{"id":41888,"date":"2025-09-04T12:41:07","date_gmt":"2025-09-04T18:41:07","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=41888"},"modified":"2025-09-30T10:23:49","modified_gmt":"2025-09-30T16:23:49","slug":"ensayo-ganador-espigadora-de-lo-infimo-a-proposito-de-rosario-castellanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2025\/09\/ensayo-ganador-espigadora-de-lo-infimo-a-proposito-de-rosario-castellanos\/","title":{"rendered":"ENSAYO GANADOR:\u00a0Espigadora de lo \u00ednfimo: a prop\u00f3sito de Rosario Castellanos"},"content":{"rendered":"<p><b>Nota del editor:<\/b> <i><span style=\"font-weight: 400;\">Nos complace publicar, en edici\u00f3n biling\u00fce, el ensayo ganador de nuestro III Concurso de Ensayos Literarios LALT 2025: \u201cEspigadora de lo \u00ednfimo: a prop\u00f3sito de Rosario Castellanos\u201d, de la docente, ling\u00fcista e investigadora mexicana X\u00f3chitl Tavera. Sobre el ensayo, el jurado del premio dijo lo siguiente:<\/span><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cEspigadora de lo \u00ednfimo: a prop\u00f3sito de Rosario Castellanos\u201d, de la docente, ling\u00fcista e investigadora mexicana X\u00f3chitl Tavera, es un ensayo que, como la misma autora nos se\u00f1ala, \u201cretoma a Rosario Castellanos para pensar la escritura como el gesto de espigar: agacharse, recoger y dar sentido. No se escribe para ordenar, sino para poner en entredicho incluso aquello que nos parece evidente\u201d. Mediante una prosa a la vez cr\u00edtica y personal, alimentada de otros lenguajes art\u00edsticos como el del cine, Tavera nos describe algunas claves del oficio creador y de la intensa biograf\u00eda de Rosario Castellanos. De este modo, la autora emplea una efectiva met\u00e1fora que le da contexto a su ensayo: \u201c\u2026espigadores y escritores perseveran en la rutina de agacharse con el af\u00e1n de rescatar desde lo m\u00e1s in\u00fatil y relegado hasta lo intocable y codiciado\u201d. Tambi\u00e9n es destacable la mirada flexible e \u00edntima que sabe relacionar sin fisuras las citas y las menciones vinculadas con Castellanos, junto a las propias inquietudes intelectuales y vocaciones de quien escribe. Al pensar la obra y la vida de Castellanos, X\u00f3chitl Tavera expone una efectiva y clara po\u00e9tica de una creadora que sigue buscando un lugar definitivo en la narrativa latinoamericana.<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-41892 aligncenter\" src=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Medalla-del-ensayo-ganador.png\" alt=\"\" width=\"202\" height=\"206\" title=\"\" srcset=\"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Medalla-del-ensayo-ganador.png 512w, https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Medalla-del-ensayo-ganador-295x300.png 295w\" sizes=\"(max-width: 202px) 100vw, 202px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tendr\u00e1s que escribir, te guste o no, quieras o no. Tendr\u00e1s que estar sola para escribir<\/span><\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Rosario Castellanos, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Tablero de damas<\/span><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La pieza central en una sala de museo en el coraz\u00f3n de la Ciudad de M\u00e9xico es una m\u00e1quina de escribir de armadura met\u00e1lica en color verde pistache. La luz cenital que cae sobre la vitrina que la resguarda acent\u00faa las marcas dejadas por el desgaste, signo inequ\u00edvoco de los dedos insistentes que presionaron las teclas hasta escuchar por fin el sonido de la campanilla que anunciaba el inevitable cambio de rengl\u00f3n. Su principal trabajo, seg\u00fan nos explican, fue el de transcribir notas garabateadas a mano que de otro modo se hubieran perdido en la inmensidad de lo jerogl\u00edfico. No nos dicen si el artefacto fue muchas veces equipaje de mano, pero al menos nos resaltan un detalle: lleg\u00f3 a M\u00e9xico desde Tel Aviv. La due\u00f1a de la letra indescifrable y de los manuscritos entintados salidos del rodillo fue Rosario Castellanos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">*<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La escritura es un trabajo de perseverancia. Requiere una paciencia monacal para aceptar serenamente los textos que no se logran terminar, el coraje para reescribir aquellos que s\u00ed se puede y sabidur\u00eda para reconocer sus diferencias. Se debe, adem\u00e1s, aprender a reconocer el ciclo de vida del pensamiento que se transformar\u00e1 en cuartillas. Identificar primero a la semilla, regar las notas iniciales para permitirle al borrador que crezca y luego, la inagotable tarea de podar hasta darle su forma final.