{"id":40412,"date":"2025-06-26T07:02:40","date_gmt":"2025-06-26T13:02:40","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=40412"},"modified":"2025-06-27T00:44:25","modified_gmt":"2025-06-27T06:44:25","slug":"amnesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2025\/06\/amnesia\/","title":{"rendered":"Amnesia"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Acabo de cumplir treinta y nueve a\u00f1os y estoy a punto de morir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Apenas cuatro d\u00edas atr\u00e1s me consideraba un hombre de \u00e9xito, con una docena de libros publicados y varios cientos de admiradores diseminados por todo el planeta. Ahora me encuentro en la habitaci\u00f3n veintid\u00f3s de un motel de en\u00e9sima categor\u00eda, intoxicado por los sedantes, en alg\u00fan perdido rinc\u00f3n de la provincia; con una Glock .40 entre las manos \u2014todav\u00eda humeante\u2014 y la aciaga certidumbre de haber vivido la vida de otro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esta pesadilla comenz\u00f3 hace una semana, la noche del jueves, al ponerme al tel\u00e9fono y escuchar al otro lado del hilo la voz de Cristina:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Revisando los trastos que dej\u00f3 mam\u00e1 encontr\u00e9 una caja de cart\u00f3n con tu nombre. Creo que contiene cosas de cuando eras ni\u00f1o. Me preguntaba si te interesar\u00eda conservarla, as\u00ed que he decidido llamarte.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No contest\u00e9 de inmediato. Estaba a punto de iniciar un art\u00edculo que me hab\u00eda encargado una revista espa\u00f1ola y no pod\u00eda evitar el enorme fastidio que me produc\u00eda aquella interrupci\u00f3n. Pero me control\u00e9. Respir\u00e9 largo. Porque a pesar de todo reconoc\u00eda el esfuerzo que estaba haciendo mi hermana al realizar esa llamada; superando la larga distancia y nuestra inc\u00f3moda relaci\u00f3n de los \u00faltimos tiempos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfEst\u00e1s ah\u00ed, Julio?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014S\u00ed, s\u00ed. Aqu\u00ed estoy.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfEntonces?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No la tires. Este fin de semana ir\u00e9 por ella.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfEn serio vendr\u00e1s a buscarla?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014S\u00ed, por supuesto; con eso aprovecho y me acerco hasta el cementerio para llevar flores a la tumba de mam\u00e1. \u00bfPodr\u00edas acompa\u00f1arme?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No lo creo. No puedo. Salgo de viaje con la familia durante el fin de semana. De vacaciones, \u00bfsabes? De hecho pienso dejar la caja en casa de Isabella. No te molestar\u00eda pasar a recogerla por all\u00ed, \u00bfno es cierto?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Como quieras, Cristina.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Cu\u00eddate, Julio. Chao.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Colg\u00f3 y colgu\u00e9.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin duda no me hab\u00eda perdonado a\u00fan que, dos a\u00f1os antes, no hubiera asistido al funeral de mam\u00e1. En aquel entonces yo ten\u00eda una conferencia en Guadalajara que era imposible cancelar. Iba camino al aeropuerto cuando ella me telefone\u00f3 para darme la noticia. Mam\u00e1 ha muerto, dijo, la enterraremos ma\u00f1ana a las dos de la tarde. Pero era demasiado tarde para m\u00ed. Le ped\u00ed que entendiera, que no pod\u00eda suspender mi viaje. Sin embargo, por toda respuesta obtuve un yo he cumplido con mi parte, Julio, el resto depende de ti&#8230; y el tono libre del m\u00f3vil.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde aquel <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">impasse<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> nuestra relaci\u00f3n se hab\u00eda tornado m\u00e1s parca y tirante.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Llegado a este punto creo conveniente confesar que, cuando ni\u00f1o (tendr\u00eda once o doce a\u00f1os, tal vez menos), padec\u00ed de una rara enfermedad de los nervios que hab\u00eda borrado parte de mis recuerdos. Una especie de amnesia. Los m\u00e9dicos, por las limitaciones de entonces y mi corta edad, prefirieron que mi familia se enfocara en mi reeducaci\u00f3n en lugar de probar terapias novedosas para la rehabilitaci\u00f3n total de mi memoria, de mi pasado. Al fin y al cabo, se trataba de unos pocos a\u00f1os por ser yo tan solo un chiquillo. Y aunque logr\u00e9 adaptarme, reinsertarme en mi vida cotidiana con relativa facilidad, hubo recuerdos que jam\u00e1s recuper\u00e9. Por tanto, rescatar de las fauces del olvido una caja con objetos de mi infancia era de suma importancia para m\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00bfPor qu\u00e9 mam\u00e1 nunca me hab\u00eda hablado de ella?