{"id":41901,"date":"2025-09-04T12:40:51","date_gmt":"2025-09-04T18:40:51","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=41901"},"modified":"2025-09-29T09:04:26","modified_gmt":"2025-09-29T15:04:26","slug":"filosofia-catastrofica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2025\/09\/filosofia-catastrofica\/","title":{"rendered":"Filosof\u00eda catastr\u00f3fica"},"content":{"rendered":"<p><b>Nota del editor:<\/b><span style=\"font-weight: 400;\"> El art\u00edculo que publicamos a continuaci\u00f3n apareci\u00f3 originalmente en la edici\u00f3n espa\u00f1ola de <\/span><a href=\"https:\/\/letraslibres.com\/revista\/filosofia-catastrofica\/01\/03\/2025\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Letras Libres<\/span><\/i><\/a><span style=\"font-weight: 400;\"> en marzo de 2025. Agradecemos a Daniel Gasc\u00f3n, editor de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Letras Libres<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Espa\u00f1a, por permitirnos compartir este texto con los lectores de LALT.<\/span><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Oportunismo, sentencias gratuitas sobre el futuro y lecturas rid\u00edculas sobre el pasado. Buena parte de la filosof\u00eda occidental anda extraviada entre apelaciones a una supuesta cr\u00edtica que a menudo es solo pereza intelectual.<\/span><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El terremoto que asol\u00f3 Lisboa sucedi\u00f3 el 1 de noviembre de 1755; al acabar el a\u00f1o Voltaire ya hab\u00eda compuesto una oda filos\u00f3fica: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Poema sobre el desastre de Lisboa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Se public\u00f3 en marzo del a\u00f1o siguiente. Kant, que entonces estaba trabajando en su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Monadolog\u00eda f\u00edsica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, escribi\u00f3 tres tratados: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sobre las causas de las convulsiones terrestres<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Historia y descripci\u00f3n natural de los hechos m\u00e1s curiosos asociados al temblor<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Otras observaciones sobre las convulsiones terrestres<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Todos en 1756. Son ejemplos eminentes del legado filos\u00f3fico inmediato de aquella cat\u00e1strofe. Se escribi\u00f3 mucho y de todo, incluyendo tambi\u00e9n mucha literatura religiosa y oscurantista.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u017di\u017eek tard\u00f3 a\u00fan menos que Voltaire en escribir su<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> Pandemia: La covid-19 estremece al mundo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (publicado en marzo de 2020), pero ni siquiera fue el primero. Para entonces ya se pudo publicar un recopilatorio (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sopa de Wuhan<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, el nombre es maravilloso) con textos de Agamben (el primero en plantar p\u00fablicamente un pino filos\u00f3fico, es un decir, sobre el asunto), Han, Butler, Badiou, el mismo \u017di\u017eek y otros esclarecidos autores. Casi todos hab\u00edan aparecido en la gran prensa occidental.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Podr\u00eda parecer improvisado, pero ya exist\u00edan literatura y debates sobre las causas de los se\u00edsmos y sus implicaciones filos\u00f3ficas. En particular, el atroz terremoto de Lima de 1746, al que Voltaire se refiere en el pr\u00f3logo al poema, ya hab\u00eda producido un intenso debate moral, pol\u00edtico, religioso y filos\u00f3fico. En realidad, la atenci\u00f3n a los terremotos en un mundo que empezaba a ser lo que ahora decimos global era inevitable al menos desde finales del siglo anterior, cuando se sucedieron muy tr\u00e1gicos terremotos en Per\u00fa en 1687, en Jamaica en 1692 y en Catania en 1693. La diferencia, para la cultura popular, pero no para los m\u00e1s avisados, era que todos los precedentes hab\u00edan sucedido en lugares tenidos por remotos, ex\u00f3ticos o pobres, no en una gran capital de un continente s\u00edsmicamente estable.