{"id":4074,"date":"2020-11-11T00:32:29","date_gmt":"2020-11-11T06:32:29","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2020\/11\/keys-reading-neuman-francisca-noguerol\/"},"modified":"2023-06-02T13:27:27","modified_gmt":"2023-06-02T19:27:27","slug":"keys-reading-neuman-francisca-noguerol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2020\/11\/keys-reading-neuman-francisca-noguerol\/","title":{"rendered":"&#8220;Claves para leer a Neuman&#8221; de Francisca Noguerol"},"content":{"rendered":"<div><\/div>\n<div class=\"caption\"><\/div>\n<p>Se\u00f1ala Andr\u00e9s Neuman en \u201cCincuenta porqu\u00e9s\u201d (2011), entrada de su blog cercana a la exposici\u00f3n de una po\u00e9tica personal:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\">Escribo porque de ni\u00f1o sent\u00ed que la escritura era una forma de curiosidad e ignorancia. Escribo porque la infancia es una actitud. Escribo porque no s\u00e9, y no s\u00e9 por qu\u00e9 escribo. Escribo porque solo as\u00ed puedo pensar. Escribo porque la felicidad tambi\u00e9n es un lenguaje. Escribo porque el dolor agradece que lo nombren. Escribo porque la muerte es un argumento dif\u00edcil de entender. Escribo porque me da miedo morirme sin escribir. Escribo porque quisiera ser quienes no ser\u00e9, vivir lo que no vivo, recordar lo que no vi. Escribo porque, sin ficci\u00f3n, el tiempo nos oprime. Escribo porque la ficci\u00f3n multiplica la vida. Escribo porque las palabras fabrican tiempo, y tiempo nos queda poco.<\/p>\n<p>En las siguientes p\u00e1ginas, se expondr\u00e1n siete claves de lectura de un autor al que Roberto Bola\u00f1o defini\u00f3, acertadamente, como \u201ctocado por la gracia\u201d. Hipn\u00f3tico, sensual y sugerente a partes iguales, la profunda coherencia de su proyecto literario queda manifiesta en los conceptos desarrollados a continuaci\u00f3n<i>.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><b>Desaf\u00edos<\/b><\/p>\n<p>Neuman disfruta con el riesgo y el juego. Como el futbolista que alg\u00fan d\u00eda so\u00f1\u00f3 ser, avanza entre los extremos de la p\u00e1gina-cancha para progresar en su pensamiento y dar en la diana. De ah\u00ed que eligiera <i>El equilibrista<\/i> como t\u00edtulo de un libro de aforismos y el de <i>El jugador de billar <\/i>para un poemario. Hablar de \u00e9l supone, pues, hacerlo de alguien que impone a su obra un cambio y experimentaci\u00f3n continuos.<\/p>\n<p>Este hecho lo ha llevado a incursionar en la poes\u00eda \u2014desde los sonetos al <i>haiku<\/i>, pasando por las series l\u00edricas\u2014; el aforismo, el microrrelato y el cuento; el blog \u2014a partir de la microrr\u00e9plica, entrada de poco m\u00e1s de cien palabras\u2014; el microensayo de corte greguer\u00edstico; el dietario, la entrada heterodoxa de diccionario, el art\u00edculo period\u00edstico, el guion de tiras c\u00f3micas, la reflexi\u00f3n te\u00f3rica \u2014lo que explica la existencia de frecuentes codas a sus libros registradas en forma de dodec\u00e1logos, ensayos y ap\u00e9ndices para curiosos\u2014; y, finalmente, la novela. En relaci\u00f3n a sus tres t\u00edtulos m\u00e1s recientes en este \u00faltimo g\u00e9nero, recuerdo c\u00f3mo <i>El viajero del siglo<\/i> es a la vez novela g\u00f3tica, de ideas, sentimental y de misterio, <i>Hablar solos <\/i>se descubre como un perturbador e introspectivo relato sobre la enfermedad y el duelo, y <i>Fractura<\/i> como narraci\u00f3n ecol\u00f3gica y de la memoria, cercana a los