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El s\u00e1bado inici\u00e9 el viaje despu\u00e9s del almuerzo. Conduje sin parar hasta la ciudad de mis padres. Una vez all\u00ed me hosped\u00e9 en el hostal donde sol\u00eda llegar cuando ven\u00eda de visita o de trabajo desde que, veinte a\u00f1os atr\u00e1s, me hab\u00eda mudado a la capital. Solicit\u00e9 la misma habitaci\u00f3n de siempre. Hab\u00eda quedado con Isabella en vernos en el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">lobby<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, a las ocho, porque no quer\u00eda revolver algunos recuerdos de mi adolescencia (recuerdos que dorm\u00edan el sue\u00f1o de los justos) transitando las calles de nuestro barrio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cenar\u00edamos en el restaurante del hostal. Ella traer\u00eda la caja.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tan pronto desempaqu\u00e9 las cuatro cosas que hab\u00eda llevado conmigo y me di una ducha, encend\u00ed mi port\u00e1til y trat\u00e9 de retomar el art\u00edculo que escrib\u00eda sobre la importancia del inconsciente en el proceso creador.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A las ocho y diez son\u00f3 el tel\u00e9fono. Del otro lado estaba Isabella, la voz de Isabella.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Tengo casi quince minutos esper\u00e1ndote en el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">lobby<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, pens\u00e9 que me hab\u00edas dejado embarcada \u2014dijo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Lo siento, Isabella \u2014dije. Estaba abstra\u00eddo en lo que hac\u00eda y no me he percatado de la hora. En menos de cinco minutos estoy contigo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Isabella estaba radiante. Tal como la recordaban mis ojos en una de las pocas oportunidades en que hab\u00edamos coincidido en casa de un amigo com\u00fan, cinco o seis a\u00f1os atr\u00e1s, durante una de mis escasas visitas. Me abraz\u00f3 y bes\u00f3 con enorme calidez, como si el tiempo no hubiese pasado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Los a\u00f1os te han tratado bien \u2014me halag\u00f3 luego de separarse un poco sin soltarme los hombros y pasear su mirada sobre mi humanidad. De arriba a abajo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Lo mismo digo. Aunque me atrever\u00eda a m\u00e1s y decir que te ves realmente divina.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se sonroj\u00f3 un poco y me sorprendi\u00f3 que a estas alturas conservara la sensibilidad para ruborizarse, despu\u00e9s de tres matrimonios y un par de amantes mucho menores que ella. La invit\u00e9 a pasar al restaurante porque me mor\u00eda de hambre. Sentados y con alg\u00fan aperitivo entre manos y boca, seguramente, los chismes fluir\u00edan de forma espont\u00e1nea, natural. Conversar\u00edamos sin duda mejor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfCu\u00e1ndo tienes planificado regresar a Caracas?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Ma\u00f1ana mismo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfTanto te incomoda esta ciudad?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No es eso. El martes pr\u00f3ximo cumplo a\u00f1os y unos amigos me han preparado una peque\u00f1a recepci\u00f3n. No quisiera quedarles mal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ment\u00eda. S\u00ed, era eso y ella lo sab\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfTodav\u00eda sigues empe\u00f1ado en vivir solo, en no tener pareja? \u2014pregunt\u00f3 en alg\u00fan momento de nuestra conversaci\u00f3n fr\u00edvola, con la intenci\u00f3n de darle un giro m\u00e1s serio, m\u00e1s \u00edntimo. Empec\u00e9 a prepararme para lo que vendr\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No me veo en otra situaci\u00f3n \u2014repliqu\u00e9 sin levantar la mirada de mi plato.