{"id":4315,"date":"2021-02-19T17:52:22","date_gmt":"2021-02-19T23:52:22","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2021\/02\/mestizaje-genres-interview-ernesto-carrion\/"},"modified":"2023-06-01T13:00:05","modified_gmt":"2023-06-01T19:00:05","slug":"mestizaje-genres-interview-ernesto-carrion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2021\/02\/mestizaje-genres-interview-ernesto-carrion\/","title":{"rendered":"El mestizaje de los g\u00e9neros: una entrevista a Ernesto Carri\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p dir=\"ltr\"><em>La Carnada<\/em> (Seix Barral, 2020), novena novela de Ernesto Carri\u00f3n (Guayaquil, 1977), apareci\u00f3 a finales del a\u00f1o pasado, en medio del repunte de la pandemia. Es una se\u00f1al: su narrativa cruza una serie de capas que tienen a la palabra <em>crisis<\/em> como n\u00facleo generador de desintegraci\u00f3n de lo cotidiano frente a la mirada y al lenguaje. Lo que orbita alrededor de ese n\u00facleo es eso que Carri\u00f3n se\u00f1ala como el \u201cmestizaje de g\u00e9neros\u201d, una forma de desborde que impregna el soporte narrativo con los ritmos po\u00e9ticos, estructuras ensay\u00edsticas, noticiosas, testimoniales\u2026 logrando la apertura de una forma divergente de contar.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Ese enrarecimiento del espacio de escritura ya se revelaba en su compendio po\u00e9tico titulado <em>\u00d8<\/em>, que agrupa trece poemarios divididos en las entregas <em>La muerte de Ca\u00edn<\/em> (2007), <em>Los diarios de una cabeza sin mundo<\/em> (2012) y<em> 18 Scorpii<\/em> (2018), que hizo de Carri\u00f3n un poeta de amplio reconocimiento a nivel de Hispanoam\u00e9rica. \u201cYo dej\u00e9 de escribir poes\u00eda, efectivamente. Y me arroj\u00e9 a escribir novelas, casi a un ritmo de dos a tres por a\u00f1o desde el 2015\u201d, dice desde su natal Guayaquil. En ese tr\u00e1nsito ha obtenido, entre otros, el Premio Casa de las Am\u00e9ricas de novela por<em> Incendiamos las yeguas de madrugada<\/em> (2017), y el Premio LIPP de novela por <em>El d\u00eda en que me faltes<\/em> (2017). \u201cUna novela puede ser un mon\u00f3logo, un di\u00e1logo, un diario fragmentado, un grupo de entrevistas, puede esconder un guion y borrarse a s\u00ed misma hacia el final de la historia, etc.; en definitiva: una novela puede ser construida como un juego que, a pesar de los materiales que emplee, concentre alg\u00fan sentido en lo dicho, pero sobre todo en lo no dicho, al concluirse\u201d, apunta Carri\u00f3n, quien en esta entrevista reflexiona sobre las conexiones que halla dentro de su obra po\u00e9tica y narrativa, las marcas del lenguaje con el que construye su espacio de escritura, los desaf\u00edos de la ficci\u00f3n y su di\u00e1logo con la historia, en medio de una ciudad que se reinventa constantemente.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>V\u00edctor Vimos:<\/strong> Luego de tu proyecto po\u00e9tico <em>\u00d8<\/em> el paso hacia la narrativa ha sido visto como transformaci\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo miras la conexi\u00f3n entre poes\u00eda y prosa en tu lenguaje?<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>Ernesto Carri\u00f3n: <\/strong>Si revisas <em>El libro de la desobediencia<\/em> (2002), el primer libro de la tetralog\u00eda <em>La muerte de Ca\u00edn<\/em>, encontrar\u00e1s prosas, al igual que di\u00e1logos entre personajes (Ad\u00e1n, Eva, Ca\u00edn y Abel). Lo mismo ocurre en <em>La bestia vencida<\/em> (2005) donde pongo a H\u00f6lderlin, encerrado en su locura, a dialogar con sus \u00e1lter egos. Mi idea, por esos a\u00f1os, fue trabajar una poes\u00eda que se enriqueciera a trav\u00e9s de un mestizaje de los g\u00e9neros, que no respetara formas ni f\u00f3rmulas y que m\u00e1s bien se desplazara dentro de la hoja a su capricho, incluso al capricho de las m\u00faltiples voces y personajes que aparecen en los 13 libros que forjan <em>\u00d8<\/em>. Por eso ese tratado l\u00edrico contiene versos, prosas, narrativa, di\u00e1logos, guion y hasta ensayo. Ir hacia la prosa puede considerarse como un movimiento natural. Aunque, entre poes\u00eda y prosa hay enormes diferencias. Sin embargo cuando escribo novelas no puedo evitar la poes\u00eda.