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En eso tambi\u00e9n hay un paralelismo con la pandemia, pero solo referido a la opini\u00f3n p\u00fablica occidental, no a los poco avisados fil\u00f3sofos. Entre todos los autores de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sopa de Wuhan<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> solo dos (Agamben y Badiou) se refieren al SARS-CoV-2. Pod\u00eda haber sucedido que eso a\u00f1adiese perspectiva o profundidad a sus reflexiones, pero sus observaciones sobre el pasado abochornan tanto como las que hacen sobre el porvenir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El debate sobre Lisboa fue un debate en dos planos fundamentales por lo que toca a la filosof\u00eda. Para Kant y muchos otros se trataba sobre todo de eliminar la superstici\u00f3n, de ofrecer una explicaci\u00f3n secular, de convencer de que los temblores no ten\u00edan nada que ver con la voluntad de Dios. La respuesta estaba en la ciencia. Para Voltaire, que entend\u00eda de ciencia (populariz\u00f3 a Newton en Francia) pero le ten\u00eda respeto, la cuesti\u00f3n se colocaba en el drama del creyente que hab\u00eda confiado en un Dios ben\u00e9volo. Se romp\u00eda con este una especie de tregua a la que la ciencia y la religi\u00f3n hab\u00edan llegado en el xviii. Se fundamentaba en un optimismo ahora insostenible. El mundo no estaba bien.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El subt\u00edtulo del poema era <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Examen sobre el axioma \u201ctodo lo que es est\u00e1 bien<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d, que era una m\u00e1xima de Pope (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ensayo sobre el hombre<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, ep\u00edstola 1, 1734). Los diccionarios dicen que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">optimisme <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">fue una voz inventada por un abate jesuita en 1737 para referirse a la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Teodicea<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1710) de Leibniz, y que popularizaba Pope. En 1759 el eco devolv\u00eda le<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> pessimisme<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en una revista (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">L\u2019Observateur litt\u00e9raire<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">). Ese mismo a\u00f1o, Voltaire public\u00f3 su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">C\u00e1ndido o el optimismo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. El poema sobre Lisboa hab\u00eda sido una estaci\u00f3n intermedia, doliente y amarga, en su alejamiento de aquello para lo que ahora ten\u00eda un nombre. Su novela era una obra maestra de la s\u00e1tira filos\u00f3fica, dirigida contra la teodicea, aunque no ofrec\u00eda una conclusi\u00f3n intelectual muy esperanzadora al \u201ctodo sucede para bien en el mejor de los mundos posibles\u201d. El desenga\u00f1ado Dr. Pangloss solo pod\u00eda dar a C\u00e1ndido este consejo: \u201ccultiva tu jard\u00edn\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Es intrigante la discusi\u00f3n con Rousseau, al que Voltaire hizo llegar su poema antes de publicarlo. Rousseau respondi\u00f3 en verano con una carta en la que se negaba a dejar de creer en la Providencia divina. Terminaba con algunos giros ret\u00f3ricos poco concluyentes: la bondad del mundo pod\u00eda ser conocida por la fe y no la raz\u00f3n. Pero lanzaba una andanada: la naturaleza no reuni\u00f3 a 20.000 personas en edificios de hasta siete plantas. En condiciones de vida m\u00e1s naturales el desastre habr\u00eda sido m\u00ednimo. Podr\u00eda verse como una incipiente \u00e9tica de la sostenibilidad, pero tambi\u00e9n como una semilla negra. El final de la teodicea trajo la sustituci\u00f3n del plan de Dios, en la cabeza de algunos, por planes seculares para rehacer una sociedad corruptora. Aun sin Dios, el mal seguir\u00eda siendo moral y no natural. No culpemos al bueno de Rousseau del populismo de Robespierre, que lo admiraba, pero las soluciones autoritarias y \u201cvirtuosas\u201d para la felicidad colectiva siempre acechaban.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 1758 el marqu\u00e9s de Pombal, primer ministro del reino, encarg\u00f3 a alguien que firm\u00f3 con un nombre supuesto una \u201cMemoria de las principales disposiciones que se dieron en el terremoto de Lisboa\u201d. Registraba 233 medidas clasificadas por su finalidad: 8 para evitar la peste, 24 para el hambre, 8 para heridos y enfermos, 18 para evitar robos, 1 para evitar el p\u00e1nico, 9 para acelerar la justicia, 7 para asegurar las costas y el comercio de ultramar, 10 para hacer intervenir al ej\u00e9rcito en la reconstrucci\u00f3n, 23 para fijar precios y regular comercios, 29 para desescombros y demoliciones, 11 para reconstrucciones, 76 para restablecer el culto y la vida de los conventos, y 9 para dar gracias a Dios. A su desconocido autor se le conoce en Portugal como el