{"id":4293,"date":"2021-02-19T16:17:19","date_gmt":"2021-02-19T22:17:19","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2021\/02\/la-paz-jose-angel-navejas\/"},"modified":"2024-05-10T13:43:30","modified_gmt":"2024-05-10T19:43:30","slug":"la-paz-jose-angel-navejas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2021\/02\/la-paz-jose-angel-navejas\/","title":{"rendered":"&#8220;La Paz&#8221; de Jos\u00e9 \u00c1ngel Navejas"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\"><\/div>\n<div class=\"caption\" dir=\"ltr\"><\/div>\n<p dir=\"ltr\">Siempre dije que nunca volver\u00eda a M\u00e9xico. Habiendo soportado durante los primeros veinte a\u00f1os de mi vida la falta de los servicios m\u00e1s b\u00e1sicos, como el agua potable o la recolecci\u00f3n habitual de basura, y hasta la certeza de que llegar\u00eda a casa despu\u00e9s de un largo d\u00eda de trabajo si un chofer de cami\u00f3n, por capricho, decidiera lo contrario, mis ganas de volver a mi pa\u00eds natal eran menos que cero.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Entonces \u00bfc\u00f3mo acab\u00e9 susurrando al o\u00eddo de Mach\u00edn Ak\u00e1 (Gobernador, Jefe-Ching\u00f3n-Supremo) aqu\u00ed, en las pr\u00edstinas playas de La Paz, capital de esta joven rep\u00fablica, la Pen\u00ednsula de California?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">A causa de la pandemia en curso en aquella \u00e9poca, la conmoci\u00f3n social y la reestructuraci\u00f3n de Norteam\u00e9rica tras el colapso de Estados Unidos y M\u00e9xico, la cronolog\u00eda de mi reclutamiento al servicio de Mach\u00edn Ak\u00e1 no me est\u00e1 del todo clara. Seg\u00fan recuerdo, me enter\u00e9 de su proyecto cuando fui a tomar un caf\u00e9 con Jr., un joven mexicano que se me acerc\u00f3 despu\u00e9s de una charla titulada \u201cLa subversi\u00f3n de la ilegalidad\u201d, que yo acababa de dar en la prestigiosa Northern Chicagoland University (NCU). Profesor Navejas, dijo en espa\u00f1ol, soy estudiante de derecho internacional aqu\u00ed en la universidad, y quer\u00eda saber si puedo invitarle una taza de caf\u00e9. Me gustar\u00eda hacerle algunas preguntas sobre su trayectoria y trabajo. Le dije que s\u00ed.<\/p>\n<p>Jr. me impresion\u00f3 desde el primer momento. Su aplomo y varios rasgos m\u00e1s lo separaban instant\u00e1neamente de otros j\u00f3venes estadounidenses de origen mexicano que hab\u00eda conocido. Por ejemplo, su dicci\u00f3n, su articulaci\u00f3n, su dominio impecable de lo que supuse ser\u00eda su segunda lengua. En mi experiencia, a medida que se internaban sin remedio en las complejidades de alg\u00fan campo especializado como el derecho, a los j\u00f3venes de ascendencia mexicana les costaba mantener el idioma de sus padres. Notaba que, con buen tino, prefer\u00edan el ingl\u00e9s de la instrucci\u00f3n acad\u00e9mica en Estados Unidos al espa\u00f1ol de su casa.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Como no parec\u00eda que ese fuera el caso de Jr., pens\u00e9 que quiz\u00e1 perteneciera a la \u00e9lite econ\u00f3mica mexicana, conocida por enviar a sus hijos a universidades del exterior. Pero mientras camin\u00e1bamos hacia el caf\u00e9 , me explic\u00f3 que, igual que yo (se notaba que hab\u00eda hecho su tarea), \u00e9l hab\u00eda nacido en un barrio popular de Guadalajara. La diferencia era que \u00e9l hab\u00eda tenido el privilegio de ir y venir con libertad entre su ciudad natal y Chicago, de modo que su infancia y juventud fueron completamente biling\u00fces, biculturales. Crec\u00ed en dos ciudades, me dijo, pero he conocido muchos mundos. <em>And so will you<\/em>, agreg\u00f3, en un salto repentino y limpio al ingl\u00e9s.