{"id":4193,"date":"2020-11-14T00:51:43","date_gmt":"2020-11-14T06:51:43","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2020\/11\/imagined-lands-eduardo-berti\/"},"modified":"2023-06-02T13:37:08","modified_gmt":"2023-06-02T19:37:08","slug":"imagined-lands-eduardo-berti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2020\/11\/imagined-lands-eduardo-berti\/","title":{"rendered":"&#8220;Pa\u00edses imaginados&#8221; de Eduardo Berti"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p>Mi primer pa\u00eds imaginado fue la Rumania donde naci\u00f3 mi padre. Cuando yo era un ni\u00f1o en Buenos Aires (Argentina), mi padre hablaba muy poco de su lejana Rumania natal. Contaba lo estrictamente imprescindible. Yo termin\u00e9 completando sus silencios con mi fantas\u00eda.<\/p>\n<p>Mi segundo pa\u00eds imaginado fue una especie de terreno bald\u00edo de las afueras de la ciudad de Buenos Aires en el que, con dos amigos que ten\u00edan como yo 12 a\u00f1os, instalamos una especie de bandera que significaba toda una declaraci\u00f3n de independencia a la rep\u00fablica Argentina. Nadie se enter\u00f3 de nuestra humilde revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfMi tercer pa\u00eds imaginado? Tal vez haya que buscarlo en mi primera novela (\u201cAgua\u201d), que publiqu\u00e9 cuando ten\u00eda alrededor de treinta a\u00f1os. La novela presenta un pa\u00eds que no es totalmente real ni totalmente imaginario. La acci\u00f3n se ambienta en Portugal, hay escenas en ciudades reales como Lisboa y (sobre todo) Coimbra, pero otras se desarrollan en una ciudad inventada por m\u00ed desde la Argentina. Casualidad o no, la ciudad inventada en \u201cAgua\u201d (posiblemente un eco al pa\u00eds natal de mi padre) se llama\u2026 Vila Natal.<\/p>\n<p>No voy a seguir con la cuenta, no tiene sentido. Me he mudado varias veces. He vivido en Par\u00eds, en Madrid. Vivo hoy en Bordeaux, en el sur de Francia. Ya no s\u00e9 muy bien qu\u00e9 es un pa\u00eds real y que es un pa\u00eds inventado\u2026 Desconf\u00edo cada vez m\u00e1s de las fronteras.<\/p>\n<p>Pasemos directamente a ese pa\u00eds imaginado llamado \u201cEl pa\u00eds imaginado\u201d. Un pa\u00eds de novela, que es una mezcla entre la China real y esa China que tanto hemos construido desde Occidente. Esa China idealizada o aun temida como una especie de mundo alternativo. Esa China que, como la mejor ficci\u00f3n, nos recuerda que las cosas podr\u00edan ser y hacerse de otras maneras\u2026<\/p>\n<p>Mi primer contacto con el pa\u00eds real, con la China real, fue en el a\u00f1o 2004. Hicimos un viaje, mi mujer y yo, a Pek\u00edn y Shangh\u00e1i. Un viaje de un mes, que fue fruto de varios azares. Hubo sobreventa (el famoso <i>overbooking<\/i>) en un vuelo entre Par\u00eds y Buenos Aires, y la compa\u00f1\u00eda a\u00e9rea nos entreg\u00f3 una especie de vale compensatorio equivalente a no me acuerdo cu\u00e1ntos d\u00f3lares, pero cuyo valor se duplicaba si era utilizado para comprar otro pasaje de avi\u00f3n. Eran tiempos en los que mi mujer y yo ten\u00edamos poco dinero; lo que nos ofrec\u00eda la compa\u00f1\u00eda a\u00e9rea nos hubiese venido bien traducido a billetes, pero siempre nos apasion\u00f3 viajar.