{"id":43489,"date":"2025-11-14T13:00:40","date_gmt":"2025-11-14T19:00:40","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=43489"},"modified":"2025-11-29T22:41:19","modified_gmt":"2025-11-30T04:41:19","slug":"juliette-muere","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2025\/11\/juliette-muere\/","title":{"rendered":"Juliette muere"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ocurri\u00f3 sin que Robledo llegara a preverlo, con <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> al final de su ciclo habitual, cuando le tocaba <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">a esa <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en particular<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> decaer y agotarse. Era el procedimiento fijado entre ambos con Macarena, para los clones que sol\u00edan enviarse por turnos, como una forma curiosa de prolongar su nexo, ese noviazgo vacilante en la distancia. Los dos se enviaban cada tanto sus respectivos duplicados, que duraban un lapso prefijado y luego deca\u00edan sin estridencias, a los pocos d\u00edas. Solo que esta vez no decay\u00f3, el nuevo clon de Macarena (\u00bfpor qu\u00e9 les habr\u00eda puesto <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">?), no al menos cuando estaba programado sino tres d\u00edas despu\u00e9s, reci\u00e9n el lunes, con Robledo examin\u00e1ndola de reojo y releyendo las instrucciones del envase, la fecha de caducidad, a ver si hab\u00eda hecho algo mal. Cuando ya hab\u00eda comenzado a habituarse a ella, esa versi\u00f3n singular de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, qui\u00e9n lo hubiera dicho.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Recib\u00eda cada r\u00e9plica de Macarena (que ella describ\u00eda rom\u00e1nticamente como \u201cuna nueva <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d y la autoridad designaba sencillamente como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">RVUs, R\u00e9plicas a Voluntad del Usuario<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">) con la misma avidez que anta\u00f1o esperaba el correo postal desde Santiago, y le enviaba de vuelta sus propias versiones. Un procedimiento que el nuevo mercado gen\u00e9tico, dominado desde un inicio por la poderosa y eficaz <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Trans-RVU<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, hac\u00eda cada vez m\u00e1s fluido, permiti\u00e9ndoles a Robledo y ella disfrutar del otro en una versi\u00f3n a distancia. Una versi\u00f3n de corta duraci\u00f3n, no demasiado onerosa trat\u00e1ndose de r\u00e9plicas de env\u00edo r\u00e1pido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En lo personal, le acomodaba much\u00edsimo todo el asunto, esa modalidad fugaz de la felicidad con un duplicado exacto de Macarena que solo persist\u00eda lo justo para no volverse un horror cotidiano. Macarena la programaba normalmente para cinco d\u00edas, no m\u00e1s pero tampoco menos, un intervalo justo para revitalizar el romance y dejarlo a\u00f1or\u00e1ndola hasta el pr\u00f3ximo env\u00edo. Sabiendo que, de llegarle un lunes, la ver\u00eda decaer, marchitarse al fin, reci\u00e9n el viernes y podr\u00eda disfrutar de ella la semana entera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Eran copias propiamente org\u00e1nicas, un material biol\u00f3gico que encerraba en s\u00ed mismo todas las posibilidades del caso: al inicio, solo una c\u00e9lula con el ADN del otro, que el receptor del env\u00edo activaba en la probeta adjunta y transfer\u00eda a un contenedor pl\u00e1stico donde florec\u00eda el clon, nadando en la jalea amni\u00f3tica adquirida a esos efectos. Cada uno hab\u00eda comprado el aparataje por su cuenta, \u00e9l en Madrid, ella en Santiago, en alguna promoci\u00f3n transnacional al uso, dos por el precio de uno. La floraci\u00f3n del clon dentro del contenedor era pasmosa, de una celeridad impensada hac\u00eda