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Si bien, seg\u00fan \u00e9l mismo reconoci\u00f3, lo que m\u00e1s le gustaba eran mis escritos sobre m\u00fasica popular, Jr. dej\u00f3 en claro enseguida que estaba all\u00ed estrictamente por cuesti\u00f3n de negocios. Mencion\u00f3 un art\u00edculo que yo hab\u00eda escrito unos meses antes, cuando la pandemia empezaba a extenderse por Europa. All\u00ed dec\u00eda que, si era tan f\u00e1cil para el coronavirus diezmar sistemas de salud mejor financiados, como el italiano y el espa\u00f1ol, cuando golpeara a M\u00e9xico con toda su fuerza, el virus devastar\u00eda sus primitivos hospitales p\u00fablicos en un minuto. Mi art\u00edculo, \u201cQue los narcos inviertan en la vacuna contra el\u00a0 COVID-19\u201d, hab\u00eda suscitado el inter\u00e9s de \u201ccierta\u201d persona, me explic\u00f3 Jr., el l\u00edder del Cartel de los Altos de Jalisco (CAJ), una organizaci\u00f3n de la que yo nunca hab\u00eda o\u00eddo. Su jefe \u2014que no hab\u00eda le\u00eddo el art\u00edculo personalmente pero hab\u00eda o\u00eddo de \u00e9l a trav\u00e9s de Jr.\u2014 se hab\u00eda mostrado atra\u00eddo sobre todo por una de las ideas principales: que, a cambio de financiar \u00edntegramente la investigaci\u00f3n de la vacuna, el gobierno mexicano deb\u00eda concederles a los narcos total autonom\u00eda para operar en determinadas regiones del pa\u00eds.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Mach\u00edn Ak\u00e1, mi t\u00edo, dijo Jr., que me revelaba as\u00ed tanto el nombre del l\u00edder como su relaci\u00f3n con \u00e9l, quiere recapturar la regi\u00f3n de los Altos de Jalisco. Est\u00e1 obsesionado. \u00c9l naci\u00f3 y creci\u00f3\u00a0 ah\u00ed, por eso la nostalgia. Pero es una idea suicida, dado que ser\u00eda enfrentarse a una organizaci\u00f3n mejor armada, el Cartel de los Charros Tequileros de Guanatos.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Tras a\u00f1os de leer sobre \u00e9l, yo sab\u00eda que los Charros Tequileros hab\u00edan empezado como un grupo de sicarios que trabajaban para el cartel de la Frontera, pero que luego se hab\u00edan transformado en una atroz y eficiente m\u00e1quina asesina que llev\u00f3 la violencia del narco a niveles y horrores sin precedentes. Entre otros m\u00e9todos (que algunos han descrito como rituales, sat\u00e1nicos y medievales), el sello distintivo del Cartel de los Charros Tequileros consist\u00eda en descuartizar civiles y ech\u00e1rselos a los perros callejeros como comida, disolver los cuerpos de sus enemigos en \u00e1cido, secuestrar a los hijos de los carteles rivales y enviarles a sus padres por correo su dedo me\u00f1ique del pie, hacer ejecuciones p\u00fablicas de pol\u00edticos, colgar los cad\u00e1veres de sus ex jefes de postes de luz frente a sus propias mansiones y prenderles fuego. El objetivo era evidente: no solo quer\u00edan intimidar a sus oponentes, quer\u00edan aterrorizar al pa\u00eds entero.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Por supuesto, le respond\u00ed a Jr., intentando mantener la calma mientras sent\u00eda que mi vida, inestable como ya era, acababa de entrar en una regi\u00f3n tect\u00f3nica de la que no ve\u00eda ninguna salida f\u00e1cil. Pero la autonom\u00eda total, agregu\u00e9, debe ser el punto fundamental de la negociaci\u00f3n con cualquier gobierno. Tambi\u00e9n hay que exigir inmunidad absoluta, ahora y en el futuro, y la provisi\u00f3n permanente de mano de obra temporal\u00a0 sana y joven que se pueda usar y reemplazar cada tres a\u00f1os. No le ser\u00e1 dif\u00edcil al gobierno conseguir candidatos, y menos si anuncia que todos los puestos se pagar\u00e1n relativamente bien. Pero debe garantizar que esos empleados no esperen ning\u00fan tipo de protecci\u00f3n laboral ni tengan modo de demandar a los inversionistas\u00a0 por ning\u00fan peligro relacionado con su empleo, conocido o no, ni ahora ni nunca.