C\u00e1ndido Lusitano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No puedo evitar contar la historia del padre Malagrida, un jesuita lombardo en la corte de Lisboa que hab\u00eda sido misionero en Brasil. Enemigo de Pombal \u2013como todos los jesuitas, se opon\u00eda a su pol\u00edtica colonial, lo que les vali\u00f3 la expulsi\u00f3n\u2013, escribi\u00f3 un tratado donde afirmaba que el terremoto hab\u00eda sido un castigo divino (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ju\u00edzo da verdadeira causa do terremoto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 1756), uno m\u00e1s de tantos que corrieron por Europa. (En lo que hoy llamar\u00edamos la conversaci\u00f3n popular se discut\u00edan cosas como la an\u00e9cdota de que el terremoto hab\u00eda hundido todos los templos y salvado la calle de los burdeles.) Pero el famoso marqu\u00e9s hab\u00eda divulgado un folleto que argumentaba lo contrario. Como juzgaba que el fraile pon\u00eda un freno a sus esfuerzos, lo hizo desterrar. Consigui\u00f3 m\u00e1s tarde implicarlo en el proceso contra la familia T\u00e1vora (fueron todos ejecutados bajo acusaci\u00f3n de haber intentado matar al rey) y lo encerr\u00f3 indefinidamente. La autoridad civil no pod\u00eda darle muerte, pero s\u00ed llevarlo a la locura. En prisi\u00f3n, bajo la torre de Bel\u00e9m, la de los pastelillos, Malagrida o\u00eda voces del cielo. Los agentes de su enemigo le convencieron de que las transcribiera y publicara. Estaba obsesionado con el \u00fatero de santa Ana. En 1761 fue juzgado por herej\u00eda por un tribunal de la Inquisici\u00f3n presidido por el hermano de Pombal. Lo estrangularon, lo quemaron y lo echaron al Tajo. Fue la \u00faltima v\u00edctima de la Inquisici\u00f3n portuguesa, y del terremoto de Lisboa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pombal, bien se ve, no se retir\u00f3 a cultivar su huerto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el cap\u00edtulo sexto del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">C\u00e1ndido<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Voltaire imagina que al paso de sus personajes por Portugal se organizaba un \u201csoberbio auto de fe\u201d para ahuyentar peligros futuros: \u201chabiendo decidido la universidad de Coimbra que el espect\u00e1culo de unas cuantas personas quemadas a fuego lento con toda solemnidad es infalible secreto para impedir los temblores de tierra\u201d. Pangloss y C\u00e1ndido se vieron envueltos y por poco escaparon del sacrificio, en el que ardieron un vizca\u00edno y dos que hab\u00edan comido la olla sin tocino.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Voltaire tambi\u00e9n pod\u00eda ser un burro que se dejaba llevar por prejuicios y lugares comunes. Pero lo m\u00e1s notable es que su sarcasmo resulte tan inferior a la iron\u00eda de la historia. Si hubo auto de fe fue para que ardiera uno de aquellos doctores que ve\u00edan en el terremoto la mano de Dios. Ni siquiera Voltaire era bueno conjeturando el porvenir.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Afectaci\u00f3n intelectual<\/b><\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Pandemia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es un libro espectacularmente vulgar cuya \u00fanica diversi\u00f3n es que vaticinaba el inminente advenimiento del comunismo. En un cap\u00edtulo \u017di\u017eek era analista de seguridad internacional, en otro un soci\u00f3logo del p\u00e1nico, en otro un experto en mercados de medicamentos y productos b\u00e1sicos, en otro un psic\u00f3logo, en otro un fil\u00f3sofo que abordaba severos problemas de ontolog\u00eda (el capital es un ente espectral que deja de existir si dejamos de actuar como si crey\u00e9ramos en \u00e9l, pero el virus \u2013conclu\u00eda\u2013, no). En varios se enredaba en debates con otros uf\u00f3logos. Nada que no hayamos visto muchas veces. En general iba saltando como rana de charco en charco, sin meterse del todo en ninguno, para defender que solo una especie de comunismo (ay, las definiciones) nos pod\u00eda salvar de la crisis. Es m\u00e1s, que era inexorable que sucediese. Hab\u00eda de ello pruebas tan concluyentes como que Trump estaba plante\u00e1ndose el control pol\u00edtico de la econom\u00eda, aunque \u00e9l ya lo hab\u00eda intuido antes. En unos sitios era un comunismo que obedec\u00eda \u201ca una pura motivaci\u00f3n racional y ego\u00edsta\u201d y en otros ten\u00eda una \u201cinspiraci\u00f3n \u00e9tica\u201d; en unos lugares los occidentales nos enfrent\u00e1bamos al desaf\u00edo de hacer \u201cdemocr\u00e1ticamente\u201d lo que hac\u00edan los chinos ante el virus, en otros se describ\u00eda como un inevitable comunismo de guerra seg\u00fan el molde de la \u00e9poca sovi\u00e9tica. Por hache o por be, comunismo. Pero mejor cuando habla de eso, porque si no aburre a las moscas. Lo bueno es que, como se sabe, si no nos gustaban sus ideas, ten\u00eda otras. Con lo que pudiera ser buen sentido del humor, en 2021 escribi\u00f3 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Pandemia 2<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, a la vista de que el comunismo no asomaba, y cambiando sus predicciones en la direcci\u00f3n contraria.