{"id":4444,"date":"2021-02-24T23:21:18","date_gmt":"2021-02-25T05:21:18","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2021\/02\/albalucia-angel-return-wise-woman-alejandra-jaramillo\/"},"modified":"2023-06-01T12:51:08","modified_gmt":"2023-06-01T18:51:08","slug":"albalucia-angel-return-wise-woman-alejandra-jaramillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2021\/02\/albalucia-angel-return-wise-woman-alejandra-jaramillo\/","title":{"rendered":"&#8220;Albaluc\u00eda \u00c1ngel, el regreso de la sabia&#8221; de Alejandra Jaramillo"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\"><\/div>\n<div class=\"caption\" dir=\"ltr\"><\/div>\n<p dir=\"ltr\">Cuando en el a\u00f1o 1964 Albaluc\u00eda \u00c1ngel sali\u00f3 de Colombia no pod\u00eda saber que su viaje de ida era un regreso constante a su tierra. Tampoco pod\u00eda imaginarse que revolucionar\u00eda la literatura colombiana con su experimentaci\u00f3n y, por qu\u00e9 no decirlo, nos abrir\u00eda a los terrenos de la m\u00edstica, a la conciencia como forma de escritura en estos tiempos de incertidumbre y brutalidad.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Naci\u00f3 en el a\u00f1o 1939 y pas\u00f3 su infancia en Pereira, leyendo, oyendo a todas las personas, guardando la voz de la gente que, alg\u00fan d\u00eda, resonar\u00eda para que escribiera su propia obra. All\u00ed vivi\u00f3 el 9 de abril, el d\u00eda del asesinato de Jorge Eliecer Gait\u00e1n, de la revoluci\u00f3n fallida colombiana. All\u00ed dirigi\u00f3 un cineclub y los j\u00f3venes cercanos a ella se preguntaban qu\u00e9 manual, qu\u00e9 diccionario se necesitaba para hablar con esa joven tan imbuida en su propio pensamiento y tan dispuesta al juego de las palabras.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Ya joven decidi\u00f3 viajar a Bogot\u00e1 a estudiar en la Universidad de los Andes. Tomaba cursos de arte, literatura y filosof\u00eda. All\u00ed entabl\u00f3 una amistad fundamental con Marta Traba. En el campus de esa universidad se perfilaba su fuerza de pensamiento cuando le dijo al profesor Antonio Panesso Robledo, quien le daba clase de Filosof\u00eda: \u201cYo no pienso, ergo soy\u201d. Pero Bogot\u00e1, al igual que Pereira, se queda corta. Son ciudades que la limitan. Viaja a Barranquilla donde teje una de las amistades m\u00e1s importantes de su vida con \u00c1lvaro Cepeda Samudio. En esa ciudad trabaj\u00f3 para Aerol\u00edneas Peruanas y as\u00ed consigui\u00f3 el dinero para embarcarse en el Donizzetti rumbo a Europa. Para esos a\u00f1os Colombia no era el territorio para una andariega, que a\u00fan no se sab\u00eda tal, pero que ya lo pod\u00eda intuir. Colombia era, eso s\u00ed, el territorio del que ella escribir\u00eda, la historia por narrar.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Vive en Roma donde estudia cine y contin\u00faa tambi\u00e9n los estudios de historia del arte. Gracias a una cr\u00f3nica sobre Picasso, Alberto Baeza Flores le dice un d\u00eda que ella debe ser escritora. Y si un ex secretario de Pablo Neruda lo dec\u00eda hab\u00eda que creerle. Incluso le regal\u00f3 un cuaderno que por d\u00edas Albaluc\u00eda guard\u00f3 sin saber qu\u00e9 escribir. Hasta que volvi\u00f3 a hablar con Baeza Flores y le pregunt\u00f3 por d\u00f3nde empezar: \u201c\u00bfC\u00f3mo se escribe una novela?