{"id":4189,"date":"2020-11-14T00:05:58","date_gmt":"2020-11-14T06:05:58","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2020\/11\/silence-guard-manuel-iris\/"},"modified":"2023-06-02T13:37:18","modified_gmt":"2023-06-02T19:37:18","slug":"silence-guard-manuel-iris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2020\/11\/silence-guard-manuel-iris\/","title":{"rendered":"&#8220;La guardia del silencio&#8221; de Manuel Iris"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p style=\"text-align: right;\">Para Fiona Sampson, con amistad agradecida<\/p>\n<p>La confinaci\u00f3n desde la que escribo es al mismo tiempo una condena y un lujo.<sup>1<\/sup> Llevo, como muchas otras personas en el mundo entero, varios meses sin salir de casa por protegerme \u2014y proteger a otros\u2014 de esta pandemia de la que seguiremos hablando el resto de nuestras vidas. En tales circunstancias, el acto de escribir es tanto un escape como un internamiento en la realidad: en la pantalla del ordenador se asoma el poema, pero tambi\u00e9n se agolpan las noticias del mundo y el ruido de todas las vidas privadas que se pasean por las redes sociales. El contexto mundial, la verdad y la mentira, lo anodino y lo profundo, el ruido y la m\u00fasica, terminan por ser indistinguibles.<\/p>\n<p>Escribo desde ah\u00ed: frente a la luz de esa misma pantalla en la que a veces convoco al silencio, en la que busco que tambi\u00e9n sucedan la lentitud y la contemplaci\u00f3n. El resplandor que cae sobre el teclado y la percusi\u00f3n del texto que nace son mi manera de danzar frente al fuego, como lo hicieron los primeros poetas, cuando apenas empezaban a inventar el lenguaje. Escribo, imagino: veo la tradici\u00f3n literaria como una enredadera con un ancestro com\u00fan: el deseo de traducir el silencio, de decir lo indecible.<\/p>\n<p>La poes\u00eda es una familia de tallos que se tocan y entrecruzan, que algunas veces compiten uno contra otro por alg\u00fan espacio de sol o de agua, pero que jam\u00e1s se anulan. Algunos son famosos por sus flores. Otros, por sus frutos. Otros m\u00e1s, por sus espinas u hojas. La existencia de todos es necesaria para que la enredadera sea lo que buscamos quienes acudimos al poema: una red viva que nos salve (que nos salva) del abismo. Una respuesta a la muerte, con quien siempre dialogamos.<\/p>\n<p>Hace cien a\u00f1os, en las primeras d\u00e9cadas del siglo XX, muchos poetas de un mismo tallo levantaron la voz para definir (una vez m\u00e1s) lo que significaba la poes\u00eda y, por lo tanto, su propia existencia y la existencia misma. Toda po\u00e9tica y toda <i>arte po\u00e9tica<\/i> son a la vez un credo y una justificaci\u00f3n de la propia vida frente al cosmos. Al enunciar la funci\u00f3n de la poes\u00eda el poeta declara su propia labor en el mundo, su esencia y su rostro. Define y se define: se defiende frente a la nada. Justifica el rel\u00e1mpago de su vida en la noche del tiempo; el rayo de su voz en la eternidad del silencio. Cada manifiesto, cada <i>arte po\u00e9tica, <\/i>responde dos preguntas: \u00bfPara qu\u00e9 sirve la poes\u00eda? y \u00bfPara qu\u00e9 vivo yo, que me dedico a ella?<\/p>\n<p>Las llamadas vanguardias hist\u00f3ricas quisieron romperlo todo, dinamitar no solamente el lenguaje, sino el silencio, el<i> statu quo<\/i> y el modo en que nos aproximamos al arte. La belleza (la misma belleza que antes Rimbaud, padre-ni\u00f1o de la vanguardia, hab\u00eda sentado en sus rodillas, encontrado amarga e injuriado) fue despreciada y cambiada por el <i>shock<\/i>, por el extra\u00f1amiento como valor art\u00edstico central. Con tal desplazamiento los cimientos del arte fueron sacudidos, y el arte refundado.