{"id":40405,"date":"2025-06-26T07:01:50","date_gmt":"2025-06-26T13:01:50","guid":{"rendered":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/?p=40405"},"modified":"2025-06-27T00:40:57","modified_gmt":"2025-06-27T06:40:57","slug":"imitando-se-entiende-la-gente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2025\/06\/imitando-se-entiende-la-gente\/","title":{"rendered":"Imitando se entiende la gente"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Si tuvi\u00e9ramos que valernos de alguna etiqueta, a Bernalito D\u00edaz bien podr\u00edamos denominarlo un et\u00f3logo empirista; es decir, un estudioso amateur del comportamiento animal en relaci\u00f3n comparativa con la conducta humana. \u201cPor dentro, claro, todos somos m\u00e1quina y cada componente funciona en perfecta armon\u00eda para que la m\u00e1quina responda seg\u00fan se le pida. Dos tipos que juegan ajedrez son como dos ant\u00edlopes que se baten a duelo golpe\u00e1ndose la cabeza\u201d, dec\u00eda mientras se limpiaba los dientes con un pedazo de alambre de amarre. \u201cEn una casa cuna, por decir algo, los chiquillos lloran exactamente como los gatos en plena c\u00f3pula nocturna. Los primeros quieren biber\u00f3n; los segundos, expresar su dolorosa pasi\u00f3n en los tejados. No obstante, los sonidos son los mismos. El lenguaje sexual de los felinos, por consecuencia, dio origen a nuestro lenguaje. S\u00ed, que no les extra\u00f1e\u201d, expon\u00eda con sus gestos austeros y meditados, siempre con muchachos flacos y mal vestidos alrededor suyo, atentos a lo que parec\u00eda una par\u00e1bola, o una ins\u00f3lita c\u00e1tedra de empirismo, m\u00e1s bien.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cUn caballo que en su establo se mec\u00eda de un lado para otro desaguando or\u00edn y esti\u00e9rcol a la vez, fue la inspiraci\u00f3n para que Pollock inventara el famoso dripping y su pintura se asociara al pragmatismo\u201d, continuaba diciendo con soltura, pronunciando cada palabra como si fuera la \u00faltima. \u201cLos hind\u00faes creen que no fue ninguna especie equina o bovina sino m\u00e1s bien un paquidermo. En ese sentido, cualquier hip\u00f3tesis es v\u00e1lida\u201d, agregaba. Y todo lo dec\u00eda como si no fuera importante, con la vista en ninguno de sus interlocutores sino en otra parte, en el cielo, en la pared de la casa de enfrente, en la figura de alg\u00fan transe\u00fante, en un punto muerto del aire, como si realmente estuviera viendo lo que dec\u00eda. \u201cAl ver pastar a las ovejas de su vecino, a un terrateniente burgu\u00e9s de la \u00e9poca se le ocurri\u00f3 tomar como modelo aquellos frondosos pelajes para inventar los blancos peluquines de la \u00e9poca de Luis XVI. Con ello conformaron su propio reba\u00f1o y se distinguieron del resto de animales consider\u00e1ndose la aristocracia\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sec\u00e1ndose el sudor con la manga de su saco, prosegu\u00eda pl\u00e1cidamente: \u201cDe las aves an\u00e1tidas, concretamente los patos dom\u00e9sticos y su peculiar desplazamiento por el suelo, aparecieron las visitas guiadas por los museos, por mencionarles un ejemplo. El gu\u00eda va caminando conforme expone y repite su cantaleta y atr\u00e1s de \u00e9l van los visitantes cual reto\u00f1os obedientes\u201d, dec\u00eda, y se deten\u00eda un momento para aclararse la garganta con un tosido recatado o para cruzar y descruzar la pierna. \u201cUn gran modelo de altruismo dentro del reino animal lo tienen los leones, que se protegen las espaldas unos a otros casi desinteresadamente, como lo han hecho siempre las familias, la mafia y las pandillas. De los primates, ni hablar, se les ha imitado tanto, pero tanto, que a veces siento que ya no quedan diferencias\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cSin las gallinas ponedoras, no habr\u00eda abuelitas costureras sentadas en sus c\u00f3modos sillones a la luz de una coqueta lamparita que cuelga sobre sus cabezas blanquecinas. Del comportamiento de ciertos insectos \u2014las hormigas, entre ellas\u2014, surgi\u00f3 la idea de los desfiles militares, de las marchas, de las grandes manifestaciones, de los movimientos obreros. De las mantis religiosas y de su peculiar manera de copular, aparecieron los primeros brotes de sadomasoquismo\u201d, narraba ahora tirando hacia arriba las perneras para cerciorarse de que no tuvieran manchas o salpicaduras, mostrando verdaderas matas de pelo oscuro entre los bajos y el comienzo de sus zapatos, ya que, dicho sea de paso, jam\u00e1s usaba calcetines.