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero ojo que Byung-Chul Han ya hab\u00eda puesto orden en un texto temprano: \u201c\u017di\u017eek afirma que el virus asesta un golpe mortal al capitalismo [\u2026] Se equivoca.\u201d Su argumentario era una de las versiones m\u00e1s infantilizadas de las diferencias culturales entre Asia y Occidente que pueden leerse en formato breve. Qu\u00e9 va a hacer uno con un martillo sino arreglarlo a martillazos. Las mascarillas: diferencia cultural. El uso de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">big data<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: diferencia cultural. Las barreras entre las personas: objeto de cambio cultural. Perogrulladas dichas en tono de solemnidad. Ni una idea interesante, ni un hecho contrastado. Algunas ideas sandias s\u00ed, como que \u201cel p\u00e1nico es inherente a los mercados\u201d. Inherentes, sus vaguedades: en un p\u00e1rrafo los asi\u00e1ticos y su cultura son m\u00e1s eficaces en la lucha contra el virus porque son m\u00e1s colectivistas y propensos a ciertas formas de autoridad; en otro el virus nos individualiza y a\u00edsla, nos debilita frente a la autoridad y nos arriesgamos a evolucionar hacia un Estado tipo chino. \u00bfC\u00f3mo? Bueno, como sea, colectivismo, individualismo, no me pregunten tonter\u00edas que lo que viene es muy serio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esto era en 2020, pero en 2022 segu\u00eda igual. Qu\u00e9 digo igual, nos ve\u00eda a\u00fan \u201cm\u00e1s solos\u201d que antes, seg\u00fan dijo en un curso de verano en Santander. He le\u00eddo la cr\u00f3nica, que dec\u00eda as\u00ed: el profesor cree que vamos a \u201ctardar mucho tiempo en volver\u201d a situaciones anteriores al coronavirus, como darnos un apret\u00f3n de manos, gesto que ha equiparado a un \u201cpoema\u201d e incluso a un \u201cregalo\u201d. Le parece dram\u00e1tico que no seamos capaces de tocar a otro cuando \u201ceso transmite una energ\u00eda incre\u00edble\u201d. \u201cYa no nos tocamos ni nos contamos historias\u201d, ha lamentado. \u201cEstamos m\u00e1s solos que nunca\u201d, ha sentenciado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como sobraba tiempo se ve que todav\u00eda le preguntaron por Netflix, gracias: \u201csomos adictos a las series porque no leemos poemas\u201d. Una de las cosas asombrosas del ambiente intelectual presente es que esta versi\u00f3n Coelho de lo peor de la Escuela de Frankfurt pueda cautivar a tanta gente inteligente como lo hace.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Podemos seguir y seguir, pero para ser m\u00e1s ecum\u00e9nicos den al menos un vistazo a los textos de John Gray, que no estaba en la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sopa de Wuhan<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, supongo que por culpa de haber escrito cosas interesantes en otras ocasiones. \u201cEl capitalismo liberal est\u00e1 acabado\u201d, escribi\u00f3 este fil\u00f3sofo el 1 de abril de 2020. Y continuaba hablando de \u00e9l en el pasado a partir de esa frase, como de una expareja. Era un experimento al que le hab\u00eda llegado su hora. \u201cCuando todo pase\u201d, aseguraba, el gobierno tomar\u00eda el control de la econom\u00eda. \u00bfQu\u00e9 demonios sab\u00eda \u00e9l? Nada. Posiblemente tan poco como la inmensa mayor\u00eda de nosotros en ese momento. Pero algo de sentido com\u00fan s\u00ed que ten\u00edamos derecho a esperar, porque solo los fil\u00f3sofos dijeron ese tipo de disparates con tanta afectaci\u00f3n intelectual. Todo pod\u00eda ser, todo era cuesti\u00f3n de jugar con el \u00e9nfasis y nunca decir algo claramente falsable. Pero para usar los trucos de un tertuliano tramposo (y hablar de exportaciones, de agricultura, de aerol\u00edneas\u2026) no hac\u00edan falta esos rumbos. \u201cLa desintegraci\u00f3n de las instituciones europeas no es irrealista.\u201d Venga ya.