{"id":43579,"date":"2025-11-06T15:00:27","date_gmt":"2025-11-06T21:00:27","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=43579"},"modified":"2025-11-29T21:09:59","modified_gmt":"2025-11-30T03:09:59","slug":"alvaro-campos-desde-pudahuel-a-atenas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2025\/11\/alvaro-campos-desde-pudahuel-a-atenas\/","title":{"rendered":"\u00c1lvaro Campos: desde Pudahuel a Atenas"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Toda la escritura de la \u00e9poca moderna nacer\u00eda en lo alto de<br \/>\nesa torre, en el momento exacto en que Montaigne confes\u00f3, al<br \/>\ncomienzo de los <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Ensayos<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">, que escrib\u00eda con la intenci\u00f3n de<br \/>\nconocerse a s\u00ed mismo.\u00a0<\/span><\/i><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Enrique Vila-Matas<br \/>\n<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dietario voluble<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 263.<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me he pasado estos \u00faltimos d\u00edas ocupado en pesquisar los \u00faltimos diarios literarios publicados en espa\u00f1ol. Hay muchos y de distinta naturaleza. Para ahorrar tiempo, consulto directamente con un experto, Enrique Vila-Matas, quien practica un g\u00e9nero similar, el dietario. En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Imp\u00f3n tu suerte<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> me encuentro con un art\u00edculo sobre <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que importa es la ilusi\u00f3n, el dietario (2007-2010)<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Ignacio Vidal-Folch (otro que le pone guiones a su apellido), donde Vila-Matas menciona otros t\u00edtulos: los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Diarios<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de I\u00f1aki Uriarte y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ratas en el jard\u00edn<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Valent\u00ed Puig. El entusiasmo me lleva a leer todos estos libros. Un acierto. Sin embargo, descubro que ninguno de ellos es propiamente un diario literario, sino lo que el mismo Vila-Matas ha llamado \u201cdietario\u201d (el t\u00e9rmino es feo, suena a receta vegana, pero ya est\u00e1 en uso; qu\u00e9 le vamos a hacer).\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La profesora colombiana Andrea Torres Perdig\u00f3n explica este t\u00e9rmino de esta manera: \u201cEl dietario implica una forma de organizaci\u00f3n de tareas o ideas, y no indispensablemente un registro de anotaciones \u00edntimas o de relatos de lo que ocurre d\u00eda a d\u00eda\u201d. Por ende, en el dietario hay un predominio de lo ensay\u00edstico, por la cita culta, por registrar las lecturas, esto es, leerlas en privado para compartirlas en p\u00fablico. El dietario es muchas veces \u2014no siempre\u2014 un diario de lectura escrito en primera persona, donde el autor comete la delicada y calculada imprudencia de hablar de su vida personal. El dietario es el sue\u00f1o del gran lector: leerlos es conversar con lo mejor de una biblioteca. Sin embargo, al escritor de dietarios nada le impide, de paso, examinarse, estudiarse a trav\u00e9s de sus lecturas (de ah\u00ed, Montaigne) e incluso denunciar faltas y vicios inconfesables. Al fin y al cabo, todo es literatura, y en este tipo de libros, la literatura lo abarca absolutamente todo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El t\u00e9rmino se populariz\u00f3 en 2009 cuando el mismo Vila-Matas public\u00f3 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dietario voluble<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. \u201cIt\u2019s here to stay\u201d, dir\u00eda m\u00e1s de alguno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hablo de todo esto porque me ha llegado a las manos un libro del chileno \u00c1lvaro Campos cuyo t\u00edtulo es simplemente <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Diarios<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Laurel, 2022), y lo primero que noto, despu\u00e9s de leer cinco p\u00e1ginas, es que de diario tiene poco y de dietario, mucho. Se trata del libro de un escritor que se reh\u00fasa a ser escritor \u2014al menos, p\u00fablicamente\u2014. Este libro est\u00e1 firmado por \u00c1lvaro D. Campos. La \u201cD.