{"id":4350,"date":"2021-02-20T18:33:24","date_gmt":"2021-02-21T00:33:24","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2021\/02\/poetry-and-parenthood-manuel-iris\/"},"modified":"2023-06-01T12:59:34","modified_gmt":"2023-06-01T18:59:34","slug":"poetry-and-parenthood-manuel-iris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2021\/02\/poetry-and-parenthood-manuel-iris\/","title":{"rendered":"&#8220;Poes\u00eda y paternidad&#8221; de Manuel Iris"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: center;\">I<\/p>\n<p>Antes de ser padres, mi esposa y yo vivimos varios a\u00f1os en un departamento de dos habitaciones. Una de ellas era mi estudio. Tal fue la primera vez que yo tuve un espacio f\u00edsico dedicado enteramente a mi escritura, a mi silencio lector: mi casa en la casa. El significado de esas cuatro paredes y sus libreros iba mucho m\u00e1s all\u00e1 de un sitio ideal para trabajar: era una expresi\u00f3n de mi identidad, una extensi\u00f3n visible de mis obsesiones.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Llegado el momento, dicho estudio fue colonizado por la presencia, todav\u00eda futura, de mi hija. En medio de los libreros ahora estaban una cuna, una mecedora y otros muebles y artefactos n\u00f3madas. Sus libros tomaban, igualmente, espacio entre los m\u00edos. El santuario dejaba de pertenecerme.<\/p>\n<p>Recuerdo haber sentido miedo: \u00bfser\u00eda posible escribir poemas mientras uno dedica la vida a otro ser humano? La felicidad de esos meses frecuentemente se mezclaba con la ansiedad causada por esa incesante pregunta.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">El problema, en realidad, era log\u00edstico: \u00bfc\u00f3mo hacer tiempo para escribir, leer, y hacer otras cosas relacionadas con mi vida de escritor, durante los primeros a\u00f1os de paternidad?\u00a0 \u00bfEn qu\u00e9 momento y con qu\u00e9 energ\u00eda sostener la pluma o ponerme frente al teclado?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Bastaba, por supuesto, mirar a mis amigas, poetas que son madres, para darme cuenta de que mi preocupaci\u00f3n no deb\u00eda serlo: ellas son capaces, aunque con esfuerzos tremendos, de escribir y cuidar de sus hijos. Verlas y leerlas es comprobar que es posible comprometerse con ambas cosas. Adem\u00e1s ellas lo hacen, muchas veces, sin ayuda. Otras veces logran hacerlo con la vida (quiero decir la sociedad, los sistemas de salud y de trabajo, sus propias familias) en contra. Mis circunstancias eran mucho menos dif\u00edciles.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Ca\u00ed en cuenta de que mi ansiedad no era el resultado de mis ganas de escribir sin hacer otra cosa (jam\u00e1s he tenido esa posibilidad), sino de mis ansias de ser padre comprometida y amorosamente. De estar ah\u00ed, de disfrutar el amor, la ternura y la voz de esa ni\u00f1a cuyo rostro no hab\u00eda visto todav\u00eda. No me preguntaba en qu\u00e9 momento ser padre siendo escritor, sino en qu\u00e9 momento ser escritor disfrutando mi paternidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: center;\">II<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Al conocer el rostro de mi hija pude tambi\u00e9n vislumbrar otro, hermoso y fr\u00e1gil, de la realidad. Como lo anticipaba, el tiempo y la energ\u00eda escasearon. Luego de noches seguidas de desvelo me dorm\u00eda sobre los libros que pretend\u00eda leer. Corregir mis textos exig\u00eda una concentraci\u00f3n que me era f\u00edsicamente imposible. Adem\u00e1s, esa nueva presencia me poblaba la mente y los ojos: pod\u00eda pasar horas contemplando esas peque\u00f1as manos sin sentir la necesidad de escribir, porque la realidad estaba ya completa. Era feliz, y es muy dif\u00edcil escribir en tales circunstancias. Me dediqu\u00e9, pues, a vivir esos momentos sin pensar en otra cosa: el amor reci\u00e9n descubierto no me dejaba otra opci\u00f3n.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Poco a poco, los poemas llegaron, lentos y distintos. La nueva vida que tomaba la siesta rodeada de lo que antes era mi estudio, ahora tambi\u00e9n se colocaba al centro de mi propio trabajo creativo. El amor por mi hija, el temor del mundo en el que vive y vivimos, mi paternidad, se hab\u00edan convertido en temas recurrentes de mi poes\u00eda. Lo de menos, ahora, era mi estudio: yo estaba ya colonizado por dentro. Lo digo sonriendo. Si bien era verdad que mi tiempo y energ\u00eda se hab\u00edan reducido considerablemente, la intensa necesidad de escribir acerca de este amor se hab\u00eda convertido en mi motivo para el poema. Escribir nunca hab\u00eda sido tan dif\u00edcil, pero tampoco hab\u00eda sido m\u00e1s urgente en mi vida.