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Yo hab\u00eda escrito el art\u00edculo por desesperaci\u00f3n anticipada, con la sombra de la pandemia agigant\u00e1ndose en el horizonte. All\u00ed propon\u00eda una relaci\u00f3n \u00edntima entre el Estado y la actividad criminal, suponiendo ingenuamente que ese v\u00ednculo no exist\u00eda ya. Cre\u00ed que mi intento de desdibujar el l\u00edmite entre la ley y el delito, entre las formas y los usos leg\u00edtimos e ileg\u00edtimos del dinero y la violencia, se entender\u00eda como una broma. Pero Jr. hab\u00eda tomado mi parodia como una alternativa viable, una posibilidad real, y Mach\u00edn Ak\u00e1 tambi\u00e9n. Y eso me aterr\u00f3.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Seguimos conversando y tomando caf\u00e9 (una de mis \u00faltimas interacciones cara a cara antes de una larga cuarentena), y le dije a Jr. que coincid\u00eda en que la visi\u00f3n de su t\u00edo era suicida. Apenas se corra el rumor, el Cartel de los Charros Tequileros le cortar\u00e1 la cabeza, dije. Jr. respondi\u00f3 riendo, Es lo que yo le digo, pero le vale madre. As\u00ed que le sigo el juego, m\u00e1s que nada porque me mantuvo desde peque\u00f1o. \u00c9l me cri\u00f3, me envi\u00f3 a la universidad, est\u00e1 pagando mis estudios de derecho y hasta me compr\u00f3 un departamento en el centro de Chicago, para visitarme de vez en cuando.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Y fue precisamente en ese departamento de Jr. en Chestnut Street que lo vi por segunda vez, muchos meses m\u00e1s tarde. No es que supiera d\u00f3nde estaba, claro. Recuerdo una gran ventana, un cielo morado, un sol rojizo que se asomaba de las profundidades de un cuerpo de agua enorme y pac\u00edfico. Recuerdo el mareo, la boca seca, las n\u00e1useas, algo as\u00ed como una cruda, aunque no recuerdo haber tomado la noche anterior. Pero el recuerdo m\u00e1s n\u00edtido es el gran vac\u00edo en el pecho, el sentimiento, la a\u00f1oranza, la pena. A pesar de que hab\u00eda motivos de sobra para sentirse as\u00ed en el punto \u00e1lgido de la pandemia, lo que yo sent\u00eda era menos abstracto y m\u00e1s personal, m\u00e1s inmediato, m\u00e1s \u00edntimo. Al cabo de un rato, conclu\u00ed que lo que sent\u00eda era el dolor del duelo. \u00bfPero qu\u00e9 muerte pod\u00eda estar llorando de esa manera tan profunda y silenciosa? No hab\u00eda perdido a nadie cercano \u00faltimamente. Y entonces lo entend\u00ed: mi condici\u00f3n no ten\u00eda que ver con la pandemia; era la muerte que estiraba sus largas garras desde un pasado remoto, rasgando el tejido del tiempo y el espacio para abrirme el pecho y cobrarse lo que le correspond\u00eda. Pero \u00bfpor qu\u00e9 ahora, y por qu\u00e9 aqu\u00ed, en este departamento alto, extra\u00f1o y vulgar, con vista a lo que, despu\u00e9s de un rato, empezaba a parecerse cada vez m\u00e1s al lago Michigan al amanecer?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u00bfNo le dije, profesor, dijo una voz conocida, que usted tambi\u00e9n iba a conocer muchos mundos? El mundo que visit\u00f3, el mundo del que vuelve, el mundo que est\u00e1 llorando y que le cuesta recordar es el mundo de su pasado, de su ni\u00f1ez, agreg\u00f3 Jr., ubic\u00e1ndose entre la ventana y yo. Eso que desea con m\u00e1s intensidad y que no puede obtener: ese es el sentimiento que lo aflige.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Entonces todo se me aclar\u00f3: era el recuerdo de mis padres, el cami\u00f3n a toda velocidad, el miedo en la cara de mi padre, los gemidos ag\u00f3nicos de mi madre, el oscuro charco de sangre que se inflaba como un globo en el asfalto, el chofer del cami\u00f3n ech\u00e1ndose en reversa, con sa\u00f1a, para aplastar los cuerpos convulsionados de mis padres, mi peque\u00f1o ser que pasaba temblando de la dicha plena a un terror indecible, mis peque\u00f1as manos sudadas, estampadas en la ventana de la sala.