\u201d, indag\u00f3 Albaluc\u00eda, a lo que el chileno respondi\u00f3: \u201c\u00bfNo has le\u00eddo novelas? Pues as\u00ed, como lo que has le\u00eddo\u201d. Despu\u00e9s Jorge Zalamea Borda le dijo que si escrib\u00eda como hablaba iba a ser una gran escritora. Ah\u00ed empez\u00f3 esa gran catarata que han sido las novelas imprescindibles de Albaluc\u00eda \u00c1ngel.<\/p>\n<p>En Par\u00eds, en el cuaderno regalado, empez\u00f3 a escribir <em>Los girasoles en invierno<\/em> en el a\u00f1o 1965, novela publicada en Colombia en 1970. Mientras tanto segu\u00eda viajando por diferentes ciudades europeas. Y cantando. Era una muchacha con cuaderno y guitarra que esperaba la oportunidad de reemplazar a diferentes cantantes entre ellos a la mism\u00edsima Violeta Parra. As\u00ed se manten\u00eda mientras escrib\u00eda. Luego, en Londres, escribi\u00f3 <em>Dos veces Alicia<\/em>, publicada en 1972.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En sus andares, los ires y venires europeos de quien ya pronto ser\u00eda la p\u00e1jara pinta, sigui\u00f3 apareciendo y desapareciendo. Era como el cometa Halley, le dec\u00eda Mercedes Barcha cuando se hospedaba en casa del Gabo, en donde dorm\u00eda en una de las camitas de los hijos del escritor. Por esos d\u00edas conoci\u00f3 a Carlos Fuentes, a Mario Vargas Llosa, conoci\u00f3 a Cort\u00e1zar en Par\u00eds. Construy\u00f3 una amistad m\u00e1s honda con Jos\u00e9 Donoso. Vivi\u00f3 tertulias, intensas conversaciones donde casi ninguno quiso darse cuenta de que ella tambi\u00e9n era una escritora. En 1972, cuando el editor Carlos Barral la publicaba, se encontr\u00f3 un d\u00eda con Mario Vargas Llosa a la salida de la editorial. \u00c9l la mir\u00f3 alelado: \u201c\u00bfQu\u00e9 haces por ac\u00e1, Albal\u00fa?\u201d Ella sal\u00eda de recoger un ejemplar de la edici\u00f3n de <em>Dos veces Alicia<\/em>. Esa noche, Vargas Llosa, en la tertulia de siempre, quiso saber si alguien m\u00e1s estaba enterado de que Albaluc\u00eda era escritora, pero nadie se detuvo en la conversaci\u00f3n. No estaban interesados en las escritoras que tambi\u00e9n hac\u00edan parte de ese momento maravilloso de la literatura latinoamericana. La escritora, la que cantaba, sigui\u00f3 su camino. Quedarse en ese mundo no era importante. Ella ten\u00eda que seguir viviendo y escribiendo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Mientras tanto en el a\u00f1o 1972 le intentan robar un carro, y sufre un accidente en medio del atraco. Ve la muerte, vive ese tr\u00e1nsito y regresa. Ella dice que regresa porque del otro lado de la vida le dieron permiso de volver a terminar de escribir lo que terminar\u00eda siendo <em>Estaba la p\u00e1jara pinta sentada en el verde lim\u00f3n<\/em>. Manda el manuscrito al premio Vivencias en Cali en Colombia, y se lo gana. Pero el premio le cuesta muchos dolores de cabeza. Dudaron de ella como escritora, que tal vez eso lo hab\u00eda escrito Garc\u00eda M\u00e1rquez, dijeron. Los titulares de prensa la denigraban: \u201cDesvirolada de Pereira gana premio literario\u201d. La atacaron por todas partes. \u00bfPero qu\u00e9 m\u00e1s puede esperarse de una cultura patriarcal tan arraigada como la colombiana? \u00bfC\u00f3mo pod\u00edan aceptar que una mujer libre, libertaria, que nunca ha estado atada a ning\u00fan territorio, a ninguna esclavitud, a ning\u00fan hombre, se gane un premio literario? \u00bfC\u00f3mo pod\u00edan tolerar que una mujer como Albaluc\u00eda fuera la Virginia Woolf de nuestra literatura? Ella nunca fue a reclamar el premio.