{"id":44488,"date":"2026-03-02T15:00:34","date_gmt":"2026-03-02T21:00:34","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=44488"},"modified":"2026-03-18T11:17:34","modified_gmt":"2026-03-18T17:17:34","slug":"la-buena-educacion-gracias-teachers-gracias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2026\/03\/la-buena-educacion-gracias-teachers-gracias\/","title":{"rendered":"La buena educaci\u00f3n: Gracias, teachers, gracias"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">En uno de los salones del Cipriani, en Wall Street, en el bajo Manhattan, Gabriela Cabez\u00f3n C\u00e1mara, en compa\u00f1\u00eda de la traductora Robin Myers, acept\u00f3 el premio a la mejor obra traducida en la ceremonia de los National Book Awards 2025 por su novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">We Are Green and Trembling<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (New Directions, 2025), o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las hijas del naranjel<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Random House, 2023) en su versi\u00f3n original.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El discurso de Cabez\u00f3n C\u00e1mara fue corto y preciso. Primero anunci\u00f3 que lo dar\u00eda en espa\u00f1ol, \u201cporque s\u00e9 que a algunos fascistas no les gusta\u201d (todos sabemos a qui\u00e9n se dirig\u00eda, y el aplauso fue cerrado). Luego dio las gracias a sus colaboradores m\u00e1s cercanos \u2014su traductora, agente, editores\u2014 para finalmente agradecer a la educaci\u00f3n p\u00fablica y gratuita argentina: \u201cGracias a sus trabajadores, porque sin la educaci\u00f3n p\u00fablica y gratuita la gente de clase trabajadora como yo nunca jam\u00e1s estar\u00eda ac\u00e1. Gracias, teachers, gracias\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cabez\u00f3n C\u00e1mara se define a s\u00ed misma como activista: feminista y socioambientalista. \u00bfEstas causas a las que suscribe permean su trabajo literario? S\u00ed y no. O tal vez podr\u00edamos decir: s\u00ed, pero no se trata de textos panfletarios. Est\u00e1 muy lejos de eso, las implanta en la novela como parte de la creaci\u00f3n art\u00edstica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La autora se dio a conocer con cuentos y novelas cortas en los que aborda la religiosidad popular, la marginalidad, la corrupci\u00f3n pol\u00edtica, la trata de personas y la demagogia, y donde pone en entredicho la concepci\u00f3n tradicional del amor rom\u00e1ntico. Ficciones donde habitan travestis veneradas como santas, poetas okupas que se prenden fuego, todo esto en la provincia del Gran Buenos Aires, en un conjunto que lleg\u00f3 a llamarse trilog\u00eda oscura. Sin embargo, fue con la novela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las aventuras de la China Iron<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Random House, 2017) cuando alcanz\u00f3 proyecci\u00f3n internacional. All\u00ed retoma el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mart\u00edn Fierro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Jos\u00e9 Hern\u00e1ndez, poema narrativo central de la tradici\u00f3n gauchesca argentina, para darle una vuelta de tuerca desde la mirada de la mujer de Fierro, quien apenas es nombrada en la obra original. Ese libro, a pesar de abordar un tema que podr\u00edamos definir como puramente local, argentino por antonomasia, estalla fuera de su pa\u00eds. Esto nos lleva a pensar que la universalidad de un texto no puede preverse: hay en ella algo de azar y de sorpresa, tem\u00e1ticas, mecanismos y gestos dif\u00edciles de anticipar en el acto mismo de la escritura.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Luego, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">We Are Green and Trembling<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, echa mano a la leyenda de Catalina de Erauso, conocida como la Monja Alf\u00e9rez, personaje real del siglo XVII. Esta historia nos llega a trav\u00e9s de un manuscrito problem\u00e1tico: el original, entregado por Catalina de Erauso en Madrid, se perdi\u00f3, y el texto m\u00e1s antiguo conservado es una copia tard\u00eda de 1784. La distancia obliga a leer el relato no como una cr\u00f3nica fiel, sino como una autobiograf\u00eda atravesada por la fragilidad de la memoria, la fabulaci\u00f3n y la estrategia narrativa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El relato nace del gesto inaugural de una ni\u00f1a recluida en un convento desde los cuatro a\u00f1os que huye sin rumbo fijo. Se refugia en un casta\u00f1ar de la Donostia, donde se corta el pelo y modifica sus ropas por atuendo masculino. Catalina