<\/p>\n<p>Al principio pensamos en ir a Jap\u00f3n. Pronto supimos que el hotel y el d\u00eda a d\u00eda en Jap\u00f3n nos iban a salir muy caros. Entonces surgi\u00f3 la idea de viajar a China. Fue una idea casi de \u00faltimo momento. De modo que fuimos sin preparativos. Casi a ciegas\u2026 La distancia y la sensaci\u00f3n de no entender fueron parte de la magia de ese viaje\u2026 No est\u00e1 mal, de vez en cuando, dejarse llevar y no entender. Como cuando leemos un poema o vemos un cuadro que nos fascina sin que nos quede del todo claro su sentido. En fin, la experiencia fue tan intensa que nos dej\u00f3 varias marcas: yo me puse a leer literatura china y libros sobre China (lo que, en parte, desemboc\u00f3 en mi novela \u201cEl pa\u00eds imaginado\u201d) y mi mujer se puso a estudiar el idioma mandar\u00edn\u2026 Ha hecho grandes progresos.<\/p>\n<p>A ese viaje le siguieron tres m\u00e1s, los que aparecen recogidos en un libro que publiqu\u00e9 el a\u00f1o pasado: \u201cLa m\u00e1quina de escribir caracteres chinos\u201d. Una mezcla de diario de viaje con ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero \u201cEl pa\u00eds imaginado\u201d lo escrib\u00ed mucho antes. Despu\u00e9s de aquel primer viaje y antes de los siguientes.\u00a0 Lo escrib\u00ed tras el impacto de aquel viaje. Pero tambi\u00e9n bajo el influjo de varios libros que le\u00ed a mi regreso del viaje. Cuentos de fantasmas y cuentos fant\u00e1sticos de Pu Song Ling, de Gan Bao o de Yan Zhitu. Novelas cl\u00e1sicas. Novelas de comienzos del siglo XX, de escritores como Rou Shi.<\/p>\n<p>En un momento me top\u00e9 con un libro publicado en 1926 por el jesuita, misionero y sin\u00f3logo franc\u00e9s Henri Dor\u00e9. Me refiero a su fascinante <i>Manual de supersticiones chinas. <\/i>Gracias a ese libro me enter\u00e9 de la antigua (y no tan antigua) existencia de \u201ccasamientos fantasmas\u201d. Es decir: bodas entre vivos y muertos. El tema es largo de explicar y no voy a ahondar mucho porque podr\u00eda ser un \u201cspoiler\u201d para los que quieren leer mi novela. Como sea, el caso me fascin\u00f3. A tal punto que no pude dejar de escribir sobre \u00e9l.<\/p>\n<p>Muchas de mis novelas han nacido de la uni\u00f3n (impensada o inesperada) entre dos ideas que me obsesionan o que martillean con insistencia en mi cabeza.<\/p>\n<p>En el caso de <i>El pa\u00eds imaginado<\/i>, hac\u00eda rato que yo deseaba escribir una novela o un texto de ficci\u00f3n que hablase de ese v\u00ednculo tan especial que suele darse, no siempre, pero bastante a menudo, entre las ni\u00f1as de 13, 14 o 15 a\u00f1os\u2026 Un v\u00ednculo muy poderoso que, desde luego, tiene mucho de amistad, pero en el que con frecuencia se mezclan otros factores y otros ingredientes: admiraci\u00f3n, complicidad y hasta una especie de amor o de atracci\u00f3n f\u00edsica.<\/p>\n<p>Como escritor, me fascinan esas cosas que no tienen nombre o que deber\u00edan tener un nombre diferente al que la mayor\u00eda de la gente suele ponerle. Algo por el estilo me ocurri\u00f3 con estas dos cosas, que termin\u00e9 mezclando, combinando, en <i>El pa\u00eds imaginado<\/i>: por un lado, los casamientos entre vivos y muertos; por el otro, el v\u00ednculo tan especial entre dos adolescentes.<\/p>\n<p>Frente a esas cosas que no tienen nombre (frente lo inefable), quise escribir una novela donde jam\u00e1s se indica el nombre exacto del pueblo de China donde ocurre la acci\u00f3n y donde jam\u00e1s se indica el nombre exacto de la narradora.<\/p>\n<p>La narradora, una ni\u00f1a de 14 a\u00f1os, acepta el nombre que le pone Xiaomei (su gran amiga): acepta el nombre Ling (que es un malentendido), pero nunca sabemos c\u00f3mo se llama realmente Ling. Y no es tan importante.<\/p>\n<p>En <i>El pa\u00eds imaginado<\/i> quise trabajar m\u00e1s, profundizar m\u00e1s, la emoci\u00f3n, en comparaci\u00f3n con mis libros anteriores. Podr\u00eda bromear o presumir y afirmar que en esta novela hice lo que Flaubert con \u201cUn coraz\u00f3n simple\u201d.