\u201d es una cita al heter\u00f3nimo de Fernando Pessoa, a primera vista directa y juguetona; pero, vista de cerca, no lo es tanto. A m\u00ed me parece m\u00e1s bien una declaraci\u00f3n de principios, una po\u00e9tica. En uno de sus poemas m\u00e1s conocidos, \u00c1lvaro de Campos \u2014ingeniero naval, formado en Escocia\u2014 dice: \u201cNo soy nada. \/ Nunca ser\u00e9 nada. \/ No puedo querer ser nada. \/ Aparte de eso, tengo en m\u00ed todos los sue\u00f1os del mundo\u201d. Nada mejor que comenzar este \u201cdiario\u201d con una negaci\u00f3n de la autor\u00eda, al mejor estilo de Juan Luis Mart\u00ednez. En este caso, una suplantaci\u00f3n, una manera elegante de decir: \u201cCasi soy otro, como \u00c1lvaro de Campos, el ingeniero naval, disc\u00edpulo de Alberto Caeiro\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Partimos. Y bien.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Campos durante mucho tiempo se rehus\u00f3 a publicar y no ha participado \u2014y al parecer nunca lo har\u00e1\u2014 en el mundo literario chileno. Su trabajo es llevar un almac\u00e9n en la comuna de Pudahuel, en Santiago de Chile. Afirma que todo lo escribe en el celular mientras trabaja. Puede ser, pero es claro que lee m\u00e1s de lo que escribe, y dudo que lea vendiendo abarrotes. \u00c1lvaro Campos es un intelectual y, como veremos, un hijo bastante solvente de la ciudad letrada, poseedor de una cultura muy superior al promedio de sus pares (si es que acaso los tiene). Lo del barrio Pudahuel ha cobrado vida propia. Amigos y enemigos insisten en el tema. No me queda claro cu\u00e1l es la singularidad, parece haber una diferencia epistemol\u00f3gica entre leer a Tuc\u00eddides en Maip\u00fa o en Vitacura. Mis amigos en Chile me informan de que habr\u00eda una contradicci\u00f3n de orden pol\u00edtico en ser conservador (o no ser progre) y vivir en un barrio de clase media o media baja. Es para llorar. Sigo con Campos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Diarios<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> no son tales. Insisto. Este libro es un dietario hecho y derecho. Mejor as\u00ed. Me entretengo haciendo una lista de los autores citados en un libro de apenas 180 p\u00e1ginas. No lo hago con mala intenci\u00f3n, sino, muy por el contrario, por chovinismo: busco comprobar que he le\u00eddo lo mismo que el autor. El exceso de citas \u2014como acertadamente observ\u00f3 Vila-Matas\u2014 demuestra solo una cosa: una desmedida pasi\u00f3n por la lectura. Y este libro lo demuestra con creces. Los dietarios son registros de lecturas y una bit\u00e1cora complet\u00edsima de recomendaciones. O sea, son libros que producen felicidad inmediata, como ha sido mi caso con los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Diarios<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que no son diarios de \u00c1lvaro D. Campos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Vamos a la literatura sin m\u00e1s demora. El libro comienza con dos citas: una tomada de \u201cLa vanidad\u201d, de Montaigne, y la otra de \u201cEl sabor de la venganza\u201d, de P\u00edo Baroja. Sigo, en la primera p\u00e1gina: los <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Diarios<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Crist\u00f3bal