unos a\u00f1os, y nunca sobrepasaba el par de horas. Todo ocurr\u00eda sin problemas, de manera deliciosamente fluida y nada traum\u00e1tica. Lo mismo cuando el clon se alzaba, al cabo de esas dos horas, del sarc\u00f3fago pl\u00e1stico y ocupaba sus coordenadas en el medio externo, par\u00e1ndose un segundo a observar al receptor de turno, al que sus genes le permit\u00edan reconocer al instante y sin extra\u00f1arse y sonre\u00edrle con benepl\u00e1cito, qu\u00e9 hay, c\u00f3mo has estado, con la sonrisa vaga de quien vuelve de una siesta o un segundo de distracci\u00f3n. Una cualidad ciertamente provechosa de las <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">RVU<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de duraci\u00f3n restringida era que no ten\u00edan conciencia de ser una r\u00e9plica, viv\u00edan el lapso escaso que les era programado y la vida inoculada en su ADN como si hubieran estado siempre all\u00ed, cosa extra\u00f1a, junto al receptor de turno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Casi le parec\u00eda a Robledo que era Macarena de verdad junto a \u00e9l, compartiendo su mesa y sus comidas, o esperando m\u00e1s tarde a que volviera de la agencia, punto en que sol\u00eda encontr\u00e1rsela en la sala, tal y como la hab\u00eda dejado al irse, contemplando absorta una naranja o a un gorri\u00f3n en la ventana, sumida en su melancol\u00eda tan irrenunciable y habitual, la misma de Macarena. M\u00e1s tarde la ver\u00eda desnudarse con aire reconcentrado junto a su cama, pero el sexo en s\u00ed resultaba siempre algo mec\u00e1nico, las copias enviadas sol\u00edan traer un repertorio fijo y una secuencia parecida para cada ocasi\u00f3n: al gesto de desnudarse junto a la cama segu\u00eda un breve episodio de sexo oral de parte de ella, luego se tend\u00eda de espaldas, luego se pon\u00eda en pies y manos y lo miraba de manera invitante, luego se mov\u00eda atr\u00e1s y adelante al sentirlo entr\u00e1ndole desde atr\u00e1s, se retorc\u00eda un poco, se quejaba y apretaba las nalgas y conclu\u00eda el procedimiento boca abajo, distendida sobre las s\u00e1banas, esperando a sentir el rostro de Robledo junto al suyo, para susurrarle entonces, al o\u00eddo, su amor infinito, aunque s\u00f3lo durase \u2013su amor infinito<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> hasta el viernes siguiente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A Robledo lo conmov\u00eda, por cierto, ese af\u00e1n tan perseverante de su parte de imaginar que todo eso era eterno y verla organizando cosas que no eran posibles, un futuro que no exist\u00eda y solo duraba unos d\u00edas. Era la cualidad ineludible del material gen\u00e9tico combinado para cada <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, cierta propensi\u00f3n rom\u00e1ntica mayor que la de la propia Macarena, algo que ella misma escog\u00eda a su arbitrio al envi\u00e1rselas. De paso, evidenciaba algunas disfunciones asociadas al servicio y todo el dispositivo montado por <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Trans-RVU<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Se vend\u00eda a los usuarios la posibilidad de enviar una versi\u00f3n de s\u00ed mismos acorde al escenario original pero no el escenario en s\u00ed, de manera que el clon quedaba un poco a la deriva, viviendo un destino incierto, con mayor raz\u00f3n si se le hab\u00eda programado cierta melancol\u00eda adicional.