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, hoy comprendo que <i>El pa\u00eds imaginado<\/i> abri\u00f3 una especie de segunda etapa en mis libros. La emoci\u00f3n es m\u00e1s palpable, pero eso no me impide seguir investigando formas o t\u00e9cnicas narrativas, seguir siendo puntilloso en la elecci\u00f3n de las palabras, en el ritmo de las frases\u2026<\/p>\n<p>Formo parte del grupo Oulipo (el taller de literatura potencial) desde 2014. Una cr\u00edtica que se suele formular a Oulipo (y no estoy de acuerdo con ella) es que las literaturas que consideran demasiado lo formal pierden en emoci\u00f3n. Suelo responder a ese comentario que uno de los grandes emblemas del romanticismo y de la emoci\u00f3n (los sonetos) est\u00e1n llenos de reglas formales, comparados con el verso libre.<\/p>\n<p>En <i>El pa\u00eds imaginado<\/i> no hay \u201c<i>contraintes<\/i>\u201d: no hay restricciones cl\u00e1sicas de tipo oulipiano. Los miembros de Oulipo no escribimos \u00fanicamente libros oulipianos. Y cada miembro de Oulipo tiene su forma particular de acercarse a la \u201crestricci\u00f3n\u201d y a la \u201cliteratura potencial\u201d. Pienso que esta libertad ha ayudado a que el grupo siga vigente, activo y renov\u00e1ndose, pese a que en breve cumplir\u00e1 sesenta a\u00f1os de vida.<\/p>\n<p>As\u00ed y todo, <i>El pa\u00eds imaginado<\/i> tuvo y tiene sus peque\u00f1as reglas de juego. Una de ellas abarca los cap\u00edtulos \u201cseparadores\u201d (o \u201cintercalados\u201d) que aparecen en it\u00e1licas, en bastardillas, y que presentan los sue\u00f1os en los que se re\u00fanen la narradora y la abuela muerta de la narradora. Esos cap\u00edtulos no est\u00e1n contados por quien sue\u00f1a (como ser\u00eda lo habitual), sino por la persona so\u00f1ada. M\u00e1s a\u00fan, hay toda una teor\u00eda al respecto en la novela. Una teor\u00eda que explica por qu\u00e9 la persona so\u00f1ada es quien mejor recuerda un sue\u00f1o\u2026<\/p>\n<p>Cuando tuve terminada la primera versi\u00f3n de <i>El pa\u00eds imaginado<\/i>, le ped\u00ed a una querida amiga china (que entonces viv\u00eda en Madrid, como yo, pues escrib\u00ed esta novela en Madrid) que me hiciera un gran favor. Que durante diez ma\u00f1anas consecutivas nos junt\u00e1semos en un caf\u00e9 tranquilo (si es que en Madrid hay caf\u00e9s tranquilos, pero eso es otro tema) y que ella permitiese que yo lo le fuera leyendo en voz alta la novela. Eso hicimos. Mi amiga, desde luego, me iba dando su opini\u00f3n. Ante todo, lo que a m\u00ed me interesaba era que ella me dijera si algo sonaba \u201cfalso\u201d o \u201cpoco chino\u201d. No me preocupaba tanto lo \u201cverdadero\u201d como \u201clo veros\u00edmil\u201d. En otras palabras: que esa voz y esa historia ambientadas en una ciudad perdida de la China de 1930 fueran cre\u00edbles para mi amiga china, unos ochenta a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>En un momento, me acuerdo bien, yo estaba leyendo en voz alta y llegu\u00e9 a una frase que dec\u00eda algo como \u201csu \u00e1nimo se vino al suelo como un castillo de naipes\u201d. Mi amiga frunci\u00f3 el ce\u00f1o. Yo la mir\u00e9 y la dije: \u201cS\u00ed, lo reconozco: la met\u00e1fora es trillada. Todo un lugar com\u00fan\u201d. Ella respondi\u00f3: \u201cNo, el problema es otro. En China no hay castillos\u2026 Hay palacios\u201d. Finalmente dej\u00e9 esa imagen, pero convirti\u00e9ndola en un \u201cpalacio de naipes\u201d. E hice lo mismo con otras figuras ling\u00fc\u00edsticas. Las \u201cachin\u00e9\u201d, si vale la palabra. Fue fascinante tomar ciertos \u201ct\u00f3picos\u201d de nuestra lengua y te\u00f1irlos con el aporte de otra cultura.