Col\u00f3n. M\u00e1s adelante, el personaje Obl\u00f3mov de la novela del mismo nombre; Kafka; el anarquista ruso Piotr Kropotkin, junto con Tolst\u00f3i; el uruguayo Mario Levrero (otro escritor de diarios, pero diarios de enfermo). Comparten las p\u00e1ginas de este libro:\u00a0 Werner Herzog; Patrick Leigh Fermor; Ovidio y Tiresias. Para hablar de lo flaite, Campos cita a Caravaggio, flaite y criminal. Le narro esta entrada a mi amigo el investigador italiano, Roberto Pesce, un experto en Dante, y concuerda completamente con Campos. La analog\u00eda es, sin duda, ingeniosa, saca m\u00e1s de una sonrisa. Para hablar de los d\u00edas en los que el \u201cmundo est\u00e1 abierto\u201d, Macrobio (siglo V d. C.). Me encuentro con alguna cita de Andr\u00e9 Gide, quien perdura \u2014concuerda la mayor\u00eda (la mayor\u00eda que sabe)\u2014 solo por sus diarios. Imposible que no est\u00e9 el doctor Johnson para hablar de la \u201cperfecta cortes\u00eda\u201d: ser caballero, dice \u00e9l, presupone no hablar solo de su profesi\u00f3n. O sea, todo lo contrario a lo que hace este libro. Para m\u00ed que hasta el doctor Johnson se equivocaba de vez en cuando.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sigo con los hallazgos. Uno de esos encuentros literarios que me gustan en este libro lo protagonizan Allen Ginsberg y William Burroughs cuando van a visitar al irascible C\u00e9line en Par\u00eds. No hay que olvidar que Ginsberg era jud\u00edo. \u00bfUna prueba de alta cultura? La presencia de Arqu\u00edloco, ese \u201cflaite dom\u00e9stico\u201d de la antigua Grecia, que escribi\u00f3 uno de los poemas m\u00e1s c\u00e9lebres \u2014\u201cinmortal\u201d, dir\u00e1 Campos, y concuerdo con \u00e9l\u2014 sobre la astucia y la cobard\u00eda. Poetas no faltan, y de los mejores. Th\u00e9ophile Gautier propone que el peso ideal del poeta l\u00edrico es 45 kilos. Es una alegr\u00eda encontrarse en este libro con Ra\u00fal Ruiz, quien pens\u00f3 bastante sobre la median\u00eda chilena. Del 1 al 7, Chile se saca siempre un 5. Campos lo abarca todo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De Montaigne se citan tambi\u00e9n sus c\u00e1lculos renales, tan famosos como los de S\u00e9neca. Esto, obviamente, no aparece en sus ensayos. No s\u00e9 de d\u00f3nde lo habr\u00e1 sacado Campos. Rousseau aparece junto a Proust. La lista de escritores enfermos es notable. En Chile tenemos al poeta Gonzalo Mill\u00e1n y su m\u00edtico diario <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Veneno de escorpi\u00f3n azul<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, reeditado recientemente. Escritores raros, exc\u00e9ntricos y monumentales hay varios: Juan Emar, Cormac McCarthy, Nietzsche (quien era m\u00e1s que un escritor y m\u00e1s que un fil\u00f3sofo). Jos\u00e9 Pla aparece con una cita de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El cuaderno azul<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, \u00bfc\u00f3mo no? Balzac, infaltable: alguna vez se disfraz\u00f3 de viuda para arrancar de sus acreedores. Otros diaristas presentes en este libro son el chileno Alfonso Calder\u00f3n (ya algo olvidado) y Casanova, a quien solo un pacto de amor nos puede obligar a leer esos dos gruesos tomos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La aparici\u00f3n de Terry Eagleton demuestra que a Campos le interesa algo de teor\u00eda literaria. Camus, Philip Roth, Flaubert, Louise Colet, Plat\u00f3n, Arist\u00f3teles, Rimbaud y Stendhal aparecen en solo dos p\u00e1ginas para hablar de la condici\u00f3n moral del escritor. Las citas llueven para que el placer se multiplique. \u00bfEscritores rusos? Muchos, casi todos: Ch\u00e9jov, Gorki, Dostoievski, Pushkin, Tolst\u00f3i, entre otros, junto a franceses como Voltaire, Zola y Jean-Paul Sartre, a quien Valent\u00ed Puig llamaba \u201cmentor de terroristas\u201d. Para m\u00ed \u2014soy m\u00e1s modesto con las definiciones\u2014 Sartre es el \u201ctonto de la familia\u201d literaria francesa. Otros son Montesquieu, los hermanos Goncourt, Descartes, La Rochefoucauld, D\u2019Alembert, Julian Green, Baudelaire, Rimbaud, Blanchot y Pascal. Philip Roth \u2014y tambi\u00e9n Joseph Roth, el autor de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Las ciudades blancas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. A esta altura me pregunto cu\u00e1nto me falta por leer.