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u00bfC\u00f3mo sabes?, consegu\u00ed preguntarle a Jr., la voz temblando de dolor e incredulidad. Sabemos, respondi\u00f3 Jr. Llevamos un tiempo ya trabajando en esta tecnolog\u00eda. Ahora nuestro negocio es el inconsciente. Revivir, mejorar recuerdos enterrados. En este momento estamos trabajando en la abstracci\u00f3n de recuerdos, pero la pr\u00f3xima fase ser\u00e1 materializar el deseo, hacerlo tan real como esta misma conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Pero no pueden hacer eso, dije enseguida, es\u2026 \u00bfPoco \u00e9tico? Jr. complet\u00f3 mi frase. Mire a su alrededor, profesor. El mundo es otro. Puede elegir: venir con nosotros o ver qu\u00e9 tal le va all\u00e1 afuera.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: center;\">\u2739\u2739\u2739<\/p>\n<p dir=\"ltr\">La oferta de Jr. no estaba tan mal, despu\u00e9s de todo. Con la guerra civil inminente que amenazaba con hacer pedazos a Estados Unidos, las milicias que hab\u00edan sitiado\u00a0 la Casa Blanca y todos los capitolios estatales tras la derrota aplastante de Donald Trump en 2020 y su negativa a reconocerla, las lealtades divididas en las fuerzas armadas, un aumento repentino de los asesinatos pol\u00edticos, la persistente violencia policial de Tampa a Anchorage y las emboscadas indiscriminadas a agentes del orden en todo el pa\u00eds, lo que Jr. quer\u00eda decir era que no me quedaba m\u00e1s remedio que unirme a \u00e9l y a su t\u00edo, Mach\u00edn Ak\u00e1.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">A pesar de mi precaria estabilidad en Estados Unidos (indocumentado despu\u00e9s de 25 a\u00f1os y sin posibilidad de arreglar mi situaci\u00f3n legal, reci\u00e9n doctorado de una universidad estadounidense, pero sin experiencia docente y excluido de todo empleo acad\u00e9mico, sin seguro de salud ni lugar donde refugiarme cuando la pandemia llegara al oeste medio), no hab\u00eda esperanza de encontrar nada ni remotamente parecido en mi pa\u00eds natal. Sobre todo despu\u00e9s de la muerte de L\u00f3pez Obrador, el \u00faltimo presidente de M\u00e9xico, un esc\u00e9ptico delCOVID-19 que acab\u00f3 por ser v\u00edctima del virus. A medida que las muertes relacionadas con la pandemia se acercaban al mill\u00f3n, L\u00f3pez Obrador vivi\u00f3 para ver c\u00f3mo los mexicanos de los estados del sur y del norte empezaron a levantarse, a ejecutar a pol\u00edticos locales en la plaza mayor y a incendiar edificios p\u00fablicos, tendencia que pronto se replic\u00f3 en las grandes ciudades, como Monterrey, Guadalajara y, finalmente, en la Ciudad de M\u00e9xico. En la ma\u00f1ana del 1 de enero de 2021, Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador, muerto ya por una semana, fue quemado en una enorme efigie al estilo pi\u00f1ata en la Plaza del Z\u00f3calo, sitio de rituales para los mexicanos durante milenios.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Ante la robusta presencia de los carteles, pronto sobrevino la inevitable fractura de las fuerzas armadas: el Ej\u00e9rcito jur\u00f3 lealtad al Cartel Central; la Marina, a los G\u00e1nsters del Golfo, y la Fuerza A\u00e9rea mantuvo su obediencia al Cartel de los Charros Tequileros de Guanatos. Mach\u00edn Ak\u00e1, por su parte, abandon\u00f3 el anhelo quijotesco de recapturar la regi\u00f3n de los Altos de Jalisco y traslad\u00f3 sus tropas y sus sue\u00f1os a Baja California, despu\u00e9s de haber asegurado la protecci\u00f3n de China a cambio de una abultada inversi\u00f3n en la vacuna de su gobierno contra el COVID-19.