{"id":4008,"date":"2020-08-13T02:03:17","date_gmt":"2020-08-13T08:03:17","guid":{"rendered":"http:\/\/latinamericanliteraturetoday.wp\/2020\/08\/criticism-spoken-place-juan-laxagueborde\/"},"modified":"2023-06-03T21:48:38","modified_gmt":"2023-06-04T03:48:38","slug":"criticism-spoken-place-juan-laxagueborde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/latinamericanliteraturetoday.org\/es\/2020\/08\/criticism-spoken-place-juan-laxagueborde\/","title":{"rendered":"&#8220;La cr\u00edtica dicha desde un lugar&#8221; de Juan Laxagueborde"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Rodolfo Enrique Fogwill hab\u00eda logrado que lo llamaran <i>Fogwill<\/i>, a secas. Su apellido era tambi\u00e9n su nombre y una marca de f\u00e1brica. A fuerza de hablar y hablar en determinado espacio y tiempo (los primeros ochenta) logr\u00f3 la identidad necesaria como para generar rechazo, admiraci\u00f3n, miedo, epifan\u00edas, sorpresa, fastidio, argumentos y sensaciones as\u00ed de diversas entre quienes lo le\u00edan. Todo lo dem\u00e1s fue una repetici\u00f3n de esas posturas con variaciones y agregados.<\/p>\n<p>Ese nombre sintetizado en el apellido ven\u00eda a decir que sus escrituras de posicionamiento pol\u00edtico y cultural sobre los presentes, en especial sus ensayos e intervenciones period\u00edsticas, formaban parte de una gran masa en bloque llamada Fogwill, que se presentaba s\u00f3lida y estoica, con pocos adornos, con cierta sobriedad. Hac\u00eda el alarde del que muestra el \u00fanico lado posible que tienen los conflictos y las vanidades. Lo hac\u00eda de una manera conflictiva y vanidosa. Hablaba para combatir la doxa, pero ese decir estaba poblado de una solidez que permanec\u00eda hasta cierto punto. El encanto de sus sentencias sin rebusques, amparadas generalmente en una bater\u00eda de datos y detalles rar\u00edsimos, dejaba paso, despu\u00e9s de que se la le\u00eda con cualquier sensaci\u00f3n que fuera, a un aire de refutaci\u00f3n o de matiz, que cualquier lector siempre necesita para seguir pensando en lo le\u00eddo. A su manera, qui\u00e9n sabe si a su pesar, Fogwill dejaba lugar a que la lectura se frenara en el momento anterior a que le creamos todo. Hac\u00eda pensar otra vez lo pensado porque desmoralizaba.<\/p>\n<p>\u00bfDesde d\u00f3nde hablaba? \u00bfExist\u00eda ese lugar? Hasta ahora no escrib\u00ed la palabra \u201ccr\u00edtica\u201d y Fogwill era un cr\u00edtico. Criticaba y renegaba sobre un pil\u00f3n de cuestiones que estaban todas atadas a la cuesti\u00f3n materialista. Si mantuvo algo de su formaci\u00f3n sociol\u00f3gica y trotskista temprana a lo largo de toda su vida, fue su vocaci\u00f3n por materializar los contextos. Hablaba desde un lugar concreto, m\u00e1s all\u00e1 de que escribiese en su oficina de marketinero o desde su departamento desordenado o desde la c\u00e1rcel de la avenida Caseros, en la que estuvo preso un par de meses por emitir facturas truchas a alguna multinacional. Esos eran los domicilios, pero cada espacio constituido para la ocasi\u00f3n era un edificio de argumentos establecido por tics ret\u00f3ricos y frases bien claras, propios de quien mientras es cr\u00edtico armoniza y ritma lo que dice con una vocaci\u00f3n de cantante: porque tiene un saber est\u00e9tico y porque hay una platea dispuesta a escucharlo o leerlo con la actitud de quien antes de pagar la entrada dijo \u201cveremos qu\u00e9 hace hoy\u201d. Esto quiere decir que hab\u00eda algo de goce y algo de pleites\u00eda en cada unx de sus lectores, a\u00fan en los que despu\u00e9s de leerlo carajeaban. Es que el <i>Fogwill,<\/i> la marca, iba quedando. Ese era el lugar, en definitiva, desde donde hablaba, que se encarg\u00f3 de construir con el tiempo, con un destino de cierta soledad: en alg\u00fan punto termin\u00f3 hablando solo y esa soledad es tanto \u00edndice de su libertad como producto de su gracia pol\u00e9mica muchas veces \u201cporque s\u00ed\u201d, para la tribuna. Siempre se supo que Fogwill amaba cantar, generalmente piezas de \u00f3pera.