{"id":4422,"date":"2021-02-24T20:16:19","date_gmt":"2021-02-25T02:16:19","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2021\/02\/translation-venture-paz-and-hayashiya-haiku-sendas-de-oku-daisy-saravia\/"},"modified":"2023-06-01T12:51:57","modified_gmt":"2023-06-01T18:51:57","slug":"translation-venture-paz-and-hayashiya-haiku-sendas-de-oku-daisy-saravia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2021\/02\/translation-venture-paz-and-hayashiya-haiku-sendas-de-oku-daisy-saravia\/","title":{"rendered":"&#8220;La labor traductora de Paz y Hayashiya en un haiku de Sendas de Oku&#8221; de Daisy Saravia"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\"><\/div>\n<div class=\"caption\" dir=\"ltr\"><\/div>\n<p dir=\"ltr\">El 9 de abril de 1957, Octavio Paz y Eikichi Hayashiya publicaron la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de <em>Oku no hosomichi<\/em> (\u5965\u306e\u7d30\u9053). Este era un esfuerzo conjunto que traer\u00eda consigo la primera traducci\u00f3n en lengua occidental de dicha obra, finalmente traducida con el t\u00edtulo de <em>Sendas de Oku<\/em>. Ambos autores permitieron que lectores en lengua castellana descubrieran este diario de viaje, que es considerado un cl\u00e1sico de la literatura japonesa. El autor de este libro es uno de los int\u00e9rpretes m\u00e1s memorables del haiku: Matsuo Bash\u014d. Debido a su aproximaci\u00f3n al haiku, la traducci\u00f3n de su obra ha sido tan importante. Posteriormente, <em>Sendas de Oku<\/em> tuvo otras dos ediciones: en 1970 y 1981 por Seix Barral y una \u00faltima reedici\u00f3n por la editorial Shinto Tsushin, la cual estuvo acompa\u00f1ada de las pinturas del pintor Yosa Buson (1716-1784).<\/p>\n<p>La recepci\u00f3n cr\u00edtica a lo largo de las d\u00e9cadas ha sido bastante comentada, debido en parte a la versatilidad del propio Octavio Paz y su inter\u00e9s por la literatura oriental. En su momento, tanto Graciela Isnardi (en \u201cEl hacedor de milagros. Octavio Paz, maestro de traductores\u201d) y Octavio Armand (en \u201cOctavio Paz o el traductor no traiciona\u201d), destacaron la capacidad de Paz para encontrar soluciones po\u00e9ticas formidables a pesar de su desconocimiento de los idiomas originales. Por su parte, Marco Antonio Campos, en su art\u00edculo\u00a0<em>Poes\u00eda y traducci\u00f3n<\/em>, afirm\u00f3 que Paz aplicaba\u00a0la traducci\u00f3n como creaci\u00f3n. Es decir que, si bien estuvo de acuerdo con que se conserve el sentido original, al mismo tiempo decidi\u00f3 darle un estilo personal que le d\u00e9 m\u00e1s realce literario. Finalmente, Todd Burrell en el art\u00edculo\u00a0\u201dOctavio Paz, traductor: teor\u00eda y pr\u00e1ctica\u201d, tambi\u00e9n reafirma esto cuando se\u00f1ala que Paz apuesta por la traducci\u00f3n total y por asemejar el ejercicio de traducir a la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si seguimos los aportes de estos cr\u00edticos podemos deducir que <em>Sendas de Oku<\/em> obedece a un proceso de traducci\u00f3n en el que se apuesta por el traspaso total de significado, tal como afirmaba el autor en su ensayo \u201cTraducci\u00f3n: literatura y literalidad\u201d. En este texto Paz afirmaba que la traducci\u00f3n elimina las diferencias entre una lengua y otra. Si en la traducci\u00f3n literaria siempre se discute las limitaciones de traducir m\u00faltiples lenguas debido a heterogeneidades culturales, Octavio Paz s\u00ed pod\u00eda lograr esos encuentros gracias al car\u00e1cter universal de la poes\u00eda.