{"id":4426,"date":"2021-02-24T21:05:05","date_gmt":"2021-02-25T03:05:05","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2021\/02\/i-write-about-animals-forget-my-body-edwin-madrid\/"},"modified":"2023-06-01T13:01:05","modified_gmt":"2023-06-01T19:01:05","slug":"i-write-about-animals-forget-my-body-edwin-madrid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2021\/02\/i-write-about-animals-forget-my-body-edwin-madrid\/","title":{"rendered":"&#8220;Escribo sobre animales para olvidar mi cuerpo&#8221; de Edwin Madrid"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p>Eduardo Chirinos muri\u00f3 hace 5 a\u00f1os, exactamente el 17 de febrero del 2016, entonces publiqu\u00e9 esta nota que LALT retoma ahora (febrero del 2021), \u00a0a un lustro de su partida, como un homenaje a la memoria de uno de los poetas m\u00e1s importantes de las \u00faltimas d\u00e9cadas en Latinoam\u00e9rica, quien se adelant\u00f3 en la partida.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Veo al poeta Eduardo Chirinos sentado frente a la pantalla de su ordenador. Es verano, una ola de aire fresco ingresa por la ventana moviendo la cortina. El poeta est\u00e1 escribiendo, hace calor en Missoula, tiene la camisa desabrochada y los ojos celestes clavados en la pantalla mientras suena U2, The Crash, Bach o Ungarische Rhapsodie N\u00b02. La m\u00fasica, a todo volumen inunda la casa. Esta \u00e9poca del a\u00f1o su estudio es un horno. Jannine, esposa y compa\u00f1era, prepara sus clases para la Universidad de Montana, un venado despistado husmea en la puerta de la cocina. El poeta escribe ensordecido, vale decir: embebido por la m\u00fasica. No estoy seguro si se trata de: \u201cLa ara\u00f1ita fastuosa\u201d o la \u201cLa guarida de los escarabajos\u201d o \u201cLos mapaches de Johson Park\u201d. Borra, corrige, vuelve a escribir, es un calor infernal, sus dedos se mueven por el teclado como si dirigiera a Led Zeppelin a Mozart, escribe y sonr\u00ede, su poema es cadencioso, un hilo de sudor se abre paso por su pecho de oso, pero \u00e9l no piensa en un oso, son otros animales los que se le cruzan por la cabeza: gatos, monos; sobre todo, ballenas, le gusta las ballenas m\u00e1s que los cocodrilos, escribe, se olvida de la m\u00fasica y sigue tecleando, es un poeta incansable. Mira su texto, lo lee en voz alta y se confunde con la voz de Bono, est\u00e1 perfecto. Cree que lo ha terminado, se limpia el sudor de su rostro y va hacia donde su esposa, juntos miran al siervo que ha ingresado a la cocina.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Esta es la visi\u00f3n que tengo de Eduardo, la noticia de su muerte me ha dejado sin saber qu\u00e9 hacer, ni a d\u00f3nde ir; entre miles de im\u00e1genes y recuerdos soy arrastrado a 1992, mi primera visita a Lima, un viaje fundacional en mi involucramiento con la poes\u00eda. De ese viaje volv\u00ed repleto de vida, sue\u00f1os y libros que me pas\u00e9 casi todo el a\u00f1o siguiente disfrutando de la lectura y amando la literatura peruana. Entre esas maravillas que traje de Lima estaba <em>El libro de los encuentros<\/em> (1988), que seg\u00fan la tapa es de un poeta que ha obtenido importantes premios nacionales, destacando el Primer Premio de Poes\u00eda Cop\u00e9 en 1984; y que ha publicado los libros: <em>Cuadernos de Horacio Morell<\/em> (1981), <em>Cr\u00f3nicas de un ocioso<\/em> (1983), <em>Archivos de huellas digitales<\/em> (1985) y <em>Rituales del conocimiento y del sue\u00f1o<\/em> (1987), con estas referencia me met\u00ed entre sus p\u00e1ginas, quer\u00eda descubrir lo que un estricto contempor\u00e1neo m\u00edo