{"id":40770,"date":"2025-06-26T05:02:50","date_gmt":"2025-06-26T11:02:50","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=40770"},"modified":"2025-07-02T10:58:26","modified_gmt":"2025-07-02T16:58:26","slug":"el-liberalismo-de-isaiah-berlin-y-la-vuelta-de-las-autocracias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2025\/06\/el-liberalismo-de-isaiah-berlin-y-la-vuelta-de-las-autocracias\/","title":{"rendered":"El liberalismo de Isaiah Berlin y la vuelta de las autocracias"},"content":{"rendered":"<p><b>Nota del editor: <\/b><span style=\"font-weight: 400;\">El art\u00edculo que publicamos a continuaci\u00f3n apareci\u00f3 originalmente en la edici\u00f3n espa\u00f1ola de <\/span><a href=\"https:\/\/letraslibres.com\/magazine\/?id_revista=142947&amp;edition=49#\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Letras Libres<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, A\u00f1o XXIV, Nro. 283 (abril 2025)<\/span><\/a><span style=\"font-weight: 400;\">. Agradecemos a Daniel Gasc\u00f3n, editor de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Letras Libres<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> Espa\u00f1a, por permitirnos compartir este texto con los lectores de LALT.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Dec\u00eda Isaiah Berlin que mientras exista la pol\u00edtica \u2014la actividad dirigida a organizar la vida humana de forma que el conflicto no derive en violencia\u2014 existir\u00e1 la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">teor\u00eda pol\u00edtica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Llamaba <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">teor\u00eda pol\u00edtica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> a la aplicaci\u00f3n de categor\u00edas morales al an\u00e1lisis de la pol\u00edtica. Con ello nos hac\u00eda ver que se trata de una disciplina de segundo orden, que trabaja sobre un objeto inestable, y que se dedica a la valoraci\u00f3n, algo cercano a lo subjetivo. Esta caracterizaci\u00f3n humilde de la teor\u00eda pol\u00edtica estaba suscitada por un contexto de afirmaci\u00f3n de la filosof\u00eda como ciencia en los a\u00f1os treinta, algo que ahora nos parece un sue\u00f1o truncado, el proyecto de la filosof\u00eda anal\u00edtica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, siendo la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">teor\u00eda pol\u00edtica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> una disciplina menor desde el punto de vista de la verdad cient\u00edfica, le parec\u00eda un estudio indispensable por su dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica, porque al aplicar las categor\u00edas morales de lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto a la pol\u00edtica como actividad, nos facilita mejorar nuestra vida colectiva, al distinguir lo mejor de lo peor y lo que est\u00e1 bien de lo que est\u00e1 mal. Esto es, la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">teor\u00eda pol\u00edtica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es imprescindible porque nos permite evaluar la pol\u00edtica, nuestra organizaci\u00f3n de la vida colectiva y de esta manera mejorarla.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero Berlin entend\u00eda tambi\u00e9n la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">teor\u00eda pol\u00edtica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> como <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">historia de las ideas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Esta segunda afirmaci\u00f3n necesita aclaraci\u00f3n porque ha de entenderse de forma congruente con la anterior, esto es, con la definici\u00f3n de la teor\u00eda pol\u00edtica como un saber orientado al fin pr\u00e1ctico de la mejora de la vida social. Para Berlin, la actividad pol\u00edtica est\u00e1 informada por ideas que, al no ser reflexivas, han de calificarse como creencias. Sosten\u00eda adem\u00e1s que su tiempo, el tiempo de la polarizaci\u00f3n ideol\u00f3gica extrema de la primera mitad del siglo XX, se caracterizaba por la hegemon\u00eda de los credos pol\u00edticos vinculados al totalitarismo. Pues bien, estas ideas que se integran como creencias en las religiones pol\u00edticas del presente tienen una genealog\u00eda, fueron de alguna manera creadas por pensadores en \u00e9pocas y contextos particulares antes de convertirse en creencias aceptadas acr\u00edticamente por la multitud.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para Berlin, la tarea del te\u00f3rico pol\u00edtico es el estudio de estas ideas pol\u00edticas propensas a convertirse en creencias, idealmente en el momento de su nacimiento, de manera que se evite as\u00ed que una vez instaladas en la mentalidad de las masas se conviertan en poderosas fuerzas tect\u00f3nicas imposibles de contrarrestar. Dado que son los te\u00f3ricos los que crean o inventan las ideas pol\u00edticas, corresponde a otros te\u00f3ricos desactivarlas, pues el estudio de las ideas es su especialidad. As\u00ed pues, la tarea de la teor\u00eda pol\u00edtica es la de juzgar la realidad pol\u00edtica, pero tambi\u00e9n analizar las ideas que informan la pol\u00edtica con el \u00e1nimo de mejorar nuestra vida colectiva y evitar en lo posible la extensi\u00f3n de las religiones pol\u00edticas destructivas, esto es, de los totalitarismos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Teor\u00eda pol\u00edtica sobre el horror totalitario<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Berlin ha sido visto por muchos comentaristas como un pensador t\u00edpico de la Guerra Fr\u00eda, porque el credo pol\u00edtico del siglo XX que m\u00e1s denunci\u00f3 fue, sobre todo, el comunismo, capaz de sobrevivir y extenderse tras la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la calificaci\u00f3n de Berlin como pensador de la Guerra Fr\u00eda es insuficiente. Pareciera que la \u00fanica batalla de las ideas en la que hubiera combatido fuera la librada contra el comunismo y esto no solo es parcial sino falso. Berl\u00edn tambi\u00e9n se ocup\u00f3 ampliamente del fascismo, pero, sobre todo, Berlin fue un cr\u00edtico contumaz del racionalismo pol\u00edtico, esto es, de los monstruos del sue\u00f1o de la raz\u00f3n. Para Berlin, es la b\u00fasqueda de una sociedad perfecta racionalmente concebida lo que est\u00e1 detr\u00e1s de las grandes ideolog\u00edas que llevaron a las tragedias totalitarias de la primera mitad del siglo XX.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como buen brit\u00e1nico por elecci\u00f3n que era, militaba en el empirismo y era un cr\u00edtico ac\u00e9rrimo, como acabo de apuntar, del racionalismo en pol\u00edtica. Es m\u00e1s, pensaba que el torpe materialismo racionalista de la Ilustraci\u00f3n francesa era la cepa de la que el comunismo no era sino un reto\u00f1o pobre y confuso destinado a perecer. Resulta curioso, y tendr\u00eda que estudiarse, lo pr\u00f3ximo que est\u00e1 Berlin a la cr\u00edtica de Edmund Burke a los fil\u00f3sofos ilustrados franceses, a los que hace responsables de la violencia y la destrucci\u00f3n de la sociedad que ve encarnada en la Revoluci\u00f3n francesa y, sin embargo, cada vez que lo cita es para reprocharle su nacionalismo y su estrechez de miras. Se me ocurre que quiz\u00e1s es el antisemitismo de Burke el responsable de que Berlin, siendo en todo un burkeano, reniegue del maestro. Como se sabe, Burke se dejaba llevar por alguna baja pasi\u00f3n cuando hac\u00eda chistes antisemitas sobre su archienemigo Richard Price, el defensor dentro de su propio partido Whig de la democracia soberana a la francesa. Price predicaba en la Vieja Juder\u00eda y Burke lo trae una y otra vez con el \u00e1nimo de colgarle el sambenito de criptojud\u00edo, lo que era una manera de denigrarle a los ojos de sus contempor\u00e1neos.