\u00e1rez tambi\u00e9n plantea algunas interrogantes: \u201c\u00bfc\u00f3mo aquellas figuras hom\u00e9ricas que no ten\u00edan un aspecto f\u00edsico definido, pero que, seg\u00fan la maga Circe, hechizaban a todos los marinos \u2018con su sonoro canto sentadas en un prado donde las rodea un gran mont\u00f3n de huesos humanos putrefactos, cubiertos de piel seca\u2019, se convirtieron en una hembras fr\u00e1giles y solitarias capaces de renunciar a s\u00ed mismas por amor?, \u00bfcu\u00e1ndo las sirenas perdieron las alas que les atribuyeron los primeros escultores, adquirieron dos colas de pez que, en un par de siglos, se hicieron una, y terminaron desechando lo que las hac\u00eda \u00fanicas para conseguir la aceptaci\u00f3n masculina?\u201d<\/span><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Al final, todo lo m\u00edtico se evapora, se trivializa y se desmitifica. Esas sirenas que vemos pintadas en el escaparate de un caf\u00e9 o una taberna (\u2026) son un eco trivial de las seductoras de anta\u00f1o. Los encantos de las sirenas se han difuminado, y ahora son apenas destellos m\u00ednimos, un vago espejismo. Pero vale la pena, creo, recordar cu\u00e1n largo camino hizo su mito y c\u00f3mo cambiaron las figuras y los encantos de estas damas de anta\u00f1o. Una intrigante historia, de m\u00faltiples ecos po\u00e9ticos y pict\u00f3ricos.<\/span><\/i><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Carlos Garc\u00eda Gual, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sirenas: <\/span><\/i><i><span style=\"font-weight: 400;\">Seducciones y metamorfosis<\/span><\/i><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A diferencia de muchas criaturas m\u00edticas de la Grecia cl\u00e1sica, que con el tiempo fueron perdiendo fuerza simb\u00f3lica o quedaron ancladas en una imagen inmutable, las sirenas han demostrado una capacidad \u00fanica para adaptarse, transformarse y perdurar. Estas figuras \u2013<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">liminares por excelencia\u2013 no fueron borradas del imaginario colectivo ni se mantuvieron est\u00e1ticas, como las lamias o el minotauro, sino que, por el contrario, atravesaron siglos de historia, fueron reconfiguradas una y otra vez por distintas sensibilidades y, hoy por hoy, siguen siendo le\u00eddas desde diversos reg\u00edmenes sentimentales. Desde el siglo VIII antes de la era cristiana hasta la actualidad, las sirenas han sido objeto de reapropiaciones constantes, de ah\u00ed que podamos rastrear su presencia en los capiteles de iglesias medievales, en las pinturas de El Bosco durante el Renacimiento o en escenarios tan distantes a las rocas de Escila y Caribdis como la Iglesia de Santa Mar\u00eda Magdalena en Lima, Per\u00fa o el Templo de San Lorenzo en Potos\u00ed, Bolivia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el frontispicio de la Catedral de Puno, construida en el siglo XVIII, se ve a una sirena que toca un charango, pero en vez de intimidar, como hac\u00edan las sirenas hom\u00e9ricas, esta imagen invita a pasar a la iglesia. La figura es tan llamativa que dio pie a la construcci\u00f3n de una leyenda contempor\u00e1nea. Se dice que hab\u00eda un minero explotador del cerro de Laykacota que viv\u00eda abusando de los ind\u00edgenas, los golpeaba y los hac\u00eda trabajar excesivamente. Frente a los maltratos sostenidos, todos estaban extenuados, por eso trataban de dormir la mayor cantidad de tiempo posible; sin embargo, hab\u00eda uno muy callado que todas las noches se iba y regresaba con la luz del sol. Cuando los otros mineros descubrieron que este hombre se escabull\u00eda para hacer el amor a diario con una sirena, \u00e9l decidi\u00f3 marcharse con su amada. Sab\u00eda que iba a ser feliz; no obstante, le daba pena abandonar a sus compa\u00f1eros, as\u00ed que tall\u00f3 la imagen de la sirena en la catedral, para que todos pudieran verla y sentir el mismo alivio que \u00e9l cuando la ten\u00eda en sus brazos. <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Cristina Jim\u00e9nez G\u00f3mez<\/span> <span style=\"font-weight: 400;\">explica que, entre los siglos