{"id":4285,"date":"2021-02-18T22:37:52","date_gmt":"2021-02-19T04:37:52","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2021\/02\/mickey-and-gang-luis-arturo-ramos\/"},"modified":"2024-11-03T17:37:45","modified_gmt":"2024-11-03T23:37:45","slug":"mickey-and-gang-luis-arturo-ramos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2021\/02\/mickey-and-gang-luis-arturo-ramos\/","title":{"rendered":"De Mickey and The Gang de Luis Arturo Ramos"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\"><\/div>\n<div class=\"caption\" dir=\"ltr\"><\/div>\n<p dir=\"ltr\">I. Nora Parham<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: right;\">\u2026once in a lullaby<br \/>\nDOROTHY GALE in <em>The Wizard of Oz<\/em>.<\/p>\n<p>Su nombre verdadero es Nora (aunque haya resuelto renombrarse Paula por razones que consignar\u00e9 m\u00e1s adelante) y vive buena parte de la jornada dentro de un personaje que la rebasa en edad 22 a\u00f1os. Aunque pudiera sonar comprometedor, se considera un hombre con alma de mujer porque decidi\u00f3 llamarse Paula por dentro y Mickey por fuera. Su cometido principal es festejar el universo a trav\u00e9s de los ojos sin vida de un roedor erguido en dos pies desde 1928.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Cuando los ni\u00f1os lo descubren en alguna de las callecitas de la Ciudad en Miniatura, reaccionan de manera contradictoria. Algunos, los atrevidos, corren a su encuentro; otros se acercan t\u00edmidamente. Los m\u00e1s precavidos se escabullen detr\u00e1s de sus padres o escapan en busca de personajes m\u00e1s pr\u00f3ximos a su sentido de la realidad o de la est\u00e9tica. Pero son los menos. Mickey es la figura principal y aunque no monopoliza la atenci\u00f3n, la atrae m\u00e1s all\u00e1 de cualquier posibilidad de competencia. No tiene rival y lo comprueba cada vez que levanta a la altura de sus orejas redondas una mano enguantada en blanco mientras llama con la otra a los presentes. \u201cDejad que los ni\u00f1os se acerquen\u201d, declara el adem\u00e1n, y mientras estos deciden si aceptan o no la invitaci\u00f3n, yo aguardo pacientemente el momento de activar el parpadeo de mi c\u00e1mara fotogr\u00e1fica.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Mickey no trabaja solo; al menos no en apariencia. A prudente distancia, \u00e1vido y tenaz como un gato enamorado, lo sigo durante sus prolongadas caminatas a lo largo de la avenida principal en busca de la cercan\u00eda y afecto de los visitantes. Y cuando menos lo presienten, atentos como est\u00e1n a las zalamer\u00edas del roedor, \u00a1Zas! El clic apenas audible para un o\u00eddo experimentado como el m\u00edo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">El contrato de Paula estipula que nadie puede verla saliendo de la piel o revisti\u00e9ndose con ella. Tambi\u00e9n proh\u00edbe que alguien descubra la piel sobre el piso cuando no la habita. Paula se viste y desviste a solas como la solterona que es y protege su disfraz en un <em>locker<\/em> cuya combinaci\u00f3n s\u00f3lo comparte con Diana, su supervisora.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">As\u00ed debe ser y as\u00ed lo hace. Paula es una profesional de muchos oficios (prueba de ello es su particular uso del masculino cuando comenta alg\u00fan incidente ocurrido dentro del cascar\u00f3n) y se congratula de cumplir a cabalidad cada una de las cl\u00e1usulas de sus obligaciones.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Por voluntad propia ha sumado a todas ellas la de pensar en s\u00ed misma como hombre en horas de trabajo y volver a su g\u00e9nero durante sus horas de asueto. Todos los d\u00edas, antes de meterse al cascar\u00f3n (insisto en el t\u00e9rmino porque la expresi\u00f3n es suya), invierte unos minutos en estudiar los rasgos que determinan a su personaje.