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">1<\/span><\/sup><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por tanto, mejor que un pensador de la Guerra Fr\u00eda, creo que Berlin ha de verse como un t\u00edpico representante de la teor\u00eda pol\u00edtica de la segunda posguerra. Una teor\u00eda pol\u00edtica que no estaba dedicada a delinear en abstracto los rasgos de una sociedad justa sino m\u00e1s modestamente, a explicar c\u00f3mo el horror totalitario del siglo XX hab\u00eda sido posible.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">2<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\"> Curiosamente, es en las ideas, su g\u00e9nesis y su evoluci\u00f3n donde esperaban encontrar alguna respuesta; y esto explica que se dedicaran a trazar la genealog\u00eda de aquellas ideas que, concebidas por un acaso oscuro pensador, se hab\u00edan diseminado en un contexto determinado hasta convertirse en un violento credo pol\u00edtico capaz de movilizar de forma abrupta y destructiva a las multitudes. Berlin estaba convencido de que el totalitarismo se explicaba por una multitud de razones, pero una muy importante, crucial, eran las ideas\/creencias de las que se nutr\u00eda. En esto segu\u00eda el magisterio de Heinrich Heine, que vinculaba a los pensadores enclaustrados en su despacho con la pol\u00edtica destructiva de la revoluci\u00f3n en la edad moderna.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">3<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\"> No es casual que Berlin prestara tanta atenci\u00f3n a Georges Sorel y su estudio del leninismo como credo pol\u00edtico a cuyo trav\u00e9s se llega a la psicolog\u00eda social del fascismo.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">4<\/span><\/sup><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La historia de las ideas como genealog\u00eda del mal, con cierto aire inquisitorial, era una disciplina cultivada con asiduidad por los pensadores de la posguerra y Berlin en esto estaba acompa\u00f1ado por muchos otros como Karl Popper y su sociedad abierta; Hannah Arendt y sus or\u00edgenes del totalitarismo; Raymond Aron y el opio de los intelectuales; Michael Oakeshott y el racionalismo en pol\u00edtica; tambi\u00e9n Adorno y Horkheimer en su dial\u00e9ctica de la Ilustraci\u00f3n pero, sobre todo Jacob Talmon y su democracia totalitaria, que algunos como Caute se\u00f1alan como la fuente verdadera de las ideas de Berlin; y en un sentido tambi\u00e9n diferente, Elie Kedourie y su nacionalismo como ideolog\u00eda.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">5<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\"> Resulta interesante comparar la teor\u00eda pol\u00edtica de nuestros d\u00edas con la de la posguerra para ver c\u00f3mo aquella estaba estructurada por problemas pol\u00edticos de tr\u00e1gica actualidad, mientras que en el presente la disciplina cultiva el solipsismo y la autorreferencia, desinteresada por completo de la realidad pol\u00edtica. Esto explica su irrelevancia y el desinter\u00e9s del p\u00fablico por sus productos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 1958, en las primeras l\u00edneas de su m\u00e1s c\u00e9lebre escrito, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dos conceptos de libertad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">,<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">6<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\"> Berlin adjudica el desentendimiento del mundo a la filosof\u00eda de su tiempo como disciplina y vinculaba la teor\u00eda pol\u00edtica con el embarrado combate de las ideas en el campo de batalla del presente. As\u00ed pues, la tarea de la teor\u00eda pol\u00edtica estaba mediada por lo contingente de su objeto y la falibilidad de sus juicios, pero resultaba inaplazable e imprescindible por su valor pr\u00e1ctico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Berlin era profesor desde los a\u00f1os treinta, pero su verdadera actividad intelectual no comienza sino en la posguerra, un tiempo de esperanza, pero tambi\u00e9n de escasez y de tenaz combate ideol\u00f3gico. Estuvo en el congreso sobre el futuro de la libertad que proclam\u00f3 en 1955, en Mil\u00e1n, el fin de la ideolog\u00eda y, tal como he se\u00f1alado, contribuy\u00f3 poco despu\u00e9s a la defensa de la libertad liberal en su famosa conferencia de 1958.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">7<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\"> En suma, Berlin era un pensador de su tiempo que hizo suyos los desaf\u00edos de la posguerra y los convirti\u00f3 en un ejercicio intelectual que buscaba iluminar la manera en la que las ideas hab\u00edan dado forma a su mundo, particularmente las ideas destructivas que se hab\u00edan convertido en ideolog\u00edas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me parece importante se\u00f1alar que esta asumida tarea de lidiar con los males pol\u00edticos que Berlin encomendaba a la teor\u00eda pol\u00edtica no era \u00fanicamente la del testigo de su tiempo, sino que ten\u00eda una importante dimensi\u00f3n personal que puede seguirse en su biograf\u00eda.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Pluralismo y libertad<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Isaiah Berlin naci\u00f3 en 1909 en Riga, entonces importante ciudad industrial rusa y ahora capital de Letonia, y muri\u00f3 el 5 de noviembre de 1997 en Oxford, Inglaterra. Su familia, de religi\u00f3n jud\u00eda y cultura rusa, se dedicaba al comercio de madera. Berlin sostuvo que, aunque Inglaterra lo hab\u00eda tratado muy bien, \u00e9l siempre se sinti\u00f3 un jud\u00edo ruso. A consecuencia de la guerra, la familia se traslad\u00f3 en 1916 a Petrogrado, hoy nuevamente San Petersburgo. Ser\u00e1 all\u00ed donde se forme el car\u00e1cter de Berlin bajo el impacto de la Revoluci\u00f3n rusa. La imagen infantil que recibi\u00f3 del fanatismo alimentado por la idea de una sociedad perfecta modelar\u00e1 su pensamiento de por vida. En 1921 los Berlin se trasladan definitivamente a Londres. Berlin estudi\u00f3 en Oxford de 1928 a 1932. All\u00ed se despierta su inter\u00e9s por la filosof\u00eda. La teor\u00eda pol\u00edtica y la historia de las ideas no formaban parte del curr\u00edculum de Oxford por aquel entonces y el desarrollo posterior de estas disciplinas en la universidad es responsabilidad personal suya.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 1932 fue contratado como profesor de filosof\u00eda en Oxford. Particip\u00f3 del nacimiento de la filosof\u00eda anal\u00edtica de Oxford dentro del c\u00edrculo de Ayer, Quine y Hampshire, pero muy pronto qued\u00f3 desenga\u00f1ado de este tipo de pensamiento. El encargo para que escribiera la que luego ser\u00eda su c\u00e9lebre biograf\u00eda de Karl Marx (1939)<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">8<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\"> lo rescat\u00f3 de la filosof\u00eda anal\u00edtica y le permiti\u00f3 dedicarse a lo que ya siempre ser\u00eda su mundo: la historia de las ideas. Durante la Segunda Guerra Mundial realiz\u00f3 tareas de informaci\u00f3n para el gobierno brit\u00e1nico en Estados Unidos y, posteriormente, en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Sionista convencido al tiempo que leal patriota brit\u00e1nico, apoy\u00f3 activamente la construcci\u00f3n del Estado de Israel, pero rechaz\u00f3 radicalmente el uso del terrorismo. Se neg\u00f3, por ejemplo, a estrechar la mano a Menachem Begin. En 1946 se reincorpor\u00f3 a la docencia en Oxford, que compagin\u00f3 con estancias como profesor visitante en Harvard y otras universidades norteamericanas. El resto de su vida la dedic\u00f3 a la ense\u00f1anza universitaria en distintos colegios de Oxford.