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En los primeros momentos de la pandemia, Beijing se hab\u00eda dado cuenta de que ni Estados Unidos ni M\u00e9xico saldr\u00edan indemnes del coronavirus. Las heridas ideol\u00f3gicas entre los estadounidenses eran demasiado profundas, imposibles de sanar. Y el sistema de salud mexicano, en su precariedad, no ten\u00eda posibilidades de sobrevivir los estragos del coronavirus. Beijing entendi\u00f3 todo eso, y se apresur\u00f3 a forjar alianzas regionales con actores locales que estuvieran abiertos a un nuevo orden en el hemisferio. Previendo la fractura de Estados Unidos y la desintegraci\u00f3n de M\u00e9xico, Xi Jinping se propuso conquistar ambas Californias y designar a San Francisco capital de esa Gran California Unificada por establecerse en las d\u00e9cadas venideras. Pero, mientras tanto, Beijing necesitaba conseguir aliados, y Xi Jinping no dud\u00f3 en reclutar a Mach\u00edn Ak\u00e1 a su servicio, lo que, de momento, le garantizaba a Baja California un cierto grado de autonom\u00eda.<\/p>\n<p>Al final, ni el m\u00e1s optimista Jinping pudo haber predicho la devastaci\u00f3n que cay\u00f3 sobre Estados Unidos cuando dos improbables aliados, el coronavirus y la segunda enmienda, conspiraron para poner al pa\u00eds de rodillas. Una vez que finalmente se acus\u00f3 a Donald Trump de traici\u00f3n e incitaci\u00f3n a la sedici\u00f3n, sus partidarios se amotinaron. Reacios a despejar las zonas circundantes de los edificios p\u00fablicos, pero sobre todo a deponer su derecho inalienable a sus rifles de asalto, AK-47 y bazookas; se autoproclamaron un pueblo libre contra todo enemigo, externo o interno, de cualquier parte, por los siglos de los siglos. As\u00ed, lo que empez\u00f3 como una crisis sanitaria, se convirti\u00f3 en una batalla ideol\u00f3gica, que luego fue el conflicto armado interno reconocido universalmente como el punto de inflexi\u00f3n en el que una otrora pr\u00f3spera naci\u00f3n se precipit\u00f3 al abismo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Cuando se firm\u00f3 el Acuerdo de Ottawa, las v\u00edctimas mortales en Estados Unidos ascend\u00edan a casi dos millones. De ese acuerdo emana el orden geopol\u00edtico actual: China se qued\u00f3 con el noroeste y el sudoeste; los \u00faltimos supremacistas blancos huyeron a Alaska, por entonces reci\u00e9n anexada a Rusia; el medio oeste se incorpor\u00f3 a Canad\u00e1; Alemania ocup\u00f3 Nueva Inglaterra, y el sur pas\u00f3 a ser la Rep\u00fablica Negra del Golfo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Excepto por la regi\u00f3n de Baja California (y tal como lo hab\u00eda exigido Jinping), los signatarios del Acuerdo de Ottawa convinieron por unanimidad en que, en esta reconfiguraci\u00f3n de Norteam\u00e9rica, la mejor manera de honrar la tradici\u00f3n ancestral de M\u00e9xico era que el pa\u00eds siguiera siendo gobernado por delincuentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u2739\u2739\u2739<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Mi funci\u00f3n en la joven rep\u00fablica de Mach\u00edn Ak\u00e1 es muy simple: asegurarme de que nuestros hu\u00e9spedes experimenten el m\u00e1ximo placer y sosiego. La Paz, refugio principal de nuestra pen\u00ednsula dorada, se ha convertido en sin\u00f3nimo de calma, sensualidad, saciedad, pero sobre todo, olvido.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Como peregrinos de anta\u00f1o, hu\u00e9spedes de todas partes del mundo solicitan, reservan y esperan pacientemente, durante meses incluso, sus codiciadas vacantes de primera vez. Por medio\u00a0 de sus conocidos se han enterado de que no hay lugar del planeta que ofrezca la profunda transformaci\u00f3n que aqu\u00ed experimentaron, y la cual\u00a0 a menudo describen en t\u00e9rminos religiosos. Pero esos testimonios, aunque ciertos en parte, son tambi\u00e9n cuestionables. Nuestro lema, \u201cVive con pasi\u00f3n, olv\u00eddalo todo\u201d, es claro, y se explica en el contrato de servicios que todos nuestros hu\u00e9spedes deben firmar. Si bien es una cl\u00e1usula que suele pasarse por alto, y por la cual algunos han tratado de\u00a0 demandarnos, para la mayor\u00eda, la sensaci\u00f3n que se llevan al dejar nuestras rubias costas \u2014algunos la han comparado con un aleteo en el pecho\u2014 es prueba suficiente de que recibieron lo prometido.