rompe simult\u00e1neamente con la familia, el claustro y la subordinaci\u00f3n femenina. El travestismo no es un recurso secundario, sino una metamorfosis existencial que le permite acceder al espacio p\u00fablico y a oficios vedados a las mujeres: arriero, paje, tendero, soldado, funcionario real. Solo como hombre puede entrar en tabernas, portar armas y cruzar el Atl\u00e1ntico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su figura circula entre rumores, exageraciones y leyendas propias de las representaciones que llegaban desde Am\u00e9rica durante la colonia. Parad\u00f3jicamente, el elemento que salva su vida en varias ocasiones del relato es la certificaci\u00f3n de su virginidad: el himen intacto activa la simpat\u00eda transversal de las autoridades y permite resoluciones favorables. Aunque en momentos clave se declara mujer, Erauso construye una identidad civil nueva y estable, cercana a la renuncia m\u00edstica: una mujer que ha abandonado el sexo \u2014cualquiera\u2014 para habitar, como hombre, una vida aut\u00f3noma y excepcional. \u201cEl juego y los tragos seguir\u00edan corriendo, un envido, qu\u00e9 envida, envido, qu\u00e9 envida: las dagas, los amigos separando el hombre que me espera con la espada desenvainada en una esquina sombr\u00eda, desenvainar la m\u00eda, lastimarnos, matarlo, huir nuevamente\u201d.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De vuelta en Espa\u00f1a, el rey Felipe IV, luego de o\u00edr el relato de sus aventuras, le mantuvo su graduaci\u00f3n militar y le permiti\u00f3 seguir usando su nombre masculino. Algo similar ocurri\u00f3 tras una audiencia en Roma con el papa Urbano VIII, quien la autoriz\u00f3 a continuar vistiendo como hombre. Se sabe que volvi\u00f3 a Am\u00e9rica y que desde all\u00ed se le pierde el rastro. Es en ese segundo viaje donde Cabez\u00f3n C\u00e1mara toma la posta de la Monja Alf\u00e9rez, imagina una posible extensi\u00f3n de sus aventuras, esta vez en la selva paranaense \u2014que abarca parte de Argentina, Brasil y Paraguay\u2014, tambi\u00e9n conocida como la selva de las Misiones.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La autora no intenta reescribir ni reinterpretar una obra existente: la visita y la reviste, manteni\u00e9ndose fiel al original. Aqu\u00ed encontramos al personaje bajo el nombre de Antonio, recluido por un crimen que no cometi\u00f3. Esta vez no se salva al reconocer su condici\u00f3n de mujer, sino por el canto angelical que dedica a la virgen desde la celda del regimiento. El capit\u00e1n se conmueve con la belleza de la voz de ese prisionero y lo convierte en su asistente. Antonio logra escapar gracias a su ingenio y, en la huida, en agradecimiento a la virgen, se lleva consigo a dos ni\u00f1as guaran\u00edes. El grupo que se adentra en la selva se va complementando con la compa\u00f1\u00eda de una perrita, una yegua y su potrillo, y dos monos. Animales que interact\u00faan con las ni\u00f1as y Antonio, y en esta interacci\u00f3n vemos las primeras se\u00f1ales del juego en el que est\u00e1 inmersa la autora; en la historia hay espacio para el humor, la celebraci\u00f3n y el derroche.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde un comienzo se percibe una relaci\u00f3n con <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las aventuras de la China Iron<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, lo que permite pensar que la autora, consciente o inconscientemente, prefigura proyectos literarios. En ambos casos, el relato est\u00e1 marcado por el cruce entre historia colonial, disidencia sexual y violencia fundacional. Pero tambi\u00e9n hay una meditaci\u00f3n sobre la memoria y la ficci\u00f3n, sobre el arte de novelar: \u201c\u00bfC\u00f3mo es la memoria, c\u00f3mo es que estoy volviendo a m\u00ed mismo, a lo que fui, a lo que ol\u00ed, a lo que toqu\u00e9, a lo que vi, y resulta ser que encuentro tanto que no encontr\u00e9 entonces? Si no lo encontr\u00e9 entonces, \u00bfes verdad lo que te cuento?\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La novela se articula a partir de distintas voces y puntos de vista que se intercalan y, a veces, se interrumpen: los sucesos ocurridos en el cuartel antes y despu\u00e9s de la huida, la marcha por la selva y una carta que Antonio escribe durante esos d\u00edas de fuga, dirigida a su t\u00eda, la priora del convento donde fue recluida desde su ni\u00f1ez. \u201cS\u00e9 que quiero contarte de esto, de c\u00f3mo fui primero presa y despu\u00e9s cazador mientras cruzaba el mundo caminando y montando caballo y remando o izando velas o a horcajadas de un burrito y conoc\u00eda una libertad que me estaba, me estuvo siempre, \u00bfestar\u00e1me negada a\u00fan?