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014O sea, que lo que se difundi\u00f3 en aquella <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">famosa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> entrevista, y que tanto perturb\u00f3 a tu familia y a algunos de tus amigos, entre los que me incluyo, claro, \u00bfno era una estrategia de tu agente para aumentar las ventas de tus libros?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Si te refieres a aqu\u00e9lla donde el entrevistador me pregunt\u00f3 sobre mi sexualidad y respond\u00ed que a\u00fan no estaba definido, que en realidad no sab\u00eda ni me importaba ni me interesaba saber por <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">cu\u00e1l<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de los g\u00e9neros me inclinaba, es totalmente cierto: no me interesa el sexo en lo m\u00e1s m\u00ednimo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Supongo que eres consciente de que para los que no somos como t\u00fa nos cuesta un mundo entenderte, \u00bfno es verdad?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014A veces el cari\u00f1o debe ir por delante de la comprensi\u00f3n, Isabella, sobre todo si se trata de gente allegada, de tus amigos y familiares.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfNo te parece un poco injusto pedir algo que nunca has dado?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00a1No empecemos, por favor!<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Quiz\u00e1s por no empezar es que esto nunca ha terminado, Julio; ni para ti ni para los que te queremos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No respond\u00ed, solo porque imaginaba lo que estaba por venir; la peor parte, a lo que siempre hab\u00eda rehuido, lo que hac\u00eda tan inc\u00f3modas, tan insoportables mis visitas al pueblo de mis padres.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Es hora de que lo enfrentes. De que alguien te lo diga directo a la cara, sin rodeos ni cortapisas: eres un enorme ego\u00edsta, Julio Rodr\u00edguez, y ni te has enterado del da\u00f1o que le has causado a los tuyos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Iba a decir algo pero prefer\u00ed dejar que ella terminara de desahogarse.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No puedo entender c\u00f3mo pudiste cambiar tanto. C\u00f3mo aquel ni\u00f1o cari\u00f1oso y tierno del que me enamor\u00e9 por vez primera, por quien quiz\u00e1s llegu\u00e9 a ser lo que soy, sea ahora el asco de persona que representas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">(Seg\u00fan ella, hab\u00eda estudiado psiquiatr\u00eda debido a una promesa que se hab\u00eda hecho a s\u00ed misma despu\u00e9s de mi enfermedad, con la finalidad de curarme, de traer de vuelta a su amiguito del alma, a su primer amor.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No tienes que ser tan directa, Isabella. Podr\u00edas dosificar tu veneno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00a1Ja! Mira qui\u00e9n lo dice \u2014destil\u00f3 casi con ira.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Solo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">soy<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> lo que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">soy<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. No podr\u00eda ser <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">otro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Nadie tiene derecho de pedirme que sea <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">otro<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Enti\u00e9ndelo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ella me mir\u00f3 a los ojos. Yo le sostuve la mirada. De pronto sus pupilas comenzaron a humedecerse y decidi\u00f3 bajar la cabeza, volver a su plato. Por largo rato cada cual se dedic\u00f3 a terminar sus respectivos servicios, en silencio, sin mirarnos, como si el de enfrente no estuviera ah\u00ed o no existiera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Lo siento \u2014susurr\u00f3 hacia el final. No hablaremos m\u00e1s del asunto en lo que resta de nuestro encuentro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al salir del restaurante la acompa\u00f1\u00e9 hasta su auto para despedirme y recoger la caja.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Espero que encuentres en ella algo que te ayude a recuperar parte de tu pasado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Aunque lo dijo sin sorna y m\u00e1s bien con cierta ternura, prefer\u00ed ignorar sus palabras. Se despidi\u00f3 con el mismo afecto que me hab\u00eda dispensado al inicio de nuestra cita. Yo trat\u00e9 de ser lo m\u00e1s c\u00e1lido que pude en el abrazo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014No dudes en llamarme si llegaras a necesitar algo; sabes que acudir\u00e9 enseguida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014dijo, ya dentro de su Lexus y frente al volante.