{"id":43434,"date":"2025-11-04T13:00:08","date_gmt":"2025-11-04T19:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=43434"},"modified":"2025-11-30T21:32:50","modified_gmt":"2025-12-01T03:32:50","slug":"dominguez-michael-y-la-sobreescritura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2025\/11\/dominguez-michael-y-la-sobreescritura\/","title":{"rendered":"Dom\u00ednguez Michael y la sobreescritura"},"content":{"rendered":"<h5 style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Talento formidable, en el sentido original de este fatigado adjetivo; capacidad anal\u00edtica desconcertante, informaci\u00f3n universal, gusto firme, r\u00e1pida visi\u00f3n para captar en libros y en autores la cualidad predominante, sutileza en la percepci\u00f3n del detalle y habilidad para colocarse en el punto de vista m\u00e1s propicio para dominar el tama\u00f1o de un personaje y abrazar las perspectivas hist\u00f3ricas&#8230;<\/span><\/i><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Baldomero San\u00edn Cano,<br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cSobre Sainte-Beuve\u201d, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ocaso de la cr\u00edtica<\/span><\/i><\/h5>\n<p><span style=\"color: #ffffff;\">.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sutileza maliciosa, cr\u00edtica intencionada, al fin, todo superior gusto la estima, porque lastima.<\/span><\/i><\/h5>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Graci\u00e1n, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Agudeza y arte de ingenio<\/span><\/i><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>1<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Debi\u00f3 ser hacia 1650 cuando el refinado y exuberante poeta bogotano Hernando Dom\u00ednguez Camargo (1606-1659), como homenaje a su admirado Paravicino, utiliza en la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Invectiva apolog\u00e9tica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> la expresi\u00f3n sobreescribiendo. Podr\u00edamos aceptar que al hacerlo solo pretend\u00eda el autor cumplir con una forma de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">imitatio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> o jugar con el efecto de una escritura sobre otra o identificarse con el modelo volviendo a trazar, en sus versos, los del Paravicino.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero la invectiva se nos vuelve, por su m\u00e9todo, quiz\u00e1 el modelo de cr\u00edtica m\u00e1s completo y temprano que conozcamos por ahora, en esta Am\u00e9rica. Tambi\u00e9n porque en ella el autor se dirige de manera expl\u00edcita a su unitario y multiforme c\u00f3mplice: al lector \u201csin nombre\u201d, al lector amigo, al lector c\u00e1ndido, benigno, halag\u00fce\u00f1o, al lector con ojos o con manos, al discreto, al cristiano, al lector urbano, al otro con lengua, al lector a secas, al maldito, al ambiguo, al entendido o al lector hermano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Menos curioso pudiera parecer que aquel, nuestro vigoroso cr\u00edtico inicial, llevara un nombre de tres palabras como ocurre con Christopher Dom\u00ednguez Michael y que el primer apellido sea id\u00e9ntico en ambos. Aunque el de hoy viaje, se enamore, viva la pol\u00edtica como un inter\u00e9s inmediato, no hay duda de que, al dedicar interminables horas al misterio de la lectura y la meditaci\u00f3n, ocupa la figura de un monje. El de hace cuatro siglos, aunque est\u00e9 obligado al claustro, ocultamente vive el lujo, los placeres, los negocios, la rebeld\u00eda, la escritura.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>2<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dom\u00ednguez Michael naci\u00f3 en la Ciudad de M\u00e9xico en 1962. Entrevistas, reportajes y algunos p\u00e1rrafos que saltan desde sus densas p\u00e1ginas nos orientan para trazar un breve perfil suyo. Hijo de un m\u00e9dico psiquiatra, se familiariz\u00f3 con los manicomios mientras esperaba en sus jardines al padre. (\u201cEntre un psiquiatra y un cr\u00edtico no hay mucha diferencia: ambos hacemos cl\u00ednica, recetamos y amenazamos, y al final cada loco sigue con su tema\u201d.