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hab\u00eda la opci\u00f3n de hacer env\u00edos m\u00faltiples, por ejemplo a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> con una amiga o hasta con sus padres, pero era bastante m\u00e1s caro y exig\u00eda de alguna coordinaci\u00f3n previa, los psiquiatras y otros especialistas lo desaconsejaban. Se sab\u00eda de un costoso env\u00edo de esa \u00edndole para celebrar un cumplea\u00f1os en el cual la totalidad de los invitados, clones agrupados al azar, hab\u00eda terminado incendiando la casa del festejado: sencillamente, la combinatoria improvisada de invitados hab\u00eda funcionado de manera extra\u00f1a y, en lugar de moverlos a apagar las velitas o cantar el cumplea\u00f1os feliz, hab\u00eda suscitado entre ellos una algarab\u00eda pir\u00f3mana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Era preferible no arriesgarse, mejor hacer env\u00edos unitarios, insist\u00edan los expertos, y sobrellevar tan solo las preocupaciones aisladas del clon de turno, por absurdas que fueran. A pesar de los contratiempos \u2013esas disonancias leves que cada r\u00e9plica parcial tra\u00eda consigo\u2013 el asunto marchaba: un mercado en el cual cada uno dispon\u00eda de su propio ADN en reserva y un mapeo gen\u00e9tico a su arbitrio, para hacer las combinaciones y variantes que se le vinieran en gana, dando a luz con secreta complacencia al clon que decid\u00eda enviar o le era enviado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El lunes por la ma\u00f1ana <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">se hab\u00eda tomado el d\u00eda libre en la agencia<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> vio activarse en la probeta la c\u00e9lula matriz de esta \u00faltima versi\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y la traspas\u00f3, mediante la pipeta incluida en el equipo, al <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">container<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, esa especie de ata\u00fad de pl\u00e1stico en que su r\u00e9plica termin\u00f3 de madurar alrededor del mediod\u00eda y abri\u00f3 los ojos, despertando de su sue\u00f1o, incorpor\u00e1ndose con elegancia en su \u00fatero artificial, desnuda y con el cuerpo recubierto de una p\u00e1tina acuosa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfQu\u00e9 tal? \u2013le dijo a Robledo y sonri\u00f3, sin asomo de confusi\u00f3n\u2013. \u00bfC\u00f3mo va todo?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Bien, muy bien \u2013dijo \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ella advirti\u00f3 la gelatina en sus brazos:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Yo estoy toda pegoteada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Por m\u00ed, no hay problema&#8230; \u00bfTienes hambre?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Un poco \u2013le inform\u00f3 ella.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Tengo el almuerzo listo, si quieres.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Okey. Me doy una ducha y estoy\u2026 \u00bfMi toalla est\u00e1 donde mismo?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Donde mismo \u2013dijo \u00e9l, y no supo qu\u00e9 m\u00e1s decir. Siempre consegu\u00eda inhibirlo un poco ese momento inaugural.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ella se fue al ba\u00f1o y \u00e9l sinti\u00f3 correr la ducha maravillado, pensativo, considerando todo el procedimiento y la presteza con que ahora maduraban los env\u00edos, esa naturalidad que ahora les era incorporada, la memoria pasajera y tan funcional de esa vida que no era la suya.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una semana de esas alegr\u00edas intermitentes bastaban para renovarlo en su vida madrile\u00f1a y casi conclu\u00eda, a ratos, que era suficiente. Con una ida al cine o un paseo por la Gran V\u00eda, los di\u00e1logos de madrugada en un bar, un concierto en el Teatro Real y los encuentros \u00edntimos cada noche. Casi consegu\u00eda, por per\u00edodos, no a\u00f1orar a Macarena y su original en Santiago. A nadie le hac\u00eda ya mucha diferencia, la mitad o m\u00e1s de los transe\u00fantes dispersos en cualquier ciudad del orbe eran r\u00e9plicas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El martes fue a la agencia y volvi\u00f3 para el almuerzo. Ella se interes\u00f3, como siempre, en su labor de publicista y el Rioja con que acompa\u00f1aron los