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>La desnaturalizaci\u00f3n de la cr\u00edtica<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfCu\u00e1ndo perdi\u00f3 el oremus una parte de la filosof\u00eda occidental? Esa pregunta es demasiado grande. Pero tenemos una pista. De estos fil\u00f3sofos se nos dice de forma repetida que son necesarios porque son \u201ccr\u00edticos\u201d. La subversi\u00f3n y desnaturalizaci\u00f3n de la cr\u00edtica, desde su sentido original hasta el presente, es uno de los desarrollos lamentables de la filosof\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEl marinero al que una medici\u00f3n correcta de la longitud salva del naufragio debe su vida, a trav\u00e9s de una cadena de verdades, a descubrimientos que se hicieron en la academia de Plat\u00f3n.\u201d As\u00ed escrib\u00eda un magn\u00edfico marqu\u00e9s de Condorcet en 1793. Me hace pensar en esa <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">boutade<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> defensiva de Richard Dawkins dos siglos despu\u00e9s: nadie es un construccionista social de la ciencia a 30.000 pies de altitud. Entre ambos sucede el escepticismo nihilista disfrazado de cr\u00edtica social, la apropiaci\u00f3n de la cr\u00edtica, concepto filos\u00f3fico, jur\u00eddico y cient\u00edfico propio de la investigaci\u00f3n, por parte de la paraciencia social, con el concurso necesario de algunas generaciones de fil\u00f3sofos (mayormente, de la variedad conocida como continental).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Criticar era para Kant, y aun para Marx, explorar las condiciones de posibilidad de lo que sabemos y afirmamos. En un sentido lato, pensamiento cr\u00edtico es aprender a reconocer ambig\u00fcedades en los conceptos, generalizaciones infundadas, equivalencias solo aparentes, demostraciones incompletas, afirmaciones para las que se necesitan datos, la naturaleza probabil\u00edstica de los hechos, y a reconocer datos fiables. Esto es m\u00e1s o menos lo que hacen los cient\u00edficos en sus especialidades. Nadie dice hacer \u201cciencia cr\u00edtica\u201d, que yo sepa (iluminados y construccionistas aparte), aunque cualquiera entiende que la cr\u00edtica cient\u00edfica es tan parte de la ciencia como los experimentos o los manuales. Nos queda lejos saber c\u00f3mo se lleg\u00f3 de la cr\u00edtica filos\u00f3fica que posibilita el conocimiento a la \u201ccr\u00edtica\u201d entendida como (supuesto) desenmascaramiento de cualquier afirmaci\u00f3n con pretensi\u00f3n de verdad con resultados (supuestamente) liberadores. Pero hubo fil\u00f3sofos entre los culpables.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Una diferencia entre la ciencia social y la natural es que mientras que la ciencia natural es bastante inmune a la \u201ccr\u00edtica\u201d pero muy sensible a la cr\u00edtica, la ciencia social est\u00e1 mucho menos protegida de la \u201ccr\u00edtica\u201d (pues se le plantea como un plano de s\u00ed misma) y es poco sensible a la cr\u00edtica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El problema del optimismo en el siglo xvii estaba mal planteado. La respuesta a la pregunta que se hizo C\u00e1ndido \u2013\u201csi este es el mejor de los mundos posibles, c\u00f3mo son los otros\u201d\u2013 podr\u00eda haber sido sencilla. Los mundos pasados. La pregunta correcta no es si el mal puede justificarse como una necesidad para el bien, o si el sufrimiento es un castigo merecido por los humanos. La pregunta es si lo vamos reduciendo, si hay progreso. El fundamento del optimismo no es que todo lo que es est\u00e1 bien, sino que casi todo est\u00e1 mejor.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>El optimismo es estad\u00edstica<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero para llegar a la pregunta del progreso era necesario dejar de pensar en el mundo, como hac\u00edan entonces, como un reloj movido por causas mec\u00e1nicas, con o sin un relojero benevolente. Hab\u00eda que pensar que las cosas suceden con probabilidad, que en cualquier tendencia hay dispersi\u00f3n. El fundamento del optimismo es, en el fondo, estad\u00edstico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Uno piensa que el progreso existe por cosas como que la esperanza de vida en el mundo en 2025 es veintisiete a\u00f1os mayor que en 1950. Crec\u00ed termin\u00e1ndome la cena en nombre de los ni\u00f1os de \u00c1frica. La esperanza de vida en los peores pa\u00edses de \u00c1frica est\u00e1 hoy en torno a la de Espa\u00f1a en esa \u00e9poca o poco antes; el peor empata con Polonia, y los mejores tienen esperanzas de vida como las de los pa\u00edses escandinavos en esas fechas. El problema de cierta filosof\u00eda es que necesita cerrar esa ventana para poder pensar en sus cosas \u201ccr\u00edticas\u201d. Y me parece bien si deciden, digamos, que el \u00fanico problema filos\u00f3fico es el suicidio, como una vez pens\u00f3 Camus, y dejan de