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A pesar de que se le considera lector y autor precoz, confiesa que aprendi\u00f3 a leer \u201cun poco tarde, como a los ocho o nueve a\u00f1os\u201d. Pero a los 21 comienza una tarea que, aunque se har\u00eda sucinta con los a\u00f1os, no ha abandonado jam\u00e1s: la rese\u00f1a de libros. (\u201cYa no leo todas las novedades editoriales ni hago una rese\u00f1a cada semana. Quien lo hace se vuelve idiota por necesidad. Prefiero hacer cada a\u00f1o tres o cuatro notas sobre libros dignos de encomio o de abominaci\u00f3n\u201d). Curs\u00f3 un a\u00f1o de sociolog\u00eda y abandon\u00f3 el mundo universitario. Ama la \u00f3pera, en vivo. Tan intenso contacto con los libros lo condujo, al parecer sin que \u00e9l lo advirtiera cabalmente, al espacio de la cr\u00edtica literaria. Y all\u00ed, con misterioso placer ha permanecido, aunque desde ella haya girado hacia la \u201chistoria de las ideas\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ya en la pubertad anota (aunque no las escriba) im\u00e1genes que hacia los 18 a\u00f1os se le convierten en la narraci\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">William Pescador<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">; pero solo en 1997 publicar\u00e1 esa, su primera y \u00fanica novela hasta hoy. Aunque Christopher no ha vuelto a interesarse por escribir ficci\u00f3n directamente, toda su obra ensay\u00edstica es un inquieto escenario.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 1993, el cr\u00edtico recoge tres decenas de sus rese\u00f1as y ensayos en un primer libro caracter\u00edstico: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La utop\u00eda de la hospitalidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Esto tendr\u00e1 continuidad en su singular manera de hacer cr\u00edtica y es el s\u00f3lido escal\u00f3n para un ascenso de su pensamiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un lector lee, se distrae al hacerlo y olvida; o recuerda por un tiempo lo le\u00eddo con gratitud o molestia. La indiferencia no lee. \u00bfPero cu\u00e1l podr\u00eda ser el primer impulso de un lector anal\u00edtico, cr\u00edtico? \u00bfApoderarse del texto consumido?, \u00bfrepetirlo dentro de s\u00ed mismo?, \u00bfadaptar su sonoridad o su contenido a sentimientos propios?, \u00bfsaber que lo volver\u00e1 a recordar? En todos estos casos el impulso conlleva acercamiento, repeticiones. Y el texto original no ha sido cambiado en su dispersi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El lector natural incorpora las escenas de una novela, las im\u00e1genes de un poema o ciertas ideas de un ensayo a su vida, como el pan o el caf\u00e9 de todos los d\u00edas. Ese alimento puede resultar a veces saludable o perturbador: pero el lector lo considera parte de su filosof\u00eda. No todo lector es cr\u00edtico, porque para serlo necesita saberse como tal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El cr\u00edtico comienza por ser un lector natural (es m\u00e1s: necesita serlo durante un largo periodo o intermitentemente a trav\u00e9s de su vida). De esa forma la escritura de los otros se vuelve parte de su metabolismo. No hay cr\u00edtico sin un vasto pasado literario. Pero una segunda potencia del deseo puede buscar m\u00e1s all\u00e1: qu\u00e9 parece decirnos la p\u00e1gina y no est\u00e1 escrito, qu\u00e9 trunca su fluidez secreta en alg\u00fan momento, a qui\u00e9n \u2014que no soy yo, su lector\u2014 se parece o imita, qu\u00e9 comparaci\u00f3n me obliga a establecer in\/conscientemente, c\u00f3mo pudo surgir desde ese autor, desde ese tiempo y esa geograf\u00eda. Y entonces el lector ambiguo, entendido, entra en una acci\u00f3n repentina, va hacia, parece colocarse encima del texto: est\u00e1 cambi\u00e1ndolo. Porque cuando ese hombre comienza a saber que lee (que compara, penetra, elige) y, sobre todo, cuando requiere de apoyos intelectuales para explicar ese saber, le ha nacido otra alma: una que se desprende de los alimentos literarios para convertirlos en tentaciones de an\u00e1lisis. En este instante su pasado f\u00edsico disminuye (al contrario de lo que ocurre en el lector natural) y toda su historia personal se convierte en la historia de lo le\u00eddo (o comparado, penetrado, elegido).