<\/p>\n<p>Algo de eso, me atrevo a decir, hace la novela a mayor escala. Habla de temas totalmente universales y conocidos (el amor, la familia, la amistad, la tradici\u00f3n, la libertad), pero los instala en un contexto singular y m\u00e1s bien extra\u00f1o para nosotros, los occidentales. Un contexto que, adem\u00e1s, es una especie de contrario u opuesto con respecto a m\u00ed: la narradora es mujer, la acci\u00f3n transcurre hace un siglo, China es la perfecta ant\u00edpoda de la Argentina y mientras la narradora tiene 14 yo empec\u00e9 a escribir esta novela (tuve la primera idea) a mis 41 a\u00f1os\u2026<\/p>\n<p>Es probable (me digo ahora) que la edad que tiene Ling (la narradora), esa edad en la que abrimos los ojos al mundo, esa edad en la que descubrimos tantas cosas, encierre la misma mezcla que presenta la novela entre lo conocido y lo desconocido.<\/p>\n<p>El concepto de \u201cpa\u00eds imaginado\u201d alude no solamente a China. Alude a la muerte (la abuela de la narradora dice que la muerte es \u201cuna tierra imaginada\u201d). Y alude tambi\u00e9n a edad temprana en la que todo parece posible. Esa edad en la que (pese a los l\u00edmites econ\u00f3micos o sociales, pese a las tradiciones culturales, pese a las leyes y a las exigencias familiares) nuestra vida y nuestro futuro se extienden vastamente, como una suerte de pa\u00eds infinito.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/impedimenta.es\/libros.php\/el-pais-imaginado\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><em>El pa\u00eds imaginado<\/em><\/a>\u00a0de Eduardo Berti (Impedimenta, 2012)<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"https:\/\/store.deepvellum.org\/products\/the-imagined-land\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><i>The Imagined Land<\/i><\/a>\u00a0de Eduardo Berti, traducci\u00f3n de Charlotte Coombe (Deep Vellum, 2018)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>My first imagined land was Romania, where my father was born. When I was a boy in Buenos Aires, my father hardly talked about his distant native Romania at all. He only said what was strictly necessary. I ended up filling in his silences with my imagination. My second imagined land was a kind of wasteland on the outskirts of Buenos Aires where, with two friends who, like me, were twelve years old, we put up a kind of flag that signified a declaration of independence from the Argentine Republic. Nobody knew about our humble little revolution.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2284,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4448],"genre":[2019],"pretext":[],"section":[2344],"translator":[2748],"lal_author":[3040],"class_list":["post-4193","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-16","genre-essay-es","section-essays-es","translator-charlotte-coombe-es-2","lal_author-eduardo-berti-es-2"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4193","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4193"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4193\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2284"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4193"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4193"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4193"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=4193"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=4193"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=4193"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=4193"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=4193"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}