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Se dijo que nadie la le\u00eda porque era una escritura confusa, que nadie pod\u00eda entenderla. Extra\u00f1o eso de que los intelectuales colombianos le\u00edan a Proust, a Joyce, a Kafka, pero no pod\u00edan entender a la escritora que, desde una experimentaci\u00f3n deliciosa, inteligente, mordaz, inventaba una forma de narrar a la colombiana, un fluir de conciencia en sinton\u00eda con las literaturas del momento dado vuelta al mundo latinoamericano. Por esos a\u00f1os tambi\u00e9n le publicaron en Colombia el libro de cuentos <em>Oh gloria inmarcesible<\/em>, que caus\u00f3 a\u00fan m\u00e1s esc\u00e1ndalo y revuelo que los libros anteriores. \u201cLibro pornogr\u00e1fico\u201d, dec\u00edan los detractores.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Pero ella insisti\u00f3 en la escritura, en la libertad y en los viajes. Public\u00f3 <em>Misi\u00e1 Se\u00f1ora<\/em> en 1982 y <em>Las andariegas<\/em> en 1984, esta \u00faltima m\u00e1s un poema \u00e9pico que una novela, y adem\u00e1s la obra que marca el quiebre de la obra y del trasegar de Albaluc\u00eda \u00c1ngel. Porque ya habiendo pasado los cuarenta a\u00f1os nuestra escritora descubre que ha empezado una nueva etapa de su vida. Una fuerza que viene de atr\u00e1s y se expresa de manera intensa en ese momento. Es ella una mujer gal\u00e1ctica, una mujer de muchos lugares que debe empezar a vivir de otra manera. Y as\u00ed viaja a As\u00eds, a reencontrarse con ese maestro que desde ni\u00f1a la ha acompa\u00f1ado: Francisco de As\u00eds. Guarda silencio por dos a\u00f1os y empieza a escribir <em>Los cuadernos de Arath\u00eda Maitreya<\/em>. Veintiocho cuadernos escritos a mano alzada de una perfecci\u00f3n inusitada, que constituyen el viraje de su obra hacia el mundo de la compenetraci\u00f3n con la conciencia. Y como el viaje no para, como ella siempre va de un lado a otro sin quedarse en ning\u00fan lugar, se interna en los bosques de Noruega y all\u00ed sigue su periplo y su escritura. De Colombia se distancia; no pretende regresar. De vez en cuando vuelve a Am\u00e9rica Latina. Ya la le\u00edan en Chile, en Argentina, en M\u00e9xico, en Per\u00fa, en Estados Unidos, en Europa. En Colombia, silencio total. No quer\u00edan leerla, porque ah\u00ed no se le\u00eda a las mujeres libres como Albaluc\u00eda \u00c1ngel.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Por esos a\u00f1os viaja a Chile donde empez\u00f3 un proyecto que la acompa\u00f1ar\u00eda por varios a\u00f1os: un libro de entrevistas a escritoras latinoamericanas llamado <em>De vuelta del silencio<\/em>. Libro que se ha mantenido hasta hoy in\u00e9dito y que est\u00e1 a punto de ser publicado en Medell\u00edn. En la ruta de las escritoras, como lo narra ella misma, convers\u00f3 con cuarenta mujeres: con Luisa Valenzuela, con Silvia Molloy, con N\u00e9lida Pi\u00f1on, con Elena Poniatowska, con Carmen Oll\u00e9 y con muchas otras mujeres. Fueron entrevistas \u00edntimas, muy poderosas.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Albaluc\u00eda no se deten\u00eda, era una testigo del presente, una mujer de una nueva visi\u00f3n. Parec\u00eda estar en todas partes, en la India, en Am\u00e9rica Latina, en Estados Unidos, en Europa. Viv\u00eda en el no tiempo. Y mientras decidi\u00f3 no volver a Colombia, en las universidades empezamos a leerla. Profesores como Cristo Figueroa e Isa\u00edas Pe\u00f1a, profesoras como Paulina de Sanjin\u00e9s y Betty Osorio la le\u00edan en sus clases, y el culto a la obra de la autora pereirana creci\u00f3. Hab\u00edan aparecido los hombres y mujeres capaces de descubrir en esa obra la inmensa grandeza que iba a transformar nuestra concepci\u00f3n de la escritura.