<\/p>\n<p>El poeta vanguardista fue un creador de temblores, una especie de tit\u00e1n. Si los rom\u00e1nticos y modernistas fueron siempre lo m\u00e1s alto de la humanidad, los vanguardistas de inicios del siglo XX fueron directamente creadores de universos. Creyentes en la idea heideggeriana (aunque el fil\u00f3sofo la haya escrito despu\u00e9s de que los poetas la hubieron practicado) de que la poes\u00eda es la fundaci\u00f3n del ser por medio de la palabra; se sintieron due\u00f1os de todo lo que puede ser nombrado y lo fundaban todo. Lo dice Huidobro mejor que nadie: \u201cEl poeta es un peque\u00f1o Dios\u201d.<\/p>\n<p>Hoy, el destino de una po\u00e9tica semejante ser\u00eda el rid\u00edculo, o cuando menos la justificada desconfianza. Es imposible sostener ahora que el poeta es un peque\u00f1o Dios. Incluso los rasgos que pueden hacer excepcional a un autor determinado (su historia, raza, alguna enfermedad, su manera de aproximarse al poema, etc.) lo ligan con el resto de los seres humanos, en lugar de separarlo de ellos. El poeta contempor\u00e1neo no observa a los otros desde lejos: se observa entre ellos, se reconoce en ellos. Y esa aproximaci\u00f3n es, precisamente, la divisa de la poes\u00eda de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Lo que antes era insignificante y no encontraba sitio en el poema \u2014la vida diaria y sus asuntos, la soledad com\u00fan contrapuesta a la soledad excepcional del rom\u00e1ntico, o la soledad santificante del maldito\u2014 son hoy parte fundamental del discurso po\u00e9tico, pues quien escribe parte desde all\u00ed hacia la conjuraci\u00f3n verbal de lo indecible, a la dicci\u00f3n del misterio.<\/p>\n<p>Vanguardia, <i>avant-garde.<\/i> \u00bfQu\u00e9 poeta actual fundar\u00eda un movimiento y aceptar\u00eda para nombrarlo un t\u00e9rmino de guerra que alude a la primera l\u00ednea de batalla? Quienes escriben poes\u00eda en estos momentos no piensan en s\u00ed mismos, ni en la vida, ni en la propia escritura, en esos t\u00e9rminos: no fundan movimientos ni se organizan en grupos est\u00e9ticos. No escriben manifiestos \u2014si alguien los hace son de car\u00e1cter exclusivamente personal o abiertamente sat\u00edricos\u2014 ni piensan en ellos mismos como aquellos que poseen una verdad que deba ser aceptada luego de haber roto las anteriores.<\/p>\n<p>Nacidos luego de la ca\u00edda de las utop\u00edas, del fracaso de las revoluciones, los poetas actuales descreen de todo partido o posici\u00f3n pol\u00edtica organizada. No se proponen como gu\u00edas ni salvadores: saben que no est\u00e1n al frente ni por encima de nadie, y dudan sistem\u00e1ticamente de s\u00ed mismos. No pretenden guiar: acompa\u00f1an y son acompa\u00f1ados. La duda y la intuici\u00f3n, y no la afirmaci\u00f3n categ\u00f3rica, son el origen de su escritura. Su trabajo crea lentitudes, espacios para poder, en medio de tanto ruido e informaci\u00f3n indistinguible, vislumbrar lo eterno. Lo que era vanguardia se ha convertido en guardia: la guardia del silencio.<\/p>\n<p>El \u00edmpetu de la actual guardia, como el de la vanguardia, es de ruptura. En este nuevo inicio de siglo tal rebeli\u00f3n toma la forma de vuelta al silencio y al origen, de una b\u00fasqueda de comuni\u00f3n en lo humano.<\/p>\n<p>Los vanguardistas ten\u00edan s\u00f3lidas certidumbres: cre\u00edan en sus movimientos literarios, en su credo pol\u00edtico, en el partido comunista (si tal era el caso), en la justicia de sus ideales, en la necesidad de dinamitarlo y refundarlo todo, en su propio talento personal. Su beligerancia era el resultado de la seguridad que ten\u00edan en sus convicciones. Eran militantes de la disidencia, ateos que pontificaban, practicantes de una locura ortodoxa que llegaba a ser excluyente y hasta program\u00e1tica: eran los due\u00f1os del arte desde el inicio del tiempo. Peque\u00f1os dioses, sabelotodos que mostraban a los humanos de a pie lo caduco de las estructuras sociales, mentales y literarias.