XVI y XVII, las prostitutas eran frecuentemente comparadas con sirenas, porque se asum\u00eda que estos seres corromp\u00edan la virtud y estaban cargados de lujuria. Es decir, poco antes de la construcci\u00f3n de la Catedral de Puno, las sirenas, en otros lugares del mundo, m\u00e1s que sosiego, despertaban caos en el orden familiar deseado. En ese sentido, se podr\u00eda decir que la leyenda de Puno parece reconstruir un modelo que naci\u00f3 en el siglo XIX y que curiosamente goza de una alta popularidad en el siglo XXI, la de la sirena que ama a los seres humanos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aunque se diferencia mucho de la sirena pune\u00f1a porque ama sin ser amada, el caso m\u00e1s emblem\u00e1tico del monstruo que no seduce, sino que tiene sentimientos nobles, es la protagonista de \u201cLa sirenita\u201d, el cuento de Hans Christian Andersen. Este personaje, con su familia en el fondo del mar, se enamora de un humano y decide renunciar a su cola de pez, es decir, a la marca de identidad que la hac\u00eda semejante a su entorno, para poder casarse con \u00e9l. Con ayuda de una bruja hace la transici\u00f3n, pero siente un dolor terrible cuando camina. Sus hermanas intentan conseguir un ant\u00eddoto y le llevan un cuchillo con el que debe matar al pr\u00edncipe, pero la sirenita prefiere convertirse en espuma antes que asesinar al hombre por el cual renunci\u00f3 a su esencia y a toda posibilidad de pertenencia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En este marco, valdr\u00eda preguntarse entonces: \u00bfc\u00f3mo aquellas figuras hom\u00e9ricas que no ten\u00edan un aspecto f\u00edsico definido, pero que, seg\u00fan la maga Circe, hechizaban a todos los marinos \u201ccon su sonoro canto sentadas en un prado donde las rodea un gran mont\u00f3n de huesos humanos putrefactos, cubiertos de piel seca\u201d, se convirtieron en una hembras fr\u00e1giles y solitarias capaces de renunciar a s\u00ed mismas por amor?, \u00bfcu\u00e1ndo las sirenas perdieron las alas que les atribuyeron los primeros escultores, adquirieron dos colas de pez que, en un par de siglos, se hicieron una, y terminaron desechando lo que las hac\u00eda \u00fanicas para conseguir la aceptaci\u00f3n masculina? Viendo someramente los textos antes referidos, resulta m\u00e1s o menos transparente el hecho de que las modificaciones f\u00edsicas, t\u00edmico-pasionales y psicol\u00f3gicas que ha sufrido este monstruo est\u00e1n \u00edntimamente ligadas a la posici\u00f3n autorial desde la que es enunciado; es decir, que la voz encargada de representar a las sirenas tiende a modificar su morfolog\u00eda para otorgar as\u00ed un significado contextual que resulta \u00fatil en el proceso de expresi\u00f3n de una serie de ideas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQu\u00e9 ocurrir\u00eda entonces si se revisan algunas sirenas de la literatura latinoamericana? En el cuento \u201cLas ondinas\u201d, de Rafaela Contreras Ca\u00f1as, publicado a finales del siglo XIX, se cuenta c\u00f3mo Coralina, una sirena que tiene dos hermanas menores, decide salir al mundo exterior y, como ocurre con el personaje de Andersen, acaba renunciando a su cola de pez para ser amada por un artista; no obstante, se aburre al poco tiempo de la convivencia y decide marcharse. Ella sigue su camino y el hombre termina enamorado de alguien m\u00e1s. Con este discurso, la escritora no solo aleja a la sirena de la figura de la hero\u00edna rom\u00e1ntica, sino que tambi\u00e9n niega que sea una mujer fatal, pues Armando, el hombre abandonado, sobrevive a la ruptura y tiene la capacidad de seguir funcionando en sociedad. Claramente hay una relectura de los c\u00f3digos \u00e9ticos del romanticismo y, al mismo tiempo, un desplazamiento de la est\u00e9tica modernista. Contreras usa la figura de la sirena para humanizar a la mujer, para mostrar que es un ser inscrito en la historia y, por tanto, sus pasiones y sus convicciones se transformar\u00e1n a lo largo del tiempo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De igual forma, cuando en los a\u00f1os sesenta, el escritor argentino Marco