y peruano escrib\u00eda. <em>El libro de los encuentros<\/em>, es una vuelta a las huellas de la infancia, tanto que su primer poema se llama: \u201cInfancia vuelta a visitar (Corrales, Tumbes, 1965)\u201d, le\u00ed fascinado todo el libro; su tono, las referencias de lecturas, el trabajo con el lenguaje, su prol\u00edfica bibliograf\u00eda, me pon\u00edan frente a uno de mis pares m\u00e1s importantes en el \u00e1mbito hispanoamericano. A\u00f1os m\u00e1s adelante, 1994 \u00f3 1995, coincidimos en Bogot\u00e1, no recuerdo qui\u00e9n nos present\u00f3, pero me llam\u00f3 la atenci\u00f3n su porte, su barba y cabellos rubios, sus ojos celestes, y que era un catedr\u00e1tico, por lo que de manera espont\u00e1nea se me sali\u00f3: \u00a1No eres como los peruanos promedio! A lo que \u00e9l castig\u00f3 respondiendo: \u201cNo, pero soy como el burro peruano de Vallejo\u201d, los dos re\u00edmos y, desde entonces, compartimos la poes\u00eda y sus vicisitudes. En ese encuentro hubo lecturas, comida, vino, y charla. Recuerdo que \u00edbamos por la S\u00e9ptima, en Bogot\u00e1, \u00e9ramos un grupo de poetas, pero los dos nos adelantamos unos pasos conversando, yo iba al filo de la vereda y \u00e9l agachaba su cabeza para escucharme, hasta que unas cuadras m\u00e1s arriba, Chirinos se cambi\u00f3 de mi lado izquierdo al derecho y me dijo: \u201cSoy sordo de este o\u00eddo y no te escucho\u201d, por eso me enter\u00e9 que cuando escrib\u00eda pon\u00eda la m\u00fasica a todo volumen, tambi\u00e9n me enter\u00e9 de que quer\u00eda mucho al Ecuador, debido a su padre, un militar que hab\u00eda sido destinado a Tumbes (frontera con Ecuador) en los a\u00f1os 60-70, y que a \u00e9l en su infancia le gustaba <em>invadir Guayaquil<\/em>, ten\u00eda un humor fino y nos re\u00edamos siempre que convers\u00e1bamos, por eso en determinado momento, el poeta Boccanera, se nos acerc\u00f3 por detr\u00e1s, y nos dijo: \u201cNunca hab\u00eda visto a un ecuatoriano y a un peruano conversar tan a gusto\u201d. \u201cEs que los dos somos nietos de Olmedo\u201d, dijo Chirinos, porque antes le hab\u00eda comentado que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n encontrar en una antolog\u00eda de poes\u00eda peruana colocado al poeta guayaquile\u00f1o Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Olmedo, gran poeta de nuestra independencia.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Luego nos volvimos a ver en varias ciudades: Buenos Aires, M\u00e9xico, Santiago, Granada, Madrid, en esta \u00faltima, fue especial. La Casa de Am\u00e9rica, en el 2010, organiz\u00f3 una lectura de los ganadores del Premio Casa de Am\u00e9rica de Poes\u00eda Americana, Chirinos lo gan\u00f3 en el 2001, en la primera convocatoria, con su: <em>Breve historia de la m\u00fasica<\/em>, un libro prodigioso en el que no solamente se puede apreciar su pasi\u00f3n por la m\u00fasica, sino tambi\u00e9n su erudici\u00f3n en ese tema, all\u00ed echa mano de investigaciones o lecturas que remontan siglos atr\u00e1s, o mejor, que \u00e9l las trae al presente con sutileza no exenta de iron\u00eda. En esa lectura participamos junto a Oscar Hahn, Juan Manuel Roca, Marco Antonio Campos, Jorge Boccanera, tambi\u00e9n galardonados con ese premio; all\u00ed me di cuenta de que, Eduardo Chirinos, ya pertenec\u00eda a esa camada de poetas latinoamericanos que estaban colocando a la poes\u00eda de esta parte del mundo en un sitial importante de la lengua en espa\u00f1ol.