quesos, la tortilla, los fue adormeciendo un poco, dando paso a la segunda siesta juntos (la primera hab\u00eda sido el d\u00eda previo), con el rumor tan grato del oto\u00f1o madrile\u00f1o de fondo. El mi\u00e9rcoles anunci\u00f3 por tel\u00e9fono a la agencia que estaba enfermo y que seguir\u00eda enfermo hasta el viernes, y le propuso a ella otro paseo, se perdieron juntos por las calles pr\u00f3ximas al Palacio de Oriente. Volvieron tarde al apartamento por el trazado sinuoso del sector, \u00e9l embriagado \u2013como sol\u00eda ocurrirle\u2013 de su perfil delicado y sus ojos gatunos, con algo oriental en sus rasgos, los rasgos orientales de Macarena. Una mujer que calzaba a la perfecci\u00f3n con su abrazo, alta y de piernas largas, sustanciales. Entrelazados, vieron un cami\u00f3n del municipio regando la calzada, a un mendigo tap\u00e1ndose con cartones en una banqueta, a una prostituta de gran altura que los mir\u00f3 a ambos de manera provocativa y era en realidad un muchacho de rasgos bell\u00edsimos. Robledo dedujo que eran los dos indefectiblemente humanos y no r\u00e9plicas, el menesteroso y el travesti: nadie hubiera sido tan inoportuno de clonar semejantes opciones y dejarlas a su arbitrio en las calles. Luego vieron \u2013cosa curiosa\u2013 un perro muerto en la acera, junto a un tarro de basura. Una imagen procaz y no demasiado frecuente \u2013deb\u00eda haber muerto hac\u00eda poco, no hab\u00eda a\u00fan ninguna mosca rond\u00e1ndolo\u2013 que los convoc\u00f3 a pesar suyo, atray\u00e9ndolos como un im\u00e1n. Se detuvieron de hecho a examinar su cad\u00e1ver.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Qu\u00e9 pena, \u00bfno? \u2013dijo ella, pero a Robledo le son\u00f3 extra\u00f1o, una acotaci\u00f3n en exceso neutral. Adivin\u00f3 que no era aut\u00e9ntica compasi\u00f3n sino una f\u00f3rmula incluida en sus genes, una suerte de protocolo hecho de \u00e9sa y otras frases programadas de pesar. A fin de cuentas, su naturaleza en esencia fugaz no inclu\u00eda cuestiones existenciales de envergadura, ni deb\u00eda hacerla detenerse a considerar el intervalo escaso de ese perro en los callejones del universo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Era un factor incluido en las <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">RVU<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de corta duraci\u00f3n, un sesgo deliberado en su mapeo gen\u00e9tico: algo que exclu\u00eda de su mente la noci\u00f3n del porvenir, por completo accesoria en su caso. La conclusi\u00f3n del intervalo que el emisor les hab\u00eda fijado era perfectamente soportable para ellas, ni siquiera advert\u00edan que se les ven\u00eda, una extinci\u00f3n apacible en mitad del living que comenzaba a insinuarse apenas una hora antes de cumplirse el plazo, a lo cual segu\u00eda una ca\u00edda evidente en el nivel energ\u00e9tico general, cierta palidez cerosa que las invad\u00eda de a poco, hasta llevarlas a la inmovilidad total. Entonces hab\u00eda que tomar la r\u00e9plica, que perd\u00eda densidad molecular en forma autom\u00e1tica, se volv\u00eda liviana como una pluma, y meterla en la bolsa de desechos org\u00e1nicos para sacarla a la calle. El municipio se encargaba luego de transferir ese material al vertedero gen\u00e9tico, nadie sal\u00eda herido, el asunto conclu\u00eda como se hab\u00eda iniciado, sin estridencias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Quiz\u00e1 por eso, el giro ocurri\u00f3 sin que pudiera preverlo. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, esa versi\u00f3n peculiar de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, deb\u00eda agotarse el viernes despu\u00e9s del almuerzo. Como era de prever, a la hora de la siesta la vio instalarse en el sill\u00f3n y quedar con la vista perdida en la terraza. Contra todo pron\u00f3stico, a Robledo le pareci\u00f3 que lo intu\u00eda, su fin inminente. Afuera llov\u00eda y el oto\u00f1o atenuaba la luz de la tarde, suscitando una llovizna mediocre. Robledo prefiri\u00f3 no asistir al asunto de su declive \u2013era algo que sol\u00eda rehuir\u2013 y mejor se sirvi\u00f3 una copa de vino, le sirvi\u00f3 una a ella, se la puso entre las manos, la bes\u00f3 en la frente y sali\u00f3 a la terraza para dejar que se extinguiera sin ser perturbada y en su ausencia. No deb\u00eda quedarle m\u00e1s de media hora.