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El cr\u00edtico lee un texto como si \u00e9sa fuese su \u00faltima acci\u00f3n en el mundo. Se borra el antes y el despu\u00e9s. Lo invade el absoluto. Pero en seguida, su vida (biol\u00f3gica, social, literaria) reduce aquella inmensidad encontrada en el texto a un peque\u00f1o punto de la escala privada. Encuentra que la an\u00e9cdota refleja otra ya conocida, que las im\u00e1genes suscitan asociaciones antes anotadas, que los temas&#8230;., etc\u00e9tera. La obra, de esp\u00edritu irreductible, reside ahora en s\u00ed misma y en la experiencia del cr\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es dentro de este donde se iniciar\u00e1 la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">transformaci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> del texto le\u00eddo. Porque se est\u00e1 realizando su sobreescritura: est\u00e1 siendo tratada desde una percepci\u00f3n superior, colocada encima de ella. Solo que, tal como escapaba de Dom\u00ednguez Camargo, el agente que nos transmite esa palabra, tal acci\u00f3n superior, es asimismo una manera de colocarse (reflejar, seguir) por debajo de la obra rese\u00f1ada.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>3<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para m\u00ed la perfecci\u00f3n de un escritor ocurre cuando se convierte en sus libros, sobre todo hoy y en nuestros pa\u00edses, donde la presencia del autor es considerada un valor. Aquello no es f\u00e1cil: circunstancias conocidas por todos impiden la difusi\u00f3n de revistas, suplementos y libros. Solo he le\u00eddo aquellos de Christopher Dom\u00ednguez que \u00e9l y el azar me han permitido recibir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A los 27 a\u00f1os el autor publica una monumental <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Antolog\u00eda de la narrativa mexicana del siglo XX<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Audaz, reveladora, se establece sobre dos estratos: el v\u00ednculo entre prosa y civilizaci\u00f3n (\u201cEl conjunto de pasiones y humores, ciudades habitadas y tierras yermas que componen los territorios de la prosa. Civilizaci\u00f3n asociada a la barbarie, su progenitora, su doble y su previsible culminaci\u00f3n\u201d) y la concepci\u00f3n personal de narrativa: \u201cLo narrativo es el estilo de nuestra \u00e9poca. La narrativa no parece ser un g\u00e9nero sino una zona, conducto por donde pasan y se tensan todos los hilos pros\u00edsticos y prosaicos\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 1997 aparece <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tiros en el concierto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (\u201cEs la historia de una educaci\u00f3n intelectual\u201d, nos anuncia el autor). Fue escrito durante una d\u00e9cada y su t\u00edtulo, tomado de una frase de Stendhal en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La cartuja de Parma<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, se convertir\u00e1 en un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">basso<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que surge dentro de diversos momentos y textos del ensayista. Dice Stendhal: \u201cLa pol\u00edtica en una obra literaria es un pistoletazo en medio de un concierto, una cosa grosera y a la que, sin embargo, no se puede negar cierta atenci\u00f3n\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El subt\u00edtulo caracteriza la imaginaci\u00f3n del cr\u00edtico: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Literatura mexicana del siglo V <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(\u201cPues este es el quinto siglo de la lengua espa\u00f1ola en M\u00e9xico\u201d). Y su hechura corresponde a una obsesiva \u201cconversaci\u00f3n\u201d con los muertos, seg\u00fan las m\u00e1s antiguas tradiciones y que Graci\u00e1n establece a su manera: el viaje de la vida, para el discreto, se reparte en tres etapas: \u201cLa primera emple\u00f3 en hablar con los muertos. La segunda