Denevi escribi\u00f3:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando las Sirenas vieron pasar el barco de Ulises y advirtieron que aquellos hombres se hab\u00edan tapado las orejas para no o\u00edrlas cantar (\u00a1a ellas, las mujeres m\u00e1s hermosas y seductoras!) sonrieron desde\u00f1osamente y se dijeron: \u00bfQu\u00e9 clase de hombres son estos que se resisten voluntariamente a las Sirenas? Permanecieron, pues, calladas, y los dejaron ir en medio de un silencio que era el peor de los insultos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estaba fijando posici\u00f3n frente a, al menos, dos debates que presentaron los estudios literarios y el feminismo en la segunda mitad del siglo XX. En primer lugar, habla sobre el poder interpelador del silencio, un tema que dos d\u00e9cadas despu\u00e9s de la aparici\u00f3n de este texto de Denevi expuso magistralmente Josefina Ludmer al hablar de Sor Juana In\u00e9s de la Cruz en \u201cLas tretas del d\u00e9bil\u201d; y, en segundo t\u00e9rmino, visibiliza la separaci\u00f3n del deseo femenino, la pr\u00e1ctica sexual y la voluntad de reproducci\u00f3n que atraves\u00f3 el Movimiento de Liberaci\u00f3n de las mujeres de Estados Unidos. No deja de ser curioso que dentro de esta minificci\u00f3n no se habla de monstruos marinos ni de seres mitol\u00f3gicos, sino de \u201cmujeres hermosas\u201d, pues eso tambi\u00e9n deja al descubierto el proceso de resignificaci\u00f3n que lleva a cabo el autor.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ya en los a\u00f1os setenta, aparece una sirena en un cuento muy raro tanto para el canon literario venezolano de la \u00e9poca, como para la obra de su creadora: \u201cAs\u00ed me dijo el mar\u201d, de Gloria Stolk. La historia forma parte del libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cuentos del Caribe<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, editado en 1975, por Monte \u00c1vila. Cuando esta obra sale de imprenta, ya Gloria Stolk dictaba la c\u00e1tedra de Literatura Contempor\u00e1nea en la Escuela de Periodismo de la Universidad Cat\u00f3lica Andr\u00e9s Bello, hab\u00eda sido vicepresidenta de la Asociaci\u00f3n de Escritores Venezolanos, presidenta de la Asociaci\u00f3n Venezolana de Mujeres y hab\u00eda dirigido la Uni\u00f3n de Mujeres Americanas. Tambi\u00e9n hab\u00eda sido miembro directivo de la Asociaci\u00f3n \u201cJos\u00e9 Mar\u00eda Vargas\u201d y la primera presidenta del Instituto de Cultura y Bellas Artes. Adem\u00e1s, con su novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Amargo el fondo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1956), hab\u00eda ganado el premio \u201cAr\u00edstides Rojas\u201d. Era, pues, una intelectual consolidada, quiz\u00e1s, por ello caus\u00f3 tanta conmoci\u00f3n en el espacio p\u00fablico que cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1979, decidiera suicidarse.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">M\u00e1s all\u00e1 del riesgo de caer en el biografismo que pudiera implicar esta lectura, es posible entender \u201cAs\u00ed me dijo el mar\u201d como una carta de despedida, una declaraci\u00f3n de intenciones que, por medio de una sirena caribe\u00f1a, hizo circular Stolk entre sus lectores. En el cuento se narra c\u00f3mo Alfida, una ni\u00f1a, tiene que aprender a vivir con una particularidad inexplicable: solo puede comunicarse cantando. Desde peque\u00f1a repite lecciones con melod\u00edas, lo que desespera a su madre, quien recurre sin \u00e9xito a curanderas y hechiceras para sanar ese mal. A medida que Alfida crece, su canto se intensifica. Un poeta se\u00f1ala que \u201cen otra vida fue sirena\u201d, pero su madre, avergonzada, insiste en que solo es una tonta. La comunidad las margina por su rareza, y Alfida comienza a sentirse culpable por el aislamiento de su madre y a entender el canto como una maldici\u00f3n. Un d\u00eda, se enamora del mar y le canta durante horas, incluso de madrugada. Una ma\u00f1ana no regresa a casa. Su madre, al notar la ausencia, imagina que se fug\u00f3 con alguien, aunque no puede concebir qui\u00e9n querr\u00eda llevarse a una mujer tan extra\u00f1a.