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Gracias \u2014alcanc\u00e9 a responder antes de que el vidrio ahumado la borrara de mi vista.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Regres\u00e9 a la habitaci\u00f3n y no pude evitar el impulso de abrir la caja. De saber qu\u00e9 conten\u00eda. Como si dentro, en lugar de parte de mi pasado, estuviera todo mi futuro. Me sent\u00e9 sobre la cama y puse la caja entre mis piernas. Estaba demasiado nervioso. Las manos me sudaban y, de tanto en tanto, un estremecimiento de excitaci\u00f3n involuntario me sacud\u00eda todo el cuerpo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Vacil\u00e9 un instante con el cortapapeles en el aire&#8230; Por fin la abr\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un enmara\u00f1ado ej\u00e9rcito de trasl\u00facidos tent\u00e1culos me dio la bienvenida. Las tiras de pl\u00e1stico para embalar me hicieron pensar en miles de cuerpos de medusas inertes y putrefactas. Las apart\u00e9 y fueron apareciendo objetos que me eran totalmente extra\u00f1os: una pelota, una gorra y un guante de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">baseball<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (\u00bfjugu\u00e9 alguna vez <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">baseball<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">?); media docena de soldaditos de pl\u00e1stico y un cami\u00f3n de bomberos; una caja a medio usar de creyones de cera y un <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">block<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> abarrotado de dibujos pueriles; un \u00e1lbum fotogr\u00e1fico que coloqu\u00e9 a un lado para revisar m\u00e1s tarde con detenimiento; un diploma con mi nombre y, por \u00faltimo, un libro o cat\u00e1logo de reproducciones de cuadros de grandes pintores universales.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Eso era todo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La emoci\u00f3n, la excitaci\u00f3n que sent\u00ed antes de abrir aquella caja de cart\u00f3n se hab\u00eda evaporado, se hab\u00eda convertido en desencanto, en un terrible aburrimiento por encontrar aquellas cosas tan ajenas a lo que sab\u00eda era mi naturaleza. Una decepci\u00f3n aplastante. Como cuando se compra con af\u00e1n un libro o los boletos para una funci\u00f3n de teatro o de cine que no llegan a cubrir nuestras expectativas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con desgano cog\u00ed el diploma y lo escrut\u00e9 con minuciosidad esperando encontrar algo en \u00e9l, y lo hall\u00e9: no se trataba de un simple diploma sino de un reconocimiento por haber alcanzado el primer lugar en un concurso de cuentos. La emoci\u00f3n volvi\u00f3 a embargarme. \u00a1No pod\u00eda creerlo! En los m\u00e1s de veinte a\u00f1os que llevaba escribiendo nunca hab\u00eda ganado un concurso, nunca una instituci\u00f3n acreditada me hab\u00eda otorgado un reconocimiento. Tanta era mi frustraci\u00f3n que hab\u00eda dejado de enviar material a los cert\u00e1menes literarios y me bastaba la aceptaci\u00f3n de los lectores y la opini\u00f3n favorable de unos pocos cr\u00edticos (muy pocos en realidad). Me re\u00ed del asunto. Casi a carcajadas. Tal vez ten\u00eda en mis manos el primer y \u00faltimo premio de mi <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">brillante<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> carrera de escritor. \u00a1Qu\u00e9 iron\u00eda! De repente me invadi\u00f3 una rara sensaci\u00f3n y la risa se me quebr\u00f3 en espanto: \u00bfser\u00eda realmente m\u00edo? Y si as\u00ed era, \u00bfd\u00f3nde estaba el texto con el que hab\u00eda ganado tal concurso? Lo busqu\u00e9 en vano entre las cosas que hab\u00eda sacado de la caja. Luego volv\u00ed al diploma. Le\u00ed. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Reconocimiento que se otorga a Julio Rodr\u00edguez por haber alcanzado el primer lugar en el I Concurso de cuentos de la Fundaci\u00f3n Aut\u00f3noma de Ferrocarriles del Estado<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Por m\u00e1s que lo intent\u00e9 no logr\u00e9 extraer alguna imagen de mis recuerdos que se relacionara con aquel trozo de papel amarillo que temblaba impenetrable entre mis manos. Decid\u00ed entonces revisar el \u00e1lbum. Sin embargo, all\u00ed tampoco hall\u00e9 nada. Era como estar viendo el \u00e1lbum fotogr\u00e1fico de un amigo o allegado a quien reconocemos en unas pocas fotos, mas nos es imposible descifrar el contexto en que fueron tomadas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Solo hubo una fotograf\u00eda que me produjo una sensaci\u00f3n extra\u00f1a, un vac\u00edo, un susto inesperado e irracional que me hizo cerrar el \u00e1lbum violentamente: en ella aparec\u00eda yo abrazado a otro ni\u00f1o, mirando y saludando sonrientes a la c\u00e1mara, montados sobre los estribos de un viejo vag\u00f3n de tren.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A mitad de la noche despert\u00e9 asustado y empapado en sudor. Trat\u00e9 de recordar lo que hab\u00eda so\u00f1ado pero solo me vino a la mente un sue\u00f1o recurrente que me persegu\u00eda desde la adolescencia: un ni\u00f1o en una habitaci\u00f3n oscura, maniatado, aterrorizado, llorando sin poder gritar.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hacia las nueve me levant\u00e9 con la firme disposici\u00f3n de terminar mi art\u00edculo. Pedir\u00eda que me trajeran la prensa y el desayuno a la habitaci\u00f3n y comenzar\u00eda de inmediato a escribir. Descorr\u00ed las cortinas y me asom\u00e9 por la ventana. El cielo parec\u00eda sacado de una pel\u00edcula de alg\u00fan realizador hiperrealista. A pesar del sol incandescente, la ma\u00f1ana estaba fresca. Alrededor de la piscina, dos ni\u00f1os correteaban bajo la mirada protectora de sus madres. La escena me entusiasm\u00f3 y decid\u00ed cambiar de opini\u00f3n: tomar\u00eda el desayuno y leer\u00eda la prensa en una de las mesas que rodeaban la piscina.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando sub\u00ed eran cerca de las dos de la tarde. Me duch\u00e9 y esta vez tom\u00e9 el almuerzo en la habitaci\u00f3n. Despu\u00e9s de comer estuve haciendo <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">zapping<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> en la tele. No encontr\u00e9 nada que me enganchara y prefer\u00ed dormir la siesta. Tan pronto como despert\u00e9, tres horas m\u00e1s tarde, encend\u00ed mi port\u00e1til y retom\u00e9 el art\u00edculo. No obstante, pasado un rato, la p\u00e1gina continuaba en blanco. No consegu\u00eda escribir nada. O al menos nada que me satisficiera. Adem\u00e1s, me perturbaba el diploma que permanec\u00eda en la caja junto con el resto de objetos de mi no recuperada infancia. Pens\u00e9 que no pod\u00eda seguir as\u00ed. Que ma\u00f1ana ser\u00eda necesario salir de la duda: antes de regresar a Caracas ir\u00eda a la estaci\u00f3n de ferrocarril y tratar\u00eda de averiguar la autenticidad de aquel trozo de cart\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al d\u00eda siguiente me levant\u00e9 temprano. Antes de las nueve, y con el diploma bajo el brazo, sal\u00ed con rumbo a la estaci\u00f3n de trenes. Cuando la fachada de la estaci\u00f3n comenz\u00f3 a materializarse al final de la larga avenida sucedi\u00f3 algo terrible. La cabina del auto, repentina e inexplicablemente, empez\u00f3 a ablandarse, a derretirse como si estuviera hecha de plastilina y los rayos del sol hubieran conseguido licuarla. Pis\u00e9 el pedal de los frenos con violencia y luego busqu\u00e9 aparcar el auto a un lado de la avenida. Sudaba a borbotones. Apenas pod\u00eda respirar. Aunque tampoco me atrev\u00eda a salir, a abandonar el auto. Entonces una enorme mano invisible tirone\u00f3 con brusquedad de mi pecho hacia adentro y la cabina gir\u00f3 como un tiovivo a mi alrededor, al tiempo que sent\u00eda que tres ratas gordas corr\u00edan despavoridas por mis intestinos. A estas alturas las ganas de orinar y defecar eran casi incontenibles. Cerr\u00e9 los ojos y me quebr\u00e9 en dos sobre m\u00ed mismo; entre m\u00faltiples y violentas sacudidas. Cre\u00ed que me mor\u00eda. Que en cualquier momento mi coraz\u00f3n dejar\u00eda de latir y que sentir\u00eda c\u00f3mo la sangre se detendr\u00eda en mis venas hasta dejar de irrigar mi cerebro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con ambos brazos rode\u00e9 mis piernas y adopt\u00e9 la forma de un caracol. As\u00ed permanec\u00ed cerca de media a hora. Despu\u00e9s, paulatinamente, fui recuperando la compostura. Cuando volv\u00ed en m\u00ed di la vuelta en \u201cu\u201d y regres\u00e9 al hostal.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde la habitaci\u00f3n telefone\u00e9 a Isabella.