postulados de la novela de tesis en su reflexi\u00f3n sobre temas como la energ\u00eda, la econom\u00eda y el amor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Pasajes<\/b><\/p>\n<p>Si hay un aspecto especialmente destacado por la cr\u00edtica al acercarse a su figura, este viene dado por su ubicaci\u00f3n entre dos orillas, en un puente del que le gusta hablar para definirse y en el que sit\u00faa, asimismo, a muchos compa\u00f1eros de generaci\u00f3n. Esta concepci\u00f3n se encuentra vinculada a su experiencia vital, por la que en la novela <i>Una vez Argentina<\/i> narr\u00f3 los or\u00edgenes franceses, italianos, espa\u00f1oles, polacos, rusos y lituanos de su familia, as\u00ed como la presencia de cat\u00f3licos, ateos y jud\u00edos entre sus ancestros. A ello hay que a\u00f1adir sus m\u00faltiples reflexiones en torno a la repercusi\u00f3n en su literatura de la experiencia migratoria, vivida junto a sus padres y hermano desde Buenos Aires a Granada a los catorce a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p>En cuanto a la idea de pasaje, si rastreamos las claves m\u00e1s frecuentes en el blog \u201cMicrorr\u00e9plicas\u201d, observamos que entre ellas se encuentran conceptos tan relacionados entre s\u00ed como <i>exilio, extranjer\u00eda, identidad, viajes, frontera<\/i> y <i>traducci\u00f3n<\/i>. La reflexi\u00f3n sobre este \u00faltimo tema supone una constante en su escritura, pues traducir nace del deseo de compartir y proporciona el \u201cpaso a los otros\u201d a trav\u00e9s de la lengua. Este hecho explica, por ejemplo, que en <i>El viajero del siglo <\/i>los protagonistas simultaneen los encuentros sexuales con la traducci\u00f3n, alcanzando el cl\u00edmax en los momentos en que \u201cm\u00e1s se daban cuenta de lo parecidos que eran el amor y la traducci\u00f3n, entender a una persona y trasladar un texto, volver a decir un poema en una lengua distinta y ponerle palabras a lo que sent\u00eda el otro\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>\u00c9ticas<\/b><\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n \u00e9tica resulta consustancial a una literatura marcada desde sus inicios por el hecho de que los padres del autor tuvieron que exiliarse de la Argentina en \u201clos a\u00f1os de plomo\u201d. Recuerdo, para apoyar esta afirmaci\u00f3n, los tres \u201cl\u00edmites\u201d discutidos en las tertulias organizadas por Sophie Gottlieb en <i>El viajero del siglo<\/i> \u2014nacionales, idiom\u00e1ticos y gen\u00e9ricos\u2014, lo que lleva a los asistentes de las mismas a encendidos enfrentamientos a prop\u00f3sito de asuntos como los nacionalismos, el multiculturalismo o la liberaci\u00f3n femenina. Subrayo, asimismo, la preocupaci\u00f3n ecol\u00f3gica inscrita en <i>Fractura \u2014<\/i>cuya trama se vertebra sobre el accidente de la central nuclear de Fukushima\u2014, denuncia que se extiende a las pol\u00edticas neoliberales que rigen nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>Pero si existe un esfuerzo \u00e9tico destacable sobre los dem\u00e1s por parte del escritor, este viene dado por su deseo de desautomatizar las miradas que cosifican a los otros desde el punto de vista sexual. As\u00ed, en el relato que dio t\u00edtulo al libro de cuentos <i>Alumbramiento <\/i>nos hace asistir al parto biol\u00f3gico de un var\u00f3n; en sus novelas las voces femeninas adquieren especial relevancia (no olvidemos c\u00f3mo el protagonista de <i>Fractura <\/i>es narrado por sus diversas