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A pesar de que hay quien ha querido ver en Berlin \u00fanicamente un int\u00e9rprete de los cl\u00e1sicos del pensamiento pol\u00edtico, hay en \u00e9l un pensamiento propio que puede reducirse a dos temas en los que realiz\u00f3 una contribuci\u00f3n original. Estos temas esenciales ser\u00edan el pluralismo y la libertad. Con relaci\u00f3n al primero, Berlin se\u00f1ala que los humanos tenemos fines y valores diversos, y que incluso una misma persona los tiene, de forma que su reconciliaci\u00f3n es siempre compleja e incompleta. Esto lo expresa con la idea de que nuestros valores pueden ser incompatibles y que, por tanto, la sociedad perfecta no solo es emp\u00edricamente imposible, sino que esa imposibilidad es tambi\u00e9n de tipo conceptual. Por tanto, los ideales de una humanidad racionalmente integrada, cuando se convierten en programas de construcci\u00f3n de la sociedad futura, no solo son imposibles de realizar, sino que son inhumanos. Son inhumanos porque buscan encajar modelos preconcebidos en una realidad que es siempre, dada la condici\u00f3n humana, pluralista y, por tanto, exigen actuar con violencia sobre los hombres existentes, reales, de carne y hueso.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De esta idea nuclear del pluralismo se alimenta su credo liberal, lo que John Gray ha denominado liberalismo agon\u00edstico.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">9<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\"> Esto es, que en una sociedad en la que conviven valores diversos y fines \u00faltimos en conflicto, solo las instituciones liberales permiten su articulaci\u00f3n pac\u00edfica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El otro gran tema de su pensamiento es la libertad pol\u00edtica. Su libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cuatro ensayos sobre la libertad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (1969) le otorg\u00f3 la fama y el reconocimiento acad\u00e9mico del que todav\u00eda hoy disfruta.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">10<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\"> Para Berlin, la pol\u00edtica no es disociable de las ideas y puesto que, como antes mencion\u00e9, las ideas pol\u00edticas son creadas a menudo por profesores universitarios, son estos mismos quienes tienen la obligaci\u00f3n de examinarlas y criticarlas antes de que germinen en fanatismo. Su estudio de las nociones de libertad negativa y libertad positiva contenidas en la libertad pol\u00edtica ha marcado el estudio y el entendimiento de este concepto desde entonces. Para Berlin estas ideas no son buenas ni malas en s\u00ed mismas. La libertad negativa hace referencia a la ausencia de interferencias a nuestro libre obrar; la libertad positiva al ejercicio de nuestra voluntad para hacer aquello que queramos. De alguna manera, una y otra son dos facetas de una misma libertad. Pero, y esto es lo que importa a Berlin, cuando se coloca una u otra como principios que ordenan la actividad pol\u00edtica, los resultados, nos dice la experiencia, son antag\u00f3nicos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si se pone el foco en proteger la libertad negativa, entonces da lugar a los sistemas constitucionales o liberales, donde la soberan\u00eda encuentra su freno al ejercicio de un poder ilimitado en los derechos de los individuos y en las instituciones dirigidas a controlar, dividir y limitar el poder. Por el contrario, la historia nos ha mostrado que enfatizar la libertad positiva ha llevado a su colectivizaci\u00f3n y, a la postre, a la eliminaci\u00f3n de toda libertad en nombre de una libertad superior. Los credos racionalistas de los totalitarismos ser\u00edan el resultado de abrazar esta idea. Por lo dem\u00e1s, los otros libros de Berlin, colecciones de art\u00edculos dedicados al romanticismo, a los pensadores rusos, a Vico y Herder, o a figuras pol\u00edticas o intelectuales contempor\u00e1neas, est\u00e1n b\u00e1sicamente marcados por estas dos preocupaciones centrales: el pluralismo y la libertad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>La libertad seg\u00fan Berlin y Constant<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como he se\u00f1alado, el pensamiento de Berlin bucea en el pasado, en la historia de las ideas, para entender el presente. Esto queda particularmente de manifiesto en el citado ensayo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dos conceptos de libertad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, que es resultado de una conferencia inaugural publicada en 1958. En \u00e9l, Berlin distingue entre libertad negativa, el coto de la libertad individual, que se define por la ausencia de interferencias a nuestro libre actuar, y de ah\u00ed lo de negativa; y la libertad positiva, el autogobierno que nos convierte en amos en el ejercicio de nuestra voluntad. A pesar de que este ensayo ha dado para escribir miles de p\u00e1ginas, tengo la impresi\u00f3n de que no ha sido del todo entendido. Una mayor\u00eda de comentaristas han querido ver en \u00e9l una exploraci\u00f3n anal\u00edtica de los significados del concepto de libertad. Pero este prop\u00f3sito est\u00e1 bien lejos de la intenci\u00f3n de Berlin, que se\u00f1ala que posiblemente se han producido centenares de definiciones del significado de la libertad, pero que a \u00e9l \u00fanicamente le interesan las dos se\u00f1aladas. Y estos dos significados le interesan porque han dado lugar, al encarnarse en instituciones y proyectos pol\u00edticos, a resultados hist\u00f3ricos muy diferentes, que nos proporcionan conocimiento pr\u00e1ctico sobre c\u00f3mo hacer mejores nuestras sociedades o, en todo caso, c\u00f3mo hacerlas m\u00e1s libres y c\u00f3mo evitar fantas\u00edas que a la postre acaban con la libertad.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se ha querido ver en esta distinci\u00f3n un trasunto de la comparaci\u00f3n de la libertad de los modernos y de los antiguos teorizada por Benjamin Constant en su famosa conferencia de 1819, pero las diferencias entre ambos son significativas. Para Constant, efectivamente, la libertad de los modernos es la libertad individual, la libertad negativa, que se encarna en una serie de derechos que nos protegen frente a interferencias. La libertad de los antiguos, en cambio, se corresponde con el autogobierno colectivo. Muchos han querido ver en Constant un defensor particularista del goce privado como libertad. Pero esta es una interpretaci\u00f3n errada porque como modernos valoramos nuestra libertad individual, pero para protegerla necesitamos de la libertad pol\u00edtica. Esto es, para Constant solo podemos proteger la libertad individual mediante la participaci\u00f3n pol\u00edtica y, por tanto, la libertad pol\u00edtica, la participaci\u00f3n colectiva en la pol\u00edtica, es la garant\u00eda del disfrute de la libertad moderna, individual.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">11<\/span><\/sup><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En Berlin la conceptualizaci\u00f3n es diferente. La libertad negativa la asocia al proyecto milliano de libertad, donde esta es vista como un espacio en el que la no interferencia del Estado ha de estar garantizada, y cuyo \u00fanico l\u00edmite de no interferencia es el de la libertad de los dem\u00e1s.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">12<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\"> Nuestra libertad debe respetar la del pr\u00f3jimo y si no lo hace, hay derecho a limitarla; pero su peligro no es el de que, al gozar de su disfrute, tal como se\u00f1alaba Constant, nos olvidemos del concurso p\u00fablico para su defensa; sino que, abusando de ella, explotemos al d\u00e9bil. Curiosamente, Berlin critica el liberalismo econ\u00f3mico radical como emanaci\u00f3n indeseable de la libertad negativa y esto lo conecta con la cr\u00edtica que los pensadores de posguerra reunidos en Mil\u00e1n hicieron al liberalismo de mercado, lo que ahora se llama neoliberalismo, y que estaba encarnado en la figura de Friedrich Hayek.