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>V.V.:<\/strong> Ese mestizaje de los g\u00e9neros al que te refieres, \u00bfqu\u00e9 tipo de di\u00e1logo tiene con autores a los que frecuentas (locales o extranjeros)?<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>E.C.:<\/strong> Pienso que he dialogado con las narrativas de autores como Severo Sarduy, Jorge Eduardo Eielson y Truman Capote. Me interesa por igual lo que consiguen Alberto Fuguet y Chuck Palahniuk. Al igual que Mario Levrero, Virginia Woolf, Juan Jos\u00e9 Saer o Djuna Barnes.\u00a0Un di\u00e1logo en el sentido de poder rebuscar en el interior de sus b\u00fasquedas (perd\u00f3n por la redundancia, que es tambi\u00e9n cosa literaria), una forma nueva para las m\u00edas. Sin embargo tambi\u00e9n el mestizaje literario que me ha interesado es aquel que colabora con la idea de asumir un g\u00e9nero espec\u00edfico para cruzarlo y convertirlo en otra cosa. Algo que hice, por ejemplo, en mi novela <em>El d\u00eda en que me faltes<\/em>, que fue trabajada como una novela negra y al mismo tiempo como una historia de horror. Bajo la idea de que la narraci\u00f3n tambi\u00e9n puede ser eso: una transgresi\u00f3n est\u00e9tica a cualquier forma canonizada, intentando provocar as\u00ed nuevas experiencias en los lectores.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>V.V.: <\/strong>Un punto en desborde en tu narrativa es la frase descriptiva y su relaci\u00f3n con el ritmo po\u00e9tico. \u00bfQu\u00e9 encuentras en el ritmo po\u00e9tico para sostener la descripci\u00f3n?<\/p>\n<p><strong>E.C.:<\/strong> La voz del narrador es quien dirige la orquesta. Hay novelas, como <em>Cementerio en la luna<\/em> (2015), en que la voz del narrador es la de un joven poeta deslenguado, sa\u00f1udo y neobarroco. Hay otros trabajos como <em>Incendiamos las yeguas en la madrugada<\/em> (2017), en que la voz omnisciente es, a la par, protagonista; hace de sus pausas momentos congelados de contemplaci\u00f3n hacia el pasado de la vida de cinco chicos del sur de Guayaquil en los noventa. Como sea, conf\u00edo en ese ritmo a ratos l\u00edrico, a ratos trapo del personaje-narrador, que ir\u00e1 sosteniendo las descripciones y la trama.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>V.V.:<\/strong> Una parte de tu proyecto narrativo parecer\u00eda estar dirigida a la reescritura de Guayaquil. \u00bfQu\u00e9 caracterizar\u00eda tu versi\u00f3n de esa ciudad?<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>E.C.:<\/strong> Parecer\u00eda que no puedo escapar de Guayaquil. Ciertamente, jam\u00e1s he escrito bajo esa idea de \u201chacer la novela total de una ciudad espec\u00edfica\u201d. Simplemente ha sido aqu\u00ed donde he podido dar a luz a muchos personajes y tramas. Mi visi\u00f3n es algo diferente a la que hab\u00edamos recibido de otras novelas. Porque por un lado, no amo ciegamente (con ausencia de cr\u00edtica) a mi ciudad; y por otro lado, porque pretendo cubrir lo que m\u00e1s pueda de ella. El secuestro y asesinato a travestis en los noventa (<em>Tr\u00edptico de una ciudad<\/em>); la d\u00e9cada de los ochenta y el miedo con el que un ni\u00f1o mira las noticias sobre el violador y asesino Camargo o la guerrilla Alfaro Vive (<em>Un hombre futuro<\/em>); el abandono de dos hermanos en el centro de Guayaquil cuando ocurre el feriado bancario<sup>1<\/sup> y la di\u00e1spora de cientos de miles de ecuatorianos a comienzos del nuevo