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">El apego al m\u00e9todo le ha permitido conservar el empleo m\u00e1s tiempo que cualquiera de sus antecesores; pero especialmente evitar los errores de Toby. Su antecesor fue expulsado de este Para\u00edso sin pecado original por razones tanto p\u00fablicas como privadas. Cuando comenc\u00e9 a intimar con ella y luego a intercambiar algunas confidencias (las m\u00edas, como siempre, fingidas; las suyas probablemente ciertas), Paula ya no ten\u00eda dificultades para igualar en el espejo la sonrisa de <em>Mickey<\/em> con la suya propia.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Antes de meterse en el disfraz, Paula nutre sus pulmones con el aire refrigerado de su vestidor personal. Se lleva al cr\u00e1neo alop\u00e9cico las manos de palmas blancuzcas que delatan su origen racial, y por \u00faltimo ensaya una sonrisa que verifica y retoca en el espejo como si fuera el maquillaje que por decisi\u00f3n o abulia se niega a portar. Su ejercicio la ayuda a imbuirse de la personalidad del rat\u00f3n. A reconstruir y luego sostener en su propia cara durante el resto de la jornada, la indeleble mueca festiva aunque nadie pueda verla debajo (o detr\u00e1s) de la cabezota de orejas redondas. \u201cDebajo\u201d y \u201cdetr\u00e1s\u201d son t\u00e9rminos que seguramente aprendi\u00f3 en la escuela aunque confunda ahora su aplicaci\u00f3n. Paula ignora a veces si est\u00e1 \u201cdebajo\u201d o \u201cdetr\u00e1s\u201d; sin embargo act\u00faa su personaje en cuerpo y alma porque ella (Nora Parham para quien conoce sus secretos), es el alma de <em>Mickey<\/em> y la suya, qui\u00e9n lo duda, es la sonrisa de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Hace seis meses gan\u00f3 por concurso el derecho a vestir la piel de un roedor, entonces, todav\u00eda, de sexo indeterminado.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Mr. Higgings reuni\u00f3 a los victoriosos en un sal\u00f3n con paredes cubiertas de dibujos que resaltaban el proceso evolutivo de los personajes cuyo esp\u00edritu hab\u00edan sido convocados a reproducir. Les explic\u00f3 a modo de introducci\u00f3n que el mundo que habitar\u00edan a partir de la firma de sus respectivos contratos, discurr\u00eda regido por una ley inexorable: los errores de unos repercuten \u201cin-mi-se-ri-c\u00f3rdemente\u201d (canturre\u00f3) en los dem\u00e1s. Este v\u00ednculo secreto establece una reacci\u00f3n en cadena (una especie de \u201csinergia viciosa\u201d) que mancha el alma de la Ciudad entera.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Mr. Higgings aludi\u00f3 tambi\u00e9n a un \u201cpecado\u201d de tales alcances, que la expulsi\u00f3n del infractor (se refer\u00eda a Toby, por supuesto) no alcanzaba a expiar la culpa de nadie.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Dej\u00f3 de llamarse Nora para convertirse en Paula por dos razones: pr\u00e1ctica una, ingenua la otra. La primera derivaba un intento por entorpecer cualquier intento de localizaci\u00f3n. La segunda, para que la letra inicial repetida en nombre y apellido (Paula Parham) sedujera a la Empresa. Supuso que advertir\u00edan en la doble P un v\u00ednculo con el trabajo que solicitaba: representar a <em>Minerva Mouse<\/em>. Porque Nora, o Paula Parham, acudi\u00f3 al llamado de la Ciudad en Miniatura para disputar a decenas de aspirantes el derecho de insuflarle vida a la ratona. Despu\u00e9s tuvo que aceptar, impelida por la necesidad, la oferta de encarnar al novio.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u201cEstamos hechos a la medida\u201d, me confesar\u00eda m\u00e1s tarde. Toby tambi\u00e9n pensaba lo mismo, aunque lo planteara desde otra perspectiva. En estos momentos estoy de acuerdo con ambos: la Empresa buscaba un cuerpo adecuado al tama\u00f1o del disfraz. Nora un escondite a la medida de sus culpas. Y qu\u00e9 mejor sitio para escabullir las suyas que un Para\u00edso dise\u00f1ado para impedirles la entrada.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u2014SE SOLICITAN MM\u2014<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Los lectores del anuncio supieron al instante a qui\u00e9n alud\u00edan las consonantes pareadas. La pluralizaci\u00f3n de la oferta result\u00f3 un acicate para Nora. Tal vez, de haber sabido que s\u00f3lo requer\u00edan uno, como result\u00f3 el caso (en la Ciudad s\u00f3lo existe Uno y es irrepetible. Multiplicarlo pondr\u00eda en entredicho la seriedad de la Empresa), Nora no hubiera tentado la suerte, concepto que por otra parte supon\u00eda inexistente.