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Berlin llega tan lejos como para imaginar un \u201caut\u00f3crata\u201d, luego volver\u00e9 sobre este tema, que respete plenamente la libertad negativa. Para Constant, esto es inimaginable porque la \u00fanica garant\u00eda de la libertad individual es, precisamente, la participaci\u00f3n pol\u00edtica, que pone freno a la tendencia de todo poder a extenderse. Aqu\u00ed Constant est\u00e1 con Montesquieu: \u201cLa libertad pol\u00edtica solo se encuentra en los Estados moderados. Pero no la hay siempre en los Estados moderados, la hay cuando no se abusa del poder; sabemos desde siempre que todo hombre con poder se ve impelido a abusar de \u00e9l; y llega hasta donde encuentra l\u00edmites. \u00a1Qui\u00e9n lo dir\u00eda! Hasta la virtud misma necesita l\u00edmites. Para que no se pueda abusar del poder hace falta que se dispongan las cosas de modo que el poder frene al poder\u201d.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">13<\/span><\/sup><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De alguna manera, parece que Berlin ignorara la justificaci\u00f3n de la separaci\u00f3n de poderes como instrumento de protecci\u00f3n de la libertad. Me resulta enigm\u00e1tica la raz\u00f3n por la que Berlin lanza esta afirmaci\u00f3n sobre la compatibilidad posible entre perfecta libertad y autocracia porque, justamente, la autocracia es el ejercicio de una soberan\u00eda absoluta, valga la redundancia, inmoderada y sin l\u00edmites. Friedrich Hayek, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La constituci\u00f3n de la libertad <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(1960), se ocupa en extenso de esta cuesti\u00f3n al abordar la relaci\u00f3n entre libertad y democracia, y apunta como imaginable la idea de una libertad sin democracia, pero parece concluir que la experiencia lo desmiente. Hayek en esta obra tambi\u00e9n podr\u00eda considerarse como un te\u00f3rico pol\u00edtico de la posguerra, puesto que dialoga con muchos de sus autores, en particular con Talmon, y le sigue en la cuesti\u00f3n central planteada por Alexis de Tocqueville de la relaci\u00f3n entre democracia y libertad. Ronald Hamowy, en las notas que a\u00f1ade a la edici\u00f3n definitiva de esta obra, ha conectado apropiadamente el pensamiento de Hayek con el de Ortega para se\u00f1alar el consenso liberal en torno a la relaci\u00f3n entre libertad y democracia.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">14<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\"> En cualquier caso, y a pesar de que se ha hecho de Hayek un defensor de la compatibilidad entre libertad individual y dictadura, a prop\u00f3sito de algunas declaraciones desafortunadas sobre Pinochet, lo que pareciera servir como ilustraci\u00f3n de la ocurrencia de Berlin, su posici\u00f3n en esto es meridiana: \u201cSi la democracia es un medio para preservar la libertad, entonces la libertad individual es una condici\u00f3n esencial para el funcionamiento de la democracia. Aunque la democracia es probablemente la mejor forma de gobierno limitado, se vuelve absurda si se convierte en gobierno ilimitado\u201d.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">15<\/span><\/sup><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para Constant, el peligro de la libertad de los antiguos radica en que su ejercicio colectivo haga que la libertad individual desaparezca y, por tanto, le interesa mucho mostrar c\u00f3mo las instituciones republicanas de libertad colectiva son contrarias a la concepci\u00f3n moderna, individual de la libertad. Aqu\u00ed, nuevamente, Berlin se separa. Nos dice, pensando en Kant y su concepto de libertad como autodeterminaci\u00f3n, que hay una tradici\u00f3n liberal de la libertad positiva. Pero acaba por reconciliarse en este punto con Constant al se\u00f1alar que la libertad positiva tiene el peligro de entenderse de forma colectiva y, una vez que esto sucede, la libertad desaparece en todos sus sentidos. Los grandes credos ideol\u00f3gicos de su tiempo participar\u00edan de esta circunstancia. Y a\u00f1ade algo m\u00e1s, la libertad negativa es una planta fr\u00e1gil, escasa, que solo ha progresado ocasionalmente en algunas sociedades muy refinadas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>La incompatibilidad entre libertad y autocracia<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el ambiente propicio de la Guerra Fr\u00eda, al final de los a\u00f1os cincuenta, cuando apenas Gran Breta\u00f1a sal\u00eda del racionamiento, y cuando el Estado de bienestar llevaba m\u00e1s de una d\u00e9cada funcionando, el ensayo de Berlin fue visto como una cr\u00edtica semi-impl\u00edcita a los sistemas comunistas, sistemas que en el nombre de una libertad humana superior hab\u00edan agostado toda libertad. Por eso extra\u00f1a, como ya refer\u00ed antes de pasada, que Berlin nos diga que la libertad negativa \u201cno es incompatible con ciertos tipos de autocracia o, en cualquier caso, con la ausencia de autogobierno\u201d.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">16<\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/sup><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y contin\u00faa al se\u00f1alar que \u201cdel mismo modo que una democracia puede privar, de hecho, al ciudadano individual, de gran n\u00famero de libertades de las que podr\u00eda disfrutar en otro tipo de sociedad, es perfectamente imaginable un d\u00e9spota con esp\u00edritu liberal que concediera a sus s\u00fabditos un gran espacio de libertad personal. El d\u00e9spota que deja a sus s\u00fabditos amplio terreno de libertad puede ser injusto, puede dar lugar a las desigualdades m\u00e1s salvajes, puede atender poco al orden, la virtud o el conocimiento; pero supuesto que no reprima la libertad de dichos s\u00fabditos o, al menos, que no la reprima tanto como muchos otros reg\u00edmenes, satisfar\u00e1 los requisitos de Mill\u201d.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">17<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Este pasaje resulta oscuro y parece se\u00f1alar que la democracia <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">totalitaria<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> denunciada por Constant, Tocqueville y Talmon puede acabar con las libertades que disfrutan los ciudadanos en otras sociedades que no se especifican. La primera afirmaci\u00f3n forma parte del consenso liberal, una democracia que ignora los l\u00edmites que los derechos individuales imponen al ejercicio de un poder soberano no es m\u00e1s que un despotismo tumultuario, tal como dijo Constant. Sin embargo, la oscuridad est\u00e1 en que no nombra las sociedades en las que s\u00ed se disfruta de la libertad negativa. Parece que se refiere a los Estados constitucionales, pero lo deja en la ambig\u00fcedad. Y da la sensaci\u00f3n de que por simetr\u00eda con este argumento se ve impelido a formular el contrario, que puede haber libertad y no haber democracia, esto es, que hay una desconexi\u00f3n entre la libertad individual, el coto privado de la soberan\u00eda personal y la democracia entendida como gobierno de mayor\u00edas.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Curiosamente Berlin solo utiliza dos veces la palabra aut\u00f3crata\/autocracia en su texto sobre los dos conceptos de libertad. La otra es para se\u00f1alar que el estoicismo, como filosof\u00eda del refugio interior, puede vincularse al fin de las polis democr\u00e1ticas griegas ante la \u201ccentralizada autocracia macedonia\u201d. En la misma p\u00e1gina, en nota, ampl\u00eda esta idea al se\u00f1alar que \u201cel quietismo de los sabios orientales era igualmente una reacci\u00f3n frente al despotismo de las grandes autocracias\u201d.