con los vivos. La tercera consigo mismo. (&#8230;) La tercera jornada de tan bello vivir, la mayor y la mejor, emple\u00f3 en meditar lo mucho que hab\u00eda le\u00eddo y lo m\u00e1s que hab\u00eda visto\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 1998 aparece <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Servidumbre y grandeza de la vida literaria<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Son sesenta ensayos publicados entre 1986 y 1997 con la literatura mexicana del siglo XX como centro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El breve perfil que aqu\u00ed estoy trazando no es biogr\u00e1fico ni anecd\u00f3tico, aunque a veces acuda a tales se\u00f1ales. Me interesa su \u201capropiaci\u00f3n\u201d de la cr\u00edtica. La prosa y los conocimientos de Christopher son insustituibles; no me alcanza la vida para recorrer estos \u00faltimos. Admiro a algunos grandes poetas, ensayistas y novelistas; amo el riesgo vital que han asumido los cr\u00edticos desde Plat\u00f3n; releo sus incursiones en cualquier tiempo. Pero jam\u00e1s tuve la oportunidad de presenciar, reconocer, discutir en mi interior, oponerme a ella o estremecerme con la obra de un cr\u00edtico absoluto. Este privilegio materializado en mi lengua y en Am\u00e9rica me ha acompa\u00f1ado durante a\u00f1os. Deriva de los libros de Dom\u00ednguez Michael, que se convierten en el renacimiento del pensamiento literario.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>4<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como algunos de los grandes cr\u00edticos norteamericanos y europeos a los cuales descubrir\u00e1 e interpretar\u00e1 Dom\u00ednguez Michael en el futuro, su especializaci\u00f3n anal\u00edtica no ocurre dentro del claustro universitario. Lecturas, la prensa, curiosidad e incesante inter\u00e9s por los creadores, su geograf\u00eda e historia y la poderosa presencia de creadores y amigos escritores imantan su desarrollo intelectual. Los dos libros de ensayos antes mencionados contienen textos escritos entre los 22 y los 35 a\u00f1os del autor. El amplio espectro de autores all\u00ed comentados, junto a un panorama vibrante de la literatura mexicana que lo rodea, pudieran constituir la sustancia que nutre sus a\u00f1os de formaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En Curtius hallar\u00e1 el importante problema de c\u00f3mo la cr\u00edtica aborda \u201cla jerarqu\u00eda de los rasgos y las alteraciones que sufre\u201d, lo cual obliga no solo a atender la emotividad producida por las obras sino tambi\u00e9n a lo que el tiempo dice acerca de ellas. Y as\u00ed vislumbra cuanto la literatura despierta dentro de su tiempo correspondiente y lo que trabaja \u201cfuera de la cronolog\u00eda literaria\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para entonces, el autor puede reflexionar con decisi\u00f3n: \u201cHay quienes prefieren deliberadamente los placeres del texto cr\u00edtico a los de la ficci\u00f3n y la poes\u00eda. Estos lectores lo son porque viajan entre los libros como ancianos felices recordando o inventando sus ra\u00edces. El viajero del ensayo ama las referencias bibliogr\u00e1ficas y las rutas hist\u00f3ricas, cruza los puentes anal\u00f3gicos y cuando se fatiga duerme a pierna suelta bajo la sombra de una cita a pie de p\u00e1gina\u201d. De tal manera que su \u201cm\u00e9todo personal\u201d queda dibujado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Volviendo a su m\u00e9todo y para complementarlo, en un tributo a Albert B\u00e9guin, describe las dos maneras en que un cr\u00edtico se manifiesta como escritor. La primera se establecer\u00eda con Longino, acepta que la cr\u00edtica es una de las bellas artes y activa las normas cl\u00e1sicas de an\u00e1lisis, como tambi\u00e9n lo demostrar\u00eda Edmund Wilson. En la otra, que deriva de Arist\u00f3fanes, los cr\u00edticos viven \u201ccomo alima\u00f1as gozosas en la selva literaria\u201d, l\u00facidos, audaces, libres. Christopher parece alineado con la segunda, pero su capacidad de relacionar y ordenar lo fragmentario de su propia expresi\u00f3n lo conduce a la primera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Le\u00eddos