amantes, o la enorme potencia de los personajes de Sophie y Elena en <i>El viajero del siglo <\/i>y <i>Hablar solos<\/i>). En cuanto a las prosas contenidas en <i>Anatom\u00eda sensible, <\/i>dinamitan las entomol\u00f3gicas visiones heteropatriarcales para reivindicar una focalizaci\u00f3n impura, m\u00f3vil y mutante del cuerpo, signada por la multiplicidad y apertura de los objetos de deseo. El texto, verdadero manifiesto pol\u00edtico, proclama la impertinencia de los roles sexuales titulando algunos de sus cap\u00edtulos \u201cEl pene sin atributos\u201d o \u201cUna vagina propia\u201d (cap\u00edtulo del que extraigo, a modo de ejemplo, la siguiente definici\u00f3n: \u201cLa vagina trans brota de la elipsis. [\u2026] Quienes la descalifican por artificial olvidan que no hay nada m\u00e1s natural que la voluntad humana. La sint\u00e9tica belleza de esta vagina se prolonga en sus ecos: ha vivido ambas caras, ha sentido el otro lado\u201d).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Ambig\u00fcedades<\/b><\/p>\n<p>En la po\u00e9tica de Neuman \u201cno saber\u201d constituye un beneficioso valor vinculado a la incertidumbre y, con ello, a la apertura mental. De ah\u00ed la abundancia de preguntas sin respuesta presente en sus creaciones \u2014evidente en el t\u00edtulo del libro de aforismos <i>Caso de duda\u2014<\/i>, el frecuente rechazo de la disyunci\u00f3n excluyente y su admiraci\u00f3n manifiesta hacia autores como Joaqu\u00edn Giannuzi, Alejandro Zambra o Natalia Litvinova, cuyos textos desconocen la certeza. De ah\u00ed, asimismo, su elogio de la vejez, pues \u201ccon los a\u00f1os, uno pierde opiniones sobre las cosas. Eso quiere decir que gana ideas\u201d (<i>Fractura)<\/i>, o su afici\u00f3n por personajes que bordean la insania mental, como ocurre con los protagonistas del poemario <i>Patio de locos<\/i> y de relatos como \u201cTornasol\u201d (<i>El que espera<\/i>) y \u201cJuan, Jos\u00e9\u201d (<i>Hacerse el muerto)<\/i>.<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n se encuentra apuntalada por la importancia que adquieren en su obra las estrategias ret\u00f3ricas potenciadoras de la ambig\u00fcedad. Es el caso de la elipsis, que le lleva a escribir \u201clas omisiones son las verdaderas decisiones que debe tomar el hacedor de cuentos\u201d (<i>El que espera)<\/i>; de los finales suspendidos, defendidos en uno de los dodec\u00e1logos integrados en <i>Hacerse el muerto<\/i>: \u201cHay cuentos que merecer\u00edan terminar en punto y coma;\u201d; y de la modalidad del microrrelato, sobre la que comenta en la microrr\u00e9plica \u201cDiez microapuntes sobre micronarrativa\u201d (2012) que \u201cnecesita lectores valientes, es decir, que soporten lo incompleto\u201d. Por ello, tambi\u00e9n, la importancia que cobran en su obra humor e iron\u00eda, modos oblicuos de expresi\u00f3n definidos en <i>Barbarismos <\/i>como \u201cfacultad de parodiar las propias convenciones, o sea, de pensar\u201d y \u201csinceridad coqueta\u201d, que, como apreciamos en t\u00edtulos como <i>Hacerse el muerto, <\/i>poseen efectos cat\u00e1rticos ante los acontecimientos m\u00e1s dolorosos de la existencia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Epifan\u00edas<\/b><\/p>\n<p>Neuman, en la que se dir\u00eda una clara connivencia con el soci\u00f3logo de la vida cotidiana Michel Maffesoli, preconiza para nuestros d\u00edas la plenitud del instante, la aceptaci\u00f3n l\u00facida de la fugacidad y el culto de la \u201craz\u00f3n sensible\u201d, que recupera en la contemporaneidad valores hedonistas como el juego y la vida improductiva. As\u00ed, el tiempo del ardor de los cuerpos se enfrenta al dominado por la producci\u00f3n y los proyectos totalitarios.