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">18<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\"> Ciertamente, la conexi\u00f3n entre autocracia y estoicismo parece obvia. Y no deja de ser preocupante la popularidad creciente del estoicismo que estamos viviendo en el presente, con una verdadera avalancha de libros sobre el estoicismo como autoayuda y, al mismo tiempo, asistimos al crecimiento global y beligerante de las autocracias. Vale la pena recordar la lecci\u00f3n de S\u00e9neca. Para este, perdidas las virtudes del pueblo romano, el orden solo puede ser resultado de la concentraci\u00f3n del poder en un soberano, el Emperador, que lo imponga. Pero para que este poder d\u00e9 lugar a la paz y la felicidad de los s\u00fabditos es necesario que sea un poder que se autolimite. Este es el tema de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">De clementia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. No se sabe si S\u00e9neca dirige estas palabras a Ner\u00f3n por cinismo o con buena voluntad, porque para entonces el emperador ya se ha manchado las manos con la sangre del brit\u00e1nico. En cualquier caso, el poder del emperador queda pintado por S\u00e9neca en un retrato que presenta a Ner\u00f3n como si hablara de s\u00ed mismo:\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Yo, entre todos los mortales, he recibido la aprobaci\u00f3n y he sido elegido para desempe\u00f1ar en la tierra el papel de los dioses. Yo soy \u00e1rbitro de la vida y la muerte de los pueblos, en mi mano est\u00e1 la suerte y situaci\u00f3n de cada cual; por mi boca, la fortuna manifiesta qu\u00e9 quiere conceder a cada uno de los hombres; seg\u00fan sea mi respuesta, pueblos y ciudades conciben causas de alegr\u00eda; no hay parte en lugar alguno que prospere sin que yo lo quiera y propicie; todos estos miles de espadas que mi Paz sujeta se desenvainar\u00e1n a una se\u00f1al m\u00eda; qu\u00e9 pa\u00edses conviene que sean extirpados de ra\u00edz, cu\u00e1les trasladados, cu\u00e1les recompensados con la libertad y cu\u00e1les privados de ella, qu\u00e9 reyes conviene esclavizar y en torno a la cabeza de cu\u00e1les colocar el emblema de la realeza, qu\u00e9 ciudades deben quedar arrasadas y cu\u00e1les surgir de nuevo, depende de m\u00ed.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">19<\/span><\/sup><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me parece relevante recordar que la necesidad de un d\u00e9spota que mantenga el orden y la paz la conecta S\u00e9neca con la degradaci\u00f3n del pueblo romano, puesto que, perdidas sus virtudes, sostiene, solo mediante un soberano absoluto se puede proteger la sociedad. Anne Applebaum ha mostrado que este mismo argumento lo utilizan los aut\u00f3cratas de hoy d\u00eda para legitimarse: ensucian la respetabilidad de los dem\u00f3cratas mediante campa\u00f1as destructivas para as\u00ed generar el escepticismo en la poblaci\u00f3n, lo que les permite prosperar.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">20<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\"> Para Berlin el aut\u00f3crata puede ser protector de la libertad negativa, pero tambi\u00e9n el d\u00e9spota que impone la renuncia a sus s\u00fabditos, que les proporciona la falsa libertad de prescindir de todo. Berlin nos dice que la libertad del sabio estoico debe ser rechazada en tanto falsa libertad. Aqu\u00ed acierta Berlin, sin duda, pero nos quedamos sin saber c\u00f3mo puede conciliarse libertad y autocracia. Creo que el argumento de Berlin es confuso y que Constant resulta m\u00e1s clarividente porque entiende que una soberan\u00eda absoluta, sea ejercida en el nombre de uno o de muchos, significa siempre la desaparici\u00f3n de la libertad, de la libertad moderna, de la libertad individual.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>El nuevo significado de autocracia<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El vocabulario con el que conceptualizamos la realidad pol\u00edtica est\u00e1 sujeto a una din\u00e1mica peculiar. En general, hay poca innovaci\u00f3n en los t\u00e9rminos que utilizamos, pero como necesitamos acomodar los cambios que ocurren en las sociedades, su significado va cambiando, hasta el punto de que, dada la antig\u00fcedad de muchas de estas palabras, este acaba por invertirse. Por ejemplo, la palabra democracia ha pasado en su milenaria historia de significar, eso nos dec\u00eda Arist\u00f3teles, el gobierno injusto de una multitud en su propio provecho, a denominar una forma de gobierno limitado, con sufragio universal y derechos garantizados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pues bien, puesto que la democracia es el gobierno que protege los derechos de los individuos a trav\u00e9s de la participaci\u00f3n pol\u00edtica de los ciudadanos, lo contrario de la democracia ser\u00e1 el gobierno de una \u00fanica persona que lo ejerce sin someterse a l\u00edmite alguno, de acuerdo con su voluntad desp\u00f3tica. Hasta hace poco, tales reg\u00edmenes se calificaban de autoritarios o de dictaduras, pero ahora la palabra autocracia ha alcanzado una importante audiencia porque permite unificar en una \u00fanica denominaci\u00f3n una forma de gobierno que puede manifestarse formalmente de maneras muy distintas, en rep\u00fablicas o en monarqu\u00edas; con elecciones y partidos pol\u00edticos o sin ellas y sin pluralismo pol\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la lengua espa\u00f1ola la palabra es relativamente nueva, no aparece en el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Diccionario de autoridades<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y s\u00ed lo hace en el de la lengua de la RAE, donde se se\u00f1ala que autocracia es el \u201csistema de gobierno en el cual la voluntad de una sola persona es la suprema ley\u201d y aut\u00f3crata \u201cla persona que ejerce por s\u00ed sola la autoridad suprema de un Estado\u201d y a\u00f1ade, \u201cse daba especialmente este t\u00edtulo al emperador de Rusia\u201d. El <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Shorter Oxford Dictionary<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es m\u00e1s espec\u00edfico. La palabra no entra en la lengua inglesa, en su sentido pol\u00edtico, pr\u00e1cticamente hasta mediados del siglo XIX y se hace sin\u00f3nimo de gobierno absoluto. Aut\u00f3crata hab\u00eda aparecido ya en esta lengua a principios del mismo siglo para denominar a un monarca con autoridad ilimitada o a un gobernante absoluto e irresponsable. Pero adem\u00e1s nos recuerda que era uno de los t\u00edtulos del zar. De hecho, el zar de Rusia se titul\u00f3 desde 1721 hasta la desaparici\u00f3n de su monarqu\u00eda en 1917 como \u201cEmperador y aut\u00f3crata de toda Rusia\u201d o tambi\u00e9n como \u201cEmperador y aut\u00f3crata de todas las Rusias\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la primera constituci\u00f3n de Rusia, las \u201cLeyes fundamentales\u201d, promulgada por Nicol\u00e1s II el 23 de abril de 1906, se explicitaba el significado de la autocracia zarista al afirmar la supremac\u00eda del emperador sobre la ley, la iglesia, y la Duma. El art\u00edculo 4 establec\u00eda que: \u201cEl poder supremo autocr\u00e1tico se establece en la figura del Emperador de toda Rusia. Es un mandato divino que su autoridad sea respetada y cumplida no solo por miedo sino como deber de conciencia\u201d. Con el t\u00edtulo de autocracia se buscaba afirmar que la soberan\u00eda absoluta quedaba encarnada en el monarca y que este ten\u00eda un car\u00e1cter sacral y casi divino. En suma, que un aut\u00f3crata es un gobernante absoluto, que ejerce una soberan\u00eda total, lo que le coloca por encima de los hombres y las leyes. De hecho \u0418\u043c\u043f\u0435\u0440\u0430\u0442\u043e\u0440 \u0438 \u0421\u0430\u043c\u043e\u0434\u0435\u0440\u0436\u0435\u0446 \u0412\u0441\u0435\u0440\u043e\u0441\u0441\u0438\u0439\u0441\u043a\u0438\u0439, romanizado: Imperator i Samoderzhets Vserossiyskiy se traduce muchas veces, en espa\u00f1ol y en otras lenguas, como soberano absoluto, aunque literalmente especifique emperador y aut\u00f3crata de toda Rusia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La denominaci\u00f3n autocracia se ha generalizado en el presente para denominar a aquellos reg\u00edmenes pol\u00edticos cuya caracter\u00edstica com\u00fan, al margen de sus diferencias, es que no son democr\u00e1ticos. As\u00ed lo hace, por ejemplo, el Instituto V-Dem, que distingue entre democracias liberales, democracias electorales, autocracias electivas y autocracias cerradas.