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Algo as\u00ed intu\u00eda Rosario cuando se preguntaba si quien escribe es esa figura sentada frente a la p\u00e1gina en blanco, que revolotea y duda antes de atreverse siquiera a trazar la letra inaugural; o si, por el contrario, se trata de alguien que, con la confianza de haber logrado transferir al papel lo que ten\u00eda en la mente, termina por descubrir que solo fue capaz de producir un bosquejo ins\u00edpido e incoloro. Y convencida afirma: \u201cDetr\u00e1s de cada p\u00e1gina tersa, de cada texto ordenado, deleitoso, n\u00edtido, se ocultan las infinitas tachaduras, los borrones inconformes, los cestos llenos de papeles desechados\u201d<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">1<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\">. Esa imagen suya, tan pr\u00f3xima a una costurera que remienda, parcha y descose para volver a coser, se emparenta tambi\u00e9n con la tarea paciente de quienes dedican su vida a la ardua labor del espigueo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">*<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En su pel\u00edcula <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los espigadores y la espigadora<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (2000), Agnes Varda documenta el tr\u00e1nsito del espigueo o <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">glaner <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">como una pr\u00e1ctica comunitaria que pas\u00f3 de la recolecci\u00f3n de las espigas de trigo, al rescate en las parcelas de aquellos frutos olvidados una vez pasada la cosecha, ya sea porque las modernas m\u00e1quinas de agricultura no alcanzaron a llev\u00e1rselos o bien porque alg\u00fan rasgo en su tama\u00f1o o su forma los hacen despreciables ante los ojos de los compradores potenciales. En la versi\u00f3n contempor\u00e1nea del espigueo, Varda retrata a las personas que rebuscan entre los desperdicios alg\u00fan alimento que les permita sobrevivir; televisiones o radios con bobinas met\u00e1licas comercializables e incluso objetos para elaborar creaciones art\u00edsticas o decorar una habitaci\u00f3n. Los ojos del mundo creen estar ante pilas de desperdicios que se pudren, mientras que los aguzados exploradores del excedente siguen perfeccionando la t\u00e9cnica de abrazar lo rechazado para alimentar su cuerpo y llenar sus casas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Rosario escribi\u00f3 que el mundo se sostiene gracias a que la humanidad acumula respuestas para sus preguntas y objetos para sus necesidades con el mismo tes\u00f3n que los insectos. De forma similar, espigadores y escritores perseveran en la rutina de agacharse con el af\u00e1n de rescatar desde lo m\u00e1s in\u00fatil y relegado hasta lo intocable y codiciado. Puede ser que el c\u00famulo de cosas recogidas \u2014palabras, fragmentos, objetos o restos\u2014 sea en apariencia lo mismo para todos, lo que var\u00eda es la postura desde la cual se le mira. Solo quien se dobla para alcanzar lo que otros descartan es capaz de volver lo cotidiano algo relevante. No puede ser casualidad la postura encorvada que comparten ambos oficios.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Escribo porque yo, un d\u00eda, adolescente<br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">me inclin\u00e9 ante un espejo y no hab\u00eda nadie.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfSe da cuenta? El vac\u00edo. Y junto a m\u00ed los otros<br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">chorreaban importancia<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">.<sup>2<\/sup><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">*<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Escribir<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Marguerite Duras apunt\u00f3 la soledad como una de las cualidades intr\u00ednsecas del acto creativo. Es firme en su sentencia: para lograr escribir, es imprescindible la separaci\u00f3n de los dem\u00e1s. Se trata de una distancia f\u00edsica, en efecto, pero tambi\u00e9n de la medida necesaria no solo para que las palabras puedan gestarse, sino para que lleguen a t\u00e9rmino. Para ella la condici\u00f3n primigenia de este trabajo era el aislamiento, del cual se proclam\u00f3 defensora. Mary Oliver comparte la trinchera del retiro, pero reconoce que a veces las mayores distracciones no se encuentran solamente en el timbre de la puerta que ahuyenta las ideas, sino que provienen de la voz interna que advierte una alacena vac\u00eda o una cita impostergable con el dentista.