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Luego de esa noche memorable, fuimos a participar en VII Festival Internacional de Poes\u00eda Ciudad de Granada, Espa\u00f1a; en el que coincidimos con la flamante premio Nobel de ese a\u00f1o, Herta Muller, y el poeta Derek Walcott, Nobel en 1992; coment\u00e1bamos y nos re\u00edamos diciendo qui\u00e9n va a venir a escuchar a un peruano y a un ecuatorianito, pero Eduardo, no solo era un gran lector de su poes\u00eda, sino que cautivaba al auditorio con referencias y chistes sobre sus poemas que deleitaban a un p\u00fablico siempre exigente con la poes\u00eda. Por ejemplo, le escuch\u00e9 decir que su poema: \u201cEl equilibrista de Bayard Street\u201d, lo hab\u00eda escrito porque una ma\u00f1ana se fij\u00f3 que, en los cables de luz, hab\u00eda colgado un par de zapatillas y que ten\u00eda a una vecina que estaba seguro era una funambulista, y que por eso asoci\u00f3 la imagen de los zapatos colgados con su vecina; desde luego, esta historia del poema en boca de Eduardo era un cuento entretenid\u00edsimo. All\u00ed, en Granada, tambi\u00e9n nos dimos cuenta, conscientemente, que nunca nos hab\u00edamos visto en las ciudades donde hab\u00edamos nacido, me dijo: siempre nos estamos viendo en otras partes, cu\u00e1ndo nos vamos a ver en Quito o en Lima. La ocasi\u00f3n para vernos en una de nuestras ciudades se dar\u00eda al final del 2013. Pero antes, v\u00eda internet, nos segu\u00edamos comunicando como siempre, de vez en cuando. En uno de esos correos, nos advirti\u00f3 a mi familia y a m\u00ed, que unos ex\u00e1menes m\u00e9dicos de rutina, en Lima, le detectaron c\u00e1ncer al est\u00f3mago y que estaba esperando m\u00e1s ex\u00e1menes para empezar su tratamiento, esto fue como a finales del 2011, esta noticia trajo un atado de acertijos: c\u00f3mo un c\u00e1ncer a una persona tan jovial y lozana, que nunca se exced\u00eda ni con el vino y ni con la comida, lo suyo nunca fue la t\u00edpica bohemia de poetas, no pasaba de un vino en las comidas y, eso s\u00ed, la sobremesa, y la tertulia llena de referencias cultas y chistes con ingenio r\u00e1pido.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En el 2013, con mi familia decidimos recibir al 2014 en la capital peruana, as\u00ed que, finalmente, coincidimos con Jannine y Eduardo en Lima. Ellos sol\u00edan pasar navidad y fin de a\u00f1o entre sus familiares huyendo del invierno de Montana.<\/p>\n<p>Nos invitaron a cenar y nos volvimos a abrazar: Eduardo era otro Eduardo, flaqu\u00edsimo como una calaca, cuando lo abrac\u00e9, sent\u00ed sus huesos pero su semblante segu\u00eda siendo el mismo, bromeaba y re\u00eda, con esa naturalidad de quien busca la precisi\u00f3n del lenguaje para sus poemas. Nos cont\u00f3 que le hab\u00edan sacado el est\u00f3mago y que estaba sometido a tratamientos de quimio y a medicamentos que esperaba dieran sus resultados positivos. Meses despu\u00e9s supimos que los nuevos medicamentos no estaban surtiendo los efectos deseados; tuvo que volver a la quimioterapia y a nuevos ex\u00e1menes pero \u00e9l se mostraba con \u00e1nimo invencible porque segu\u00eda escribiendo y participando en lecturas y conferencias, as\u00ed vino a Quito. Tuvimos la suerte de tenerlos a \u00e9l y a la inseparable Jannine, quien desde siempre fue una especie de motor de dinamismo para la creatividad de Eduardo. Con ella viaj\u00f3 a todos lados, con ella fue construyendo su obra, varias veces dedicada a su tenacidad y a su compa\u00f1\u00eda. R\u00e1pidamente Eduardo y Jannine adoptaron a mi hija, Ana\u00eds, le propusieron que fuera a terminar sus estudios en la Universidad de Montana. \u201cAll\u00e1, no tienes que preocuparte de casa y comida\u201d, le dijeron, \u201cpara nosotros ser\u00eda un placer recibirte\u201d. No, esa generosidad, no solo es de poeta, sino de personas que aman la vida. Eduardo y Jannine, trabajaban juntos, viajaban juntos y disfrutaban a sus amigos como un regalo de la vida. Ahora tambi\u00e9n pienso en Jannine, en esa orfandad indefinible y me alegra saber que ella sabe que todos los Eduardo est\u00e1n en la poes\u00eda que vio construir d\u00eda a d\u00eda, y que esos nunca la va abandonar.