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">21<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\"> La palabra tambi\u00e9n la usa Anne Applebaum, en su ya mencionado excelente y terror\u00edfico \u00faltimo libro, titulado <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Autocracy, Inc<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">., subtitulado \u201cThe Dictators Who Want to Run the World\u201d, que podr\u00eda traducirse como \u201cCorporaci\u00f3n autocracia. Los dictadores que quieren gobernar el mundo\u201d. Frente a la imagen tradicional del Estado autocr\u00e1tico, en el que un malvado hace lo que le da la gana gracias al control del ej\u00e9rcito y la pol\u00edtica, y donde hay tambi\u00e9n colaboracionistas y quiz\u00e1 algunos valientes opositores, lo que hoy vemos es algo muy distinto. Las autocracias han cambiado radicalmente y ya no responden al viejo modelo. Sostiene Applebaum que hoy en d\u00eda las autocracias se sostienen mediante una red de estructuras financieras cleptocr\u00e1ticas, de tecnolog\u00edas de vigilancia y de propagandistas profesionales que operan m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras. Las compa\u00f1\u00edas corruptas de un pa\u00eds hacen negocios con las compa\u00f1\u00edas corruptas de otro y la polic\u00eda de una autocracia entrena y forma a la de otra.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para Applebaum, los aut\u00f3cratas est\u00e1n reescribiendo las normas del comercio y del gobierno internacional al tiempo que difunden los mismos mensajes sobre la debilidad de la democracia y la maldad de los Estados Unidos de Am\u00e9rica y Occidente. Los miembros de la Corporaci\u00f3n Autocracia no est\u00e1n unidos por una ideolog\u00eda sino por un com\u00fan deseo de poder, riqueza e impunidad, y por la creencia de que las ideas democr\u00e1ticas, tanto si vienen de su propia oposici\u00f3n interna como si lo hacen del mundo democr\u00e1tico, son peligrosas y deben ser destruidas. Entre los \u201cmodernos aut\u00f3cratas hay comunistas, mon\u00e1rquicos, nacionalistas y te\u00f3cratas. Sus reg\u00edmenes tienen ra\u00edces hist\u00f3ricas, fines y est\u00e9ticas diferentes [\u2026] y no operan como un bloque sino como una confederaci\u00f3n de empresas, unidas no por la ideolog\u00eda sino por la determinaci\u00f3n brutal y obtusa de preservar su riqueza y su poder personal [\u2026] En lugar de ideas, los caudillos que dirigen Rusia, China, Ir\u00e1n, Corea del Norte, Venezuela, Nicaragua, Angola, Myanmar, Cuba, Siria, Zimbabue, Mali, Bielorrusia, Sud\u00e1n, Azerbaiy\u00e1n [\u2026] comparten la determinaci\u00f3n de privar a sus ciudadanos de toda influencia o voz p\u00fablica, de echar atr\u00e1s toda forma de transparencia o responsabilidad, y reprimir a todo aquel, en casa o en el exterior, que les desaf\u00ede\u201d.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">22<\/span><\/sup><span style=\"font-weight: 400;\"> Applebaum sostiene que si queremos salvar las democracias habr\u00e1 que cambiar nuestra forma de ver el mundo y combatir a los aut\u00f3cratas con nuevas armas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Ya no hay ideolog\u00eda sino intereses<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De la reflexi\u00f3n de Applebaum me parece importante retener que los aut\u00f3cratas no tienen ideolog\u00eda sino intereses y que, por tanto, la dedicaci\u00f3n al estudio de las ideas propiciada por la filosof\u00eda pol\u00edtica de la posguerra, y por Isaiah Berlin en particular, puede ser una dedicaci\u00f3n melanc\u00f3lica y errada si lo que nos interesa es conceptualizar y analizar la pol\u00edtica de hoy con el \u00e1nimo de mejorarla. Si pensamos en qui\u00e9nes se sentaban en la mesa del dictador Maduro, un aut\u00f3crata, en su autonombramiento como presidente de Venezuela el 10 de enero de 2025, podemos ver que hab\u00eda d\u00e9spotas y propagandistas de todos los colores, unidos por el inter\u00e9s y no por las ideas, desde comunistas a extrema derecha. Si acaso, la \u00fanica idea que compart\u00edan era un igual desprecio por la democracia liberal. Por tanto, a diferencia de lo que ocurr\u00eda en el tiempo del paroxismo ideol\u00f3gico del inicio del siglo XX, donde las religiones pol\u00edticas movilizaban contra la democracia a las masas, ahora la amenaza no viene de las ideas, sino del socavamiento de la legitimidad de la democracia, esto es, de un discurso negativo donde el aut\u00f3crata se ofrece como garante de orden y seguridad frente a la decadencia de las sociedades liberales, desprestigiadas dentro y fuera de sus fronteras. Pero esta amenaza nueva a las democracias no viene solo de la alianza global de aut\u00f3cratas de todo pelaje. Tambi\u00e9n dentro de las democracias liberales se ha producido una sustituci\u00f3n del pluralismo como valor por la afirmaci\u00f3n de una pol\u00edtica personalista del hombre fuerte, del caudillo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Erica Frantz y otros han se\u00f1alado recientemente algo que me parece particularmente relevante y es que, si bien tras el final de la Segunda Guerra Mundial las democracias fueron derribadas normalmente mediante golpes de Estado o por la fuerza, hoy, por el contrario, se est\u00e1n erosionando a manos de gobernantes elegidos democr\u00e1ticamente, que retienen el poder socavando lentamente sus instituciones. Para entender este desarrollo, estos autores proponen como necesario el estudio \u201cdel papel de los partidos pol\u00edticos personalistas [\u2026] partidos que existen principalmente para promover la carrera de sus l\u00edderes\u201d. Afirman que se puede constatar mediante datos que \u201cel auge de los partidos personalistas en todo el mundo est\u00e1 facilitando el declive de la democracia\u201d. Y que esto es debido a que \u201clos partidos personalistas carecen de incentivos y capacidad para contrarrestar el empe\u00f1o de un l\u00edder por ampliar el poder ejecutivo\u201d. De este modo, los l\u00edderes de partidos personalistas tienen muchas probabilidades de tener \u00e9xito a la hora de desmantelar las limitaciones institucionales a su gobierno. Y concluyen con un diagn\u00f3stico pesimista que resulta coherente con el clima crispado que viven las democracias en el presente: \u201cEstos ataques a las instituciones pol\u00edticas repercuten, por su parte, en toda la sociedad, profundizando la polarizaci\u00f3n pol\u00edtica y debilitando el compromiso de los defensores de las normas democr\u00e1ticas. De esta manera, el personalismo del partido gobernante erosiona las limitaciones horizontales y verticales que pesan sobre un l\u00edder, degradando en \u00faltima instancia la democracia y aumentando el riesgo de un fracaso democr\u00e1tico\u201d.