desde la perspectiva actual, tanto esos vol\u00famenes de la d\u00e9cada de los noventa como su obra posterior me hacen sentir que la visi\u00f3n cr\u00edtica de Christopher desencadena una puesta en escena extra\u00f1amente visual y conceptual. Como \u00e9l dir\u00e1 a un periodista, hay un factor novelesco o teatral en su procedimiento expositivo. Pero <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Servidumbre y grandeza de la vida literaria,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> donde se recoge gran parte del ejercicio cr\u00edtico cumplido por el autor de manera inmediata, no solo posee ese car\u00e1cter sino que sintetiza un modelo escritural que, aunque marca su estilo perceptivo, no parece repetirse con tal intensidad despu\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Servidumbre y grandeza de la vida literaria<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> se abre con dos se\u00f1ales conscientemente elegidas por el autor y que se convertir\u00e1n en elementos constantes del futuro. La primera aparece en el ep\u00edgrafe de Cervantes (\u201cHablo de las letras humanas que es su fin poner en su punto la justicia moral\u201d) y la concepci\u00f3n del intelectual como cl\u00e9rigo, seg\u00fan la acepci\u00f3n medieval para el hombre ilustrado (\u201cLa venerable tarea del escritor como cl\u00e9rigo que sostiene los valores universales de la Ilustraci\u00f3n \u2014volteriana, goethiana o cat\u00f3lica\u2014 contra la barbarie pol\u00edtica\u201d).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El ensayo sobre Octavio Paz, a quien se le considera creador de una pol\u00edtica del Esp\u00edritu, cabe con naturalidad dentro del esquema anterior; y sin duda esta concepci\u00f3n del cr\u00edtico orientar\u00e1 su propio trabajo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El comp\u00e1s dentro del cual se mueve Christopher para concebir sus apreciaciones es moderno. No acude a la ira plat\u00f3nica \u2014\u201c&#8230;El poeta imitativo no est\u00e1 relacionado por naturaleza con la mejor parte del alma\u201d (&#8230;), \u201cproduce cosas inferiores en relaci\u00f3n con la verdad\u201d (&#8230;), \u201cimplanta en el alma particular de cada uno un mal gobierno\u201d (&#8230;), \u201cno lo admitiremos en un Estado que vaya a ser bien legislado\u201d \u2014 ni a las s\u00edntesis aristot\u00e9licas o a las sistematizaciones de Cicer\u00f3n y Quintiliano, tramados te\u00f3ricos desde donde, con los siglos, se formalizar\u00e1 la cr\u00edtica del futuro. Tampoco a las vislumbres y leyes po\u00e9ticas de Horacio o Boileau. Sus l\u00edmites hacia atr\u00e1s son el Dr. Johnson y Sainte-Beuve; y con ello impone una grata agilidad a sus ideas. Porque el autor no est\u00e1 interesado en mostrar tradiciones sino en hacer saltar ante el espectador sus propias asociaciones, invenciones u ocurrencias. Es decir, una formulaci\u00f3n de la acci\u00f3n cr\u00edtica como gesto de vida y en presente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, se puede triunfar en todos los aspectos de la vida intelectual (profesor, periodista) pero casi nunca como cr\u00edtico. Y aun as\u00ed, seg\u00fan el autor, este exige la soberan\u00eda del cr\u00edtico, su igualdad con los otros creadores. Aunque no pide que se preserve al cr\u00edtico como a una especie en extinci\u00f3n, insiste en que \u201cla pasi\u00f3n cr\u00edtica es consustancial al estado de civilizaci\u00f3n\u201d lo que refuerza su admiraci\u00f3n ante Rusia, que bajo el imperio del zar o del partido comunista confi\u00f3 \u201chasta la superstici\u00f3n en los poderes taumat\u00fargicos del cr\u00edtico\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Frente a la s\u00f3lida tradici\u00f3n cr\u00edtica de ingleses, franceses y alemanes, reconoce la insuficiencia de la Ilustraci\u00f3n en \u201cEspa\u00f1a, donde no solo se procedi\u00f3 contra el cr\u00edtico\u201d sino que se rechazaron sus funciones al perseguir la inteligencia. Producto de lo cual es el efecto causado en Hispanoam\u00e9rica. \u201cSolo encuentro un gran cr\u00edtico impune en la lengua espa\u00f1ola: Leopoldo Alas Clar\u00edn\u201d. Y, entre nosotros, habr\u00e1 