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tal como lo hab\u00eda prometido, no tard\u00f3 en acudir en mi auxilio. Le cont\u00e9 lo que hab\u00eda vivido momentos atr\u00e1s, sin mezquinarle detalles, y rematando que sent\u00eda pavor de solo pensar que una situaci\u00f3n similar pudiera repetirse en mi vida. Trat\u00f3 de tranquilizarme y ped\u00eda una y otra vez que le reiterara lo que hab\u00eda hecho desde la noche que nos hab\u00edamos visto. Le habl\u00e9 desde mi falta de concentraci\u00f3n para escribir, hasta del temor irracional que me hab\u00eda causado una foto del \u00e1lbum que encontr\u00e9 en la caja que me hab\u00eda entregado dos noches atr\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ella fue por el \u00e1lbum y busc\u00f3 la foto. Pregunt\u00f3 si reconoc\u00eda al otro ni\u00f1o que aparec\u00eda retratado conmigo. Le respond\u00ed que no, que no sab\u00eda de qui\u00e9n se trataba.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Es Alberto Vargas \u2014dijo\u2014, o Beto, como todos le llam\u00e1bamos, tu mejor amigo de la primaria.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Tambi\u00e9n agreg\u00f3 que lo recordaba como un ni\u00f1o taciturno, triste y a quien le costaba hacer amistades. Que tal vez yo hab\u00eda sido su \u00fanico amigo. Le pregunt\u00e9 que qu\u00e9 hab\u00eda sido de \u00e9l, porque no lo recordaba de la adolescencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Porque nunca lleg\u00f3 a ser adolescente \u2014dijo\u2014. Desapareci\u00f3 antes de cumplir los trece y no se supo nada m\u00e1s de \u00e9l. Entre los vecinos corri\u00f3 el rumor de que su padre, un alcoh\u00f3lico que lo maltrataba con frecuencia, durante unas de sus tantas borracheras, lo hab\u00eda matado y hab\u00eda ocultado su cad\u00e1ver. El hombre estuvo algunos d\u00edas detenido, pero al concluir las investigaciones y no pod\u00e9rsele comprobar culpabilidad en el hecho, fue liberado. A los pocos d\u00edas lo encontraron colgando de una soga en su casa. La gente dijo que bastaba con aquello para ratificar lo que se hab\u00eda rumoreado. Que no hab\u00eda soportado vivir con el remordimiento de haber matado a su propio hijo y termin\u00f3 quit\u00e1ndose la vida. Tiempo despu\u00e9s fue lo de tu enfermedad. Algunos dijeron que fue a causa de la desaparici\u00f3n de Beto. Que \u00e9l hab\u00eda venido por ti y te hab\u00eda llevado para siempre, porque despu\u00e9s de ese trastorno no volviste a ser el mismo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nada de aquello lo sab\u00eda. Supuse que mis padres hab\u00edan tratado de protegerme por miedo a una reca\u00edda, incluso decidieron cambiar de residencia y no fue sino hasta la muerte de pap\u00e1, a\u00f1os m\u00e1s tarde, que regresamos a aquel barrio. Ya para entonces yo ten\u00eda quince o diecis\u00e9is a\u00f1os y unas ganas enormes de largarme de casa. Cristina era apenas una ni\u00f1a de siete. Pasar\u00edan tres a\u00f1os antes que, con un pu\u00f1ado de billetes robados del cofrecito de ahorros de mam\u00e1, y con la rom\u00e1ntica ilusi\u00f3n de convertirme en escritor, terminara por marcharme de la ciudad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Isabella me acerc\u00f3 el \u00e1lbum con la fotograf\u00eda de Beto y yo sent\u00ed que los malestares que me hab\u00edan atormentado momentos antes regresaban. Aunque no con la misma intensidad. Observ\u00f3 por un minuto c\u00f3mo mi cuerpo temblaba y se llenaba de sudor. Cerr\u00f3 el \u00e1lbum y dijo que me prescribir\u00eda algunos calmantes y que ma\u00f1ana ambos ir\u00edamos a la estaci\u00f3n del ferrocarril.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En la noche volv\u00ed a so\u00f1ar con el ni\u00f1o maniatado y aterrorizado en una habitaci\u00f3n oscura. Despert\u00e9 y me hall\u00e9 en uno de los pasillos del hostal, aturdido y bastante desorientado. Aunque aquello no fue tan desagradable como el percatarme de que estaba en cueros, absolutamente desnudo. Aterrado, corr\u00ed en busca de mi habitaci\u00f3n, tratando de guiarme por los n\u00fameros en las chapas de las puertas. No tard\u00e9 en ser interceptado por un par de agentes de seguridad que pidieron que me identificara. Aplastado por la verg\u00fcenza, les expliqu\u00e9 que estaba hospedado all\u00ed y que todo aquello se trataba de una penosa confusi\u00f3n. Un desafortunado malentendido. Uno de ellos llam\u00f3 a trav\u00e9s de su radio al <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">front desk<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y confirm\u00f3 lo que dec\u00eda. Me escoltaron