<\/p>\n<p>Distintamente, una de las voces m\u00e1s importantes del presente, la poeta polaca Wislawa Szymborska, expresa mejor que nadie la importancia de no saber, de dudar de s\u00ed misma y de todo para el poeta contempor\u00e1neo que necesita el espacio de la duda para crear. En su discurso de aceptaci\u00f3n de; Premio Nobel de literatura en 1996, podemos leer:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">\u2026estimo altamente estas dos peque\u00f1as palabras: \u201cno s\u00e9\u201d. Peque\u00f1as, pero dotadas de alas para el vuelo. Nos agrandan la vida hasta una dimensi\u00f3n que no cabe en nosotros mismos y hasta el tama\u00f1o en el que est\u00e1 suspendida nuestra Tierra diminuta. Si Isaac Newton no se hubiera dicho \u201cno s\u00e9\u201d, las manzanas en su jard\u00edn podr\u00edan seguir cayendo como granizo, y \u00e9l, en el mejor de los casos, solamente se inclinar\u00eda para recogerlas y com\u00e9rselas. Si mi compatriota Mar\u00eda Sklodowska-Curie no se hubiera dicho \u201cno s\u00e9\u201d, probablemente se habr\u00eda quedado como maestra de qu\u00edmica en un colegio para se\u00f1oritas de buena familia y en este trabajo, por otra parte muy decente, se le hubiera ido la vida. Pero sigui\u00f3 repiti\u00e9ndose \u201cno s\u00e9\u201d y justo estas palabras la trajeron dos veces a Estocolmo, donde se otorgan los premios Nobel a personas de esp\u00edritu inquieto y en b\u00fasqueda constante.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Tambi\u00e9n el poeta, si es un verdadero poeta, tiene que repetirse perpetuamente \u201cno s\u00e9\u201d. Con cada verso intenta responder, pero en el momento en que pone el punto final, le asaltan las dudas y empieza a advertir que su respuesta es temporal y en ning\u00fan caso satisfactoria. Entonces prueba otra vez y otra vez, para que a las sucesivas muestras de su insatisfacci\u00f3n consigo mismo los historiadores de la literatura las sujeten con un clip enorme para denominarlas \u201cLa Obra\u201d.<\/p>\n<p>Los poetas actuales no solamente admiten la duda, sino la completa certeza del error dentro de su quehacer: la infalibilidad (o su tono) perteneci\u00f3 a esos peque\u00f1os dioses del siglo pasado. Ahora escriben poes\u00eda simples personas, seres humanos. Anne Carson, otra poeta central de nuestro presente (este a\u00f1o le ser\u00e1 entregado el premio Princesa de Asturias de las Letras, que le ha sido ya concedido) habla del error en t\u00e9rminos vitales y creativos. Para ella el error es todo a lo que puede aspirar el poeta. En un poema titulado \u201cEnsayo sobre las cosas en las que m\u00e1s pienso\u201d (la traducci\u00f3n es de Berta Garc\u00eda Faet), dice:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Arist\u00f3teles dice que la met\u00e1fora hace que la mente se experimente a s\u00ed misma<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">en el acto de cometer un error.<br \/>\nVe la mente como algo que se mueve a lo largo de una superficie plana<br \/>\nhecha de lenguaje ordinario<br \/>\ny luego de repente<br \/>\nesa superficie se rompe o se complica.<br \/>\nEmerge lo inesperado.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Al principio parece raro, contradictorio o incorrecto.<br \/>\nY despu\u00e9s s\u00ed tiene sentido.<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">(\u2026)<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Las met\u00e1foras le ense\u00f1an a la mente<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">a disfrutar del error<br \/>\ny a aprender<br \/>\nde la yuxtaposici\u00f3n entre\u00a0<i>lo que es<\/i>\u00a0y\u00a0<i>lo que no es<\/i>.<br \/>\nHay un proverbio chino que dice:<br \/>\nun pincel no puede escribir dos caracteres en la misma pincelada.<br \/>\nY aun as\u00ed<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">eso es justamente lo que hace un buen error.