que esperar al modernismo y a las vanguardias para que cambie el panorama. \u201cEl honor de nuestra cr\u00edtica lo han salvado los poetas: Luis Cernuda, Jorge Cuesta, Octavio Paz, Guillermo Sucre, algunos fil\u00f3sofos y pocos novelistas. Nada m\u00e1s nocivo para la cr\u00edtica que su falsificaci\u00f3n en la rep\u00fablica de los profesores\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Concluyen estos fragmentos reconociendo c\u00f3mo el cr\u00edtico vive entre la servidumbre y la grandeza de la vida literaria, ya que \u201cest\u00e1 marcado por una Gracia o diferencia, su soberbia ante el destino del arte, su man\u00eda por recordar, predecir y maldecir\u201d. Lo que no le impide decir para s\u00ed mismo o lo autoriza a reconocer que \u201che atacado ideas y novelas y, a veces, a personas. Lamento mis groser\u00edas y estoy dispuesto a repararlas, pero \u00bfpor qu\u00e9 a un poeta se le permite un mal verso, un crimen m\u00e1s sonoro que la m\u00e1s nefasta salida de un cr\u00edtico?\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Recordar, predecir y maldecir: zarpazos y precisiones que el lince cumple inexorablemente: efectos ampliados y visibles de la escritura encarnada en una de sus apariciones: la cr\u00edtica. Acciones rec\u00edprocas en el anfiteatro. Tras ellas, en el cr\u00edtico y el espectador, el subterr\u00e1neo movimiento del topo, tambi\u00e9n hacedor de civilizaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>5<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Paso finalmente a confesar algunas de las refracciones que han ido caus\u00e1ndome las lecturas de los libros de Christopher. Una de ellas es el peligro, en mi caso, de que vuelva siempre a revisar sus p\u00e1rrafos, su exactitud para elegir citas en\u00e9rgicas y su capacidad de convicci\u00f3n. Lo cual deriva de una prosa fluida y sorprendente, de la atracci\u00f3n que ejercen tanto su atenci\u00f3n a lo cotidiano en el destino de un autor, como a las se\u00f1ales de abismo que extrae el cr\u00edtico de tales insignificancias, y que desnudan la hondura del pensamiento estudiado. Dicho de otro modo: su trabajo despierta la tentaci\u00f3n de que olvidemos el texto comentado y nos quedemos, en esta \u00e9poca de tiempo fr\u00e1gil, con la elocuente visi\u00f3n del cr\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Otro aspecto ser\u00eda el deseo de comparar c\u00f3mo un autor tan irreverente, tan refrescante y personal, me lleva de manera inexorable a vislumbrar ecos, que probablemente \u00e9l no present\u00eda, en p\u00e1ginas escondidas por los siglos. As\u00ed, por ejemplo, en el Longino se considera que solo merece ser atendido intelectualmente \u201caquello que proporciona material para nuevas reflexiones y hace dif\u00edcil, m\u00e1s a\u00fan, imposible, toda oposici\u00f3n y su recuerdo es duradero e indeleble\u201d. Ya que al comunicarse con la obra \u201cnuestra alma\u201d se adue\u00f1a de ella \u201ccomo si fuera ella la autora de lo que ha escuchado\u201d. Situaci\u00f3n que no es ajena a faltas que crecen en la literatura, como, seg\u00fan Longino, \u201cla b\u00fasqueda de nuevos pensamientos, que es por eso por lo que nuestra generaci\u00f3n est\u00e1 m\u00e1s loca\u201d. Faz y env\u00e9s de la pasi\u00f3n cr\u00edtica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A su vez, en su estudio del estilo, Demetrio reconoce: \u201cEn las burlas hay una cierta comparaci\u00f3n, pues la ant\u00edtesis es ingeniosa\u201d. No es infrecuente en el tratamiento duro que Dom\u00ednguez Michael aplica a lo que rechaza un procedimiento similar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El sue\u00f1o de Dom\u00ednguez Camargo ha sido cumplido pero tambi\u00e9n superado. Poetas y narradores cumplen con la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">sobreescritura<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que \u00e9l se propon\u00eda. As\u00ed podemos entrar a las obras y observarlas, padecerlas o gozarlas. Los textos pueden atraernos hoy por su desaf\u00edo est\u00e9tico (o por su negaci\u00f3n), por su llamado a la distracci\u00f3n, a la diversi\u00f3n; porque resultan una imposici\u00f3n de la popularidad o de la moda, la publicidad y el comercio, porque celebran o condenan una situaci\u00f3n pol\u00edtica. En fin: porque abordan un panorama \u00e9tico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tambi\u00e9n la cr\u00edtica surge y se desvanece para otorgarnos su aliento. Cuando exagera su intenci\u00f3n interpretativa o clasificatoria bien puede ser considerada como metaliteratura. Pero con Christopher Dom\u00ednguez Michael estamos ante un fen\u00f3meno diferente. No solo cumple, como hemos visto, con activar los mecanismos tradicionales de la cr\u00edtica al seguir obras y autores.