<\/p>\n<p>Descubri\u00f3 el anuncio en la vitrina del cafet\u00edn donde com\u00eda. Cuando pudo hacerlo sin testigos, despeg\u00f3 el volante m\u00e1s cercano y lo llev\u00f3 consigo. Su horario de trabajo en la Biblioteca garantizaba la soledad y tiempo suficientes para leerlo y meditarlo sin prisas. El anuncio estaba redactado en plural y Nora lo entendi\u00f3 como una categor\u00eda que posiblemente la inclu\u00eda. Ley\u00f3:<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: center;\">\u00bfNECESITAS TRABAJO Y BUENA PAGA?&#8230;<br \/>\n\u00bfMIDES MENOS DE 1.40?&#8230;<br \/>\n\u00bfTE GUSTAN LOS NI\u00d1OS Y LOS PAP\u00c1S DE LOS NI\u00d1OS?<br \/>\nSI RESPONDES AFIRMATIVAMENTE A CUALQUIERA DE ESTAS PREGUNTAS<br \/>\nCORRE A\u2026<\/p>\n<p>El texto aparec\u00eda escrito en tipograf\u00eda g\u00f3tica, o al menos, una que intentaba igualar la que anunciaba en medios m\u00e1s propicios los atractivos de la Ciudad en Miniatura. El volante acusaba premura y \u00e9sta improvisaci\u00f3n; pero sobre todo la obviedad de que la Empresa jam\u00e1s hab\u00eda tenido problemas para conseguir candidatos.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Nora llam\u00f3 al tel\u00e9fono consignado al calce. Respondi\u00f3 una grabaci\u00f3n con voz femenina: \u201cSi quieres ser <em>Cinderella<\/em> oprime el #1; si deseas ser <em>Snow White<\/em>, el #2; si\u2026\u201d<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Nora activ\u00f3 la tecla <em>Skip<\/em>. No ten\u00eda oportunidad con los personajes que s\u00f3lo ameritaban maquillaje. Sigui\u00f3 oprimiendo teclas hasta que la misma voz de mujer comenz\u00f3 un nuevo listado: \u201cSi quieres ser <em>Mickey<\/em> oprime el 1, si deseas ser <em>Minnie<\/em>, el 2\u201d. La voz continu\u00f3 hasta alcanzar el n\u00famero 9. La oferta resultaba cuantiosa y Nora la escuch\u00f3 embelesada. Al final activ\u00f3 la tecla #2: <em>Minnie Mouse<\/em>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">La voz pidi\u00f3 su nombre (\u201cPaula Parham\u201d, dijo sin pensarlo mucho). Tras una cadena de sonidos dando cuenta de la actividad de un lejano mecanismo, una voz tambi\u00e9n de mujer, m\u00e1s humana pero menos profesional, fij\u00f3 el d\u00eda (el siguiente), la hora y el sitio de la entrevista.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">As\u00ed dijo la voz: \u201centrevista\u201d. No ser\u00eda la primera, aunque a las anteriores hubiera acudido como Nora.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Paula acept\u00f3 la oferta y se mud\u00f3 a la Ciudad en Miniatura. Le conven\u00eda por varias razones. Ahorraba en el trasporte y en la renta. Tambi\u00e9n establec\u00eda una decorosa distancia con el sitio que abandonaba. Aprovechaba los descuentos en la cafeter\u00eda exclusiva para los empleados. Los inconvenientes corr\u00edan a cargo de habitar una barraca compartida por quienes daban sangre y estamina a los animales erguidos en dos patas o a los duendes, gnomos y dem\u00e1s bichos sin papel estelar.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En la barraca todos se reconoc\u00edan y llamaban por sus nombres de oficio aunque lo tuvieran prohibido. La oscuridad propicia los arrebatos y no faltaba quien la embromara por su condici\u00f3n hermafrodita. Su calidad de macho por fuera y hembra por dentro, la autorizaba a salvar las aglomeraciones de las horas pico y utilizar los sanitarios menos concurridos sin importar el g\u00e9nero para el que hab\u00edan sido designados. Bastaba, le suger\u00edan, vestir o desvestir el disfraz y servirse del ba\u00f1o de \u201cHombrecitos\u201d o \u201cMujercitas\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Los diminutivos alud\u00edan a las escaleras que les permit\u00edan acomodarse