<\/span><sup><span style=\"font-weight: 400;\">23<\/span><\/sup><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Contra lo que pensaba Berlin, hoy d\u00eda no hay aut\u00f3cratas buenos que respeten la libertad de sus s\u00fabditos; y lo que es peor, autocracia y democracia no son necesariamente incompatibles, puesto que desde la segunda se puede llegar a la primera. La teor\u00eda pol\u00edtica como historia de las ideas estaba orientada al fin pr\u00e1ctico de defender las sociedades que hab\u00edan hecho de la protecci\u00f3n de la libertad individual el principio organizador de su sistema constitucional. Berlin habl\u00f3 de la libertad negativa como una planta fr\u00e1gil y escasa que prosperaba en pocos lugares y exig\u00eda mucha civilizaci\u00f3n. Entonces, en su tiempo, estas sociedades excepcionales de la libertad se enfrentaban a sistemas de ideas que, en el inicio de la secularizaci\u00f3n, se comportaban como religiones pol\u00edticas, como sistemas de ideas convertidos en creencias que movilizaban a las masas. Pero en el tiempo postsecular que vivimos parece que el fin pr\u00e1ctico de defender la democracia liberal ya no se sirve \u00fanicamente mediante la historia de las ideas pol\u00edticas, mediante la genealog\u00eda cr\u00edtica de los credos destructivos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Parece, por el contrario, que esta planta fr\u00e1gil de la democracia liberal lo que necesita hoy, si queremos que no se agoste, es m\u00e1s democracia entendida como separaci\u00f3n de poderes, Estado de derecho, independencia judicial, opini\u00f3n p\u00fablica independiente y participaci\u00f3n pol\u00edtica. Dec\u00eda Constant, en su famosa conferencia, que la participaci\u00f3n pol\u00edtica no solo es un instrumento de protecci\u00f3n de la libertad sino una escuela de educaci\u00f3n ciudadana. Sin estos ingredientes, los nuevos aut\u00f3cratas, elegidos o autonombrados, acabar\u00e1n con la democracia sin necesidad de ofrecer una ideolog\u00eda. Berlin se\u00f1al\u00f3 que mientras existiera la pol\u00edtica habr\u00eda teor\u00eda pol\u00edtica, porque la necesidad pr\u00e1ctica de mejorar nuestras sociedades nos acompa\u00f1ar\u00e1 siempre. En esto, sin duda, sigue siendo plenamente actual.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><i><span style=\"font-weight: 400;\">Este texto se present\u00f3 en una primera versi\u00f3n como conferencia en el Seminario de Pensamiento de la Fundaci\u00f3n Civismo, Madrid, 17 de enero de 2025.\u00a0<\/span><\/i><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Art\u00edculo publicado originalmente en <a href=\"https:\/\/letraslibres.com\/magazine\/?id_revista=142947&amp;edition=49#\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><i>Letras Libres<\/i> Espa\u00f1a, A\u00f1o XXIV, Nro. 283 (abril 2025) <\/a>como parte de \u201cConversaciones Globales\u201d, un proyecto patrocinado por Open Society Foundations.<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">1 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Frans de Bruyn, \u201cAnti-semitism, millenarianism, and radical dissent in Edmund Burke\u2019s \u2018Reflections on the revolution in France\u2019\u201d, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Eighteenth-Century Studies<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, vol. 34, n.\u00ba 4 (verano, 2001), pp. 577-600. Una vitri\u00f3lica cr\u00edtica de Burke a cargo de Jeremy Fox puede verse en https:\/\/www.opendemocracy.net\/en\/opendemocracyuk\/edmund-burke-unspoken-villainy\/.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">2 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Bhikhu Parekh ha sido el gran defensor de esta teor\u00eda pol\u00edtica frente aquellos que se\u00f1alaban que hasta la llegada de John Rawls y su <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Teor\u00eda de la justicia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en 1971 la disciplina estaba muerta. El tiempo pone cada cosa en su sitio y la farragosa escol\u00e1stica rawlsiana ha quedado olvidada mientras que los cl\u00e1sicos de la posguerra mantienen todav\u00eda su vigor. Sobre este debate puede verse Bhikhu Parekh, \u201cTraditions in Political Philosophy\u201d, en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">A New Handbook of Political Science<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, R. Goodwin y Hans-Dieter Klingenmann (eds.), Oxford, Oxford University Press, 1996.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">3 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Heinrich Heine, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sobre la historia de la religi\u00f3n y la filosof\u00eda en Alemania. La escuela rom\u00e1ntica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, Tecnos, 2015. Traducci\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">4 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Georges Sorel, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Reflexiones sobre la violencia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, Alianza, 2016. Pr\u00f3logo de Isaiah Berlin.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">5 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Karl Popper<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">, La sociedad abierta y sus enemigos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Barcelona, Paid\u00f3s, 2017 [1945]; Hannah Arendt, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los or\u00edgenes del totalitarismo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, Alianza, 2006 [1951]; Raymond Aron, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El opio de los intelectuales<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Barcelona, P\u00e1gina Ind\u00f3mita, 2018 [1955]; Michael Oakeshott, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El racionalismo en la pol\u00edtica y otros ensayos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, M\u00e9xico, FCE, 2000 [1962]; tambi\u00e9n Adorno y Horkheimer, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dial\u00e9ctica de la Ilustraci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, Trotta, 2016 [1944-47]; Jacob Talmon, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Los or\u00edgenes de la democracia totalitaria<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, Olejnik ediciones, 2023 [1952]; David Caute, en su libro poco piadoso con Berlin, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Isaac and Isaiah: The Covert Punishment of a Cold War Heretic<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, New Haven, Yale University Press, 2013, apunta a que lo original de este no es sino plagio de Talmon; Elie Kedourie, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Nacionalismo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, Alianza, 2015 [1960].<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">6 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Isaiah Berlin, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dos conceptos de libertad. El fin justifica los medios. Mi trayectoria intelectual<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, Alianza Editorial, 2014. Edici\u00f3n, introducci\u00f3n, traducci\u00f3n y notas de \u00c1ngel Rivero.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">7 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Sobre el fin de la ideolog\u00eda y el congreso de Mil\u00e1n de 1955 puede verse mi introducci\u00f3n a Daniel Bell, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El final de la ideolog\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, Alianza, 2015 [1960].