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para hablar del amor en Grecia, Campos cita los reproches de un soldado tebano hacia Homero, al cual culpaba \u2014a nuestro ciego rapsoda\u2014 de no saber nada del amor. Esto lo sabemos por Plutarco, cuyos recuentos a veces pertenecen a un historiador y otras, a un chismoso profesional en la mejor tradici\u00f3n de Suetonio. Si a Campos le obsesionan los males de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, no deja de lado los horrores del genocidio jud\u00edo. En un largo p\u00e1rrafo sobre Auschwitz nos habla de las preguntas que le hac\u00edan los j\u00f3venes a Primo Levi. Roma est\u00e1 presente no solo a trav\u00e9s de Plutarco, sino tambi\u00e9n de Plinio el Joven. Entre los poemas locales se cita a Claudio Bertoni, autor de uno de los mejores diarios escritos por poetas chilenos: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">R\u00e1pido antes de llorar<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Epicuro aparece con las lecciones del cuadrif\u00e1rmaco: \u201cNo temer a la muerte. No temer a los dioses. No temer al placer insatisfecho. No temer al dolor\u201d. Campos sugiere poner un cartel con esta cita en todas las salas de clases. No creo que nadie en el Ministerio de Educaci\u00f3n haya o\u00eddo hablar del jard\u00edn de Epicuro de Samos. Cient\u00edficos como Isaac Newton tambi\u00e9n son citados. Se dice de \u00e9l que \u201cmuri\u00f3 virgen y jam\u00e1s toc\u00f3 a una mujer\u201d. Curiosa manera de recordar al hombre que invent\u00f3 el c\u00e1lculo diferencial. Se cita a un exc\u00e9ntrico que todos queremos: Robert Walser, el hombre que sol\u00eda pensar caminando. Era de aquellos que pensaban estando parados. Un acierto citar al san Agust\u00edn de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Confesiones<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. \u00bfSer\u00e1 realmente el primer diarista de la historia? Leopardi est\u00e1 all\u00ed tambi\u00e9n, con su monumental <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Zibaldone di pensieri<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que contiene m\u00e1s de 4.500 p\u00e1ginas, de las cuales solo se han traducido menos de 400 al espa\u00f1ol. Otro autor monumental: Elias Canetti, autor, sin embargo, de unos diarios m\u00e1s aburridos del siglo XX. Para compensar, Flannery O\u2019Connor, la sangre misma de la desesperaci\u00f3n, quien escribe: \u201cAy\u00fadame, amado Dios, a ser buena escritora y que publiquen algo\u201d. Leo esta cita y se me derrite el coraz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No solo el rey de la provocaci\u00f3n europea en el siglo XVIII, Voltaire, protagoniza algunos de los p\u00e1rrafos de este diario, sino otro escritor medio maldito: Michel Houellebecq. Paul Auster aparece criticando a Bola\u00f1o: lo llama \u201cmuchacho escritor\u201d. No andaba nada desencaminado el escritor neoyorquino con nuestro premio R\u00f3mulo Gallegos. La fuerza de Bola\u00f1o es la de un joven, de un iconoclasta, de alguien a quien le gusta la orilla cuando no est\u00e1 ni remotamente cerca de ella. No importa, se lo perdonamos todo. Otra cita, no necesariamente acad\u00e9mica, es la del investigador estadounidense Robert Darnton, quien ha estudiado en detalle la censura en el Antiguo R\u00e9gimen y comprueba con horror c\u00f3mo la historia