sin mucho esfuerzo en los excusados; o ascender los pelda\u00f1os necesarios para descargar la orina en la taza sin humedecerse la camisa. Cada vez que alg\u00fan personaje descend\u00eda de la litera, lo acribillaban las mismas recomendaciones: \u201cCuidado con miarte las orejas\u201d o, \u201cRecuerda tus clases de geometr\u00eda\u2026\u201d El consejo remit\u00eda a la necesidad de construir la par\u00e1bola exacta para que la orina cayera dentro del excusado. Si la Empresa hab\u00eda tenido la cortes\u00eda de acondicionar los dormitorios con un mobiliario adecuado a una talla que no rebasara el 1:20, los ba\u00f1os hab\u00edan quedado al margen del minimalismo pertinente.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Todo esto me lo confirm\u00f3 Toby. Paula jam\u00e1s coment\u00f3 la vida en los dormitorios. Yo los imaginaba, a ellos, tomando distancia para que la curva amarilla ascendiera la altura conveniente y explotara con ruidosa precisi\u00f3n en el cuenco de porcelana. Y a las damitas, trepando el <em>everest<\/em> de tres pelda\u00f1os atribuladas por las necesidades nocturnas.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Paula dorm\u00eda en la parte media de una litera de tres niveles dise\u00f1ada para la gente peque\u00f1a, a pesar de que ella no entrara ni laboral ni cl\u00ednicamente en tal categor\u00eda. Por las noches se acomodaba debajo de la representaci\u00f3n oficial de uno de los enanos de Blanca Nieves que tambi\u00e9n invest\u00eda, cuando el caso lo demandaba, al sobrino de alguna figura estelar. En el nivel superior, dorm\u00eda el especialista en insuflar vida a los animalitos del bosque encantado.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Soportaba la envidia de algunos y las bromas de todos con la reciedumbre de una luminaria consciente de su jerarqu\u00eda. Paula era la \u00fanica estrella en el dormitorio; las otras se desperdigaban por los alrededores gozando de sus min\u00fasculos privilegios y batallando contra la mezquinad y la insidia de las figuras menores. La venganza corr\u00eda a cargo del salario y de las jugosas comisiones producto de las fotograf\u00edas.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Nos hicimos amigos por razones de trabajo. Luego, por la certidumbre de que deb\u00eda pagarle a ella, lo que le deb\u00eda a Toby. A veces me culpo y otras no me culpo tanto porque estoy consciente de que, borracho o no, Toby hubiera terminado por hacer lo que finalmente hizo. De lo que estoy seguro es que deb\u00ed ceder en otro la misi\u00f3n de enterar a Paula de la historia de Toby. Y si no lo hice fue porque las disparatadas y hasta contradictorias versiones que recorr\u00edan los ba\u00f1os, vestidores y dormitorios, me obligaron a tomar una determinaci\u00f3n de la cual no s\u00e9 si estoy arrepentido.<\/p>\n<p>Paula no fue la misma luego de conocer la historia de Toby. No supo si cobijarse en la piel de <em>Mickey<\/em> o comenzar a temerle como si pudiera contagiarla. Me consuela reconocer que no hab\u00eda nadie mejor que yo para enterarla de lo ocurrido. Por otra parte, era imposible avizorar entonces las consecuencias de mis actos. Pero los remordimientos son as\u00ed. Se reproducen como piojos y de poco sirve cambiarse de lugar porque los lleva uno metidos en la cabeza.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Desde el principio me di cuenta de que Paula no ve\u00eda en el disfraz una forma de ganarse la vida. Nunca hab\u00eda visto a nadie encarnar al bicho con tal vocaci\u00f3n. Quiz\u00e1 a eso se reduzca todo. Paula y Toby humanizaron la piel cada uno a su manera. La dotaron de lo que le hac\u00eda falta: conciencia del pecado, la certeza de que el mal existe s\u00f3lo para posibilitar el bien. Que los sacrificios tienen que ver m\u00e1s con la vida que con la muerte. Toby lo sab\u00eda: \u201cA m\u00ed me crucific\u00f3 la existencia\u2026 Espero que vivirla redima al menos la culpa de unos cuantos\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En pago por la historia de Toby, Paula me cont\u00f3 fragmentos de la suya. Su vida estuvo determinada por su condici\u00f3n, su origen, el sitio donde hab\u00eda nacido. Su abuela, la escuela de belleza, sus anhelos de trabajo, la reclusi\u00f3n en las trastiendas de la existencia. Su amistad con Myriam, con Marcial\u2026.