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Todo se compensaba.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: center;\">III<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Quise, como sucede casi siempre cuando escribo, investigar la tradici\u00f3n a la que pertenece, o con la que puede dialogar, un impulso creativo. Sin mucha sorpresa pude ver que no es muy larga ni visible la tradici\u00f3n de poetas que hablan de su paternidad ejercida con amor. En literatura, el padre es casi siempre ausente o abusivo. Los ejemplos son tantos, tan variados y tan can\u00f3nicos, que no vale la pena enlistarlos. La b\u00fasqueda del padre es casi un g\u00e9nero literario. <em>Matar al padre<\/em> es un t\u00e9rmino com\u00fan, destinado incluso a hablar de la tradici\u00f3n literaria. Los poemas a los hijos suelen ser escritos luego de tragedias familiares, o tienen tono de disculpa, precisamente, por no haber ejercido una paternidad amorosa.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Encontr\u00e9 muchos poemas de amor al padre, lamentaciones por la muerte del padre. Pero esos son escritos por los hijos y yo no buscaba eso, sino textos en los que un padre expresara amor y ternura. Los ejemplos fueron escasos, y la cr\u00edtica casi nunca se deten\u00eda en ellos: la paternidad amorosa no parece tener muchos representantes, ni mucho prestigio literario. Los poetas no abordan el tema, y la academia igualmente lo ignora. Vale la pena preguntar por qu\u00e9.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: center;\">IV<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Se llamaba Malva Marina Trinidad Reyes, ten\u00eda hidrocefalia y muri\u00f3 a los ocho a\u00f1os sin el cari\u00f1o de su padre, Pablo Neruda. La casi completa desaparici\u00f3n de su historia no es casual: no hay una sola menci\u00f3n p\u00fablica de Malva, un solo poema acerca de esta hija a la que, a raz\u00f3n del tama\u00f1o de su cabeza llen\u00e1ndose de fluido, el poeta llama en una carta \u201cuna especie de punto y coma\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Fue la \u00fanica descendencia del premio Nobel, fruto de su matrimonio con Mar\u00eda Antonia \u201cMaruca\u201d Hagenaar. Luego de ocho a\u00f1os de enfermedad en los que su madre pas\u00f3 toda clase de humillaciones, problemas y carencias econ\u00f3micas, Marina muri\u00f3 en 1943, en una Holanda ocupada por los nazis. Su padre no la menciona en sus memorias, ni le hizo un solo poema. No tuvo la suerte que tuvieron el gato, los calcetines, una casta\u00f1a en el suelo, el caldillo de congrio\u2026<\/p>\n<p dir=\"ltr\">No me interesa enjuiciar moralmente a Neruda, ni revivir el debate acerca de la validez de la separaci\u00f3n entre el autor y su obra. Lo que quiero es pensar en el silencio del poeta y en la terrible p\u00e9rdida que \u00e9ste supuso para la literatura misma. Un hombre capaz de escribir con belleza sobre calcetines pudo haber cambiado la sensibilidad po\u00e9tica de la lengua si hubiera usado la pluma para hablar de su hija, de la enfermedad de su hija, del amor por su hija y del modo en que este amor le ocupaba el coraz\u00f3n, que ten\u00eda tan lleno de otras guerras, de conflictos y luchas. Neruda pudo haber escrito un tipo de poema que todav\u00eda no es muy visible, y quiz\u00e1 con ello hubiera comenzado un t\u00f3pico literario. Pero Malva, que no fue una prioridad vital, tampoco pudo ser un tema po\u00e9tico. Aquellos pudieron haber sido (lo creo sinceramente) los m\u00e1s originales textos de toda la obra nerudeana. Y si me equivoco, si aquellos hipot\u00e9ticos poemas resultaban malos o cursis, de cualquier modo hubieran sido m\u00e1s bellos y menos reprobables que la <em>Oda a Stalin<\/em>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Pero es mejor hablar de lo que efectivamente sucede: el silencio de Neruda sobre su paternidad es un ejemplo com\u00fan, entre demasiados otros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: center;\">V<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Siendo una experiencia humana tantas veces repetida, tantas veces vivida, \u00bfpor qu\u00e9 la paternidad ejercida con amor se escapa tanto de ser escrita? \u00bfO ser\u00e1 que esta pregunta no es la correcta, y en su lugar debemos cuestionar si ese silencio es testimonio de una ausencia que tambi\u00e9n sucede fuera de la p\u00e1gina? \u00bfLos escritores no han sentido la urgencia de escribir sobre una realidad que no les concierne, o se han censurado porque dichos temas carecen de prestigio? Dicho de otro modo: \u00bfhace falta escritura sobre paternidad, o hace falta paternidad comprometida para poder escribir sobre ella? La respuesta var\u00eda de caso en caso, pero el resultado es casi siempre el mismo: una ausencia textual, una falta.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">De ser verdad, como dicen algunos, que la literatura tiene en realidad pocos temas que van variando sus matices a lo largo del tiempo, podr\u00edamos entender que se repitan tanto ciertos asuntos, ciertas obsesiones, en la obra de individuos o naciones.\u00a0 Los grandes temas literarios (la muerte, el tiempo, las transformaciones del yo\u2026) se niegan a desaparecer porque son parte de la experiencia humana. Por esa misma omnipresencia uno pudiera pensar que el cuidado de los hijos podr\u00eda ser una manera, un subg\u00e9nero de la llamada poes\u00eda amorosa, pero no es as\u00ed. El dicho y redicho poema pasional, er\u00f3tico, el canto del hombre hacia el cuerpo femenino (no s\u00e9 si a la mujer, pero definitivamente a su cuerpo) ocupa casi todo el espacio de lo \u201camoroso\u201d en la literatura.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">La palabra amor, en boca de autores hombres, necesita ser refundada. Las escritoras, hace ya bastante tiempo, exploran la conexi\u00f3n entre literatura y cuidados, y revisitan cr\u00edticamente el concepto de maternidad. \u00bfNo es momento, entonces, de que los escritores emprendamos una b\u00fasqueda parecida, encaminada a cuestionarnos acerca de nuestra paternidad, cuidados, y el rol de todo ello en la literatura que escribimos y consumimos?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: center;\">VI<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Estoy convencido de que, por demasiado tiempo, el patriarcado ha cercenado la ternura como posibilidad po\u00e9tica escrita por hombres, y le ha dado un significado predecible a la palabra amor. La vulnerabilidad del padre que teme, del hombre que ama sin erotismo, no tiene mucho espacio ni representantes dentro ni fuera del poema. En literatura, en la vida, la paternidad es m\u00e1s sin\u00f3nimo de violencia o de ausencia, que de cuidados. La literatura contempor\u00e1nea escrita por hombres habla m\u00e1s del cuidado de la naturaleza que del de los propios hijos.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Sin embargo, hablar de la naturaleza es un avance, puesto que anuncia que nuevas sensibilidades y nuevos temas literarios son posibles. La paternidad que ahora comento ir\u00e1 apareciendo en obras literarias porque el amor existe, porque est\u00e1 ah\u00ed, caminando por mi estudio y por la casa de muchas otras familias en las que alguien, padre o madre, se dedica a escribir. Soy testigo de que cada vez m\u00e1s padres, escritores o no, se dedican con amor a sus hijos. Sin embargo, para que esa realidad tambi\u00e9n aparezca en el poema es necesario perder el miedo a la vulnerabilidad que la ternura y los cuidados implican. Es necesario re-significar la palabra amor, enriquecerla.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Todo escritor tiene derecho a escribir con libertad sobre cualquier tema, y la conquista de la ternura es una expresi\u00f3n de libertad creativa que no debe seguir aplaz\u00e1ndose. Tenemos derecho de hablar, de sentir, ese amor que exigen los cuidados. Vale la pena luchar por ello frente a la p\u00e1gina en blanco. Es necesario conquistar los espacios que le hemos cedido a la violencia para redefinir nuestra identidad y, con ello, nuestra literatura.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antes de ser padres, mi esposa y yo vivimos varios a\u00f1os en un departamento de dos habitaciones. Una de ellas era mi estudio. 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