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El reto de Christopher implica esto, va m\u00e1s all\u00e1 y es \u00fanico: se ha centrado de manera singular \u2014y creo que lo har\u00e1 con mayor amplitud y penetraci\u00f3n\u2014 en aplicar la cr\u00edtica a la Cr\u00edtica. Ha elaborado una nueva potencia (que asomaba, sin embargo, cuando Boileau traduc\u00eda y elogiaba a Longino en 1674) para el pensar cr\u00edtico. Y con ella unifica lo primigenio de las obras, su t\u00e1cita o expl\u00edcita reflexi\u00f3n interna, el estudio acerca de estas en un contexto social e hist\u00f3rico, para envolver, con la rara malla de su propia escritura, esa corriente que parece una di\u00e1spora y que \u00e9l intenta cabalgar o corporizar como un mundo o un espejo. Se trata de una nueva <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">forma<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> no prevista en la milenaria ret\u00f3rica ni en las concepciones actuales. Algo que muerde la filosof\u00eda, pero descree de ella, que practica la reescritura salvaje o la cient\u00edfica. Y para la cual no tengo un nombre.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Este ensayo de Jos\u00e9 Balza se public\u00f3 previamente en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cr\u00edtica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Universidad Aut\u00f3noma de Puebla, Nro.151 en octubre\u2013noviembre de 2012) y en Jos\u00e9 Balza, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ensayos de humo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Equinoccio-Universidad Sim\u00f3n Bol\u00edvar, (Caracas, 2013, pp. 53\u201396).<br \/>\nLa versi\u00f3n que presentamos en LALT es una versi\u00f3n editada por Micaela Paredes Barraza.<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Imagen: Galina Nelyubova, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Talento formidable, en el sentido original de este fatigado adjetivo; capacidad anal\u00edtica desconcertante, informaci\u00f3n universal, gusto firme, r\u00e1pida visi\u00f3n para captar en libros y en autores la cualidad predominante, sutileza en la percepci\u00f3n del detalle y habilidad para colocarse en el punto de vista m\u00e1s propicio para dominar el tama\u00f1o de un personaje y abrazar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":43433,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[5584],"tags":[5563],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[],"lal_author":[3597],"class_list":["post-43434","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-autor-destacado-christopher-dominguez-michael","tag-numero-36","lal_author-jose-balza-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43434","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43434"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43434\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":43875,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43434\/revisions\/43875"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/43433"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43434"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43434"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43434"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=43434"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=43434"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=43434"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=43434"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=43434"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}