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfPor eso pediste el trabajo?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014S\u00ed\u2026 En parte por eso\u2026 O por la rata que mat\u00e9.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfQue mataste\u2026?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014S\u00ed\u2026 Se estaban comiendo los libros.<\/p>\n<p>Y me cont\u00f3 la obligaci\u00f3n de recoger los cad\u00e1veres resecos por el veneno, desnucados o partidos en dos por la abrazadera de la trampa.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Y mientras me narraba la historia de las ratas cuya agon\u00eda hab\u00eda atestiguado imposibilitada de terminar con ellas o de retirarse a otra parte, Paula masticaba el cocido aplicadamente, mordisqueando en lugar de masticar, como si tuviera la certeza de que una vez terminado el alimento, no quedara sitio al cual dirigirse o cosa alguna por hacer. Su pasividad, sus silencios, su forma de responder a preguntas directas me confund\u00edan y fatigaban porque ten\u00edan mucho de indolencia mental. Algunos la juzgaban a punto de demencia al verla mover los labios en un soliloquio inaudible; pero la man\u00eda resultaba habitual en la Ciudad en Miniatura. Una costumbre de la que luego era dif\u00edcil despojarse. Mas lo que en otros parec\u00eda un rabioso mordisqueo, en los labios de Paula aparec\u00eda como el obstinado dibujo de palabras, frases enteras, que no atinaba a pronunciar en voz alta. Todo ello me resultaba evidente porque, de pronto, Paula levantaba la cabeza y se burlaba de mi desmedida atenci\u00f3n.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014No creas en todo lo que retratas.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Y me reclamaba con el \u00edndice donde un trazo definido que corr\u00eda a lo largo del dedo, separaba en dos matices opuestos, uno oscuro, el otro blanquecino, el tono de la misma piel.<\/p>\n<p>Paula me pidi\u00f3 muchas veces que le repitiera la historia de Toby. Insist\u00eda en escuchar su descripci\u00f3n f\u00edsica y saber si lo hab\u00edan juzgado conforme a las leyes de la Ciudad en Miniatura.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Las ciudades tienen sus propias leyes\u2026 Adem\u00e1s de las que aplica la naci\u00f3n.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014No\u2026 Lo despidieron <em>ipso facto<\/em>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">No me pregunt\u00f3 el significado de lo que supon\u00eda una sentencia inapelable porque la frase val\u00eda por su sonido.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfY lo hizo?&#8230; \u00bfEn verdad lo hizo?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Todos dicen que s\u00ed.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Y t\u00fa\u2026 \u00bfQu\u00e9 es lo que dices t\u00fa?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Yo creo que tienen raz\u00f3n.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Entend\u00eda a Toby aunque ni siquiera ahora pueda defenderlo. Paula jam\u00e1s pudo hacer ninguna de las dos cosas. El alma nunca traiciona al cuerpo; pero s\u00ed a la inversa y Toby, sabi\u00e9ndolo o no, fue el alma de <em>Mickey<\/em>. La maldad es contagiosa y por eso le daba miedo la historia. Las almas trasmigran; la piel permanece y Paula tem\u00eda la presencia del alma pervertida de Toby en los recovecos de la piel del rat\u00f3n.