hasta la habitaci\u00f3n y al abrir la puerta me pidieron que aquello no se repitiera o de lo contrario tendr\u00edan que solicitarme que abandonara el hostal. Hundido en el bochorno, entr\u00e9 a la habitaci\u00f3n sin decir una palabra. Ni siquiera les di las gracias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El resto de la noche me fue imposible pegar ojo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">M\u00e1s tarde dejaba el hostal. Ten\u00eda la certeza de que nunca m\u00e1s volver\u00eda a poner un pie all\u00ed, ni en esta ciudad, que tanto malestar y disgusto me hab\u00eda ocasionado. Dej\u00e9 una nota para Isabella en la recepci\u00f3n agradeci\u00e9ndole su inter\u00e9s y gran ayuda. Pero pocas horas despu\u00e9s la estaba llamando a su celular, desesperado, al borde de la locura:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Lo primero que tienes que hacer es tranquilizarte, Julio \u2014dijo\u2014. \u00bfHas seguido mis indicaciones? \u00bfHas usado los calmantes?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Ya eso no funciona, Isabella. Solo quiero que vengas por m\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfD\u00f3nde est\u00e1s?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014En un motel en las afueras de la ciudad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u2014Dame el nombre y la direcci\u00f3n. Intentar\u00e9 llegar hasta all\u00e1 tan pronto como sea posible.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hice lo que me ped\u00eda y luego me tom\u00e9 otro par de calmantes. Trat\u00e9 de pensar en cosas menos desagradables, pese a que era imposible dejar de tener miedo, evitar imaginar que en cualquier momento perder\u00eda el control y me convertir\u00eda en una manada salvaje y desbocada y entonces ya nadie podr\u00eda hacer nada por m\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En media hora, que para m\u00ed fue una eternidad, Isabella se reuni\u00f3 conmigo. Cuando la vi me abalanc\u00e9 sobre ella. Era mi salvaci\u00f3n, mi \u00fanica esperanza. Casi entre sollozos le expliqu\u00e9 que me dispon\u00eda a dejar para siempre esta ciudad; que no pensaba regresar jam\u00e1s, pero de improviso la sensaci\u00f3n de otro inminente ataque de ansiedad me hab\u00eda hecho desviarme de la autopista y refugiarme en este motel. Que algo desde muy adentro me dec\u00eda que no volver\u00eda a salir de all\u00ed, que correr\u00eda un grave peligro si dejaba la habitaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Ella not\u00f3, por los bl\u00edster vac\u00edos desperdigados por el suelo, que hab\u00eda tomado m\u00e1s pastillas de lo debido. Dijo que todo por lo que estaba pasando, que todo lo que estaba sintiendo estaba sucediendo solo en mi cabeza. Que con un tratamiento de f\u00e1rmacos y una buena terapia podr\u00eda superar mis miedos. Ella me ayudar\u00eda. Ella no me dejar\u00eda solo. Comenc\u00e9 a tranquilizarme. No s\u00e9 por qu\u00e9 me sent\u00eda tan seguro entre sus brazos. Isabella revolv\u00eda mi cabello, era inmensamente dulce con sus palabras y sus caricias. Hubo un momento en que tom\u00f3 mi cabeza con ambas manos y me oblig\u00f3 a que la mirara a los ojos. De pronto me bes\u00f3. De pronto sent\u00ed su lengua h\u00fameda y ligeramente \u00e1spera deslizarse dentro de mi boca. Tocar mi paladar y enc\u00edas. Reaccion\u00e9 separ\u00e1ndola con violencia de mi lado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que vino a continuaci\u00f3n me paraliz\u00f3: delante de m\u00ed veo a un ni\u00f1o, el mismo de la foto\u2026 Llueve y quiz\u00e1s por eso no s\u00e9 si \u00e9l llora mientras dice que me quiere, que le gustar\u00eda vivir conmigo el resto de su vida, junto a mi familia que es tan hermosa y noble&#8230; Yo siento rabia. Rabia y asco por el beso que acaba de darme (como el beso de Isabella) y lo empujo con inquina. Entretanto \u00e9l habla y no se defiende, repite que quiere tanto a mi familia, que me quiere tanto a m\u00ed, que har\u00eda cualquier cosa por estar con nosotros. Me ruega que lo entienda, que deseaba dec\u00edrmelo desde hac\u00eda tiempo pero no se atrev\u00eda. Sigo empuj\u00e1ndolo con mayor fuerza y odio porque pienso ahora en Isabella, la peque\u00f1a Isabella, en el anillo que me ha regalado unos d\u00edas atr\u00e1s&#8230;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un grito hace que me detenga en el acto. Limpio un poco la humedad de mi cara para mirar mejor y veo a menos de un metro una fosa profunda con agua en el fondo. Beto ha ca\u00eddo en ella, desapareciendo