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Transcurrida esa media hora en la terraza, se sinti\u00f3 inc\u00f3modo, como en deuda a causa de algo, como un individuo s\u00fabitamente rodeado de sus acreedores. Las veredas y calles estaban h\u00famedas, una madre y su hijo volv\u00edan a casa de la escuela, ella lo reprend\u00eda a causa de algo que Robledo no lleg\u00f3 a o\u00edr desde la terraza. Punto en que se bebi\u00f3 de un trago el vino y retorn\u00f3 al interior. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> permanec\u00eda donde antes, recogida en el sill\u00f3n, con sus piernas espl\u00e9ndidas a la vista y su fragancia aflorando de su cuerpo, que no parec\u00eda en fase de decaer.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfEst\u00e1s aqu\u00ed a\u00fan? \u2013musit\u00f3 \u00e9l desconcertado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ella pareci\u00f3 extra\u00f1ada y se encogi\u00f3 de hombros, como diciendo \u201c\u00bfY por qu\u00e9 no habr\u00eda de estarlo?\u201d Un gesto a su modo deslumbrante, que dej\u00f3 a Robledo sin m\u00e1s que decir, inm\u00f3vil en su sitio, buscando alguna frase adicional, un m\u00ednimo de continuidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfQuieres otra copa? \u2013propuso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013No \u2013dijo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y estir\u00f3 los brazos\u2013. Tengo un poco de sue\u00f1o. \u00bfTe importa si duermo un rato\u2026?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013En absoluto \u2013dijo \u00e9l\u2013. Est\u00e1s en tu casa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ella se alz\u00f3, vino hacia \u00e9l, lo bes\u00f3 suavemente en los labios y se fue al dormitorio. Robledo se palp\u00f3 los labios buscando un indicio de alguna transformaci\u00f3n qu\u00edmica en ella, en su boca suave y tan deleitable como la hab\u00eda sentido el lunes o durante la semana. No lo hab\u00eda, ning\u00fan indicio de un cambio y nada muy distinto al lunes. No parec\u00eda que estuviera decayendo, ni su piel se hab\u00eda tornado transl\u00facida. Llegada al final de su ciclo, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, esa <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en particular, segu\u00eda viva.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Su breve siesta le permiti\u00f3 indagar las razones, reexaminar las instrucciones en el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">container<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> \u2013que sol\u00eda dejar en la terraza cuando las r\u00e9plicas ya hab\u00edan germinado\u2013 pero no consigui\u00f3 mayores pistas o respuestas. Luego busc\u00f3 el manual enviado al inicio por <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Trans-RVU<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que estar\u00eda perdido en alg\u00fan caj\u00f3n de la cocina, y en eso pas\u00f3 la pr\u00f3xima media hora, hurgando en los cajones hasta que dio con el manual y pudo sentarse en el sill\u00f3n a leerlo, pero tampoco le sirvi\u00f3 de mucho: entre las anomal\u00edas que enumeraba, hab\u00eda clones que se resfriaban o ten\u00edan cambios imprevistos de humor, o demoraban en reconocer al destinatario, pero ninguno que siguiera respirando m\u00e1s all\u00e1 del plazo fijado, durmiendo la siesta como si nada. Luego cheque\u00f3 en el env\u00edo el plazo exacto que le hab\u00eda dado Macarena a esa <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en particular. El viernes a las tres de la tarde, pero eran ya las seis y ah\u00ed estaba esa variante a\u00fan en su cama; hasta donde pudo advertir por su respiraci\u00f3n, a\u00fan viva.