se repite de derecha a izquierda y viceversa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Los diarios de Paul L\u00e9autaud registraban hasta la presi\u00f3n arterial de este exc\u00e9ntrico escritor franc\u00e9s, quiz\u00e1s m\u00e1s conocido por su amor a los gatos que por lo que \u00e9l mismo escrib\u00eda. Leyendo a \u00c1lvaro D. Campos me pregunto por qu\u00e9 sabemos tan poco de los diarios de Alfonso Calder\u00f3n. Algunos m\u00edsticos y misioneros presentes en este libro son Douglas Coupland y, en el siglo XIV, san Bernardino de Siena. No s\u00e9 si ya mencion\u00e9 a Balzac, pero all\u00ed est\u00e1 con <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La piel de zapa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Einstein es citado solo porque no le gust\u00f3 Kafka. El sentimiento era mutuo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En materia de consejos literarios, leemos que Philip Roth le aconseja a un joven Ian McEwan: \u201cEscribe como si tus padres hubieran muerto\u201d. Freud at <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">his best<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. No hay mucho sobre el fracaso, solo el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">crack-up<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de Fitzgerald, quien s\u00ed fue un escritor que conoci\u00f3 los abismos. A Campos le interesa la educaci\u00f3n. Aparece Wittgenstein rechazando de plano la lectura de los fil\u00f3sofos. Otro era Cal\u00edmaco. Leo: \u201cCal\u00edmaco resum\u00eda el verdadero impacto de la filosof\u00eda en quienes la estudian: \u201cCle\u00f3mbroto el Ambraciano dijo \u2018adi\u00f3s, Sol\u2019, y salt\u00f3 desde lo alto de una pared para entrar en el Hades. \u00bfPor desesperaci\u00f3n? \u00bfPara huir de una vida intolerable? No. Hab\u00eda le\u00eddo un tratado de Plat\u00f3n acerca del alma, y se lo crey\u00f3. Menos horas de filosof\u00eda en los colegios probablemente salven muchas vidas\u201d\u201d. Una idea no solo controvertida, sino brutal. \u00bfHabr\u00e1 que ponerse a pensar de otra manera?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La fama, ser conocido, la carrera del escritor, obsesionan a Campos. En una entrada les echa la culpa a otros de preocuparse de estas cosas. Uno de ellos es David Foster Wallace, quien, como sabemos, se suicid\u00f3 en la c\u00faspide de su carrera. Lord Byron aparece para desmitificar a Shelley, quien \u2014est\u00e1 bien documentado\u2014 abandon\u00f3 de la peor manera a su novia Harriet Westbrook, quien despu\u00e9s se matar\u00eda por culpa del mismo Shelley. Comprobamos que hay amantes que son malas personas y otros que son malos padres, como el confeso John Banville, quien dijo: \u201cNo he sido buen padre. Ning\u00fan escritor puede serlo\u201d. Afirmaci\u00f3n temeraria por su generalizaci\u00f3n y que \u2014consciente o inconscientemente\u2014 Campos va refutando en el libro con ejemplos tomados de su propia paternidad con su hijo Alonso, quien, a pesar de aparecer poco en este breve libro, parece ser un ni\u00f1o encantador que terminar\u00e1 hablando sin las \u201c\u00edes\u201d finales propias del espa\u00f1ol chileno de su padre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el diario de Campos no hay muchos poemas, pero s\u00ed algunos poetas. Campos cita un libro muy divertido y hasta pedag\u00f3gico de la poeta polaca Wislawa Szymborska: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lecturas no obligatorias<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Podr\u00eda existir en Chile un peri\u00f3dico donde los aspirantes a escritores env\u00eden sus escritos para recibir consejos. No faltar\u00edan poetas para reemplazar a Szymborska, quien en menos de un segundo ya se habr\u00eda peleado a muerte con todos los colaboradores de este peri\u00f3dico imaginario. Chile no tiene remedio. El mundo literario es una batalla campal 24\/7. Me gusta una entrada donde Campos habla de los diletantes que no saben pronunciar los nombres extranjeros de sus h\u00e9roes literarios. La raz\u00f3n que da es novedosa. Estos amantes de la cultura \u201cno tienen vida social, no van a conferencias ni universidades\u201d. O sea, leen, pero no escuchan lo que leen.