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">De vuelta a la obra traducida, cabe se\u00f1alar que la elecci\u00f3n de <em>Sendas de Oku<\/em> es fruto de un abordaje serio a la literatura oriental. Sabido es que Octavio Paz tuvo un acercamiento a la poes\u00eda japonesa gracias a las lecturas de Jos\u00e9 Juan Tablada en 1945, a quien atribuy\u00f3 ser el introductor del haiku en Hispanoam\u00e9rica. Luego de eso, vendr\u00eda en la d\u00e9cada del cincuenta el acercamiento a Daisetz Teitaro Susuki y el budismo zen, as\u00ed como su experiencia en Jap\u00f3n durante seis meses como diplom\u00e1tico. Esta estancia, sin duda, permiti\u00f3 a Paz conocer profundamente la poes\u00eda china y japonesa. Si bien esto no se realiz\u00f3 directamente en la lengua original sino mediante traducciones al ingl\u00e9s, fue de vital importancia para lo que ser\u00eda luego la traducci\u00f3n de <em>Sendas de Oku<\/em>. La comprensi\u00f3n de la po\u00e9tica japonesa y del haiku vendr\u00eda junto a la valoraci\u00f3n de un mundo espiritual, tal como afirm\u00f3 en \u201cTres momentos de la literatura japonesa\u201d (1954). Aqu\u00ed Paz se\u00f1al\u00f3 que el haiku era una anotaci\u00f3n r\u00e1pida de un momento importante y, en especial, un ejercicio espiritual.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Preocupado por la espiritualidad que expresan los haikus, Paz como traductor, intent\u00f3 rescatar su dimensi\u00f3n espiritual. Por esta raz\u00f3n, las traducciones de los haikus tuvieron como objetivo cumplir con la dial\u00e9ctica del poema: el primer verso es estabilidad, el segundo lo cambiante y el tercero la s\u00edntesis de ambos y la apertura a una realidad diferente. Lo que se entiende por el encuentro de opuestos, llamados <em>fueki<\/em> (lo que cambia) y <em>riuku<\/em> (lo que fluye). Cuando nos acercamos al haiku, desde la perspectiva de Octavio Paz, descubrimos la dial\u00e9ctica espiritual como contrapunto esencial del poema. Las palabras concisas se abocan exclusivamente a plasmar los momentos <em>fueki<\/em> y <em>riuku<\/em>. Podemos observar un ejemplo en el primer haiku de <em>Sendas de Oku<\/em>\u00a0(1957). \u00a0As\u00ed, en el pr\u00f3logo de la obra leemos:<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\"><em>Otros ahora<br \/>\nen mi choza &#8211; ma\u00f1ana:<br \/>\ncasa de mu\u00f1ecas<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\">Como vemos, Octavio Paz tiene destreza para plasmar la experiencia espiritual zen. Los dos primeros momentos, por ejemplo, se encuentran bien delimitados con las palabras precisas. La traducci\u00f3n realizada junto a Hayashiya logra la econom\u00eda del lenguaje propia del <em>nihongo<\/em> (lengua japonesa) y de las caracter\u00edsticas del haiku. Gracias a esto se proyecta una dial\u00e9ctica que alude al cambio y a las generaciones que transitan en los espacios y la hacen renacer. En el original, Bash\u014d acaba de emprender el viaje y alquila su hogar a otras personas, motivo por el cual expresa en este haiku la transformaci\u00f3n luego de albergar a un ermita\u00f1o como \u00e9l. Ahora bien, para comprender a cabalidad la traducci\u00f3n de Paz y Hayashiya, es menester compararlo con el original nihongo, fuera de los ejercicios literarios. Por lo anterior dicho, presento una traducci\u00f3n literal m\u00eda del haiku correspondiente al pr\u00f3logo:<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"margin-left: 40px;\"><em>\u8349\u306e\u6238\u3082<br \/>\n\u4f4f\u66ff\u308b\u4ee3\u305e<br \/>\n\u3072\u306a\u306e\u5bb6<\/em><\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><em>Kusanotomo<br \/>\nSumikawaruyozo<br \/>\nHinanoie<\/em><\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><em>Tambi\u00e9n la ermita<br \/>\nes remplazada.