<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">8 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Isaiah Berlin, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Karl Marx<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, Alianza, 2015. Edici\u00f3n corregida y puesta al d\u00eda por \u00c1ngel Rivero.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">9 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">John Gray<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">, Isaiah Berlin<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Alfons el Magn\u00e0nim, IVEI Valencia, 1996. \u00c1. Rivero, \u201cJohn Gray y el liberalismo agon\u00edstico de Isaiah Berlin\u201d, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Revista de Libros<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, 1 de enero de 1997, disponible en: https:\/\/www.revistadelibros.com\/john-gray-y-el-liberalismo-agonistico-de-isaiah-berlin\/<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">10 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Isaiah Berlin, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sobre la libertad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, Alianza, 2017. Edici\u00f3n de Henry Hardy y de \u00c1ngel Rivero para la versi\u00f3n espa\u00f1ola. Berlin consideraba su libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Cuatro ensayos sobre la libertad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> su obra m\u00e1s importante y original. Esta edici\u00f3n definitiva cambia el t\u00edtulo de la obra y se hace cargo de la voluntad \u00faltima de Berlin de incluir un quinto ensayo que la editorial no le dej\u00f3 incorporar en su momento debido a los retrasos que las dudas del autor generaron en la producci\u00f3n del libro.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">11 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Benjamin Constant, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La libertad de los modernos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, Alianza, 2019. Edici\u00f3n de \u00c1ngel Rivero.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">12 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">John Stuart Mill, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sobre la libertad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, Alianza, 2013. Pr\u00f3logo de Isaiah Berlin.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">13 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Montesquieu, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El esp\u00edritu de las leyes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, Alianza, 2015, libro XI, cap\u00edtulo 4, p. 586.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">14 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Friedrich A. Hayek, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Constitution of Liberty, The Collected Works of F. A. Hayek,Volume XVII,<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> The definitive edition<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">, <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">Chicago, The University of Chicago Press, 2011 [1960]. Edici\u00f3n de Ronald Hamowy. El an\u00e1lisis de Ortega y Gasset de la relaci\u00f3n entre liberalismo y democracia se encuentra en el cap\u00edtulo V de su librito <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Castilla y sus castillos<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, Afrodisio Aguado, 1942. La inspiraci\u00f3n de Ortega es francesa y al leerle no puede uno dejar de pensar en el castillo de La Br\u00e8de donde Montesquieu escribi\u00f3 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El esp\u00edritu de las leyes.<\/span><\/i><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">15 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Friedrich A. Hayek, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">op. cit.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pp. 182-183.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">16 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Isaiah Berlin, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Dos conceptos de libertad. El fin justifica los medios. Mi trayectoria intelectual<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">,<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\"> op. cit.<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, p. 73.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">17 <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ibid<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">18 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Ibid<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">., p. 88.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">19 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Lucio Anneo S\u00e9neca, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Sobre la clemencia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Madrid, Alianza, 2018, L. I, 2.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">20 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Anne Applebaum, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Autocracy Inc. The Dictators who Want to Run the World<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">., Londres, Allen Lane, 2024, p. 122 y sig.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">21 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">https:\/\/www.v-dem.net\/<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">22 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Anne Applebaum, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">op. cit<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">., pp. 2-3.<\/span><\/h6>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">23 <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">Erica Frantz, Andrea Kendall-Taylor y Joe Wright, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">The Origins of Elected Strongmen: How Personalist Parties Destroy Democracy from Within<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, Oxford, Oxford University Press, 2024.<\/span><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Roman Petrov, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota del editor: El art\u00edculo que publicamos a continuaci\u00f3n apareci\u00f3 originalmente en la edici\u00f3n espa\u00f1ola de Letras Libres, A\u00f1o XXIV, Nro. 283 (abril 2025). Agradecemos a Daniel Gasc\u00f3n, editor de Letras Libres Espa\u00f1a, por permitirnos compartir este texto con los lectores de LALT. &nbsp; Dec\u00eda Isaiah Berlin que mientras exista la pol\u00edtica \u2014la actividad dirigida [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":40707,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[2889],"tags":[5334],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[],"lal_author":[5352],"class_list":["post-40770","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ensayos","tag-numero-34","lal_author-angel-rivero"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40770","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40770"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40770\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":41238,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40770\/revisions\/41238"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/40707"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40770"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40770"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40770"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=40770"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=40770"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=40770"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=40770"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=40770"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}