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y es que Bernalito D\u00edaz estaba convencido de que los seres humanos jam\u00e1s habr\u00edamos sido lo que somos si no hubiese sido por los animales. Aseguraba, estricto, con sus car\u00f3tidas marc\u00e1ndosele como un tub\u00e9rculo, que desde que Ad\u00e1n hab\u00eda visto al primer animal merodeando cerca, le hab\u00eda dado por imitarlo creyendo que aquello era lo m\u00e1s l\u00f3gico, ya que entendi\u00f3 que deb\u00eda ser as\u00ed, que las especies que iba encontrando en su camino eran sus referentes. Pero sucedi\u00f3 que luego aparecimos todos y en un pesta\u00f1ear adquirimos el h\u00e1bito (uno de tantos) de imitar a nuestros padres que, desde este punto de vista, ya hab\u00edan imitado a sus abuelos, bisabuelos, tatarabuelos\u2026 y \u00e9stos a cientos y miles y millones de antecesores. \u201cLo que al principio fue novedad se convirti\u00f3 en costumbre\u201d, aseguraba.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un d\u00eda, entre sus muchas disertaciones al aire libre, se atrevi\u00f3 a negar que la zoofilia fuera una desviaci\u00f3n sexual o algo perverso. Adujo, m\u00e1s bien, que se trataba de un retorno a <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">los estados primigenios del ser humano, en donde el salvajismo era una forma aceptada de vida. La preocupaci\u00f3n de zo\u00f3logos y zoot\u00e9cnicos por su \u201cvalioso objeto de imitaci\u00f3n\u201d se mezcl\u00f3 con el altruismo de los veterinarios y de activistas ecol\u00f3gicos con sus \u201cAsociaciones Amigas de\u2026\u201d, y esto hizo que se cubrieran todas las necesidades de los animales, excepto una, la sexual.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Bernalito D\u00edaz cre\u00eda que el movimiento hippie y la excentricidad de la Nueva Era hab\u00edan sido decisivos en este sentido, tomando en cuenta su obsesivo af\u00e1n por vivir en total <\/span><span style=\"font-weight: 400;\">contacto con la naturaleza. \u201cTodos sabemos que luego de la imitaci\u00f3n viene el deseo de participaci\u00f3n y m\u00e1s tarde el de superaci\u00f3n\u201d, puntualizaba sonriente, mostrando sin pudor sus dientes torcidos y jugueteando con su larga lengua, como si por momentos se dispusiera a emprender un cunnilingus imaginario. Bernalito D\u00edaz consideraba obsoleto, por lo tanto, el concepto de deshumanizaci\u00f3n y sus derivados. El hecho de que en cualquier parte del mundo se permitiera adoptar, con papeleo legal y todo, al animal de cada predilecci\u00f3n, solo era una forma de agradecerles por su influencia y todas sus ense\u00f1anzas. S\u00ed, parec\u00eda rid\u00edculo, pero da pie, al menos, a reflexionar al respecto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u201cPor eso los ni\u00f1os ya no son tan necesarios; tampoco las parejas. La gente quiere ahorrarse todas las molestias que ocasionamos los seres humanos y buscan en los animales fieles y sumisos sustitutos\u201d. Nadie se explicaba muy bien por qu\u00e9 a Bernalito D\u00edaz le fascinaba tanto el tema; nadie sab\u00eda de d\u00f3nde hab\u00eda sacado tanto recurso para sustentar sus hip\u00f3tesis. Lo cierto es que si en realidad me dedicara a transmitirles todo lo que cre\u00eda y disertaba, no me alcanzar\u00eda el tiempo y no faltar\u00edan muchos que me tildaran de charlat\u00e1n y exagerado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">De hecho, ahora que lo recuerdo, cuando Bernalito D\u00edaz quer\u00eda extenderse m\u00e1s en sus explicaciones, recurr\u00eda a las an\u00e9cdotas de Di\u00f3genes de Sinope, apodado El perro. Este fil\u00f3sofo de naturaleza c\u00ednica hab\u00eda llegado al punto de imitar tanto a los perros, que lam\u00eda el agua de los charcos, com\u00eda en una cazuela, dorm\u00eda en un tonel y hac\u00eda sus necesidades delante de todos, sin importarle el lugar y la hora. Por encima de su pantal\u00f3n de corduroy, Bernalito D\u00edaz se rascaba los test\u00edculos cuando narraba estas cosas y por momentos, como m\u00e1s o menos he dicho antes, la mirada se le perd\u00eda en la distancia. Cuando volv\u00eda en s\u00ed, agregaba: \u201cDi\u00f3genes resolvi\u00f3 convertirse en un animal la vez que vio a un peque\u00f1o rat\u00f3n que corr\u00eda como loco sin ir a ninguna parte. Aparentemente, el roedor no andaba en busca de un lugar para dormir, no le tem\u00eda a la oscuridad y no deseaba nada de lo que se consideraba deseable. Buscaba algo m\u00e1s profundo e intangible. As\u00ed, el fil\u00f3sofo crey\u00f3 y estructur\u00f3 su retorno a la naturaleza, a la autenticidad de la vida\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Esta era otra de las vertientes