<\/p>\n<p>Llev\u00f3 a\u00f1os perfeccionar la SM+Q para alcanzar todo su potencial (m\u00e1xima intensidad y supresi\u00f3n total), pero una vez que estuvo lista, la demanda de nuestros servicios aument\u00f3 de manera exponencial. A pesar de que ninguno de nuestros hu\u00e9spedes recuerda la experiencia, todos la sienten durante a\u00f1os. Con el tiempo, a medida que empieza a desvanecerse, se inquietan, se ponen ansiosos, se desesperan. Otra de nuestras cl\u00e1usulas a la que tampoco suele prestarse atenci\u00f3n establece que ning\u00fan hu\u00e9sped puede volver a La Paz hasta que hayan transcurrido cinco a\u00f1os, periodo que yo mismo le suger\u00ed a Mach\u00edn Ak\u00e1 a fin de hacer esperar a nuestros hu\u00e9spedes lo suficiente para que en realidad extra\u00f1en nuestro producto, para que de verdad lo deseen. Y todos vuelven. O casi.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Hemos sabido sobre algunos de nuestros antiguos hu\u00e9spedes que, despu\u00e9s de interminables llamadas, correos electr\u00f3nicos, mensajes de texto y mucha insistencia, no pudieron soportar la espera, la a\u00f1oranza. Una de esas p\u00e9rdidas de la que fue particularmente doloroso enterarme fue la de Tsukuru Yamamoto, a quien conoc\u00ed en persona durante su estad\u00eda aqu\u00ed y de quien me hab\u00eda encari\u00f1ado a ra\u00edz de nuestro mutuo amor por la obra de Murakami. Cuando intentamos ponernos en contacto con \u00e9l tras la espera obligatoria de cinco a\u00f1os, supimos que, a comienzos de la primavera, se hab\u00eda arrojado de su oficina en un rascacielos de Tokio. Cada tanto, recibimos noticias l\u00fagubres por el estilo sobre antiguos hu\u00e9spedes desaparecidos en las dunas de Riad, muertos por hipotermia en las calles de Mosc\u00fa, impactados inexplicablemente por el metro de Londres. Otros han enloquecido.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Siempre que me entero de\u00a0 una de esas historias, me pregunto qu\u00e9 habr\u00eda dicho Jr., que trabaj\u00f3 incansablemente por la patente mundial de la SM+Q, sobre el \u00e9xito de la droga. Sucede que no vivi\u00f3 para verla completa. A pesar de su juventud, su fortuna, su estado atl\u00e9tico, su acceso a los mejores servicios de salud y su dominio de la diplomacia narco, no pudo contra el coronavirus. Cuando muri\u00f3, poco despu\u00e9s de mi incorporaci\u00f3n, la SM+Q todav\u00eda estaba en desarrollo. Se necesit\u00f3 el esfuerzo orquestado de otros Jr. cazatalentos en legendarios campus de \u00e9lite \u2014el MIT, Berkeley, Harvard\u2014, cuando Estados Unidos estaba a punto de caer, para reunir los recursos humanos necesarios. El hecho de que muchos de los reclutados fueran ciudadanos chinos ya inundados de convicciones imperiales hizo que las negociaciones entre Xijing y Ak\u00e1 fueran relativamente sencillas.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Despu\u00e9s de la muerte de Jr., recay\u00f3 en m\u00ed la tarea de asesorar a Mach\u00edn Ak\u00e1 sobre los asuntos m\u00e1s importantes, entre ellos el contenido, la potencia y el efecto de cada dosis de SM+Q. Una empresa extenuante al principio, que luego se fue haciendo m\u00e1s f\u00e1cil a medida que el equipo de IA fue poniendo a punto los algoritmos y las computadoras aprendieron a evaluar el perfil de nuestros hu\u00e9spedes, sus preferencias, recuerdos, fobias y deseos: los datos en funci\u00f3n de los que hab\u00eda de determinarse la mejor manera de aliviar instant\u00e1nea y completamente a nuestros hu\u00e9spedes, y de atormentarlos despacio una vez que se marcharan.