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No falta alguna radiograf\u00eda de la clase baja. Escribe Campos: \u201cLa l\u00edrica barrial tiene su lema: \u2018Tu envidia es mi progreso\u2019\u201d. No s\u00e9 por qu\u00e9 esta cita me record\u00f3 a Lucy Oporto y sus ensayos sobre el estallido social. Envidia, resentimiento, rabia y destrucci\u00f3n. \u00bfSer\u00e1 tan as\u00ed? Responde Tocqueville: \u201cEl resentimiento es el motor de la historia\u201d. La cita de Thomas Carlyle \u2014la poes\u00eda \u201ces una sarta de mentiras\u201d\u2014 habr\u00eda que contrastarla con lo que piensan de la poes\u00eda los vates nacionales en el siglo XXI, siempre tan cerca del Olimpo y lejos de Dios. No es raro encontrar en este contexto citado a Roberto Bola\u00f1o (otra vez), quien se re\u00eda de los escritores que ten\u00edan pretensi\u00f3n de inmortalidad, aunque \u00e9l mismo fue bastantes veces un jugador secreto del equipo del Olimpo. El mal es universal. Jonathan Swift afirmaba: \u201cTodo lo que hice para llegar a ser famoso lo hice \u00fanicamente por falta de un gran t\u00edtulo y de un gran patrimonio\u201d. Para un escritor como Campos, que reh\u00faye la fama, el tema no le resulta indiferente. Quiz\u00e1s mantener la cabeza gacha sea una respuesta; quiz\u00e1s no hacer nada sea otra. Esa es probablemente la diferencia entre el autor de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los detectives salvajes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y Paul L\u00e9autaud.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otro tema relacionado con lo anterior \u2014y es un gran tema\u2014 es c\u00f3mo se ganan la vida los escritores. Varias entradas hablan de este problema, no solo irresuelto sino inexplicablemente ignorado. El tema se podr\u00eda plantear como la disyuntiva entre el trabajo manual y el intelectual. Cito a Campos: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 no somos carniceros, jardineros, peque\u00f1os comerciantes? [\u2026]. El intelecto se ha caracterizado por la evasi\u00f3n. Todo por miedo a la carnicer\u00eda\u201d. \u201cAl que le caiga el sayo, que se lo ponga\u201d, dicen por ah\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Antes hablaba de Alonso, el hijo de \u00c1lvaro de Campos, que aparece varias veces en los diarios (al igual que el hijo de Julio Ram\u00f3n Ribeyro en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La tentaci\u00f3n del fracaso<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">) y que hace ver a estos m\u00e1s diarios que dietarios. Escribe Canetti: \u201cA quien hemos visto dormir ya no podemos odiar\u201d. Otro disparo de media cancha es este: \u201cEs peligroso, pero demasiado tentador, creer que el hijo es la \u00fanica patria, como dec\u00eda Bola\u00f1o. \u00bfPero se puede ser un buen padre y olvidar esa patria que es el dolor?\u201d Para esta pregunta no tengo respuesta. Esa es la gracia. En este libro, a trav\u00e9s de pensamientos propios y citas ajenas, se plantean preguntas, se constata la perplejidad ante la vida. Las respuestas importan menos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El primer perplejo es, claro, el autor de este libro.