{"id":40596,"date":"2025-06-26T03:03:59","date_gmt":"2025-06-26T09:03:59","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=40596"},"modified":"2025-06-26T22:09:42","modified_gmt":"2025-06-27T04:09:42","slug":"violeta-parra-arder-hasta-las-cenizas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2025\/06\/violeta-parra-arder-hasta-las-cenizas\/","title":{"rendered":"Violeta Parra: arder hasta las cenizas"},"content":{"rendered":"<p><b>I. Tan lejos, tan cerca<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Crec\u00ed en un mundo donde la palabra po\u00e9tica era respetada por los mayores. Se recitaban y memorizaban romances que quedan en la memoria popular, as\u00ed como muchas palabras que est\u00e1n en desuso en el resto del pa\u00eds. Nuestra condici\u00f3n de isla fij\u00f3 una forma de ser comunidad que cre\u00eda en la educaci\u00f3n y confiaba en la formaci\u00f3n humanista para hacer de los hijos personas mejores, por lo tanto, la escuela era un espacio de esperanza que contaba con el respaldo de todos. La literatura chilena era puesta sobre la mesa, ante nuestros ojos, y en las casas se repet\u00edan los nombres de los poetas mayores, cuyas voces traspasaban el espacio de los libros para convertirse en figuras conectadas a los grandes misterios de la existencia. Pero no fue all\u00ed donde encontr\u00e9 a Violeta Parra: lejos de los libros escolares y de la legitimaci\u00f3n de la academia, ella estaba a\u00fan sellada para m\u00ed cuando sal\u00ed del archipi\u00e9lago a estudiar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La escuch\u00e9 primero en el canto y la le\u00ed por primera vez como poeta cuando el sacerdote Enrique White me regal\u00f3 las <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">D\u00e9cimas Autobiogr\u00e1ficas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> el mismo d\u00eda en que me cont\u00f3 c\u00f3mo lo hab\u00edan apresado y torturado por dar asilo a militantes del MIR en su parroquia. Esa noche, encontr\u00e9 una poes\u00eda que reconoc\u00ed enseguida por el ritmo y el tono campesino, hablando ahora de asuntos tan diferentes a los largos poemas que aprend\u00eda en los inviernos isle\u00f1os cuyos asuntos eran religiosos o trataban de personajes lejanos. Violeta Parra escrib\u00eda su personal historia en versos dolorosos que se trenzaron con el remecedor relato del padre White. As\u00ed la conoc\u00ed: en la crudeza de un momento vital definitivo. Su poes\u00eda se abri\u00f3 con la ferocidad propia de un tiempo que exig\u00eda de nosotros una ligaz\u00f3n entre la palabra y la historia, un compromiso con el presente que ella ten\u00eda claro, pero nosotros, los j\u00f3venes escritores formados en dictadura, no hab\u00edamos a\u00fan resuelto. El encuentro con su torrencial poes\u00eda, con la vocaci\u00f3n radical de su palabra me ayud\u00f3 a encontrar un lugar desde el cual desplegar mi propio imaginario: \u201cNo puede ni el m\u00e1s flamante \/ pasar en indiferencia \/ si brilla en nuestra conciencia \/ amor por los semejantes\u201d. Los principios sobre los que se hab\u00eda cimentado mi formaci\u00f3n estaban en sus versos expuestos con tal rigor y sencillez que parec\u00eda posible para m\u00ed, tambi\u00e9n una mujer fuera de los circuitos de poder, decir, decirme y decir a los m\u00edos. Ella represent\u00f3 al poeta en su tiempo con tal lucidez que sus versos se adelantan, su voz se vuelve prof\u00e9tica: \u201cYa no florece el ma\u00f1\u00edo \/ ya no da fruto el pi\u00f1\u00f3n \/ se va a acabar la araucaria \/ ya no perfuma el cedr\u00f3n \/ porque al mapuche le clavan \/ el centro del coraz\u00f3n\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">tiempo del asco <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">(como lo llam\u00f3 Stella D\u00edaz Var\u00edn) necesit\u00e1bamos voces mayores y los versos de Violeta llovieron cargados de integridad. As\u00ed como ten\u00eda claro el lugar del creador (lejos de los privilegiados, cerca de los suyos) tambi\u00e9n declara ferviente la direcci\u00f3n que tomar\u00e1n sus llamas l\u00edricas en la lucha por denunciar y marcar los da\u00f1os: \u201cEntre m\u00e1s injusticia, se\u00f1or fiscal \/ m\u00e1s fuerzas tiene mi alma para cantar\u201d. Me marc\u00f3 a fuego el reconocer en ella se\u00f1ales que yo present\u00eda vagamente pero que en su poes\u00eda son clara fuerza: af\u00e1n de ir m\u00e1s all\u00e1 en su expresi\u00f3n, m\u00e1s lejos que la materialidad del poema, cuyo verdadero prop\u00f3sito era construir un f\u00e9rreo puente que comunique a los suyos con su propia identidad. Siguiendo los afluentes de sus poemas, podemos palpar el juego de espejos que la impuls\u00f3 apasionadamente: la convicci\u00f3n que en el reconocimiento de su propia val\u00eda, el pueblo \u2014ella misma amplificada y multiplicada\u2014 podr\u00eda encontrar un sentido para su existencia y tambi\u00e9n, un destino