<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Toby corri\u00f3 hacia a m\u00ed a toda velocidad. Sus piernas y brazos se trenzaban en la distancia y resultaba dif\u00edcil precisar donde terminaban unas y comenzaban otros. Parec\u00eda un torpe pajarraco que no atinara a levantar el vuelo. Abr\u00ed los brazos para recibirlo en aceptaci\u00f3n del aparatoso juego con el que fing\u00eda darme la bienvenida; pero antes de alcanzar la calle que nos separaba, gir\u00f3 hacia su derecha apalanc\u00e1ndose con una mano apoyada en el poste de una farola. El movimiento lo hizo trastabillar y luego caer con aparatosa comicidad. Un bufoncito buscando la carcajada de un p\u00fablico inexistente porque a\u00fan no abr\u00edan las puertas de la Ciudad en Miniatura. Toby se levant\u00f3 y continu\u00f3 su carrera hacia las barracas de dormitorios y vestidores. Se perdi\u00f3 tras la puerta de acceso. Imagin\u00e9 que estar\u00eda borracho porque la hora no justificaba un imposible retardo. Corr\u00eda por las ganas de correr o lo hac\u00eda huyendo de alguien.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Entonces aparecieron sus perseguidores; dos polic\u00edas uniformados entre ellos. Los dem\u00e1s eran empleados y personal de seguridad de la Empresa enfundados en los vestidos que los identificaban. Algunos gritaban, otros indicaban con la mano las posibles v\u00edas de escapatoria. A mi espalda, la avenida central se abr\u00eda solitaria y limpia. La perspectiva permit\u00eda la mirada hasta las puertas de ingreso. Supusieron que Toby hab\u00eda entrado al edificio aunque ignoraran d\u00f3nde pudiera estar oculto. Yo, por mi parte, estaba seguro de d\u00f3nde lo hab\u00eda hecho. Corr\u00ed tras ellos. Entramos al edificio y nos dividimos en varias direcciones. Yo me integr\u00e9 a quienes pensaban como yo y se dirig\u00edan hacia los vestidores. Entre nosotros no hab\u00eda ning\u00fan polic\u00eda.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">No hubo necesidad de buscarlo mucho. Lo encontraron oculto en el disfraz.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Era mi papel\u2014, repet\u00eda a gritos desde las entra\u00f1as.<\/p>\n<p>Lo tumbaron boca arriba, lo inmovilizaron con rodillas y manos sobre los brazos y corrieron la cremallera. Ahora que recuerdo lo ocurrido, persiste, tal vez por imposible, la falsa imagen de un escalpelo abriendo de un tajo la panza del rat\u00f3n. Lo sacaron a la fuerza, por los pies, como un parto dif\u00edcil.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">De espaldas al suelo, Toby pataleaba y gru\u00f1\u00eda. La penumbra del vestidor contribu\u00eda a semejarlo con un embri\u00f3n inacabado. Alguien encendi\u00f3 la luz. Lo mir\u00e9 negarlo todo con su manita cuadrada. Estaba borracho y lloraba, lo cual imprim\u00eda a su negativa una persistencia falsa y huidiza.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Es mi papel \u2014moqueaba\u2014. Para eso me pagan\u2026<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Entonces entend\u00ed lo ocurrido.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014La peque\u00f1a dijo que era un ni\u00f1o con cara de viejo\u2014, aport\u00f3 un miembro del <em>staff<\/em>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Obviamente, un enano\u2014, aclar\u00f3 otro.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Toby segu\u00eda negando con la cabeza. Su cara de mu\u00f1eco de pasta se derret\u00eda al calor del alcohol y el miedo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014No fui yo\u2026 Fue <em>Mickey<\/em>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Entend\u00ed entonces su loca coartada. Su af\u00e1n de ocultarse y al mismo tiempo justificar sus actos con el disfraz.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">El supervisor de mayor jerarqu\u00eda orden\u00f3 cerrar la puerta e impedir la entrada hasta no ocultar la piel del rat\u00f3n a las miradas ajenas. Dio una r\u00e1pida ojeada a su alrededor, se detuvo en mi c\u00e1mara y la se\u00f1al\u00f3 con el dedo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Nada de fotos.