<\/p>\n<p>En sus textos cr\u00edticos hay una m\u00fasica de fondo incidental. No una m\u00fasica pasajera, estetizante, sino una especie de amenaza, un bajo continuo de engranajes que hacen el ruido de la Historia que Fogwill conoc\u00eda bien para re\u00edrse de ella. La Historia con may\u00fasculas era siempre el trasfondo que hab\u00eda que escuchar. Si hablaba de la historia con min\u00fasculas era para desmantelar corrillos, sentidos comunes, modas, moralismos, estupideces o simplemente para quejarse de lo que no le pertenec\u00eda a su catarata de dogmas. Porque los ten\u00eda, pero entramados en una ret\u00f3rica bastante transparente y decidida. Parec\u00eda que sus grandes martillazos se le ocurr\u00edan en el momento, pero \u201cel momento\u201d llegaba porque hab\u00eda atr\u00e1s toda una m\u00e1quina de construir datos y argumentos cargada de cinismo, inteligencia, arrogancia, violencia verbal, humor, temeridad y salidas espasm\u00f3dicas. Un buen ejemplo de todo esto lo encontramos en dos textos complementarios. La extensa entrevista de 1997 con lxs editores de la revista <i>El ojo mocho<\/i>, editada mucho despu\u00e9s como libro bajo el t\u00edtulo <i>Di\u00e1logos en el campo enemigo<\/i> y el ensayo \u201cCuadros\u201d del mismo a\u00f1o, una serie de retratos sobre militantes y\/o te\u00f3ricos amigos (muchos de ellos desaparecidos) de los a\u00f1os sesenta y setenta, compilado en <i>Los libros de la guerra.<\/i><\/p>\n<p>Alguna vez le encomendaron que escriba un autorretrato. En la \u00faltima p\u00e1gina dice esto:<\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><i>S\u00e9 que no he escrito ni una p\u00e1gina que me atreva a publicar que no proceda del dictado de una voz. A veces paso semanas, y hasta meses sin escucharla. En periodos de vida ordenada, alimentaci\u00f3n natural y bienestar o armon\u00eda social, desaparece. El desorden y los conflictos la vuelven a convocar. No he escrito nada que merezca atenci\u00f3n sin haber estado sintiendo en el curso de la copia del dictado de alguna emoci\u00f3n del orden de la hostilidad, la rabia, el odio, la envidia y la indignaci\u00f3n: formas confusas del conflicto social anuncian algo muy vago. A veces me creo a un paso de comprenderlo y fracaso. Ahora pienso que no dejar\u00e9 de escribir hasta haber dado cuenta de ello.<\/i><\/p>\n<p style=\"margin-left: 40px;\"><i>Creo en la verdad, adhiero a la noci\u00f3n de sentido, cuido la consistencia de los actos y persigo el ideal de autentificaci\u00f3n de m\u00ed. Esto que afirmo, no tiene nada que ver con la literatura. S\u00e9 que la obra literaria nace cuando no hay nada que afirmar, sino todo lo contrario.<\/i><\/p>\n<p>Este fragmento es todo un programa de c\u00f3mo intervenir. Est\u00e1 clara la idea de que esa \u201cvoz\u201d no es solo musical, como a veces ponderaba, sino que es musicalmente conflictiva. Sube y baja con disritmia. Esconde tonos y timbres disonantes. Y algo m\u00e1s: se escribe para comprender. En ese lema est\u00e1 una de las grandes razones del ensayo pol\u00e9mico, adem\u00e1s de las de su literatura. Hay que pensar juntas la conciencia y el \u201cestar en contra\u201d: la autentificaci\u00f3n era una forma de la venganza, suced\u00edan a la vez, sin saber cu\u00e1l era efecto de la otra.<\/p>\n<p>Una de las intervenciones m\u00e1s recordadas de Fogwill, de las que m\u00e1s se sigue discutiendo, de las que quedaron como rasgo de sus maneras de pensar, negar y afirmar, es \u201cLa herencia cultural del proceso\u201d. El ensayo sali\u00f3 en una revista emblem\u00e1tica de la \u00e9poca, <i>El Porte\u00f1o<\/i>, a los pocos meses de la vuelta de la democracia en Argentina, en mayo de 1984. En un ensayo sobre todo lo que queda de una \u00e9poca en otra. Con lo cual es tambi\u00e9n una manera de poder discutir la idea de que los cambios de \u00e9poca son tan tajantes. Y en Fogwill las razones de la continuidad est\u00e1n en la estructura econ\u00f3mico social y en la lengua, en c\u00f3mo se dicen las cosas. \u201cLa realidad por definici\u00f3n es mentira\u201d, entonces se trata de ver qu\u00e9 hay detr\u00e1s de la realidad; ese atr\u00e1s no existe, es lo mismo que el adelante. Es un mismo plano. No hay un atr\u00e1s sino una forma oblicua (paranoica, sospechosa) de indagar. Generalmente habr\u00eda cuestiones concretas, intereses materiales que, si se los hereda como \u201cinconmensurables\u201d, se mantienen tal cual est\u00e1n. Algo as\u00ed como la trampa de la cultura.