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Entre tantas citas (y sin olvidar que toda lectura es personal) me encuentro con una de Pascal Quignard: \u201cDesde el momento en que el individuo se alegra de separarse de la sociedad que lo ha visto nacer y se opone a sus entusiasmos y efusiones, la reflexi\u00f3n se vuelve singular, personal, sospechosa, aut\u00e9ntica, perseguida, dif\u00edcil, desconcertante y sin la m\u00e1s m\u00ednima utilidad colectiva\u201d. Esta cita es el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ars poetica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de cualquier libro como este. Paradoja insoluble para un autor que desconf\u00eda del artista subvencionado por el Estado. Joseph Brodsky confirma esta idea cuando afirma: \u201cAntes de filosofar hab\u00eda que aprender a fre\u00edr pescado\u201d. O esta otra de Val\u00e9ry: \u201cLas meditaciones sobre la muerte (tipo Pascal) son producto de hombres que no tienen que luchar por la vida, ni ganar su pan, ni mantener hijos. La eternidad ocupa a los que tienen tiempo para perder\u201d. Imposible decirlo de una manera m\u00e1s clara y contundente. Me pregunto si para pensar hay que tener dinero. No lo s\u00e9, pero s\u00ed s\u00e9 que hay que tener tiempo, mucho tiempo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Campos ha pensado el tema del trabajo, del dinero, la situaci\u00f3n del escritor y el eterno problema de c\u00f3mo ganarse la vida. Es saludable insistir en este tema. \u201cImagino una sociedad donde los m\u00e1s grandes pensadores se pelearan \u2014a muerte\u2014 por los empleos m\u00e1s insignificantes\u201d, escribe Campos. \u00bfY qu\u00e9 pasa, o qu\u00e9 le pasa al autor de este libro? Campos, al final del libro, comienza a hablar \u00e9l mismo a trav\u00e9s de los otros. Dice identificarse con un personaje de un cuento de Robert Musil que no ha hecho dinero y a quien le prescriben un problema m\u00e9dico, al personaje le faltar\u00eda \u201cla gl\u00e1ndula monetaria\u201d. \u201cYo, de ni\u00f1o, siempre fantase\u00e9 con tener la misma falta de ambici\u00f3n, pero ahora no me parece admirable\u201d, escribe el mismo Campos. Esta es, quiz\u00e1s, la confesi\u00f3n m\u00e1s personal de todo el libro, motor de sus tensiones internas y de sus b\u00fasquedas. Entre tantas estrellas, un cometa pasa silencioso por entre estas p\u00e1ginas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfQu\u00e9 hace entonces \u00c1lvaro D. Campos? \u00bfEs realmente un escritor hecho y derecho? El mismo Campos no parece tenerlo muy claro. En la p\u00e1gina 176 escribe: \u201cNo toda escritura es literatura. Para lo que hago bastar\u00eda el apodo de \u2018anotador\u2019. Lo que hago, lo que escribo, lo han hecho muchos, en todo el mundo y en muchas \u00e9pocas, bajo nombres distintos\u201d. Me gusta esta incertidumbre. En una \u00e9poca de certezas, alguien duda, se pregunta qu\u00e9 es. Acerc\u00e1ndose al final Campos confiesa que: \u201cNo soy tanto un escritor como alguien en constante proceso de reparaci\u00f3n. Esta biblioteca es mi ferreter\u00eda\u201d (178). Y luego: \u201cDe all\u00ed el terror a publicar. Un solo libro \u2014por artesanal y humilde que sea\u2014 me arrancar\u00eda del c\u00f3modo mutismo, me expondr\u00eda, con todas mis fallas y orgullos, a extra\u00f1os y conocidos\u201d (179). Demasiado tarde, el libro ya est\u00e1 publicado. \u00bfQu\u00e9 sac\u00f3 a \u00c1lvaro Campos de su mutismo? No lo s\u00e9, pero lo que sea nos hizo ganar a nosotros, sus lectores: lectores de otras lecturas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Soy enemigo de las definiciones, pero en este caso me vence la tentaci\u00f3n. Aunque no sea claro si Campos es un escritor, un intelectual, un anotador o un simple anotador de sus propias lecturas, lo cierto es que es alguien que lee como chileno. Me corrijo: como alguien del Cono Sur. Reviso los mismos autores que cit\u00e9: la mayor\u00eda, cl\u00e1sicos grecorromanos; europeos (mucho siglo XIX); escritores de Estados Unidos \u2014tambi\u00e9n hay varios\u2014 y unos pocos chilenos. Lo que no aparece ni en la misma cantidad ni en la misma intensidad son