<br \/>\nCasa de mu\u00f1ecas<\/em><\/p>\n<p dir=\"ltr\">En <em>nihongo<\/em> o lengua japonesa la cuesti\u00f3n no es s\u00f3lo una econom\u00eda de palabras, sino construir la realidad a trav\u00e9s de objetos. As\u00ed, mientras la ermita con techos de hierba simboliza un tiempo que acontece muchos a\u00f1os atr\u00e1s, la casa de mu\u00f1ecas expresa un tiempo nuevo en el que surgen ni\u00f1os o generaciones nuevas. Al respecto de esto, se tiene el <em>kidai<\/em>, un t\u00f3pico estacional muy propio de la poes\u00eda haiku. Este se presenta en la menci\u00f3n a \u3072\u306a\u306e\u5bb6 que alude, precisamente, a las mu\u00f1ecas. Quiero resaltar que las mu\u00f1ecas suelen ser obsequiadas por los abuelos a las ni\u00f1as en su cumplea\u00f1os y generalmente son objetos mantenidos en la familia por generaciones, adem\u00e1s de conservadas por la hija mayor. El acto de regalar de la abuela a la hija y, posteriormente, a la nieta, suele aparecer en esta poes\u00eda para enfatizar \u201cla vuelta a la vida\u201d o renacer, que es tambi\u00e9n el sentido de un tiempo que transcurre y se renueva. Y, en efecto, se entiende esta sensaci\u00f3n debido a que Matsuo Bash\u014d acaba de dejar su casa y pronto esta ser\u00e1 habitada por otra familia.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Ahora bien, aunque en ning\u00fan momento existe una alusi\u00f3n subjetiva, se entiende que el \u201cyo\u201d logra integrarse profundamente en las cosas materiales, las cuales terminan siendo un objeto est\u00e9tico. \u3072\u306a (mu\u00f1ecas), \u5bb6 (casa) y \u8349\u306e\u6238\u3082 (literalmente en <em>kanji<\/em> puerta de gras, pero entendida en japon\u00e9s como ermita) conforman esa est\u00e9tica que sufre adem\u00e1s una transformaci\u00f3n. En consecuencia, Paz y Hayashida han traducido estos elementos utilizando los sentidos m\u00e1s pr\u00f3ximos, atendiendo a la brevedad. La elecci\u00f3n de la palabra \u201cchoza\u201d en lugar de ermita, por ejemplo, es acertada porque contiene el sema de hierba o paja que alude la palabra \u8349\u306e\u6238\u3082.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Partamos ahora de lo que Octavio Paz considera los dos componentes del haiku: una ubicaci\u00f3n espacial, est\u00e1tica y descriptiva; y una ubicaci\u00f3n temporal que contiene el elemento sorpresa. Respecto a la ubicaci\u00f3n espacial, esta puede ser reconstruida en espa\u00f1ol, aunque sin el contexto cultural japon\u00e9s que la precede. Para salvar esto, la traducci\u00f3n de Paz y Hayashiya busca clarificar la relaci\u00f3n del sujeto con su entorno, por esa raz\u00f3n, introduce el posesivo \u201cmi\u201d que se\u00f1ala la choza como un espacio que pertenece a la voz l\u00edrica. Hace lo propio tambi\u00e9n con la palabra \u201cotros\u201d para dar cuenta de la presencia futura de otros inquilinos. La alusi\u00f3n a las personas y al sujeto mismo que posee una casa, si bien no aparecen en <em>nihongo<\/em>, son necesarios en espa\u00f1ol para introducir la relaci\u00f3n sujeto-objeto y la perspectiva de alguien que percibe ese cambio. Con una traducci\u00f3n literal no se conseguir\u00eda el mismo efecto y los objetos expresar\u00edan una soledad. Ahora bien, en <em>nihongo<\/em> la cuesti\u00f3n del sujeto es diferente. Por ejemplo, si nos situamos en el primer verso, se marca la part\u00edcula \u3082 que significa \u201ctambi\u00e9n\u201d. Esto no es fortuito, pues dicha menci\u00f3n engloba la idea de que la ermita no es la \u00fanica que va a cambiar su estado actual, sino que, sumado a esta, el sujeto va a cambiar su propio estado. Se piensa primero en el sujeto y luego, en conjunto, en la ermita como el objeto que \u201ctambi\u00e9n\u201d \u201ccambiar\u00e1\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">A diferencia de lo traducido al espa\u00f1ol por Paz y Hayashiya, en el idioma original no existe una necesidad de pertenencia, de se\u00f1alar que la ermita es propiedad de un sujeto, tal como indica la traducci\u00f3n en castellano. Y este criterio no existe porque las entidades son independientes, pero ambas experimentan un cambio. En el pensamiento occidental eso no se puede comprender a cabalidad porque existe una separaci\u00f3n entre sujeto y objeto. Otro ejemplo que evidencia la presencia t\u00e1cita del sujeto es la part\u00edcula \u305e. De hecho, esta part\u00edcula es propia de los varones y denota energ\u00eda al hablar, por lo cual, junto a la frase \u4f4f\u66ff\u308b\u4ee3 (\u201creemplazar algo\u201d), se reafirma la transici\u00f3n temporal. Las marcaciones \u3082 y \u305e nos permiten entender la percepci\u00f3n del sujeto. Algo que en espa\u00f1ol se construye de otras formas, pero que cumple con mostrar la subjetividad del yo l\u00edrico y la transformaci\u00f3n de la realidad circundante.