<\/p>\n<p>La conciencia vive en lo ef\u00edmero y la escritura se revela como metaf\u00edsica instant\u00e1nea, en la que corre un tiempo vertical distinto al com\u00fan y horizontal. Definida la epifan\u00eda en <i>Barbarismos<\/i> como \u201catenci\u00f3n con milagro\u201d, la defensa del presente se reitera en sus creaciones. De acuerdo con este hecho, se repiten en su obra los momentos marcados por la intensidad y el lirismo. El poemario <i>M\u00edstica abajo<\/i> se encuentra permeado por este sentimiento, que provoca una alegr\u00eda tan excepcional como necesaria. As\u00ed ocurre con el <i>akm\u00e9 <\/i>descrito por el paracaidista que protagoniza el relato \u201cAire\u201d: \u201cExisten instantes, c\u00f3mo decirlo, que solo unos pocos tenemos la ocasi\u00f3n de vivir. Instantes que traicionan, liber\u00e1ndonos. [\u2026] Existen instantes, c\u00f3mo describirlos, sin medida posible. Instantes que nos reclaman. H\u00e1bitos sin regreso\u201d (<i>El \u00faltimo minuto<\/i>).<\/p>\n<p>Por lo se\u00f1alado hasta ahora, se puede colegir el inter\u00e9s del escritor por los \u201cg\u00e9neros del <i>momentum\u201d<\/i>: aforismos, <i>haikus, <\/i>microensayos<i> <\/i>al borde de la greguer\u00eda y definiciones de diccionario<i>, <\/i>formas breves presentes en t\u00edtulos como <i>Alfileres de luz, El equilibrista, Gotas negras. 40 haikus urbanos<\/i>, <i>Gotas de sal. 20 haikus marinos<\/i>, <i>Barbarismos, Caso de duda <\/i>o<i> Anatom\u00eda sensible, <\/i>pero que permean asimismo obras m\u00e1s extensas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Imperfecciones<\/b><\/p>\n<p>Uno de los aspectos m\u00e1s originales en la po\u00e9tica del escritor viene dado por su elogio de la imperfecci\u00f3n. As\u00ed se aprecia en su rechazo de esencialismos y purezas vac\u00edos y en su defensa de la materia desplatonizada, clave de poemas como \u201cLos errores perfectos\u201d (<i>D\u00e9cada) <\/i>o \u201cRetablo con chica corriente\u201d (<i>Vivir de o\u00eddo<\/i>). As\u00ed se manifiesta, igualmente, en meditaciones como la contenida en la microrr\u00e9plica \u201cMito y cicatriz\u201d (2011), donde defiende el recuerdo de un costur\u00f3n en el cuerpo de Marilyn Monroe, o en la portada de <i>Anatom\u00eda sensible<\/i>, que presenta en <i>zoom<\/i> una piel marcada por dos lunares y alguna antigua lesi\u00f3n.<\/p>\n<p>No en vano, la primera cita de este libro, tomada de Cynthia Ozick, se\u00f1ala que \u201cnadie est\u00e1 por encima de la ropa sucia\u201d, lo que recuerda la concepci\u00f3n del mestizaje como beneficiosa impureza inscrita en el extraordinario soneto \u201cEl extra\u00f1o\u201d, que transcribo a continuaci\u00f3n: \u201cYo me nutro de errores y de sangre,\/jam\u00e1s podr\u00e9 tener otro retrato\/que este casi saber, este conato\/de amor en la mitad de la masacre.\/ Hacia d\u00f3nde camino? Es lo de menos.\/Camino, que ya es mucho, y rompo el paso.\/Mi sed ya no tendr\u00e1 forma de vaso\/sino de voz impura, aliento lleno.\/ He cambiado el escudo por la duda\/y apenas reconozco mis heridas:\/no es la piel, es el tiempo lo que muda.\/Dejar\u00e9 las limpiezas conocidas\/ por otras suciedades m\u00e1s desnudas\/que consigan arder como dos vidas\u201d (<i>D\u00e9cada<\/i>).