de las que Bernalito D\u00edaz se val\u00eda para demostrar que nuestros arquetipos, \u00eddolos e iconos son indudables espec\u00edmenes animales. Y que, si la mayor\u00eda no lo quiere ver as\u00ed, es porque la mayor\u00eda siempre ha estado equivocada. Deshumanizarnos, para \u00e9l, era tomar el tren de vuelta a casa con la necesidad y la urgencia de encontrarnos con nosotros mismos. No con el animal que nos protege, como los nahuales, sino m\u00e1s bien con el animal que llevamos dentro, que imitamos y del que luego nos apoderamos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El d\u00eda en que Bernalito D\u00edaz se fue de la tierra, sus familiares les rogaron a los asistentes al velorio que se disfrazaran de animales. Dom\u00e9sticos y salvajes, todos en armon\u00eda. Ese hab\u00eda sido uno de sus \u00faltimos deseos. Yo mismo, como camarada e impl\u00edcito disc\u00edpulo suyo, me encargu\u00e9 de que esto se cumpliera. Con el debido respeto, al igual que \u00e9l lo habr\u00eda hecho, me atrev\u00ed a organizar un solemne simulacro de la entrada de los animales al Arca de No\u00e9 y lo llevamos a cabo con los asistentes. Adem\u00e1s, instigamos a que cada animal hiciera sus sonidos respectivos, para darle m\u00e1s realce al evento: onomatop\u00e9yico concierto que alcanz\u00f3 su cl\u00edmax cuando escenas de galanteo y apareo se sucedieron sin que nadie lo impidiera. Una cosa llev\u00f3 a la otra. El poder de los sonidos, el llamado de la selva.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Se supon\u00eda que lo iban a enterrar en el Zool\u00f3gico Nacional, pero a sus familiares les negaron tajantemente el permiso; un varapalo para quienes solo quer\u00edamos cumplir aquellos deseos post-mortem. Con ins\u00f3lito ah\u00ednco, su hermana insisti\u00f3 proponiendo que pod\u00edan darlo de comida a los cocodrilos o a los tigres, que esto era mejor que incinerarlo, y que su hermano lo ver\u00eda como algo\u2026 sagrado. \u201cPodemos pagar con algunas semillas de cacao o con mazorcas de ma\u00edz criollo, si es necesario; pidan las que quieran\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Como era de esperarse, sus s\u00faplicas no fueron escuchadas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-weight: 400;\">Cuento publicado en la colecci\u00f3n <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Epifan\u00eda dom\u00e9stica de la nostalgia pura<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> (Ed. Tregolam, 2019)<\/span><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h6><span style=\"font-weight: 400;\">Foto: Museo Nacional de Historia Natural de los Estados Unidos, Instituto Smithsoniano, por Alejandro Barba, Unsplash.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si tuvi\u00e9ramos que valernos de alguna etiqueta, a Bernalito D\u00edaz bien podr\u00edamos denominarlo un et\u00f3logo empirista; es decir, un estudioso amateur del comportamiento animal en relaci\u00f3n comparativa con la conducta humana. \u201cPor dentro, claro, todos somos m\u00e1quina y cada componente funciona en perfecta armon\u00eda para que la m\u00e1quina responda seg\u00fan se le pida. Dos tipos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":40705,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[2887],"tags":[5334],"genre":[],"pretext":[],"section":[],"translator":[],"lal_author":[5365],"class_list":["post-40405","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ficcion","tag-numero-34","lal_author-rafael-romero-es"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40405","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40405"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40405\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":40788,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40405\/revisions\/40788"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/40705"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40405"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40405"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40405"},{"taxonomy":"genre","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/genre?post=40405"},{"taxonomy":"pretext","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pretext?post=40405"},{"taxonomy":"section","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/section?post=40405"},{"taxonomy":"translator","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/translator?post=40405"},{"taxonomy":"lal_author","embeddable":true,"href":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lal_author?post=40405"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}