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En el a\u00f1o 2002 regresa por fin a Bogot\u00e1, regresa en ese viaje que parec\u00eda no tener retorno. Un grupo de mujeres le ayudan a hacer una edici\u00f3n limitada de una nueva novela: <em>Tierra de nadie<\/em>. Pero la mayor sorpresa de ese momento para ella fue descubrir que en ese pa\u00eds que la hab\u00eda denigrado, hab\u00eda cientos de personas que la le\u00edan, que hablaban de su obra. Escribe dos novelas m\u00e1s que, junto a la anterior, componen la trilog\u00eda de la Nueva Conciencia: <em>No hay mariposas en el bosque<\/em> y <em>El regreso a la monta\u00f1a<\/em>, estas dos a\u00fan hoy in\u00e9ditas.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En el a\u00f1o 2015, cuando <em>La p\u00e1jara pinta<\/em> cumple sus cuarenta a\u00f1os de haber sido publicada, Colombia por fin le da su bienvenida definitiva. Ya diez a\u00f1os antes el Ministerio de Cultura, en una serie de eventos que celebraban a las escritoras colombianas, le hab\u00eda hecho un primer reconocimiento. Pero el momento m\u00e1s importante sucede cuando estas nuevas generaciones de lectores y lectoras ven publicarse por fin <em>La p\u00e1jara pinta<\/em> (2015), <em>Oh gloria inmarcesible<\/em> (2016), editadas por Ediciones B y <em>Los girasoles en invierno<\/em> (2017), editada por la editorial de la Universidad de los Andes. Y siguen aumentando los t\u00edtulos que en el presente las editoriales colombianas vuelven a publicar. Pronto saldr\u00e1 <em>Misi\u00e1 Se\u00f1ora<\/em> y seguramente llegaremos al d\u00eda de ver publicadas sus obras de conciencia, <em>Los cuadernos de Arath\u00eda Maitreya<\/em>, <em>La cartilla del Panda<\/em> y la trilog\u00eda de la Nueva Conciencia completa.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Albaluc\u00eda ha dejado de ser solamente una escritora de culto, porque cada d\u00eda m\u00e1s gente joven la lee, porque ella que se adelant\u00f3 en el tiempo, como le dec\u00eda Jorge Zalamea: \u201cAlbal\u00fa naciste cien a\u00f1os antes\u201d; ha encontrado finalmente su lugar. Y no dudo en decir que, m\u00e1s que una autora que lleg\u00f3 antes de tiempo es una sabia que lleg\u00f3 a resonar en muchas \u00e9pocas. Esa p\u00e1jara que asumi\u00f3 la locura completa, porque, como ella dice, no le serv\u00eda la locura a medias y se lanz\u00f3 sin paraca\u00eddas para mostrarnos que la vida se puede vivir as\u00ed, sin asidero, sin contenci\u00f3n. Esa andariega que ha escrito con una deliberada conciencia del lenguaje y la historia, que con su gran figura de Chamana puede salir a las calles en Colombia o en cualquier otro lugar del mundo donde se encuentre a llevarnos esa energ\u00eda contundente, esos c\u00e1nticos: yo soy paz, somos paz. Una mujer de varios nombres y varias frecuencias: Arath\u00eda, Arathaia, Aihtara. Una mujer que fue testigo de tantas revoluciones durante el siglo XX, y que sigue hoy en el XXI viendo desmoronarse esa cultura que ella misma ha contado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p dir=\"ltr\">Cuando en el a\u00f1o 1964 Albaluc\u00eda \u00c1ngel sali\u00f3 de Colombia no pod\u00eda saber que su viaje de ida era un regreso constante a su tierra. 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