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No la oy\u00f3 despertar y volver al living y dio un respingo en el sill\u00f3n cuando sus brazos fuertes, pero muy femeninos, emergieron desde atr\u00e1s y lo rodearon. Estaba desde hac\u00eda unos segundos parada tras el sill\u00f3n y examin\u00e1ndolo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfQu\u00e9 te pasa? \u2013indag\u00f3 descolocada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Nada \u2013replic\u00f3 \u00e9l con demasiada presteza, cerrando el manual de instrucciones\u2013. \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda pasarme?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dos largos d\u00edas, el fin de semana completo, estuvo observ\u00e1ndola de reojo, pregunt\u00e1ndose c\u00f3mo pod\u00eda ser y qu\u00e9 habr\u00eda ocurrido, a la par que intentaba disfrutar \u2013con desconcierto\u2013 de ese plazo adicional. Pensando en conectarse a larga distancia con Macarena para saber si no se habr\u00eda equivocado al programarla, pero no tuvo oportunidad de conectarse a solas, ni le dieron muchas ganas de hacerlo. Casi le pareci\u00f3 una descortes\u00eda frente a esa naturalidad con que la propia <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se lo estaba tomando y mejor lo descart\u00f3 de plano. Como descart\u00f3 hablarlo directamente con ella, no le pareci\u00f3 muy delicado \u2013cuando cenaban el viernes por la noche\u2013 preguntarle si no deb\u00eda haberse muerto ya, hac\u00eda unas horas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Luego pens\u00f3, desvelado en su cama y con ella dormida junto a \u00e9l, que quiz\u00e1 no fueran unas horas sino varios d\u00edas, una semana adicional, y una euforia silenciosa lo recorri\u00f3 en la oscuridad. Tendr\u00eda que buscar nuevos pretextos para no ir a la agencia, eso por descontado, pero le daba igual, por un segundo le dio igual. Una semana extra, incluso m\u00e1s. O menos. A la luz de la luna, que otorgaba al cuarto una dimensi\u00f3n fantasmag\u00f3rica, examin\u00f3 su rostro dormido, el de ella, y sus cabellos diseminados en la almohada, como la hiedra que persevera por su vida en las paredes de cualquier monasterio. Sinti\u00f3 el terror s\u00fabito de que solo fueran unas horas, apenas esa noche, un intervalo no previsto que ahora habr\u00eda de cumplirse al azar, ya no de manera programada, quiz\u00e1s en los pr\u00f3ximos segundos o al despertar. Cuando no fuera la luna cubri\u00e9ndola de esa p\u00e1tina resplandeciente sino el nuevo d\u00eda con su luminosidad flagrante y cruel, y ella al fin inm\u00f3vil, incapaz ya de reaccionar al ta\u00f1ido multitudinario en el exterior.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fue como una tenaza hecha de insomnio que le oprimi\u00f3 el pecho hasta el despertar, cuando se sorprendi\u00f3 verificando de nuevo el ritmo tenue de su respiraci\u00f3n y rogando por que a\u00fan la hubiera, esa corriente de aire que, hasta la pasada noche, persist\u00eda entre el mundo y sus pulmones. Luego el temor se convirti\u00f3 en dicha, al verla abrir al fin los ojos y darle los buenos d\u00edas (\u201c\u00bfEstabas despierto? \u00bfHac\u00eda mucho rato\u2026?\u201d), punto en que la atrajo hacia s\u00ed y la bes\u00f3. Hasta le naci\u00f3 susurrarle al o\u00eddo que la amaba, pero se contuvo, temeroso de que asomara en su frase el miedo que ahora sent\u00eda, un leve matiz desesperado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esta vez el sexo entre ambos fue distinto, diverso a su estilo mec\u00e1nico y programado, y se ubic\u00f3 ella con delicadeza sobre \u00e9l, abriendo las piernas y dej\u00e1ndose penetrar con suavidad para ser conducida a aquel vaiv\u00e9n tibio al despertar, subiendo y bajando por su miembro con una alegr\u00eda