escritores en lengua espa\u00f1ola, y menos latinoamericanos. Imposible no pensar en Borges: un experto en literatura argentina y de los pa\u00edses vecinos, muy poco. Me parece un rasgo muy del Cono Sur, absolutamente inadvertido \u2014claro est\u00e1\u2014 entre los autores nacionales. No es un defecto; es una caracter\u00edstica. \u00bfInsularidad cosmopolita? Quiz\u00e1s. Dejo la discusi\u00f3n abierta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hasta aqu\u00ed, el \u00c1lvaro Campos por escrito, el que m\u00e1s me interesa. Tengo la impresi\u00f3n de que sus m\u00e1s animados promotores \u2014y, a ratos, quienes disparan desde las trincheras online\u2014 no parecen haber le\u00eddo bien sus <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Diario<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">s. El personaje, y la comuna de Pudahuel, parecen ser m\u00e1s importantes. Se entiende, es una peque\u00f1a frivolidad intelectual. Tampoco es raro: se lee por encima. O se le lee no con curiosidad, sino como a un personaje curioso. A m\u00ed, por el contrario, me interesan sus lecturas, su pasi\u00f3n por la historia, sus reflexiones sobre la fama literaria, su desconfianza hacia los grupos letrados progresistas, su admiraci\u00f3n por \u00cd\u00f1igo Uriarte, autor de los mejores diarios escritos en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Y me detengo aqu\u00ed, porque hay mil otras cosas en este breve libro que despiertan mi curiosidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Termino con esta reflexi\u00f3n: No s\u00e9 si lo puedo llamar un autor en el sentido m\u00e1s convencional. \u00bfUn intelectual letrado de Chile? Sus lecturas lo confirman con creces; su actividad en las redes sociales es irrefutable a este respecto. Sospecho que a \u00c1lvaro de Campos esta definici\u00f3n le parecer\u00eda odiosa. A m\u00ed, la verdad, tambi\u00e9n. Pero tambi\u00e9n puede suceder que esta definici\u00f3n no signifique nada. O, al contrario, puede ser una manera de recordar, a veces, que en medio de Pudahuel existe Atenas. Atenas de Chile.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Matt Artz, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Toda la escritura de la \u00e9poca moderna nacer\u00eda en lo alto de esa torre, en el momento exacto en que Montaigne confes\u00f3, al comienzo de los Ensayos, que escrib\u00eda con la intenci\u00f3n de conocerse a s\u00ed mismo.\u00a0 Enrique Vila-Matas Dietario voluble, 263. &nbsp; Me he pasado estos \u00faltimos d\u00edas ocupado en pesquisar los \u00faltimos diarios [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":43578,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[5586],"tags":[5563],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[],"lal_author":[3027],"class_list":["post-43579","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-dossier-diarios-y-dietarios-escritos-por-autores-chilenos","tag-numero-36","lal_author-marcelo-rioseco-es-2"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43579","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43579"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43579\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":43592,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43579\/revisions\/43592"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/43578"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43579"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43579"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43579"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=43579"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=43579"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=43579"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=43579"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=43579"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}