enredar en los asuntos p\u00fablicos; pero si quieren intervenir, que hagan algo \u00fatil. Curioseen lo que dicen: que la vida es una enfermedad, que el fin del mundo est\u00e1 cerca, que la longevidad est\u00e1 al servicio de este u otro inter\u00e9s, que tiene una explicaci\u00f3n \u201cbiopol\u00edtica\u201d, que exacerba las contradicciones del capitalismo\u2026 Lo mismo que dir\u00edan si hubi\u00e9ramos ido a peor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Las \u00faltimas p\u00e1ginas del <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Bosquejo del cuadro hist\u00f3rico de los progresos del esp\u00edritu humano<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1793) de Condorcet se dedican al progreso cient\u00edfico y a la necesidad de introducir las ciencias sociales (\u201cmorales y pol\u00edticas\u201d) en el sendero seguro del verdadero conocimiento. \u00bfC\u00f3mo? A trav\u00e9s de la estad\u00edstica, el c\u00e1lculo y la clarificaci\u00f3n conceptual. Algo muy bello. Una mejor comprensi\u00f3n de las sociedades humanas traer\u00e1, piensa el autor, progresos nuevos. Condorcet aventura que llegar\u00e1n por estos caminos: la igualdad de derechos entre los sexos (que beneficiar\u00e1 a los varones), el fin del colonialismo (los pueblos entender\u00e1n que ser dominadores conduce a ser dominados), la generalizaci\u00f3n del comercio y la expansi\u00f3n de la educaci\u00f3n. La obra la escribi\u00f3 en la c\u00e1rcel, donde muri\u00f3. Condorcet es un m\u00e1rtir filos\u00f3fico del liberalismo radical y del socialismo reformista.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y, si me permiten otro laurel, de los m\u00e9todos anal\u00edticos. Una ciencia transparente y comprensible, en un lenguaje compartido, es, junto con la democracia, todo lo que se\u00f1ala el camino. No hay iluminados, no hay reconstrucci\u00f3n racional de la sociedad, no hay m\u00e1s que individuos que descubren sus intereses y deciden su porvenir. Sus enemigos no lo ve\u00edan as\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En las \u00faltimas l\u00edneas del libro Condorcet evoca la contemplaci\u00f3n del cuadro que ha trazado sobre la historia del devenir humano y encuentra en ello \u201crefugio en el que no puede alcanzarme el recuerdo de mis perseguidores\u201d. Muri\u00f3 pocos meses despu\u00e9s, confiando en que \u201cla esclavitud y los prejuicios\u201d hab\u00edan sufrido una derrota permanente, que aquello era solo un retroceso temporal, una perturbaci\u00f3n en el progreso.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Publicado en <\/span><a href=\"https:\/\/letraslibres.com\/revista\/filosofia-catastrofica\/01\/03\/2025\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Letras Libres<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Espa\u00f1a) Nro. 282, marzo 2025<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: left;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Alberto Penad\u00e9s, soci\u00f3logo espa\u00f1ol.<\/span><\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota del editor: El art\u00edculo que publicamos a continuaci\u00f3n apareci\u00f3 originalmente en la edici\u00f3n espa\u00f1ola de Letras Libres en marzo de 2025. Agradecemos a Daniel Gasc\u00f3n, editor de Letras Libres Espa\u00f1a, por permitirnos compartir este texto con los lectores de LALT. Oportunismo, sentencias gratuitas sobre el futuro y lecturas rid\u00edculas sobre el pasado. Buena parte [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":41618,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[2889],"tags":[5517],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[],"lal_author":[5502],"class_list":["post-41901","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayos","tag-numero-35","lal_author-alberto-penades-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41901","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41901"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41901\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":42340,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41901\/revisions\/42340"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/41618"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41901"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41901"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41901"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=41901"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=41901"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=41901"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=41901"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=41901"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}