<\/p>\n<p>Hay dos cuestiones, o dos herencias claves. Por un lado, la pol\u00edtica como herencia, como algo que se hace por el peso de lo anterior, de los triunfos de lo anterior sobre \u201clo nuevo\u201d, que entonces no lo es tanto. La democracia como pr\u00e1ctica social totalmente estructurada y limitada por lo que ese \u201cProceso\u201d c\u00edvico-militar-econ\u00f3mico dej\u00f3 hecho. \u201cLa democracia es un mal menor\u201d para los poderes reales. La democracia no hab\u00eda sido un producto de las luchas populares sino la consecuencia de algunas derrotas de la dictadura cuando las transformaciones sociales ya se hab\u00edan hecho. Las intenciones democr\u00e1ticas heredadas, tal como estaban, eran para Fogwill un \u201cvolverse contra la apariencia de las cosas, sin operar sobre la verdadera entidad de las cosas\u201d. Esa verdad estaba en los cambios profundos, que contin\u00faan hasta hoy, que la dictadura hab\u00eda logrado en t\u00e9rminos de distribuci\u00f3n de la renta, monopolios, estructura social y capacidad especulativa de las grandes zonas de la econom\u00eda: la flexibilizaci\u00f3n del capital.<\/p>\n<p>La segunda herencia es un debate m\u00e1s complejo. Fogwill intenta desbaratar lo que llama \u201cEl show del horror\u201d. \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda ese espect\u00e1culo? Las intenciones del Estado y del \u201cprogresismo\u201d literario, de montar \u201cun teleteatro para ense\u00f1ar a las nuevas generaciones lo que va a sucederles a quienes intenten transgredir los l\u00edmites del disenso permitido\u201d. Lo que estaba pensando Fogwill es lo que alguna vez pensaba Walter Benjamin, la idea de que la pregunta acerca de \u201c\u00bfc\u00f3mo puede ser que haya pasado esto?\u201d es tambi\u00e9n la consumaci\u00f3n de la derrota, la imposibilidad de pensar m\u00e1s all\u00e1 de la derrota. Los temas del horror, la violencia, la Justicia, se \u201crumian\u201d pero no se tocan, se expresan, pero no se ponen de frente.<\/p>\n<p>Es por estas dos razones, que son a la vez diagn\u00f3sticos de las herencias de la posdictadura, que Fogwill propone \u201clo impensable\u201d como m\u00e9todo, como est\u00edmulo, ejercido desde un modelo intelectual condenado como \u201cintolerable\u201d, exorcizado por la cultura oficial. Esa era su premisa para \u201czafar\u201d de esa encerrona heredada. En ese verbo, en la acci\u00f3n del que zafa, del que se escurre, con los costos y los riesgos que implica, se nota algo de lo que Fogwill fue.<\/p>\n<p>El lugar desde donde hablaba era el terreno de un ejercicio permanente de b\u00fasqueda de <i>la<\/i> lucidez, no sin periodos de exageraciones o contrapuntos con sus propias intenciones. Parec\u00eda cercano a ese lema sartreano de que el precio de la libertad es la soledad, una soledad de ocurrencias, no de lectores ni pares que lo respetasen. Hablaba desde un terreno movedizo, dif\u00edcil de prever. A su criterio, totalmente transparente. A ese lugar se le ve\u00edan los hilos o Fogwill los ve\u00eda. Lo que pasa es que, ante algunos fen\u00f3menos, ni el cr\u00edtico ni nadie puede hacer nada, las cosas y lo social se le vienen encima. Solo puede <i>decir<\/i>, diagnosticar, dar juicio: generalmente las cosas suceden igual, con sus propias l\u00f3gicas y paradojas.<\/p>\n<p>Hay un latiguillo en Argentina que suele tener un tono desde\u00f1oso y creo que puede ser algo m\u00e1s. Al menos quiero dejarlo en su forma neutral. Es cuando alguien, ya cansado de una discusi\u00f3n, le dice a la otra persona: \u201cpero vos siempre ten\u00e9s algo para decir\u201d. \u00bfQu\u00e9 querr\u00e1 decir esa frase?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b id=\"docs-internal-guid-996e2e5a-7fff-78cd-cc47-81bfcc143be5\"><a href=\"https:\/\/bookshop.org\/shop\/LALT\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Visita nuestra p\u00e1gina de Bookshop y apoya a las librer\u00edas locales.<\/a><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rodolfo Enrique Fogwill hab\u00eda logrado que lo llamaran <i>Fogwill<\/i>, a secas. Su apellido era tambi\u00e9n su nombre y una marca de f\u00e1brica. 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