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero sabemos de sobra que abstraerse es una encomienda in\u00fatil; que siempre hay cuentas por pagar, familias y amistades que atender y otras responsabilidades de la adultez hecha y derecha que nos impedir\u00e1n \u2014siempre en tiempo futuro\u2014 hacernos de un espacio en blanco cuyo \u00fanico fin sea el de permitirnos escribir sin distracci\u00f3n. No hay otra forma que tener una doble vida: trabajo remunerado de d\u00eda, escritura de noche. Y si se suma el ruido tan reconocible ya del autoenga\u00f1o, de la poca credibilidad en lo que escribimos y el convencimiento de que no tenemos nada nuevo que contar, entonces el espacio se reduce y nos aprieta hasta desmoronarnos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Estoy segura de que Rosario Castellanos tampoco ten\u00eda tiempo. Cuando no era profesora era madre y cuando era madre, adem\u00e1s, era diplom\u00e1tica. Enterrada bajo la burocracia, las obligaciones y el tambaleo emocional, su disciplina la convirti\u00f3 en espigadora de doble jornada: por un lado, para sacar el tiempo, qui\u00e9n sabe de d\u00f3nde, para escribir y, en segundo lugar, para recolectar el trayecto nimio de la vida: vajillas, recibos e hijos que se tornan chambelanes o aspiran a ser revolucionarios o futbolistas. Dudo mucho que al menos una vez haya conseguido, en grado absoluto, soledad o paz y, sin embargo, hizo del alboroto su mejor arcilla.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como escritora, Rosario supo c\u00f3mo afinar su mirada para encontrar sentido entre los aparentes residuos de lo cotidiano. Supo espigar en los trebejos de la econom\u00eda dom\u00e9stica, el amor, la maternidad y la muerte para volverlo una materia compartida. No escrib\u00eda para s\u00ed, sino desde s\u00ed; su trabajo es la evidencia de que lo personal, visto con precisi\u00f3n y distancia, es un tejido com\u00fan y que en aquellos lugares donde solo hay cazuelas y manteles de lino tambi\u00e9n duerme la poes\u00eda.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">*<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La escritura es un oficio parad\u00f3jico: ocurre en primera persona, pero intenta atravesar la experiencia colectiva. Se sostiene por un hilo negro que ahora sabemos que no fue descubierto, sino que es el que nos ha bordado como humanidad. Los temas, m\u00e1s que una necedad por ser \u00fanicos, son m\u00e1s bien resonancias de otros cuerpos, otros lugares y, sin lugar a duda, de diversas temporalidades. Por eso se acerca mucho m\u00e1s a la tarea del espigador que hurga y pepena entre lo que nos es com\u00fan a todos. Desarrolla un olfato refinado para extirpar pizcas de lo habitual y hacer con ellas su propia versi\u00f3n. No hay escrituras iguales, del mismo modo en que no existen manzanas iguales.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Rosario Castellanos tampoco fue ninguna Ariadna con un ovillo \u00fanico y dispuesto para rescatar a la sociedad del laberinto. Lo suyo no fue conducir hacia la salida, sino detenerse a observar las paredes. Supo, m\u00e1s bien, trenzar preguntas con la misma fibra con la que se barre la suciedad y se restriegan las manchas secas. As\u00ed, fue espigando las palabras justas y afiladas no solo para evidenciar lo que a todos nos ata\u00f1e, sino para ponerlo en entredicho. Escribir para Rosario nunca fue esconderse debajo del tapete, sino buscar c\u00f3mo demostrar que polvo somos y en polvo nos habremos de convertir.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400;\">*<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un d\u00eda, la m\u00e1quina verde pistache no volvi\u00f3 a sonar y al siguiente se nos obsequi\u00f3 como pieza de museo. Al asomarse a la vitrina, es posible imaginar lo que guarda en sus engranajes: cartas que no fueron enviadas, borradores que al final se fueron a la basura, poemas que interrumpieron una disertaci\u00f3n acad\u00e9mica y, quiz\u00e1s, alg\u00fan cuento que se qued\u00f3 en pausa porque se quem\u00f3 el arroz. Teclear para espigar; espigar para existir. Igual que en los ciclos de la cosecha, no importa solo aquello que se recoge, sino el gesto de inclinarse. Mientras haya manos dispuestas, la escritura nos permitir\u00e1 seguir recogiendo los frutos que poco a poco se van quedando atr\u00e1s.<\/span><\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">El Colegio de M\u00e9xico<\/span><\/i><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">1<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> Rosario Castellanos, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Juicios sumarios II<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1984.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">2<\/span><span style=\"font-weight: 400;\"> Rosario Castellanos, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Poes\u00eda no eres t\u00fa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2020.<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Rosario Castellanos, escritora mexicana.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota del editor: Nos complace publicar, en edici\u00f3n biling\u00fce, el ensayo ganador de nuestro III Concurso de Ensayos Literarios LALT 2025: \u201cEspigadora de lo \u00ednfimo: a prop\u00f3sito de Rosario Castellanos\u201d, de la docente, ling\u00fcista e investigadora mexicana X\u00f3chitl Tavera. 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