\u201d<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A trav\u00e9s de esa carta, Antonio narra su vida desde el d\u00eda en que abandon\u00f3 el claustro. De este modo, Cabez\u00f3n C\u00e1mara reescribe la biograf\u00eda del personaje haciendo uso de algunos giros de un aparente espa\u00f1ol del Siglo de Oro. Hay juego y evocaci\u00f3n en el uso del lenguaje, un juego que parece divertir a la autora; hay una luminosidad nueva en comparaci\u00f3n con su trabajo anterior. La m\u00e9trica de aquella \u00e9poca se entrelaza con el guaran\u00ed y el jopara de las ni\u00f1as cuando estas interrumpen la redacci\u00f3n de la carta. Interrupci\u00f3n plagada de preguntas: \u201c\u00bfMba\u2019\u00e9repa?\u201d, repite la menor. \u00bfPor qu\u00e9?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed, Antonio se ve en la necesidad de explicar un sinn\u00famero de cosas: \u00bfduele el fuego?, \u00bfqu\u00e9 es un rey y un reino? Le preguntan sobre Dios y la creaci\u00f3n; sobre el origen del rayo y el trueno, sobre la p\u00f3lvora y Espa\u00f1a. \u00bfEs la selva un pa\u00eds? En este cuidado, en este hacerse cargo, se asoma la posibilidad de una nueva transformaci\u00f3n en Antonio, la posibilidad de redimirse.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nos encontramos con plegarias y cantos, fragmentos del Quijote, que dialogan acertadamente con el tono de la novela, con su densidad l\u00edrica, con la mezcla de registros, el cruce de lenguas y su filiaci\u00f3n neobarroca. De la complejidad estil\u00edstica, de la sintaxis trabajada, es de donde nace el clima de la novela. Cabez\u00f3n C\u00e1mara nos recuerda, en la lectura de cada una de sus p\u00e1ginas, que el libro es un artefacto vivo gracias a la palabra, y la cuidadosa elecci\u00f3n de cada una de ellas va generando im\u00e1genes, historias y atm\u00f3sfera. Atm\u00f3sfera que se proyecta m\u00e1s all\u00e1 de sus protagonistas y se vuelve efectiva en la selva, la cual adopta el car\u00e1cter de un personaje m\u00e1s: la selva y sus habitantes tambi\u00e9n observan lo que sucede; desde la mirada en vuelo de un jote, \u201cVuelve al cielo. Planea tranquilo. Nunca le falta comida. Nunca le falta nada. El mundo se despliega a sus pies enloquecido de hermoso\u201d, desde la densidad de los \u00e1rboles vivos, desde el sonido \u2014presencia\u2014 del yaguaret\u00e9, las orqu\u00eddeas, las flores blancas y lilas, el musgo, el r\u00edo, la lluvia y el barro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201c\u2026la selva borbotea llena de ojos: la vida le crece como les crece la lava a los volcanes y la lava fuera \u00e1rboles y p\u00e1jaros y hongos y monos y coat\u00edes y cocos y serpientes y helechos y yacar\u00e9s y tigres y lapachos y peces y v\u00edboras y palmitos y r\u00edos y hojas de palma y todas las otras cosas que hay, que son mezclas de estas principales\u201d. Una presencia envolvente, superior y amenazada por el enfrentamiento entre dos cosmovisiones: la barbarie que trajo consigo la conquista.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Este trabajo radical con el lenguaje, que viene de un recorrido ya reconocido en su novela anterior, a\u00f1ade capas a la literatura argentina contempor\u00e1nea. Cabez\u00f3n C\u00e1mara enfrenta con arrojo el uso del idioma: la musicalidad de su prosa y la del habla de los personajes se transforman en virtud. Pero tambi\u00e9n pueden convertirse en barrera. A veces el movimiento queda atrapado en la densidad de las redes que teje: se suspende el ritmo, la progresi\u00f3n y la eficacia. Lo que nos lleva a preguntarnos si se trata de una contradicci\u00f3n consciente, ya que el personaje de Antonio \u2014due\u00f1o de una fuerza que arrastra consigo los derroteros de la conquista en Am\u00e9rica, batallas en la guerra de Arauco, un reguero de cad\u00e1veres, duelos y aventuras\u2014 est\u00e1 sujeto a una acci\u00f3n que tiende a ser est\u00e1tica, como sucede durante la huida en medio de la selva. El lenguaje resplandece, pero, a pesar de eso, la trama apenas se despliega. Tal vez hay una intenci\u00f3n de la autora por proponer que, en medio de la selva, de una naturaleza de tal hondura, el movimiento humano est\u00e1 sujeto a lo que le rodea. Es solo un eslab\u00f3n en medio de algo m\u00e1s grande. Esto podr\u00eda llevarnos a concluir que estamos frente a una obra atmosf\u00e9rica, musical, donde se expone un mundo, una \u00e9poca, sus acontecimientos, como en un cuadro de grandes dimensiones. Y los sucesos, la mec\u00e1nica de sus movimientos, debemos extraerlos mediante una observaci\u00f3n paciente y detallada. El