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Si bien Mach\u00edn Ak\u00e1 siempre se ha negado a consumir SM+Q, a menudo pienso que bien puede ser el alma m\u00e1s atormentada que jam\u00e1s haya conocido. En noches silenciosas como esta, cuando la marea est\u00e1 baja y queda, y las olas son una suave serenata para los hu\u00e9spedes de este apacible refugio, de pronto me sobresaltan unos largos aullidos de pena que vienen de las habitaciones de Mach\u00edn Ak\u00e1 sobre la bah\u00eda, aqu\u00ed en su mansi\u00f3n. Mexicano de la vieja guardia como es, jam\u00e1s lo admitir\u00eda, pero yo s\u00e9 que es \u00e9l, que llora la muerte de su sue\u00f1o m\u00e1s preciado: Mach\u00edn Ak\u00e1, l\u00edder de su propia rep\u00fablica, no puede poner un pie en la tierra de su ni\u00f1ez, los Altos de Jalisco, una regi\u00f3n id\u00edlica, reducida ahora a escombros y cenizas.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">A veces as\u00ed son las cosas. Mach\u00edn Ak\u00e1 (Gobernador-Jefe-Ching\u00f3n-Supremo), cuyo deseo m\u00e1s ferviente era volver\u00a0 a correr por los campos de agave de su infancia, se convirti\u00f3 en el fundador de la Pen\u00ednsula de California, un imperio de olas y sue\u00f1os.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En cuanto a m\u00ed, dada la reconfiguraci\u00f3n radical de Norteam\u00e9rica, t\u00e9cnicamente nunca volv\u00ed a M\u00e9xico, ni llegu\u00e9 a convertirme en miembro leg\u00edtimo de la sociedad estadounidense. M\u00e1s bien, termin\u00e9 en este soleado y lujoso refugio. Empec\u00e9 susurr\u00e1ndole a Mach\u00edn Ak\u00e1 al o\u00eddo. Ahora, m\u00e1s que nada, lo cuido en su vejez, y en su ocaso lo observo, como el sol que se pone en el Pac\u00edfico.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: right;\">Traducci\u00f3n de Caro Friszman<\/p>\n<h6 dir=\"ltr\">Glorieta La Minerva, Guadalajara, Jalisco, M\u00e9xico, 2020. Foto: <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/@albrb\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">@albrb<\/a>, Unsplash.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p dir=\"ltr\">Siempre dije que nunca volver\u00eda a M\u00e9xico. Habiendo soportado durante los primeros veinte a\u00f1os de mi vida la falta de los servicios m\u00e1s b\u00e1sicos, como el agua potable o la recolecci\u00f3n habitual de basura, y hasta la certeza de que llegar\u00eda a casa despu\u00e9s de un largo d\u00eda de trabajo si un chofer de cami\u00f3n, por capricho, decidiera lo contrario, mis ganas de volver a mi pa\u00eds natal eran menos que cero.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4290,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2956,4447],"genre":[2012],"pretext":[],"section":[2349],"translator":[2633],"lal_author":[3574],"class_list":["post-4293","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-mexico-es","tag-numero-17","genre-fiction-es","section-fiction-es","translator-carolina-friszman-es-2","lal_author-jose-angel-navejas-es-2"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4293","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4293"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4293\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":33378,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4293\/revisions\/33378"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4290"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4293"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4293"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4293"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=4293"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=4293"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=4293"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=4293"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=4293"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}