milenio (<em>El vuelo de la tortuga<\/em>); los billares, las drogas, la venta de pasaportes con visa americana, la tensi\u00f3n entre el sur y el norte de unos adolescentes (<em>Incendiamos las yeguas en la madrugada<\/em>); el paso del Che Guevara por una ciudad que parecer\u00eda no albergar memoria (<em>Tri\u00e1ngulo F\u00faser<\/em>); la violencia y complicidad de una clase alta que se mueve al balneario de Salinas para recrearse (<em>La carnada<\/em>), etc. En estos trabajos hay un movimiento por Guayaquil, por sus calles, clases sociales y d\u00e9cadas, con la idea de generar cuestionamientos, otras miradas hacia el pasado y presente. Tambi\u00e9n he escrito otros libros, como <em>Cursos de franc\u00e9s<\/em>, que no ocurren all\u00ed.<\/p>\n<p><strong>V.V.:<\/strong> En los trece poemarios que componen\u00a0<em>\u00d8<\/em>, tu experiencia personal est\u00e1 incluida como detonador de ampliaci\u00f3n en el lenguaje. \u00bfC\u00f3mo aterriza ahora en la novela?<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>E.C.:<\/strong> La materia de la poes\u00eda es el lenguaje. Pero a veces la materia de la poes\u00eda es tambi\u00e9n la ausencia del lenguaje. Me refiero a que la poes\u00eda comienza cuando ha terminado de ser le\u00eddo el poema, cuando empieza a gravitar en la cabeza del lector y a generar asociaciones nuevas y, con suerte, a depositarlo ante una verdad despedazada. Eso que hace la poes\u00eda con nosotros es la resurrecci\u00f3n. La novela no hace esto. As\u00ed me parece. La novela ampl\u00eda, gracias a la ficci\u00f3n, ideas panor\u00e1micas o eventos, inventados, recreados o no, que finalmente ampl\u00edan nuestro discernimiento. Una sociedad que lee \u2014esto no lo he dicho yo\u2014 es una sociedad m\u00e1s madura, que no se deja manipular por gobiernos ni frusler\u00edas. Como sea, no siento que trabajen del mismo modo. La experiencia personal sirve en cualquiera de los dos casos. De hecho: un poema tiene \u201cla obligaci\u00f3n\u201d de ponernos el futuro cad\u00e1ver de quien lo escribe al frente. Una novela, no. Pero no por esto la capacidad de echar mano a recuerdos y experiencias deja de ser una vitalizadora fuente de creatividad para la narraci\u00f3n.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>V.V.:<\/strong> A menudo hay puntos de respiraci\u00f3n en los di\u00e1logos que muestran la oralidad de los personajes. \u00bfQu\u00e9 encuentras en esas marcas del habla?<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>E.C.:<\/strong> Cuando escribo una novela, quiz\u00e1s una buena parte de las que he escrito hasta la fecha, las imagino como una pel\u00edcula. Pero tambi\u00e9n como un mapa donde haya invento, realidad, reconstrucci\u00f3n y f\u00e1bula, donde todo sea verdad y mentira al mismo tiempo. La tensi\u00f3n en la trama, el desarrollo de los personajes, la ambientaci\u00f3n, los di\u00e1logos con sus respiraciones y precipitaciones, sus acentos y registros idiom\u00e1ticos particulares, forman parte de la intenci\u00f3n por dotar de verosimilitud lo que estoy trabajando. No s\u00e9 si esto podr\u00eda aproximarnos a una idea particular de novela. Puede ser. Creo que la verosimilitud, comenzar a leer y no sentir que est\u00e1s leyendo un producto de ficci\u00f3n, es importante. Tambi\u00e9n no repetirse lo es. Cada vez que comienzo una novela, por ejemplo, me pongo en la idea de aprender a escribir de nuevo, de jugar, de ver hasta donde puedo estirar esta vez todo y hacerlo explotar.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>V.V.: <\/strong>Parte de tu narrativa recrea, como tema de fondo, momentos hist\u00f3ricos vividos en tu pa\u00eds. \u00bfC\u00f3mo convive el dato hist\u00f3rico, informativo, con lo ficcional en tu escritura?