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Levant\u00e9 las manos a la altura de mis hombros como si se tratara de un <em>Hold up<\/em>. Cuando volvieron a abrir la puerta, un grupo de personas se agolpaba frente a ella. La luz del d\u00eda embarr\u00f3 a Toby con una viscosidad de falsa mantequilla. Toby segu\u00eda llorando y los vapores de la embriaguez le llenaban la cara de baba y mocos. Me descubri\u00f3 entre el grupo y detuvo sus ojos en m\u00ed. Los p\u00e1rpados hinchados por el alcohol. Me mir\u00f3 y hasta ahora no he podido olvidar su mirada; no a causa de la tristeza o el espanto que la inflamaban; sino por la sumisa, delicada solicitud de un consuelo que no estaba en capacidad de darle.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Los polic\u00edas lo condujeron esposado hacia las puertas de la Ciudad en Miniatura. Lo vi caminando a mitad de la avenida central, los rechonchos bracitos cruzados a la espalda, los arillos bajo el brillo de un sol met\u00e1lico, aprisionando sus mu\u00f1ecas por arriba de la cintura. El par de polic\u00edas que lo flanqueaba no atinaba a sujetarlo por ning\u00fan lado. Entre los tres constru\u00edan un cuadro cuya comicidad obligaba a sonre\u00edr hasta al m\u00e1s circunspecto. Los polic\u00edas optaron por dejarlo caminar entre ellos y ajustar el movimiento de sus piernas al ritmo de los comedidos pasitos de Toby.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">No volv\u00ed a saber de \u00e9l. Un peri\u00f3dico registr\u00f3 el acontecimiento como intento de violaci\u00f3n. Otro, seguramente m\u00e1s acertado, como tocamientos obscenos a una menor. Nunca apareci\u00f3 una menci\u00f3n a la Ciudad en Miniatura o al oficio del acusado. Pero s\u00ed su edad y un apellido que ya no importa. Sin embargo las notas fueron muy precisas en establecer que el delito hab\u00eda ocurrido en alg\u00fan sitio fuera de los l\u00edmites de la Ciudad en Miniatura.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">A pesar de las \u00f3rdenes terminantes, del llamado a la discreci\u00f3n como prueba de lealtad hacia la Empresa, la noticia galop\u00f3 por las callecitas de la Ciudad en Miniatura con la velocidad de los ciervos que abundan en su territorio. Pero todos, figuras y animales, ten\u00edan no s\u00f3lo el don sino tambi\u00e9n la ocasi\u00f3n de la palabra y encontraron la forma de ejercerlos. Llevaron la historia de Toby por todos los rincones de la Ciudad con la obstinada entereza de ap\u00f3stoles obligados a diseminarla clandestinamente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Su nombre verdadero es Nora (aunque haya resuelto renombrarse Paula por razones que consignar\u00e9 m\u00e1s adelante) y vive buena parte de la jornada dentro de un personaje que la rebasa en edad 22 a\u00f1os. Aunque pudiera sonar comprometedor, se considera un hombre con alma de mujer porque decidi\u00f3 llamarse Paula por dentro y Mickey por fuera. Su cometido principal es festejar el universo a trav\u00e9s de los ojos sin vida de un roedor erguido en dos pies desde 1928.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4282,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[2956,4447],"genre":[2012],"pretext":[],"section":[2349],"translator":[],"lal_author":[3386],"class_list":["post-4285","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-mexico-es","tag-numero-17","genre-fiction-es","section-fiction-es","lal_author-luis-arturo-ramos-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4285","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4285"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4285\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":37402,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4285\/revisions\/37402"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4282"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4285"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4285"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4285"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=4285"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=4285"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=4285"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=4285"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=4285"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}