<\/p>\n<p>\u201cUn buen error\u201d, una aproximaci\u00f3n cuya perpetua insuficiencia garantiza el espacio para seguir intentando la palabra precisa, es a lo que aspira quienquiera que dedique su vida a la poes\u00eda.<\/p>\n<p>Entre nosotros \u2014hablo de todas las personas que hemos aceptado este oficio\u2014 est\u00e1n tendidos los tallos de esa enredadera que nos une con todos los que antes han hecho las mismas preguntas y formulado diferentes respuestas, y con quienes lo har\u00e1n despu\u00e9s. La guardia del silencio es uno de los tallos de la poes\u00eda contempor\u00e1nea, el m\u00e1s urgente, y el que m\u00e1s me interesa. Entiendo, por supuesto, que hay poetas que conf\u00edan todav\u00eda en su vocaci\u00f3n de l\u00edderes y que quieren mantener su aura de iluminados, pero son la excepci\u00f3n, no la regla.<\/p>\n<p>Los poetas actuales, la \u2014nunca organizada program\u00e1ticamente\u2014 guardia del silencio, no tenemos (tal vez) esperanza en el futuro ni fe en la humanidad. No podemos apostar por un nuevo sistema ni confiar en una revoluci\u00f3n posible. Sin embargo, no podemos dejar de creer en el poema. Esta precaria pero inquebrantable fe puede ser suficiente para salvarnos de nosotros mismos. Por eso, y porque no podemos hacer otra cosa, seguiremos caminando por la tierra acompa\u00f1ados de todos los humanos, aceptando que no sabemos e intentando escribir un buen error, una traducci\u00f3n aproximada del silencio, hasta el final de nuestras vidas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><sup>1<\/sup>\u00a0Una versi\u00f3n del presente texto planeaba ser escrita en la soledad de una residencia art\u00edstica en Inglaterra durante marzo de 2020. Debido a la pandemia del COVID-19, tal viaje fue cancelado y la escritura ha sucedido en un encierro muy distinto, dom\u00e9stico, lleno de incertidumbres que se extienden de lo \u00edntimo a lo global. Este nuevo contexto ha transformado algunos contornos de la idea original. La presento aqu\u00ed como testimonio de los tiempos que pasan, y del modo en que observo que la poes\u00eda opera en estos momentos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La confinaci\u00f3n desde la que escribo es al mismo tiempo una condena y un lujo. Llevo, como muchas otras personas en el mundo entero, varios meses sin salir de casa por protegerme \u2014y proteger a otros\u2014 de esta pandemia de la que seguiremos hablando el resto de nuestras vidas. En tales circunstancias, el acto de escribir es tanto un escape como un internamiento en la realidad: en la pantalla del ordenador se asoma el poema, pero tambi\u00e9n se agolpan las noticias del mundo y el ruido de todas las vidas privadas que se pasean por las redes sociales. El contexto mundial, la verdad y la mentira, lo anodino y lo profundo, el ruido y la m\u00fasica, terminan por ser indistinguibles.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4186,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4448],"genre":[2019],"pretext":[],"section":[2344],"translator":[2624],"lal_author":[3410],"class_list":["post-4189","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-numero-16","genre-essay-es","section-essays-es","translator-hebe-powell-es","lal_author-manuel-iris-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4189","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4189"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4189\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4186"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4189"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4189"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4189"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=4189"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=4189"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=4189"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=4189"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=4189"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}