<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>E.C.:<\/strong> Algunas novelas las trabaj\u00e9 con la intenci\u00f3n de cubrir espacios borrados de la historia. O de revisar, desde la ficci\u00f3n y la vida de los personajes, momentos que me parecieron interesantes para abordarlos. Sab\u00eda que solo pod\u00eda hacer aquello desde la ficci\u00f3n, y que al hacerlo dejar\u00eda en las manos del lector toda la responsabilidad sobre aquello que ir\u00eda a leer. En <em>Tr\u00edptico de una ciudad<\/em>, puse en discusi\u00f3n el secuestro y asesinato de travestis y transexuales en los noventa. Mi inter\u00e9s se ampli\u00f3 al deseo de que los lectores reconocieran que Guayaquil tambi\u00e9n es \u00e9sa ciudad: la de cr\u00edmenes por discriminaci\u00f3n que continuaron ocurriendo por d\u00e9cadas. Y la que no desea mirar su reflejo completo sobre las aguas del enorme r\u00edo Guayas. Otro ejemplo es <em>Un hombre futuro<\/em>. Mi \u00fanica novela de autoficci\u00f3n. Comienza con el asesinato de mi padre, que fue fiscal y juez en Ecuador. Y quien apareci\u00f3 despu\u00e9s de estar tres d\u00edas encerrado en el congelador de una discoteca en la Zona rosa de Guayaquil. Comienza desde all\u00ed, desde esa noticia, pero se transforma en la b\u00fasqueda de un hijo hacia la identidad del padre. Se convierte en el relato de iniciaci\u00f3n de un joven y el contacto con un padre marxista, amigo de guerrilleros, que llev\u00f3 a su hijo por a\u00f1os a trav\u00e9s de esa borrosa traves\u00eda de bares, proclamas y canciones revolucionarias, para testimoniar c\u00f3mo su padre y sus amigos segu\u00edan so\u00f1ando alcoholizados con el Che Guevara y lo que nunca lograron hacer en el pa\u00eds. Y es as\u00ed como aparecer\u00e1 la d\u00e9cada de los ochenta y una violencia pol\u00edtica que hasta el d\u00eda de hoy carece de victimarios que asuman sus responsabilidades.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>V.V.:<\/strong> Muestras la pugna, no solamente sur-norte en Guayaquil, sino de agudizaci\u00f3n de jerarqu\u00edas sociales. \u00bfLa novela refleja transfiguraci\u00f3n del poder?<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>E.C.:<\/strong> Creo que es un espacio para cualquier rebeli\u00f3n mental, para cualquier boicot. No me refiero al aspecto pol\u00edtico ni sociol\u00f3gico. Pues una novela no tiene necesidad de educar o de manipular, menos de militar. La novela ser\u00e1 siempre una victoria, desde las vidas cotidianas y sus propios dramas, sobre las ideolog\u00edas. Puede ser un espacio donde otros hablen y nos cuenten sus historias borradas o silenciadas por el motivo que fuera. Para entendernos desde las diferencias. Para filtrar distintas capas, sensibilidades, momentos y urgencias que no son siempre las nuestras. Para que la \u201chistoria oficial\u201d empiece a trastabillar. Por ejemplo: para poder comprender qu\u00e9 pasaba por la cabeza de un chico que miraba MTV en los noventa y se dedicaba a robar y vender pasaportes para comprarse una moto Kawasaki ninja; o c\u00f3mo se desarroll\u00f3 la infancia de un ni\u00f1o en el centro de la ciudad, cuando su madre se fue a Espa\u00f1a a buscarse la vida, tras el feriado bancario, y debi\u00f3 quedarse con un abuelo que muri\u00f3 muy pronto, y con un hermano apenas mayor que no pudo cuidar de \u00e9l; o los malos ratos que debe pasar una periodista a la que relegan en el diario de cr\u00f3nica roja a escribir el hor\u00f3scopo y el crucigrama, como si ella no pudiera trabajar cualquier nota valiosa para el medio, etc\u00e9tera. Todas esas vidas, todas esas circunstancias, pueden ser visibilizadas por la novela.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>V.V.:<\/strong> En este momento de pandemia, en una ciudad tan golpeada como Guayaquil, \u00bfc\u00f3mo miras las narraciones divergentes a la \u201chistoria oficial\u201d que, el estado, por ejemplo, se empe\u00f1a en repetir?