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Tiene m\u00e1s \u00e9xito el segundo componente del haiku que corresponde a la ubicaci\u00f3n temporal. En este haiku, como en otros de <em>Sendas de Oku<\/em>, existen tres niveles: el tiempo de enunciaci\u00f3n presente, el futuro que se imagina y el pret\u00e9rito desde donde se evoca. La traducci\u00f3n se aferra a ese pasaje y, mediante el uso de adverbios temporales como \u201cahora\u201d y \u201cma\u00f1ana\u201d, se enfatiza la ubicaci\u00f3n temporal del poema. Es as\u00ed como en el futuro Bash\u014d imagina ni\u00f1as jugando con mu\u00f1ecas. Por otro lado, desde el tiempo de enunciaci\u00f3n presente, \u00e9l observa la ermita que se abandona y, finalmente, desde el pasado, logra volver al tiempo donde viv\u00eda en su ermita. Lo realizado con los adverbios entonces es efectivo porque el haiku en <em>nihongo<\/em> no posee marcaciones de temporalidad y apenas esta se visualiza por el verbo \u4f4f\u66ff\u308b que significa \u201creemplazar\u201d. Solo con ese verbo en marcha puede expresarse el devenir del tiempo. Seg\u00fan se observa, en la traducci\u00f3n de Paz y Hayashiya no solo se escogen palabras de gran intensidad para plasmar la espiritualidad del haiku. Es importante reparar en la dial\u00e9ctica en movimiento, pues solo as\u00ed la temporalidad es remarcada. Por esto debe percibirse en espa\u00f1ol los tres tiempos impl\u00edcitos en <em>nihongo<\/em>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">La intenci\u00f3n de traducir un haiku no es nada f\u00e1cil, pero en el trabajo de Paz y Hayashiya existe el inter\u00e9s por mantener la poes\u00eda viva. Si bien algunos elementos difieren de la traducci\u00f3n original, lo cierto es que hay logros como la m\u00e9trica precisa (5\/7\/5), el prosa\u00edsmo y concisi\u00f3n de palabras o la construcci\u00f3n del tiempo. Dado que el sentido espiritual es significativo para Octavio Paz, podemos afirmar que sus traducciones logran esa dial\u00e9ctica de los tres versos. Este es su m\u00e9rito m\u00e1s resaltante. Tal vez no tenga el contrapunto del original, pero la traducci\u00f3n invita tambi\u00e9n a la contemplaci\u00f3n. Considerando que el <em>nihongo<\/em> muchas veces es la lengua de lo no expl\u00edcito, la traducci\u00f3n de Paz y Hayashiya se perfila como un trabajo respetable que intenta no quebrantar el mundo original m\u00e1s all\u00e1 de lo sea indispensable para generar un efecto po\u00e9tico.<\/p>\n<h6 dir=\"ltr\">Octavio Paz con Elena Poniatowska, Atlixco, Puebla, M\u00e9xico, 1970. Foto: H\u00e9ctor Garc\u00eda.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p dir=\"ltr\">El 9 de abril de 1957, Octavio Paz y Eikichi Hayashiya publicaron la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de <em>Oku no hosomichi<\/em> (\u5965\u306e\u7d30\u9053). Este era un esfuerzo conjunto que traer\u00eda consigo la primera traducci\u00f3n en lengua occidental de dicha obra, finalmente traducida con el t\u00edtulo de <em>Sendas de Oku<\/em>. Ambos autores permitieron que lectores en lengua castellana descubrieran este diario de viaje, que es considerado un cl\u00e1sico de la literatura japonesa. El autor de este libro es uno de los int\u00e9rpretes m\u00e1s memorables del haiku: Matsuo Bash\u014d. Debido a su aproximaci\u00f3n al haiku, la traducci\u00f3n de su obra ha sido tan importante. 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