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En su visita del 2014, el poeta, me trajo de regalo su libro m\u00e1s reciente: <em>Medicinas para quebrantamientos del halc\u00f3n<\/em> (2014) en una edici\u00f3n impecable de la editorial Pre-Textos. Eduardo escribi\u00f3 much\u00edsimo, debo tener 10 o 12 de sus libros de poes\u00eda, pero \u00e9l escribi\u00f3 muchos m\u00e1s e hizo traducciones, tambi\u00e9n escribi\u00f3 ensayos, reedit\u00f3 poemas agrup\u00e1ndolos en libros por temas, as\u00ed: <em>Coloquio de los animales<\/em>\u00a0(2008), <em>Treinta y cinco lecciones de biolog\u00eda (y tres cr\u00f3nicas did\u00e1cticas)<\/em>\u00a0(2015), o libros miscel\u00e1neos donde conviven la prosa cr\u00edtica con la cr\u00f3nica y el verso:\u00a0<em>Ep\u00edstola a los transe\u00fantes<\/em> (2001), <em>El fingidor<\/em> (2003) y <em>Largos oficios inservibles<\/em> (2004), adem\u00e1s fue autor de cuentos para ni\u00f1os. Pero es en la poes\u00eda donde volc\u00f3 todo su genio e ingenio. Sus libros de poes\u00eda son tan individuales como si tuvieran vida propia. Eduardo no necesit\u00f3, como Pessoa, crear heter\u00f3nimos para construir un tono diferente, sus libros son la misma voz pero con diferente tono. Y este libro, que me trajo de regalo en el 2014: <em>Medicinas para quebrantamientos del halc\u00f3n<\/em>, tiene el tono reflexivo y profundo de una voz que indaga sobre los quebramientos del cuerpo y, desde la nota de inicio, dejar\u00e1 en claro que lo suyo no es solo la enfermedad, sino escribir: \u201cmi cuerpo alberg\u00f3 un inquilino resuelto a suplantarme, a apoderarse de lo que es m\u00e1s \u00edntimamente m\u00edo, a desordenar mis h\u00e1bitos nocturnos, a alborotar tenazmente mi biblioteca. Escrib\u00ed estos poemas prisionero de ese inquilino, bajo el oscuro aletazo de un cuervo mordaz y exigente. O de un halc\u00f3n que reclamaba, como yo, medicinas para curar sus dolencias y aliviar sus quebrantamientos\u201d. \u00bfQui\u00e9n habla aqu\u00ed? Es Eduardo, es el poeta o el halc\u00f3n. No se trata de un libro, estrictamente, sobre sus dolencias sino sobre esa posibilidad de escribir mientras \u201cun inquilino\u201d socava su cuerpo, es como sacarle partida a ese cambio de h\u00e1bitos y costumbres, de all\u00ed que el conjunto de poemas, que conforman el libro, pasa revista a lecturas y recuerdos, que la voz va organizando en un lenguaje, como si sobrepusiera una imagen sobre otra, armando, en algunos casos, una superposici\u00f3n en la que no est\u00e1 claro si es un sue\u00f1o o si es un recuerdo, como en el segundo poema: \u201cPuerta de Atocha-Estaci\u00f3n de Los Desamparados\u201d. M\u00e1s adelante la voz dir\u00e1: \u201cEscribo sobre animales para olvidar mi cuerpo, para huir de m\u00ed\u201d. Por all\u00ed va la lectura, recreando momentos y olvidando otros. Esta lectura la hice despu\u00e9s de abrazar en Quito, en el 2014, a un poeta calvo y flaco como una escultura de Giacometti, en el que se hab\u00eda convertido. Y fue en mi casa, mientras habl\u00e1bamos de poes\u00eda, que mi esposa, la poeta Aleyda Quevedo, le propuso hacer un libro suyo para <em>Ediciones de la L\u00ednea Imaginaria<\/em>, que