<\/p>\n<p>Esta idea es recuperada en <i>Fractura<\/i>, novela que recurre al antiguo arte japon\u00e9s del <i>kintsugi \u2014<\/i>consistente en reparar los objetos rotos subrayando con polvo de oro el lugar donde se rompieron\u2014, para reivindicar y realzar los puntos de sutura que conforman nuestras vidas. En la misma l\u00ednea, se entiende la defensa de partes del cuerpo despreciadas \u2014codo, tobillo, oreja, lunar, p\u00e1rpado\u2014 frente a otras m\u00e1s prestigiosas en <i>Anatom\u00eda sensible, <\/i>dando lugar a entradas de t\u00edtulo tan significativo como \u201cReprobaci\u00f3n del brazo y alabanza del codo\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>Lentitudes<\/b><\/p>\n<p>Neuman parece hacerse eco de la sentencia plat\u00f3nica \u201cfelices los lentos, porque no pierden ni un detalle de la vida\u201d. Este hecho explica el tiempo que se toma para concluir cada proyecto literario. Baste el ejemplo de <i>Anatom\u00eda sensible, <\/i>conjunto de treinta prosas breves que, como obra que necesita ser degustada pausadamente, comenz\u00f3 a escribirse en 2012 para editarse solo siete a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>As\u00ed se entiende que haya elegido los t\u00edtulos de <i>El \u00faltimo minuto <\/i>o <i>El que espera<\/i> para dos de sus libros de cuentos; que prescriba en el \u201cTercer dodec\u00e1logo de un cuentista\u201d<i> <\/i>\u201cLa quietud como arte de inminencia\u201d (<i>Hacerse el muerto<\/i>), y que reivindique por encima de cualquier otro sentido el del o\u00eddo, al que define en <i>Barbarismos<\/i> como \u201cdiapas\u00f3n de la prosa\u201d (recuerdo el papel que ocupa la m\u00fasica en la vida del escritor por razones biogr\u00e1ficas \u2014sus padres y hermano optaron por esta profesi\u00f3n\u2014, lo que lo ha llevado a titular su m\u00e1s reciente poemario <i>Vivir de o\u00eddo<\/i>).<\/p>\n<p>Se trata, en definitiva, de \u201cextraer vida de la vida\u201d en sus infinitas posibilidades y con la mayor fruici\u00f3n pues, como leemos en el texto que abre estas p\u00e1ginas, la existencia \u2014siempre en equilibrio precario\u2014 se nos escapa de las manos a toda velocidad. As\u00ed lo subrayan los \u00faltimos versos de \u201cConversaci\u00f3n en tres tiempos\u201d, texto en el que el sujeto po\u00e9tico dialoga con el ni\u00f1o que fue, el joven que ya casi no es y el anciano que devendr\u00e1: \u201cAl viejo que ser\u00e9 le pedir\u00eda\/ que me recuerde as\u00ed, arrugando papeles\/ para tantear su cara,\/ que por favor me cuente si va a venir despacio\u201d (<i>Vivir de o\u00eddo)<\/i>.<\/p>\n<p>Gocemos, pues, paladeando una escritura \u201ccontra el tiempo\u201d, capaz de detener las agujas del reloj.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escribo porque de ni\u00f1o sent\u00ed que la escritura era una forma de curiosidad e ignorancia. Escribo porque la infancia es una actitud. Escribo porque no s\u00e9, y no s\u00e9 por qu\u00e9 escribo. Escribo porque solo as\u00ed puedo pensar. Escribo porque la felicidad tambi\u00e9n es un lenguaje. Escribo porque el dolor agradece que lo nombren. Escribo porque la muerte es un argumento dif\u00edcil de entender. Escribo porque me da miedo morirme sin escribir. Escribo porque quisiera ser quienes no ser\u00e9, vivir lo que no vivo, recordar lo que no vi. Escribo porque, sin ficci\u00f3n, el tiempo nos oprime. Escribo porque la ficci\u00f3n multiplica la vida. 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