<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>E.C.:<\/strong> Creo que la pandemia traer\u00e1 su propia narrativa, una que se ver\u00e1 agolpada por un sinn\u00famero de versiones, y que llegar\u00e1 en un sinn\u00famero de formas. Tendremos historias de la pandemia en los pr\u00f3ximos veinte a\u00f1os, auguro. Y seguramente veremos los reales dramas que vivi\u00f3 mucha gente de Guayaquil transformados en poemas, canciones, pel\u00edculas y obras de teatro. Si algo nos ha ense\u00f1ado la historia es que est\u00e1 conformada por todas las min\u00fasculas historias escondidas o rechazadas por la oficialidad. Y que justamente es all\u00ed donde el buen arte hace su fest\u00edn y organiza su venganza.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>V.V.:<\/strong> Quienes siguen el rastro de tu obra coinciden en mirarte como un autor prol\u00edfico, de producci\u00f3n constante. \u00bfQu\u00e9 hay por delante?<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><strong>E.C.:<\/strong> Por delante, veo todav\u00eda algunas novelas m\u00e1s. Hasta que me agote. Lo que ocurrir\u00e1 cuando sienta que he comenzado a repetirme. Porque si de algo reh\u00fayo es de eso: de tener un estilo literario. Para m\u00ed eso es la muerte del arte y una aburrida repetici\u00f3n de lo que puedo crear. Y entonces me fugar\u00e9 hacia el teatro o el guion cinematogr\u00e1fico para vivir all\u00ed por algunos a\u00f1os m\u00e1s.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><sup>1<\/sup>\u00a0A inicios de marzo de 1999 el sistema bancario del Ecuador fue suspendido temporalmente como respuesta a la profunda crisis econ\u00f3mica que atravesaba el pa\u00eds y que terminar\u00eda con la quiebra de los bancos m\u00e1s importantes del pa\u00eds, la implantaci\u00f3n de la dolarizaci\u00f3n y el desplazamiento masivo de migrantes ecuatorianos hacia Espa\u00f1a y distintos pa\u00edses europeos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p dir=\"ltr\"><em>La Carnada<\/em> (Seix Barral, 2020), novena novela de Ernesto Carri\u00f3n (Guayaquil, 1977), apareci\u00f3 a finales del a\u00f1o pasado, en medio del repunte de la pandemia. Es una se\u00f1al: su narrativa cruza una serie de capas que tienen a la palabra <em>crisis<\/em> como n\u00facleo generador de desintegraci\u00f3n de lo cotidiano frente a la mirada y al lenguaje. Lo que orbita alrededor de ese n\u00facleo es eso que Carri\u00f3n se\u00f1ala como el \u201cmestizaje de g\u00e9neros\u201d, una forma de desborde que impregna el soporte narrativo con los ritmos po\u00e9ticos, estructuras ensay\u00edsticas, noticiosas, testimoniales\u2026 logrando la apertura de una forma divergente de contar.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4313,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[30,4447],"genre":[2011],"pretext":[],"section":[2346],"translator":[2758],"lal_author":[3292,3065],"class_list":["post-4315","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-ecuador","tag-numero-17","genre-interview-es","section-interviews-es","translator-mauricio-espinoza-es-2","lal_author-ernesto-carrion-es","lal_author-victor-vimos-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4315","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4315"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4315\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4313"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4315"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4315"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4315"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=4315"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=4315"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=4315"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=4315"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=4315"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}