sonido de las palabras como sost\u00e9n del argumento: \u201cNavegaba la piel del r\u00edo en su piel, de noche, cuando hasta los jotes duermen. Haciendo la plancha en aguas c\u00e1lidas. El capit\u00e1n perd\u00eda rango y se\u00f1ales. Se entregaba a una corriente dulce. Yacar\u00e9s, yrup\u00e9s al nivel de sus ojos amablemente llorando. Flores\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De este tipo de observaciones se va desprendiendo la historia y, quiz\u00e1s, las obsesiones de Cabez\u00f3n C\u00e1mara y, por qu\u00e9 no, tambi\u00e9n sus causas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Causas que se hacen m\u00e1s visibles, se usan de otra forma o se reinterpretan cuando el libro es traducido y alcanza lectores de otros mercados, en este caso el mercado anglosaj\u00f3n. La tarea de traducir un libro centrado en la experimentaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica no debe ser nada f\u00e1cil. Traspasar las intenciones y decisiones estil\u00edsticas al ingl\u00e9s, cuando el juego central est\u00e1 arraigado en la lengua original, puede presentarse como una barrera imposible de atravesar. Pero una vez franqueada la labor \u2014que llev\u00f3 a cabo Robin Myers\u2014 se produce una expansi\u00f3n: comienzan a crepitar nuevos significados. Tal vez ah\u00ed resida el n\u00facleo del fen\u00f3meno. La traducci\u00f3n no universaliza el texto: lo desplaza. Y en ese desplazamiento, la literatura latinoamericana no se vuelve m\u00e1s legible, sino m\u00e1s visible: \u201cuna s\u00e1tira barroca queer\u201d, \u201cuna subversi\u00f3n magistral de la historia latinoamericana, con un personaje trans en el centro\u201d. Desplazamiento que va m\u00e1s all\u00e1 del libro, que es parte de sus consecuencias, como la de ver a la traductora y a la autora al interior de uno de los salones del Cipriani, en Wall Street, caminar sobre el escenario para recibir el National Book Award, donde, con simpat\u00eda y arrojo, agradece a la educaci\u00f3n p\u00fablica y gratuita argentina. Ense\u00f1anza que le inculc\u00f3 una de sus principales obsesiones: el uso del lenguaje, del espa\u00f1ol, de la palabra escrita como mecanismo para expresar su voz. Preservar la memoria colectiva, la mirada cr\u00edtica y la posibilidad de imaginar un futuro distinto frente a la precariedad latinoamericana. La buena educaci\u00f3n como mecanismo de justicia y resistencia.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cGracias, teachers, gracias\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #000080;\"><a style=\"color: #000080;\" href=\"https:\/\/bookshop.org\/lists\/issue-37\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><b><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00a1Compra libros de los autores y traductores incluidos en este n\u00famero en nuestra p\u00e1gina de Bookshop!<\/span><\/b><\/a><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Gabriela Cabez\u00f3n C\u00e1mara, escritora argentina, por Alejandra L\u00f3pez.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En uno de los salones del Cipriani, en Wall Street, en el bajo Manhattan, Gabriela Cabez\u00f3n C\u00e1mara, en compa\u00f1\u00eda de la traductora Robin Myers, acept\u00f3 el premio a la mejor obra traducida en la ceremonia de los National Book Awards 2025 por su novela We Are Green and Trembling (New Directions, 2025), o Las hijas [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":44667,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[5630],"tags":[5629],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[],"lal_author":[5268],"class_list":["post-44488","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-autora-destacada-gabriela-cabezon-camara","tag-numero-37","lal_author-nicolas-bernales"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44488","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44488"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44488\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":44674,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44488\/revisions\/44674"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/44667"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44488"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44488"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44488"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=44488"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=44488"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=44488"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=44488"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=44488"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}