a la postre fue su \u00fanico libro publicado en Ecuador. Aleyda se meti\u00f3 en esa empresa, repas\u00f3 toda la poes\u00eda de Eduardo y estuvo en contacto permanente hasta que \u00e9l y Jannine volvieron a Quito, en el 2015, para la presentaci\u00f3n de su libro: <em>La m\u00fasica y el cuerpo, 50 poemas de Eduardo Chirinos\u00a0<\/em>(Quito, 2015). Hay que decirlo es una edici\u00f3n preciosa, cuidada con mucho amor, que al poeta y a su esposa les encant\u00f3, como a nosotros tenerlo nuevamente en casa. Eduardo estuvo muy quebrantado, se sent\u00eda fatigado y necesitaba, en determinado momento, hacer una peque\u00f1a siesta para recuperarse, los ojos le lagrimaban a cada rato, dec\u00eda que era por la potencia de la medicaci\u00f3n, pero aun as\u00ed, hizo una lectura en el Centro Cultural Carlos Fuentes del Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, una actividad en el Bibliorecreo y presentamos su libro en el Teatro Prometeo.<\/p>\n<p>En el pr\u00f3logo de este libro, su editora dice: \u201cChirinos solo reafirma que cada poema es una m\u00e1scara que amplifica los deseos, los miedos, los amores, los desamores, para entregarnos una est\u00e9tica misteriosa y bella para interpretar el mundo. Tres cuerdas sostienen esta selecci\u00f3n que me he atrevido a realizar luego de largos meses de lecturas en soledad y mucho discernimiento, pues no es nada f\u00e1cil elegir tan solo 50 poemas de la vasta obra donde est\u00e1n: el amor, la m\u00fasica y los animales, tres temas que me seducen y que estoy segura tambi\u00e9n a ustedes, queridos lectores\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Sin duda, un gran libro de poes\u00eda para nuestro cat\u00e1logo pero, m\u00e1s all\u00e1 de eso, fue nuestra manera de demostrarle nuestro amor y nuestra admiraci\u00f3n al amigo, al poeta, al viajero que llevaba en su coraz\u00f3n la m\u00fasica y la poes\u00eda como su equipaje eterno; por eso lo recuerdo escribiendo con la m\u00fasica a todo volumen mientras afuera el c\u00e1ncer del mundo lo va corroyendo todo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Eduardo Chirinos muri\u00f3 hace 5 a\u00f1os, exactamente el 17 de febrero del 2016, entonces publiqu\u00e9 esta nota que LALT retoma ahora (febrero del 2021), &nbsp;a un lustro de su partida, como un homenaje a la memoria de uno de los poetas m\u00e1s importantes de las \u00faltimas d\u00e9cadas en Latinoam\u00e9rica, quien se adelant\u00f3 en la partida.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4423,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4447,2984],"genre":[],"pretext":[],"section":[2437],"translator":[2508],"lal_author":[3045],"class_list":["post-4426","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-17","tag-peru-es","section-dossier-eduardo-chirinos-es-2","translator-michael-redzich-es-2","lal_author-edwin-madrid-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4426","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4426"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4426\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4423"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4426"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4426"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4426"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=4426"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=4426"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=4426"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=4426"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=4426"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}