otro, mejor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Violeta Parra presta su voz a la cotidiana lucha de un pueblo contra la adversidad y, en una \u00e9pica particular, participa de la fundaci\u00f3n de una identidad al recoger savia en el habla de los vivientes, en sus gustos y dolores para darles un lugar nuevo, una estatura visible y ennoblecedora. Les dice qui\u00e9nes son a los que est\u00e1n m\u00e1s ac\u00e1 de los afortunados que ocupan la escena p\u00fablica, institucional. Le habla claro y fuerte a ese igual que \u201cno sabe que hay otro mundo \/ de raso y de terciopelo\u201d. Funda con la palabra un espacio de encuentro y revelaci\u00f3n y los hace mejores en ese denso reflejo, en el esfuerzo de mostrarse ella misma fiel a sus complejidades, sus abismos, ternuras, errores. Esa lucidez de ser Piedra angular roma y humilde, nos hace comprender hondamente la tremenda belleza de nuestra morenidad y lo necesario de nuestra palabra en la composici\u00f3n general.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>II. Una palabra poblada<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Debajo del \u00e1rbol de manzanas, tirada sobre el pasto, la ni\u00f1a que fui siente la fragancia de las frutas que caen, por el peso de su propia madurez, al lado suyo. El libro est\u00e1 abierto en su pecho mientras mira las nubes y adivina (oh lugar com\u00fan) figuras contra el espacio azul. Un poco m\u00e1s tarde camina con sus padres hacia un velorio. Avanzan en la oscuridad de la noche por caminos estrechos alumbrados por la l\u00e1mpara que lleva el padre. Al llegar, en el sal\u00f3n que se ha abierto de par en par, la mesa central est\u00e1 ocupada por el cad\u00e1ver cubierto con una s\u00e1bana, su cabeza sobre una almohada. Se oye el clavetear en el patio donde los vecinos labran un ata\u00fad. A los dolientes y las visitas se les sirve comida en los mesones dispuestos en torno al difunto, cada plato luce un enorme trozo de carne que todos deben comer para no desairar a la familia. Vuelven con un enorme pan bajo el brazo por el mismo camino negro en una noche sin luna.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La vida y la muerte se viven as\u00ed, con cruda naturalidad en la infancia rural y es este material el que uno va recordando, develando. Porque all\u00e1 en el fondo de la memoria, en ese lugar espeso y misterioso cuyo acceso se ha borrado pero sentimos latir, all\u00e1 las palabras y las cosas est\u00e1n unidas. El mundo y el lenguaje tienen una profunda pertenencia. Una sola palabra a veces es literalmente la llave\/clave que abre el misterio.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si Gabriela Mistral, en palabras de la propia Violeta, es \u201cla madre\u201d o \u201cla mairina\u201d, Violeta Parra es la Hermana Mayor que se fue primero de la comarca y que se\u00f1al\u00f3 una huella, una forma de vida que nos distingue para buscar esa palabra espesa, alimentada en la realidad palpitante de un Chile opaco que no es el brillante o deseado. En lugar de olvidar, de dejar atr\u00e1s la dureza de la infancia, se intern\u00f3 cada vez m\u00e1s en un pa\u00eds que lat\u00eda bajo el olvido o la violencia del mal; levant\u00f3 su voz herida para enrostrar a los poderosos su indiferencia ante la injusticia y fue al mismo tiempo recogiendo las piedras preciosas de la sabidur\u00eda popular. La he seguido, como hermana menor, en su recorrido de baqueana del mundo roto y ajeno que le toc\u00f3 vivir; el mundo donde desde ni\u00f1a fue desplegando su pasi\u00f3n y esa sensaci\u00f3n fatal de estar fuera del radio de los afortunados. Siempre al otro lado porque no se puede dejar de sentir y el sentimiento por la desgracia de los suyos, duele. As\u00ed va en su poes\u00eda, dolida del mundo total y completo: la cosecha se pierde, la muerte de los buenos, la persecuci\u00f3n de los luchadores; las penas de amor, la pobreza, el hambre. El dolor de todas las cosas del mundo. \u201cEl amor es una mancha \/ que no sale sin dolor\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Violeta Parra, como poeta, usa la lengua para relacionarse con los misterios de la vida buscando abrir espacios de comprensi\u00f3n y extra\u00f1eza al mismo tiempo, frente a la compleja realidad de todos. En el desaf\u00edo m\u00e1s grande que tiene un poeta, cual es, hacer carne la expresi\u00f3n, ella es parte de la verdad que presiente, sigue los pasos que la llevan a encontrar un lenguaje personal al tiempo que se nutre con la voz de muchos. \u201cBusca la luz de la verdad \/ mas la mentira est\u00e1 a tus pies\u201d. Pienso la construcci\u00f3n de esa voz \u00fanica como un proceso de continuo vaciarse para luego dejarse llenar en un permanente escanciado con las hablas y vivencias personales y de otros, de modo que esa materia va decantando hasta que se logra amasar una palabra vigorosa que recoge y funde el habla propia con el habla de los m\u00e1rgenes de la