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si algo caracteriz\u00f3 la vida de Stolk fue su imposibilidad de callar ante las injusticias, su reclamo de igualdad frente a la sociedad y, sobre todo, su incapacidad absoluta de incorporarse al mundo sin cuestionarlo. Al igual que Alfida, su forma de expresarse fue muchas veces cuestionada y vista como un gesto de rebeld\u00eda innecesario. Su rareza dentro del campo cultural venezolano hizo que se le acusara de traicionar a la patria, porque una de las hero\u00ednas de sus novelas se enamoraba de un extranjero; mientras, como indica Carmen Victoria Vivas, el intelectual Pedro Pablo Paredes se encargaba de desmontar su lectura cr\u00edtica de la literatura venezolana desde una postura pedag\u00f3gica, pues\u00a0 la tomaba como ejemplo de lo que no se debe hacer. A la par del reconocimiento y la centralidad que pocas mujeres de su tiempo tuvieron en el campo intelectual venezolano, estuvo su no pertenencia a la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Biblioteca femenina venezolana<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y, como bien destaca Raquel Rivas Rojas, el hecho de que sus f\u00e1bulas de identidad difuminaran las fronteras de lo nacional, lo que convert\u00eda su discurso en el anverso de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ifigenia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Teresa de la Parra, novela en la que se representa una historia de arraigo forzado. Es decir, el discurso de Stolk no solo establec\u00eda un contrapunto cr\u00edtico al relato patriarcal galleguiano, como lo hicieron otras de sus contempor\u00e1neas \u2013Ada P\u00e9rez Guevara, Dinorah Ramos o Lucila Palacios, por ejemplo\u2013<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">, sino que, adem\u00e1s, se distanciaba de los relatos femeninos que se centraban en denunciar la situaci\u00f3n de la mujer. Stolk era una figura inquietante, que \u2013al igual que Alfida\u2013 desconcertaba a todos con su canto.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora bien, la ambig\u00fcedad del final, el hecho de que se diga que la historia proviene de un rumor, el que se hable del amor hacia el mar, de la fuga con un amado o de una disipaci\u00f3n sin m\u00e1s habla del deseo de desaparecer. Alfida es una sirena que no aterroriza como las hom\u00e9ricas; que no despierta un amor incondicional, como la de la catedral de Puno, y que no tiene ninguna agencia, a diferencia de la de Rafaela Contreras Ca\u00f1as. Es un ser monstruoso e h\u00edbrido como todas las sirenas de la historia, pero su morfolog\u00eda no normativa la obliga a agudizar el aislamiento que ha vivido hasta borrarse por completo. Se podr\u00eda decir que, oculta dentro de los archivos de la literatura venezolana, est\u00e1 una sirena que ha sido repolitizada, pues si bien es eliminada, desaparece por un acto de voluntad, lo que evidencia que las sirenas como s\u00edmbolo no solo permiten reimaginar las fronteras del g\u00e9nero, la identidad y la pertenencia, sino que tambi\u00e9n han sido usadas como emblemas de la rebeli\u00f3n, el sometimiento y la resistencia frente a las estructuras que han intentado, durante siglos, limitar y definir a la mujer.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 10pt; color: #000080;\"><a style=\"color: #000080;\" href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/issue-37\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><b>\u00a1Compra libros de los autores y traductores incluidos en este n\u00famero en nuestra p\u00e1gina de Bookshop!<\/b><\/a><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Daniel Bernard, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Finalista del III Concurso de Ensayos Literarios de LALT 2025 Nota del editor: \u201cUn eco trascendental: algunas reconfiguraciones del mito de la sirena\u201d, de la escritora y acad\u00e9mica venezolana Mariana Libertad Su\u00e1rez, figur\u00f3 entre los finalistas en nuestro III Concurso de Ensayos Literarios LALT 2025. 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