nueva, pudo apreciarlo en su rostro agradablemente lejano y sus ojos adormilados, cuando apoy\u00f3 sus manos fr\u00e1giles en el torso de Robledo, sinti\u00e9ndolo de un modo no previsto dentro de ella, quej\u00e1ndose suavemente y con los ojos cerrados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El s\u00e1bado son\u00f3 el tel\u00e9fono, largamente. Casi no usaba ya el tel\u00e9fono, solo las v\u00edas de conexi\u00f3n digital. Dedujo que ser\u00eda Macarena desde Santiago, pero \u00e9l no contest\u00f3 y a <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> no pareci\u00f3 molestarle. El d\u00eda discurri\u00f3 con ritmo dis\u00edmil, como un arroyuelo que se fue llenando de a poco en su cauce reseco, el curso de aguas cristalinas en que ahora flotaban los dos y se dejaron llevar, luego del almuerzo, al Retiro, a quedarse un rato frente al estanque y observar los patos en su deriva, flotando como ellos en una suerte de inconsciencia, ese aplazamiento no previsto por los hados de la gen\u00e9tica o el servicio a distancia de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Trans-RVU<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Robledo no supo si era mejor as\u00ed, disponer de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> por un lapso adicional, o en alg\u00fan sentido peor, lo de no saber ni tener ya una cifra precisa del lapso que le quedaba. Como la vida misma, pens\u00f3. O la muerte.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se pararon en un caf\u00e9 junto al antiguo Palacio de Correos donde hab\u00eda un tr\u00edo de se\u00f1oras charlando en una mesa y un chico embetun\u00e1ndose de helado en la mesa vecina, con su padre leyendo el diario. Como la vida misma, pero quiz\u00e1 fuera peor. Ninguno de ellos \u2013las se\u00f1oras o el padre del chico, mucho menos el chico\u2013 parec\u00eda en trance de agotarse y concluir su andadura. En rigor, tampoco <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que revolv\u00eda su granizado tan lozana como la hab\u00eda percibido al despertar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfEst\u00e1s bien? \u2013le pregunt\u00f3 sin poder evitarlo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ella lo mir\u00f3 de vuelta con la misma expresi\u00f3n del d\u00eda previo en la sala, sorprendida de la pregunta y sus dudas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013S\u00ed, claro \u2013le respondi\u00f3 con suavidad\u2013. \u00bfPasa algo?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Robledo evit\u00f3 responder. Se dio cuenta \u2013con una mezcla desoladora de alivio y pavor\u2013 de que no lo sab\u00eda, segu\u00eda ella misma sin saberlo: su ADN fugaz, combinado por Macarena con una finalidad transitoria, no inclu\u00eda la ilusi\u00f3n del porvenir, aquella sensaci\u00f3n de eternidad que el chico y su padre, Robledo, los restantes comensales, atesoraban en sus propios circuitos neuronales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfVolvemos? \u2013le propuso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Volvamos \u2013acat\u00f3 ella.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al volver ocurri\u00f3 algo doloroso: cruzaron de nuevo por la callecita donde estaba desde hac\u00eda unos d\u00edas el perro muerto, que persist\u00eda en su rinc\u00f3n junto a la basura, tieso y degradado, ya ni siquiera daba mal olor, pero algunas moscas residuales disfrutaban ahora de sus restos. Robledo pretendi\u00f3 obviarlo, pero ella reaccion\u00f3 esta vez con s\u00fabita conmoci\u00f3n, se par\u00f3 de nuevo a mirarlo, le apret\u00f3 con fuerza la mano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Qu\u00e9 pena \u2013dijo y hundi\u00f3 su rostro en el cuello de Robledo para no seguir mir\u00e1ndolo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfCu\u00e1nto m\u00e1s hab\u00eda durado ya? Veinticuatro horas, un d\u00eda m\u00e1s de lo previsto, incluso m\u00e1s. La ca\u00edda de la noche lo sorprendi\u00f3 haciendo esa contabilidad secreta contra el fondo purp\u00fareo del atardecer en la ventana de la terraza, aquella desolaci\u00f3n magn\u00edfica y habitual de los atardeceres madrile\u00f1os. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> le\u00eda a Kavafis en el dormitorio, recogida bajo la colcha.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al anochecer son\u00f3 de nuevo el tel\u00e9fono, pero \u00e9l volvi\u00f3 a obviarlo y mejor fue de una vez a acompa\u00f1arla y tenderse junto a ella.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De nuevo estuvo toda la noche atento a su perfil inm\u00f3vil y el breve latido de sus fosas nasales, con su propia esperanza oscilando hasta el amanecer, cuando la vio abrir una vez m\u00e1s los ojos y advirti\u00f3 su cuerpo a\u00fan tibio, sinti\u00f3 uno de sus pies roz\u00e1ndolo, su fragancia lleg\u00e1ndole y sus labios musitando desde el sue\u00f1o un \u201cte quiero\u201d que casi le son\u00f3 real, nada que Macarena hubiera programado para ella.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Casi lleg\u00f3 a creer, cuando descorch\u00f3 el vino al almuerzo, que durar\u00eda para siempre y brind\u00f3 maravillado a su salud.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013Por ti \u2013propuso, detenido a las puertas del cielo, imagin\u00e1ndolas abrirse para \u00e9l con su bella, \u00faltima versi\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Fue un segundo apenas, o dos, en que ella lo mir\u00f3 de vuelta y sonri\u00f3 d\u00e9bilmente. Hasta intent\u00f3 alzar su copa, pero la copa resbal\u00f3 de su mano a la alfombra y ella se volvi\u00f3 con infinita lentitud a contemplar el estropicio. Qued\u00f3 con la vista fija en la mancha de vino, que se extend\u00eda con dolorosa parsimonia por un sector de la alfombra, y ya no volvi\u00f3 a hablar. O a moverse. Tan solo hubo un \u00faltimo detalle, una l\u00e1grima que resbal\u00f3 con suavidad por su mejilla. \u00c9l sinti\u00f3 que algo se recog\u00eda en su interior y le imped\u00eda tragar, sinti\u00f3 la copa temblando en su propia mano, sus ojos de pronto turbios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Demor\u00f3 m\u00e1s de lo habitual en desembarazarse de los restos, el cuerpo cada vez m\u00e1s liviano de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juliette<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, y al atardecer segu\u00eda observ\u00e1ndola, ella detenida para siempre en el sill\u00f3n, a cada segundo m\u00e1s p\u00e1lida, desti\u00f1\u00e9ndose de a poco en su inmovilidad, torn\u00e1ndose ingr\u00e1vida y demacrada. Con el trasfondo viol\u00e1ceo del crep\u00fasculo, trajo el recipiente para desechos gen\u00e9ticos y lo dej\u00f3 a sus pies, los de ella. La hora de descargar los desechos era a partir de las diez, todas las noches, incluidos los domingos, pero no fue capaz de cumplirlo, esta vez no. Al sobrevenir la medianoche estaba a\u00fan observ\u00e1ndola sin saber qu\u00e9 m\u00e1s hacer, cu\u00e1l el gesto que segu\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A esa hora son\u00f3 de nuevo el tel\u00e9fono.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2013\u00bfMi amor? \u2013irrumpi\u00f3 del otro lado la voz de Macarena.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Quer\u00eda saber por qu\u00e9 no hab\u00eda contestado el tel\u00e9fono ni la hab\u00eda llamado desde el viernes, pero su voz le son\u00f3 extra\u00f1a, s\u00fabitamente irreconocible. Ya no supo \u2013\u00e9l\u2013 qu\u00e9 m\u00e1s decir, por d\u00f3nde empezar a explicarle.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Alex Shuper, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ocurri\u00f3 sin que Robledo llegara a preverlo, con Juliette al final de su ciclo habitual, cuando le tocaba \u2013a esa Juliette en particular\u2013 decaer y agotarse. 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