naci\u00f3n. Como ella, he querido encontrar esta voz comunitaria, engrosar la m\u00eda, darle peso y cuerpo, llenarla de humanidad. Violeta lo hizo recogiendo el habla de la calle, usando ritmos populares, repeticiones, f\u00f3rmulas cifradas, iron\u00eda y humor hasta llegar a composiciones donde alcanza cimas de entendimiento: \u201cVolver a ser de repente \/ tan fr\u00e1gil como un segundo\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se adelant\u00f3 en el camino de reconocer y maravillarse por la riqueza de los nuestros, devolvi\u00e9ndonos el grueso tapiz de una lengua enarbolada como bandera de un cierto pa\u00eds m\u00e1s nuestro que ninguno. \u201cSi escribo esta poes\u00eda \/ no es solo por darme gusto \/ m\u00e1s bien por meterle susto \/ al mal con alevos\u00eda, \/ quiero marcar la part\u00eda \/ por eso prendo centella \/ que me ayuden las estrellas \/ con su inmensa claridad \/ pa publicar la verdad \/ que anda a la sombra en la tierra\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>III. Fuego l\u00edquido para la sed<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Arde en Violeta una palabra necesaria, ella lo sab\u00eda tanto as\u00ed que se puede leer a lo largo de toda su obra un arte po\u00e9tica: \u201cY su conciencia dijo al fin: \/ c\u00e1ntale al hombre en su dolor \/ en su miseria y su sudor \/ y en su motivo de existir\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">He aqu\u00ed una imagen inquietante: Exequiel come el libro que le dio el Se\u00f1or, queda lleno de valor para reprender y se ve constituido como centinela del legado de su pueblo. Despu\u00e9s de intentos fallidos por hacerse o\u00edr, se le manda encerrarse en su casa y callar; el silencio como castigo, no para \u00e9l, sino a la indiferencia de \u201cla familia contumaz\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Escribir poes\u00eda es seguir ese mandato que viene de alguna dimensi\u00f3n rec\u00f3ndita y Violeta se entreg\u00f3 a esa misi\u00f3n. A\u00fan estrellada contra la realidad estrecha que no es capaz de contenerla, fuera de su tiempo, guiada por prop\u00f3sitos que ni ella comprende (\u201cno sabes cu\u00e1nto dolor \/ miseria y padecimiento \/ me dan los versos que encuentro\u201d). Impelida a seguir a pesar de tener tanto en su contra con una fuerza ciega que desaf\u00eda a la desgracia, el poder, su propio agotamiento fue absorbiendo su tiempo sin soltarse a la median\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Algo ard\u00eda en su organismo, ese fuego que tienen los dioses (\u201cSe llenan mis huesos de llamas altivas\u201d) y que le sirvi\u00f3 para rodear el riqu\u00edsimo legado del pueblo. \u201cMe aflige la maravilla\u201d, dice en sus <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">D\u00e9cimas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. La suya no es una palabra cifrada, ni indagadora de s\u00ed misma: quiere comunicar, se justifica y existe porque postula a ser un lazo dorado para unirse a otro, otros.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ella supo, y lo dej\u00f3 escrito, que para ir armando ese espacio de encuentro mayor con los otros hay que haberse tragado el libro completo, haber saboreado el rollo de la sabidur\u00eda. \u201cLa divina providencia \/ se hizo due\u00f1a de mi alma \/ y una corriente de calma \/ m\u2019aclara la inteligencia\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Heridos como estamos, viviendo en un mundo hecho a la mala, que nos expulsa cada d\u00eda, a\u00f1oramos llenar de sentido la poes\u00eda para consolar y consolarnos. Tenemos, s\u00ed, las voces fundacionales, entre ellas, esta l\u00facida Hermana Mayor que advierte: \u201cMujer que tiene sentido \/ tranquea con pies de plomo\u201d, porque sabe cu\u00e1nto cuesta sostener el discurso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cYo lo com\u00ed y me supo a mieles\u201d, dice Exequiel.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ahora, cuando las palabras se vac\u00edan, manoseadas, reducidas a astillas secas, miramos \u00e1vidos hacia los tiestos de agua esencial; ahora es cuando su poes\u00eda es m\u00e1s necesaria.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tal vez la miel de sus hallazgos po\u00e9ticos no le supo dulce a Violeta, pero tuvo el valor de incendiarse hasta las cenizas para que nosotros prob\u00e1ramos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Este ensayo ha sido publicado a modo de pr\u00f3logo en el libro <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Poes\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, de Violeta Parra, publicado en 2016 por Editorial UV en Chile, que ya cuenta con cuatro ediciones.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Museo Violeta Parra, Santiago, por Toniflap \/ Alamy Stock Photo.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. 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