sin dejar rastro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Corro hacia el lugar donde hemos dejado nuestras mochilas. Abro la suya y busco en sus cuadernos el cuento sobre trenes que me hab\u00eda le\u00eddo minutos atr\u00e1s y con el que pensaba concursar en el certamen al que, como parte de los actos de reinauguraci\u00f3n de la estaci\u00f3n donde estamos (y donde sol\u00edamos venir a jugar por las tardes, a la salida de la escuela), convocaba la Fundaci\u00f3n Aut\u00f3noma de Ferrocarriles del Estado. Arranco las hojas y las guardo en mi mochila. Devuelvo el cuaderno a la suya y corro con ella de nuevo al pie de la fosa. La lanzo y despu\u00e9s de un ruido asqueroso la veo desaparecer bajo el agua, arrastrada por la corriente, como a Beto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La lluvia sigue cayendo. Levanto la mirada hacia el cielo y veo las enormes gotas. Cierro los ojos y las siento reventar contra mi cara. Extiendo los brazos en cruz y espero a que, como a la tierra que hay bajo mis pies, la lluvia me convierta en lodo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Abro los ojos y enfrente encuentro un espejo. Dentro est\u00e1 mi rostro. Un rostro desencajado, empapado, ya no por la lluvia sino por el llanto; ya no un rostro de ni\u00f1o sino el del hombre adulto que soy o que he cre\u00eddo ser. No s\u00e9. M\u00e1s atr\u00e1s observo la silueta de Isabella, p\u00e1lida como papel, desolada por el horror, y comprendo que no solo yo he dado finalmente con mi pasado perdido, que ella tambi\u00e9n ha sido testigo de la brutalidad que escond\u00eda una vieja caja de cart\u00f3n, una foto, un diploma amarillo y en apariencia inofensivo. Sin saber por qu\u00e9, descorro la gaveta de la c\u00f3moda que tengo frente de m\u00ed. No me sorprende lo que hallo dentro. Cojo el arma. Me vuelvo hacia Isabella y le hago un disparo certero en la frente sin mediar palabra. Ella se desploma en silencio, sin gritar, sin producir el menor gemido. Tal vez sin saber siquiera que ha ca\u00eddo y que no volver\u00e1 a levantarse jam\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, ahora mi mayor angustia es no saber si el pr\u00f3ximo disparo lo har\u00e9 yo o Beto.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Este relato pertenece al libro de cuentos <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Mensajes en la pared<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, publicado por Monte \u00c1vila Editores en 2006, dentro de la colecci\u00f3n Continentes. Al a\u00f1o siguiente de su publicaci\u00f3n, el libro recibi\u00f3 el Premio Municipal de Literatura de la ciudad de Caracas. El cuento tambi\u00e9n obtuvo uno de los nueve acc\u00e9sit del IV Premio Nacional de Cuentos SACVEN, convocado por la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela, Caracas, 2003.<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Luke Heibert, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acabo de cumplir treinta y nueve a\u00f1os y estoy a punto de morir. Apenas cuatro d\u00edas atr\u00e1s me consideraba un hombre de \u00e9xito, con una docena de libros publicados y varios cientos de admiradores diseminados por todo el planeta. Ahora me encuentro en la habitaci\u00f3n veintid\u00f3s de un motel de en\u00e9sima categor\u00eda, intoxicado por los [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":40685,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[2887],"tags":[5334],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[],"lal_author":[5367],"class_list":["post-40412","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ficcion","tag-numero-34","lal_author-victor-vegas-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40412","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40412"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40412\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":40790,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40412\/revisions\/40790"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/40685"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40412"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40412"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40412"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=40412"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=40412"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=40412"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=40412"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=40412"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}